Home Blog Page 29

“Queremos hacer nuestro mejor Mundial”: la ilusión de Beccacece con Ecuador

Por Ana Ameijeiras

En menos de un mes, Sebastián Beccacece tendrá un momento único en su carrera. Si bien ya formó parte de dos mundiales cuando fue ayudante de Jorge Sampaoli (Brasil 2014, con la Selección de Chile y Rusia 2018, con la Selección Argentina), ahora debutará como director técnico en una cita mundialista cuando Ecuador se enfrente a Costa de Marfil el domingo 14 de junio.

A los 22 años dejó a un lado su carrera de futbolista para integrar un cuerpo técnico. En ese recorrido, aunque nunca trabajó con él pero sí tuvo una propuesta en 2007, absorbió conceptos tácticos y metodológicos de Marcelo Bielsa, a quien lo considera un referente en lo humano y en lo futbolístico

Su mejor momento como entrenador lo vivió en Defensa y Justicia, con la conquista de la Recopa Sudamericana 2021, su primer título como DT, tras derrotar a Palmeiras en Brasil. Sin embargo, el gran desafío llegó tres años después, en 2024 cuando asumió el mandato como director técnico de la selección ecuatoriana. Bajo su conducción, Ecuador acumula una racha invicta de 20 meses y se consolida como una de las selecciones más fuertes de Sudamérica.

¿Qué significa para vos dirigir esta Copa del Mundo? ¿Cómo te preparás?

Jugar la Copa del Mundo siempre es una responsabilidad, por un lado, de asumir el compromiso con todo un país, de poder armar una idea que represente primero a los futbolistas. Y que a través de lo que hacen los futbolistas se sientan identificados toda la Nación. Por otro lado, una satisfacción y una alegría enorme de estar en el evento futbolístico más importante del mundo, donde están todos los continentes pendientes. Son esas dos combinaciones. Después nos preparamos siempre de un lugar donde se implica el trabajo de observación, la disciplina, de análisis, de planificación. También lo que fue el proceso. Los jugadores que fuimos utilizando, los que se fueron incorporando. De esa manera es lo que le vamos buscando, continuar con ese crecimiento.

El entrenador argentino explicó cuáles fueron las sensaciones que encontró al asumir el cargo y profundizó sobre la identidad futbolística que busca consolidar de cara al Mundial 2026: “Nos encontramos con un grupo que a mí siempre me generó esa corazonada de sentir un punto de encuentro. Como que el sentir de ellos y el sentir desde lo futbolístico, antes de conocerlo, me generaba una cierta identidad, que es la que intentamos construir a través de un equipo que asuma un protagonismo, que vaya venciendo creencias limitantes, de que pueda ir construyendo lo que consiguen a nivel club, de manera individual lo puedan trasladar a la selección, de manera colectiva. Entonces eso es un poco, ¿no? Empezar a construir desde los puntos de encuentro, la unidad, lo que nos representa y tratar de poder llevar adelante ese sueño, de hacer nuestro mejor mundial”.

Por otro lado, el DT analizó las dificultades que implica preparar una Copa del Mundo y destacó el  desafío que representa construir una idea colectiva con poco tiempo de trabajo. Sin embargo, remarcó que el compromiso emocional de los futbolistas con su selección termina equilibrando cualquier limitación en la preparación: “La dificultad siempre pasa por un espacio en el cual el tiempo que a uno le gustaría tener para prepararse, para entrenarse, para conocerse más en profundidad, es un poco lo que escasea. También yo creo que tenemos un punto a favor muy grande, que es ese deseo inmensurable de todos los jugadores de cualquier selección, de estar representando a su país. Entonces, bueno, lo que te quita por ahí de un lado te da por otro, así que creo que se compensa, ¿no?”.

Beccacece se detiene a analizar cómo cambió el juego y reflexiona sobre: la creatividad, la influencia táctica, el peso físico y emocional del fútbol moderno y la necesidad constante de adaptación: “Creo que siempre hay espacios para los talentos, para los que generan la sorpresa, para los que inventan, los que engañan. Obviamente también hay una gran intervención a lo largo del tiempo desde las diferentes áreas que se han encargado también de neutralizar y que no exista esa libertad que es justamente la que permite esa creatividad. Entonces se vuelve a veces bastante complicado verla de manera frecuente. Ya no se ve a ese equipo dominante, el Barcelona de Guardiola, que te generaba un fútbol total los 90 minutos. Y hoy son más, en algunos momentos. Es cierto que también hay equipos que sí lo sostienen: como el PSG, Bayern, el City, que buscan todo el tiempo protagonizar desde el ataque y gastan la mayor energía ahí”.

Además, explicó cómo vive el desafío de conducir una selección en tiempos de sobreexposición y cambios permanentes: “No me preocupa, trato de resolverlo, trato de adaptarme, trato de no comparar las diferentes etapas, sino que tratar de aprender con lo que va aconteciendo. En esa flexibilidad también la selección te permite trabajar mucho eso. Porque a veces tenemos en la cabeza ciertas cosas, y llega el momento del partido y hay jugadores que se lesionan, no pueden venir a último momento y hay que cambiar todo lo que a lo mejor vos planificaste en cuatro meses y hay que modificarlo en dos días. Entonces, esa flexibilidad también se va ejercitando desde la tarea del entrenador en la selección, acomodarse a los cambios rápidamente. Y un poco lo que está pasando ahora, ¿no? El cambio de época también va generando un fútbol diferente y hay que saber adaptarse”.

