martes, abril 16, 2024

El racismo en el fútbol argentino pasa desapercibido

Por Tomás Caroprese

Gustavo Gómez, hincha de River, le arrojó una cáscara de banana a los simpatizantes de Fortaleza el 13 de abril de 2022, cuando el Millonario le ganó 2 a 0 por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Desde River la sanción que le impusieron a Gómez fue de seis meses sin poder ingresar al estadio Monumental, pero por decisión del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires no podrá concurrir a ninguna cancha por cuatro años.

El 18 de septiembre de 2021, en pandemia, Atlético Tucumán realizó un sorteo para que 100 hinchas asistieran al partido ante Boca en el estadio Monumental José Fierro. Cuando transcurrían 41 minutos del primer tiempo, el jugador de Boca, Luis Advíncula estaba por sacar un lateral y le gritaron desde la platea: “¡Dale sacá, negro puto”. El futbolista de inmediato se volteó para mirar a la platea donde estaban los hinchas del Decano. Otro de los casos de racismo en el fútbol argentino fue el de Frank Fabra, lateral izquierdo de Boca, quien se fue llorando al vestuario del Estadio Uno luego de recibir insultos por parte de hinchas de Estudiantes de La Plata, el 6 de mayo de 2017. Luego del partido, Fernando Gago, en ese momento jugador de Boca, se acercó al árbitro Silvio Trucco y le reprochó: “¿Por qué no paraste el partido? Le gritaron toda la noche”.

Mauricio Cuero, en el partido de Banfield contra Argentinos Juniors, el 24 de abril de 2021, fue expulsado por Fernando Espinoza al escupirle en la cara a Miguel Torrén, jugador del Bicho. Según el descargo de Cuero realizado en Twitter su intención nunca fue escupir a Torrén, después de recibir insultos racistas por parte de Miguel Torrent y que en ese momento escupió al césped y Torrent simuló y justo el árbitro pasó y lo vio.

Desde 2008 hasta 2019, según el informe de denuncias al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), organismo que se encarga de luchar contra la discriminación en el país, acumula 26.975 casos de racismo en el país, aunque en el fútbol según explicó el asistente técnico del INADI: “Es muy difícil saber cuantos casos hay en el fútbol argentino” y que desde el organismo no tienen esas estadísticas relacionadas al fútbol. El pico más alto de los casos de racismo fue en 2011 con 2731 denuncias y el pico más bajo fue en el año 2015 con 1865 denuncias, además de tener en los primeros tres años (2008, 2009 y 2010) un promedio de 1900 denuncias a 2500 entre los años 2017, 2018 y 2019. “Además no se puede dejar de lado los insultos relacionados con el tema de género porque sumado al racismo los hacen puntos que no se pueden obviar en la discriminación en el deporte, porque todo eso forma parte de un esfuerzo físico; si todos ayudáramos a combatir el racismo mejoraríamos las perspectivas sociales y ayudaríamos a la convivencia colectiva, además de alejar el racismo del fútbol”, dice Julio César Eslejer, asistente técnico del INADI.

En abril de 2010, Breyner Bonilla, en ese entonces defensor de Boca, lloró ante cámara luego de denunciar que el delantero de Colón de Santa Fe Esteban “Bichi” Fuertes lo había insultado: “En el primer tiempo, finalizando, hay una jugada que choco con Fuertes. Al salir de la jugada, él se tiró al costado derecho y yo estaba del sector izquierdo y me dice: ‘Negro de mierda, te vas a volver para África, muerto de hambre’”. Según el INADI, el 72% de la población argentina identificaron hechos de discriminación en el país y que el 28% de esas personas naturalizan estas situaciones que ocurren día a día. “En el fútbol hay racismo porque en la sociedad argentina hay racismo, pero en el fútbol esto se potencia más, porque está instalada ‘la cultura del aguante’, que consiste en que los hinchas entienden al rival como un enemigo que hay que destruir, superar, humillar, denigrar, no solo simbólica sino físicamente; por eso somos uno de los países que más muertes tiene vinculadas al fútbol, en ese ‘juego’ de humillar al otro, como cuando juegan con equipos que tienen poblaciones afrodescendientes, como Brasil, donde hacen el gesto del mono o también con otros países limítrofes como Bolivia y Perú, o como le pasa a Belgrano y a Boca”, dice Nicolás Cabrera, sociólogo que se encarga de estudiar los episodios de violencia que suceden en el fútbol argentino.

