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Pilotos argentinos que se destacan en el exterior

Por Francisco Maciá, Ignacio Quintián, Sebastián Seoane y Matteo Vignapiano

A partir de la sobresaliente actuación de Agustín Canapino (33) en la segunda fecha de Indycar en el óvalo de Texas, hay varias hazañas argentinas que impulsan el automovilismo nacional alrededor del mundo.

El Titán de Arrecifes desembarcó este año en la máxima categoría de monoplazas de los Estados Unidos, solo por detrás de la Fórmula 1. Llegó de la mano del empresario argentino Ricardo Juncos, quien lo convocó para su equipo, Juncos Hollinger Racing Team con el que comparte asiento con un subcampeón de Fórmula 2, Callum Ilott, que además fue parte de la escudería Alfa Romeo de F1 como piloto de pruebas.

El próximo desafío en el camino de Canapa, después de terminar en el doceavo puesto en la segunda corrida de la temporada y ser el mejor novato de la carrera y de la competición, será en el circuito callejero de Long Beach en la tercera prueba.

Al mismo tiempo que Canapino, otra de las grandes figuras y la mayor promesa del automovilismo argentino es Franco Colapinto (19), piloto de Fórmula 3 en el equipo MP Motorsport y a su vez, integrante de la academia de pilotos de Williams Racing, equipo del que fue parte, Carlos “Lole” Reutemann en su paso por la categoría reina del automovilismo.

El oriundo de la localidad bonaerense de Pilar, está en su segunda temporada en la Fórmula 3, y ya contabilizó dos victorias, una en el circuito de Imola y el otro en el mítico circuito de Monza. Ademas de otros dos podios. En el último fin de semana en Australia, Colapinto había obtenido la victoria en la carrera sprint tras largar en la sexta posición pero debido a una negligencia del equipo en la que no se cumplió con las piezas colocadas en el auto, rompiendo dos artículos de la reglamentación.

La única Pole Position que consiguió fue en su debut en la división con el equipo VAR Amersfoort Racing que también hacía su prueba de fuego en el circuito de Sakhir en Bahrein.

En último lugar pero no menos importante, José María “Pechito” López (39). Es tricampeón del mundial de turismos y actualmente se desempeña como piloto de Cool Racing para la categoría europea de Le Mans Series y en el equipo Toyota para el campeonato mundial de Resistencia. Ademas, es el segundo corredor argentino en ganar las 24 horas de Le Mans, solo conseguido anteriormente por José Froilán González.

Coello y Tapia, camino a la cima

Por Jerónimo Martín Castro Vellesi

Arturo Coello y Agustín Tapia, dos de los mejores jugadores del mundo del pádel, vinieron a dejar claro que están acá para luchar por el Nº1 y destronar el reinado de casi tres años de Alejandro Galán y Juan Lebrón.

La pareja hispano-argentina comenzó el año con una victoria formidable en el World Padel Tour Abu Dhabi Master tras derrotar a los dichosos número uno, y ahora han logrado su cuarto título consecutivo en este circuito, coronándose en La Rioja, Chile, y finalmente, Paraguay. Podría sonar normal el hecho de consagrarse de forma consecutiva, pero la última vez que una pareja tuvo este inicio de temporada fue hace ya una década, con unos tales Fernando Belasteguín y Juan Martín Diaz (13 años seguidos como la dupla número uno del ranking mundial).


Como declaraba el vallisoletano Arturo Coello, apuestan a un proyecto largo y con permanencia porque “al final del camino, son estos los que más resultados dan”.


Semanas antes de iniciar el año competitivo, Agustin Tapia dio una entrevista en la que comentaba donde estaba puesto el foco de la pareja y hacia dónde apuntan: “El objetivo está puesto en ser números 1, pero si no conseguimos nada este año no hay problema, tenemos 23 y 20 años, estamos para aprender. Los resultados vienen solos y la presión de la gente no nos va a ganar la pulseada”, declaraba el catamarqueño.

Claramente fue un inicio de año que sorprendió a todo el mundo, y hasta a ellos mismos. La combinación de Coello y Tapia ha demostrado ser una fórmula ganadora, con cada jugador aportando sus habilidades únicas a la cancha. Coello es un jugador hábil y astuto que se mueve bien en la pista y sabe cómo controlar el ritmo del juego. Tapia, por su parte, es un jugador mágico y poderoso que domina todos los aspectos del “20×10”.

Juntos, forman un equipo formidable que ha demostrado en poco tiempo su capacidad para dominar la competición y vencer a algunas de las mejores duplas del mundo. Como dijo el icónico “Sanyo” Gutierrez: “Agus y Arturo son la única dupla que se asemeja al juego y poderío de Bela y Juan Martin”

San Lorenzo, los goles no tapan el bosque

Por Agustina Milidoni, Santina Cova y Victoria Schirmer

Rubén Dario Insua, actual técnico de San Lorenzo, lleva 85 partidos al mando del plantel profesional desde el 18 de mayo de 2022 cuando selló contrato. En el año que asumió logró llevar al club nuevamente a los puestos de arriba de la tabla de posiciones y así clasificar a competencias internacionales. San Lorenzo se encuentra hoy en día disputando 16avos de final de la Copa Argentina, fase de grupos de la Copa Sudamericana y el Torneo Local donde es escolta del puntero, River, con 20 puntos. El gallego se encontró con un equipo diezmado anímicamente y con una hinchada disconforme con el funcionamiento general de los jugadores. 

