sábado, abril 20, 2024

Israel y la evolución de un fútbol rodeado de guerras

Por Gianluca Garbovesky

Luego de la guerra civil entre el pueblo judío, el árabe y el gobierno británico en territorio palestino, el 14 de mayo de 1948 el Primer Ministro israelí David Ben Gurión declaró la Independencia del Estado de Israel, lo que tuvo como consecuencia la retirada de las tropas inglesas y el enfurecimiento de los árabes, cuyas tierras habían sido usurpadas y conquistadas por los judíos en el afán de ampliar su hogar nacional, por lo que gran parte de su pueblo debió reagruparse para vivir en las afueras del nuevo Estado -Cisjordania y Gaza-. Desde 1948, israelíes y palestinos protagonizan idas y vueltas políticas y sociales que se reflejan no sólo en la vida de los ciudadanos, sino también en el ámbito futbolístico.

En Israel, los clubes de fútbol fueron fundados en base a los pensamientos políticos y religiosos de sus dueños. Los que llevan el nombre “Beitar” suelen estar ligados con la derecha, los “Hapoel” con la izquierda y los “Macabis” con la corriente liberal. Sin embargo, desde la década de 1990, la identificación política disminuyó, aunque aficionados de algunos equipos aún responden a los patrones ideológicos y presionan a los dirigentes para que también lo hagan.

Beitar Jerusalén es un club que mantiene sus costumbres a rajatabla. Es el único que se niega a contratar futbolistas árabes o musulmanes, ya que sus barras bravas, judíos, derechistas y racistas -se hacen llamar “La Familia” y son de los más violentos en el fútbol-, son quienes tienen el poder. En 2013, el dueño del club, el ucraniano Arcadi Gaymadak, contrató a Dzhabrail Kadiyev y a Zaur Sadayev, dos jugadores de religión musulmana, y La Familia no se quedó callada.

Iniciaron con insultos en los entrenamientos y partidos contra los fichajes, y luego los amenazaron de muerte y amagaron con incendiar la sede de su propio club. Finalmente, Gaymadak renunció a sus acciones del Beitar sin pedir nada a cambio, mientras que los futbolistas musulmanes también emigraron. Así, la tranquilidad retornó a la ciudad.

En la mayoría de los equipos israelíes -clubes y selecciones- conviven judíos y árabes. En el Mundial Sub 20 de Argentina 2023, Israel compitió con un plantel que no discriminó religiones y obtuvo como resultado la mejor participación de su historia entre todas las selecciones de todas las categorías: un tercer puesto.

En los cuartos de final del campeonato juvenil de Argentina 2023, Israel venció a una de las potencias, Brasil. Anan Khalaili, autor del 1-1, festejó su gol con una oración musulmana, mientras que Dor Turgeman, quien marcó el 3-2 definitivo, celebró señalándose una muñequera con los nombres de los tres soldados que habían sido asesinados horas antes del encuentro en la frontera con Egipto, debido a un atentado
terrorista.

Aquella actuación israelí en el Mundial Sub 20 de Argentina 2023 estuvo influenciada por la política y el conflicto Israel-Palestina. El país encargado de albergar el torneo era Indonesia, que tiene a la mayor cantidad de habitantes musulmanes del mundo. Sin embargo, el gobernador de la provincia indonesia Bali presionó al Ministerio de Deportes nacional para que le prohíba la presencia a Israel en su territorio. Por su parte, el pueblo apoyó el pedido mediante manifestaciones en las calles contra la participación israelí en el Mundial, dado que apoya la causa del pueblo palestino y no reconoce al Estado judío. Por eso, la FIFA le quitó el Mundial a Indonesia y se lo cedió a la Argentina, luego de que Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, postulara al país como sede del campeonato juvenil.

Indonesia integra una larga lista de países que desconocen a Israel como Estado. Tal es así que en las Eliminatorias asiáticas rumbo al Mundial de Suecia 1958, países musulmanes como Turquía e Indonesia se negaron a jugar contra la nación hebrea. No se presentaron a sus respectivos partidos contra Israel, y fueron descalificados del torneo.

Los países musulmanes se rehusaron a visitar Israel para la Copa Asiática 1964, en la que sólo participaron, además del local y campeón -único título israelí a nivel selecciones-, India, Corea del Sur y Hong Kong. Tanto abandonos de selecciones como conflictos entre
hinchadas, desembocaron en que en 1973 la Confederación Asiática de Fútbol expulsara a Israel de todas sus competencias.

Tras casi 20 años de jugar amistosos y torneos de Oceanía, Israel fue incluido en la UEFA y, desde 1992, sus clubes y la selección participan de las competiciones europeas. Si bien los equipos se desempeñan en los campeonatos del Viejo Continente, aún existen incomodidades al visitar países como Austria o Azerbaiyán, con poblaciones que luchan por la causa palestina.

