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Turno de Montero, noveno entrenador en cinco años

Por Imanol Waisgold y Matías Zuñez

Hasta 2016, fue una gestión brillante la de Matías Lammens y Marcelo Tinelli desde que asumieron en 2012. Agarraron un club que estaba por descender y lograron reconstruir a San Lorenzo en una institución que apostó a sus divisiones inferiores y peleó por títulos nacionales e internacionales, de los que ganó el campeonato doméstico en 2013 y su primera Copa Libertadores en 2014.

Cuando el cuadro Azulgrana debió dar el salto de calidad para posicionarse como el tercer grande del fútbol argentino, ante un Independiente desconocido y un Racing que vivía una realidad similar, entró en un pozo sin fin en el que desfilaron futbolistas con pasos efímeros, una secretaría técnica que no logró suplir la buena tarea que realizó Bernardo Romeo como mánager del equipo hasta 2017, y entrenadores con diversas ideas de juego y trayectoria.

“Buscaremos ser un equipo insoportable, protagonista en todas las canchas. Obviamente que necesitamos tiempo y esto va a ser día a día”, declaró Pablo Guede cuando fue presentado en enero de 2016 como nuevo director técnico. Fue elegido como el reemplazante de Edgardo Bauza, entrenador campeón de la única Copa Libertadores de San Lorenzo en 2014, y quiso imponer una renovación de plantel que no fue avalada ni por la dirigencia ni por los “referentes” del equipo. “Estamos sorprendidos, la verdad es que sí. Teníamos todo preparado para la pretemporada, con una gira, por eso nos sorprende la postura de Guede con Juan Mercier”, expresó Bernardo Romeo, el entonces mánager del Ciclón.

A pesar de haber arrancado con el título de la Supercopa Argentina 2015 venciendo 4 a 0 a Boca Juniors en Córdoba, de haber plasmado una idea en cancha que se identificaba con el hincha, de no haber perdido ningún clásico, de solo haber caído una vez de local (Arsenal) de 11 disputados en el Nuevo Gasómetro, de haber hecho debutar a cinco juveniles en seis meses y de haber llegado a una final del Torneo Local que terminó perdiendo con Lanús 4 a 0 en el Monumental, el ex técnico de Nueva Chicago y Palestino de Chile renunció en junio del mismo año al no haber podido llevar a cabo la reconstrucción que buscaba. Después, el tiempo le dio la razón.

Luego, los directivos se inclinaron por el uruguayo Diego Aguirre que, a diferencia de Guede, era un técnico de mayor recorrido (Peñarol, Inter de Porto Alegre y Atlético Mineiro, entre otros) y con una filosofía de juego que priorizaba más el equilibrio y la solidez defensiva a que el “fútbol total” pregonado por el ex DT. Su ciclo duró poco más de un año y fue el de mayor efectividad bajo la segunda presidencia Lammens-Tinelli en la institución al haber cosechado el 59,4% de los puntos disputados. No obstante, Aguirre, que antepuso las competencias internacionales por encima del certamen nacional, quedó fuera en semifinales de la Copa Sudamericana 2017 ante Chapecoense y perdió 4-3 en los penales frente a Lanús por los cuartos de final de la Copa Libertadores 2018, eliminación que decretó su salida.

“Tomamos la decisión junto a mi cuerpo técnico de alejarnos del club. Sentimos que teníamos un gran objetivo que era la Copa y no pudimos avanzar. San Lorenzo es muy grande. Con el pasar del tiempo, se valorará el trabajo realizado”, dijo Aguirre en su salida del Cuervo. A raíz de la decisión, Claudio Biaggio asumió en primera instancia como interino proveniente de la reserva y más tarde fue ratificado por buenos resultados. La etapa del Pampa fue marcada por la cantidad de canteranos que tuvieron su oportunidad en el primer equipo (nueve) que luego representaron ventas importantes en el club como Adolfo Gaich y Matías Palacios, y el tercer puesto obtenido en el certamen doméstico 2017/18, en un San Lorenzo que vivía un “campeonato económico” y que no le reforzó el plantel, sino que, al contrario, le vendió a sus figuras como Ezequiel Cerutti, Paulo Díaz, Pichi Mercier y Matías Caruzzo.

