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En este día, y cada día

Por Francisco Quartino

En épocas donde la sociedad parece demandarle a las figuras públicas interactuar permanentemente en la televisión o las redes sociales, el Indio Solari siempre -sobre todo después de la disolución de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota- eligió estar en la sombra: dar entrevistas y presentarse en shows de manera esporádica; por eso, cada declaración, cada recital, empezaron a convertirse en historias de una leyenda. A base de poemas vueltos canciones, logró atravesar a millones de personas, adquirió el poder de unir a la gente y, por su arte, la inmortalidad.

Un 12 de marzo de hace 10 años, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, junto a Carlos Alberto Solari, se presentaron en el Hipódromo de Tandil ante alrededor de 200.000 personas, siendo el segundo show más convocante de la historia argentina. No fue una noche cualquiera; no solo por los números, sino también por el anuncio del Indio: “Anda circulando en internet una versión de que estoy enfermo… y es verdad. Mister Parkinson me está pisando los talones”. Más allá del mazazo emocional que supuso para los fanáticos, reflexionó: “Pero bueno, digo, acá estoy. Hace rato que eso pasa. No me van a bajar del escenario así nomás. No hagamos una tarea de esto, todo el mundo tiene algún conocido, algún pariente que tiene alguna enfermedad. A cada uno le toca. Esta es la vida, la vida es así”.

“Solo me falta saber la fecha y el lugar, y allí iré cantando”. Tal y como dice la frase de “Encuentro con un Ángel Amateur”, Los Fundamentalistas se presentaron en Olavarría un año más tarde, donde asistieron aproximadamente 400.000 personas. Un evento realmente conmovedor y trágico a la vez, ya que murieron dos personas. Esto golpeó mucho al Indio, que en 2019 contó: “Yo estaba hecho mierda, no quería salir de la habitación. Pero Virginia me convenció. ‘Los músicos necesitan estar con vos’, me decía, y tenía razón. Igual fue medio un velorio, inevitablemente. Dos tipos que te habían ido a ver se habían muerto”. Él no terminó siendo responsabilizado; los que terminaron siendo acusados fueron los productores y organizadores: Marcos y Matías Peuscovich y Gustavo Zurita. Además, Télam difundió la falsa información de que los fallecidos habían sido siete, lo que provocó que allegados del público salieran desesperadamente a la ruta 226, lo que provocó un posterior choque.

Lamentablemente, por su patología, ese fue el último recital de la banda con Solari de manera presencial en el escenario, ya que siguieron tocando con él en vivo, pero siempre aparecía en las pantallas. A pesar de su deterioro físico, dijo presente por última vez en diciembre de 2025 gracias a un video grabado durante el show de Los Fundamentalistas en La Plata.

Es realmente complejo -por no decir imposible- mostrar lo que él significó para el pueblo argentino; porque el Indio no fue solo un cantante, fue el portavoz de los que menos tienen y de generaciones enteras que escucharon y repitieron “violencia es mentir”, “vivir cuesta vida”, “el lujo es vulgaridad”; así como saltaron y armaron pogo al ritmo de Jijijí. Un hijo o una hija de 40 o de 18, un padre o una madre de 60 o de 30. Su arte rompió barreras etarias.

El ícono popular siguió ligado al arte hasta sus últimos días en su casa de Ituzaingó: escribía y pintaba permanentemente para distraerse de las contracturas y el dolor que sentía en su cuerpo. Se fue sufriendo un ACV en su pileta, en la que era rutinario para él meterse en la noche, durante la madrugada del jueves.

Hasta siempre, Indio.

¿Cabe todo lo tuyo en una maldita valija?

Por Malena Mendoza Venier

Y ahora tiro yo, porque me toca.

Si vivir solo cuesta vida, tu música alivianó la mía.

De la nada a la gloria, te vas.

Las despedidas son esos dolores dulces, y ahora el mundo sigue girando, aún sin tu amor.

¿Cómo será andar solito allá en la muerte? Yo no sé si pueda volver a encontrarte. Después de todo, fuiste por esa vez mi héroe vivo, mi único héroe en este lío.

A vos, que eras el rey de esta jungla, se te soltó un patín. Y ahora mirás crecer las flores desde abajo.

Fue por una lluvia que realmente moja —que puso fin a tu aventura—.

Ya sufriste cosas mejores que estas y vas a andar esta ruta hoy cuando anochezca.

No te quedó sueño por vengar.

Ya no estás solo; estamos todos en naufragar.

Nuestra estrella se agotó y era nuestro lujo.

Banderas rojas, banderas negras, de lienzo blanco, en tu corazón; ondeando, luzca el Sol o no.

Qué corta es la vida, mi amor.

Te voy a buscar en la oscuridad.

¿Qué va a ser de mí? Sin tus canciones, Indio, ¿qué va a ser de mí?

¿Por qué los técnicos españoles colonizaron la cumbre del fútbol mundial?

Bayern Munich's Spanish head coach Pep Guardiola (L) and Barcelona's coach Luis Enrique greet each other before the UEFA Champions League football match FC Barcelona vs FC Bayern Muenchen at the Camp Nou stadium in Barcelona on May 6, 2015. AFP PHOTO/ QUIQUE GARCIA (Photo by QUIQUE GARCIA / AFP)

Por Tomás Orlando

El desembarco de Andoni Iraola en Anfield y el bicampeonato de Luis Enrique en la Champions League confirma una tendencia que parece irreversible en Europa: desde la revolución de Guardiola, los clubes más poderosos del planeta ya no buscan estrellas dentro de la cancha, sino cerebros estratégicos nacidos en tierras españolas. ¿Cuál es el secreto detrás del monopolio táctico que domina la élite?

