jueves, abril 23, 2026
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Los 80 años de Aldo Pedro Poy, el autor de una palomita eterna

La palomita de Aldo Pedro Poy frente a Newell 's en 1971

Por Nahiara Toledo

El 14 de septiembre de 1945 nacía en Rosario Aldo Pedro Poy, el autor de uno de los goles más recordados de la historia del superclásico rosarino y del fútbol argentino en general.

El partido del 19 de diciembre de 1971 quedó grabado en la memoria del público futbolero. Rosario Central se enfrentaba a Newell ‘s Old Boys por la semifinal del Torneo Nacional en el Estadio Monumental. Era el clásico rosarino disputado por primera vez en una instancia definitoria, y que lo terminó protagonizando Aldo Pedro Poy, delantero canalla, con una jugada que lo inmortalizó.

A los 9 minutos del segundo tiempo, José “el Negro” González tomó la pelota tras un córner, desbordó por la derecha y envió un centro al área. Allí apareció Poy, que se arrojó en palomita y conectó de cabeza para vencer al arquero rival: Carlos Fenoy. Ese gol le dio la ventaja a Central, que terminó imponiéndose 1-0 y avanzó a la final, donde días después se consagró campeón tras vencer 2-1 a San Lorenzo, en lo que fue su primer título de AFA en su historia.

Medio siglo después, Poy explicó la lógica de aquella definición: “Aprendí de chico que es mucho más rápido ir con la cabeza que con el pie, según la altura a la que venga la pelota. Más cuando llegás muy justo. Con el pie es muy difícil a esa altura. Con la cabeza, uno le puede dar una dirección diferente. El arquero no sabe para dónde va a ir. Con el pie, el arquero puede imaginar adónde va. Con la cabeza, puede ir a cualquier lado. Fue adonde la quise tirar: abajo, al costado, un remate muy fuerte, inatajable”.

Con el correr del tiempo, la palomita dejó de ser solo un gol: se convirtió en un símbolo de identidad, pertenencia y sentimiento de los hinchas canallas. Desde aquel memorable evento, cada 19 de diciembre, el público de Central se reúne a recrear la jugada frente a la sede del club o en lugares emblemáticos de la ciudad, hasta llega a recrearse en otras partes del mundo como en Cuba, Venezuela y países de Europa. Esta costumbre se transformó en un acto colectivo que combina recuerdo deportivo y ritual popular.

Aldo Pedro Poy marcó 67 goles en 313 partidos con la camiseta de Central, pero ninguno alcanzó la trascendencia de aquel convertido en Núñez. La palomita no solo definió una semifinal: se convirtió en un mito cultural y en el gol más repetido de la historia de la humanidad.

Canelo Álvarez vs. Terence Crawford: infancias duras, legados eternos

Canelo Álvarez contra Terence Crawford

Por Joaquín Sorbara

Saúl Canelo Álvarez y Terence Crawford son dos de los mejores libra por libra de la historia del boxeo. El ahora excampeón indiscutido de los supermedianos contra el que supo ser campeón indiscutido del peso superligero y peso wélter se enfrentaron en un combate sin precedentes, debido a que el mexicano puso en juego sus cuatro cinturones. Crawford entró en la historia viva del boxeo al convertirse en el primer campeón unificado en tres pesos diferentes: el hito toma más fuerza cuando se toma en consideración que el campeón subió tres categorías para enfrentar al mexicano Álvarez.

Si algo comparten además del talento boxístico es una infancia con momentos muy duros. Antes de ser dos nombres históricos en el mundo de los deportes de contacto, vivieron situaciones muy alejadas del presente. Oriundo de Omaha, Nebraska, Crawford creció entre golpizas, insultos, padres alcohólicos y múltiples expulsiones de establecimientos escolares. Incluso su madre apostaba diez dólares para que otros niños intentaran vencerlo. Pese a sus intentos de hacerle creer que “era una mierda” y la ausencia de su padre, Bud formó su carácter. Hubo un episodio en el que el campeón de los ligeros casi pierde la vida: corría el año 2008 y aunque Terence ya era profesional, la mala vida lo seguía acompañando. A la salida de un club de apuestas ilegales, su contrincante en un juego de dados disparó contra la camioneta donde estaba el pugilista. Afortunadamente, tras frenarse al atravesar la ventanilla, la bala rebotó.