Debido a las continuas eliminaciones en octavos de la Copa Sudamericana 2018 ante Nacional de Uruguay y en cuartos de final de la Copa Argentina por penales frente a Temperley, Biaggio decidió dar un paso al costado y, en su última rueda de prensa como técnico del cuadro de Boedo, afirmó que se pueden rescatar muchos elementos de su paso: “San Lorenzo hizo un recambio importante. Hoy pienso en la amargura de haber quedado afuera de la Copa (Argentina), estuvimos muy cerca de las semis, pero ya está. Lo mejor es que mañana en la práctica los chicos vean otra cara. Y yo seré un hincha más”. El entrenador que arribaría un mes más adelante como reemplazo cumplía con todos los requisitos que precisaban los dirigentes para el cargo, con la idea de que el Ciclón volviera a estar entre los mejores de América, pero finalmente no estuvo a la altura y tuvo la estadía más decepcionante de los últimos años.

Jorge Almirón llegó a San Lorenzo como un entrenador que jugaba 4-3-3, con preferencia al juego de posesión y ataques verticales con transiciones rápidas, de experiencia, con un camino iniciado en el fútbol mexicano y revalidado en el territorio argentino con las vivencias que tuvo en Defensa y Justicia, Godoy Cruz, Independiente y Lanús -este último en el que ganó tres títulos locales-, era pretendido por Boca e incluso el presidente de la nación Mauricio Macri lo pidió para la selección argentina. Sin cumplir con las expectativas que generaba, su ciclo culminó con el 37,3% de efectividad (25 partidos jugados en los que solo ganó cinco, perdió siete y empató en 13 ocasiones).

“Con respecto a las incorporaciones, la dirigencia hace todo lo posible en un contexto difícil ya que los tiempos nuestros son diferentes a los de otros países con los que se está negociando. Tengo fe que para el domingo van a estar los que faltan (en ese momento se hablaba de jugadores de renombre como el peruano Miguel Trauco, Federico Mancuello y Jeison Lucumí). Si no vienen, buscaremos alternativas”, declaró el oriundo de San Miguel en una de sus primeras conferencias de prensa como técnico del club, ilusionando al hincha con la llegada de protagonistas de categoría, con el objetivo de que los mismos acompañaran a jóvenes promesas de las inferiores que estaban teniendo participación con la selección argentina sub-20 como Adolfo Gaich, Andrés Herrera, Manuel Insaurralde y Elías Pereyra.

Finalmente, los directivos no cumplieron con los deseos del entrenador y le dieron mayor importancia a la cantidad de refuerzos en lugar de la calidad, y su paso por el Cuervo quedó en el recuerdo por ello. Algunos de los fichajes que le trajeron fueron Raúl Loaiza, Juan Camilo Salazar, Gonzalo Castellani, Gustavo Torres, Andrés Rentería y Damián Pérez, quienes además de tener malos rendimientos, le sacaron protagonismo a los jugadores de inferiores que asomaban desde reserva. Pese a que sólo ganó uno de los dieciocho encuentros que disputó a nivel local, al ex técnico de Lanús lo sostuvieron sus números en la Copa Libertadores (pasó la fase de grupos segundo por detrás del brasileño Palmeiras con tres duelos ganados, uno empatado y dos perdidos), aunque el anteúltimo puesto alcanzado en el torneo argentino lo llevó a dejar su cargo más allá de que todavía tenía pendiente los octavos de final del certamen internacional.