El crecimiento de los entrenadores argentinos en el fútbol internacional será una de las grandes marcas del Mundial 2026. Beccacece analizó este fenómeno y comparó la influencia de la escuela argentina con la española: “Veo muchos técnicos españoles en la élite y veo muchos entrenadores argentinos en Sudamérica, también en la élite. En España un fútbol más posicional, técnico, y en Argentina un fútbol más de disputa, de duelo, pasional. Nada más que al jugarse diferente pareciera que en uno se lucha y en otro se juega más. Pero creo que la diferencia está en esta cultura, que uno pregona más el juego y otro más las disputas. La escuela argentina y española marcan tendencia por el lugar de donde salen y se forman en base a esa energía que está en el ambiente y permite que sean entrenadores que cada uno en su continente se han buscado”.

En el próximo Mundial, la Selección de Ecuador, conforma el Grupo E junto a Alemania, Costa de Marfil y Curazao, en el que iniciará su camino mundialista frente al combinado africano, en medio de las altas expectativas por el nivel que mostró durante el último año y medio.

Fútbol, unitarios y federales: los de afuera son del palo

Por Santiago Peñoñori Gaona

Diego Milito, presidente e ídolo de Racing, aseguró que el fútbol argentino estaba roto, tras la caída de la Academia contra Rosario Central por los cuartos de final del Torneo Apertura 2026. La principal figura del Canalla, Ángel “Fideo” Di María, defendió el trabajo hecho por su equipo y dio por tierra la idea de que hayan sido favorecidos por el arbitraje. “Los del interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más, el interior crece y eso duele, eso incomoda y molesta”, señaló en una parte del descargo que realizó por Instagram.

Más allá de que plantear la disputa de clubes porteños y clubes del interior pueda interpretarse como una manera de desviar el eje del debate, resulta interesante pensar cuál ha sido el lugar de los equipos del interior en nuestro fútbol a lo largo de la historia.

Según los registros de la AFA, el primer campeón del fútbol argentino fue un equipo de la escuela escocesa Saint Andrew’s en 1891, en un torneo que disputaron solo cinco equipos. Dos años más tarde, Alejandro Watson Hutton, educador escocés considerado “El Padre del Fútbol Argentino”, fundó la Argentine Association Football League. Esta asociación sufrió diversos cambios de nombre hasta 1934, tres años después del inicio del profesionalismo, donde se quedó con su nombre definitivo: Asociación del Fútbol Argentino. El amateurismo fue porteño. En él se consagraron 51 campeones nacionales, todos pertenecientes a la Ciudad de Buenos Aires o sus alrededores. El único caso en el que podría haberse dado algo distinto fue en 1894, cuando Rosario Athletic participó en el torneo.

Tras más de 40 años de una liga que en la práctica estaba restringida a Buenos Aires, en 1939 se afiliaron a AFA y se sumaron al torneo Rosario Central y Newell ‘s Old Boys. El empuje federalista de los equipos rosarinos permitió que en la década del 40 obtuvieran la afiliación otros dos equipos de la ciudad de Santa Fe: Unión y Colón.

Valentín Suárez, interventor de la AFA designado por la dictadura de Juan Carlos Onganía en 1966, tuvo un rol clave en la expansión territorial del fútbol argentino, gracias a la reestructuración de los campeonatos que llevó a cabo. En 1967 se jugó por primera vez el Campeonato Nacional con participación de cuatro clubes del interior del país, que clasificaron mediante un torneo selectivo de carácter regional. Estos se enfrentaron a 12 equipos de Primera División de AFA clasificados a través del Campeonato Metropolitano, disputado en la primera parte de la temporada. La apertura a instituciones “no tradicionales” en el fútbol profesional resultó definitiva y tendió a ampliarse sucesivamente en ediciones posteriores. 

Más allá de la dispar cantidad de equipos “tradicionales” y del interior en esa primera edición, la importancia que pretendió dársele a dicho certamen quedó reflejado en el premio que otorgó: la clasificación a la Copa Libertadores de América. Cabe aclarar que la participación al Torneo Nacional de los clubes del interior no significaba su incorporación a la primera división, ya que para jugarlo había que clasificar en cada edición.

En 1971 se dio un hito histórico: Rosario Central ganó el Nacional y se convirtió en el primer equipo campeón en el fútbol argentino que no pertenecía a Buenos Aires. En marzo de 1975 el director técnico de la selección argentina Cesar Luis Menotti armó la recordada “selección del interior” para disputar un torneo amistoso en Brasil. Esta experiencia permitió vestir la celeste y blanca a cuatro jugadores (Luis Galván, Miguel Oviedo, José Valencia y Osvaldo Ardiles) que tres años después serían campeones del mundo. En esos años, también, brillaría en Rosario Tomás El Trinche Carlovich y en Mendoza Victor El Victor Legrotaglie, dos personajes elevados a la categoría de leyenda y comparados incluso con Diego Armando Maradona. Según cuentan los relatos de época, ambos fueron figuras irrepetibles de un fútbol menos globalizado, que aún permitía amagues en el anonimato de las ligas locales.

Nueve años después, con Julio Humberto Grondona como presidente, la AFA habilitó (mediante la resolución 1309 publicada en el boletín de AFA N°682) la incorporación a primera división de los clubes que alcanzaran las semifinales del Campeonato Nacional, por lo menos, en dos temporadas. Fue así como sucesivamente iban a llegar a esta situación Talleres, Instituto y el Club Atlético Racing, los tres de la capital cordobesa.

