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Argentina, no lo entenderías

Por Francisco Quartino

Con juego de potrero, con coraje criollo, con jerarquía de campeón del mundo, con viveza sudaca, con guapeza digna del Diego y de Messi, con elegancia tanguera, con historia de Malvinas, pero, por sobre todas las cosas: con fútbol argentino.

Al ritmo de “Maradó, Maradó”, cantan, saltan y se relajan los jugadores de la Selección Argentina, que acaban de gestar una nueva remontada en el Mundial, una nueva historia irrepetible que se sigue repitiendo, y 47 millones de argentinos desean que se haga una vez más el domingo ante España en la final.

Pero esta no fue una victoria más, esta vale más que oro, esta vale millones de sensaciones y momentos especiales: fue contra ellos, el país más invasor de la historia, los que se quedaron con nuestras queridas Islas Malvinas. Como dijo arengando Diego Armando Maradona: “Los que mataron a nuestros pibes”, los que quisieron invadir Buenos Aires y los criollos los echaron a las patadas, no una, sino dos veces; fue contra los piratas ingleses, los británicos usurpadores.

El derechazo del Gardelito de San Martín Enzo Fernández desde 20 metros y el frentazo casi abajo del arco del Toro bahiense Lautaro Martínez fueron de tu padre, de tu hermana, de tu primo, de tu tía, de tu compañero de trabajo, de tu novia, del kiosquero de la esquina, de la verdulera de enfrente, de tu jefe, fue de todos los argentinos. Porque luego de cada gol, los 11 jugadores dentro del campo, los 15 suplentes y todos los integrantes del cuerpo técnico miraron a su hinchada en el Estadio de Atlanta, a cada uno de los compatriotas en campo de batalla, donde la Albiceleste fue vencedora nuevamente, porque es natural para ellos serlo en el verde césped.

El 22 de la Selección, el autor del gol de la locura y el éxtasis total en todo el mundo, porque los argentinos están en todos los rincones de la Tierra, entre lágrimas, recordó su infancia en la entrevista postpartido: “La primera vez que mi viejo me compró un par de botines siempre soñé con hacer este gol”. Y sí; emular a Javier Zanetti en 1998 o al Barrilete Cósmico en 1986 es lo que cualquier futbolista de los potreros, de cada pasaje en el que se juegue a la pelota en el país, sueña hacer.

Lionel Scaloni, también después de la hazaña, explicó: “Somos únicos, y no es arrogancia. Esta gente nos llevó a ganar el partido. La camiseta amerita dar todo hasta el final, no guardarse nada y han demostrado una vez más que lo sienten como todos”. Todos sabían, hasta los neutrales, hasta los malintencionados que deseaban ver a Lionel Messi, al mejor del mundo, caer nuevamente en un Mundial, hasta los que estaban con la mirada perdida, esperando un milagro en el área de Jordan Pickford, que no dejaba pasar ninguna, con los rostros de pocos amigos, todos tenían en mente lo que podía llegar a suceder: una ráfaga en la que la heróica y milagrosa Argentina de Leónidas, del joven inexperto que ya se volvió un verdadero maestro, vuelva a hacerlo, vuelva a renacer de las cenizas cual ave fénix, para gritarle en la cara a todo el mundo, que no estamos hechos, que vamos por la cuarta.

Miguel Rugilo: una derrota gloriosa y el nacimiento de una leyenda

Por Renzo Torregiani

La épica del fútbol sufre de una amnesia injusta que reduce años de una carrera de regularidad en una solo hecho puntual: la cuestionada definición de Rodrigo Palacio en Brasil 2014, el doble error de Loris Karius en la Champions League 2018, la atajada de Dibu Martinez a Kolo Muani en Qatar 2022 o los dos goles de Maradona a los ingleses en México 86. Miguel Rugilo, arquero de Vélez y Tigre, se convirtió, el 9 de mayo de 1951, en claro ejemplo de ello. 

Pese a haber atajado en 246 ocasiones con la camiseta del Fortín y solo cuatro con la Albiceleste, a Rugilo se lo recordará por su mítica actuación frente a Inglaterra en Wembley, que le valió para ganarse su nuevo apodó: el León de Wembley. 

Nunca se sabrá con certeza por qué se dio el partido: hay quienes dicen que Argentina quería demostrar que seguía siendo mejor que los europeos, pese a no haber participado de Brasil 1950; otros dirán que Juan Domingo Perón se enteró que Inglaterra estaba invicta en aquel estadio y se le ocurrió organizar un amistoso en Londres. Lo cierto es que fue Ramón Antonio Cereijo, el ministro de Hacienda de Perón, quien organizó la breve gira de la Selección Argentina por Reino Unido, que incluiría los enfrentamientos ante Inglaterra e Irlanda. 

Por otra parte, Rugilo ya era uno de los que estaba de vuelta. A sus 32 años y tras su breve paso por el León de México, el arquero velezano hizo su debut en la selección mayor el 25 de marzo de 1950 en el empate 2 a 2 ante Paraguay por la Copa Chevallier Boutell. Sin embargo, la historia le tenía reservado un lugar en sus páginas doradas. 

Rugilo llegaba a este partido como suplente de Gabriel “Cholo” Ogando de Estudiantes, pero el Pincha decidió no cederlo. Tiempo después en una entrevista con la revista Goles de la Época, Ogando declaró que no haber jugado en Londres le había generado el dolor más grande que sintió en su carrera. Sin embargo, las únicas ausencias de peso fueron las de José Manuel Moreno y Alfredo Di Stéfano, que se habían exiliado luego de la huelga del 48.

Aquella mañana de mayo, la capital británica amaneció lluviosa, a la espera de un espectáculo que ofrecía un hecho inédito: Argentina e Inglaterra se enfrentarían por primera vez en la historia. Un día antes, se habían agotado las 60 mil entradas que la federación inglesa dispuso para el cotejo, el público esperaba expectante a ver un enfrentamiento que luego se convertiría en rivalidad histórica. 

El árbitro gales Benjamin Mervyn Griffiths dio el silbatazo inicial y ,antes de los 20 minutos del primer tiempo, Argentina dio el golpe y se puso en ventaja. Labruna recibió un pase de Pescia, la tocó para Loustau que gambeteó al arquero y le tiró el centro a la cabeza del “Atómico” Boyé que la impactó de manera soberbia, dejando sin chances al arquero inglés Bert Williams.

