jueves, febrero 22, 2024

“Yo no tengo duda de que Bilardo y Menotti son muy parecidos”

Por Iván Heidenreich

Héctor Enrique debutó en Lanús, luego fue traspasado a River, club en el cual ganó dos torneos locales, una Copa Libertadores y una Intercontinental. En su paso por la Selección Argentina logró salir campeón del mundo en 1986 y le dió el pase a Maradona en el segundo gol a Inglaterra. Ya retirado, fue ayudante de campo de Diego en su etapa como entrenador de la Albiceleste.

-¿Cómo fue tu proceso y tu llegada y adaptación a River?

-Yo llegué de Lanús a River como delantero, no como mediocampista. Después pasé a jugar de 8 y mi idea era siempre jugar como el negro JJ Lopez. No se si lo alcancé, pero logré varios títulos, la gente me recuerda y me quiere mucho, pasé momentos muy lindos. La adaptación al club fue difícil por lo que dije antes. Yo arranqué de delantero y el equipo del 83 jugaba muy mal, aunque estaba Enzo Francescoli. Después vino Roque Alfaro y luego don Adolfo Pedernera armó un equipo que jugaba un muy buen fútbol, y ahí es donde yo pasé a ser mediocampista, pero adaptarme a River fue sumamente complicado. 

-¿Qué tenía aquel River del 86 que lo hizo ganar todo a nivel local e internacional?

-El equipo del 85/86 brillaba, y ese brillo se lo daba Francescoli. Después en el equipo que jugó la Copa Libertadores ya no estaba Enzo, entonces por ahí perdió un poco de ese brillo que teníamos, pero era un equipo muy bien armado. Jugábamos de atrás para adelante. Teníamos un arquero como Nery Pumpido que nos daba mucha seguridad, una línea de cuatro muy sólida, un mediocampo que jugaba bien, y los delanteros que tenían mucho gol. En el banco estaba Pipo Gorosito, iba apareciendo Claudio Caniggia, tenia jugadores impresionantes. Un equipo muy sólido en todas sus líneas y por eso tuvimos la suerte de ganar la primera Libertadores con la camiseta de River y la Copa al Steaua de Bucarest en Japón. Era un plantel muy bueno pero prácticamente el mismo que años antes andaba muy mal. A nosotros nos vino muy bien el hecho de que haya aparecido de modo interino Adolfo Pedernera, Martin Pando y Federico Vairo, que formaron aquel equipo que ganó todo, sin tanto secreto. El fútbol no tiene misterio, está lleno de misteriosos y ese misterio no lo tuvo Adolfo, puso los jugadores que tenía que poner. Después vino el Bambino Veira, que mantuvo el mismo equipo y obviamente le puso su magia y su impronta. Le ganamos a todos, jugábamos muy buen fútbol y la verdad que ilusionamos a la gente.

-En tu tiempo en el Millonario sufriste una lesión en la rodilla ¿Pensás que acortó tu carrera?

-Sin dudas. Yo era muy profesional, me cuidaba mucho y siempre quería estar bien. Si no me lesionaba podía jugar hasta los 40 años, pero dejé el fútbol a los 32 años, muy joven. Yo tengo un hijo que juega en Talleres de Remedios de Escalada que tiene 38 y no tengo dudas de que va a jugar hasta los 40. 

-¿Qué te genera que tus hijos sean futbolistas y sigan tus mismos pasos?

-Me genera mucha alegría. Eligieron la profesión más linda, no hay nada más lindo que jugar a la pelota. Es difícil, yo siempre les digo que nadie les va a regalar nada en el fútbol, y es cuestión de adaptarse, cuidarse y confiar en uno mismo. Cuando yo pasé a River en el 83, decían que no era jugador para el club, pero nunca bajé los brazos, siempre seguí entrenando, más allá de que no jugara. Es un consejo también para los chicos, no importa lo que digan, importa lo que uno siente por dentro. Por eso yo le agradezco a Dios el apoyo de mi viejo, que me decía que no baje los brazos porque era buen jugador, el apoyo de Pedernera y de muchas personas que me quieren. Mis hijos tienen que seguir ese camino, no tienen que bajar los brazos nunca, tienen que pelearla y por eso van a triunfar.