Tras el fracaso del ciclo Almirón, que fue el primer entrenador en ser despedido por la dirigencia de San Lorenzo de Almagro, Lammens apostó al regreso de un técnico con galones, que sabía lo que era levantar un trofeo con el club y que tenía la suficiente espalda para bancar este momento: Juan Antonio Pizzi. “Los planes son trabajar, esforzarse y ser un equipo competitivo que demuestre protagonismo. Estamos convencidos de que vamos a armar un buen plantel para que se cumplan esos objetivos”, anunció el DT que venía de levantar la Copa América con Chile en 2016. Con él llegaron incorporaciones que buscaban jerarquizar el plantel como Juan Ramírez, Lucas Menossi, Ezequiel Cerutti, los hermanos Mauro y Bruno Pittón, Santiago Vergini, Ramón Arias y los mellizos Ángel y Óscar Romero.

La segunda etapa de Pizzi empezó con la eliminación del Ciclón en octavos de final de la Copa Libertadores contra Cerro Porteño, seguido por un buen arranque en la ya extinta Superliga siendo punteros hasta la fecha cinco, y terminó con tres duras derrotas (4 a 1 de local contra Central Córdoba de Santiago del Estero, 2 a 0 en el clásico frente Huracán en el Ducó y 3 a 1 en el Nuevo Gasómetro ante Defensa y Justicia). Sus números: Dirigió 13 partidos de los que salió victorioso en cinco, con igualdad en dos y con caída en seis (43,59% de efectividad).

Con la elección de Tinelli como presidente de San Lorenzo en diciembre de 2019 con más del 80% de los votos de los socios a su favor, el club buscó una reestructuración en lo futbolístico que priorizara a las inferiores, motivo por el cual Diego Monarriz fue el elegido para tomar las riendas del primer equipo. “Estoy convencido de que los chicos tienen las cosas claras, se viene una camada que promete y creo que es su momento: Sé lo que le pueden aportar al club, se necesita renovación, aire nuevo, energía nueva, y para eso están”, manifestó el ex ayudante de campo de Eduardo Coudet, quien fue ratificado en el puesto tras haber asumido de forma interina.

Al atravesar un estado de shock, en el que la idea de disponer de un técnico con espalda (caso Almirón o Pizzi) pasó de ser un plan seguro a llenar de incertidumbre a los fanáticos y dirigentes, con Monarriz se quiso probar algo nuevo: utilizar su conocimiento de las juveniles, que en ese entonces tenía a la Reserva campeona, para que les diera minutos y confianza en Primera y acoplar ese potencial con futbolistas de experiencia como Gonzalo Rodríguez, Fabricio Coloccini, Diego “Torito” Rodríguez, Sebastián Torrico y Nicolás Blandi. Lamentablemente para el club, la propuesta no dio resultados en lo deportivo (en los diez partidos jugados se cosecharon cuatro victorias, dos igualdades y cuatro caídas) y el formador fue apartado de la dirección técnica del equipo para que volviera donde más cómodo se sintió siempre (según él), a la categoría más grande de las inferiores.

La secretaría técnica del club integrada por Hugo Tocalli, Leandro Romagnoli y Alberto Acosta asumió interinamente por tres partidos, en los que consiguieron todas victorias. Algo que sería llamativo en cualquier club debido a que su rol es el de elegir al sucesor o tener proyectado esa posibilidad. En cambio, pospusieron el arribo de un nuevo técnico para tomar la posta ellos. Esto evidencia la gran ausencia que representó la salida de Bernardo Romeo como mánager del Ciclón a fines de 2017, responsable de los últimos tres entrenadores campeones como lo fueron Pizzi, Bauza y Guede, sumado a Aguirre que alcanzó semifinales de Copa Sudamericana y Cuartos de Final de Copa Libertadores. Luego, el rumbo no fue claro y los resultados están a la vista.

Tarea difícil para el presidente de San Lorenzo, Marcelo Tinelli: contratar a un director técnico después de cuatro elecciones sin éxito (Biaggio, Almirón, Pizzi y Monarriz). Las opciones en la mesa eran Mauricio Pellegrino, que había quedado libre después de dirigir en el fútbol español y ahora tiene un buen presente en Vélez; Hernán Crespo, que estaba sin club después de su trabajo en Banfield sin buenos resultados y después terminó siendo campeón de Copa Sudamericana con Defensa y Justicia; y Mariano Soso, quien había renunciado en el Halcón de Varela y finalmente fue el apuntado para el banco del Ciclón.