La primera apuesta del entrenador fue en el puesto del arquero cuando acompañó el retiro del ídolo de la institución, Sebastián Torrico, dando minutos de juego y seguridad a Augusto Batalla. Además trabajó con los futbolistas que no se iniciaron en el club y eran cuestionados por el público; Malcom Braida, Adam Bareiro, Ezequiel Cerutti y Nicolás Blandi volvieron a tener consideración para el once inicial en las distintas competencias y Jalil Elias quien además de la titularidad logró ser el capitán del grupo. Con respecto a los juveniles del club, habían debutado en la Primera en un contexto hostil y agresivo, y desde su conducción creó un ambiente de respeto y comprensión hacia el futuro patrimonio de la institución. Gastón Hernandez, Jeremias James, Tomás Silva, Agustín Giay, Gonzalo Luján, Manuel Insaurralde, Francisco Perruzzi, Agustín Martegani, Nahuel Barrios, Mariano Peralta Bauer e Iván Leguizamón son algunos de los jugadores con los cuales consiguió un desarrollo más ameno en su llegada a la Primera División.

Existe una mención aparte para el trabajo que hizo con el también juvenil del club, Federico Gattoni, quien fue vendido al Sevilla en medio del campeonato, e Insua pese a lo que le exigían los mismos hinchas y parte de la dirigencia apostó a seguir considerándolo. En su gestión generó el debut de Elian Irala oriundo de las inferiores del Ciclón y se espera por Diego Perea y Juan Goyeneche quienes ya fueron convocados. También fue contundente su desempeño con los futbolistas provenientes de clubes locales o de otros países, como Facundo Altamirano, Rafael Pérez, Carlos Sánchez, Gonzalo Maroni y Andrés Vombergar.

Lo hecho por Insua toma más relevancia al tener en cuenta que San Lorenzo no encontraba rumbo. Tal es así que a lo largo de siete años, quince técnicos ocuparon el banco Azulgrana. Todo empezó allá por el 2016 cuando asumió Pablo Guede y se mantuvo solamente 24 partidos, en el mismo año fue reemplazado por Diego Aguirre hasta 2017 con 51 partidos. La seguidilla continuó con Claudio Biaggio con 44 partidos hasta 2018, al año siguiente asumió Jorge Almirón con 25 partidos y Juan Antonio Pizzi en 2019 con nada más que 13 partidos. De 2019 a 2020, El Ciclón optó por trabajadores del club como Diego Monarriz y Hugo Tocalli al frente del plantel profesional. Para el año 2020 se volvió a apostar por la búsqueda de técnicos pero no fueron duraderos. Mariano Soso estuvo al mando en 2020 por 11 partidos y lo siguió Diego Davove con 22. En 2021 se interrumpió con otro interinato, esta vez con Leandro Romagnoli, ex jugador del club. Cerca de la llegada de Insua, cuando ya empezó a sonar por Bajo Flores, Mauro Cetto, en ese entonces Manager de San Lorenzo, puso al mando a Paolo Montero, el cual estuvo solo 17 partidos. José Di Leo y Diego Monarriz fueron sus sucesores, nuevamente trabajadores interinos y la última apuesta antes del Gallego fue Pedro Troglio solamente 3 meses entre febrero y abril del 2022. Fernando Berón, coordinador de las inferiores del Ciclón, estuvo en el mes de diferencia hasta la llegada de quien hoy sigue al frente y busca su renovación, Rubén Darío Insua.

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Por Victoria Schirmer, Santina Cova y Agustina Milidoni

San Lorenzo se encuentra con un muy buen presente futbolístico, ligado a la llegada de Rubén Dario Insua como director técnico; ahora bien, esto no oculta la disconformidad que tiene la hinchada azulgrana con los actuales dirigentes. Existe una enorme brecha entre los socios y los representantes de la institución, que nada tiene que ver con los resultados favorables obtenidos en las copas y la liga. El enojo se vio reflejado en el entretiempo del partido contra Independiente por la fecha 9 de la Liga Profesional, donde se debía llevar a cabo el festejo por el 115º aniversario del club, que terminó fallido ya que los hinchas comenzaron a cantar en contra de los dirigentes, sin dejar que culmine el acto. 

“Me parece bien que la gente se exprese, no se pueden controlar sus sentimientos. La dirigencia pensó que con los resultados, los hinchas se habían olvidado de todo lo que pasó antes”,  manifestó un socio e hincha del club, que estuvo presente ese día en la platea norte del Nuevo Gasómetro. 


Todavía no hay una nueva fecha asignada para realizar los postergados comicios.

La actual dirigencia asumió en 2019 con la presidencia de Marcelo Tinelli, quien renunció en mayo de 2022, y la vicepresidencia de Horacio Arreceygor (actual presidente), tras obtener el 80.38% de los votos: Fue bajo el partido “San Lorenzo Siglo XXI”, el mismo que ya había ganado las elecciones en 2013 y 2016. Contaban con un gran apoyo hasta ese momento; entonces ¿qué fue lo que pasó?

