Lo que no se ve detrás de una medalla

Por Luana San Martín

Argentina cerró los Juegos Suramericanos con 293 medallas: 81 de oro, 87 de plata y 125 de bronce. Pero detrás de cada presea hay un atleta. Uno que puso todo su esfuerzo y resignó momentos para representar al país en los ODESUR.

En boxeo, Mateo Tavarone consiguió el bronce en 70 kg. El bonaerense comenzó su camino en el Torneo Nacional Amateur, donde se quedó con el título de 69 kg tras ganarle por puntos al santafesino Jesuan Cejas.

Lejos de poder descansar, desde el CENARD le avisaron que había un cupo en su categoría para disputar los Suramericanos, y otra vez se encontró en un gimnasio, entrenando junto al resto de los seleccionados.

Lo curioso de Mateo es que además de dedicarse al boxeo es psicólogo, por lo que tuvo que cancelar sesiones o pasar a atender de forma virtual a muchos de sus pacientes. “Supieron entender estos cambios, porque a veces uno reniega de tener que pasar de presencial a virtual”, agradeció. El tiempo que resignó con su familia, su novia y sus amigos tuvo su recompensa. “Un sueño hecho realidad: estar en la selección, representar al país. Todo esto es muy lindo”.

En patín carrera, Argentina se llevó cuatro medallas, entre ellas las de Naiara Sagasti y Benjamín Gader quienes consiguieron bronce y oro, respectivamente. Su preparación fue particular: comenzó a mediados de junio en Colombia, donde el patín es uno de los deportes más prestigiosos.

Dejar su casa y sus responsabilidades generó dudas en Benjamín. “Acá en Colombia hay grupos de entrenamiento muy lindos, hay mucha gente que patina. Así que nos aceptaron re bien”, contó. Según explicó, eso fue clave para que estar a miles de kilómetros de Neuquén, de su club Alta Barda y de su familia no se le hiciera tan difícil.

Naiara, en cambio, viajó primero sola para adaptarse a las dificultades del lugar, como la altura. “Estuve una semana que patinaba y me ahogaba demasiado”, explicó. Algunas ciudades colombianas superan los 2.500 metros sobre el nivel del mar, por lo que la adaptación fue un gran desafío.

Benjamin además de dedicarse al deporte de alto rendimiento estudia profesorado de educación física, pero por los entrenamientos y los viajes perdió el año de cursada. Su caso trascendió en Neuquén y fue tomado como ejemplo para impulsar la ley de Régimen de Acompañamiento de las Trayectorias Educativas de Estudiantes Deportistas.

Ambos atletas festejaron su consagración apenas un día, porque ya empezó la preparación para el Mundial, que se disputará del 30 de septiembre al 18 de octubre en Asunción, Paraguay.

“Lo que más cuesta sostener durante el año es el ritmo de juego, porque cada torneo tiene una exigencia distinta”, explicó Paula Pedrozo, referente del seleccionado femenino de rugby 7. Las Yaguaretés obtuvieron el oro tras vencer 33-5 a Colombia e hicieron historia en el deporte femenino.

El seleccionado llegó a los Sudamericanos sin haber frenado un solo segundo: desde enero han disputado torneos internacionales como el SVNS Series 3, el SVNS 2 y el SVNS Rugby Championship, que finalizó el 7 de junio. Los entrenamientos no se detuvieron, porque los Suramericanos eran el objetivo principal.

La resiliencia y la ambición son las marcas del plantel: a pesar de algunas bajas, se mantuvieron firmes y alcanzaron su meta máxima, la clasificación a los Juegos Panamericanos 2027, una instancia previa a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Los Juegos Suramericanos finalizaron y las fotos de los miles de competidores con sus medallas son las que van a quedar para siempre. Pero no hay que dejar de lado cada una de las historias de sacrificio, esfuerzo y trabajo duro que tuvo que atravesar cada uno para llegar a la competencia y dar lo mejor de sí.

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