El ex entrenador de Gimnasia de La Plata arribó como un técnico considerado “Bielsista” que buscaba un estilo protagónico, que asumía riesgos, con carácter ofensivo, salida desde el fondo y juego de posición y posesión. Luego de varios meses con el fútbol parado por la cuarentena que había en el país y en el mundo para combatir la pandemia del coronavirus -que prevalece hasta hoy-, Soso lideró al Ciclón en la Copa Diego Maradona en la que clasificó a la siguiente ronda invicto en el Grupo 5 pero terminó dejando una mala imagen en la Zona Campeón B en la que terminó anteúltimo habiendo jugado tres de cinco partidos de local, en los que no ganó ninguno, y solo habiendo cosechado tres puntos de visitante en cancha de Atlético Tucumán y uno contra Colón en casa. Además, el último partido fue derrota 4 a 1 contra Banfield en el estadio Florencio Sola y posteriormente en el vestuario hubo fuertes discusiones entre los jugadores que dejaron a un plantel dividido.

La misión principal del futuro técnico de San Lorenzo iba más allá de lo futbolístico.  El estereotipo de técnico que se buscaba era el de un entrenador conciliador, que formara un equipo por encima de un conjunto de individualidades, con el objetivo de que las relaciones dentro del vestuario mejoraran, y que plasmara una idea de juego que tuviera a los mellizos Romero como protagonistas.

Con un planteo poco claro, que tenía como preferencia el orden en defensa y cuyo ataque dependía de la creatividad de los delanteros, el papel de los hermanos paraguayos fue determinante a pesar de que no encajaban en los ideales del ex director técnico de Godoy Cruz y Argentinos, y su juego estético, sumado a la alta participación en goles que tuvieron (Ángel convirtió en cinco ocasiones y brindó tres asistencias, mientras que Óscar anotó dos tantos y brindó tres pases de gol), se ganó el corazón del hincha.

Dabove, que llegó al Ciclón siendo también pretendido por Racing e Independiente, decepcionó a todo el mundo azulgrana contra cualquier pronóstico previo a su contratación, y su flojo mandato de tan sólo cuatro meses forzó la eliminación de todas las competencias del equipo. El Cuervo quedó fuera de la Copa Sudamericana en fase de grupos a falta de dos fechas por disputarse, no pasó los 32avos de final de Copa Argentina por su derrota por 2-0 con Defensa y Justicia, perdió 5-3 contra Santos de Brasil en la tercera ronda clasificatoria a la Libertadores y, por último, cayó derrotado por 2-0 ante la Academia en el Cilindro cuando necesitaba no perder por dos goles o más para pasar a la Fase Final, y desperdició la chance de quedar entre los ocho mejores de la Copa de la Liga Profesional, detonante que concluyó en la renuncia del ex entrenador de arqueros.

Mauro Cetto, campeón como jugador de la Copa Libertadores 2014 con San Lorenzo, asumió el primero de junio de este año como mánager del club tras su primera experiencia en el cargo en Rosario Central entre 2017 y 2019, en el que obtuvo la Copa Argentina 2017-18. “Es un club que necesita ‘refundarse’ y empezar a tener nuevos buenos resultados y buenos rendimientos nuevamente. Hay que volver a que los chicos tengan la posibilidad de mostrarse en el momento justo y que jueguen cuando realmente estén preparados para hacerlo. Vamos a hacer hincapié en que se les dé lugar a los juveniles, e intentar elegir los refuerzos siempre y cuando no lo haya dentro de las inferiores”, declaró el Colo sobre su proyecto.