Más allá de ese cambio, la gran reestructuración llegó en 1985 y cambió el paradigma del fútbol nacional: todos los clubes comenzaron a contar con pleno derecho para jugar en la Primera División. ¿Qué significó esto? Se terminaron los Campeonatos Nacionales y se creó el Nacional B, donde los clubes del interior pasaron a jugar los campeonatos de ascenso junto a representantes de la histórica Primera B conformada por clubes directamente afiliados. Sucesivamente se crearon nuevos torneos de ascenso a esta nueva categoría, los que sumaron masivamente equipos del interior e hicieron perder peso a las ligas locales.

En la actualidad, más allá de que la gestión actual de la AFA se autoproclama federal, las diferencias siguen existiendo. La entidad presidida desde marzo de 2017 por Claudio Chiqui Tapia se embandera detrás de la idea de un fútbol en el que nadie queda afuera. Algunos de los peones que pone sobre el tablero para defenderla son el torneo de Primera División de 30 equipos, con 13 del interior; la Primera Nacional de 36 equipos, con 17 del interior; la creación de la Copa País, certamen interligas que en su presentación prometía un cupo a la Copa Argentina que nunca llegó; la recuperación (sic) de los derechos televisivos de los clubes del ascenso, que derivó, por ejemplo, en la decisión de que los equipos de la B Metropolitana y el Torneo Federal A puedan por primera vez cobrar el mismo canon; y la creación del Torneo Argentino del Interior (viejo Federal B) que se llevará a cabo entre abril y noviembre de 2027 con 64 clubes.  

En los pasillos de la AFA, nada está exento de polémicas. Al mirar la otra cara de la moneda, se pueden interpretar a todas estas acciones como meros ejercicios populistas de construcción de poder. En la última nómina de delegados autorizados a votar en AFA, los 50 equipos directamente afiliados de la B Metropolitana y la C Metropolitana contaron con ocho delegados y los más de 350 equipos indirectamente afiliados del Torneo Federal Regional Amateur y el Federal A tuvieron solo siete representantes. 

Milito trató de llevarse la marca y el Fideo puso en valor su trabajo. Lo hicieron toda su carrera. La conspiración es siempre el camino más fácil. La disputa por un bien tan preciado en nuestro país no va a cesar. Ni el fútbol está roto ni Rosario Central es tan del interior. Pará, ¿del interior de qué?

 

De La Boca a Núñez: la historia del nacimiento de River Plate

Por Agustina Andrada

En 1901, en el barrio de La Boca y cerca de las Cavernas Wilson, se fundaba oficialmente el Club Atlético River Plate. El nacimiento se gestó mediante la fusión de dos equipos de la zona: Santa Rosa y La Rosales.

La institución adoptó el nombre por insinuación de Pedro Martínez, quien vio la inscripción en los cajones de carbón que llegaban al puerto local en barcos británicos a orillas del Río de la Plata.

En los primeros años, River jugaba de blanco, pero le faltaba ese distintivo que enciende las pasiones. La respuesta llegó en una noche de carnaval cuando a los riverplatenses les ocurrió un hecho particular: les llamó la atención un carro del que, en la parte de atrás, sobresalía una cinta roja. Tras aquel suceso, la cruzaron en diagonal sobre sus camisetas blancas y la sujetaron con alfileres. Sin saberlo, le dieron al club su ADN definitivo. Fue así como nacía una marca y una de las camisetas de fútbol más famosas del planeta.

Con el transcurso del tiempo, River se mudó a distintas localidades. Su cancha principal estuvo en La Boca, luego, en su intento por encontrar estabilidad geográfica, el club se alejó temporalmente de la Capital Federal y se instaló en la localidad de Sarandí, en la Provincia de Buenos Aires. En la década de 1920, la institución cruzó hacia el norte de la ciudad y se asentó en el barrio de Recoleta. Allí el club tuvo un gran crecimiento social, sumó logros en la era amateur y consolidó una base de hinchas. Finalmente, ante la necesidad de un estadio más grande por el advenimiento del profesionalismo, en mayo de 1938 se inauguró el Estadio Monumental en Núñez. Esta ha sido su casa definitiva hasta el momento, con una única gran mudanza temporal entre 1977 y 1978, cuando ejerció la localía en la cancha de Huracán para que el Monumental fuera remodelado de cara al Mundial 1978.

El crecimiento institucional fue a pasos agigantados. En 1914, el equipo obtuvo su primer trofeo oficial tras adjudicarse la Copa Competencia, un certamen que se disputó anualmente entre equipos argentinos y uruguayos.

Con el inicio del profesionalismo, el club adquirió a Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra, compras que le valieron un apodo que sigue vigente hasta la actualidad: “Millonarios”. Más tarde, tras la final de la Copa Libertadores de 1966 contra Peñarol -aquella derrota dolorosa en el torneo continental donde el equipo dejó escapar una ventaja decisiva en el marcador- se gestaría otra insignia. En el siguiente partido, ante Banfield, los hinchas rivales arrojaron una gallina al campo de juego para burlarse de la actitud del equipo. Lo que surgió como una burla del bando opuesto, con el paso de los años los propios simpatizantes de River lo adoptaron y lo convirtieron en un símbolo de identidad.

A partir de que la AFA dispusiera la implementación del llamado “voto proporcional” en 1937 -que consistía en darle mayor poder de decisión a aquellas identidades con mayor número de socios, antigüedad y palmarés-, el Millonario pasó a ser considerado uno de los denominados cinco grandes del fútbol argentino. Mantiene rivalidades con distintos equipos del país, siendo su máximo clásico Boca Juniors.

A lo largo de su trayectoria, se destacó por ser el líder de la tabla histórica de la Primera División. Además, es el equipo que más veces logró, en cuatro oportunidades, un tricampeonato de liga y uno de los pocos en ser bicampeón consecutivo de la Copa Argentina. Actualmente, posee 72 títulos oficiales: 54 nacionales y 18 internacionales.

