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Cabo Verde, la selección que reclutó a sus jugadores por LinkedIn y enfrentará a Argentina

Por Santiago Prato

Mientras la mayoría de las selecciones conforman sus planteles mediante ojeadores o divisiones juveniles, Cabo Verde, ubicada en el puesto 64 en el ranking FIFA, recurrió a una estrategia poco habitual. La federación usó las redes sociales, específicamente LinkedIn, para localizar futbolistas de ascendencia caboverdiana que residían en el exterior. 

El caso de Roberto “Pico” Lopes es una de las anécdotas más peculiares. Nacido en Dublín, llevaba una vida común: de lunes a viernes trabajaba de asesor hipotecario en un banco y los fines de semana jugaba de manera semiprofesional en la liga irlandesa. En 2018 fue contactado por Rui Águas, entrenador del seleccionado en ese entonces, tras descubrir que tenía sangre de la excolonia portuguesa por parte de su padre. 

El mensaje fue redactado en portugués, por lo que Lopes, al no entender el idioma, lo ignoró e incluso pensó que podía tratarse de una estafa. Pero nueve meses después la Confederación Caboverdiana de Fútbol volvió a contactarlo, esta vez en inglés: “Hola Roberto, ¿has tenido la oportunidad de pensar lo que te dije?”. “Debería haber usado el traductor de Google antes”, recordó el defensor de 34 años. Aceptó la convocatoria, debutó en 2019 y hoy sueña con meter al conjunto africano en los octavos de final del Mundial 2026.

Este episodio refleja el método al que recurrió la selección actualmente dirigida por Pedro Leitão Brito. El archipiélago cuenta con una población de 580.000 habitantes repartidos entre diez islas ubicadas en el Océano Atlántico. Al tener más de un millón y medio de caboverdianos en la diáspora, iniciaron una búsqueda centrada en países de Europa. Principalmente en Portugal (del que se independizó en 1975), Francia, Países Bajos e Irlanda. 

La fórmula fue un éxito: 14 de los 26 convocados no fueron surgidos en tierras propias. Gran parte son del territorio neerlandés, como Jamiro Monteiro, Garry Rodrigues, Deroy Duarte, Laros Duarte, Sidny Lopes Cabral y Dailon Livramento. También aparecen los de suelo galo Logan Costa, Steven Moreira y Willy Semedo. Del país luso Wagner Pina, Telmo Arcanjo y Hélio Varela. Completan la lista dos excepciones: Carlos Joaquim Antunes dos Santos, de Estados Unidos y el propio Pico, irlandés de nacimiento.

La apuesta está dando sus frutos. Los Tiburones Azules vienen protagonizando una de las historias más emotivas de esta Copa del Mundo al meterse en los dieciseisavos de final con tres empates. Dos de ellos fueron contra campeonas de la máxima cita (0-0 ante España en su debut y 2-2 frente a Uruguay) y el restante con Arabia Saudita, lo que les permitió clasificarse segundos en el Grupo H y dejar afuera a los Charrúas.

Es el tercer país con menor cantidad de habitantes en disputar la justa mundialista en la historia y el segundo más pequeño en superficie, con 4.003 kilómetros cuadrados. Se afilió a la Fédération Internationale de Football Association en 1986, el mismo año en el que La Albiceleste consiguió el título en México, y ahora se prepara para enfrentar a la vigente campeona.

 

De “maldecir” a Harry Kane a predecir el destino de Messi y Cristiano: el famoso “brujo” de Ghana

Por Valentín Morán Seitún

En la antesala del compromiso entre Ghana e Inglaterra por la fase de grupos, Nana Kwaku Bonsam, el reconocido hechicero ghanés, volvió a llamar la atención internacional con una serie de declaraciones en el Mundial 2026, tras asegurar que trabajaría espiritualmente para impedir que Harry Kane le convirtiera a las “Estrellas Negras”. “Ya he demostrado de lo que soy capaz. Sé lo que tengo que hacer para detenerlo”, expresó horas antes, aunque aclaró que no pretendió provocarle una lesión. Dicho partido terminó 0-0 y el actual delantero del Bayern Munich no marcó, aunque tenía un registro positivo en el seleccionado: seis goles entre sus últimos seis partidos. Días después del encuentro, Bonsam confirmó que ya no existía ninguna “maldición” sobre el inglés, que ”lo liberó” y prometió ponerle ”Harry” a su hijo recién nacido.

Además, realizó una predicción sobre el próximo campeón del mundo y quién levantará el trofeo. ”Este Mundial es para Cristiano Ronaldo y Portugal, el torneo ya está decidido en el plano espiritual a favor de los lusos”, vaticinó.

Bonsam se refirió al futuro de Lionel Messi en la Copa del Mundo. El brujo sostuvo que el capitán argentino volverá a tener un papel determinante con la selección y que todavía tiene la capacidad de marcar diferencias en el máximo torneo del fútbol internacional, cosa que el diez ya demostró en cada uno de los partidos que disputó, pero la declaración más fuerte fue la siguiente: “Cabo Verde elimina a Argentina”.

Las afirmaciones del “hechicero” rápidamente se viralizaron en redes sociales y medios de comunicación de distintos países. Mientras algunos las interpretan como parte de las creencias tradicionales presentes en algunas regiones de África, otros las consideran una estrategia para generar impacto mediático en torno al Mundial.