Aunque algunos medios de comunicación tildaron como el principal factor de descontento de la gente, la tardía incorporación de las luces LED en el estadio Pedro Bidegain, hay un detrás de escena que se debe tener en cuenta: las luces fueron uno de los motivos que explican el estallido de los fanáticos el 1 de abril en medio de la celebración por el cumpleaños del club, pero no lo es todo. Podríamos decir que fue la gota que rebalsó el vaso, o mejor dicho, la paciencia y resignación de los hinchas. 

Para ubicar las quejas y el disgusto popular dentro de un contexto: en primer lugar, las luces tenían que instalarse en 2021, período en el que San Lorenzo estaba jugando la Copa Libertadores, debido a que por disposición de la CONMEBOL, para disputar los torneos internacionales el club debía modificar su sistema de iluminación y mejorar la visibilidad de los futbolistas, los fanáticos y las transmisiones televisivas; por no haberlo hecho en tiempo y forma, la casa madre del fútbol sudamericano multó al club cuervo, teniendo que pagar USD 15.000 dólares por partido disputado. 

En segunda instancia, cabe recordar las elecciones que debían llevarse a cabo el 17 de diciembre de 2022, y que fueron suspendidas 24 horas antes por la Inspección General de Justicia después de responder a la denuncia de Roberto Garliardone, integrante, hasta ese momento, de la lista de Cipriano Pommies, en donde se hallaron irregularidades en las formas del llamado a los sufragios anticipados. Hasta el día de hoy, no hay una nueva fecha asignada para realizar los postergados comicios. 

Último y no menos importante, hay que tener presente la tan anunciada vuelta a Boedo, el barrio de sus amores. El 14 de diciembre de 2016, Matías Lammens y Marcelo Tinelli firmaron la compra-venta de los terrenos del Viejo Gasómetro, donde había un supermercado de la empresa Carrefour; la idea era que en 2018 se empezaran las obras, para que en 2020 ya estuviera finalizada la construcción del nuevo estadio, que contaría con mejor iluminación, mayor seguridad, con espacio para albergar 38.000 personas sentadas, butacas, palcos y oficinas para usos múltiples. En el acuerdo del cumplimiento de la norma, la cadena de supermercados oficialmente le entregaría el 1 de julio de 2019, los terrenos al club azulgrana. A pesar de los intentos y las promesas de la tan esperada vuelta a Boedo, los hinchas aún siguen esperando. El establecimiento ubicado en Avenida La Plata al 1700, nunca fue demolido; en 2020 debido a las circunstancias de pandemia, se transformó en un vacunatorio, y así sigue siendo hasta la actualidad. 

El 30 de noviembre del 2000, marcó un quiebre en la vida de los fanáticos del club en un marco en el que la institución casi fue despojada de las manos de los hinchas, con el acuerdo entre el presidente en ese momento, Fernando Miele, y la firma suiza ISL (International Sport and Leisure): “San Lorenzo no se vende”. A partir de ese momento, los socios ahondarían en las políticas referidas a la institución, para defender lo que es suyo, y que en un momento, casi les quitan, entendiendo la diferencia entre el patrimonio deportivo y su buen presente futbolístico, y lo institucional. 

 

Almirón, la ficha que juega Riquelme

Por Emilia Pellegrini, Pedro Moreno Polak y Manuel H. Huguet

“Tengo claro que siempre el equipo que intenta jugar mejor tiene más posibilidades de llevarse el triunfo. Obviamente que eso lleva un tiempo”. Jorge Almirón tiene el desafío de revertir el presente futbolístico de Boca y de intentar demostrar su idea de juego en sus primeros diez partidos como técnico, donde jugará tres clásicos: el debut ante San Lorenzo, Racing en la Bombonera y el superclásico frente a River en el Monumental, además de los compromisos por la Copa Libertadores. 

El oriundo de San Miguel es fiel a una ideología futbolística que intentó imprimir en cada uno de sus ciclos. En 2019, durante su paso como entrenador de San Lorenzo, reflexionó sobre esta intención de elaborar una salida clara desde el arco y por abajo.  “Yo siento el juego de esta manera. Sé que se puede hacer, sé las formas. Lleva trabajo, se perfecciona, se evoluciona”. Hoy, poco más de tres años después, está a cargo del plantel recientemente dejado por Hugo Ibarra y parece ser que sus ideas principales dentro de la cancha serán las mismas.


“Yo soy bilardista, pero Almirón me cambió la mirada de ver el fútbol”, contó Nicolás Russo, presidente del club granate.

Almirón llega a Boca luego de dirigir al Elche por segunda vez en su carrera, con un mandato que duró tan solo 26 días: 5 partidos jugados, dos empates y tres derrotas. Si bien los números como entrenador no son los más favorables, más de un jugador lo destaca por la innovación en los entrenamientos y la confianza brindada, tanto a los veteranos como a los más chicos. Fabrizio Coloccini, ex jugador del Ciclón, se expresó en 2018 en una entrevista con Olé sobre el trabajo del director técnico:

-¿En algún momento dudaron del estilo de Almirón?

-No, porque trabaja muy bien todos los días. Creo que para la mayoría de los que integramos el plantel las cosas que hacemos en los entrenamientos no las vimos antes, es algo diferente.