En Argentina, la población afrodescendiente es de 149.493 personas, de las 137.503 son argentinos, 10.182 nacieron fuera del país pero dentro del continente americano; 1.040 son africanos; 601, europeos y 167, asiáticos, según el último índice que salió en 2010 (el de 2022 sobre la población afrodescendiente no se publicó en el informe y desde el INDEC dijeron que no hay fechas previstas para la presentación del informe), difundido en la página oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), instruyó a los árbitros para que en situaciones donde sucedan hechos de racismo pueda pararse el partido y hasta suspenderse si los hinchas no detienen los gritos discriminatorios. Uno de ellos es el artículo 88 del reglamento de Transgresiones y Penas que aplica el Tribunal de Disciplina, dice que se impondrán sanciones al club cuando los socios, hinchas o parcialidad exhiban insultos o símbolos discriminatorios u ofensivos a la moral.

Desde la AFA sostienen que no es tan común que se denuncie sobre el racismo y que por lo general se denuncian más hechos de género, vinculadas con la homofobia. Además, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) en los partidos por la Copa Libertadores entre Nacional-Inter y River-Fluminense difundió un mensaje que decía: “Que el racismo no opaque lo lindo del fútbol”, además de una bandera: “Basta de racismo”. El 29 de junio de 2023, en otro partido por la Libertadores, la CONMEBOL sancionó a River clausurando el 50% de la tribuna Centenario Alta del Monumental por hechos de racismo sucedidos en la fecha 5 de la fase de grupos de la Libertadores en el partido ante Fluminense; además le aplicó una multa de 100.000 dólares y le ordenó a River que exhiba una bandera contra el racismo.

Juan David Ortiz Palacio, que en 2021 estaba jugando en Unión y Juventud de Bandera, sufrió insultos racistas en el partido contra Ferro Dho de San Cristóbal por la sexta fecha de la Liga Ceresina, en la provincia de Santa Fe: “En ese partido recibí insultos racistas; como se hizo público recibí disculpas por parte del club. Los argentinos sienten que es parte del ‘folclore del fútbol’, sienten que es algo normal, pero hay palabras que se pasan y son fuertes como cuando te dicen mono. Pero esa vez, en el partido con Ferro, fue la primera vez y me pegó fuerte, no lo esperaba; además, el árbitro no hizo nada, los del equipo rival tampoco pero mis compañeros sí los escucharon, y el arquero le avisó al árbitro. Fue una situación triste porque antes de esto nunca lo había vivido pero a partir de ahí me pasó ya un par de veces y te toca mirar hacia otro lado. En el club que estaba me dijeron si quería demandar pero no quise agrandar el problema y lo deje ahí”.

“En el fútbol hay racismo porque en la sociedad hay racismo. Sólo que en el fútbol se ve más claro porque es un espacio donde se permite este tipo de expresiones y se las legitima diciendo que es parte del ‘folclore’”, explica Javier Bundio, antropólogo e investigador del CONICET, principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en Argentina.

Alejandro Nicolás De Los Santos, máximo goleador de El Porvenir con 80 goles en 139 partidos, quien el 10 de diciembre de 1922 se convirtió en el único futbolista negro en jugar para la selección argentina, hijo de padres esclavos que escaparon de Angola, nació el 17 de mayo de 1902. Comenzó en Oriente del Sud, pasó por San Lorenzo, jugó en Sportivo Dock Sud entre 1922 y 1924. De hecho no disputó el Mundial realizado en 1930 en Uruguay, por motivos de discriminación, según le contó la familia a Guido Guichenduc, historiador de El Porvenir. En el partido entre El Porvenir y Racing, fue victoria para El Porvenir por 1 a 0 y Carlos Gardel, cantante argentino, quien estaba en la tribuna preguntó: “¿Quién es el negro este que nadie lo puede parar?”.

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