Ghana avanzó a los 16avos de final, donde enfrentará a la selección colombiana este viernes 3 de julio. El brujo no hizo predicciones, ni maleficios públicamente, de cara al partido ante los sudamericanos, y más allá de la veracidad de sus supuestos poderes, Nana Kwaku Bonsam consiguió lo que acostumbra en cada gran competencia: convertirse en uno de los personajes más comentados fuera de la cancha y sumar un nuevo capítulo a la larga lista de historias y supersticiones que rodean al mundo del fútbol.

Cabo Verde: de mirar desde afuera a desafiar a los grandes

Por Blanca Duarte

Durante años, Cabo Verde miró los Mundiales desde lejos. Como tantos otros países, siguió los partidos por televisión, se entusiasmó con las historias que nacen cada cuatro años y soñó, desde el silencio, con ver algún día a los Tiburones Azules en el escenario más importante del fútbol. Sin embargo, para este pequeño archipiélago africano, esa posibilidad siempre pareció demasiado lejana. Con poco más de 500 mil habitantes repartidos en nueve islas habitadas, una federación joven y recursos limitados, la Copa del Mundo perteneció más al terreno del deseo que al de las certezas. Hasta que el 13 de octubre de 2025 dejó de serlo.

Ese día, el Estadio Nacional de Praia contuvo la respiración y después estalló. Cabo Verde derrotó 3-0 a Esuatini en la última fecha del Grupo D de las Eliminatorias Africanas y consiguió, por primera vez en su historia, la clasificación a una Copa del Mundo. El festejo atravesó las islas y alcanzó una diáspora dispersa por distintos rincones del planeta. Después de décadas imaginando cómo sería ocupar ese lugar, el país finalmente pudo sentarse en la mesa del fútbol mundial.

La clasificación ya alcanzaba para convertir la historia en algo extraordinario. Pero el Mundial todavía tiene reservado un capítulo más. Cabo Verde no solo sorprendió en su primera participación donde superó la fase de grupos sin perder ningún partido, se metió en los dieciseisavos de final y ahora tendrá el desafío más grande de todos: enfrentar a la Argentina, vigente campeona del mundo tras el título conquistado en Qatar 2022.

En su debut mundialista, Cabo Verde igualó 0-0 frente a España, vigente campeona de Europa. Con orden, personalidad y una actuación colectiva que sorprendió a propios y extraños, sostuvo el resultado ante una de las selecciones más poderosas del planeta. Vozinha aporta seguridad desde el arco, mientras futbolistas como los hermanos Duarte, Monteiro y Hélio Varela reflejan el presente de una selección que juega con convicción y demuestra que su participación también es sinónimo de pelea.

La sorpresa no se detuvo ahí. Ante Uruguay, el conjunto africano volvió a mostrar carácter, abrió el marcador con un tiro libre que rápidamente se ganó un lugar en la memoria de sus hinchas, resistió en los momentos más difíciles y terminó igualando 2-2 ante el equipo charrúa. Partido a partido, deja de ser una curiosidad exótica para transformarse en una de las selecciones que más llaman la atención en esta Copa del Mundo.

Los resultados llaman la atención pero el verdadero peso de esta clasificación se entiende al conocer la historia del país que hay detrás de esta camiseta.

Cabo Verde consiguió su independencia de Portugal en 1975 y este año celebra cinco décadas de vida como nación soberana. Es también un país marcado por la migración. Mientras cerca de 500 mil personas viven en el archipiélago, más de dos millones de caboverdianos y descendientes están repartidos entre Estados Unidos, Portugal, Francia, Países Bajos y otros puntos del mundo. La diáspora forma parte de la identidad del país tanto como sus propias islas.

En Argentina, esa historia comenzó mucho antes. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, marineros caboverdianos llegaron a ciudades portuarias como Dock Sud, Ensenada, Mar del Plata y Bahía Blanca. Con el paso del tiempo fundaron asociaciones que preservan tradiciones, costumbres y un fuerte sentido de pertenencia que atraviesa generaciones.

Al igual que la historia de sus emigrantes, el recorrido hasta este Mundial también conoció de frustraciones. Cabo Verde ya había sentido lo que era ver el sueño escaparse cuando parecía posible. En las Eliminatorias rumbo a Brasil 2014, una sanción de la FIFA por la alineación indebida de un futbolista le impidió seguir avanzando cuando el sueño parecía estar al alcance de la mano. Por eso, el boleto conseguido en 2025 también se vivió como una revancha largamente esperada.

Para Geraldino Mascarenhas, periodista caboverdiano, la clasificación trascendió lo deportivo. “Sentimos que estábamos celebrando dos cosas al mismo tiempo: nuestra historia como país independiente y un sueño que parecía imposible para el fútbol de Cabo Verde”.

La dimensión de este logro, sin embargo, va más allá del presente. Para Mascarenhas, esta generación puede dejar una huella profunda en el futuro del fútbol caboverdiano. “Esta clasificación cambia la mentalidad de otros jugadores“, sostiene. Y agrega: “Futbolistas que todavía no habían decidido representar a Cabo Verde empiezan a mirar a la selección de otra manera”.