Durante esos mismos años, Almirón declaraba sobre sus intereses personales. Contó que le gusta leer libros de fútbol sobre otros entrenadores como Pep Guardiola, Bielsa, Klopp o Sampaoli, entre otros, y que le gusta escuchar a Alejandro Dolina: “Me gusta cómo habla, me gusta su parecer. Es un hombre muy interesante”.

Llevando sus intereses personales sobre otros técnicos a su trabajo, supo transmitir esos aprendizajes a los futbolistas y compañeros que tuvo en su histórico paso por Lanús: “Yo soy bilardista, pero Almirón me cambió la mirada de ver el fútbol”, contó Nicolás Russo, presidente del club granate, quien lo llevó a la institución para dirigir el primer equipo.

“Me tengo que adaptar al equipo y al momento de Boca”, declaró Almirón en su presentación. Lo cierto es que el equipo xeneize tiene tan solo 14 puntos en 10 partidos jugados, 10 puntos menos que el actual puntero del campeonato y clásico rival de toda la vida: River. Pero el nuevo entrenador afirmó estar “preparado para asumir este compromiso”, ya que “venir a Boca es cumplir un deseo personal”.

La fiesta del campeón, otra vez en casa

Por Santiago Fiorda y Nicolás Santirso

La selección argentina enfrentará este jueves, desde las 20:30, a Panamá en el Estadio Monumental, en lo que será el primer partido del equipo de Lionel Scaloni luego de la consagración en el Mundial de Qatar 2022.

Pasaron exactamente 3 meses y 5 días de la final de la Copa del Mundo frente a Francia, pero la euforia sigue vigente. Los hinchas agotaron las entradas apenas dos horas después de que salieran a la venta. El Monumental estará colmado por más de 83.000 personas. En la convocatoria, están presentes los 26 campeones -a excepción de Alejandro Papu Gómez por lesión- más algunos juveniles que marcarán la futura generación, con el horizonte y el objetivo puesto en la Copa América 2024. 

Si bien será un partido que servirá como excusa para festejar la obtención del mundial, resulta extraña la elección de un rival de menor calibre como Panamá, la quinta selección de CONCACAF en el ranking FIFA (61°). En este sentido, resulta interesante recordar cómo fueron los dos partidos que disputó el seleccionado después de ganar el Mundial.

 

Bulgaria, el rival de los primeros campeones

Abril de 1979. La dictadura militar llevaba tres años en el gobierno y ya empezaba a levantar sospechas en las distintas organizaciones internacionales (NdR la primera visita de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue el 6 de septiembre). El miércoles 25, justo cuando se cumplían 10 meses de la conquista argentina en el Mundial 78, la selección comandada por César Luis Menotti jugó su primer partido internacional. El rival fue Bulgaria, que venía con saldo positivo: le había ganado a Checoslovaquia y a Alemania Oriental, había empatado contra Rumania y solamente había perdido frente a la Unión Soviética.

El encuentro se jugó en un Monumental colmado por 70.000 almas, con una recaudación récord para el fútbol nacional ($684.715.000). Curiosamente, aquella noche hubo un título en disputa: el “Trofeo El Gráfico 60 aniversario”, cuya organización estuvo a cargo de la histórica revista deportiva.

Menotti paró un once que combinaba a los aclamados campeones –Ubaldo Fillol, Jorge Olguín, Daniel Passarella, Américo Gallego, Oscar Ortiz y René Houseman– con las figuras y promesas más brillantes del fútbol argentino, como Hugo Villaverde (Independiente), Jorge García (Rosario Central), Juan Barbas (Racing), José Reinaldi (Talleres de Córdoba) y un tal Diego Armando Maradona (Argentinos Juniors).

 “Este partido contra Bulgaria se tomará con la misma seriedad con que se tomó la final de la Copa del Mundo”, avisó el Flaco en la previa del encuentro. Y el equipo le contestó con creces. Argentina venció 2-1 a Bulgaria esa noche, con goles de Houseman, a los 3 minutos de juego, y de Passarella, a los 60 y de penal. Para los búlgaros, anotó de tiro libre Hristo Bonev, quien actualmente es el segundo máximo goleador de la historia de su selección nacional.

Aunque lo más recordado de la noche fue, paradójicamente, una jugada que no terminó en gol. Un joven Pelusa de cabellos cortos robó la pelota en la mitad de la cancha a los 63 minutos, eludió a cuatro hombres húngaros y quedó cara a cara con el arquero Vasil Hristov. Solo le quedaba definir, pero su tiro salió a las piernas del golero. Tal fue la admiración y la sorpresa que generó esa jugada, que El Gráfico publicó la secuencia con el título: “Vea esta pintura: es un Maradona”.

Finalmente, el Káiser levantó el trofeo amistoso en medio de una cancha explotada y ante la mirada de Jorge Rafael Videla. Solo cinco días después, las Madres de Plaza de Mayo cumplían dos años de su primera ronda para reclamar por la aparición con vida de sus hijos.

 

Argentina – Italia: un duelo de campeones ochentosos

A diferencia de la armoniosa era Menotti, su sucesor, Carlos Salvador Bilardo, mantuvo un trato conflictivo con el hincha argentino. Alejados del público nacional, la preparación del plantel para la Copa del Mundo de 1986 había iniciado en suelo mexicano un mes antes del inicio del certamen.