El delirio y la algarabía duraron poco, los ingleses tomaron el control de las acciones y Argentina se limitó a defender con los dientes apretados para sostener el resultado, con un Rugilo que de a poco se fue transformando en un muro infranqueable. “Atajó Rugilo, una vez más”, decía el relator argentino Luis Elías Sojit desde Wembley. Los sudamericanos estaban poco habituados al estilo de juego de los ingleses, que se basaba en la gestión de los espacios, algo que en nuestro fútbol se había desarrollado casi nada. 

El segundo tiempo fue un calvario. “Otra vez Rugilo, otra vez Rugilo. Heroico el arquero. Argentina mantiene la diferencia y el caballero Rugilo es un león en Wembley”, relató Sojit. Durante más de media hora, sus brazos no tuvieron descanso. Volaba, se revolcaba, manoteaba. A partir de ahí, cada intervención de Rugilo sumaba un capítulo más a la leyenda del León de Wembley. 

Finalmente, Stan Mortense consiguió empatar a las acciones a falta de poco más de diez minutos para el final y, a los 86, todo se derrumbó y llegó el knock out, cuando Jackie Milburn puso el 2 a 1 final, que debería haber sido anulado por posición adelantada de Tom Finney que obstaculizó al guardameta argentino. De esta manera, se mantuvo el invicto británico en Londres, pero todas las miradas se las había llevado Rugilo, el del apodo eterno. 

“Durante todo el encuentro me habían ovacionado después de cada atajada, pero la del final fue tremenda. Ya nos íbamos de la cancha y la gente gritaba a lo loco. Como no sé inglés no entendía nada. El que me avivó fue Chichilo Sola, masajista de Vélez y de la Selección que me paró diciéndome: ‘Saludá, saludá, que esa ovación es para vos’. Creí que se venía abajo Wembley”, declaró Rugilo un tiempo después.

La Selección Argentina cerró su gira con la victoria 1 a 0 ante Irlanda en Dublín con un golazo de Labruna, en lo que fue el último partido de Rugilo con el buzo argentino. Este viaje dejó un saldo positivo en el análisis interno, Argentina mantuvo el prestigio que nuestro fútbol tenía en el panorama internacional y sirvió para que los ingleses se enterasen de que la Albiceleste tenía un arquero fenomenal. 

En la llegada al país, una multitud se agolpó en las terrazas del Aeropuerto de Ezeiza para recibir a la delegación nacional y brindarle un merecido reconocimiento tras la digna actuación realizada. Rugilo acaparó todos los elogios y fue el más requerido por la prensa. Durante mucho tiempo, aquella presentación argentina en Londres fue el gran hito del equipo nacional y la carta de presentación ante el mundo.

En 1953, Rugilo sufrió una grave lesión en los ligamentos de su tobillo y Vélez lo dejó libre. La figura del partido contra Inglaterra se marchó a Tigre, donde estuvo dos años, pasó a O’Higgins de Chile y terminó su carrera en Palmeiras en 1957. Tras su retiro, puso una fábrica de sándwiches y falleció de un paro cardiaco en 1993, a los 74 años. 

Aquel 9 de mayo de 1951, le sirvió para tapar 20 años de carrera con un apodo que cruzó el océano. Rugilo: el León de Wembley. 

¿Qué dijeron los diarios ingleses?

Por Santiago Peñoñori

Pasadas las 00:00 del 12 de julio, supimos que Argentina se volverá a enfrentar a Inglaterra en un Mundial. Será la primera vez en una Copa del Mundo desde 2002, la primera vez sin Diego entre nosotros, la primera vez de Messi y la primera vez desde que el presidente argentino confesó su admiración por Margaret Thatcher, una criminal de guerra.

En nuestro país, uno cree saber qué se dice en las calles acerca de este partido y por qué varios jugadores se refirieron a él como “especial”. Pero ¿qué pasa en Inglaterra? Así abordan el tema los principales diarios británicos:

¿Problemas entre Jude Bellingham y Thomas Tuchel?

A pesar de la victoria contra Noruega en los cuartos de final, el técnico alemán declaró que no estaba conforme con el rendimiento del equipo, y eso no fue bien recibido por Jude Bellingham. El volante estrella, que se había despachado con un doblete esa misma tarde, dejó entrever que el técnico no tenía la suficiente experiencia como jugador (Tuchel se retiró a los 25 años a causa de una lesión de rodilla) para entender lo difícil que era competir contra figuras como las de Noruega bajo temperaturas altísimas.

Sobre esto escribió en The Guardian el periodista Jacob Steinberg, quien le restó importancia al asunto. Comparó el estilo de liderazgo de Tuchel con el de Mourinho cuando hacía sus primeras armas como técnico, recordó la disputa que tuvieron el año pasado tras la no convocatoria de Jude a la fecha FIFA de octubre y analizó la frontalidad del alemán: “Tuchel ha chocado con la clásica reserva inglesa. Su franqueza resulta estridente, incluso inapropiada. ¿Qué habría hecho Gareth Southgate? Habría hablado de Inglaterra rompiendo barreras y haciendo historia”.

Por su parte, el diario The Sun y el diario Daily Mail se hicieron eco de las declaraciones cruzadas y destacaron los dichos de Harry Kane. El capitán buscó calmar las aguas y dio a entender que es un rasgo del técnico alemán el llevar a los jugadores al límite para ver cómo responden.

 

Kane vs Messi

“Para que Kane sea recordado como uno de los mejores de todos los tiempos fuera de Inglaterra, se necesita más que un régimen físico impecable. También se requieren actuaciones decisivas en partidos importantes. Aquí es donde jugadores como Messi marcan la diferencia”, escribió Steinberg.

No son pocas las notas que señalan que este debe ser el partido que haga trascender al goleador del Bayern Múnich, quien deberá juntarse con Bellingham (a quien bautizaron “nuestro Messi”) y bajar a los campeones del mundo. “¿Cuánto más podrá soportar el cuerpo maltrecho de Messi?”, se preguntó un irreverente. Eso está por verse…

 

Malvinas, el Diego y el canto de los jugadores argentinos

“Por Malvinas, por el Diego y por la última de Leo”, dice la canción que The Guardian definió como “obscena”. Daily Mail acusó a los jugadores argentinos de provocar con sus cánticos y, llamativamente, sintió la necesidad de explicar qué son las Islas Malvinas: “Es el término que utiliza Argentina para referirse a las Islas Falkland, donde 649 de sus militares murieron en 1982 tras intentar reclamar el territorio al Reino Unido”. El rebelde Gary Lineker ya lo sabía y no dudó en llamarlas por su nombre, lo que generó una gran polémica en su país.