La reflexión encuentra eco en la propia composición del plantel. La mayoría de los integrantes del plantel nacieron lejos del archipiélago. Son hijos o nietos de caboverdianos que crecieron en Europa y que, en algunos casos, tuvieron la posibilidad de vestir otras camisetas. Sin embargo, eligieron representar la tierra de sus familias. En esa decisión hay una declaración de principios: la pertenencia no siempre depende del lugar de nacimiento. A veces también es una elección.

Esa identidad compartida se fortalece a miles de kilómetros de Praia.

Javier Andrigo, presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana de Dock Sud, vive esta clasificación con la emoción de quien hereda una historia que se niega a desaparecer. “Muchos ya somos segunda, tercera o cuarta generación viviendo acá. Pero la sangre caboverdiana tira más“, afirma.

Fundada en 1932, la institución es una de las organizaciones afrodescendientes más antiguas de la Argentina. Allí, cada partido se transforma en un motivo de encuentro. Familias enteras se reúnen para seguir a una selección que juega a miles de kilómetros, pero que sienten profundamente cercana.

La expectativa tampoco se limita a las islas ni a la comunidad argentina. “Tenemos contacto con asociaciones de Cabo Verde en Brasil, Estados Unidos y Francia, y todos están expectantes esperando resultados positivos”, cuenta Andrigo. El Mundial termina funcionando como un punto de encuentro para una diáspora repartida por distintos continentes, unida por una camiseta que, por primera vez, encuentra su lugar en la máxima cita del fútbol.

Más allá de lo que ocurra de aquí en adelante, Andrigo cree que esta historia deja una enseñanza que trasciende el deporte. “Los países chicos pueden“, resume.

La frase puede parecer sencilla, pero encuentra respaldo en los hechos. Cabo Verde llegó a un Mundial con una federación joven, una población reducida y recursos limitados. Sin embargo, se planta frente a gigantes, compite sin complejos y demuestra que el tamaño de un país no determina la dimensión de sus sueños.

Quizás por eso la imagen que mejor resume este momento no sea una atajada, un gol ni un festejo. “Escuchar nuestro himno en el escenario más grande del fútbol, sabiendo que el mundo entero nos está mirando, es algo único. Que sea la primera vez lo hace todavía más especial”, expresa Mascarenhas.

Tal vez ahí resida el verdadero significado de esta historia. En un país pequeño que dejó de imaginar cómo sería estar en una Copa del Mundo y finalmente ocupar ese lugar. En una diáspora que vuelve a encontrarse detrás de una misma bandera. En futbolistas que eligen honrar las raíces de sus familias. En la certeza de que los sueños improbables también pueden desafiar a los gigantes.

El Mundial sigue escribiendo la historia de Cabo Verde. La clasificación a los dieciseisavos de final confirma que lo suyo ya dejó de ser la historia de un debutante. Ahora el camino lo pone frente a la Argentina, vigente campeona del mundo, en el desafío más grande de su historia.

Pase lo que pase, hay algo que nadie podrá quitarle. Los Tiburones Azules dejaron de mirar a la máxima cita del fútbol desde afuera y demostraron que también pueden competir entre los gigantes. En su primera participación mundialista, un país de apenas 530 mil habitantes ya consiguió lo que durante décadas parecía imposible: dejar de soñar con el Mundial para empezar a escribir su propia historia en él.

Lento pero seguro: El partido que tiene que jugar Argentina para derrotar a Cabo Verde

Por Luca Bertoni

Ahora sí empezó la Copa del Mundo. Si bien nunca se debe subestimar la fase de grupos, la realidad es que por la jerarquía de los rivales se intuía que Argentina iba a clasificar primero, incluso dándose el lugar a algún traspié. Ahora ya no, el tiempo de equivocarse ya pasó, hoy cualquier error te deja afuera del Mundial. Mañana arranca una nueva etapa para la Scaloneta: ganar o volverse a casa.

El primer paso es Cabo Verde. Una selección menor, un país con poco más de 500 mil habitantes que está realizando su primera participación en una Copa del Mundo. Sin embargo, no debe ser subestimada: en la primera jornada empató con España, una de las candidatas; hizo lo propio con Uruguay, con situaciones para incluso ganarlo, e igualó con Arabia Saudita en la última fecha, en la que fue ampliamente superior y merecía la victoria. “Por algo está donde está, hay que respetarlo”, declaró Nicolás Otamendi tras el triunfo ante Jordania.

 

Las variantes de la selección

Luego de cerrar la fase de grupos con puntaje ideal, gracias al 3-1 ante el seleccionado árabe, el cuerpo técnico llegó a una conclusión que tranquiliza: los suplentes están a la altura. Si bien el rendimiento del equipo se debe analizar en base al rival –que obtuvo 0 de los 9 puntos posibles-, el equipo mostró un buen funcionamiento a pesar de los altibajos. Con una disposición táctica inesperada, poniendo a Palacios de 4, la Albiceleste pudo derrotar a su rival y ganar el partido con autoridad.

Senesi fue otro de los habituales suplentes que tuvo una buena actuación. Se lo vio muy firme en la marca y con buena salida desde abajo, aspecto muy importante teniendo en cuenta que el titular, Lisandro Martínez, se destaca en este aspecto. Incluso se lo vio muy conforme a Scaloni, felicitándolo desde el banco de suplentes reiteradas veces.

También quedó aclarada una pregunta recurrente en las conferencias de prensa: Lautaro y Julián van a jugar juntos solo cuando Messi no esté disponible. El doble 9 funciona cuando el capitán no esté en la cancha, sino uno solo tendrá lugar de arranque.