“¿Sabes el alivio que tengo? No hay que jugar más las Eliminatorias”, había declarado el Doctor luego de ganar el trofeo. Pero entonces: ¿Cuándo, dónde y contra quién fue el estreno de la segunda estrella?

Aquel 10 de junio de 1987, a un año y cinco días del duelo de fase de grupos del Mundial, la Albiceleste se midió contra Italia en Zurich, Suiza. Fue una contundente derrota por 3-1 con goles de Fernando De Napoli, Óscar Garré en contra y Gianluca Vialli. El entrenador argentino inició el encuentro con los campeones José Luis Brown, el mencionado Garré, Oscar Ruggeri, Julio Olarticoechea, José Luis Cuciuffo, Sergio Batista y Diego Armando Maradona, el autor del 1-2 parcial. Algunos nombres marcaron el comienzo del recambio con miras al Mundial 90, como Sergio Goycochea, Darío Siviski, Juan Gilberto Funes y Roque Alfaro, quienes arrancaron en el once titular.

Ante el mal resultado, Diego, capitán y emblema, habló con El Gráfico y criticó el desempeño del seleccionado que defendía: “Quería comunicarme con Funes y no me salía, acababa de conocerlo. Lo mismo con Goycochea, yo le decía Goycochea en vez de Goyco o Sergio. Ahora cuando nos encerremos todos en Ezeiza para la Copa América (junio de 1987), va a ser distinto”.

En el marco de la preparación para el siguiente torneo, disputado en territorio nacional, Bilardo optó por cerrar algunos ciclos como el de Sergio Almirón, Ricardo Bochini y Nery Pumpido, por lesión, entre otros. Tras la obtención del cuarto puesto en el torneo sudamericano, Argentina mantuvo 35 partidos consecutivos sin jugar en suelo local. Precisamente, hasta febrero de 1991, con la Copa América Brasil 1989 y el Mundial de Italia 1990 en el medio.

Por primera vez en la historia, la selección nacional enfrentará a un combinado americano tras levantar la copa más codiciada. Y más allá del resultado que Argentina obtenga contra el equipo panameño plagado de suplentes, el público se acercará al Monumental para presenciar una fiesta histórica. La fiesta de los campeones del mundo.

Marcos Acuña, de tal palo tal astilla

Por Pedro Basla

En las últimas horas, se conoció una foto en Zapala, Neuquén, de Ricardo Acuña, padre de Marcos, bancando a sus compañeros de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) en reclamos salariales en la calle. Su hijo es uno de los abanderados de la Argentina, que irá por la tercera Copa del Mundo de su historia en el Lusail Stadium ante Francia.

Después de haberse probado en River, Argentinos Juniors, Boca, San Lorenzo y Quilmes y de no quedar, el “Huevo”, nacido y criado en Zapala, pensó que el tren ya había pasado, aunque le quedaba una bala más: Ferro. Allí, a los 17 años, quedó y poco tiempo después, debutó en Primera.

En Oeste, no era un jugador que se caracterice por el sacrificio, sino un volante por izquierda habilidoso, que en las cuatro temporadas disputadas en la B Nacional había sido pretendido por equipos de primera. Fue Racing, de la mano de Diego Cocca, el que se lo llevó. Y a partir de allí, su habilidad, que no es poca, pasaría a un segundo plano para adaptarse a cualquier posición, lo que lo llevaría a Europa y a ser titular en la Selección.

En La Academia arrancó como un volante por derecha que enganchaba para patear de zurda y jugó, también, en la banda izquierda. Más sobre el final de su etapa, destacaba más por su ida y vuelta que por su gambeta. Pese a eso, era un mediocampista que se caracterizaba por llegar mucho al gol.

La polifuncionalidad de Acuña se profundizó cuando fue traspasado al Sporting de Lisboa: allí, llegó como un volante ofensivo, pero su valía en ataque y defensa causaron que Jorge Jesús lo coloque como lateral izquierdo. Sus buenos rendimientos le dieron continuidad durante esos tres años en el club portugués y lo llevaron a ser convocado a Rusia 2018, en el que jugó un solo partido: fue el carrilero izquierdo en la derrota 0-3 ante Croacia.

Post pandemia pasó al Sevilla, club en el que fue fundamental para Julen Lopetegui y ahora para Jorge Sampaoli. Pero lo más importante que le dio esta transformación fue ser una pieza clave de la Selección de Lionel Scaloni, pese a no ser titular siempre.

Acuña, a esta Selección, le da pegada, esfuerzo, firmeza defensiva y determinación en ataque. Se ha convertido en un todoterreno, clave para formar la línea de cinco defensores, por su amplitud en cancha y su importancia en las áreas. Esa metamorfosis, que lo llevó a brindar más sacrificio como defensor, que habilidad como volante ofensivo, lo destacó en su nueva posición y lo hizo jugador de Selección.

No todos los jugadores aceptan, en pos del equipo, un cambio de posición que los limite en lo que pueden mostrar para darle algo distinto, y más útil, a sus compañeros. Acuña, con características ofensivas de nacimiento, utilizó todo el sacrificio para poder brindarle a sus equipos algo que no tenían. Seguramente, además de sus ganas de trascender en el fútbol europeo y en la Selección, habrán estado las enseñanzas de su padre, quien también se sacrifica: con su hijo disputando el partido más importante del Mundo en Qatar, está bancando la parada en las calles de Zapala, para defender a los trabajadores.