 

-Tuviste grandes entrenadores en tu carrera, ¿Qué enseñanzas crees que te dejaron?

-Me dirigieron Bilardo, el Bambino Veira, Pedernera, el Flaco Menotti, Miguel Russo en sus inicios. Todos me dieron la enseñanza de que hay que saber elegir buenos jugadores. Ellos le daban libertad al jugador. De Bilardo decían que era un tipo que volvía locos a los jugadores, cuando en realidad las charlas de Carlos durante el mundial no llegaban a 10 minutos. Te daba apoyo, tranquilidad y soltura, igual que Menotti, otro maestro del fútbol. Yo no tengo duda de que Bilardo y Menotti son muy parecidos. 

 


“El fútbol no tiene misterio, está lleno de misteriosos”.

 

-Fuiste ayudante técnico de Diego en Emiratos Árabes y en la Selección, ¿Cómo era el Maradona entrenador?

-Como es Maradona. El Diego es lo más grande que hay. Dentro y fuera de la cancha. Como jugador lo máximo, como persona un gran amigo que queremos y respetamos todos. Él nos enseñó a nosotros a respetar el vestuario y a defender la camiseta de la selección con el corazón, sobre todo la bandera Argentina, que eso es lo más importante. Y como entrenador era un tipo que le daba tranquilidad y serenidad a sus jugadores. Tuvimos mala suerte en el Mundial 2010, que teníamos muy buen equipo, pero tuvimos una muy mala tarde contra los alemanes y errores que hemos cometido, no sólo el cuerpo técnico sino también los jugadores. Cuando ganan, ganan todos y cuando pierden, pierden todos. La única vez que perdió nada más que el entrenador y el cuerpo técnico fue en el 2010, o sea Maradona, el Negro Enrique y Mancuso. No es así, cuando ganábamos, ganábamos todos y cuando perdíamos, perdíamos todos. Me dio pena cuando se fue Maradona de la selección, porque tendría que haber seguido. Yo dije que si Diego se iba, nos atrasábamos 10 años, y así fue, más allá del gran trabajo que hizo Sabella, llegaron a la final pero no pudieron lograr el objetivo, pero ese equipo jugaba bien también.

 -¿Qué le faltó a Argentina para ganar el Mundial de 2010?

-La única crítica que hago siempre fue el no reforzar la mitad de la cancha, como hizo Bilardo en el 86. Tendríamos que haber sumado mediocampistas con despliegue físico, manejo de pelota, llegada a posición de gol, todo lo que después hizo Scaloni en el Mundial de Qatar. Yo siempre defendí a Scaloni y a su cuerpo técnico. Decían que no tenía experiencia pero para mi le sobraba, porque sabían lo que era el vestuario de la selección, saben lo que representa la camiseta de la selección ya que jugaron mundiales ellos. Por suerte nunca le tembló el pulso de poner y sacar a nadie, y por eso lograron el objetivo.

-¿Tenés pensado ser entrenador principal en el futuro?

-Ya no. Tengo 61 años y no quiero trabajar en el fútbol. Lo último que hice fue con Maradona en el Al Fujairah de Emiratos Árabes en el 2017 y quiero que eso sea lo último, el lindo recuerdo de haber trabajado con Diego Maradona, eso para mi es lo máximo. 

-¿Cómo viviste la obtención del Mundial en Qatar 2022?

-Nos dio mucha alegría, sobre todo a nosotros que sabemos lo que significa jugar un mundial, lo que significa ser campeón del mundo, y el hecho de que estos pibes lo sean también, jerarquiza a los campeones del 78 y del 86.  

-Se los compara mucho a vos y a Enzo Fernández, ya sea por su posición, el pasado en River, que se hayan metido a último momento en la lista mundialista y que ambos hayan sido importantes en los títulos, ¿Qué opinas de esta comparación?

-Cuando me comparan con Enzo Fernández me pone feliz. Era un jugador que para mi no podía quedar afuera de la convocatoria al mundial. Tiene despliegue físico, manejo de pelota, llegada y gol. Es un jugador que no podía estar afuera del Mundial. Gracias a Dios el entrenador y su cuerpo técnico se dieron cuenta, lo llevaron y la rompió. Sin lugar a dudas es un jugador de selección. 

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