Canelo tampoco tuvo una infancia rodeada de lujos. Desde los cinco años comenzó a trabajar junto a su padre vendiendo helados y paletas para ayudar a solventar gastos. Mientras incursionaba en el deporte ayudaba en el campo a su padrino. Llevar las dos actividades al mismo tiempo es algo que hoy en día sostiene que fue necesario porque le enseñó a trabajar y a ser responsable desde muy pequeño. Otra vivencia que marcó al campeón mexicano fue el bullying que recibía en la escuela debido a su aspecto colorado y pecoso, pero nunca dejó que eso lo hiciera sentir mal debido a que como él dijo, le encantaba pelear.

Dos de los pugilistas más completos de la historia y las caras visibles de esta era del boxeo. El fin de una generación y el comienzo de un legado eterno.

El récord mundialista de Luciano De Cecco que no hace ruido 

Por David Correa y Nahiara Toledo

Luciano De Cecco fue el líder del seleccionado argentino ante Finlandia por el estreno del Mundial de Vóley 2025, encuentro en el que los dirigidos por Marcelo Méndez remontaron una desventaja de dos sets y lograron una agónica victoria en el tiebreak. Para el armador santafesino fue un festejo doble en tierras filipinas: se convirtió en el voleibolista con más presencias en la cita mundialista al disputar 6 ediciones.

Italia 2006 fue la primera aparición del argentino con tan sólo 18 años. Desde ese entonces, participó en Japón 2010, Polonia 2014, Italia y Bulgaria 2018, Polonia y Eslovenia 2022, sin interrupciones. En 2024 decidió dar un paso al costado de la Selección tras anunciar su retiro una vez finalizados los Juegos Olímpicos de París, pero decidió volver a vestir la camiseta albiceleste para representar al país en el Mundial, tras haber sido operado a mediados de abril por cálculos renales que lo obligó a perderse la Liga de Naciones de Voley de este año. 

Sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo físico y mental, para el oriundo de Santa Fe no todo es color de rosas. En la previa del torneo se sinceró con algunos medios locales y sacó a luz su decepción por no tener la visibilidad en su tierra natal. “Estoy contento, por supuesto, pero no más que eso. De hecho, en Volleyball World me hicieron una entrevista y le dieron mucho énfasis, pero en mi país siento que a casi nadie le importa, así que también me lo tomo con mucha calma”, afirmó el ex capitán del conjunto nacional. 

Una vez finalizado el encuentro frente a los finlandeses, las redes oficiales de la Federación Internacional del Vóley (FIVB) llenaron de elogios al argentino con publicaciones, videos, textos y menciones, mientras que en la cuenta de la Federación del Vóleibol Argentino apenas le dedicaron un posteo de Instagram.

A pesar de no recibir el cariño y reconocimiento correspondiente por parte del pueblo argentino, De Cecco encontró el lado positivo a la problemática al afirmar que pasa inadvertido. Por lo tanto, esto le permite enfocarse en los desafíos propios y colectivos, siempre con la Selección como prioridad. 

Gustavo Costas: la voz del hincha puesta en un director técnico

Por Pedro Longinotti

Dirigir el club del cual sos hincha es uno de los sueños más grandes para cualquier futbolero. Con la satisfacción de haberse criado en el barrio, ser la mascota del equipo, convertirse en ídolo como jugador y posteriormente darle al club un título internacional tras 35 años. Una carrera de ensueño que tiene nombre y apellido: Gustavo Adolfo Costas.

Nacido en Buenos Aires y criado con las raíces de Racing Club de Avellaneda, Costas fue la mascota del famoso equipo de Juan José Pizzuti, que logró la Copa Libertadores y la Intercontinental en 1967. Su filosofía de vida es clara: “Primero soy de Racing y después soy argentino”. Pisó las inferiores del club a los cuatro años, fue creciendo con el paso del tiempo y se convirtió en un referente de la institución. 

Costas supo poner el pecho en los peores momentos. Descendió en 1983, y ahí estuvo, quedándose para devolver a Racing a la máxima categoría. La vida poco a poco lo fue compensando, y logró la Supercopa en 1988 ante Cruzeiro, el tercer título internacional de La Academia.