Otra nota osó acusar a la selección argentina de haber avivado el sentimiento antiinglés, a la vez que opinaba: “La creencia de que las Malvinas pertenecen a Argentina no tiene fundamento en el derecho internacional, pero los líderes del país destacan regularmente esta afirmación para desviar la atención de sus propios fracasos”.

De cualquier manera, en Inglaterra no ocultan sus traumas. El equipo de Tuchel “exorcizó” (sí, usa ese verbo) algunos demonios en el Azteca tras la victoria contra México, 40 años después de haber sido “atormentados” por el puño de Diego Maradona; y The Sun confía en “The Avengers”, que no son más que Bellingham y Kane tratando de vengar lo sucedido en 1986 y 1998.

 

La gran conspiración

Infantino hará lo imposible para que Messi gane un nuevo título del mundo. Eso repiten los medios ingleses, que alimentan teorías conspirativas usando la vieja estrategia de esconder al sujeto de la oración para no hacerse cargo de lo que realmente afirman. “Varios comentaristas expresaron…”, “Alguien escribió en línea…”, “Otro comentó…”.

El Daily Mail se mostró preocupado por la asignación del árbitro estadounidense Ismael Elfath, quien, según sostienen, suele favorecer a Messi, tal como lo hizo en la final de la Leagues Cup que ganó el Inter Miami en 2023, en las tres victorias en temporada regular de la MLS este año y en la final de Qatar 2022, donde ofició de ¡cuarto árbitro!

Y Jonathan Wilson, reconocido periodista deportivo que escribe semanalmente en The Guardian, sembró algunas dudas: “¿Y si la FIFA favorece a los grandes equipos por motivos económicos? ¿Debería haber expulsado a Messi por clavarle los tapones en la pantorrilla a Aissa Mandi en el partido contra Argelia? (Y si lo hubiera hecho, ¿se habría suspendido la sanción resultante aplicando el artículo 27, como ocurrió con Balogun?) ¿Fue realmente un error claro y manifiesto el penal que Argentina consiguió contra Austria que requirió la intervención del VAR? ¿Cometió falta Alexis Mac Allister en la jugada previa al gol de Messi en ese partido? ¿Por qué se anuló un gol de Egipto por falta cuando no se anuló el gol de la victoria de Argentina? ¿Qué hay que pensar de la extraña reacción de Infantino ante el segundo gol del empate de Cabo Verde contra Argentina ? ¿Qué pensar del hecho de que muchas de las decisiones más ajustadas hayan favorecido a Argentina?”.

 

Máxima seguridad

Las alertas ya fueron activadas en Inglaterra. Según Daily Mail, se espera un enorme operativo de seguridad en todo Atlanta, ciudad a la que llegará un pequeño equipo de la Unidad de Policía de Fútbol del Reino Unido para colaborar con éxito con los organismos policiales locales: “Se prevé una división equitativa entre los aficionados de ambas naciones y son conscientes de la posibilidad de que aumenten las tensiones debido a las relaciones entre los países”.

Por las dudas y fieles a su estilo (pues, son señores ingleses), Independent destacó el comportamiento de sus hinchas. “Según los responsables, los seguidores de Inglaterra se han comportado de forma impecable a lo largo del torneo hasta el momento, y la policía local señala que tienen que lidiar con más problemas en los partidos de la NFL”. Sin embargo, el mismo diario alertó a los hinchas tras la circulación de videos con altercados entre hinchas argentinos e ingleses en las últimas horas.

Cuando caiga la noche en Argentina, sabremos cómo terminó esta historia. Yo coincido con Tuchel en que corremos con ventaja. “Entendemos que es una parte importante de la cultura argentina y una parte importante de lo que los mueve”, declaró, haciendo referencia a las Islas Malvinas. ¿Cómo no nos va a mover, Thomas? Si son nuestras.

Thomas Tuchel, el perfeccionista que nunca deja de pensar en fútbol

Por Lisandro Torres Pagani

Hay técnicos que dirigen partidos. Thomas Tuchel parece dirigir hasta el último movimiento de un entrenamiento, el perfil del cuerpo al recibir un pase o el momento exacto para presionar. En el banco de suplentes rara vez permanece quieto: camina de un lado a otro con las manos en los bolsillos o cruzadas sobre el pecho, observa cada detalle con la mirada fija y, cuando algo no sale como lo imaginó, su rostro cambia de inmediato. Gesticula con intensidad y da indicaciones sin descanso. Para él, un error pequeño puede tener la misma importancia que un gol.

Alto, delgado y de aspecto serio, suele vestir ropa deportiva negra o azul oscuro durante los entrenamientos y trajes sobrios en los partidos importantes. Habla con calma frente a los micrófonos, elige cuidadosamente cada palabra y transmite la sensación de que analiza todo antes de responder. Sin embargo, esa serenidad desaparece durante los encuentros: vive cada jugada como si fuera decisiva y no oculta su frustración cuando un futbolista no ejecuta una indicación tal como la había pensado. Los que trabajaron con él, lo describen como un entrenador obsesionado con los detalles y capaz de corregir hasta con qué pie debe controlarse un balón.

Su personalidad genera admiración y desgaste al mismo tiempo. Pierre-Emerick Aubameyang, a quien dirigió en Borussia Dortmund, contó que Tuchel era capaz de detener un entrenamiento para corregir un simple control orientado. Christian Heidel, exdirector deportivo del Mainz, recuerda que incluso inspeccionaba el estado del césped antes de los partidos porque creía que cualquier detalle podría influir en el rendimiento del equipo. 

Pero esa obsesión también tiene un costo. A lo largo de su carrera protagonizó conflictos con dirigentes y futbolistas. En Bayern Múnich y París Saint-Germain se habló de relaciones tensas dentro del vestuario, mientras que en distintos clubes fue considerado un entrenador brillante desde lo táctico, aunque difícil de llevar por su carácter exigente y su necesidad de controlar todos los aspectos del trabajo. La prensa británica llegó a definirlo como un perfeccionista, disciplinario y adicto al trabajo, siempre al borde de perder la paciencia cuando las cosas no salen como esperaba. 