 

El XI que planea Scaloni

“El único jugador que no está disponible es el Cuti, esperemos recuperarlo. El resto está disponible”, dijo el DT argentino post partido con Jordania. Sin embargo, a 24 hs. del partido ante los africanos, la situación pareciera aclararse, el central surgido de Belgrano lleva tres días consecutivos entrenando a la par de los compañeros y todo parece indicar que irá desde el arranque.

En cuanto al ataque, Scaloni se inclinaría por mantener como titular a Lautaro Martínez, que llega en mejor forma física y con más rodaje. Julián Álvarez aún no está en su mejor forma, pero si está disponible para jugar en caso que sea necesario.

La mayor duda del cuerpo técnico, impensada hasta hace unas semanas, es el buen rendimiento de Facundo Medina, que dio lugar a que se replanteen quien debe ser el titular por el lateral izquierdo en el partido ante Cabo Verde. Impensado, porque el único jugador en dicha posición natural es Nicolás Tagliafico, que además ha sido parte de este ciclo desde el comienzo. Lo definirá en las próximas horas.

 

La clave del partido

Cabo Verde ha mostrado ser un rival difícil de vencer. Tiene un arquero firme que ha estado a la altura a lo largo de toda la fase de grupos, despliega un planteo que junta líneas a la hora de defender y son rápidos para salir de contra. Además, optimizaron al 100 por ciento los errores del rival, como quedó demostrado en los dos goles frente a Uruguay. Para un equipo al que le gusta salir jugando limpio desde abajo, como lo es Argentina, será fundamental estar finos en la salida y no cometer errores no forzados que pongan en riesgo la integridad del arco de Emiliano Martínez.

En el primer partido, Lisandro Martínez estuvo impreciso en algunos pases en la zona de construcción del juego. Es tarea fundamental del zaguero que estas fallas no sucedan para que los delanteros caboverdianos eviten sacar provecho, como en el segundo gol a Uruguay, en el cual, la defensa charrúa, comete un error grosero entre el arquero y el segundo central.

Argentina es una selección aceitada que sabe a lo que juega. Tiene sus ideas claras, los jugadores se conocen y confían en el compañero. Buscan asociarse, juntar pases y atacar cuando la jugada lo pide. No verticaliza tanto como en 2022. No tiene apuro por ponerse de frente al arco. Y el combinado africano busca el error en la desesperación del rival. Con no darle huecos y esperar cerrado. Es tarea de todo el equipo tener la paciencia necesaria para encontrar el momento justo, y no querer hacer el tercer gol antes que el primero. Y si las cosas no se dan, tiene su as bajo la manga: Lionel Messi, que con una pincelada mágica puede romper el resultado en cualquier momento.

Mbappé reabrió un debate que el fútbol ya no puede esquivar

Por Candela Guijo

Mientras el Mundial 2026 concentra la atención del planeta, Kylian Mbappé volvió a quedar en el centro de la escena. El capitán del combinado francés protagonizó un fuerte enfrentamiento con la Federación, donde amenazó con abandonar la selección tras oponerse a que su figura sea utilizada para promocionar casas de apuestas, una postura que sostiene desde hace varios años y que reavivó la discusión sobre la responsabilidad de los futbolistas frente al crecimiento de la ludopatía.

Antes del inicio de la Copa del Mundo, el delantero y varios de sus compañeros mantuvieron una tensa discusión con las autoridades francesas de fútbol por una campaña publicitaria de la plataforma BetClic. En el anuncio aparece junto a Rayan Cherki, Michael Olise, Ousmane Dembélé y Désiré Doué invitando al público a utilizar el casino online de la empresa, una imagen que generó malestar dentro del plantel.

Sin embargo, la posición del atacante del Real Madrid no es nueva. Durante la preparación para Qatar 2022 ya había rechazado participar en una sesión fotográfica organizada por la entidad francesa, debido a la presencia de patrocinadores vinculados con el tópico y determinados productos alimenticios.

En aquel momento, explicó públicamente los motivos de su decisión: “No estábamos de acuerdo en casos vinculados a marcas de salud alimenticia y de apuestas. Muchos de nosotros venimos de barrios donde estas cosas destruyeron a mucha gente”. Mbappé dejó en claro que su repudio no responde únicamente a una cuestión comercial, sino también a una preocupación social. Considera que quienes tienen una influencia sobre los jóvenes deben ser conscientes del impacto que generan con los productos y servicios que promocionan.

Su convicción contrasta con una realidad cada vez más instalada en la disciplina. En la actualidad, numerosos futbolistas promueven apuestas y ligas y clubes mantienen acuerdos millonarios. Estos sitios se convirtieron en protagonistas del negocio de la actividad.

Ese crecimiento también se refleja en Argentina. De acuerdo con un relevamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, seis de cada diez adolescentes reconocieron haber apostado alguna vez y muchos comenzaron antes de cumplir los 18 años.

Frente a este panorama, un Mundial representa el escenario ideal para que la industria multiplique su alcance. La cantidad de partidos, las promociones constantes en redes sociales y en la televisión en las pausas de hidratación, la participación de influencers y símbolos del deporte convierten al torneo en una vidriera permanente para estas plataformas.