El uruguayo Paolo Montero, de breve paso como futbolista por la institución de Boedo en 2005, es el primer entrenador designado por Cetto para iniciar su plan. “Estoy agradecido por la confianza. San Lorenzo es un equipo que siempre busca ser protagonista. Hay muy buen plantel. Pronto va a volver el público y se necesita gente con personalidad. Marcelo Lippi, Fabio Capello, Cesare Prandelli, Carlo Ancelotti, César Luis Menotti y Gustavo Alfaro son algunos de los referentes que tuve como técnico en el fútbol. Hay un solo camino para llegar a la gloria, que es el de entrenarse todos los días a 100 kilómetros por hora. Mi menor preocupación es el vestuario, eso es de los jugadores, si lo piso es porque tengo que solucionar algo que los referentes no pudieron. Esta oportunidad me llega en un momento justo”, dijo el DT de 49 años, de último paso en el Sambenedettese de la Serie C italiana.

“A (Marcelo) Gallardo lo quise traer en 2013, después de su primer ciclo como técnico en Nacional de Uruguay y antes de su llegada a River”, expresó Marcelo Tinelli en septiembre de 2020. Él, junto a Matías Lammens, apostaron por técnicos de distintas características acorde al momento que atravesaba San Lorenzo o lo que necesitaba el club. Más allá de que en ese entonces se inclinaron por Bauza, que obtuvo la primera y única Copa Libertadores que posee el club en 2014, se hace inevitable pensar en lo que hubiera ocurrido si el actual DT de River tomaba las riendas del equipo ese año luego de considerar que, en el mismo lapso de tiempo, el conjunto de Boedo tuvo nueve técnicos, mientras que el Millonario sumó la misma cantidad, pero de títulos bajo el mando del Muñeco.

Por su parte, los otros clubes considerados grandes también atravesaron años irregulares a causa de los entrenadores que fueron seleccionando, con la diferencia de que pudieron conquistar trofeos, hecho que el Ciclón no consiguió. Desde 2016 hasta hoy, Boca tuvo cuatro entrenadores distintos y se consagró campeón en cinco ocasiones, y Racing e Independiente pasaron por seis procesos y alzaron dos copas. Un caso similar al del Cuervo es el de su clásico rival, Huracán, que ganó dos títulos entre 2013 y 2014 (Copa Argentina 13/14 y Supercopa Argentina 14) pero los años próximos sostuvo campañas negativas con nueve diversos técnicos.

El claro ejemplo de que si las instituciones eligen acorde a una ideología madre pueden lograr los objetivos planteados, es el de Defensa y Justicia, que desde la temporada en la que asumió Guede en el cuadro azulgrana, para contrastar, prefirió responsables de poca trayectoria o debutantes, con convicciones de buen juego cada vez que tenía que decidirse por un reemplazo. El ciclo comenzado por Ariel Holan en 2016, tuvo de por medio como sucesores a Sebastián Beccacece, Nelson Vivas, Juan Pablo Vojvoda y Mariano Soso, además de Hernán Crespo, quien tomó las bases de los mandatos previos y las acopló a sus conceptos para llevar al Halcón de Varela a lo más alto de América con la Copa Sudamericana 2020, y que luego fue revalidada por Beccacece con la Recopa Sudamericana 2021, trofeos con los que sueña San Lorenzo, pero a juzgar por el camino que recorre lejos está de obtener.

Perú, la camiseta y el juego por derecha

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

Muchos jugadores de la selección peruana de fútbol, dirigida por Ricardo Gareca, quedaron expuestos luego de grabarse dando su apoyo a la candidata presidencial Keiko Fujimori, alentando a “vencer al comunismo y luchar por la democracia”, mostrándose en contra de Pedro Castillo, el oponente de Keiko en el ballotaje que se realizará en país incaico el próximo 6 de junio.

El pasado 1 de mayo se dio el primer debate presidencial en Chota, ciudad perteneciente al distrito de Cajamarca, allí Fujimori se presentó con la camiseta de la selección peruana y utilizando el slogan “Ponte la camiseta”, comenzó con la utilización política del símbolo que es el combinado nacional. Algo similar a la campaña de Jair Bolsonaro, a quien se lo vio utilizando el fútbol como un puente para llegar al electorado.