El actual director técnico de la Selección de Inglaterra, Se destaca por imponer un fuerte espíritu colectivo que lo ha llevado a chocar con grandes estrellas en el PSG y el Bayern Múnich, y actualmente tuvo un fuerte cruce con una de las figuras de la Selección Inglesa, Jude Bellingham. “No estoy contento con el rendimiento”, dijo el seleccionador. “Quizá él no sabe lo que es jugar en ese tipo de condiciones contra Haaland, Ødegaard, Nusa y Sørloth. No es un equipo fácil de vencer. Creo que hemos intentado crear un ambiente positivo y deberíamos seguir así de cara a las semifinales”, le devolvió el futbolista.

Su forma de entender el juego tiene raíces profundas. Nació en Krumbach, una pequeña ciudad del sur de Alemania, lejos de los grandes centros futbolísticos europeos. Una lesión en la rodilla terminó prematuramente su carrera como jugador cuando apenas tenía 24 años. En lugar de abandonar el fútbol, pasó de trabajar como barman en los años 90 a convertirse en director técnico. Aquella frustración terminó moldeando a lo que se convirtió hoy: alguien convencido de que el estudio, la preparación y el análisis pueden compensar cualquier limitación. 

Fuera del campo es muy distinto. Él mismo reconoce que espera que lo recuerden como una persona generosa, divertida, testaruda y muy mala para responder mensajes o llamadas. Una prueba de esto es que protagonizó un emotivo gesto al organizar una colecta para comprarle una casa a la mujer que había trabajado durante años como empleada doméstica de su familia en París. Otra cosa que admite es que el fútbol ocupa prácticamente toda su vida: “Puedo respirarlo y vivirlo todos los días sin aburrirme”. 

Sus métodos despiertan opiniones opuestas. Algunos jugadores destacan la confianza que transmite y la cercanía que genera con quienes aceptan sus exigencias. Otros recuerdan una convivencia agotadora por su nivel de perfeccionismo. Él mismo ha reconocido que, con los años, intenta ser menos terco y más flexible, aunque sabe que esa intensidad forma parte de su identidad. 

Hoy, como seleccionador de Inglaterra, mantiene la misma esencia que lo convirtió en uno de los entrenadores más respetados de Europa. No busca caer bien ni ser el protagonista. Su obsesión es otra: encontrar la manera perfecta de jugar un deporte que, para él, nunca deja de estudiarse.

Catalina Borrelli: el precio de un sueño

Por Diego Kviatek

Con apenas 17 años, Catalina Borrelli ya entendió que perseguir un sueño olímpico también
implica renunciar a muchas cosas. Mientras la mayoría de los adolescentes organiza salidas
con amigos o reuniones familiares, ella pasa gran parte de sus días entre entrenamientos,
gimnasio y competencias. Hoy, ese esfuerzo tiene recompensa: será la única representante argentina de esgrima en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.

Lo que para cualquier deportista representa un sueño, para ella llegó de la manera más
inesperada. En abril, mientras disputaba el Mundial Junior de esgrima, su entrenador,
Rodrigo Álvarez, la reunió junto a sus padres en el hotel donde se hospedaban y les
comunicó que Argentina había conseguido una plaza para los Juegos Olímpicos de la
Juventud y que ella había sido elegida para ocuparla. La reacción fue inmediata: abrazos,
lágrimas y la certeza de que tantos años de esfuerzo empezaban a tener su recompensa.

Ahora, mientras se prepara para el desafío más importante de su carrera, Borrelli repasa
cómo vivió aquella clasificación, los sacrificios que hizo para llegar hasta acá y los sueños
que todavía le quedan por cumplir.

Número des(conocido)

“Nos enteramos todos al mismo tiempo. Fue muy emocionante. No me lo esperaba para
nada, hubo llanto de todos”, recuerda Catalina sobre el momento en el que supo que
representaría a la Argentina en Dakar 2026.

La noticia llegó el mismo día en el que había competido en el Mundial, por lo que la
sorpresa fue todavía mayor. “Entré por el cupo que recibió el país. En esa competencia yo tenía otras expectativas, así que cuando me enteré estallé de alegría”, cuenta la sablista, que desde noviembre tendrá la responsabilidad de ser la única representante argentina de la esgrima en los Juegos.

Pero el orgullo también convive con otra sensación. Representar al país en el máximo
evento deportivo para atletas juveniles implica una presión distinta a la que sintió en los
Juegos Panamericanos o Suramericanos. “Siento orgullo porque este es un evento mucho más cerrado, donde éramos muchos menos argentinos. Pero también siento miedo. El nombre ‘Juegos Olímpicos’ impone y asusta un poco”, reconoce.

Aunque todavía faltan algunos meses para viajar a Senegal, la joven ya empezó a imaginar
cómo será vivir la experiencia olímpica. “Competir con gente con más nivel que el mío me
emociona muchísimo y también me da curiosidad el lugar, la organización y el ambiente de
unos Juegos Olímpicos”, explica.

Incluso ya comenzó a averiguar cómo será la competencia y habló con la brasileña Beatriz Fraga, otra de las esgrimistas que estará presente en Dakar. Sin embargo, hay algo que espera con especial entusiasmo, la Villa Olímpica: “Me ilusiona muchísimo que vamos a estar todos muy contentos y felices”.

Detrás de la careta

Detrás de una medalla, una clasificación o una foto con la ropa de la Selección, hay una
parte del alto rendimiento que pocas veces se conoce. En el caso de Catalina, ese camino
empezó mucho antes de que aparecieran los resultados y estuvo marcado por decisiones
que, para una chica de 17 años, no suelen ser las más habituales.

“Perdí muchísimas horas de juntadas con amigas, de estudio y de estar con mi familia.
Tengo novio y casi no lo veo porque elijo entrenar y sacrificar todo por el objetivo”, cuenta
con convicción.

Para Borrelli, el alto rendimiento implica aceptar que muchas veces habrá cosas que
quedarán en segundo plano. No lo vive como una obligación, sino como una elección que
renueva todos los días.

“Hay que sacrificar cosas sí o sí para lograrlo. De esto se trata el alto rendimiento y muy
poca gente puede llegar porque a la gente de mi edad le cuesta dejar cosas importantes
para cumplir sus objetivos”.

Esa misma organización también atraviesa su vida fuera del club. Todas las mañanas asiste
al colegio y, apenas termina la jornada, empieza otra completamente distinta. A las tres de
la tarde ya está entrenando. Los martes y jueves dedica tiempo a la preparación física y a la natación, que utiliza como método de relajación, mientras que los lunes, miércoles y viernes realiza combates y clases particulares de esgrima. “Lo tengo muy organizado y hablado con los profesores. Si hay alguna evaluación, ya lo coordinamos previamente”, explica.