El fútbol inglés solía ser patrimonio exclusivo de la intensidad física, el pelotazo largo y el orgullo británico. Sin embargo, el impacto futbolístico que significó la llegada de Guardiola al Manchester City hace diez años mató los viejos libretos del fútbol inglés. Luego de la llegada de Pep al banco de los “Citizens” aterrizaron en Inglaterra varios técnicos españoles como Unai Emery, Andoni Iraola y Mikel Arteta, cada uno de estos con sus particularidades, pero compartiendo un mismo libreto básico: la tenencia del balón. España evolucionó en su metodología del “tiki-taka” para convertirse en el software futbolístico más completo del planeta actualmente. En las tres finales más importantes del futbol europeo (Champions League, Europa League y Conference League) en los bancos de suplentes hubo 4 técnicos españoles: Luis Enrique (PSG), Mikel Arteta (Arsenal), Unai Emery (Aston Villa) e Iñigo Pérez (Rayo Vallecano). Además, para la próxima temporada en la Premier tres de los seis considerados como el “Big Six” tendrán entrenadores españoles.

Para dimensionar este fenómeno, basta con repasar el éxito en el Viejo Continente. No se trata de una moda pasajera, sino de un monopolio de vueltas olímpicas, clasificaciones históricas y proyectos que han reescrito los límites de las ligas más competitivas del mundo:

  • Pep Guardiola: El padre fundador de esta era cierra un ciclo legendario dejando al Manchester City con una vitrina descomunal de 20 títulos en 10 años, transformando para siempre la cultura futbolística de la Premier League.
  • Mikel Arteta: Tras consolidar al Arsenal en los primeros puestos siendo segundo varios años, viene de consagrarse campeón de la Premier League y de meter a los “Gunners” en la final de la Champions League.
  • Xabi Alonso: Luego de hacer historia al consagrarse campeón invicto con el Bayer Leverkusen por primera vez en su historia y dirigir media temporada al Real Madrid, asume oficialmente como el nuevo director técnico del Chelsea.
  • Andoni Iraola: El gran impacto del mercado. Llega al Liverpool tras romper todos los moldes en el Bournemouth, club al que dejó en un histórico 6° puesto, marcando el récord absoluto de puntos de la institución.
  • Unai Emery: Reinventó al Aston Villa, no solo ahora los “Villanos” son uno de los equipos más competitivos de la Premier League consiguiendo en varias ocasiones entrar entre los 5 primeros de la liga sino que también volvió a levantar un título europeo después de 40 años
  • Luis Enrique: Manteniendo el gen ganador de la posesión, consolidado como un estratega de élite mundial y bicampeón de la Champions League en su trayectoria como DT del PSG.
  • Luis de la Fuente: El reflejo a nivel de selecciones, consolidando a España en el Top 2 del ranking FIFA y una de las máximas candidatas a este Mundial.

Para entender cómo construyeron semejante monopolio de títulos, hay que mirar el césped. En la élite actual, no tener la iniciativa es sinónimo de debilidad. El dato estadístico que unifica a esta armada española es contundente: todos sus máximos exponentes superan la barrera del 50% de promedio de posesión en la temporada:

  1. Luis Enrique: 68%
  2. Pep Guardiola: 60%
  3. Xabi Alonso: 58%
  4. Mikel Arteta: 56%
  5. Unai Emery: 53%
  6. Andoni Iraola: 51%

Este registro estadístico toma dimensiones titánicas cuando se analiza a los extremos de la tabla. Que Luis Enrique registre un 68% en París o Guardiola un 60% en Manchester responde a planteles multimillonarios diseñados para el monólogo. Sin embargo, que Andoni Iraola haya alcanzado un 51% con un equipo históricamente modesto como el Bournemouth demuestra que la premisa ideológica de la escuela española es innegociable: el partido se juega bajo las condiciones que dicta la propia pizarra española, sin importar el presupuesto.

La gran virtud de esta generación de entrenadores fue evolucionar el método del “tiki-taka”. Ya no se trata de acumular pases laterales y posesiones lentas para adormecer al rival, sino de dominar la pelota, los espacios, el ritmo de juego y ejercer presión al rival para que nunca este cómodo. 

La presión es otra de las partes fundamentales en los manuales de los técnicos españoles en la actualidad. Esto se puede analizar a través de PPDA (Pases Permitidos por Acción Defensiva) Esta métrica calcula cuántos pases se le permite dar al rival en su propio campo antes de cortarle el juego con una entrada o intercepción, determina qué tan arriba se muerde: a menor número de PPDA, más rápida y asfixiante es la presión. Bajo este parámetro, Luis Enrique (PSG), Pep Guardiola (Manchester City) y Andoni Iraola (Bournemouth) se consolidan como algunos de los clubes con mayor intensidad física al registrar los PPDA más bajos y agresivos del continente, transformando sus bloques en máquinas de asaltar la salida del oponente cerca de su propio arco. Los equipos de Unai Emery o Xabi Alonso optan con presionar al rival cuando está en la mitad de la cancha, pero todos tienen el mismo objetivo: recuperar la pelota en una zona favorable para atacar. 