Llamó la atención el video que se publicó el 18 de mayo donde los jugadores Edison Flores, Luis Advincula, Aldo Corzo, André Carrillo, Miguel Trauco, Carlos Zambrano y el retirado Claudio Pizarro llamaban a luchar por la libertad y la democracia. Pero muchos peruanos quedaron consternados al ver que daban al fujimorismo como un ejemplo de estos conceptos, siendo un partido que incluso se hizo un auto golpe de Estado para eliminar al congreso. Mucho tiene que ver la utilización de los futbolistas con la relación del ex presidente Alberto Fujimori, con el actual mandamás de la Federación Peruana de Fútbol Agustín Lozano Saavedra.

Uno de los primeros que salió a protestar ante la postura de estos deportistas fue Luis Tapia, el hermano de Renato Tapia “El capitán del futuro”, que criticó sobre todo a Edinson Flores: “¿Cómo chuchas vas a decir que te has informado y luego decir que votas por ‘la democracia’? ¿El fujimorismo democracia, de dónde te has informado? ¿O quién te ha dado el papel que estás leyendo? Porque más que informado, pareces mandado, y por el enemigo”, aunque luego dijo que no fue algo personal con “El orejas”, y piensa lo mismo de cualquiera que use el término “democracia” para hablar del fujimorismo.

Luis Advíncula, ex jugador de Newell´s, sufrió un gran rechazo por parte de los hinchas de su actual equipo, el Rayo Vallecano (histórico club de la clase obrera española) y realizaron un comunicado mostrándose en contra de lo expresado por el lateral en su video de apoyo a la campaña fujimorista y hasta lo acusan de ser parte de la corrupción de dicha organización política.

Muchos peruanos manifestaron su descontento por el accionar de los jugadores liderados por Claudio Pizarro a través del hashtag #LaCamisetaNoSeMancha, el principal medio que se mostró en contra del hecho fue Líbero, que puso el hashtag en la portada de su diario y la foto de la camiseta de la selección.

Los dirigidos por Gareca vienen sufriendo la presión del calor político y social que vive el país, a fines del año pasado fueron criticados por la tardanza en pedir el cese de la represión impuesta por el presidente de facto, Manuel Merino, que durante sus 5 días de mandato envió a las fuerzas militares a reprimir protestas. Todo culminó con su renuncia el 15 de noviembre y un saldo de dos muertos, Brian Pintado e Inti Sotelo, además de múltiples denuncias por violaciones a los derechos humanos. Esto fue parte de las críticas ya mencionadas por el hermano de Renato Tapia que posteó: “El año pasado: ‘Nosotros no hablamos de política’. Hoy leyendo: ‘No al comunismo’. Les ha pesado más pensar que van a perder un poco de dinero, que las muertes de Inti y Brian el año pasado. Son unas porquerías”.

El entrenador argentino había sido noticia hace un tiempo por frenar la vacunación de sus jugadores alegando que era más importante vacunar a quienes realmente lo necesitan. En Perú recién en este momento se están vacunando a los mayores de 65 años. Ahora, “El Tigre”, se refirió al video que se difundió y dijo: “Estamos al margen de cualquier iniciativa privada o expresión. Los jugadores de fútbol pueden expresarse libremente de acuerdo a lo que sienten y consideran, para nosotros no es un problema. Lo que me interesa es que cuando estemos juntos estén enfocados en los partidos de Eliminatorias. Después cualquiera se puede expresar libremente. Lo veo como algo normal, no como algo perjudicial”, buscando finalizar con la polémica.