Sin embargo, ese esfuerzo constante no significa que todo sea sencillo. Catalina reconoce
que la frustración también forma parte del proceso y que convivir con ella es casi una
obligación para cualquier deportista de alto rendimiento. “Hay mucha frustración, sobre todo durante el proceso. Pero no se le puede sacar la emoción al resultado, que es única. Para llegar a ese momento también hay que frustrarse y enojarse”.

A pesar de eso, asegura que nunca pensó en abandonar la esgrima. Incluso, cuando imagina cómo habría sido su vida sin este deporte, la respuesta es inmediata: “Muchas veces lo pensé. Hubiera sido totalmente diferente, pero no me arrepiento para
nada del camino que elegí”.

Había una vez…

La historia de Catalina con la esgrima comenzó casi por casualidad. Tenía apenas diez años
cuando acompañó a su hermano mayor a una clase. Él estaba decidiendo entre arquería y
esgrima, finalmente eligió esta última y ella quedó fascinada desde el primer momento.

“Tuve el honor de ver una clase suya y me encantó. Me invitaron a participar. Desde 2019
hago esgrima. Estuve en Devoto y pasé por distintos clubes hasta llegar a Harrods &
Chaves”, recuerda.

Hoy compite en sable, una de las tres modalidades de la disciplina. Sin embargo, esa
elección fue mucho más simple de lo que muchos imaginan. “Cuando arranqué solo vi el sable. Después me enteré de que existían otras armas, pero siempre me encantó el sable”.

La velocidad es lo que más la atrapa. A diferencia del florete y la espada, el sable se
caracteriza por la rapidez y la intensidad de cada asalto: “Lo que más me gusta del sable es que, al ser tan rápido y salvaje, te podés desquitar emocionalmente con eso”.

Pero esa misma característica también representa su mayor dificultad: “Todo pasa en un segundo y fuiste. Al mínimo error, en un nivel tan alto, quedás expuesto. Hay que estar permanentemente prestando muchísima atención”.

Con el paso de los años, esa exigencia la llevó a competir cada vez en escenarios más
importantes. Uno de los más recientes fue el Mundial Junior, donde pudo medirse frente a
las mejores sablistas europeas: “Lo que me falta para competir de igual a igual con ellas es alcanzar su ritmo. Ellas constantemente tienen torneos de muy alto nivel. En el Mundial me puse a prueba y entendí que no es tanto la técnica, sino la rapidez mental que tienen.”

Lejos de frustrarse, Catalina aprovecha cada competencia para analizarse y encontrar
aspectos por mejorar. “Siempre, apenas termina una competencia, veo mis videos, saco mis conclusiones y le comento a mi entrenador mis sensaciones y qué quiero practicar”, comenta.

Ese crecimiento también quedó reflejado este año, cuando integró el equipo argentino de
sable femenino que obtuvo, por tercera vez consecutiva, la medalla de plata en el
Panamericano de mayores de Lima. Allí compartió equipo con Belén Pérez Maurice, tres
veces olímpica, una experiencia que, lejos de intimidarla, la ayudó a ganar confianza.

“Mis compañeras me hacen sentir que pertenezco. Es increíble tirar con gente tan grande y
con tanta velocidad. Me ayudan mucho y siempre me dicen que trate de disfrutar lo más
posible.”

Aunque la esgrima le permitió vivir experiencias únicas, Catalina todavía siente que es un
deporte que puede crecer mucho en popularidad: “Se podría hacer más marketing. Es un deporte muy bello, es como una danza. Si lo publicitamos más con videos o fotos, a la gente le va a atraer porque es muy lindo de ver.”

Se hace camino al andar

Durante los Juegos Suramericanos, Catalina tuvo la oportunidad de conocer un emblema
del deporte argentino, la judoca Paula Pareto, una experiencia que todavía recuerda con
entusiasmo.

Pero sus referentes no se limitan a otros deportes. Dentro de la esgrima encuentra
inspiración en la japonesa Misaki Emura, medallista olímpica en París 2024, y en la
española Lucía Martín-Portugués, a quien también pudo conocer. Aunque para encontrar a
una referente suya no hace falta viajar tantos miles de kilómetros, la persona que más la
inspira es Candela Espinosa, compañera en el equipo argentino de mayores: “Le pone toda la garra y me ayuda muchísimo a entrenar”.

Antes de pensar en Dakar, Catalina tiene otra meta entre ceja y ceja: “Por ahora mi sueño es sacar una medalla en el Panamericano que hay dentro de unos meses”.

Aunque ya consiguió resultados importantes y se ganó un lugar entre las mejores sablistas
juveniles del continente, todavía le cuesta dimensionar todo lo que vivió en tan poco tiempo.

Por eso, cuando imagina un encuentro entre la Catalina de hoy y aquella nena que dio sus
primeros pasos en la esgrima con apenas diez años, no duda en la respuesta, que vendría
con un sabio consejo.

“No lo podría creer. Le diría que está muy contenta de verla madura y feliz. Que disfrute de
lo que está viviendo, las juntadas y los cumpleaños, porque en un futuro va a tener que
ocupar mucho de ese tiempo por la esgrima.”

Jayden Adams, la despedida a una historia que invita a mirar más allá de la cancha

Por Ramiro Lordi

Hay carreras que se construyen a partir de grandes irrupciones y otras que crecen de manera progresiva. La de Jayden Adams pertenecía al segundo grupo. Sin hacer demasiado ruido, el mediocampista fue ganando espacio en el fútbol sudafricano hasta convertirse en un habitual de la selección nacional y disputar el Mundial de 2026.

Nacido el 5 de mayo de 2001 en Ciudad del Cabo, creció futbolísticamente en Stellenbosch FC, una institución que apostó por su desarrollo cuando todavía era un adolescente, y se convirtió en el primer futbolista surgido de la academia del club en firmar un contrato profesional. Allí aprendió a jugar con la misma naturalidad con la que fue ganando responsabilidades.

En Stellenbosch no solo se consolidó como profesional, sino que también participó de una de las etapas más exitosas de la historia del club. La conquista de la Carling Knockout Cup en 2023 ante el TS Galaxy confirmó el crecimiento de una institución que empezaba a competir de igual a igual con los equipos más poderosos del país, y Adams fue uno de los grandes responsables de ese salto de calidad.