Tras el pedido de quiebra del presidente Daniel Lalín, 30 mil hinchas de la entidad de Avellaneda se juntaron el 7 de marzo de 1999 en el Cilindro para protestar por aquella decisión y para que el club no desapareciera. Fue la segunda máxima convocatoria de la fecha de entonces, por detrás del clásico rosarino. ¿La particularidad? El cuadro albiceleste no disputó ningún partido ese día. Simplemente un gran número de fanáticos apoyando al club en el peor momento de su historia. Y allí estaba Costas, tomando de la mano a sus hijos. Ya retirado y sin nada que hacer en su casa, se tomó el tiempo de llamar a la máxima cantidad de hinchas para que acudieran al estadio. 

No se puede hablar de Avellaneda sin mencionar a Independiente, clásico rival, y club al que Gustavo mucho no quiere. El entrenador no quiere nada rojo, sea el club que sea. Maximiliano Salas, actual delantero de River, coincidió con él en Palestino y posteriormente en Racing. En un entrenamiento del club chileno, Salas llegó al predio con una remera roja, y Costas le hizo saber que no estaba permitido nada de ese color: “Con esa remera no podés pasar”. Cualquier referencia a Independiente es de molestia para el entrenador de 62 años. Incluso, en un video publicado en las redes de La Academia, el arquero Gabriel Arias le remarcó que había una silla roja en el gimnasio, y el director técnico se enojó: “Saquen eso de acá, nada rojo por favor”. Su locura por Racing hace que no pueda ver un color por estar asociado a su máximo rival. 

Ese mismo 1999, Gustavo Costas asumió como entrenador por primera vez en su vida junto a otra gloria racinguista, Humberto Maschio. Un Racing diezmado, sin jugadores de jerarquía, sin plata, pero con su hinchada reflejada en las populares y en el banco de suplentes. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados y en mayo del 2000 presentó su renuncia. Tuvo su segunda chance el 5 de mayo del 2007; sin embargo, su paso fue peor que el anterior, y se alejó en agosto de ese año. Parecía que su ciclo en Racing se cerraba, pero surgió un llamado a fines de 2023, con una institución totalmente distinta comparada con de la última vez. Un club ordenado económicamente, con jugadores de jerarquía y jugando la Copa Sudamericana, que sería su principal objetivo.

Ídolo como jugador, ídolo como director técnico. Emblema total de La Academia.

Días antes del primer encuentro de La Academia en 2024, Costas formuló un pedido al hincha: “Exijan, tenemos que salir campeones de algo internacional, es el objetivo que tenemos que tener todos juntos”. Tras unos primeros meses complicados, en septiembre el equipo tuvo un punto de inflexión en la victoria ante Boca por dos goles a uno en el Cilindro. El Xeneize se había adelantado con un gol de Milton Giménez, pero Nardoni empató rápidamente. Cuando el partido se terminaba, Roger Martínez conectó un gran cabezazo tras un centro de Juan Fernando Quintero y la Academia concretó la remontada. Fue el primer encuentro en el que Racing dio vuelta un resultado junto a Costas. Meses más tarde, el 23 de noviembre, se pudo sacar la mochila de los 35 años sin conocer un trofeo internacional y se consagró campeón de la Copa Sudamericana por primera vez en su historia. El hincha que dirigía con un estilo alocado y poco ordenado logró espantar los fantasmas del pasado. Costas le dio uno de los títulos más importantes de los últimos tiempos al club que conoce de punta a punta. 

La frutilla del postre fue bailar al campeón de la Copa Libertadores, el Botafogo, en la Recopa Sudamericana. 2-0 en Avellaneda, para luego vencer nuevamente por el mismo resultado en Río de Janeiro, consiguiendo un 4-0 global y su segundo campeonato en 3 meses. 

Gustavo Costas se bancó muchas críticas, y aún más menosprecios: decían que no sabía nada, que su equipo jugaba mal. Pero como en el 83 y en el 99, puso el pecho, trabajó duro y la vida lo recompensó. Hoy es la cabeza del sueño racinguista, y se ilusiona con la Copa Libertadores, en la que, tras una gran campaña, ya se encuentra clasificado a los cuartos de final, y enfrentará a Vélez Sarsfield con la ilusión de pasar a la semifinal del mayor torneo continental por primera vez desde 1997.

