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Mbappé y su mirada crítica sobre el fútbol sudamericano

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa”, declaró el delantero Kylian Mbappé hace seis meses, en la previa del Mundial, menospreciando la actuación de Brasil y de Argentina en las eliminatorias sudamericanas.

Algo cierto en la frase de Mbappé es que desde 2002 no hay un campeón del mundo sudamericano, pero también existe un aroma a superioridad por parte de Europa, algo real en los clubes por las diferencias económicas, pero que se iguala en el momento de medirse entre selecciones.

Con la creación de la Nations League, los países de Europa dejaron de medirse con los sudamericanos en las ventanas amistosas de la FIFA, pero aun así las actuaciones en distintos mundiales de Uruguay, Argentina y Brasil, estuvieron al mismo nivel de los europeos. El argumento del delantero francés perdería validez si Argentina hubiera ganado la final de 2014.

UEFA Nations League: Ligas, grupos, días, horarios y más - Ole

Más allá de las comparaciones, son los mismos clubes de Europa quienes buscan los talentos de nuestro continente en todo momento. Por ejemplo, el Real Madrid, el último campeón de Champions League, tiene atracción por los jugadores sudamericanos, incorporaron a Federico Valverde y los brasileños Rodrygo, Vinicius Jr. y ahora su última incorporación Endrick, que con un puñado de partidos en Palmeiras ya tiene un contrato con “Los merengues” para llegar al club español en 2024.

Este Mundial marcó la nota de que ya no solo existe Sudamérica y Europa, Marruecos demostró el poder que tiene África y su potencial. Sabiendo que muchos de ellos fueron colonias en tiempos pasados de los países europeos, si hoy Europa puede darse el lujo de alardear de su talento, en parte es por las colonias que tenían en el pasado y que aun poseen. Francia es el gran ejemplo, porque de los 26 jugadores seleccionados por Didier Deschamps hay 14 que tienen raíces africanas. De hecho, hay dos nacidos allí: Mandanda y Camavinga. El portero vino al mundo en Kinshasa (República Democrática del Congo) y el centrocampista en Cabinda (Angola).

La gran estrella francesa, Kylian Mbappé, es de padre camerunés y madre argelina, Ousmane Dembélé tiene ascendencia senegalesa, Mauritana y de Mali, Karim Benzema es de padres argelinos, mientras en casa de los Guendozi de padres Marroquies. Koundé, cuya familia es de Benin. Tchouameni, con ascendencia camerunes, mismo país del que tiene antecedentes Saliba. Mali verá como dos jugadores que pudieron vestir su camiseta lo harán con la de Francia: Konauté y Fofana, idéntico caso del Congo con Disasi y Kolo Muani o Guinea-Bisáu con Upamecano. Areola, que es hijo de filipinos, Griezmann, quien tiene abuelos portugueses y el caso de Varane, Coman y Marcus Thuram es especial al tener raíces en las Antillas francesas, islas pertenecientes a Francia aunque geográficamente en el Caribe, el primero en la isla de Martinica y los dos restantes en la de Guadalupe.

El Mundial de Marruecos, directo a las pantallas

Por Leandro Manganelli

La alegría y el legado que los Leones del Atlas dejaron a todo el pueblo marroquí quedarán documentados en Netflix, ya que Roman Saiss, capitán de la selección africana, contará con un capítulo en la serie “Captains”, desarrollada por la empresa estadounidense.

Marruecos quedó eliminada del Mundial de Qatar 2022 tras ser derrotada por Francia 2-0 y viajará al estadio Khalifa Internacional para disputar el partido por el tercer puesto del sábado frente a Croacia, donde buscarán obtener la medalla de bronce para cerrar una Copa del Mundo inolvidable.

Saiss, el jugador del Besiktas de Turquía, se lesionó y salió en camilla en el partido de cuartos de final contra Portugal y fue la principal preocupación de los marroquíes. Llegó exigido al partido que los enfrentó a Francia y tuvo que ser sustituido a los 20 minutos del primer tiempo por Selim Amallah.