Si Guardiola fue la chispa que generó el incendio, Iraola es la prueba de que el fuego sigue expandiéndose. Diez años después de que un catalán cambiara para siempre la Premier League, otro español aterriza en uno de los clubes más grandes del mundo para continuar la tendencia. Al mismo tiempo, Luis Enrique acaba de conquistar su segunda Champions League consecutiva contra su compatriota, Mikel Arteta, reafirmando el dominio español en la competencia más prestigiosa del planeta. Ya no se trata de una generación brillante ni de una coincidencia estadística. Se trata de una industria de conocimiento futbolístico que convirtió a España en la principal exportadora de entrenadores del mundo. Y, por ahora, nadie parece capaz de disputarle ese trono.

El fútbol alemán bajo el régimen nacionalsocialista

Por Emanuel Soste

El fútbol alemán durante la época del nazismo sufrió una gran cantidad de cambios drásticos, convirtiendo al deporte en una herramienta de propaganda y control social. Con el ascenso al poder de Adolf Hitler, el 30 de enero de 1933, el mundo se volvió sumergido en desastre, muerte y terror. El fútbol dentro del territorio no sería una excepción.

El proceso de “nazificación” abordó todas las estructuras del deporte. Una de las primeras medidas que adoptó el régimen fue la prohibición de que los judíos pudieran participar en clubes deportivos. Jugadores, entrenadores y dirigentes fueron expulsados del país, otros fueron forzados al exilio o enviados a campos de concentración.

Uno de los casos más recordados fue el de Kurt Landauer, expresidente del Bayern Munich en cuatro ocasiones, entre 1913 y 1951. En 1938 Landauer fue transportado al campo de concentración de Dachau. Debido a que el exdirigente del conjunto de Baviera fue parte del servicio militar durante la Primera Guerra Mundial, fue liberado al mes de estar aprisionado, el 15 de marzo de 1939 emigró a Suiza.

En 1940, el Bayern de Múnich fue a Ginebra para un partido amistoso contra la selección suiza. Cuando los jugadores vieron a Landauer, que estaba entre los espectadores, fueron a saludar a su expresidente. A la Gestapo (Policía Secreta del Estado que operó como el principal instrumento de terror del régimen nazista) no le gustó nada lo que hicieron los jugadores y amenazaron con que su comportamiento tendría consecuencias.

Otra de las medidas antisemitas implementadas fue la disolución total de clubes fundados por judíos, como lo fueron el Bar Kochba Berlín, Hakoah Viena y otros. También, fueron eliminados todos los equipos asociados a la izquierda política o absorbidos por otras instituciones afines a la dictadura.

La reorganización del fútbol fue llevada a cabo de la siguiente manera: la Federación Alemana de Fútbol (DFB) perdió su autonomía y fue subordinada a la Oficina de Deportes del Reich (NSRL), que era dirigida por líderes nazis. Se eliminó el campeonato nacional tradicional y se crearon 16 ligas regionales conocidas como la Gauliga. Su formato consistia en que cada ganador de su respectiva zona posteriormente competían entre sí en una ronda final para determinar al campeón nacional.

Tras la eliminación de Alemania en cuartos de final por los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 frente a Noruega y la decepción en el Mundial de fútbol de 1938, en la que quedó eliminada a manos de los suizos, internamente se abrió el debate en si era bueno el formato del torneo, ya que los logros a nivel selección no llegaban aún. De hecho, se organizó una reunión entre altos funcionarios del partido para definir la situación en agosto de 1939, pero con la invasión a Polonia y el inicio de la Segunda Guerra Mundial se suspendió el debate.

La última temporada que se disputó bajo este formato fue en 1945. En 1962 se fundó la Bundesliga (actual nombre de la máxima categoría del fútbol alemán). El equipo que más veces ganó la Gauliga fue el FC Schalke 04 entre los años 1934, 1935, 1937, 1938, 1940 y 1942. Un dato de color es que los dos equipos mas grandes de Alemania, como lo son el Bayern Munich y Borussia Dortmund, nunca pudieron consagrarse campeón de dicho torneo.

La militarización y propaganda para la tiranía nacionalsocialista era fundamental. El deporte pasó a verse como un medio para crear una juventud fuerte, disciplinada y preparada para el combate. Las ligas juveniles fueron reorganizadas bajo las Juventudes Hitlerianas. El seleccionado fue utilizado como un vehículo de propaganda política para demostrar la supuesta “superioridad aria” en el extranjero. La dictadura genocida de Adolf Hitler, quedará en la historia como un régimen manipulador, totalitario y siniestro.

Los 26 mejores futbolistas que no jugarán el Mundial 2026

Por Julieta Nicodemo, Paulina Ciezar, Solange Pizarro y Malena Gómez 

La cita internacional más importante del fútbol, se prepara para reunir a 48 selecciones en Estados Unidos, México y Canadá desde el 11 de junio. Sin embargo, hay jugadores de renombre que no fueron convocados a la Copa del Mundo, ya sea por decisiones técnicas de sus entrenadores o por lesión.

26- Julian Brandt (Alemania)

El mediocampista ofensivo y organizador de juego del Borussia Dortmund quedó fuera por decisión técnica de Julian Nagelsmann, quien optó por mediapuntas con mayor capacidad de presión alta sobre la salida rival, reduciendo el cupo de enganches tradicionales en la lista.

25- Leon Goretzka (Alemania) 

Nagelsmann, conductor del seleccionado alemán, priorizó mediocampistas de control y posesión de balón. Por este motivo, el jugador del Bayern Munich quedó fuera de la convocatoria. 