Desde los primeros partidos a orillas del río hasta la consolidación de su infraestructura actual, el club transitó más de un siglo de transformaciones profundas. Más allá de las estadísticas acumuladas en el almanaque, detrás de los cambios de época subyace una misma identidad competitiva. Un espíritu que nació en el barro portuario, hoy se sostiene en el cemento de Núñez y proyecta su vigencia hacia el futuro del deporte profesional.

Cómo el pádel se convirtió en el nuevo ritual social de los argentinos

Por Victoria Calero

Son las nueve de la mañana de un sábado cualquiera en Entre Ríos. En una cancha disponible del pueblo, cuatro amigos calientan y cuchichean. El ruido de las pelotas rebotando contra el vidrio se mezcla con las risas y los insultos cariñosos de siempre. Todavía no terminaron el partido y ya están pensando en el mate y coordinando el almuerzo. El deporte, en ese momento, es casi una excusa.

Esta escena se repite a diario en miles de complejos a lo largo y a lo ancho del país. El pádel dejó hace rato de ser simplemente un deporte: se convirtió en una nueva forma de sociabilidad urbana, un espacio de encuentro intergeneracional y, para muchos, el complemento perfecto del asado del domingo.

El pádel en Argentina dejó de ser un recuerdo nostálgico de los años 90 para consolidarse como un fenómeno cultural y deportivo de alcance masivo.

Un deporte que no distingue edades

Hay algo que el pádel logró casi sin querer: meter en la misma cancha a gente que normalmente no comparte ni el grupo de WhatsApp. Un pibe de veinte años y su viejo, una abuela con su nieta, compañeros de trabajo de distintas edades. No importa quién sea más ágil ni quién tenga más fondo físico, el juego se acomoda solo. No es casualidad. El pádel no te exige ser atleta, no te castiga si llegás tarde a la pelota. Y eso, sin que nadie lo haya planeado así, terminó siendo su mayor gancho social.

En términos concretos, el crecimiento es difícil de ignorar. Según datos de la plataforma Easycancha, el pádel fue el deporte más reservado de toda Latinoamérica en 2025, concentrando el 46,3% del total de turnos deportivos. Muy por encima del tenis (26,9%), el fútbol (9,4%) y el squash (5,8%). En Argentina, las canchas crecieron más de un 30% en los últimos tres años, y hoy se estima que más de 3 millones de personas lo practican regularmente.

El rol de las redes y la visibilidad

Las redes sociales fueron clave. En Instagram y TikTok circulan los videos de los argentinos Agustín Tapia, Federico Chingotto, el super ratón, Delfina Brea en jugadas imposibles e increíbles, los tutoriales para principiantes y los clips de grupos de amigos festejando un punto o burlándose del peor revés de la historia. Ese contenido genera un efecto viral que ninguna campaña publicitaria podría comprar: la sensación de que todos juegan, de que uno se está perdiendo algo.

A nivel profesional, el Premier Padel, el circuito internacional de mayor jerarquía, eligió Buenos Aires como sede de su torneo P1, uno de los más importantes del calendario. Este año se llevó a cabo la quinta edición y el resultado fue lógico: Argentina copó Parque Roca y batió la marca mundial con la presencia de 16.920 personas en el Estadio Maryn Teran de Weiss.

Una nueva forma de hacer vínculos

Quizás el dato más revelador no sea el de los jugadores ni el de las canchas, sino el de lo que ocurre fuera de ellas. El pádel se juega de a cuatro, siempre. Esa condición estructural lo transforma automáticamente en un acto colectivo. No hay manera de jugar solo. Y esa obligación de ser cuatro termina siendo, paradójicamente, uno de sus mayores atractivos, obliga a organizar un plan, a juntar gente, a hablar con alguien que hace semanas que no llamabas.

En un contexto de creciente aislamiento urbano, el pádel apareció como un formato de sociabilidad con reglas claras y barreras de entrada bajas.

No hace falta ser bueno. No hace falta tener equipamiento propio. Alcanza con querer estar.

¿Una moda o un cambio cultural?

La pregunta que muchos se hacen es si esto es pasajero. El pádel ya tuvo un primer boom en Argentina en los años 90, que se diluyó tan rápido como llegó. Esta vez, sin embargo, varios indicadores sugieren que la historia es diferente. La infraestructura creció de manera sostenida, hay inversión privada, hay un circuito profesional consolidado, y los jugadores son cada vez más jóvenes. La Federación Internacional de Pádel incluso trabaja para que el deporte sea olímpico en 2032.

Más allá de los datos y los pronósticos, hay algo que los números no terminan de explicar. ¿Por qué, en un país donde el tiempo libre es escaso y la economía aprieta, tanta gente elige invertir su sábado a la mañana en una cancha de pádel? La respuesta quizás sea la más simple de todas, porque ahí, adentro de esa caja de vidrio y metal, todavía se puede estar con otros. Y eso, en estos tiempos, no es poca cosa.

La historia de Ángel Tuma, el médico de Olimpo que terminó como presidente del club

Por Tobías Muntaner

Olimpo de Bahía Blanca se fundó el 15 de octubre de 1910 luego de que un grupo de ciudadanos bahienses se reunieran con la intención de formar un club. ¿Quién fue el presidente? Jorge Avellanal, un uruguayo que eligió que los colores de la institución -amarillo y negro- porque era hincha de Peñarol. Otro de los presidentes más importantes de la historia del club fue Roberto Nicolás Carminatti, quien fue el mandamás en cuatro ocasiones (1915, 1923-1924, 1927-1945, 1962-1963) siendo él quien más tiempo estuvo en el cargo en la historia del club aurinegro. La cancha de Olimpo desde 1975 lleva su nombre para recordarlo.