Radiografía del San Lorenzo bicampeón, a medio siglo de la gesta

Por Francisco Guerci, Florencia Freire, Lucas Belossi, Mateo Basta, Matías Rissi, y Mauro Weiss

El 17 de diciembre de 1972, San Lorenzo escribió una nueva página dentro de la gran historia del fútbol argentino, cuando se consagró como el primer bicampeón de la era profesional, al ganar el Torneo Nacional de ese año. El conjunto de Boedo fue protagonista de varias singularidades que hicieron de esta conquista algo difícil de olvidar, y, a pesar de que hayan pasado 50 años desde la obtención, continúa en la memoria de todo el pueblo Azulgrana.

El primer campeonato (Metropolitano 1972)

Para contextualizar hay que destacar que San Lorenzo comenzó este exitoso período con el campeonato de 1968, en el cual Los Matadores -equipo con una base muy grande de jugadores salidos de las inferiores del club- fueron los primeros campeones invictos del profesionalismo.

Para el Metropolitano de 1972, San Lorenzo contrató a Juan Carlos Toto Lorenzo como su entrenador, en el que fue su segundo ciclo por el club. El técnico venía de ascender a la Lazio a la Serie A italiana y replicó las estrategias europeas: un equipo muy sólido en defensa y que recibía pocos goles.

Una de las medidas que tomó Lorenzo al llegar fue levantar la suspensión de Victorio Cocco y Carlos Veglio. A estos jugadores los había suspendido el anterior entrenador, Rogelio Domínguez, sin ninguna explicación. Según comentó Cocco: “Nos estaba esperando Domínguez con tres directivos más, y nos dijo: ‘Bueno muchachos, queremos comunicarles que no vengan más’”. El Toto además sumó la vuelta de José Nene Sanfilippo a sus 37 años, para reemplazar la salida del goleador Rodolfo Fischer. Si bien se reforzó bien, no lo querían mucho a Lorenzo. Alberto Dean -periodista que escribió el libro “San Lorenzo 100 años de pasión” y que fue jefe de prensa del club- admitió que “la gente lo quería matar y lo querían echar”.

El gran motivo fue su comienzo, ya que su primer partido fue en la fecha 6, y empató 3 encuentros seguidos. Luego, Dean reconoció que Osvaldo Valiño -presidente del club que lo llevó a Lorenzo- decidió bancar a Lorenzo y El Ciclón no perdió hasta el partido siguiente a ser campeones contra Huracán. En la fecha 11 alcanzaron la punta y dieron la vuelta con cinco jornadas de anticipación. Al final fueron derrotados en 3 partidos, empataron 13 y ganaron 18.  

¿Cómo se conformó el equipo del segundo torneo Nacional 72’?

San Lorenzo afrontó el torneo Nacional 1972 con la misma base campeona del Metro. Rubén Ayala volvió a ser el goleador del equipo, esta vez con ocho anotaciones, seguido por Enrique Chazarreta (5) y Sanfilippo (2). Los futbolistas armaron una formación tan compacta que terminó invicta la Zona A, con diez victorias y tres empates.

La formación era: Agustín Irusta; Ricardo Rezza, Antonio Rosl, Sergio Villar, Roberto Mario Espósito; Ramón Heredia; Luciano Figueroa, Roberto Telch, Rubén Ayala; Victorio Cocco y Enrique Chazarreta. 

Para Dean, la gran figura fue Cocco y dijo que fue el mejor momento de San Lorenzo en la historia, sin duda. 

Sus puntos fuertes

Para hablar de las fortalezas del equipo y de quiénes eran las figuras le consultamos a Victorio Cocco, enganche y capitán de ese San Lorenzo. 