Al mismo tiempo, especialistas en salud mental advierten un aumento en las consultas relacionadas con las apuestas deportivas. Los casos ya no se limitan únicamente a situaciones de adicción, sino que incluyen cuadros de ansiedad, estrés, conflictos familiares y problemas económicos derivados del juego compulsivo.

Además, el fenómeno adquirió una nueva dimensión. Ya no son solamente los usuarios quienes buscan apostar: las aplicaciones usan algoritmos y piezas con personajes reconocidos para llegar de manera constante a potenciales clientes.

En ese escenario apareció el nombre de Emiliano Martínez. El arquero de la Selección Argentina quedó expuesto por su vínculo comercial con la empresa Bplay, reavivando una pregunta que atraviesa a todo el deporte: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de los atletas cuando reproducen este tipo de actividades?

Siguiendo esa línea, La Selección Argentina tiene entre sus principales auspiciantes a Betano y BetWarrior, esta última envuelta en una polémica en las últimas semanas tras realizar una versión animada de Diego Maradona creada con inteligencia artificial para invitar a “jugar con pelotas”. A su vez, la Liga Profesional de Fútbol cuenta con Bplay como sponsor principal, mientras que Boca Juniors luce a Betsson en el centro de su camiseta y River Plate exhibe a Betano y Codere. Demostrando que forman parte de la cotidianidad del fútbol.

Gran parte naturaliza esa relación, Mbappé eligió recorrer el camino opuesto. Su negativa volvió a poner sobre la mesa una disputa: el impacto social de una industria en pleno crecimiento y los límites éticos de quienes representan al deporte más popular del mundo. 

Madeleine Boll: la niña que jugó donde estaba prohibido soñar

Por Mateo Mekler

En 1965 una chica de 12 años cambió la historia del fútbol suizo. En una época en la que este deporte era “exclusivo para hombres” según la propia ley, Madeleine Boll, jugó un partido en las inferiores masculinas del FC Sion, algo que significó mucho más que un encuentro: marcó un antes y un después en su país.

En 1964, Boll ingresó a las divisiones juveniles del FC Sion. Se destacaba por la naturalidad con la que manejaba la pelota y por su gran técnica. Por esto, desde el club tramitaron la solicitud de una licencia para que ella pueda competir con el resto de sus compañeros. La Asociación Suiza de Fútbol le concedió al equipo suizo lo que pidió, al no darse cuenta de que era una niña.

Un año más tarde, el conjunto europeo derrotó 5-1 al Galatasaray por la UEFA Cup Winners Cup, la cual reunía a todos los clubes campeones de las copas nacionales de los distintos países del continente. Lo curioso no ocurrió en el trayecto de los 90 minutos, sino en un duelo previo. Ambos equipos acordaron que una de sus categorías juveniles disputara un partido de exhibición, en el cual Madeleine estuvo presente. Este contó con la presencia de canales de televisión y periodistas que viajaron para el partido principal, pero que igualmente decidieron verlo. Por esto, la presencia de esta niña no pasó desapercibida y la noticia se propagó con velocidad.

Madeleine Boll (derecha) durante un partido internacional contra Inglaterra en 1975.

En el momento que la federación suiza se enteró de la situación, le quitaron inmediatamente la licencia concedida. Desde la FIFA le entregaron una placa como “recuerdo” al momento en el que le quitaron el permiso de jugar, para cerrar el tema de una manera “pacífica”. Actualmente, se encuentra exhibida en el museo de la FIFA del fútbol femenino en dicho país.

La niña ya convertida en adulta, y en un símbolo de su nación, tras dedicarse por un tiempo al atletismo decidió volver a luchar por sus sueños en 1969, al firmar en el equipo femenino del Gommagomma de Milán. Durante ese año, viajó desde Suiza hasta Italia para disputar los partidos todos los fines de semana y, de este modo, demostró que la pasión no tiene límites. Allí se ganó el apodo de “Montagna Bionda” -Montaña rubia-, por el gran juego que demostraba en todas las canchas.

En esos momentos se fundaron varios clubes femeninos en el país y, en 1970, se creó de manera oficial la liga femenina. Hay un nombre que destaca en esta prematura edición: Jean Boll, primer presidente de esta organización y el padre de Madeleine. Esta última, decidió volver a sus tierras cinco años después para unirse al FC Sion femenino, en el que salió campeona en múltiples ocasiones.

Madeleine Boll, junto a “Maddi”, la mascota de la Eurocopa Femenina 2025.

En la Eurocopa Femenina 2025 disputada en Suiza, la mascota del torneo fue “Maddi”, una clara referencia a Madeleine Boll. Esto demuestra que el tiempo nunca se detuvo; las canchas cambiaron, las jugadoras y las reglas también, pero aquella niña de 12 años quedó en el recuerdo para siempre como alguien que jugó donde estaba prohibido soñar.

Hay historias que no buscan tener un final feliz, sino volver a ser contadas

Por Mateo Mekler

Austria y Argelia empataron 3-3 en la última fecha del grupo J del Mundial 2026 y se clasificaron a la siguiente instancia aunque, inevitablemente, despertaron los recuerdos de uno de los partidos más polémicos de la historia de este deporte: “La Desgracia de Gijón”. Se dice que la revancha llega siempre, pero el fútbol parece ser una excepción a la norma.