El siguiente paso llegó de la mano de Mamelodi Sundowns FC. El multicampeón sudafricano decidió incorporarlo a comienzos de 2025 convencido de que estaba listo para afrontar un desafío mayor. La adaptación fue inmediata. En un plantel acostumbrado a pelear por todos los títulos, el volante volvió a demostrar que no necesitaba sobresalir individualmente para convertirse en un futbolista imprescindible.

Su evolución también encontró un lugar en la selección nacional. Hugo Broos, quien fue el DT de Sudáfrica en el Mundial, vio en él a un futbolista capaz de interpretar distintas funciones en el mediocampo y comenzó a darle protagonismo. Sin hacer demasiado ruido, Adams se convirtió en una pieza fija de unos Bafana Bafana que buscaban volver a competir en el certamen después de varios años de frustraciones. El encuentro frente a República Checa tuvo, además, un significado especial. En la previa del compromiso, Adams recibió la noticia del fallecimiento de su abuela, una de las personas más importantes de su entorno. Pese al duro golpe personal, decidió permanecer junto a la delegación y fue titular en los tres partidos de la fase de grupos para que Sudáfrica alcanzara una clasificación histórica a los octavos de final.

Sin embargo, detrás de esa fortaleza también existía una batalla personal. Personas cercanas a su entorno señalaron que la pérdida de su abuela tuvo un profundo impacto en su salud mental. En las semanas posteriores al Mundial, Adams atravesó un cuadro depresivo que derivó en cambios notorios en su comportamiento, entre ellos un creciente aislamiento emocional y dificultades para alimentarse con normalidad.

El 11 de julio de 2026, apenas unos días después de la participación de Sudáfrica en la Copa del Mundo, la noticia de su muerte conmocionó al fútbol africano. Su historia quedó inconclusa cuando atravesaba el punto más alto de su carrera. Sin haber alcanzado todavía su techo futbolístico, Jayden dejó la imagen de un mediocampista que construyó su lugar a partir del trabajo, la constancia y el compromiso.

Aunque las circunstancias de su fallecimiento continúan sin ser esclarecidas oficialmente, su recorrido también dejó una reflexión que trasciende al deporte: detrás de cada camiseta hay una persona que convive con sus propias batallas, incluso cuando el resto solo alcanza a ver lo que ocurre dentro de una cancha.

De quedar libre en Independiente a cumplir el sueño de jugar un Mundial

Por Valentino Brunetti

José Manuel López nació en San Lorenzo, un pequeño pueblo correntino de apenas tres mil habitantes, ubicado a 80 kilómetros de la capital. Su infancia fue sencilla: su madre era ama de casa y su padre trabajaba en buques pesqueros, lo que lo mantenía más de un mes navegando entre los puertos de Ushuaia y Mar del Plata. Cuando José no quería estudiar, su madre lo sentaba con los cuadernos en la vereda para que aprendiera mientras veía a sus amigos correr detrás de la pelota. Para llegar a ser el jugador que es hoy, el delantero tuvo que superar varios obstáculos para hacerse un lugar en el fútbol profesional.

El oriundo de la provincia de Corrientes dio sus primeros pasos como futbolista a los siete años en el Club El Progreso y, pocos meses después, comenzó a jugar en el Club Atlético Saladas. Allí estuvo durante un año hasta que, a los ocho, llegó Boca Juniors, quien organizó una prueba en Corrientes y lo seleccionó. Le prometieron volver dos años más tarde para seguir su evolución, pero en ese lapso apareció Independiente, que lo reclutó para sus divisiones infantiles y se quedó con el futbolista. Cada dos semanas viajaba a Buenos Aires y pasaba allí diez días entrenando y jugando en la Liga Metropolitana, el segundo nivel de AFA. La familia apostó por su sueño y dejó todo en Corrientes y se mudó a La Plata, donde vivía una hermana de su madre. Desde allí, José viajaba todos los días hasta Villa Domínico, en auto cuando su padre podía llevarlo y en tren y colectivo cuando no, porque ni su mamá ni sus hermanos sabían manejar.

López hizo todas las divisiones juveniles en el Rojo, pero en Sexta División sufrió una dura lesión que lo llevó a pensar en dejar el fútbol durante un tiempo. “Tuve un problema que casi me hizo dejar el fútbol. Tenía una lesión en la cintura, en los huesos, que casi no me dejaba caminar. Pensé en dejar un tiempo, pero las ganas fueron más fuertes”, sostuvo en una entrevista con La Nación. Luego de que Independiente lo dejara libre, Lanús puso sus ojos en él. Lo contactó para realizar una prueba en 2017 y durante ese año jugó para la Quinta División del Granate. Casi sin tener minutos y sin ser considerado, el Flaco fue cedido a Colegiales de Tres Arroyos para disputar un torneo regional gracias a la buena relación entre los presidentes de ambos clubes. “Un amigo, Pablo Garate, era el presidente de Colegiales y me pidió un 9 fuerte para pelear el campeonato regional”, declaró Nicolás Russo, presidente de Lanús.

Allí, López salió campeón con el “Escolar” y además terminó como goleador. “Hoy es grandote, pero en ese momento era flaquito. Lo primero que se notó fue que jugaba muy bien al fútbol. No quiero decir que fuera blandito, pero en esta liga el roce es fuerte. Con el correr de los partidos se fue fortaleciendo, yendo cada vez más al frente y convirtiéndose en líder del equipo. Además, con él fuimos campeones y, por primera y única vez en la historia del club, jugamos el Regional Federal. Ya en Palmeiras volvió de visita a Tres Arroyos y seguía siendo el mismo pibe de siempre: tranquilo, humilde, un genio”, recordó Garate.

Tras ese gran paso, regresó al conjunto del sur, se asentó en la Reserva y tuvo su debut en Primera División el 3 de enero de 2021 en el empate 1-1 ante Patronato por la Fase Complementación de la Copa Diego Maradona. Desde ese momento comenzó a mejorar su rendimiento con buenas actuaciones y se ganó un lugar como titular en el equipo dirigido por Luis Zubeldía. Con 59 partidos, 22 goles y 5 asistencias, fue vendido en junio de 2022 al Palmeiras de Brasil.

Al principio le costó adaptarse, pero con el paso de los partidos fue mostrando una mejora en su juego. Su mejor momento comenzó en la temporada pasada y mantiene ese nivel hasta el día de hoy. Gracias a los 40 goles que convirtió con el conjunto paulista en el último año y medio, tuvo su gran recompensa: fue citado por Lionel Scaloni para disputar el Mundial con la Selección Argentina.