Costas con la Sudamericana en brazos. Rompió una sequía de 35 años sin conocer la gloria internacional.

 

Aryna Sabalenka, la “reina” del tenis moderno

Por David Correa

Cada vez que la bielorrusa pisa una cancha, el público se rinde a sus pies. Bonita, siempre formal con unos “outfits” a la altura de su juego y carismática, los puntos claves de su imagen extra tenística. Inteligente, expresiva, impaciente, alegre y extrovertida, aspectos fundamentales para avivar y mejorar el lazo con el espectador, que, en la mayoría de ocasiones, se siente identificado y toma la decisión de pagar una entrada o prender la televisión para ver uno de sus partidos.
Aryna Serguéievna Sabalenka nació en Minsk, la capital de Bielorrusia. Se desempeña en este deporte desde los 6 años, gracias a su padre Sergey, quien falleció en 2019. Su ausencia siempre le pesó, pero nunca dejó de ser un motivo por el cual dedicar los triunfos y tener presente como rueda de auxilio a la hora de superar los malos momentos.
Cuando conquistó su primer Grand Slam, el Abierto de Australia, en 2023, rompió en llanto, no por la emoción del triunfo, sino porque en su “box” faltaba una persona esencial en su vida.
La número uno del mundo impone con su juego agresivo, variantes y contextura física. Los 1,82 metros de altura, sumado a los brazos largos con gran masa muscular transmiten miedo a las contrincantes. Pocas jugadoras en el circuito sacan tanto provecho con su cuerpo como ella. En el segundo previo a sus golpes, principalmente en el armado del drive y revés, la persona que se encuentra al otro lado de la red sabe lo que se aproxima, un bombazo de 120 kilómetros por hora muy difícil de contrarrestar. Cada impacto es acompañado por un “rugido”, el que incrementará en caso de presentar resistencia por la contrincante y si gana el punto, un grito ensordecedor, fiel a su estilo y personalidad, silenciará el estadio.

La bielorrusa tiene tatuado un tigre en su brazo izquierdo, animal con el que se siente identificada.

A sus 27 años, las vitrinas de Sabalenka están llenas de títulos: posee 4 Grand Slams, dos Australian Open y dos US Open, 9 WTA 1000, 5 WTA 500 y 2 WTA 250. Todas las  conquistas están acompañadas de una sonrisa punta a punta, sumado a un video de Tik Tok, red social en la que publica sus bailes, “trends” y provoca miles de risas en sus fanáticos.

Pero, en el camino al éxito, sufrió en lo mental y emocional, a tal punto de llorar en pleno desarrollo de partido por la excesiva cantidad de doble faltas y descargarse en la umpire. “No puedo sacar”, afirmó la bielorrusa en el WTA 250 Adelaida, a principios de 2022. Dentro de la cancha es expresiva, tanto en lo positivo como en lo negativo. Nunca deja de lado su salud mental y no le da importancia a la presencia del público, periodistas,
camarógrafos y transmisiones de televisión abiertas a todo el mundo. En septiembre de 2023, tras perder la final del Abierto de Estados Unidos ante Coco Gauff, la joven local y figura en suelo norteamericano, rompió una raqueta y la tiró en un tacho de basura. Una cámara del establecimiento grabó el episodio, rápidamente se hizo viral en redes y medios y las críticas no tardaron en llegar. A día de hoy, aquella derrota fue la última en Flashing Meadows.
En el tenis siempre es necesario un representante, alguien capaz de atrapar al espectador habitual, a la persona no familiarizada con la disciplina. Es por ello que, a lo largo de los últimos años, Aryna Sabalenka se colocó la corona en la rama femenina con el respaldo de sus títulos, logros y por todo lo que transmite tanto dentro como fuera de la cancha.

El primer finalista argentino de Copa Libertadores y el día en que Pelé se enamoró de La Bombonera

Tomás Rajneri

Si bien Racing fue el primer campeón continental, Boca fue el que comenzó a escribir la historia copera de los equipos argentinos, ya que fue el primero en jugar una final de Copa Libertadores de América. El 11 de septiembre de 1963, el Xeneize recibió al Santos de Pelé en la Bombonera, en lo que fue triunfo del conjunto brasileño por un global de 5-3.