En el Mundial de España 1982, durante la última fecha del grupo B, Alemania Federal, Argelia y Austria llegaban con chances de pasar a la siguiente fase. El seleccionado argelino tenía tres puntos tras vencer a los germanos en el debut y tras caer ante los austríacos. Su última parada fue contra Chile, a quienes vencieron 3-2 y se quedaron con seis puntos.

El grupo se cerraría al otro día, con el encuentro entre la selección teutona y la austríaca, pero se contemplaba un gran detalle en la previa: si Alemania Federal ganaba 1-0, ambos países pasarían a la siguiente instancia. A los 10 minutos de la primera parte, el delantero alemán Horst Hrubesch marcó el único gol del partido, ya que el resto del tiempo no hubo prácticamente ninguna intención de cambiar el resultado y Argelia quedó eliminada. El estadio era una caldera, chiflidos por parte de los espectadores españoles y billetes arrojados al campo de juego por fanáticos argelinos. Aquel suceso fue catalogado como “La Desgracia de Gijón”. Después de ese torneo, la FIFA sacó una nueva regla, la cual establece que los últimos encuentros de cada grupo del Mundial deben jugarse al mismo horario.

Este sábado Austria y Argelia se volvieron a ver las caras en un partido que estuvo lleno de emociones. El empate le servía a ambos, ya que les permitía avanzar a la siguiente fase, pero a veces el sentimiento pesa más que los números. Hasta los 2’ del tiempo adicionado el resultado iba 2-2, y en la cancha se podía ver un encuentro similar a lo que fue aquel ocurrido en 1982 en la última fecha, pero alguien apareció para tratar de reescribir la historia: Riyad Mahrez. Un minuto más tarde, se infiltró entre los defensores de Austria y convirtió el 3-2. Parecía que la “venganza” estaba servida, pero el fútbol no se destaca por ser un deporte de justicia. Saša Kalajdžić, quien ingresó en el conjunto austríaco sobre el final, recibió una pelota en el área chica, y tras tocar la pelota por única vez, con un cabezazo decretó el empate definitivo.

Riyad Mahrez estableció el 3-2 parcial que dejaba como escolta a Argelia.

Quizás el tiempo quería que terminara de una forma diferente. Quizás el fantasma de “Gijón” comenzaba a desaparecer lentamente con el gol de Mahrez, pero el fútbol, siempre caprichoso e incontrolable, parece ser que tenía otros planes. Hay historias que no buscan tener un final feliz, sino volver a ser contadas.

Independiente del Valle, modelo de base de la selección ecuatoriana

Por Matías Moroni

Cuando pase el dolor de la eliminación ante México, quedará la certeza de que el triunfo de Ecuador 2 a 1 ante Alemania fue el más importante de la “Tri” en la historia de los Mundiales. Pero esta hazaña no se concretó solamente en 90 minutos sobre el verde césped de Nueva York, sino en gran parte a miles de kilómetros de distancia, en el Valle de los Sueños, el predio de alto rendimiento de Independiente del Valle. Piero Hincapié, William Pacho y Moisés Caicedo son los máximos referentes del equipo dirigido por Beccacece. ¿Qué tienen en común? Los tres surgieron de las divisiones inferiores de Independiente del Valle. Incluidos, 15 de los 26 convocados fueron formados en el cuadro ecuatoriano. 

El “Negriazul” fue fundado bajo el nombre de Club Deportivo Independiente en Sangolquí, ubicada al oriente de Quito, en 1958 por José Terán, un zapatero y conserje municipal. La importancia de Terán es crucial en los primeros pasos de la institución, fue jugador, presidente y símbolo. Luego de su fallecimiento en 1975, como homenaje a su legado, el club pasó a llamarse Independiente José Terán.

No obstante, la historia grande de este club comenzó recién en 2005 cuando Michel Deller, un exitoso empresario inmobiliario ecuatoriano, compró al modesto club con la visión de convertirlo en una institución competitiva. En 2007 cambió su nombre a Independiente del Valle. En 2010 consiguió el ascenso por primera vez a la Serie A del fútbol ecuatoriano, siendo la génesis de un proyecto que ilumina a toda Sudamérica.

Este club se diferencia de la mayoría: su modelo estratégico está centrado en la formación de jóvenes talentos, el desarrollo de infraestructura, la innovación tecnológica y la sostenibilidad. Apuesta por los procesos a largo plazo y no se deja llevar por la impaciencia del hincha que solo le interesa ganar hoy. 

En 2016 obtuvo el mote de “Matagigantes” tras haber alcanzado la final de la Copa Libertadores. En el camino venció a River en octavos de final, y a Boca, en aquella recordada semifinal con un dramático partido de vuelta en la “Bombonera”. En la final fue derrotado por Atlético Nacional por un global de 1-2. No obstante, ese torneo fue la demostración al fútbol sudamericano que Independiente del Valle llegaba para pelear todo.

La piedra fundacional de este exitoso proyecto son las divisiones inferiores. Santiago Morales, gerente del club, afirma que entre el 30% y el 35% del presupuesto global del club es destinado a las formativas. Y los resultados se pueden demostrar con las ventas. Desde 2020, el club vendió por más de 100 millones de euros. Entre ellos, la venta por 10 millones de euros de Kendry Páez a Chelsea, la reciente de Patrick Mercado a Sevilla por 6 millones y, como más destacada, la venta de Caicedo a Brighton por 28 millones de euros. 