Foto Destacada: FM de la Montaña

Deschamps, el líder que quiere ser el hombre más importante de Francia

Pedro Basla

El idilio de Didier Deschamps con la Copa del Mundo comenzó en el minuto 74 de la semifinal entre Francia y Croacia del Mundial de Francia 1998. Les Bleus, que habían dado vuelta el partido con un doblete del defensor Lilian Thuram, sufrieron la expulsión de su capitán, Laurent Blanc, por una agresión. Los locales aguantarían el partido e irían a la final ante Brasil, en la que ganarían 3-0 con un doblete de Zinedine Zidane y el restante de Emmanuel Petit. Deschamps, capitán en ese partido por la suspensión de Blanc y volante central de ese equipo, sería el encargado de levantar la primera Copa Mundial de la historia de su país.

Pasaron 14 años para que en 2012, luego de la Eurocopa de ese año, otra vez le toque reemplazar a Laurent Blanc, esta vez como entrenador de la Selección Francesa. En Brasil 2014, con un equipo en formación luego de la catástrofe en Sudáfrica 2010, compitió y cayó de pie ante Alemania en cuartos de final. En la Eurocopa 2016, llegó a la final que luego perdió ante Portugal en París. Con cuestionamientos y dudas, arribó a Rusia 2018, mundial en el que se destapó como entrenador: ganó seis partidos, empató uno y obtuvo la segunda Copa del Mundo para Francia, tras ganar contundentemente y sufrir poco en casi todos los partidos. De hecho, solo estuvo en desventaja menos de 10 minutos en todo el Mundial: ante Argentina, cuando la selección de Jorge Sampaoli se puso 2-1 con el tanto de Gabriel Mercado, ventaja que duró poco tras el empate de Benjamin Pavard.

Cómo obtener la camiseta de Francia con la segunda estrella de campeona del mundo? - LaPatilla.com
Deschamps, con la copa más preciada en su etapa de jugador. Foto: LaPatilla

Luego de ser Campeones del Mundo, parecía que los galos habían tocado techo: en la Eurocopa del año pasado, Francia se quedó fuera en octavos de final ante Suiza. En los amistosos y en las Eliminatorias, había dejado dudas. La mala administración del recambio era algo de lo que la opinión pública más le achacaba a Deschamps. Sin embargo, y como si la Copa del Mundo fuera una competición que se abstrae del resto, Francia volvió a una final del mundo tras ser demoledora ante Australia, Polonia y Marruecos y haber ganado con justicia ante Dinamarca e Inglaterra.

¿Por qué se impone, otra vez, el estilo Deschamps en un Mundial? En el fútbol de clubes, los mejores entrenadores son los que más potencian a sus jugadores y mejor funcionamiento le dan a su equipo. En eso, Pep Guardiola y Jurgen Klopp, son los dos mejores del Mundo. Carlo Ancelotti, entrenador del Real Madrid, también es un gran potenciador, pero tiene una forma de conducir distinta, más tranquila y menos espectacular.

El entrenador de Francia, en cuanto a su manera, es mucho más parecido a Ancelotti que a Guardiola o Klopp, con un liderazgo tranquilo, que sabe bien en qué lugar y cómo los jugadores que él recibe de clubes, pueden darle lo mejor a su país. No busca que sus jugadores se adapten a su sistema, él se adapta a los jugadores. Además, sabe bien que para que el equipo rinda de la mejor manera en la cancha, el clima interno debe ser el mejor. Francia, con estrellas como Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, Paul Pogba, Ousmane Dembelé y Karim Benzema (no todos están en la lista de convocados de Qatar 2022) es uno de los planteles más difíciles de gestionar. Él, pese a algunas idas y vueltas, lo ha logrado a la perfección, al menos en los Mundiales.

Sería muy fácil, para ese grupo de cracks que es Francia, ser un conjunto en el que reinen las individualidades por sobre lo grupal. Deschamps ha logrado que Francia, entre quien entre y salga quien salga, tenga una identidad y sea un equipo, con más brillo para algunos y con menos para otros. Mañana, ante Argentina, querrá levantar por tercera vez la Copa del Mundo: lo hizo como capitán en Francia 1998 y como entrenador en Rusia 2018. Si ya es una de las personas más importantes en la historia de la Selección Francesa, mañana puede convertirse en el más.

Foto Destacada: Depor.com

Cuti Romero, dueño de una fortaleza mental que se refleja en el juego

Por Tomás Randazzo 

Siendo el menor de tres hermanos, en su infancia tuvo días en los que pasó hambre. Sin embargo, quienes lo conocen de toda la vida, recuerdan a un niño que era feliz con poco, que se la pasaba pateando la pelota en las canchas de tierra de Villa Rivadavia con sus botines negros. Se unía a cualquier partido sin importar si los que se encontraban jugando eran mayores que él. Este es Cristian Gabriel Romero, quien hoy en día juega en el Tottenham Hotspur de la Premier League, y es pieza fundamental para Lionel Scaloni en la Selección Argentina.

