jueves, mayo 30, 2024

Simplemente Messi

Por Nicolás Caram

“Y el ganador del Balón de Oro masculino 2023 es… Lionel Messi”, esbozó -con una pose desfachatada y una mano en el bolsillo- el icónico David Beckham a la vez que con esas palabras, que acapararon tan solo 10 segundos en la larga gala que se llevó a cabo en la capital francesa, destapó la olla a presión que contenía la lluvia de aplausos condensados en el interior del recinto.

Pero no sólo activó los aplausos de los cientos de futbolistas, y allegados a ellos, que se encontraban en el ‘Teatro du Chatelet’, sino que también selló un momento para la historia. Lionel Messi, con 8, superaba su propio récord de 7 galardones individuales entregados por la revista France Football, más que cualquier otro futbolista, hombre o mujer, más que cualquier otro país en la historia del premio. Algo que solo el pibe de Rosario pudo lograr, a lo que se ha acostumbrado, y a nosotros también, desde la primera vez que entró a deslumbrar al verde césped. Sea de chico en Grandoli, aquel que él mismo cataloga como su primer club y del cuál han brotado infinidad de archivos apilando rivales para colocar la pelota en el lugar imposible para el pequeño arquerito de turno. Algo que continuó a los 8 años con su llegada a Newell’s, el de sus amores, los colores que se ponía en su infancia y los cuáles siempre quiso defender hasta que fue imposible y no tuvo más remedio que cambiar por el azulgrana en edades de infantil. Desde allí, todo el resto es historia un poco más conocida.

Una historia que el propio Lionel Messi se encargó de escribir, con su zurda como pluma y que, como todo buen mago, guardaba lo mejor para el final. El broche de oro que ni una convención de prestigiosos guionistas se hubiera animado a cranear, porque sería desafiar al realismo fuera de un cuento de hadas. El clímax de esta obra de arte que es la trayectoria del, entonces, ‘10’ del Barcelona comenzó su gesta en 2018 tras la eliminación de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia a manos de Francia la posterior campeona del mundo. Lo que parecía que había sido la última bala en la recámara para bordar la tercera estrella en la camiseta albiceleste, no era más que una prueba de fuego antes de usar la de plata. Aquel metal que se coló en el museo de Messi en varias oportunidades. Primero en 2007, luego en 2014, 2015 y en 2016 pero que después fue fundido en los trofeos de la Copa América y la Finalissima, el último que levantó Diego Armando Maradona con esa misma camiseta en 1993.

 

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Diego, aquel que siempre estaba presente donde flameaba la bandera nacional y que contribuyó en el cuento de Leo. Ese mismo que a su manera estuvo en Qatar cuando Messi alcanzó el “ya está” para sí y para su familia, también estuvo presente en París, en lo que hubiera sido su cumpleaños número 63. Seguro que, desde donde esté, se alegró por el octavo rodeado de personas que aman a la pelotita tanto como él lo hizo.

Aquellos que dejaron a Messi como el único jugador sin un reconocimiento público, aquellos que en 2018 festejaron pero que esta vez se quedaron con las manos vacías. Aquellos que abuchearon a Dibu por haber hecho la atajada más importante en la historia de los mundiales, aquellos para los que Messi fue demasiado.

A aquellos pero sobre todo a nosotros, los argentinos y todos los amantes del fútbol, se nos vino a los ojos cada alegría que dio en una cancha. Cada gol, pase, regate, cada uno de los festejos dedicados a su abuela Celia, con la del Barcelona, la del Paris Saint-Germain, con la del Inter Miami pero en especial con la camiseta de la Selección Argentina. Con lo bueno equilibrando la balanza por todos los malos momentos que pasó, como si ese sufrimiento hubiera valido la pena.

Con 36 años no se cansa de escribir. Según él ya en otra faceta de su vida y de su carrera, pero que igual ahí lo tienen. Una vez más subiendo las escaleras para hacerse con un nuevo Balón de Oro, ese que no se patea pero con el que si quisieran podrían jugar sus hijos. Aquellos que lo vieron recolectar una infinidad de premios que se fueron sumando a lo largo de los años, hasta llegar a la ‘tercera’.

Esos 10 segundos que se tomó David Beckham para anunciar al ganador, sin siquiera una pausa de por medio para darle suspenso, fueron los últimos antes de la conclusión del capítulo. Un desenlace que bajó su telón con una ovación de pie, que hizo más ruido que el silencio de los franceses. Aplausos como si fueran una despedida, un reconocimiento no solo a la última temporada sino a su carrera. Si bien ya no continúa en Europa, sí lo hace en Estados Unidos donde será la próxima Copa América y la Copa del Mundo y donde puede haber un capítulo final. Para Messi, ya está, pero con estos guionistas nunca se sabe.

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