El traspaso de “Moi” es ejemplo claro de la filosofía de la institución. El club conservó el 20% de los derechos del centrocampista, por lo tanto, cuando fue traspasado al Chelsea por 146 millones de dólares, una de las compras más caras de la historia, al “Auriazul” ingresaron 29 millones de dólares. Con parte de ese dinero, Independiente del Valle fundó un centro de entrenamiento en Santo Domingo, ciudad natal de Caicedo, para captar nuevos talentos. 

Michel Deller es quien está a la cabeza de este proyecto. El método IDV es un sistema de multiclubes que busca la expansión del club en Europa y Sudamérica. Cuenta en su haber con Independiente del Valle, Independiente Juniors, una filial formativa, El CD Numancia, en España, y el Atlético Huila en Colombia. Todos estos clubes van en busca de la excelencia formativa e institucional. 

En los festejos del bicampeonato de Champions del PSG, Pacho se mostró emocionado y agradecido con Deller, quién se encontraba en Hungría para ver la final. “Muchas gracias, sin usted no hubiese sido posible, lo sabe. Lo quiero mucho”, expresó el defensor ante el empresario. 

Martín Anselmi, entrenador argentino del club entre 2022 y 2023 y ex entrenador de Porto, Botafogo, entre otros, define a la perfección la gestión llevada a cabo en Independiente del Valle: “Con la plata que ingresa buscan generar más: comprar un club, mejorar el centro de entrenamiento, entre otras cosas. Ellos no ven al club como un negocio para su bolsillo, lo ven como una plataforma para darle oportunidades al talento ecuatoriano”.

¿Por qué más de la mitad del plantel de Cabo Verde no nació allí?

Por Simón Cano Paetz

Si de revelaciones futbolísticas hablamos, sería muy complicado no nombrar a la actual selección de Cabo Verde que pasó la fase de grupos del Mundial con 14 de sus 26 jugadores nacidos en el exterior y sólo por detrás de España, pero más importante aún por delante de Uruguay. Más allá de lo que pase en la siguiente ronda vs Argentina, actual campeón de la competencia, es un hecho histórico para un país que participa por primera vez y además es el segundo más pequeño en cuanto a superficie.

Como mencioné anteriormente, más del 50% del plantel es nacido fuera de la nación, el caso predominante está en Países Bajos, Jamiro Monteiro, Garry Rodrigues, Deroy Duarte, Laros Duarte, Sidny Lopes Cabral y Dailon Livramento son oriundos de allí. En suelo galo nacieron jugadores como Logan Costa, Steven Moreira y Willy Semedo, mientras que en Portugal Wagner Pina, Telmo Arcanjo y Hélio Varela. Por su parte, Roberto “Pico” Lopes lo hizo en Irlanda y,  CJ dos Santos en Estados Unidos.

Los motivos de emigración desde Cabo Verde hacia el mundo son diversos, pero comenzaron en 1867, cuando debido a la abolición de la exclavitud las islas perdieron su principal fuente de comercio, ya que la corona portuguesa dejó de darle importancia al territorio. Hacia mediados del siglo XX, las hambrunas fueron causadas por un largo período sin lluvias, a lo que se le sumó el final de la Segunda Guerra Mundial, la dictadura portuguesa y la influencia negativa del modelo colonial. La República se sumergió en uno de los peores períodos de su historia, pero la miseria sirvió como propulsor para los africanos, que tras una revolución pacífica, debido a que el derrocamiento de los lusos se libró principalmente en Guinea-Bisáu, se unió en 1986 a la FIFA y debutó por eliminatorias en 2003. 

Cuando el gol no tiene bandera

Por Matías Villar 

En el Buenos Aires Fan Fest del Mundial 2026, miles de personas de distintas nacionalidades se acercan para ver Países Bajos vs Suecia. Un partido que no es muy relevante para Argentina, pero que la gente asistió para gritar goles y divertirse.

El sol pega de lleno sobre la Plaza Seeber que está completamente vallada como si se preparara para un Superclásico en el Monumental. Pero no hay tribunas, es el Buenos Aires Fan Fest del Mundial 2026, donde hay una pantalla gigante para ver los partidos, niños jugando a la pelota, puestos de hidratación y diferentes marcas globales que hacen juegos para todos los que se acercan a disfrutar.

Sábado 20 de junio, 13:30 horas, ya arranca el primer partido del día. Países Bajos, conocida en el idioma futbolístico como Holanda, enfrenta a Suecia. Las vallas delimitan un territorio, que desde el 11 de junio hasta el 19 de julio, se transforma en el patio más grande para vivir el evento deportivo por excelencia.

Al entrar, hay un puesto de Coca-Cola que mezcla fantasía, inteligencia artificial y diversión. Te sacás una foto y con ayuda de la IA, en tres segundos, parece como si estuvieras levantando la copa del mundo. La copa dorada flota sobre tus dedos.

Igual eso no es lo que hace diferente a este lugar, es la gente. Familias con niños en el espacio infantil, grupos de amigos con la matera y toda la gente que está sentada frente a la pantalla gigante para ver el primer partido del día.

Faltan cinco minutos para el inicio del encuentro y ya se distinguen algunas remeras naranjas de Países Bajos. Igual no hay solo de ese país. Se observan alemanes que esperan por el partido de su selección que juega un rato más tarde. Frente a la enorme pantalla, hay diferentes lugares con sillas para que puedas ver el partido. “Yo en el prode puse 3-1 que gana Holanda”, comenta un joven.

