Por Luciana Maidana
La vida de Demi Vollering siempre estuvo conectada al deporte que le dio grandes alegrías y le demostró que tenía el potencial para ser una de las mejores del mundo.
La reciente campeona de la prueba de élite femenina del Mundial de Ciclismo, disputado en Montreal, desde pequeña se apasionaba por esta disciplina con el sueño de llegar a las máximas competencias. Por las calles de Pijnacker, su ciudad natal, jugaba con su bici y participaba en las carreras locales.
Su primera medalla de oro mundial la consiguió a 5.500 kilómetros del lugar donde todo comenzó. En un circuito complicado y accidentado, el equipo de Países Bajos controló la carrera para que Vollering cerrara la victoria en los metros finales. La pelea por la presea fue codo a codo hasta los últimos 150 metros frente a la polaca Katarzyna Niewiadoma; 150 metros para que la neerlandesa lograra la coronación y se quitara la espina de las ediciones pasadas.
Pero para ocupar el lugar en el que está hoy, Vollering tuvo que recorrer un largo camino. Entró al TourClub de Pijnacker con tan solo 10 años, en una época en la cual la presencia femenina en el ciclismo era escasa. Aunque la idea de competir siempre estuvo presente, decidió inclinarse por el patinaje sobre hielo. Finalmente, a los 16 años se unió al RWC AHOY y luego al RestoreCycling para competir a nivel nacional, aunque el ciclismo continuaba siendo algo secundario en su vida.
Durante años combinó el ciclismo con sus estudios de diseño floral, trabajos en floristerías e invernaderos, y el entrenamiento de niños en el club local de patinaje. En 2018, impulsada por su prometido para centrarse por completo en el deporte, ingresó al SwaboLadies. Con la ayuda de un entrenador, su progreso fue notable. Desde su paso al profesionalismo en 2019 obtuvo victorias en las tres Grandes Vueltas, el campeonato continental en 2025, tres ediciones de la Lieja-Bastoña-Lieja, el hito histórico de conquistar la Triple Corona de las Ardenas en la temporada de 2023 (Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja), entre otros tantos reconocimientos.
Su carrera también ha estado marcada por la resiliencia. En 2024, tras perder el maillot amarillo por una caída, se impuso en Alpe d’Huez y finalizó la carrera a solo cuatro segundos del título general del Tour, una diferencia que aún no estaba registrada en la historia de la prueba. Una muestra de la grandeza de una ciclista que quedará en la historia del deporte.