24- Christopher Nkunku (Francia) 

Presentó una recaída médica en los isquiotibiales durante las últimas fechas de la Premier League, lo que impidió que llegara con el alta competitiva al inicio del torneo.

23- Kaoru Mitoma  (Japón)

El jugador del Brighton, de 28 años, sufrió una lesión de isquiotibiales en la Premier League. En el Mundial 2022 fue uno de los jugadores más importantes de la selección japonesa.

 

22- Takumi Minamino (Japón)

El atacante del Mónaco de la Ligue 1 de Francia quedó fuera del Mundial tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en diciembre.

21- Serge Gnabry (Alemania) 

El extremo del Bayern Múnich sufrió una rotura en los abductores que demandó plazos de recuperación incompatibles con el calendario del torneo.

20- Fermín López (España)

López, actual mediocampista del Barcelona, se fracturó el quinto metatarsiano del pie derecho durante las últimas semanas del torneo de la Liga española. 

19- Luis Ángel Malagón (México)

El arquero titular de la selección mexicana quedó fuera del Mundial tras sufrir una ruptura del tendón de aquiles durante un partido de la CONCACAF Champions Cup. 

 18- Angel Correa (Argentina) 

Su ausencia responde principalmente a una decisión técnica. A pesar de mantener un buen nivel en su club (Tigres), el cuerpo técnico eligió otras variantes ofensivas para conformar la lista. 

17- Rodrygo Goes (Brasil) 

Llegó al cierre de la temporada con molestias físicas las cuales afectaron su presencia en la selección y quedó fuera de la lista definitiva en un contexto de alta competencia en el frente de ataque.

16- Jack Grealish (Inglaterra)

El 18 de enero se fracturó el pie izquierdo por una sobrecarga mientras disputaba un partido con Everton ante Aston Villa. Aunque fue operado, se perderá lo que queda de la temporada y el Mundial.

15- Alvaro Morata (España)

El delantero no viajará por decisión técnica ya que no tuvo una buena temporada en el Como de Italia y perdió protagonismo en la selección española. 

14- Ferland Mendy (Francia)

El lateral izquierdo del Real Madrid no fue convocado por Didier Deschamps, el director técnico del seleccionado francés, ya que prefiere utilizar laterales con proyección al ataque y ejecución de centros. Tras la publicación de la lista, Deschamps declaró:
“Tengo que elegir 26 que funcionen juntos, no a los mejores de manera individual”.

13- Dani Carvajal (España)

El ex capitán del Real Madrid y ganador de varios títulos internacionales a nivel clubes y selección no se encuentra en la lista ya que Luis de la Fuente decidió renovar a los laterales. Esta decisión implicó que no haya jugadores de mayor edad y tampoco futbolistas del Real Madrid.

12- Germán Pezzella (Argentina)

Si bien continúa siendo un referente dentro del grupo, en los últimos tiempos perdió protagonismo debido a distintos problemas físicos y a la aparición de nuevas opciones en la defensa. La competencia interna en su puesto terminó apartándolo de las convocatorias más recientes.  

11- Richarlison (Brasil)

Aunque fue pieza importante para la selección, su bajo rendimiento y la competencia directa en el ataque influyeron en su ausencia. El cuerpo técnico prioriza otras alternativas mejores en su puesto. 

10- Thiago Silva (Brasil)

El central y ex capitán histórico de su seleccionado no fue incluido en el proceso de renovación de la defensa. A pesar de su experiencia, Brasil apostó por una línea defensiva más joven de cara al Mundial.

9- Paulo Dybala (Argentina)

Sus reiterados inconvenientes musculares y lesiones recientes afectaron su continuidad tanto en su club (Roma) como en la Albiceleste. Aunque sigue siendo un jugador valorado por Lionel Scaloni, la necesidad de conformar una lista equilibrada y contar con futbolistas disponibles físicamente influyó en su ausencia.  

8- Xavi Simons (Países Bajos)

Una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha en el cierre de la temporada europea provocó su baja. El entrenador Ronald Koeman declaró: “Perdemos al jugador que le daba la chispa y la creatividad a nuestro ataque”.

7- Marcos Acuña (Argentina)

El lateral de River quedó fuera de la convocatoria debido a los problemas físicos que ha arrastrado en las últimas temporadas, situación que le impidió tener continuidad. 

6- Kolo Muani (Francia)

El delantero no fue convocado por Didier Deschamps para la lista definitiva de Francia por su bajo nivel y escasa continuidad. Su irregular paso por el Tottenham durante la última temporada terminó dejándolo fuera de la nómina mundialista

5- Cole Palmer (Inglaterra) 

Fue elegido como el mejor futbolista del último Mundial de Clubes, pero no fue convocado por Thomas Tuchel, el entrenador de Inglaterra. El futbolista, que actualmente juega en Chelsea, sufrió varias lesiones como una fractura en un dedo del pie y algunos problemas musculares en los muslos/isquiotibiales que no le permitieron tomar regularidad. 

4- João Pedro (Brasil) 

Tuvo un buen presente en Europa, pero la fuerte competencia en el ataque de la Selección lo relegó en la consideración final. La elección del cuerpo técnico prioriza perfiles con mayor continuidad en el ciclo.