Con el pitazo inicial, la diversidad de nacionalidades es palpable. Si bien predominan remeras de Messi, se ven de Ronaldinho, una pareja con el conjunto de Corea del Sur, un nene con la campera de Ecuador. Las camisetas cuentan historias. Algunas son nuevas pero otras se ven desgastadas con el cuello un poco deforme como si tuvieran encima de ellas recuerdos de otros mundiales. Un hombre camina con la de Argentina de 1986., con el número 10 de Diego Maradona, por supuesto. Igual no hace falta hablar distintos idiomas para entender lo que sucede. Cuando hay una jugada de peligro, todos reaccionan al mismo tiempo.

El primer gol del partido llega rápido. A los cinco minutos, Brian Bobbey mete la pelota dentro del arco y se escuchan gritos desde distintos sectores del parque. Algunos son de neerlandeses pero la mayoría se anima a gritarlo. Una mujer que estaba sentada adelante le comenta a su marido: “Ya perdí en el prode, puse que ganaba Suecia 1 a 0”, a lo que el hombre se ríe.

Mientras el partido se juega, los chicos intentan simular en el pasto lo que ven por la pantalla. Para ellos, el Mundial es una excusa para jugar y aprender que el fútbol es también disfrutar y convivir con amigos. Un sábado feriado se aprovecha para pasar en familia y divertirse con un partido de dos selecciones ajenas.

El primer tiempo terminó 2 a 0 en favor de los neerlandeses. En la sillas de adelante, está ese grupo de hinchas oriundos de ese país, que aprovechan el entretiempo para hablar entre ellos con una sonrisa bien marcada en su rostro. Los demás miran con respeto porque son los únicos locales reales de la tarde.

Los padres se acercan a sus hijos, que juegan en el sector infantil y los levantan del piso. Algunos llevan una botellita de agua y otros comida. Mientras tanto, a unos metros, en el sector donde está el público sentado viendo el partido, aparece una murga de Argentina que le agrega color a la tarde soleada.

Hay una situación que es llamativa. La cantidad de marcas que tienen un puesto dentro del Fan fest. Powerade, Banco Macro y Hisense. Todas proponen una experiencia distinta: juegos interactivos, patear penales, embocarla dentro de agujeros colocados en el arco. Uno pasa por ahí y le dan ganas de jugar. Además, hay una zona de food trucks donde aparecen Mostaza y Lucciano’s como los locales más reconocidos. El olor a frito se mezcla con el de pasto recién cortado.

Otra zona de la plaza es el “patio de la hinchada”. Es un sector cerrado en una especie de arboleda. Hay mantas tiradas en el piso para que la gente pueda ir a relajarse o comer algo. Hay perros atados a los árboles. Un lugar tranquilo, como si estuvieras en la plaza de tu barrio o en el patio de tu casa. Estos sectores demuestran que la iniciativa permite que se acerque todo tipo de personas. No es necesario que te guste el fútbol. Podés entrar libre y gratuitamente y nadie te va a decir nada. Hinchar por uno o por el otro. Llevar a tu hijo para que vaya al espacio infantil. Comer algo. Se busca eso, que te diviertas y que vayas con ganas de pasarla bien.

Con el inicio del segundo tiempo, la pantalla gigante recupera el protagonismo. Países Bajos, antes de los 55 minutos, convierte cuatro goles y en todos se escuchan gritos, aplausos y algún insulto al aire.

Los suecos descuentan a los 60′ y es el gol que más se grita en toda la tarde. El público se pone del lado de la selección más débil. Incluso en un caño de Anthony Elanga, futbolista de Suecia, todos al unísono gritan: “Oooole”. Se vive como si el lujo lo hubiese hecho Messi.

Ya está por terminar el partido y se empieza a levantar la gente de sus sillas, pero sin antes sacarse una selfie para recordar este día. Países Bajos golea 5 a 1 a Suecia. Los que pasa por al lado de los neerlandeses, los felicitan y ellos responden: “Gracias, vamos Maradona”.

Cuando no hay partidos, la fiesta sigue. Con algún show en vivo de “Linda” o alguna banda sonora invitada. Hay un animador que habla con la gente y les habla y pregunta cosas sobre el Mundial y cómo la están pasando. A la pregunta de quién va a salir campeón, todos contestan: “Argentina, obvio”.

El momento que se lleva el aplauso de todos es cuando el animador se acerca con el micrófono a un anciano y le pregunta: “¿De dónde sos?”, y él responde: “De Boedo”. “¿Y por quien alentás hoy?”, repregunta el joven a lo que el señor contesta de una manera apasionada: “Yo aliento por el gol, grito por el gol”. Toda la plaza lo aplaude porque todos vienen a eso.

La esquina de Avenida Sarmiento y Libertador no es un estadio, es cierto, es una plaza, pero se siente como tal en cada grito de gol y en cada chico que corre detrás de una pelota. Este espacio muestra que en este deporte no se necesita ser un hincha fanático. En tiempos donde el avance de la inteligencia artificial y tecnología consume la pasión de la gente, acá se ve otra cosa, gracias al Mundial. Un ritual humano, compartido, que une culturas y países en busca de ser campeón. Esa gloria se vive por un mes en cada rincón de Argentina y especialmente en la Plaza Seeber.