Cocco destacó por sobre todas las cosas la mentalidad del equipo y su solidez defensiva: “Fue un equipo moderno, nadie jugaba con stopper y líbero en ese entonces. Era una novedad para el fútbol argentino”. También, el capitán agregó, “En lo táctico éramos unos adelantados a la época”. Lo que los diferenciaba del resto era que marcaban hombre a hombre al 10 y al 9, mientras que el resto tenía libertad. 

El enganche analizó:  “Nos dio resultado porque al ser una novedad, sorprendimos con una defensa muy férrea”. Y aunque les iba muy bien, el ex jugador del Ciclón confesó que nunca se sintieron campeones antes de serlo, pero tenían una gran convicción en el plantel. 

Además nombró a algunos de sus excompañeros como las grandes figuras del plantel, entre ellos se destacaban: Roberto Mario Espósito, mediocampista con mucha marca cuyo rol era defender personalmente a los número 10; Roberto Telch, volante que recuperaba en el medio y cubría al resto cuando se iban al ataque; y Carlos Veglio, delantero goleador con técnica y con la estirpe que tenían los jugadores de aquella época.

La campaña

El viejo Torneo Nacional tuvo un aire a lo que es la actual Copa de la Liga: eran dos zonas de 13 equipos cada una, y los primeros dos se clasificaban a la semifinal, excepto que el líder de la tabla le sacase tres puntos o más a su perseguidor más cercano (en ese caso, quedaba eliminado el segundo y el puntero accedía a la final directamente).

Desde ya hay que aclarar que San Lorenzo no perdió un solo encuentro en todo el campeonato. Tuvo victorias vitales como contra Vélez en la fecha 7, donde de local superó por 3 goles a 1, con doblete de Ramón Heredia en la primera parte y de Chazarreta en la segunda. Después, en la anteúltima fecha golearon en el clásico ante Huracán, con doblete de Heredia y uno de Chazarreta, y esto les permitió llegar al partido con River con un punto más que ellos.

Justamente fue el partido decisivo y empataron 2-2 en El Monumental. Los goles del encuentro los hicieron Telch y Ayala para San Lorenzo, y Morete y Más para River.

Además cerraron el andar demoledor con un guiño de suerte, ya que en el sorteo junto a River y Boca (para ver quién accedía a la final), los de Boedo ingresaron directamente porque la moneda terminó del lado azulgrana. Esto fue debido a que el equipo de La Ribera terminó con más de 3 puntos de diferencia del segundo de su zona. River fue el vencedor de la semifinal ante su clásico y se ganó su cupo para medirse al Cuervo en el partido decisivo por el campeonato.

San Lorenzo enfrentó al Millonario en el estadio José Amalfitani, y después del penal malogrado por parte de Chazarreta en el minuto 89, el partido llegó al tiempo suplementario. El encuentro se definió a los 10 minutos del alargue, gracias a un gol de Lele Figueroa, y el equipo de Boedo se quedó con el torneo tras vencer a River por 1 a 0.

Aquel plantel concluyó la campaña del Nacional ‘72 dejando en alto el nombre de Massa Lorenzo, fundador del Ciclón, al consagrarse como el primer bicampeón de la era profesional del fútbol argentino.

El capitán, ídolo y guía de estos chicos en su primera final del mundo

Por Lucas Quarneti

Lionel Messi jugará por segunda vez en su carrera la final de la Copa del Mundo y lo hará, tras ocho años y medio de espera, el 18 de diciembre a las 12 en el Estadio Lusail. Pero, ¿dónde estaban los otros 25 jugadores del plantel argentino aquel 13 de julio de 2014?