Los dirigidos por Aristóbulo Deambrossi llegaron con más desgaste encima porque en ese momento el formato del certamen favorecía al campeón de la edición anterior. Los ocho participantes se repartían en tres grupos y los punteros se clasificaban a semifinales, instancia en la que esperaba el cuadro paulista. El Xeneize finalizó primero en el grupo 3 que compartía con Olimpia y Universidad de Chile, y en la instancia siguiente eliminó a Peñarol.

La ida en el Maracaná tuvo como protagonista al equipo paulista, que en menos de 30 minutos del primer tiempo ya ganaba 3-0 con dos goles de Coutinho y uno de Lima. En el complemento, el equipo de la Ribera descontó con un doblete de José Sanfilippo. El equipo dirigido por el francés Marcel Albert Bois fue superior, pero la serie quedó abierta.

En el partido de vuelta, Boca sorprendió con un gol de Sanfilippo, pero el Santos sacó a relucir toda su jerarquía y dio vuelta el partido 2-1, y se consagró campeón por segundo año consecutivo del máximo certamen continental. Luego del partido, “O Rei” expresó su asombro y admiración por el club Azul y Oro: “Jugué en todos los estadios del mundo, pero jamás sentí un terremoto cuando un equipo sale al campo como en La Bombonera”.

Vélez-Racing: 28 años después, otra vez por Libertadores

Por Valentino Paglia

Se viene uno de los duelos más esperados en el fútbol argentino: Vélez y Racing se enfrentarán el próximo martes a partir de las 19 en el Estadio José Amalfitani por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores, en lo que será el encuentro que iniciará dicha instancia del certamen continental. El partido de vuelta se jugará el próximo 23 de septiembre en El Cilindro de Avellaneda.

Será la tercera vez que El Fortín y La Academia se midan en la competencia internacional, ya que en 1997 hicieron lo propio cuando coincidieron en el Grupo 2, y ambos encuentros se los quedó el conjunto de Liniers. El primer partido se jugó en el Estadio Presidente
Perón y culminó 2-1 a favor de Vélez con un doblete de Patricio Camps, mientras que en el segundo duelo, los dirigidos por Osvaldo Piazza en aquel entonces, volvieron a vencer por 1-0 en Liniers con el tanto de Mauricio Pellegrino.

En el historial general, ambos clubes se enfrentaron en 179 oportunidades, en las cuales hubo 63 triunfos de Racing, 52 victorias de Vélez y 64 empates.

En la actualidad, los dos equipos viven realidades alternas, pues el conjunto dirigido por Guillermo Barros Schelotto viene de ganar cinco de sus últimos seis partidos, y en uno de ellos se consagró campeón de la Supercopa Argentina, tras vencer por 2-0 a Central  Córdoba en Rosario, por lo que fue la obtención del decimonoveno título del Fortín en su historia. Por su parte, el elenco comandado por Gustavo Costas transita un momento difícil, producto de haber logrado sólo tres triunfos en los últimos diez encuentros, de los que  perdió cinco.

En el ámbito local, Vélez se encuentra en el tercer puesto del Grupo B del Torneo Clausura, que lidera River, mientras que Racing marcha en la anteúltima posición de la Zona A, la  cual tiene como líder a Barracas Central.

El último enfrentamiento entre ambos equipos fue el 5 de octubre de 2024 en el Estadio José Amalfitani, donde El Fortín derrotó por 1-0 a La Academia con un agónico gol de Braian Romero. En ese mismo año, los dos clubes tuvieron un final feliz, ya que el conjunto de Liniers, dirigido en ese momento por Gustavo Quinteros, se proclamó ganador de la Liga Profesional y el de Avellaneda se consagró campeón de la Copa Sudamericana.

En la Copa Libertadores, el conjunto de Guillermo Barros Schelotto viene de eliminar al brasileño Fortaleza en octavos de final, mientras que los dirigidos por Gustavo Costas hicieron lo propio frente a Peñarol de Uruguay. Vélez tiene como figura a Maher Carrizo, quien a sus 19 años es el máximo anotador del Fortín en el certamen con cinco tantos, y por el lado de Racing, cuenta con Adrián “Maravilla” Martínez, el goleador de la  competencia hasta el momento, con seis gritos.