3- Trent Alexander-Arnold (Inglaterra)

El entrenador dejó claro que se trata de una decisión completamente deportiva. Reconoció el talento y lo que Alexander-Arnold puede aportar, pero considera que este no es el momento adecuado para incluirlo en el equipo: “Es una decisión deportiva. Me decanté por Ben White porque lo vi jugar aquí en la final de la Copa contra el Manchester City”. 

2- Phil Foden (Inglaterra)

El inglés no tuvo problemas de lesiones pero fue suplente en el Manchester City casi toda la temporada. Thomas Tuchel, ha intentado darle oportunidades y, por ejemplo, tanto Foden como Palmer, fueron titulares en la derrota por 1-0 ante Japón en marzo. 

1- Harry Maguire (Inglaterra)

Luego de jugar en el Mundial de Rusia 2018 y Qatar 2022, Maguire quedó fuera de los convocados por decisión técnica de Tuchel. El jugador de 33 años se sorprendió con la decisión y así lo expresó en sus redes sociales: “Estaba seguro de que podría haber jugado un papel importante este verano para mi país después de la temporada que he tenido. Me han dejado sorprendido y destripado por la decisión. No he amado nada más que ponerme esa camiseta y representar a mi país a lo largo de los años”. 

Indio Solari y Maradona, un encuentro metafísico

Por León Lagares

“Bienvenido, Indio, pasá que te estaba esperando”, le dice Maradona a Solari en las puertas del paraíso, invitándolo a la inmortalidad.

Hace casi seis años, Diego había cruzado esa misma puerta. En aquel momento, las calles se inundaron de gente para despedir al Pelusa, con el mismo clima lúgubre, en un duelo colectivo como pocas veces se vio.

Ahora volverá a haber una despedida masiva, esta vez para el Indio. Y si hay algo reconfortante para el pueblo argentino es que estos dos íconos se reencontraron. Ídolo con ídolo. Referente con referente.

Seguramente Maradona tendrá la posibilidad de declararle su amor ricotero a Solari, como lo hizo allá por 1999 en una entrevista con la revista Rolling Stone, que reaparece hoy por la coyuntura. Una entrevista en la que el 10 reflexionó: “Me parece que, si nosotros queremos una realidad argentina distinta, los que entran son Los Redondos. Y no entran los que nos mienten todos los días”. Una frase que, a pesar del paso de los años, parece más actual que nunca.

Seguramente también Solari tendrá la posibilidad de expresarle su fascinación a Maradona, como se cansó de hacerlo en vida, tanto por su faceta de jugador como por la de ser humano. En 1992, durante una conferencia de prensa para un taller de periodismo, el nacido en Paraná se sinceró: “Maradona es intocable, yo a Maradona lo amo, realmente. Pero no solo como jugador de fútbol, me parece un tipo fantástico. Me gusta escucharlo hablar, los reclamos que hace. Hay que estar en esos calzones para ser Maradona”.

Carlos pasó definitivamente a ser un dios más de la cultura argentina. Y en nuestro Olimpo austral volvió a encontrarse con Maradona. Uno cantará. El otro se divertirá con la pelota. Como lo hicieron toda la vida. Como lograron inspirar a millones.

Seguramente se reunirán para charlar de mil cosas: de música, de fútbol, de política, del éxito, de la fama, de los momentos más altos y de los más bajos de la vida. Para algunos, esto ocurrirá en el cielo; para otros, en el infierno. Pero lo que todos comparten es que ese encuentro seguirá ocurriendo en el inconsciente colectivo de los argentinos hasta el fin de los tiempos, porque los ídolos, cuando mueren, se transforman en leyendas, y las leyendas nunca mueren.

El Indio Solari y Diego Maradona: la última misa de los rebeldes

Por Candela Guijo

El Indio Solari murió a los 77 años y dejó un vacío imposible de medir. Como Diego Maradona, fue mucho más que un ídolo: representó la rebeldía, la identidad y la voz de millones que encontraron en él una forma de sentirse parte de algo más grande.

Hay despedidas que pesan demasiado para convertirse en palabras. Hoy falleció Carlos Alberto Solari, miembro fundador y cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y, más recientemente, El Míster y los Marsupiales Extintos. Murió en su casa de Parque Leloir, donde una cuidadora lo encontró cerca de la pileta techada. Los médicos constataron su muerte a las 8.30 y la Unidad Funcional de Instrucción N°2 de Ituzaingó, a cargo del fiscal Lucio Rivero, ordenó la realización de una autopsia para determinar las causas del fallecimiento.

Afuera de su hogar comenzó inmediatamente otra escena, que tantas veces había acompañado sus recitales. Fanáticos llegaron con banderas, remeras y objetos con el rostro de su ídolo, como si se tratara de una última misa ricotera.

El Parkinson, aquella enfermedad que él mismo había hecho pública durante un recital en Tandil el 12 de marzo de 2016, terminó apagando su cuerpo. “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno, así es la vida”, había dicho aquella noche frente a miles de seguidores.

Pero hay figuras que no pertenecen únicamente a la música y terminan convirtiéndose en símbolos. Y cuando eso ocurre, el fútbol siempre aparece. Porque si hubo alguien que entendió la dimensión popular del Indio fue Diego Armando Maradona. Eran parecidos, no en sus profesiones, no en sus vidas. Sino en algo mucho más profundo: ambos construyeron una relación con el pueblo que ninguna estructura de poder pudo fabricar jamás. Dos hombres capaces de movilizar multitudes sin pedir permiso, nacidos desde abajo, compartían la misma raíz.