Dos de los 25 ya habían jugado con la Albiceleste: Ángel Di María y Nicolás Otamendi, ambos de 26 años, no participaron de la final en el Estadio Maracaná. Por un lado, el Fideo venía de ganar la UEFA Champions League con el Real Madrid y ser figura en los octavos de final del Mundial frente a Suiza, pero se lesionó en los cuartos de final contra Bélgica y no pudo jugar las instancias siguientes. Por otro lado, el nacido en la Ciudad de Buenos Aires había estado presente en el Mundial de Sudáfrica 2010, en el que fue dirigido por Diego Armando Maradona, pero en el ciclo de Alejandro Sabella no fue convocado al Mundial de 2014. Para aquel entonces, el ex Vélez Sarsfield estaba en el Atlético Mineiro de Brasil, en condición de préstamo, desde el Valencia de España. 

Doce de los 23 restantes no habían debutado de manera oficial: Enzo Fernández, hoy de 21 años y titular en cuatro de los seis partidos del Mundial, tenía 13 y desde los cuatro estaba en las infantiles de River Plate. Julián Álvarez, que jugó su primer partido oficial el 27 de octubre de 2018 en el Millonario, para aquel entonces tenía 14 años y estaba haciendo las inferiores en el Club Atlético Calchín de Córdoba, su ciudad natal. Thiago Almada, que disputó seis minutos en esta competición, tenía 13 años y estaba haciendo las inferiores en el club de Liniers. Lisandro Martínez y Juan Foyth debutaron en 2017, pero en 2014 el hoy jugador del Manchester United integraba las divisiones inferiores en Newell´s Old Boys de Rosario, mientras que el futbolista del Villarreal estaba, desde 2009, en Estudiantes de La Plata.

Alexis Mac Allister, que reemplazó al lesionado Gio Lo Celso, tenía 15 años y estaba en las inferiores de Argentinos Juniors junto a sus hermanos Francis y Kevin. Montiel, Molina y Cuti Romero también debutaron en el año 2016, y al momento en que el capitán disputaba la final de la Copa del Mundo en Río de Janeiro, Gonzalo tenía 17 años y estaba en las inferiores de River Plate, Molina (16) en la Reserva de Boca Juniors y Romero, con 16, ya jugaba en Belgrano de Córdoba hacía 4 años. Lautaro Martínez también tenía 16 y estaba en las formativas en el Club Atlético Liniers de Bahía Blanca. Exequiel Palacios, nacido en Tucumán, tenía 15 en las inferiores de River Plate, donde debutaría un año más tarde. Y, por último, Guido Rodríguez tenía 20 años y ya entrenaba con el plantel profesional de River, aunque no debutó de manera oficial hasta el 9 de octubre de 2014 por la Copa Argentina. 

Once son los jugadores de este plantel que ya habían jugado profesionalmente en clubes pero que aún no lo habían hecho con la Selección Argentina (y mucho menos en una final del mundo): El Papu Gómez tenía 26 años, jugaba en el Metalist Járkov de Ucrania e iba a tener que esperar hasta 2017 para debutar con el seleccionado nacional. Franco Armani en Atlético Nacional, club en el que estuvo desde 2010 hasta 2017, y tenía 27 años. Leandro Paredes, que había debutado el 6 de noviembre de 2010 en Boca Juniors, tenía 20 años y al momento en que Argentina pierde la final con Alemania estaba haciendo la pretemporada en la Roma de Italia. Marcos Acuña (22 años) en Ferrocarril Oeste y cinco días después de finalizado del Mundial de 2014 se iba a confirmar su traspaso a Racing de Avellaneda. Gerónimo Rulli tenía 22 y tras adueñarse del arco de Estudiantes de La Plata fue transferido en junio de 2014 a la Real Sociedad de España. Germán Pezzella tenía 23 y ya alternaba titularidades en la zaga central de River Plate. 

