Tobías Foigelman
Fernando Moreira nació el 28 de julio de 1968 en San Martín, partido del cual es el intendente en la actualidad. Se recibió de economista en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1991 y siete años después comenzó su historia en la política nacional. Sus inicios fueron como concejal del partido de San Martín, cargo que ocupó hasta diciembre de 2011. Ese mismo año pasó a ser secretario de Gobierno del mismo partido, donde permaneció durante tres años. En diciembre de 2013 asumió como senador de la provincia de Buenos Aires, hasta que terminó su mandato en 2017 y fue nombrado jefe de Gabinete del partido de General San Martín. Dos años después, se impuso en las elecciones para intendente, con mandato hasta 2027.
—¿Cuál es tu opinión sobre la ley propuesta por la diputada Zaracho en el Congreso, en relación con la ayuda a los clubes de barrio mediante impuestos a las casas de apuestas online?
—En líneas generales, me parece correcto. Primero, porque me parece que está bien tener una política de fomento a los clubes deportivos y ahí hay un lugar desde donde se puede financiarlos.
—¿Se te ocurre alguna otra idea para colaborar con los clubes?
—Gran parte de los problemas económicos que tienen los clubes de barrio es tener que pagar las tarifas de los servicios. Como generalmente son terrenos grandes, es importante que ese tipo de instituciones puedan tener algún tipo de subsidio o solución para este problema, que es muy profundo. Hay que entender y valorar el rol de los clubes para poder pensar en políticas públicas.
—¿Creés que los dirigentes tienen buenas gestiones en sus clubes de la zona?
—En general, creo que sí, aunque siempre hay algún caso en el que se apropian del club y dejan de hacer muchas actividades. Pero la gran mayoría cumple con sus funciones con un trabajo gigantesco, por vocación de servicio, y eso es muy valioso. En una comunidad que recibe cada vez más estímulos hacia el individualismo, ellos son un ejemplo de todo lo contrario, ya que dan su esfuerzo personal para ayudar a la comunidad, sobre todo a los más jóvenes, que van a los clubes a realizar deporte, pero también a desarrollarse como personas. Además, trabajamos mucho con la capacitación de los técnicos, ya que, por lo general, son los chicos más grandes del club o los mismos padres quienes les enseñan a los más chicos.
—¿Cuál creés que es la mayor dificultad que atraviesan los clubes de barrio?
—Obviamente, tienen la dificultad económica, pero también empiezan a tener restricciones de espacio porque, generalmente, tienen una cancha donde deben entrenar todas las categorías de los deportes. En algunos casos, tienen la posibilidad de alquilar esa cancha a la noche para obtener unos ingresos extra, ya que no tienen la capacidad física de absorber a más chicos. Si tuvieran la oportunidad de sumar otra cancha, podrían ampliar la oferta.
—¿Los presidentes de los clubes tienen un canal de comunicación directa con la municipalidad?
—Sí, nos comunicamos con los clubes todo el tiempo, conocemos a todos. Nos comunicamos con ellos, ya sea por teléfono o en persona, para solucionar sus inquietudes casi a diario. Además, hay un ámbito en el municipio que se encarga de estar en contacto permanente con ellos.
—¿Cómo impacta en el fondo municipal la reducción de los fondos para las obras públicas?
—Sí, obvio. La situación económica está compleja en general. Además de la actividad económica, las industrias están cerrando y los comercios venden menos; todo está mal. Eso afecta a los ingresos municipales. Además, la obra pública nacional es fundamental para el desarrollo de los municipios porque hay muchas obras que no se pueden encarar solamente con nuestros fondos. Esta situación crítica también atenta contra el fondo que tenemos para los clubes. En este momento, estamos haciendo menos cosas que en los años anteriores.
—¿Por qué creés que los clubes son importantes para el desarrollo de los chicos?
—Principalmente, porque les permiten estar con otros chicos y tener la posibilidad de jugar, pasarla bien, divertirse o hacerse nuevos amigos. Eso es indudablemente muy beneficioso para ellos, además del desarrollo físico, que es muy importante. El desarrollo social es fundamental: que se relacionen con otros y compartan con ellos, sobre todo en esta época, en la que los chicos están cada vez más con los dispositivos electrónicos en sus casas y juegan con sus amigos a distancia. No tienen esos lugares de encuentro donde pueden jugar sin intermediarios.
—¿Fuiste a algún club de barrio cuando eras chico?
—Sí, fui al Club Social San Martín, un club muy chiquito del centro de la ciudad porque tenía pileta y una canchita. En el verano iba todos los días al mediodía, o a veces antes, y no volvía a mi casa hasta la noche. Era mi segunda casa. Todavía tengo amigos de esa época que eran del club; todavía nos juntamos de vez en cuando.