River-Palmeiras: millonarios, exitosos y con ganas de volver a reinar

Por Ramiro Sierra

River y Palmeiras se enfrentarán por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores el próximo miércoles a las 21:30, en el Estadio Más Monumental. Ambos equipos terminaron primeros en sus respectivos grupos. Por el lado del Verdao, fue el mejor primero de toda la fase y por eso definirá la serie como local, con 14 puntos y una diferencia de gol de +12. River, por su parte, sumó 13 unidades y cerró su grupo invicto, con 3 victorias y 3 empates.

El último encuentro disputado entre ellos fue en la semifinal de la Libertadores 2020, jugada en enero de 2021. En esa oportunidad, Palmeiras ganó 3-0 en la ida en el Monumental, aprovechando errores groseros de Franco Armani y una roja a Jorge Carrascal. En la vuelta, River ganó 2-0 en Brasil y quedó a un gol de la hazaña. Además, el VAR anuló un gol legítimo a Gonzalo Montiel. Palmeiras clasificó y luego fue campeón.

El historial entre ambos, siempre  por torneos internacionales, tiene ocho partidos: tres triunfos para Palmeiras, dos para River y tres empates. 

Otro punto importante es que River viene de superar las 200 victorias en la historia de la Copa Libertadores. Además, es el club con más participaciones en octavos de final (25) y el segundo con más semifinales disputadas, detrás de Boca.

En cuanto a nombres propios, Marcelo Gallardo volvió a asumir como técnico del club a mediados del 2024, tras el breve ciclo de Martín Demichelis. El Muñeco ya enfrentó a Palmeiras en 2020 y buscará revancha, con un grupo renovado, pero con varios jugadores de aquel equipo.

La mala noticia para River es la lesión de Germán Pezzella, quien sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda ante Independiente, por el torneo. El campeón del mundo, estará al menos siete meses fuera de las canchas. Su baja se suma a algunas dudas físicas: Driussi, Colidio y el Pity Martínez están recién recuperados de sus respectivas lesiones.

Por el lado de Palmeiras, el equipo llega con su estructura intacta y con algunas bajas sensibles, como la lesión de Raphael Veiga  y Paulinho. Dirigidos por Abel Ferreira, el equipo paulista tiene una base sólida, fue campeón de las Libertadores 2020 y 2021, y llega tras eliminar cómodamente a Independiente del Valle en octavos.

Además, ambos clubes estuvieron entre los más recaudadores en cuanto a ventas. En el Verdao se destacan las de Endrick a Real Madrid por 47.5 millones de euros, Vitor Reis a Manchester City por 37M€, Estevao a Chelsea por 34M€ y Gabriel Jesús también a Manchester City por 32M€.

En River hay que mencionar a Franco Mastantuono (45M€ – Real Madrid), Enzo Fernández (44M€ – Chelsea), Julián Álvarez (21M€ – Manchester City) y Claudio Echeverri (18.5M€ – Manchester City).

El poderío es futbolístico y económico, pero tampoco se puede dejar de lado el aspecto popular. El Millonario y el Verdao son dos de los clubes con más socios en Sudamérica: River con 351.000 y Palmeiras con 176.000

Sin dudas, el partido de ida puede marcar el rumbo de la serie. Si River gana sin recibir goles, llegará con margen a la vuelta. Si Palmeiras convierte en el Monumental, obligará a River a salir buscar en Brasil. Se espera un duelo cerrado, con dos equipos que se conocen mucho y no regalan nada.

El día que Estudiantes eliminó al Flamengo siendo un equipo de segunda categoría

Por Faustino Sedano

Este jueves Flamengo y Estudiantes disputarán en Brasil el primer partido de su serie de
cuartos de final de la Copa Libertadores y todos los pronósticos dan al Mengao como el
gran candidato a quedarse con el pase a semifinales. Los resonantes apellidos del plantel,
su buena participación en el reciente Mundial de Clubes, su positiva racha de resultados (no
pierde hace ocho partidos) y el irregular momento del conjunto de Eduardo Domínguez son
los justificativos que explican ello. Pero hubo una vez en la que el club de Río de Janeiro
también llegó como claro favorito a un cruce contra el equipo platense y el desenlace no fue el que todos vaticinaban.