Nicolás Tagliafico, actual jugador del Olympique de Lyon de Francia, jugó en Banfield desde 2011 hasta 2015. Paulo Dybala tenía 20 y jugaba en el Palermo de Italia desde 2012. Ángel Correa (19 años) había sido transferido previo al comienzo del Mundial al Atlético de Madrid de España pero por una afección cardíaca no pudo entrenar hasta el 28 de agosto del mismo año e incluso no pudo disputar la semifinal y final de la Copa Libertadores con San Lorenzo a causa de la enfermedad. Rodrigo de Paul, exjugador del Udinese de Italia, tenía 20 años y era suplente en el Valencia de España, club del cual se iría para volver a jugar en Racing por unos meses. Dibu Martínez, que tenía 21 años, se encontraba en el Arsenal de Inglaterra y no debutaría con la Albiceleste hasta el 3 de junio de 2021.

Argentina, apoyada aquí y en todos lados

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Por Sebastián Mongelos

La selección argentina de fútbol es la primera finalista del Mundial y todos festejan. Países extranjeros como Bangladesh, donde sus habitantes se levantan a la madrugada para alentar a la Selección Argentina (tal es el apoyo que el Gobierno planea reabrir la embajada en el país asiático). En cada sector del mundo hay un puñado de argentinos que se juntan para celebrar. En la misma sede del Mundial, en Qatar, lugar en el que se convocan banderazos los días previos al partido desde la derrota 2-1 frente Arabia Saudita en el debut. Gente de todos los continentes que se acercan para cantar durante varias horas: “Muchachos, ahora nos volvimo’ a ilusionar…”; “Brasilero qué pasó…”; “El que no salta es inglés”. Celebridades que en sus redes sociales se muestran viendo los partidos de la Albiceleste y gritando sus goles; el británico Harry Styles festejó en el escenario la clasificación del combinado a cuartos de final antes de dar un show en el país.

Todos los habitantes de las 23 provincias argentinas, los cuales se concentran en cada avenida cercana a su hogar, en cada monumento turístico como el Obelisco, en Buenos Aires o el Monumento a la Bandera, en Rosario, Santa Fe. En cada plaza o parque, como la Plaza Francisco Seeber o Parque Chacabuco, en el que hay una pantalla gigante para ver los partidos. En cada sector del país hay un grupo de personas festejando.

Buenos Aires es la principal ciudad en la que se celebra el pase a la final de la Copa del Mundo. En Mar del Plata, la gente se junta con los lobos marinos y celebra por su representante, Dibu Martínez. En El Talar todos están orgullosos del espectacular torneo que está realizando Otamendi. De Paul, Paredes, Enzo Fernández y Mac Allister, los mediocampistas que llevan a lo alto a Sarandí, San Justo, San Martín (todos en Buenos Aires) y La Pampa, respectivamente. Cuti Romero, de capital, y Julián Álvarez, de Calchín, no se olvidan de Córdoba en su primer Mundial.

Al fin y al cabo, tanto los rosarinos como todos los argentinos y los extranjeros que apoyan a la Albiceleste desean ver a Lionel Messi levantar el trofeo. Por eso, y como dicen las redes sociales de la Selección Argentina, “todos juntos” hay que alentar en la final del Mundial de Catar 2022 el domingo 18 al mediodía.

La sexta final en su historia y la ilusión de 45 millones

Por Ignacio Holze

La Selección Argentina venció 3 a 0 a Croacia por la semifinal del Mundial de Qatar 2022, siendo la única nación en nunca perder en esta instancia, y jugará la sexta final en toda su historia.

Desde Uruguay 1930 hasta el día de hoy se han jugado un total de 21 mundiales, de los cuales la Albiceleste disputó 19 y en cinco alcanzó la final, siendo este domingo a las 12 su sexta definición. De la misma manera se mantiene invicto en las seis semifinales que compitió. “Fútbol, dinámica de lo impensado”, diría el gran periodista Dante Panzeri. Ya que en el comienzo de la “era Scaloni” este cuerpo técnico y plantel recibían críticas a más no poder, estuvieron cerca de quedar fuera en la fase inicial de la Copa América 2021, en la que terminaron siendo derrotados en semifinales.