Por eso, el rockero definió alguna vez al futbolista con una frase que quedó grabada para siempre: “Es la venganza de los pobres, el vengador de los pobres”.

Tras la muerte de Diego en 2020, el Indio volvió sobre esa idea con una admiración intacta. “El tipo nació en una villa y ya de chico decía que quería ser campeón del mundo, jugar en la Selección. Hizo todo lo que quería hacer”. Para Solari, Maradona era mucho más que el mejor jugador de todos los tiempos. Era una bandera, un símbolo político y un acto permanente de rebeldía. “Maradona es intocable, yo a Maradona lo amo, realmente. Pero no solo como jugador de fútbol, me parece un tipo fantástico. Me gusta escucharlo hablar, los reclamos que hace. Hay que estar en esos calzones para ser Maradona”.

Esa admiración era mutua. En mayo de 1999, durante una recordada entrevista para Rolling Stone, Diego sorprendió hablando del líder ricotero. Mencionó que: “No escuchaba mucho a los Redondos, pero el bardo argentino me hizo acercar a ellos, a lo que dicen. Y me parece que, si nosotros queremos una realidad argentina distinta, los que entran son los Redondos. Y no entran los que nos mienten todos los días”. Y agregó otra definición que sonaba tan maradoniana como sincera: “Yo prefiero a los Redondos y no escuchar un debate entre políticos, en la televisión, donde está todo arreglado”.

El vínculo entre ambos estuvo lleno de gestos pequeños que terminaron convirtiéndose en postales imborrables. Hubo un desencuentro que el propio Indio lamentó durante años. En 2005, cuando Diego preparaba el debut de La Noche del 10, lo invitó al primer programa. El músico rechazó la propuesta. “Yo me porté mal con Maradona”, reconoció tiempo después. Explicó que habló con Claudia Villafañe para decirle que no asistiría porque no hacía televisión. Y recordó, con una mezcla de culpa y admiración, una frase que parecía resumir lo que Diego representaba: “Si está a tu alcance, no es Maradona”.

En 2019, cuando el Barrilete Cósmico asumió como entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata, el cantante le envió un mensaje de apoyo destinado a los hinchas del Lobo. “Para los amigos triperos y para desearle lo mejor al Diego. Que venga, porque es lo mejor que puede hacer por los triperos”.

Poco después, Maradona apareció dirigiendo una práctica con una gorra del Indio. Y Solari le regaló un cuadro que decía: “Te agradezco todo lo que nos diste, no sólo en el fútbol. Gracias entonces”.

Incluso una de las frases más emblemáticas de la discografía ricotera estuvo vinculada indirectamente con el deportista. El propio Solari confirmó que “Se desgració el campeón del hiperfútbol”, de Noticias de ayer, nació inspirada en el asedio mediático que sufría Maradona, ya que veía en él a un igual.

Hoy, cuando la noticia del fallecimiento recorrió el país, Dalma Maradona compartió en sus historias de Instagram una ilustración de él con un texto que relataba: “Que en paz descanses Indio. Mandale saludos y decile que lo extraño”.

Más tarde, decidió poner un límite a quienes le pedían declaraciones. “Me parece que no corresponde porque yo no lo conocí y porque no tengo más que agradecerle sus canciones”. Y cerró con una despedida que abrazó a las dos historias: “¡Me quedo con que siempre se expresaron públicamente el cariño el uno por el otro! ¡Solo abrazo a su familia, seres queridos y a todos los ricoteros!”.

Como si fuera una última señal, en la cuenta oficial de Instagram del Diez apareció una foto del músico acompañada por la frase “A brillar, mi amor”.

Diego y el Indio volvieron a encontrarse y el rock y el fútbol, una vez más, hablaron exactamente el mismo idioma. No se fueron del todo, cambiaron de escenario a algún rincón imposible de explicar, donde los ídolos populares nunca envejecen, donde las tribunas no se vacían y donde las canciones siguen sonando para siempre.

Del Indio para Lionel

Por Dante Colotto

Luego de atravesar un bosque estrecho y oscuro, un niño enanito -de estatura más baja de lo común-, visualiza una casita de madera. La casita es muy pequeña, pero tiene un patio con dos arcos de aluminio enfrentados. Al niño se le dibuja una sonrisa, está familiarizado, perdió el miedo al bosque, se siente tranquilo porque ahora visualiza lo que claramente es una canchita de fútbol.

Por las ventanas entreabiertas de la casita oye un sonido ahogado, casi un zumbido en su oreja. “¿Música?”, deja escapar el pequeño. Es música, pero muy nítida, apenas un ruido a la distancia. A medida que se acerca, el niño clarifica su escucha, se rasca la cabeza y reaviva un recuerdo. Un domingo soleado de octubre al mediodía, él está en brazos de su padre, quien lleva puesta una remera musculosa negra con dos letras en color rojo y una corona encima de ellas. Bebe una copa de vino, prepara un asado y sigue al pie de la letra la canción que emerge de la radio: “Un vago de mil caravanas, a punto de quedar a pie”. El niño se da cuenta de que esa misma canción que su padre tarareaba con tanta pasión, era la que salía de la casita. Ahora sí que se sentía seguro, se había encontrado del otro lado del bosque.

Se acercó a la puerta alta de madera luego de subir tres rechinantes escalones que elevaban el hogar en un pequeño altar mágico. Tocó la puerta, una, dos, tres veces, pero nada. Nadie abría. Se seguía oyendo la misma música, pero el niño no entendía por qué nadie respondía a su llamado.