“En Austria vi manifestaciones árabes y musulmanes en contra de Israel. También, hinchas quemaron banderas israelíes dentro de los estadios”, cuenta Guillermo Israilevich, ex futbolista argentino y nacionalizado israelí que jugó diez años en el país hebreo -en Maccabi Haifa, Hapoel Nof HaGalil, Maccabi Tel Aviv y Hapoel Kfar Saba- y agrega: “Hicimos varias pretemporadas en Holanda y veíamos protestas. Cada vez que salía del país representando a un equipo israelí, pasaba algo”.

Sin embargo, mientras representó a Maccabi Haifa, Hapoel Nazareth Illit, Hapoel Kfar Saba y Maccabi Tel Aviv, Israilevich admite que una sola vez temió por viajar al exterior: en 2011 voló a Azerbaiyán con Maccabi Tel Aviv para enfrentar a Khazar Lankaran por la Europa League y, dado que ese país limita con Irán, uno de los principales enemigos de Israel, antes de la embarcación el plantel recibió una charla del ejército que les dio “herramientas para saber cómo actuar en caso de que algo suceda”. Israilevich recuerda que todos tenían “miedo de lo que pudiera ocurrir con los iraníes”, y describe: “Viajamos sin la ropa del equipo. Por suerte, sólo incendiaron banderas nuestras en el estadio. Teníamos mucha seguridad privada”.

Israilevich jugó con Maccabi Haifa la Champions League 2002-2003, competencia en la que hicieron de local en Chipre, ya que Israel era considerado territorio de conflictos bélicos por la UEFA y sus equipos debían trasladar su localía a otro territorio. El exfutbolista cuenta cómo actuó cuando Israel fue atacada por Líbano en 2006, mientras él se entrenaba con Maccabi Haifa: “Escuchamos dos bombas y el técnico frenó la práctica; después pasó un auto del ejército con los parlantes diciendo que nos estaban atacando, que cada uno tenía que volver a su casa y meterse en el refugio”.

“Nos quedamos en el búnker al menos cuatro horas. Después me llamaron del club y me dijeron que fuéramos a Tel Aviv, a 170 kilómetros de Haifa. Nos mandaron a un hotel; íbamos a vivir y entrenar allá hasta que terminara el conflicto. Agarramos el auto y fuimos en zigzag, porque escuchábamos los ruidos de los misiles y no sabíamos dónde podían caer”, desarrolla Israilevich.

“El fútbol no era la principal atracción en Israel, pero eso cambió a partir de Diego Maradona”, dice Larry Levy, periodista especializado en Medio Oriente que vivió 15 años en el país hebreo. Levy justifica: “Me tocó participar de una misión militar en Hebrón, Cisjordania. Teníamos que allanar una casa terrorista. Entramos y en el salón principal pude ver un cuadro gigante de Yasir Arafat (líder nacionalista palestino), mientras que a su lado, un cuadro de las mismas dimensiones de Maradona”.

Pese a los conflictos bélicos que Israel protagoniza, su fútbol creció a pasos agigantados durante el siglo XXI y ya obtuvo resultados contundentes que lo colocan en un lugar donde nunca antes se lo había visto en este deporte. Además del tercer puesto en el Mundial Sub 20 de Argentina 2023, en ese mismo año la selección Sub 21 llegó a semifinales de la Eurocopa de Georgia y Rumania, como también consiguió el segundo puesto de la Euro Sub 19 de Eslovaquia 2022, mientras que la selección mayor se quedó en la puerta de la clasificación al Repechaje europeo para el Mundial de Qatar 2022, donde finalizó tercera en su grupo de Eliminatorias y no pudo jugar su segunda Copa del Mundo -sólo participó del Mundial de México 1970, donde quedó eliminado en fase de grupos-.

El desarrollo del fútbol israelí impulsado por la Asociación de Fútbol de Israel, cuyo foco principal es la inversión para el progreso de los jóvenes, comienza a dar frutos en sus selecciones. Ya se demostró a nivel juveniles, y ahora el desafío será hacerlo también en la  mayor para clasificar por primera vez a una Eurocopa y por segunda ocasión a un Mundial.

Mientras que en el ámbito internacional de clubes, el fútbol israelí también está en busca de una evolución, ya que la máxima instancia a la que llegaron equipos israelíes en Europa fue a la fase de grupos de Champions League, y en tan sólo en seis oportunidades que se dividen entre Maccabi Haifa, Maccabi Tel Aviv y Hapoel Tel Aviv.

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