Uruguay 1930, la primera de muchas. El primer campeonato del mundo se definió con el clásico del Río de La Plata, en el que los Charruas ganaron 4-2. Un seleccionado argentino dirigido por Fernando Olazar, y liderado dentro de la cancha por Guillermo Stábile, máximo artillero de aquella edición con ocho tantos.

Argentina 1978. 58 años tuvieron que pasar para volver a jugar esta instancia. Esta vez de local y con un equipo que enloquecía a la gente por su juego. La Albiceleste contaría con César Luis Menotti como entrenador y con Mario Alberto Kempes como la figura de aquel plantel y goleador del torneo. En la final terminaron ganándole a Holanda por 3-1 en el tiempo suplementario.

México 1986. Un equipo y director técnico que fueron duramente criticados por la prensa y el pueblo, llegó con pocas ilusiones. Carlos Salvador Bilardo y el autor de la mejor actuación individual en una competición de este deporte, Diego Armando Maradona. El gol de “la mano de dios” y “el gol del siglo” en los cuartos ante Inglaterra. Se terminaría consagrando tras vencer 3-2 en la final a Alemania.

Esperaron tan solo cuatro años para llegar a otra final. Italia 1990, de las copas del mundo más recordadas por los argentinos. El debut que nadie imaginaba ante Camerún, el gol de Claudio Caniggia a Brasil, los penales de Sergio Goycochea y la final que aún sigue siendo cuestionada por el penal que cobró el árbitro mexicano, Edgardo Codesal, para que Alemania venciera a la Albiceleste 1-0.

La más reciente, a la que la nueva generación recuerda y le duele por haberle impedido a Lionel Messi, máxima figura de aquel plantel, cumplir el sueño de millones de habitantes que nunca lo vieron campeón. Brasil 2014, de la mano de Alejandro Sabella, Argentina volvería a una nueva final luego de 24 años. Se enfrentaría nuevamente con su peor pesadilla, Alemania. Un gol para el olvido, a los 112 minutos de Mario Gotze. 

Luego de esta victoria en semifinales, espera por Francia o Marruecos para que este domingo, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni pueda alcanzar la gloria. Con Messi en su mejor momento futbolístico, más pensante, más táctico, más pasional. Un comienzo que puso en dudas muchas cosas y permitió al entrenador ajustar cosas en el equipo. El plantel está más unido que nunca, jugando por y para darle una alegría a la gente.

 

Scaloni: “Estoy en el lugar soñado para cualquier argentino”

Por Emilia Pellegrini

El entrenador de la selección aseguró que “Argentina está en el pedestal del fútbol”, después de golear 3 a 0 a Croacia con dos goles de Julián Álvarez y uno de Lionel Messi. Ahora queda esperar por el rival a enfrentar nada más y nada menos que en la final de la Copa del Mundo: Francia o Marruecos; cosa que parece no preocupar al director técnico: “nos vamos a preparar de la misma manera”. 

Lionel Scaloni debutó como entrenador del seleccionado argentino en un amistoso contra Guatemala el 8 de septiembre de 2018, tras la repentina salida de Jorge Sampaoli tras la eliminación del mundial de Rusia. Fueron muchos los cuestionamientos hacia el técnico oriundo de Pujato: que no tenía experiencia, que era muy joven o que incluso no tenía la personalidad para estar al mando de semejante equipo. Con trabajo silencioso y junto a su cuerpo técnico conformado con ex jugadores como Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala como ayudantes de campo;  Luís Martín y Martín Tocalli, ganó la Copa América 2021 y actualmente dirigió a Argentina en 56 partidos: ganó 39, empató 12 y solamente perdió 5. Hoy, en conferencia después del partido ante la selección croata, declaró: “El cuerpo técnico irradia ilusión”.