Pero sin dudas si se le pregunta a un hincha de Olimpo quien fue el presidente más relevante en toda su historia va a responder Jorge Ledo, quien comandó en dos ocasiones (1999-2007 y 2008-2011). Ledo tomó el cargo cuando el club pasaba por un muy mal momento económico, cerca de la quiebra y aun así para la temporada 2001/2002 consiguió el primer ascenso a Primera División en la historia para un club bahiense. Murió el 8 de abril de 2011 mientras continuaba en el cargo.

Como también hubo presidentes que estuvieron muy bien formados y lograron grandes cosas en el club, hubo otros que no. Uno de ellos fue Mauro Altieri, quien asumió luego de ganar las elecciones en 2017,y en dos temporadas descendió al club de la Primera División al Torneo Federal A (torneo que aún sigue jugando Olimpo). Altieri y su comisión no tuvieron tampoco un buen manejo económico porque tuvieron deudas que la actual dirigencia terminó de pagar recién en agosto de 2023. Ante una inminente renuncia, no se sabía quién debía tomar el cargo de presidente. Alfredo Dagna ,quien fue el dirigente de mayor peso desde la defunción de Jorge Ledo hasta 2017, había perdido las elecciones y entonces no podía tomar el cargo, así que se eligió que quien debía hacerlo sea Ángel Tuma.

¿De quién se trata? Tuma es el médico de Olimpo desde 1997, fue despedido del club en 2017 cuando asumió Altieri y volvió a su cargo recién en 2021 cuando Dagna fue reelecto. El doctor tuvo una posición muy incómoda, ya que pasó de ser compañero de trabajo al jefe de todos los empleados del club. “En un asado, Dagna me dice ‘Tenés que agarrar como presidente y yo te voy a ayudar’. Así que sin pensarlo lo agarré. Si me hubiera dado tiempo de pensarlo hasta otro día, le hubiera dicho que no”, reveló Tuma sobre cómo se le presentó la oportunidad. También aclaró que nunca le interesó hacerlo pero que vio que era una manera de ayudar a Olimpo en un momento muy complejo.

“Cuando yo agarré el cargo estaban con cuatro meses de sueldo abajo, no teníamos ni un peso así que estaba complicado. Más de una noche no he dormido”, comentó Ángel. El trato con los empleados era igual de cuando él era el médico del club, tenía una relación de amistad, pero se hacía difícil saber que no les podía pagar.

Tuma tuvo situaciones muy complejas además de lo económico estando al cargo de Olimpo. El 9 de febrero de 2020 se jugó el “clásico” bahiense en la cancha de Villa Mitre. Parte de la hinchada de Olimpo acompañó el micro de los jugadores, llegando a destino ambas parcialidades se cruzaron y se dispararon culminando con la muerte de Emanuel Castillo, hincha de Olimpo.

Otro de los escándalos que tuvo el club estando Tuma al cargo fue el de Alejandro “Cachorro” Abaurre, quien era en ese momento el director técnico del aurinegro. A Abaurre se le acusó de pedir favores sexuales a cambio de titularidades, el “Cachorro” renunció al cargo cuando este rumor se viralizó y hasta expresó que quiso suicidarse a los días de dimitir. En 2021 fue reelecto Dagna y sigue siendo el presidente de Olimpo, mientras que Angel Tuma volvió a su cargo de médico, con el que llegó a Olimpo.              

La identidad no se negocia: qué filosofía futbolística pregonan los cinco grandes

Por Rodrigo López

Más allá de los resultados y las épocas, los cinco grandes del fútbol argentino han construido una manera propia de jugar, sentir y competir que aún hoy condiciona su presente. Hablar de Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo es remitirse a una identidad futbolística que se transmite de generación en generación, incluso cuando los protagonistas cambian.

Boca Juniors construyó su perfil desde el pragmatismo. Su prioridad histórica es ganar “por ser Boca”, imponiéndose al rival mediante la autoridad, el rigor físico y un carácter inquebrantable. Son equipos intensos, con gran capacidad de adaptación. En la lógica xeneize, sostenida por la mística de la Bombonera, el resultado suele imponerse sobre la estética. Esta filosofía de “garra y eficacia” tuvo como símbolos a Blas Giunta, emblema del sacrificio, y Martín Palermo, ejemplo de resiliencia goleadora. Incluso ante talentos como Maradona o Riquelme, el juego se expresó en una mezcla de viveza, control de los tiempos y una rebeldía que no acepta la derrota.

River Plate desarrolló una identidad ligada al protagonismo y al “jugar bien y ganar”. El ideal millonario es dominar el partido a través de la posesión, la presión alta y la búsqueda constante del arco rival. El origen está en “La Máquina” de los años 40, con Labruna, Moreno y Pedernera, que instalaron un estilo asociado al juego colectivo y estético. Esa línea continuó con figuras como Francescoli y Ortega, y se modernizó con Marcelo Gallardo de entrenador. En Núñez, ganar es la meta, pero el buen juego es lo que valida cualquier éxito.

Independiente privilegia el fútbol de “galera y bastón”, asociado a la técnica y la circulación precisa como forma de dominio. Esa identidad se consolidó en sus épocas doradas, donde el club se ganó el apodo de “Rey de Copas”. Arsenio Erico fue un símbolo, mientras que Ricardo Bochini llevó esa idea a su máxima expresión, con su pausa, pase filtrado e inteligencia para manejar el ritmo del partido. A pesar de la actualidad, la exigencia por el buen fútbol sigue siendo central en la identidad del Rojo.