Dichas instituciones se vieron las caras por los octavos de final de la Supercopa
Sudamericana 1994, una competencia ya extinta que quizás las nuevas generaciones
desconozcan o crean que es la misma que la actual Recopa, pero que por entonces tuvo
bastante importancia. El torneo reunía a todos los campeones de la Libertadores hasta el
momento y los enfrentaba en formato eliminatorio a doble partido. Gigantes como Boca,
River, Peñarol, Santos, Sao Paulo, Independiente, Nacional y más equipos, todos en un
mismo certamen.

La ida se disputó en el estadio Maracaná el 13 de septiembre, cuando el León atravesaba un particular momento: exactamente 23 días antes, había descendido al Nacional B por
segunda vez en sus 89 años de historia. Por su parte, aquel equipo de Flamengo estaba
lejos de ser de los mejores que haya tenido el club, pero no era un rival accesible: entre sus titulares estuvieron el arquero Gilmar, que dos meses antes formó parte de la delegación brasileña campeona del Mundial de Estados Unidos 1994, y Sávio Bortolini, un talentoso extremo izquierdo que tiempo después sería comprado por el Real Madrid. Además, en lo que iba del año el Fla había ganado 12 encuentros y empatado 7 en 24 jugados. Finalmente, el resultado del partido fue una igualdad sin goles que dejó más que conforme a la delegación visitante.

El 27 de septiembre, en La Plata, se jugaron los 90 minutos restantes. Pocos días antes,
Estudiantes ya había comenzado su camino en el Nacional B: el 18 y el 24 de ese mismo
mes enfrentó, respectivamente, a Chacarita (empate 1-1) y a Laferrere (triunfo albirrojo por 2-1). A pesar del momento que transcurría el club y la, en principio, gran inferioridad ante su rival, la hinchada pincharrata se mostró confiada desde antes del pitazo inicial, recibiendo a sus jugadores con bengalas y cantitos que alegaban que esa noche bailarían al equipo brasileño. No parecía la tribuna de un equipo descendido hace tan solo un mes. El marcador final no fue un baile, pero sí sorprendente teniendo en cuenta las diferencias de jerarquías: los dirigidos por Miguel Ángel Russo y Eduardo Manera vencieron 2-0 al Flamengo con goles de Javier Ferreira y Alejandro Méndez.

Si bien luego terminó siendo eliminado en la fase siguiente por el Cruzeiro con un 3-0 en
contra en Brasil, esa serie contra el Mengao demostró que a aquel equipo de Estudiantes le
“sobraba” para la segunda división. Con jugadores que luego se convirtieron en emblemas
del fútbol local como Carlos Chiquito Bossio, Rubén Mago Capria, José Luis Calderón, un
joven Juan Sebastián Verón o hasta Martín Palermo (aunque solo jugó dos partidos) el
Pincha ascendió de manera fugaz: descendió en septiembre de 1994 y en junio del año
siguiente ya se había asegurado el regreso a primera, con 11 puntos de diferencia sobre su
escolta.

Los demás antecedentes

Para no haberse cruzado nunca antes por Libertadores o Sudamericana, Flamengo y
Estudiantes tienen varias series disputadas entre sí, todas ellas por la Supercopa
Sudamericana: En 1988 se dio la primera y avanzó el Fla con un global de 4-1. En 1991 el
sorteo los emparejó de vuelta y el pase a la siguiente ronda quedó nuevamente en manos
brasileñas, esta vez por un 3-1 total. Un año después, volvieron a verse las caras y el León
emparejó un poco más, pero no le alcanzó: fue 3-2 para los cariocas. La vencida para los
platenses fue la ya mencionada de 1994, que con esas cosas paradójicas o incongruentes
que a veces tiene el fútbol, en el único de los cuatro enfrentamientos que logró ganarle fue
en el que jugó siendo un equipo de Nacional B. Además, en todos estos duelos el Pincha
nunca pudo volver de Brasil con una victoria, pero al mismo tiempo nunca perdió en el Jorge Luis Hirschi. ¿Se mantendrá esta tendencia en el próximo duelo por los cuartos de final de la Libertadores?

“Maradona y yo”: el encargado de inmortalizar con su cámara la llegada de Diego a Newell’s

El fotógrafo Carlos Ronga y Maradona en 1993

Por Julieta Silva Idiart

“Yo no era fotógrafo oficial del club, pero sacaba todas las fotos que podía”, así se presentó Carlos Ronga, rosarino e hincha de Newell ́s, quien es el autor de la parte más exclusiva del archivo fotográfico de Diego Maradona en su paso por La Lepra.