A sus 13 años, jugaba en las inferiores de Talleres de Córdoba. En una charla que tuvo con Gustavo Spallina, reclutador e ídolo de Belgrano (y quién más tarde lo llevó al Pirata), fue consultado por su sueño, y el defensor central le confesó que era jugar en Europa y en la Selección Argentina.

El resto de la historia es conocida. Romero está viviendo un presente de ensueño y logró cumplir con lo que tanto anhelaba desde muy chico. Actualmente está representando a su país en la Copa Mundial, viene de consagrarse campeón de la Copa América, y en el continente europeo, es habitual titular en los “Spurs” de Antonio Conte.

Fue bautizado como “Cuti” por su fallecido tío Claudio, pero con la particularidad de que él mismo desconoce el origen del apodo. Siempre mostró su pasión por el fútbol. Tal es así que, con edad de infantiles, jugaba con sus primos mayores en un potrero. A los 8 años comenzó a jugar en San Lorenzo de barrio Las Flores, desde pequeño ya mostraba buenas condiciones. San Lorenzo, equipo al que pertenecía, realizó un acuerdo con Talleres por cinco futbolistas y uno de los que estaba incluido en aquella nómina era él. A sus 12 años seguía perteneciendo al club de Las Flores, pero mientras tanto también jugaba para pre-AFA en la “T”.

Belgrano por aquel entonces se encontraba armando el equipo de la novena división que iba a participar en el torneo juvenil de AFA. Gustavo Spallina, fue quien le insistió a Federico Bessone, encargado del área de reclutamiento, para ir a verlo a la Córdoba Club, un torneo de la zona.

De esta manera, a sus 14 años, Cristian Romero se incorporó a Belgrano, el club del cual su familia y él son hinchas. Supo destacarse en las inferiores por su venerable condición física (mide 1,85). En 2016, con tan solo 17 años, Ricardo Zielinski lo convocó para realizar la pretemporada con el primer equipo. En aquel año, por su edad, aún seguía alternando partidos entre la reserva y la cuarta división. Un 28 de agosto, ya con Esteban González como entrenador, tuvo su debut en primera en un partido frente a Independiente en el estadio Mario Alberto Kempes. A pesar de que su equipo perdió 1 a 0, tuvo un partido aceptable, e incluso le tiró un caño a Germán Denis. 

Romero es alguien que sabe imponerse ante las adversidades de la vida. Porque pasó por no tan buenas situaciones a los inicios de su carrera. A sus 17 años, por un error defensivo digno de su inexperiencia, Belgrano quedó eliminado ante Coritiba de la Copa Sudamericana. Avanzar en el plano internacional significaba para el cuadro cordobés un importante ingreso económico. “Los dirigentes me tiraban mierda teniendo 17 años. Las cosas que pasé en Córdoba futbolísticamente, me hicieron muy fuerte de la cabeza, ser constante y no rendirme me ayudaron a llegar a donde estoy. Si no hubiera sido así, seguramente hubiera dejado el fútbol”, expresó el defensor en una entrevista con el diario “La Voz del Interior”. Incluso, fue alejado del plantel profesional e iba a correr solo a otra cancha, mientras sus compañeros entrenaban.

El “Cuti” no bajó los brazos y arrancó el 2017 siendo convocado para el Sudamericano Sub-20 con la Selección Argentina y además fue elegido como capitán. Sin embargo, tras haber clasificado al mundial juvenil y ganar un poco más de continuidad en Belgrano, el técnico del seleccionado, Nelson Vivas, no lo convocó a la Copa del Mundo.

A mediados de 2018 y con tan solo 19 partidos en primera, estuvo en la mira de Boca y Racing, incluso Guillermo Barros Schelotto, DT del “Xeneize” en aquel momento, quería contar con él. No obstante, el cordobés también recibió ofertas de Europa y prefirió seguir su carrera en el viejo continente. El Genoa lo fichó por alrededor de un millón y medio de euros.

En el club italiano fue de menor a mayor, esto debido a que no fue tenido en cuenta en los primeros 8 partidos, pero se ganó el puesto y finalizó la temporada 2019/20 disputando 27 partidos. Uno de los más grandes de Italia puso sus ojos en él: Juventus lo compró por 26 millones de euros y lo volvió a ceder al cuadro genovés. En su segunda temporada en Italia participó de 33 encuentros. De cara a la temporada 2020/21 fue nuevamente cedido a préstamo, esta vez al Atalanta, club al que llegó por pedido expreso de su entrenador Gian Piero Gasperini. En el equipo con sede en Bérgamo tuvo la mejor temporada de su carrera, participando de 42 partidos entre Serie A, Copa Italia y UEFA Champions League, además de anotar 3 tantos. 

Lionel Scaloni lo venía siguiendo de cerca y finalmente lo convocó para los partidos frente a Chile y Colombia por las eliminatorias. Contra “La Roja” fue una de las figuras del encuentro y ante “Los Cafeteros” anotó su primer gol, y hasta el momento, único gol con la selección. Fue convocado a la Copa América, y pese a algunos inconvenientes físicos, terminó siendo pieza clave en la consagración de Argentina tras 28 años. Asimismo, fue elegido dentro del equipo ideal de la competencia.