En 1997 ganó el Mundial Sub 20 en Malasia y este domingo buscará repetir la historia, esta vez dirigiendo a la selección mayor. Además, se convirtió en el primer entrenador argentino en clasificar a la final de una Copa América y de un Mundial, pero afirmó que no se lo puede comparar con César Luis Menotti y Carlos Bilardo: “Son historia de la selección y son quienes hicieron grande esta camiseta; sí me llena de orgullo dirigir la final pero no me puedo poner a la altura de ellos”. 

Como de costumbre, no dejó de elogiar a Messi en el post partido: “No hay duda de que es el mejor de la historia. Es una lástima para el mundo del fútbol que en algún momento tenga que dejar de jugar”. Asimismo, aplaudió el trabajo de todos los futbolistas argentinos y remarcó la importancia de que todos los “jugadores de campo” hayan sumado minutos en Qatar (los únicos que no pisaron el campo de juego fueron los arqueros suplentes Franco Armani y Gerónimo Rulli).

Para el que no es argentino yo sé que es difícil de entenderlo”, dijo el rosarino, coincidiendo inconscientemente con la canción que acompaña a la Scaloneta en este mundial: “No te lo puedo explicar, porque no vas a entender”. Lionel Scaloni está a un paso de la gloria, pero todos los argentinos y argentinas le estarán agradecidos por siempre, más allá del resultado del domingo. Fue, y es, quien supo devolverle las esperanzas futbolísticas a un país que no veía la alegría hacía décadas, y se ganó el respeto y el cariño de un pueblo entero. 

 

Julián Álvarez, el incansable que quiere cumplir su sueño

Por Facundo Papazian

Julián Álvarez, la figura en la semifinal frente a Croacia y la gran revelación en esta Copa del Mundo, volvió a demostrar su calidad que lo llevó al Manchester City con sus dos tantos para clasificar a la Argentina a la final. También participó en la jugada del penal, en la que el arquero, Dominik Livaković, lo bajó en el área para que el capitán, Lionel Messi, abriera la cuenta en un partido muy difícil. 

El primer gol del futbolista de 22 años en el partido, el segundo del 3 a 0, es una jugada clásica suya, en la que corre con pelota para adelante sin importar que frente a él estaba una de los defensores más prometedores del mundo, Joško Gvardiol. Parecía que no lo podía frenar nadie, y con ayuda de algunos rebotes pudo definir frente a la figura croata en los cuartos de final frente a Brasil. 

El ex delantero de River lleva cuatro goles en esta Copa del Mundo y se convirtió en el jugador más joven en convertir un doblete en una semifinal mundialista desde Pelé (17 años) en Suecia 1958, que lo hizo con 17 años. “En mi familia deben estar todos como locos, como en todo el país me imagino. Intentaremos ir por todo”, expresó. 

Álvarez, quien no paró de correr en los 73 minutos que estuvo en cancha, logró adueñarse de un puesto que se pensaba que era una fija, ya que parecía muy difícil la sustitución de Lautaro Martinez con el nivel que tenía, pero desde el partido por la tercera fecha de la fase de grupos frente a Polonia, la Araña no salió del 11 inicial. “Estoy contento, nos merecíamos esto. Estamos en la final y era lo que queríamos. Ahora a descansar e intentar hacer un gran partido el domingo”, sentenció el número 9 que se entusiasma en conseguir su tercer título con la selección mayor tras la Copa América 2021 y la Finalísima.

 

Argentina, el equipo de todos

Por Dante Dorigo

Con el ingreso de Juan Foyth, Paulo Dybala y Ángel Correa, los 23 futbolistas de campo citados por Lionel Scaloni sumaron minutos en el Mundial de Catar 2022. Y es que, el entrenador argentino siempre destacó la importancia del grupo, incluso, luego del partido frente a Polonia, ya había elogiado la calidad de los jugadores con los que contaba: “Todos pueden jugar. Tengo tranquilidad de que el que entra rinde”, había declarado el nacido en Pujato.