En la vereda de enfrente, Racing Club construyó su identidad desde la intensidad y el protagonismo emocional. “La Academia” se asocia a equipos que buscan imponer ritmo y presionar alto. El “Equipo de José”, campeón del mundo en 1967, fue su punto más alto, combinando orden táctico y mentalidad ganadora. Desde entonces, Racing quedó ligado a la idea de ir al frente, muchas veces sostenido más por el empuje que por la elaboración. Su identidad se define por la entrega y la capacidad de competir en contextos adversos. Hoy, Gustavo Costas representa ese estilo basado en pasión y carácter.

San Lorenzo moldeó su identidad desde el equilibrio y la resiliencia. Se caracteriza por equipos ordenados y competitivos, capaces de adaptarse a contextos difíciles sin perder eficacia, con antecedentes de buen juego como el de René Pontoni. El punto más alto llegó con “Los Matadores” de 1968, primer campeón invicto del profesionalismo, un equipo sólido y con personalidad. Desde entonces, el Ciclón quedó asociado a la idea de competir siempre, priorizando el orden táctico y la respuesta ante la adversidad.

Así, los cinco grandes no solo se diferencian por sus títulos, sino por una identidad que sobrevive al tiempo y a la historia.

Federico Freire, el exfutbolista que sufrió la diabetes y ahora trabaja en concientizarla

Por Pedro Berrutti

Federico Freire es exfutbolista y fundador de la organización Diabetes en Movimiento. Hoy en día trabaja en concientizar y educar sobre la enfermedad luego de lo que él atravesó cuando se la detectaron y cómo, a pesar de ello, logró ser un deportista de alto rendimiento, debutando en Vélez y llegando a tener un paso por Europa.

En 2005 fue convocado a la selección argentina sub17 y fue en ese momento cuando le detectaron Diabetes Mellitus tipo 1. Le comunicaron que no podía viajar al Mundial juvenil e incluso no podría jugar más al fútbol. Esa noticia para él y su familia fue un baldazo de agua fría en el momento, pero después de poco más de un mes de peleas y angustia conoció a su diabetólogo Luis Grosembacher. “Fue una persona fundamental en mi vida y en mi proceso con la diabetes. Me ayudó a soltar el miedo y a entender que el control estaba en mis manos”, contó el exfutbolista de Catania.

También comentó que le enseñó detalles que lo ayudaron a sentirse pleno y que “cuando uno se ocupa, la diabetes deja de ser un problema”. Después de años aceptando y adaptando la patología a su vida, llegó Ricardo Gareca, entrenador de Vélez en aquel entonces para informarle que lo quería llevar a hacer la pretemporada con la Primera. “En un mundo tan competitivo, donde tantos quieren estar, lograrlo es algo único. Más aún por todo lo que me tocó atravesar en el camino”, expresó Federico sobre los sentimientos tras el llamado del Tigre en 2011.

Con respecto a su debut en la Primera División, agregó que ese hecho le enseñó que los objetivos se logran con trabajo, constancia y claridad, que cuando sabés lo que querés y sostenés el esfuerzo en el tiempo, los objetivos llegan, y sentenció diciendo que “La disciplina, siempre, termina superando al talento”.

En varias de sus entrevistas, Freire hace hincapié en el poco conocimiento sobre cómo tratar esta enfermedad durante el tiempo que fue jugador profesional: “Me sorprendió mucho ver que, a lo largo de mi carrera, muchas personas -incluso profesionales de la salud- no tenían claro qué implica vivir con diabetes”. Sumado a esto, mostró disconformidad ante la recurrente pregunta sobre lo limitante de la diabetes. “Yo lo veo distinto. No es un límite, es una condición”, opinó, y agregó que “bien gestionada, te permite vivir una vida plena. La clave está en ocuparse, no en preocuparse”. 

Sobre el final de su carrera, recibió el llamado de una madre pidiéndole ayuda luego de que a su hijo le detecten la misma patología que tenía él. Reveló que ese pedido le hizo un “click muy fuerte” y logró entender que “hay una gran falla en el sistema y en la educación sobre esta condición”. Y agregó: “Sentí que había que hacer algo. Crear un espacio donde las personas puedan sentirse acompañadas, trabajar su mentalidad, adquirir conocimiento real aplicado a su vida y tener un plan de acción claro para ir por sus objetivos”.

A través de esta experiencia surgió su idea de crear un programa de educación sobre la DM1, no solamente para las personas con diabetes, sino también para sus familias. Gracias a su educación y formación en el tema, este año tuvo la posibilidad de volver a Vélez en una jornada de capacitación sobre dicha condición. “Fue algo muy especial. Ver a un club de este nivel apostar por la educación en diabetes”, expresó el líder coach de Diabetes en Movimiento, demostró haber sido algo muy movilizante para él y sostuvo estar “disponible para ayudar: a veces es conocimiento y otras, simplemente estar presente”.

Freire dejó un mensaje luego de todo lo que atravesó y aprendió: “Las piedras en el camino vienen a enseñarte algo, a mostrarte algo que todavía no estás viendo. Es fácil caer en el papel de víctima, pero la verdadera pregunta es: ¿Por qué a mí no me podría tocar esto?. Aceptar las emociones, transitarlas y ponerlas sobre la mesa es parte del proceso. Pero después, hay que actuar. La diabetes me enseñó que la vida se transforma a partir de las acciones que tomás todos los días. Ahí está la diferencia entre avanzar o quedarse”. 

De figuritas y ausencias

Por Renzo Torregiani

El lanzamiento del álbum de la Copa del Mundo 2026 se llevó a cabo el 30 de abril, siendo el más grande de la historia con 112 páginas y 980 figuritas. La versión de tapa blanda tiene un precio de entre 12 y 15 mil pesos, y cada paquete de siete figuritas cuesta dos mil pesos.