Sus notables rendimientos en el Calcio y en la albiceleste lograron despertar el interés del Tottenham. Primeramente, el cuadro inglés lo contrató a préstamo con opción de compra de 50 millones de euros, que luego fue ejecutada por el buen nivel del cordobés en la Premier League.

La carrera del “Cuti” es un ejemplo de perseverancia y superación. Su fortaleza mental fue clave para el éxito de una carrera la cual está en alza, y que tiene mucho por recorrer, ya que tan solo tiene 24 años.

 

Argentina y Francia, por el objetivo de la tercera estrella

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

Los dos países tienen en sus vitrinas dos copas del mundo, ahora en Qatar ambos comparten el mismo objetivo, llegar a levantar por tercera vez el trofeo más importante del fútbol. Mientras Francia lo consiguió en la modernidad (1998 y 2018), Argentina debe volver al pasado para revalidar sus mundiales con estrellas como Mario Kempes en 1978 y Diego Armando Maradona en 1986.

Kempes: "Messi nunca conseguirá ser mejor que Maradona" | MARCA Claro Colombia

Francia se volvió una gran selección en los últimos años, su primer título lo consiguió en 1998 con una victoria contundente frente a Brasil por 3-0. Eso les dio el impulso de llegar a cuatro finales en los últimos siete mundiales, llegó al partido final en 1998, 2006, 2018 y 2022, solo faltó al partido final en 2002, 2010 y 2014. Demostrando que son una nación que cada día crece aún más a nivel fútbol. Ya sea por las colonias y los jugadores con ascendencia africana o por la influencia de jugadores como Michel Platini o Zinedine Zidane. Francia supo posicionarse como una potencia mundial del siglo XXI en el fútbol.

Argentina es la tierra de los dioses paganos, esos héroes imperfectos que serán recordados para la eternidad.  Pero ahora deberá enfrentar a un equipo difícil, más allá de cualquier coyuntura, Francia es el último campeón y será deber de “La albiceleste”, evitar que los “Los galos” hagan la hazaña de repetir un título mundialista, algo que no pasaba desde Brasil en 1958 y 1962.

Brasil, con cinco títulos, Alemania e Italia con cuatro campeonatos, luego de esta final sabremos quién se posiciona detrás de ellos con la estrella número tres, será Francia o será Argentina, pero lo que está claro es que el ganador estará en una posición de privilegio a la hora de hablar de las mejores selecciones del mundo.

El cantante argentino que le entregó el premio de mejor jugador a Messi tras Argentina-Australia - TyC Sports

También existe la lucha de Lionel Messi, subcampeón en 2014 que puede ser el primer jugador en la historia en ganar el premio a Mejor Jugador del Mundial dos veces, algo muy probable ya que comparte, por ahora, el premio de máximo goleador con 5 tantos junto a Kylian Mbappé y máximo asistidor con 3 pases gol junto al portugués Bruno Fernandes. Además de 4 premios a mejor jugador del partido (México, Australia, Holanda y Croacia).

Solo seis futbolistas quedan de aquella tarde con derrota en Rusia

Soccer Football - World Cup - Round of 16 - France vs Argentina - Kazan Arena, Kazan, Russia - June 30, 2018 Argentina's Lionel Messi looks dejected after the match REUTERS/Michael Dalder

Por Franco Pinceti

El Mundial de Rusia 2018 no fue bueno para la Selección Argentina: no solo se volvió en octavos de final, sino que ganó apenas uno de los cuatro partidos que disputó.

El debut con empate 1-1 ante Islandia, con penal fallado por Messi incluido, fue una premonición de lo que se vendría: derrota ante Croacia 3-0, triunfo agónico 2-1 ante Nigeria y caída 4-3 ante Francia en octavos de final, que provocó la vuelta temprana de la selección de la cita mundialista.

Luego de ese Mundial, Argentina pasó por un proceso de recambio de futbolistas y cuerpo técnico que trajo consigo dos títulos: la Copa América y la Finalissima, un invicto de 36 partidos, el más largo en la historia de la selección nacional, y un cambio en la mentalidad de jugadores e hinchas producto de los trofeos conseguidos.

En la final de Qatar 2022, Argentina volverá a enfrentar a Francia y el cambio por el que pasó todo el seleccionado se verá reflejado no solo en el campo de juego sino también en el banco de suplentes. De los futbolistas argentinos que cayeron 4-3 el 30 de junio de 2018 ante “Les Blues”, solamente hay seis que están nuevamente en la nómina: Franco Armani, Nicolás Otamendi, Lionel Messi y Ángel Di María, que fueron titular, y Marcos Acuña y Paulo Dybala, quienes estuvieron en el banco.

Viéndolo en retrospectiva y con la incredulidad que le aporta el paso del tiempo, el equipo que paró Jorge Sampaoli resulta realmente llamativo: Armani; Mercado, Otamendi, Rojo, Tagliafico; Pérez, Mascherano, Biglia; Pavón, Messi y Di María, fueron los elegidos por el casildense.

A lo largo de su carrera en la selección, el fútbol le ha dado revancha a Messi en más de una oportunidad y, una vez más, el astro argentino y todo el país, tendrá su merecida revancha mañana en una nueva final de la copa del mundo y, si el fútbol es justo, será el broche de oro para la carrera del, para muchos, mejor jugador de todos los tiempos.