Después de haber quedado libre en Independiente y de tener que volver a empezar para ganarse un lugar, el Flaco López terminó cumpliendo el sueño que tuvo desde chico.

Luis De la Fuente, el plan que llegó a la final

Por Candela Loureiro

Luis de la Fuente atraviesa en este 2026 el ciclo más importante de su carrera. El domingo 19 de julio dirigirá a España en la final del Mundial, la segunda de la historia para el seleccionado y la primera en dieciséis años, luego de eliminar este martes a Francia por 2 a 0 en Dallas. Sin embargo, reducir su nombre solo a ese resultado sería dejar de lado gran parte de su recorrido. De la Fuente llega a la definición después de un camino que comenzó a construir hace más de una década, mucho antes de ser reconocido como uno de los principales entrenadores del fútbol español.

Nació en Haro, La Rioja, el 21 de junio de 1961 y como jugador se desempeñó como lateral izquierdo. Su etapa más importante fue en el Athletic Club, donde ganó dos títulos de LaLiga, una Copa del Rey y una Supercopa de España, antes de pasar por Sevilla y cerrar su carrera en Deportivo Alavés. Después de retirarse inició su recorrido como entrenador y, desde 2013, trabajó con los juveniles de la Real Federación Española de Fútbol, varios años antes de asumir al frente del seleccionado mayor.

Fue allí donde comenzó a consolidar su carrera como técnico. Dirigió a la Sub-19 que ganó la Eurocopa de la categoría en 2015 y tres años más tarde obtuvo la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de 2018. Ese mismo año asumió al frente de la Sub-21 y volvió a conseguir un título europeo, el quinto de España en esa categoría. Durante ese recorrido también conoció de cerca a una generación de futbolistas con la que años después volvería a trabajar.

Los casi diez años que pasó en las juveniles fueron fundamentales para entender su posterior llegada al equipo mayor. De la Fuente conoció y dirigió a varios de los jugadores que hoy integran el plantel español, entre ellos futbolistas que se convirtieron en piezash importantes del equipo. Por eso, cuando asumió el seleccionado en diciembre de 2022, como reemplazante de Luis Enrique después de la eliminación en el Mundial de Qatar, ya tenía un amplio recorrido dentro de la federación y conocía la manera de responder de muchos de los nombres que luego tendría a su cargo.

Los resultados tampoco tardaron demasiado en llegar. Con poco más de un año en el puesto, España ganó la UEFA Nations League 2023 y en 2024 consiguió el título más importante de su gestión hasta ese momento: la Eurocopa. El seleccionado consolidó un funcionamiento basado en la posesión y el juego asociativo, una idea que el entrenador sostuvo desde sus primeros años de trabajo y que luego trasladó al plantel mayor. La Real Federación Española de Fútbol respaldó su ciclo con una renovación de contrato hasta 2028, una muestra de confianza para un técnico que llevaba años trabajando dentro del fútbol español.

En este Mundial, esa continuidad volvió a ser una de las principales fortalezas del equipo. España llegó a la Copa del Mundo entre los favoritos, con Lamine Yamal, Pedri y Nico Williams como algunos de sus principales nombres y una base de futbolistas que comparte una misma idea de juego. De la Fuente volvió a encontrarse en el plantel con jugadores a los que ya había dirigido años atrás y consiguió mantener una identidad que se refleja en el funcionamiento del seleccionado.

El recorrido español en el torneo también permitió romper una barrera histórica. Luego de eliminar a Bélgica, el seleccionado consiguió superar los cuartos de final de un Mundial por apenas segunda vez en su historia, algo que anteriormente solo había logrado en Sudáfrica 2010. En semifinales esperaba Francia, que llegaba invicta al encuentro y tenía a Kylian Mbappé como uno de los máximos goleadores de la competencia, pero el equipo español volvió a responder en uno de los partidos más importantes del ciclo.

Mikel Oyarzabal abrió el marcador de penal a los 22 minutos y Pedro Porro amplió la ventaja a los 57, después de una jugada que terminó con asistencia de Dani Olmo. España controló el desarrollo del encuentro, no permitió que Francia encontrara una reacción y cerró el 2 a 0 que aseguró su lugar en la final del domingo. Será la segunda definición mundialista de su historia y la primera desde aquella consagración en Johannesburgo, hace dieciséis años.

La última vez que España llegó a una final mundialista fue en Sudáfrica 2010 y terminó levantando la Copa del Mundo. Luis de la Fuente está ahora a un partido de repetir esa historia, aunque el camino hasta esta instancia comenzó mucho antes de este Mundial. Más de una década de trabajo y el conocimiento de una generación de futbolistas explican parte del presente de un entrenador que hoy tiene la posibilidad de volver a llevar al seleccionado español a lo más alto del fútbol mundial.

Compañeros en la Premier y rivales en el Mundial

Por Florencia Rodríguez Sánchez y Tomás Sarlanga

A 20 años de su último encuentro, la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra sumará un nuevo episodio. Sin embargo, este enfrentamiento tendrá una particularidad, varios de los protagonistas dejarán de ser compañeros de equipo por un día para convertirse en rivales.

El último antecedente entre ambos seleccionados fue un amistoso disputado el 12 de noviembre de 2005, que terminó con victoria inglesa por 3-2. Aunque ninguno de los 52 futbolistas convocados para la semifinal estuvo presente en aquel partido, muchos se conocen muy bien porque comparten vestuario durante la temporada. Esto se explica porque 21 de los 26 convocados de Inglaterra juegan en la liga local, mientras que seis futbolistas de la selección argentina integran clubes ingleses. Además, un argentino y un inglés comparten plantel en un equipo de Alemania.

Uno de los casos se da en el Manchester United, Lisandro Martínez llegó en julio de 2022, mientras que Kobbie Mainoo  hizo las categorías juveniles en el club y ascendió al primer equipo en la temporada 2022-2023 para debutar oficialmente el 10 de enero de ese año. Juntos conformaron el plantel campeón de la Copa de la Liga Inglaterra, Carabao Cup, 2022-2023 tras derrotar 2-0 al Newcastle. 

La misma situación se repite en el Tottenham, Cristian “Cuti” Romero forma parte del conjunto de Londres desde agosto de 2021, mientras que Djed Spence fue incorporado en julio de 2022. Aunque el inglés pasó por distintos préstamos antes de regresar al club, ambos integran actualmente el plantel del Tottenham. Romero, además, fue una de las figuras de la conquista de la UEFA Europa League 2024-25, título que terminó con una extensa sequía del club. Solo un año después de la conquista, ambos integraron el plantel que se salvó en la última fecha de descender a la segunda división, aunque finalmente lograron mantenerse en la categoría. 