El 13 de septiembre de 1993 aterrizó en la ciudad santafesina un vuelo privado que traía al 10 para firmar su contrato con el conjunto dirigido en ese entonces por Jorge Solari. Diego volvía al fútbol argentino tras 11 años jugando en Europa; en el medio fue campeón del mundo en 1986, revolucionó Italia con su santificado paso por Napoli y sufrió por primera vez una inhibición de FIFA por doping positivo. “Con un grupo de hinchas de Newell ́s nos juntamos en un bar que se llama Pan y Manteca y un periodista que también estaba ahí nos dio la primicia”, de esta manera se enteró Carlos quién era el flamante fichaje de su club, como también cuándo iba a llegar: “Fui al aeropuerto y me quedé esperándolo ahí. Un oficial que yo conocía me dejó pasar”, así, muy decidido y con un poco de suerte pudo capturar de cerca el momento en que el Pelusa se bajó del avión y lo recibió un techo improvisado como tribuna colmado de fanáticos que fueron saludados desde la pista.

Carlos Ronga, el fotógrafo de Maradona en Newells“Había fotógrafos de todo el mundo, pero el único que estaba dentro del vestuario y del campo de juego era yo”, recordaba con alegría y un poco de orgullo Ronga, quien no tenía siquiera una acreditación oficial, sino que gracias a su buena relación con los jugadores del plantel y con algunos directivos pudo escabullirse donde nadie más lo logró aquel día, aunque se lamentó haber tenido que irse antes del festejo porque el diario La Capital le pidió imágenes para publicar al día siguiente y “no era como ahora que lo haces en 5 minutos”, tuvo que ir a revelarlas.

32 años después del día en que conoció a Diego, se le ocurrió jugar un poco con la (impensada en ese entonces) inteligencia artificial: “Puse  ́Maradona y yo ́ (Carlos Ronga) y me sacó un resumen impresionante”, comentó emocionado por la información que encontró sobre él al lado de uno de los nombres más reconocidos de la historia.

Ocho días antes de su llegada a la Lepra, Diego estaba en la tribuna del Estadio Monumental para ver el partido en que la Selección Argentina perdió 5 a 0 con Colombia por Eliminatorias. El público Argentino pidió por la vuelta del histórico 10 y la revista El Gráfico publicó una edición con una tapa negra y la palabra “vergüenza” resaltaba en amarillo.

Tapa de El Gráfico: VergüenzaEl día del primer entrenamiento de Diego, Carlos pasaba por el estadio y lo vio bajar de una camioneta Mercedes Benz junto a tres guardaespaldas; se acercó a él y le dijo que quería hacerle fotos para unos pósters y venderlos en los kioscos: “Te voy a dar la exclusiva porque estoy re caliente con los de El Gráfico”, le respondió el campeón del mundo con su estilo siempre genuino.

“Eso fue un martes, el jueves me citó al predio de Bella Vista, cerró el entrenamiento y cuando terminó lo tuve 10 minutos haciendo jueguitos solo para mí. Él seguía haciendo, entonces yo seguía sacando fotos”, recordó Ronga, como también el detalle que esperando a que se desocupe estaban Claudia y sus hijas, sentadas tomando mates.

Con la plata de los posters pudo comprarse una computadora. La figura de Maradona generó trabajo a muchos sectores y familias en Rosario; Carlos analizó que con Ángel Di María ahora en Rosario Central tal vez esté sucediendo algo similar, pero que lo que provocó Diego solo sería capaz de repetirlo Lionel Messi y él confía en que Leo algún día va a volver al club que lo vio nacer.

Se volvieron a ver las caras una vez que por una inundación en Rosario, Diego fue al partido a benefició de los damnificados: “Yo había hecho una ampliación de tamaño natural de él, mide -se frena y la memoria lo corrige- medía un metro sesenta y tres. Se la llevé a un palco en el que él estaba para que haga una rifa para juntar dinero para los afectados, pero el astro argentino tenía pensado otro destino para el regalo: “¿Qué rifa? Este me lo llevo a mi casa, sí me separé de Claudia y no me dejó ni una foto”.