El miedo le volvió a recorrer el cuerpo, ese mismo miedo que lo atravesó durante todo el camino en el bosque. El camino había sido largo, hasta pensó en volverse, pero ahí estaba, en la puerta de la casita mágica, temblando de miedo pero con las agallas de estar ahí, esperando.

Nadie le abrió, pero él había llegado hasta ahí, no podía rendirse. Fue entonces cuando decidió abrir la puerta.

 

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 La casita solo tenía una mesa y cuatro hombres sentados, al niño le parecían conocidos, de algún lado le sonaban. Los veía y sentía una fuerza superior. En la esquina derecha, un angelical hombre flaco y alto, algo de barba y un suéter blanco que le llegaba hasta arriba del cuello, tenía una guitarra en sus manos. En la esquina izquierda, otro hombre de figura celestial, con pequeños rulos y ojos claros, también tenía una guitarra. Al frente de la mesa, uno que parecía futbolista, estaba vestido de tal, con la camiseta de la Selección Argentina, pelo oscuro enrulado, un short negro que tiene el número 10 y unos botines Puma negros y blancos, bajo su suela, una pelota de fútbol. Frente a él, el único de los cuatro que volteó para observar al niño. Un señor pelado con anteojos de sol, una remera amarilla, un jean y un bloc de notas en la mano.

Este último sale de la casita con el niño y atraviesan el bosque por el mismo camino que llegó la visita. Caminan el trayecto completo sin emitir ninguna palabra, el niño bajito solo observa y escucha sus pasos, el hombre danza por el aire como llevado por una fuerza mayor. Avanzan como las horas. Pasa el tiempo, ellos caminan.

Finalmente, llegan al otro lado del bosque y todo parece haber cambiado. El niño avanzó en el tiempo. Ahora es un hombre de treinta y pico de años, pelo castaño y algo de barba. Lleva consigo una sonrisa imborrable, como enternecida. Al hombre le toca despedirse, debe volver a su casita. Pero antes, pone su palma en la espalda del ahora hombre, lo mira a los ojos y le recita sus primeras palabras desde que lo vio en la puerta de la casita:

“Has sido un tesoro deportivo argentino. Dios y el Diablo te dieron una destreza inimaginable.

Te felicito, me has hecho pasar momentos muy divertidos y poder gozar a algunos amigos extranjeros también.

Bueno, te mando un abrazo, pasala bien, te merecés una buena vida.

Postdata: ¿Qué tal si ganas un campeonato del mundo más? Estás para eso viejo… estás para eso”.

Y ahí se va. Con la mirada perdida, el cuerpo flotando y un alma que se agranda al compás de su sombra, iluminado por los últimos rayos de sol que se filtran en el bosque.

 

El Indio Solari, en este día y en cada día

zzzzinte1Argentine musician and song-writer Carlos Alberto Solari -better known for his nickname Indio- performs during his presentation in La Colmena, Olavarria, Buenos Aires province, late at night on March 11, 2017. Two people were killed and many more injured when a crush of patrons thronged into the rock concert in Argentina early Sunday, officials said. / AFP PHOTO / LUIS ABDALAzzzz

Por Eliseo Damonte

El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota murió en el día de hoy. Más allá de su inmenso legado musical, el cantante dejó una huella ineludible en el fútbol argentino a través de su confesa pasión por el Xeneize y su relación de mutua admiración con los dos máximos ídolos de la institución.

La cultura popular argentina atraviesa una jornada de profundo luto tras confirmarse el fallecimiento de Carlos Alberto Solari. La partida del músico impacta de lleno en el ámbito artístico, pero también resuena con fuerza en el mundo del fútbol, deporte del cual fue un ferviente seguidor y donde consolidó un vínculo directo con Boca Juniors, Juan Román Riquelme y Diego Armando Maradona.

A pesar de su histórico hermetismo, el ícono del rock nacional nunca ocultó su fanatismo por el club de la Ribera. Nacido en Entre Ríos pero criado en La Plata, el cantante explicó en sus memorias biográficas que su elección deportiva fue un acto de rebeldía frente a su entorno local: “Yo usé siempre la de Boca. Por los colores, ante todo; la blanca con la banda roja nunca me tiró bola”. Ese sentimiento se mantuvo a lo largo de su vida, al punto de declarar que ante un partido del equipo “acá se para todo, así sea el cumpleaños de nadie”.

La relación del vocalista con Juan Román Riquelme se materializó a través de un profundo respeto mutuo. El cantautor, que supo definir al exenganche con la emblemática frase “Un artista es Román” en un texto dedicado a su forma de jugar, también fue una de las primeras figuras públicas en respaldar su incursión en la política del club.

Román es alguien a quien quiero mucho, me parece un tipo con códigos. No sé si tendrá la capacidad de manejar una administración, pero que se haga responsable de la parte ética del club, me parece que está haciendo lo correcto“, expresó el artista en su momento.

Por su parte, el actual presidente de Boca Juniors siempre devolvió los elogios, destacando el valor personal del vínculo: “Tengo la suerte de hablar de vez en cuando con él, y sobre todo la suerte de que me tenga cariño. Que un tipo como él se acuerde de mí es un montón“. El punto más visible de esta relación ocurrió en junio de 2023, durante el partido despedida de Riquelme, cuando el ex Patricio Rey se hizo presente a través de un video emitido en las pantallas del estadio Alberto J. Armando, generando una visible emoción en el homenajeado.