Otro de los cruces entre compañeros incluirá al Aston Villa, Emiliano Martínez llegó al equipo en septiembre de 2020 y comparte plantel con tres futbolistas ingleses; Ezri Konsa, incorporado en 2019, Ollie Watkins en 2020 y Morgan Rogers en febrero de 2024. El arquero argentino formó parte del histórico cuarto puesto en la Premier League de 2023-2024, que le permitió al equipo disputar la Champions League luego de 42 años. 

Por el lado de Chelsea, Enzo Fernández se sumó al club en febrero de 2023 y desde ese momento conquistó la Conference League 2024-25 y el Mundial de Clubes 2025. Del lado inglés están Reece James, integrando el equipo desde 2019 y capitán desde 2023, y Trevoh Chalobah, quien regresó al Chelsea a mediados de la temporada 2024-25. La próxima temporada, 2026-2027 se unirá a ellos Valentin Barco quien ya se despidió del Racing de Estrasburgo, donde juego 43 partidos con 3 goles y 9 asistencias en la temporada ya finalizada. 

Pero el vínculo entre argentino e ingleses no solo se ve en Inglaterra, también ocurre en Alemania, Exequiel Palacios y Jarell Quansah comparten plantel en el Bayer Leverkusen. El mediocampista argentino llegó a fines de 2019 y desde ese momento ganó la Bundesliga 2023-24, la Copa de Alemania 2023-24 y la Supercopa de Alemania 2024. Mientras que el defensor inglés se incorporó en julio de 2025. 

De esta manera la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra tendrá un nuevo enfrentamiento, en lo que será la sexta semifinal para los sudamericanos y la cuarta para los europeos en Mundiales. Para esta oportunidad, además, la AFA solicitó a la FIFA que Argentina dispute el encuentro con la camiseta alternativa, azul y negra, la cual está relacionada a los antecedentes mundialistas frente a Inglaterra. Ya que, la Albiceleste vistió de azul en los últimos dos cruces entre ambos en Copas del Mundo: la victoria por 2-1 en los cuartos de final de México 1986 y el triunfo por penales, tras el 2-2, en los octavos de final de Francia 1998. 

 

La Brujita Verón, de ídolo a ser señalado por la derrota ante Inglaterra

Por Thiago Moyano

Juan Sebastián Verón, un mediocampista exquisito, con un pase largo privilegiado,
una carrera inolvidable y una enorme cantidad de títulos en su haber. La
descripción de esta carrera encaja con la trayectoria de un jugador que, en su país
natal, debería ser considerado uno de los mejores. No obstante, la Brujita se ganó el repudio de una parte de la Argentina como consecuencia de algunas acciones.

La antesala del caos

Para entender las críticas nos tenemos que remontar al año 2002, marcado por la disputa del Mundial de Corea del Sur y Japón. La Argentina llegaba como una de las máximas candidatas luego de haber terminado primera en las Eliminatorias Sudamericanas. Su juego vistoso era la gran obra del técnico albiceleste de aquellos años, Marcelo Bielsa. Gran parte de los jugadores militaba en clubes europeos, lo que hacía pensar que realizarían un buen papel en la Copa del Mundo.

Tras la lesión de Roberto Ayala, el capitán del seleccionado pasó a ser Verón, posiblemente el argentino con mejor presente en Europa. Su gran nivel en Lazio había llevado al Manchester United a contratarlo por una cifra récord.

En el sorteo, Argentina quedó emparejada con Nigeria, Inglaterra y Suecia. El
debut fue con una victoria por 1-0 ante los africanos, pero todas las miradas
estaban puestas en el encuentro frente a los ingleses. La histórica rivalidad
convertía ese partido en una verdadera prueba de fuego para cada uno de los
futbolistas. En el túnel de salida, Verón y David Beckham —grandes amigos por
compartir plantel en el Manchester United— se dieron un cálido abrazo e incluso
intercambiaron algunas sonrisas. Nadie imaginaba que esa escena sería la
antesala de uno de los partidos más recordados de la historia de la Selección
argentina.

El origen de la grieta

En ese encuentro, el capitán argentino disputó solamente 45 minutos y tuvo un
rendimiento muy por debajo de lo esperado. Eso hizo que muchos lo acusaran de no rendir al máximo. Durante ese primer tiempo estuvo muy impreciso con los pases largos, su principal virtud, e incluso falló entregas sencillas de pocos metros.

Ese flojo desempeño le valió el apodo de “Sir Verón”, una etiqueta que muchos hinchas mantuvieron durante años. Tras la derrota frente a Inglaterra, la Selección terminó eliminada en la primera ronda al no poder vencer a Suecia en el último partido del grupo, encuentro en el que La Brujita ni siquiera fue titular.

Con el paso del tiempo, numerosos periodistas le consultaron al propio Verón si realmente había jugado mal a propósito. Su respuesta siempre fue contundente: “No tengo que explicar nada. El que crea eso es un estúpido”.

El después del caos

Otro aspecto de la carrera de Verón que generó rechazo entre algunos argentinos
fueron sus constantes enfrentamientos con Diego Maradona. De hecho, fue una
de las pocas figuras del fútbol con las que “El Diez” nunca logró reconciliarse
antes de su fallecimiento.

Más cerca en el tiempo, La Brujita se involucró de lleno en la dirigencia deportiva y hoy es presidente de Estudiantes de La Plata. Desde ese lugar impulsó distintas transformaciones institucionales y se mostró abierto al debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un tema que continúa generando fuertes divisiones entre quienes las apoyan y quienes las rechazan.

Para terminar, podría decirse que Verón construyó una carrera repleta de títulos, que lo convirtieron en una figura histórica del fútbol argentino. Sin embargo, algunas de sus decisiones y, especialmente, aquellos 45 minutos frente a Inglaterra hicieron que una parte de los hinchas lo mirara con desconfianza.

Lo que resulta innegable es que fue un futbolista extraordinario, capaz de ofrecer actuaciones individuales cercanas a la perfección. Parece el argumento de una película, pero no lo es: en la carrera llena de éxitos del máximo ídolo de Estudiantes de La Plata, para muchos todavía pesa más aquella mitad de partido en los que nada salió como se esperaba.