Las elecciones llegan para buscar un ordenamiento político luego de que el país rojiblanco atravesara una gran inestabilidad al tener a cuatro presidentes en el lapso de cuatro años. Pedro Pablo Kuczynski llegó a la presidencia en 2016, venciendo a la misma Keyko por un ínfimo 50,12%, pero dos años después debió renunciar luego de que salieran a la luz videos donde el fujimorismo sobornaba a “PPK” para obtener acceso de obras públicas. Así asumió Martín Vizcarra, vicepresidente del saliente mandatario, que prevaleció en el cargo hasta 2020 donde fue acusado de lavado de dinero a través de obras públicas y el congreso votó su vacancia (herramienta política que permite al congreso destituir al presidente del poder ejecutivo), esto fue fomentado por el fujimorismo y necesitó de dos intentos porque la primera sesión para “sacar” a Vizcarra no consiguió los votos suficientes. Con esto asumió el mencionado Miguel Merino, líder legislativo en ese momento que no contaba con ningún tipo de aprobación del electorado y así comenzaron las protestas que concluyeron con la renuncia de este y la designación de Francisco Sagasti como presidente de transición.

La lucha política en Perú se centra en la confrontación de dos polos opuestos, por un lado, el profesor sindical de izquierda Pedro Castillo y por el otro la candidata de extrema derecha Keiko Fujimori. El debate actual es la vuelta a una batalla que dañó mucho a ese país, la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso contra el presidente de Perú en la década del 90´ Alberto Fujimori. Hay un paralelismo entre estos hechos y lo ocurrido en la Argentina en la última dictadura, un grupo “subversivo” enfrentado a un gobierno autoritario que no dudaba en usar la fuerza y el miedo a su favor. Fujimori fue declarado culpable por crímenes de lesa humanidad al esterilizar de manera forzada a más de 2000 mujeres de clase baja o indígenas. Keiko prometió darle un indulto a su padre y afirmó que fue “un plan de planificación familiar”, obviando cualquier responsabilidad y negando el reclamo de miles que aún piden justicia.

Los grandes medios buscan limpiar la cara de la candidata, hace tres semanas las encuestas estaban 41% a favor de Castillo contra un 21% de su rival, ahora estarían 44% del profesor contra 40% de la líder conservadora. Así, se vuelve a utilizar el fútbol y a sus actores con fines políticos en busca de conseguir votos, a través de un emblema de unión como lo era, hasta ahora, el equipo liderado por Paolo Guerrero que aún no se conoce su postura sobre este tema.

El arte de homenajear a Diego Maradona

Por Dylan Bujman

Diego Armando Maradona fue leyenda en el fútbol y su huella imborrable se traduce en innumerables homenajes en todo el mundo que inspiran a artistas y emocionan a los fanáticos. Si el fútbol es arte, Maradona es la obra más acabada de un periodo histórico. Y en Argentina, cuna de barro del héroe, se suceden las expresiones que lo convierten en mito a seis meses de su muerte.

Reconocido fanático de la música, muchas veces en televisión Diego apareció para cantar
en vivo y una de sus grandes pasiones era el tango. La canción compuesta por Reinaldo Yiso y Juan Puey en 1942 conocida como “El sueño del pibe” fue la elegida para que Maradona interpretara como invitado en un programa del humorista Antonio Gasalla. Puso su voz y enamoró al público presente. Es por eso que fue la elegida por Diego Tomasevic, el director de un videoclip realizado por El Cachivache Quinteto, en el cual Bruno Tombari y Rocío Lequio gambetearon la música y le pusieron baile a un homenaje realmente emotivo.

Se grabó en la casa de La Paternal donde vivió Maradona y Tomasevic no dudó en
elegir ese lugar para realizar el videoclip. “Hacerlo ahí nos marcó definitivamente, no podía ser en otro lugar”, contó el director en diálogo con El Equipo. Luego agregó que la casa permanece intacta y eso hizo que la energía del ambiente fuera aún más especial incluso antes de grabar. Al final concluyó que “a todos los que nos marcó Diego en nuestra generación nos queda dando vuelta esa faceta de artista que tenía”.