Lo llamativo de esta edición no está en el dinero que cuesta completarlo, en la cantidad de cromos, ni en el número de selecciones. Lo más relevante son las ausencias de grandes jugadores: Neymar, Manuel Neuer, Rayan Cherki, Lisandro Martínez, Eberechi Eze, Thiago Almada y Kyle Walker, entre otros, no aparecen entre las pegatinas coleccionables, mientras que muchos de ellos tienen grandes chances de participar de la próxima Copa del Mundo.

El primero de los mencionados es el futbolista más importante de los últimos 15 años de la Selección Brasileña de Fútbol, con 79 goles y 59 asistencias en 128 partidos oficiales. Además, es el máximo anotador de la historia de la selección de Brasil y está a solo 14 partidos de superar a Cafú como el jugador con más presencias en la historia de la Canarinha. 

Pero, ¿cuáles fueron los grandes ausentes en el álbum de Catar 2022? En la Selección Argentina los faltantes principales fueron Gonzalo Montiel, quien pateó el penal decisivo para ser campeón del mundo, Enzo Fernández, que fue elegido como el mejor jugador joven de la competición, y Alexis Mac Allister.

El defensor de River no tuvo una gran participación dentro del campo, pero sí pateó dos penales decisivos, contra Países Bajos y Francia, en aquella competición. Una de las razones para aparecer dentro de los cromos de la Selección Argentina era haber sido titular en tres de los cuatros partidos que jugó durante la obtención de la Copa América 2021. 

Distinto es el caso de los volantes argentinos, los cuales llegaban con poca participación en la selección mayor. Fernández jugó por primera vez con la camiseta argentina en septiembre de 2022 en un amistoso contra Honduras e hizo su debut oficial en el partido contra México durante el Mundial. Mac Allister, por su parte, solo había disputado dos partidos oficiales, contra Venezuela y Ecuador, y seis amistosos con la albiceleste. 

La Selección Francesa de Fútbol, por su parte, no contó con las presencias de Dayot Upamecano y Olivier Giroud, ambos titulares en la final del Mundial. Además, el delantero anotó cuatro goles y dio una asistencia en cinco titularidades.

En Brasil, las ausencias más resonantes fueron la de Rodrygo, que venía de ganar La Liga y la Champions League con el Real Madrid, y Dani Alves, quien es considerado uno de los mejores laterales derechos de la historia del fútbol.

El delantero de La Canarinha jugó 180 minutos repartidos en cinco partidos, solo uno como titular, y repartió una asistencia, sin embargo, siempre será recordado por malograr el primer penal de la serie ante Croacia. 

Por su parte, el ex defensor de Barcelona, Juventus y PSG, en el partido frente a Camerún se convirtió en el jugador más longevo en disputar una Copa del Mundo con Brasil, con 39 años, superando la marca establecida por Thiago Silva, con 38, también en Catar 2022. 

Otro de los agitadores de Catar 2022 fue Marruecos, que entre sus cromos ausentes tuvo a tres pilares fundamentales del funcionamiento del equipo: Noussair Mazraoui, Azzedine Ounahi y Hakim Ziyech

El lateral derecho del Manchester United jugó cinco partidos, acumulando 367 minutos. Fue reemplazado a los 82 minutos en los octavos de final frente a España por una lesión en el cuádriceps, que lo marginó del partido contra Portugal. Volvió a jugar en semifinales ante Francia, pero sólo aguantó 45 minutos y no salió a jugar el segundo tiempo. 

Ounahi estuvo presente en los siete encuentros del combinado marroquí en la última cita mundialista y sumó un total de 570 minutos. Su despliegue físico, precisión en los pases y capacidad de regate, lo convirtieron en una de las revelaciones del torneo, llamando la atención de los grandes clubes europeos y siendo elogiado públicamente por Luis Enrique, tras su gran partido ante España. 

Ziyech fue el subcapitán de Los Leones del Atlas en aquella competición, portando la cinta en la derrota 2-1 ante Croacia por la medalla de bronce, debido a la ausencia de Romain Saïss. El ex extremo de Ajax y Chelsea participó de los siete partidos de su selección, jugando 631 minutos, anotando un gol y repartiendo una asistencia. 

La Copa del Mundo 2026 comienza en tres semanas: ¿cuál será la figura ausente más importante de la próxima cita mundial?

El Talismán de Argentina: llanto en Brasil y su lucha por estar en otro Mundial

Por Matías Recchioni

Mundial de Brasil 2014. Un 9 de julio. En São Paulo. Luego de 120 minutos sin goles ante Países Bajos, la tanda de penales definió al clasificado. Argentina, entrenada en ese entonces por Alejandro Sabella, volvió a una final del mundo tras 24 años. Los jugadores festejaban, pero la cámara se fue con la tribuna. Allí apareció él. Tenía la cara pintada, dividida en dos, con los colores de la bandera y una camiseta de San Lorenzo con el 33 en el pecho. Llorando. Pero era un llanto de alivio y emoción por el momento. Acompañado del grito “¡Vamos!” estaba Rodrigo González Cejas, alias Máquina o Talismán. 

Rodrigo es una persona muy creyente. Viaja todos los años a Tilcara, el religioso pueblo en la Quebrada de Humahuaca. Conecta con la espiritualidad muchas de sus situaciones en la vida. “Dios me hizo conocido con la gente, pero me tenía una misión. Había que pasar por lo peor (refiriéndose a las finales perdidas) para ver cómo fue cambiando. Me mostró que todo era posible. Me mostró lo mejor”, expresó desde un bar mientras almorzaba. 