Es poco común en la historia reciente de la selección argentina que todos los jugadores citados a un Mundial hayan disputado minutos: en Rusia 2018 no pasó, en Brasil 2014 y en Sudáfrica 2010 tampoco. Yendo más atrás en el tiempo, en los dos mundiales en los que se consagró campeón, Argentina 1978 y México 1986, tampoco habían jugado minutos todos los convocados.

En Qatar 2022 hubo otro equipo que también premió a los jugadores, y es que, los 26 futbolistas citados de Brasil disputaron minutos. Incluso el tercer arquero, Weverton, ingresó en el encuentro frente a Corea del Sur por los octavos de final.

Leo y Julián, sociedades con fines de lujo

Por Pedro Moreno Polak

Argentina está en otra final del Mundial porque Messi brilló. Argentina está en otra final del Mundial porque Julián brilló. Argentina está en otra final porque la Selección entera brilló esta noche en Doha, en Lusail. El mismo Lusail que lo vió perder en el debut frente a Arabia Saudita, en el desahogo con México y hoy en la goleada a Croacia. 

Argentina está en otra final porque su técnico no titubea. No duda. Siente que debe hacer cambios, que debe cambiar el esquema, que no tiene por qué repetir el equipo y rompe con “el que gana no se toca”. Argentina está en otra final por su resiliencia. Argentina está en otra final por no escuchar a los que quisieron tirar todo a la basura después del falso debut.

Hoy fue un partido que se presentó quizás como el más difícil hasta el momento. Porque Arabia, tal vez, fue un accidente, pero un accidente a tiempo y muy útil; porque México era más desde lo anímico que desde lo futbolístico; porque Polonia era débil y jugaba al pelotazo a Lewandowski y a alguna contra; porque Australia era el que los argentinos deseaban por sobre Dinamarca o Francia; porque Países Bajos, como dijo Messi, vendió que jugaba al fútbol y puso gente alta para tirarle pelotazos.

Croacia no era lo mismo. Es el último subcampeón del Mundo, era el equipo que de verdad jugaba al fútbol, que se apoyaba en su mediocampo con Modric, Brozovic y Kovacić. Había eliminado nada menos que a Brasil -que para muchos era el más favorito a ganar la sexta-, y, hasta la apertura del marcador con el penal del mejor del mundo, estaba jugando el partido que su técnico, Zlatko Dalić, planeó en la previa. 

Después de otro golazo de penal del Diez a los 34 minutos del primer tiempo, Argentina se desinhibió. Jugó la semifinal del Mundial con una calma y un fútbol que llena de ilusión a todo el país, una vez más. Tan solo cinco minutos después, Julián Álvarez agarró la pelota en campo argentino y no la soltó más. A pura potencia y velocidad, encaró y se sacó de encima a quien se le puso por delante. En el área se embarró un poco su gran jugada, pero hizo un gol que quedará en la historia sin importar el resultado del próximo domingo. 

El último gol también fue de Julián, pero esta vez solo la empujó. Lo que hizo Messi es, como tantas otras, una jugada que provocó ponerse de pie y aplaudir más que gritar el tremendo gol que significó el 3 a 0 definitivo. La agarró Leo y sacó a bailar a uno de los mejores defensores del Mundial hasta el momento: Josko Gvardiol. El famoso enmascarado que anuló a Richarlison en los cuartos frente a Brasil. Luego del baile, el pase atrás y el gol del segundo goleador de la Copa del Mundo, solo por detrás del propio Messi y del temible Mbappé. 

El domingo en el mismo estadio, el equipo de Lionel Scaloni va a jugarse el título mundial. Otra oportunidad para el capitán, para Di María. Una oportunidad única para todo el resto que se ganó estar en Qatar y que buscarán hacer historia, otra vez. Como aquella noche del 10 de julio del año pasado en el Maracaná. Resta saber si la definición será frente a Francia o Marruecos, que jugarán mañana en la otra semifinal.