El vínculo con Diego Armando Maradona se construyó desde la admiración a la distancia y la comprensión del fenómeno social que rodeaba al capitán de la Selección Argentina. Tras la muerte del Diez en 2020, el compositor lo definió con precisión como el “vengador de los pobres”, sintetizando el impacto que el futbolista tuvo en las clases populares.

Esa cercanía también se hizo evidente cuando Maradona asumió la dirección técnica de Gimnasia y Esgrima La Plata en 2019. El intérprete, conocedor de la dinámica de la ciudad, le envió un mensaje de apoyo en el que trazó un paralelismo directo con su propio club: “El hincha de Gimnasia es el Boca de La Plata“, sentenció en un audio que rápidamente se hizo viral.

El legado de esta figura indispensable de la cultura en el fútbol argentino trasciende las declaraciones públicas y las amistades personales. Su obra musical forma parte de la estructura inmaterial del deporte nacional: canciones como Juguetes Perdidos y Ji ji ji fueron adaptadas por La 12 y por decenas de hinchadas a lo largo del país, asegurando que su voz, de una u otra forma, siga presente en las tribunas del Alberto J. Armando cada fin de semana.

Ni una menos, otra vez 

Por Juana Enrico, Lola Fariña y Agustín González

Ni Una Menos. La frase aparece antes de llegar al Congreso. Está atada a las rejas que rodean la plaza, en los pañuelos de un mantero, escrita con marcador sobre un pedazo de cartón y estampada en la remera violeta de una nena talle cuatro que camina aferrada a una mano adulta, abriéndose paso entre la marea de gente. Como una señal repetida una y otra vez, las tres palabras conducen hasta el corazón de la movilización. Es miércoles 3 de junio de 2026. Once años después de aquella primera marcha, la plaza vuelve a llenarse por la misma urgencia. ¿Por qué, más de una década después, el pedido sigue siendo exactamente el mismo?

Una mujer vestida con ropa de oficina ensaya una respuesta. Dice que, aunque la violencia contra las mujeres nunca desapareció, hoy percibe un retroceso. Que hubo un tiempo en el que pareció posible hablar de conquistas y avances. Que esta marcha, en cambio, le recuerda a las primeras. “La gente viene con tristeza. Generalmente el clima es más alegre, más esperanzador. Hoy hay algo más fuerte que nos atraviesa. Y no me parece casual”. Antes de perderse otra vez entre los manifestantes, agrega una última idea: “Hay que seguir marchando”.

Belén, Micaela, Ángeles, Candela y Agostina son solo algunos nombres de víctimas que estaban escritos en distintos carteles o remeras que llevaba la gente en la plaza frente al Congreso de la Nación. Un año más, la marcha por Ni Una Menos convoca a miles de mujeres, y unos pocos hombres, que circulan entre bombos, voces y banderas. Los nombres se mezclan con las consignas y los reclamos, pero también con una preocupación compartida: “Lamentablemente estamos volviendo para atrás, las pocas cosas que conquistamos las estamos perdiendo”, comenta una manifestante. Cerca de ella, a un señor le cuelga un cartel de su espalda que resume uno de los motivos que lo llevó a movilizarse: “Marcho para que mi hija llegue segura a casa”.

Con su nene sobre los hombros, un hombre avanzaba entre la multitud que ocupaba los espacios vacíos de la plaza. A diferencia de muchos de los carteles que reclamaban justicia por víctimas de femicidios, su mensaje apuntaba al presente y a la responsabilidad masculina. Lejos de plantear soluciones inmediatas o grandes medidas, habló de la necesidad de revisar prácticas cotidianas y animarse a cuestionar espacios históricamente naturalizados. Habló de conversaciones, de informarse, de discutir entre pares y de animarse a romper estructuras que, según explicó, permanecen intactas porque pocos se atreven a cuestionarlas.

Las primeras columnas comenzaron a concentrarse a las dos de la tarde. La movilización ocupó todas las calles que rodean la Plaza Congreso, Aunque la noche cayó y las luces comenzaron a encenderse, por los accesos laterales se continuaban renovando las manifestantes. Uno de los carteles que más reacciones generó fue uno que decía: “Faltan 10 femicidios para el Mundial”. La frase hacía referencia a un dato respecto a los femicidios en Argentina: ocurre uno cada 30 horas. También aparecían mensajes marcados por el cansancio y la bronca. “Estamos hartas”, se leía en distintos puntos de la plaza, sobre telas y hojas escritas a mano.

Entre la multitud, una joven estudiante y su docente de la Universidad de Buenos Aires llevaban pegado a la frente un papel con una única pregunta en letras negras: “¿Por qué?”. Explicaron que la idea surgió tras escuchar, el día anterior, el testimonio de la madre del femicida de Agostina -la nena cuyo caso acababa de conmover al país-, quien declaró que le preguntaría a su propio hijo el motivo de lo que había hecho. Para ellas, ese interrogante refleja el sentir de la plaza frente a una sociedad que todavía insiste en buscar explicaciones en la víctima mientras le quita culpa al agresor. Así, ese “¿Por qué?” en sus frentes se convirtió en el eco perfecto de la pregunta que abrió la jornada, un recordatorio de que, en épocas en las que el odio se ofrece como la medicina para la frustración de un sistema colectivo, unirnos y seguir marchando por nuestros derechos se vuelve indispensable.