Otra muestra de su fe en Dios fue en 2017, cuando viajó a Israel en uno de sus pocos viajes de ocio. En Jerusalén, mientras recorría la ciudad sagrada del catolicismo, uno de sus compañeros de excursión lo encaró en inglés, idioma que es básico para Rodrigo a pesar de tantas travesías, y “me señaló la camiseta de Argentina, en el escudo, me dijo que íbamos a tener tres estrellas y que yo iba a ver ese día”. Ese momento quedó grabado a fuego dentro de su mente. “Cuando pasó lo de Catar me acordé de ese hombre, fue una de las maneras que Dios se comunicó conmigo”, agregó. 

Su vida fuera de las tribunas no es muy diferente a la del resto. Es abogado desde 2008, trabaja en el estudio jurídico de sus padres, con quienes comparte profesión. Para viajar usa su dinero y también pide ayuda a sus padres, familiares, y al banco. Además, hace sus propios sacrificios y confesó los sacrificios que hace para ir a los eventos y mundiales: “No me doy gustos. El auto lo vendí antes de ir a Catar, si ando en monopatín no tengo ningún problema”. 

También, en las redes sociales cuestionan la forma en la que gasta su patrimonio. “Muchos dicen que si tuvieran ese dinero harían lo mismo que yo. Hay que tener condiciones para estas cosas, no solo la plata. La logística, cómo averiguar todo. Tengo más de 30 años de cancha. La mayoría no haría ni un cuarto de lo que hago yo”, sentenció. 

Sobre otros comentarios explicó:  “La gente se imagina muchas cosas que no son realidad. Dicen que cobré una herencia y por eso hago estos viajes. No entiendo por qué buscan minimizar todo lo que hacés”.

Desde la Copa del Mundo celebrada en Brasil hace 12 años la Selección Argentina disputó 148 partidos entre todas las competencias posibles. Talismán asistió a todos, o casi todos. Su única ausencia fue en el partido ante Uruguay por las Eliminatorias Sudamericanas en La Bombonera por noviembre de 2023. ¿El resultado?. Victoria de los charrúas por 0-2.

Rodrigo, para el último Mundial tuvo la suerte de conseguir entradas fácilmente, y asistió a 48 partidos en total. Pero en 2026 todo es más complejo.  “Este mundial estoy medio complicado. No puedo estar comprando entradas a lo loco. En Catar salían a un precio y ahora están cuatro veces más. Además, la FIFA se avivó de la reventa y sacó una oficial. Una entrada para la final está a más de 10 mil dólares”, indicó.  

A pesar de su preocupación por las entradas, aclaró varias veces que no pretende que se las regalen, él quiere que la AFA o algún sponsor le diga el precio y está dispuesto a pagarlas al valor oficial, para no estar rompiéndose la cabeza por no poder ir a un partido de Argentina.

Falta menos de un mes para que la Selección Argentina debute en la Copa del Mundo 2026 ante Argelia. Los dirigidos por Lionel Scaloni llegan como campeones del torneo y, por qué no, siendo favoritos al bicampeonato. Rodrigo estará cómo siempre, porque ya tiene los pasajes, pero su preocupación pasa por otro lado: conseguir las entradas para los partidos a un precio razonable. ¿Podrá lograrlo, y cumplir con la tradición de ser el Talismán de la Selección?

“Atajo yo, Marcelo”: una noche histórica para River

Por Agustina Andrada

El 19 de mayo de 2021, tras registrarse más de 15 casos de coronavirus en el plantel de River, el equipo sufrió una ola de bajas automáticas para la Copa Libertadores. Sin arqueros disponibles y con varios juveniles en la lista, el Millonario debía hacerle frente a Independiente Santa Fe en un partido clave. Fue entonces cuando Enzo Pérez decidió escribir una página dorada en la historia del club, con la que revivió la mística del 9 de diciembre de 2018, otra de las fechas más gloriosas del mediocampista con la camiseta del millonario. El campeón de América volvía a vestirse de héroe: arrastrando un desgarro, se calzó los guantes en una velada que quedó grabada a fuego.

Ante las ausencias de Franco Armani, Enrique Bologna, Germán Lux y Franco Petroli por el virus, Enzo no dudó en levantar la mano. Aun arriesgándose a quedar expuesto por la falta de oficio en el puesto y por la gravedad de su lesión en el isquiotibial derecho, asumió la responsabilidad de proteger los tres palos. Finalmente, el equipo dirigido por Marcelo Gallardo se impuso por 2-1 ante el conjunto colombiano, un resultado que lo dejó con un pie y medio en los octavos de final.

De aquella noche fría de mayo quedaron postales imborrables: el saludo con el guante en alto, el buzo verde fosforescente, el abrazo final con Gallardo y la sonrisa de oreja a oreja del mendocino. Luego de esta actuación, los hinchas enaltecieron al “arquero” con constantes muestras de afecto. No obstante, el gran valor extra de la jornada fue el compromiso colectivo del resto de los futbolistas: conscientes de que en el arco había un compañero sin experiencia y disminuido físicamente, se sacrificaron al máximo para evitar que el rival pudiera rematar con comodidad. Además, River jugó sin hacer sustituciones porque no tenía suplentes disponibles.

A cinco años de aquella gesta, el Museo River exhibe la réplica del buzo y los guantes que Germán Lux le prestó al ídolo millonario, inmortalizando uno de los momentos más singulares del fútbol moderno. Enzo se convirtió en una leyenda para los hinchas, quienes, incluso con otros colores en el pecho, siguen celebrando cada uno de sus triunfos.