Maradona y un poco de amor escocés

Por Ariel Atanasio

El regreso de Escocia a la máxima cita del fútbol tras casi tres décadas sin clasificar, no solo trajo el color y la histórica fiesta de su mítica hinchada al mundial en Estados Unidos. También reactivó un fenómeno cultural que resuena con fuerza en nuestro propio suelo: a raíz de este campeonato, numerosas muestras de afecto por parte de la comunidad de escoceses y exiliados radicados en la Argentina han inundado las redes,dejando en claro que entre ambas naciones hay una historia detrás llena de cariño y admiración y una cuota pendiente con un “enemigo” en común.

Y la pregunta es: ¿A qué se debe la banca de los hinchas escoceses para con la Selección Argentina? Para entender hay que mirar hacia el mapa británico. La rivalidad entre Escocia e Inglaterra es la más antigua en la historia del fútbol (su primer partido oficial se desarrolló en 1872), pero las raíces del conflicto se encuentran mucho más profundas que los noventa minutos de juego.

Arrastra siglos de tensiones políticas, la resistencia escocesa ante la dominación de la corona británica y reclamos históricos de independencia cultural y social que persisten hasta el día de hoy. En el fútbol, mientras los ingleses suelen mirar con condescendencia a sus vecinos del norte, los escoceses no esconden su bronca con Inglaterra. Y es exactamente en ese cruce de caminos donde la Argentina se convirtió en su mayor aliada simbólica.

El punto de inflexión en la relación entre la Argentina y el país europeo, ocurrió el 22 de junio de 1986. Cuando Diego Armando Maradona inmortalizó “La Mano de Dios” y luego firmó el “Gol del Siglo” para eliminar a los ingleses en el Estadio Azteca. Lo que para nosotros fue un grito cruzado por tantos sentimientos, para Escocia también fue un vueltito para la selección “pirata” luego de tanta historia.

Para el hincha escocés, la viveza criolla de usar la mano izquierda y la posterior humillación arrastrando a toda la defensa inglesa fue vista como el acto máximo de rebeldía popular. Desde aquel Mundial, el Diego dejó de ser un jugador extranjero para convertirse en un héroe del folklore nacional en Escocia.

La prueba definitiva de este romance histórico se canta a los gritos en este Mundial. En las previas de los partidos, cuando la multitud de camisetas a cuadros se cruza con las camisetas albicelestes, se desata el mismo ritual: los escoceses entonan un hit dedicado exclusivamente al astro argentino.

Así como lo hacemos acá, modificaron la letra de la canción británica “The Hokey Cokey”, para ridiculizar a los ingleses al recordar aquel gol que cambió vidas argentinas, como también ajenas.

La letra que entonan con locura y que los exiliados replican con orgullo dice:

You put your left hand in, (Ponés la mano izquierda adentro,)

You put your left hand out, (Ponés la mano izquierda afuera,)

You put your left hand in and shake it all about. (Ponés la mano izquierda adentro y la sacudís.)

You do the Maradona and you score a goal, (¡Hacés el Maradona y metés un gol!)

That’s what it’s all about! (¡De eso se trata todo!)

La complicidad no quedó congelada en los años ochenta. En este Mundial actual, la mística se renueva. Ver a los hinchas escoceses saltando a la par de los argentinos, intentando pronunciar los cantos locales y compartiendo cervezas y abrazos es la muestra perfecta de esa capacidad del futbol de unir culturas.

A través de los exiliados que traen sus historias de origen y los hinchas que arman la fiesta en las sedes, este nuevo Mundial nos vuelve a recordar que en el norte de las islas británicas hay un pueblo que, cada vez que la Argentina sale a la cancha, siente la camiseta albiceleste como si fuera propia.

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