Por otro lado, el folclorista Yuyo Gonzalo fue quien le puso voz al cortejo fúnebre de
Diego Armando Maradona. En la última canchita por la que pasó Maradona antes de llegar al cementerio se encontraba Yuyo que cantó emotivamente “La mano de dios” y llenó de lágrimas a los presentes que despedían en la calle los restos del Diego.

“Hablar de Maradona es como hablar de un familiar para mi, es la bandera de Argentina”, así describió su amor puro el folclorista cuando se le preguntó qué sentía por el Diez. Yuyo cumplía años el 29 de noviembre, cuatro días después del fallecimiento del mejor jugador
de todos los tiempos y fue su hermana quien le pidió que cantara en la canchita ubicada a 300 metros del cementerio con la camiseta de la Selección Argentina que ella misma le había obsequiado.

Lo que nadie sabe es que su ídolo es Rodrigo Bueno autor del tema y fue la primera vez que la cantó y que aún recuerda con gran emoción que “el estribillo llegó justo cuando pasaba el auto y ver las flores, escuchar las sirenas hace que al recordarlo se me ponga la piel de gallina”, exclamó el cantante.

Además, el dato curioso que cuenta Yuyo es que su intención era cantar en homenaje y que se lo permitió un policía al cual todavía le agradece por dejarlo pasar pero nunca se imaginó que el cortejo tomaría el camino equivocado y pasaría por delante de los ojos de la canchita donde Yuyo sin imaginarlo lo estaba esperando.

Por último, adelantó que está preparando un disco con 10 canciones en homenaje a
Maradona con una la consigna: “La pelota no se mancha y en su zurda toma vuelo, porque le pusiste alas al rodar en los potreros”.

Luciano Ranieri responde a El Equipo desde Italia. El talentoso artista fue el encargado de hacer en una pared un mural gigante de Maradona que tenía 10 metros de altura y 6.5 de ancho y le llevó con algunas pausas por lluvias una duración de una semana. “La idea de hacerlo fue mía y a través de las redes sociales pedí un muro apto para la creación del mismo”, reveló Ranieri.

Así fue como el municipio italiano de Poggiomarino (Napoli) se presentó y le puso la plataforma aérea y la financiación para que Ranieri realice su obra cerca de Nápoles, la tierra de la leyenda.

El artista agregó que todos los trabajos lo entusiasman pero hacerle uno a Diego era algo
especial y que movería a mucha más gente. “Sobre todo en el sur de Italia es amado
porque Nápoles es a menudo muy discriminado y él demostró ser el Dios del fútbol y admirado por su redención social”, exclamó Luciano que en el final dijo que su diversión es hacer su arte a la perfección aunque cree que lo puede hacer aún mejor.

La historia de Emiliano Dudar y los riesgos de poner la cabeza

Por Luca Krampanis

Los empates muchas veces suelen ser el resultado más aburrido o el de los partidos que pasan más desapercibidos, en este caso la repercusión no la tuvo el resultado 2-2 entre el Basel y el Young Boys de Suiza aquel 12 de septiembre de 2010, lo importante fue lo que pasó cuando Emiliano Dudar saltó a cabecear, se apagó la luz y de repente se despertó en el hospital. Un centro, un desentendimiento con su compañero y el argentino cae inconsciente al césped. ¿El resultado? derrame cerebral y algunos otros condimentos que le cambiarían un poco la vida al ex futbolista.

El nacido en Villa Madero aún no se aleja del mundo del fútbol y  actualmente tiene una empresa de representación de futbolistas, oficio por el cual casi por obligación debe ver partidos que hasta para él no son atractivos de apreciar. El ex Vélez Sarsfield de 39 años dejó su carrera europea de manera repentina y hasta casi prematura, no por una venta millonaria, ni mucho menos, su partida del Viejo Continente se debió a un fuerte choque de cabezas que lo dejó por un mes en un hospital de Suiza.

A la hora de repasar el duro golpe, Dudar recuerda: “Fue un accidente que cuando yo lo veía después por la tele me parecía recontra estúpido, yo salto a cabecear, mi compañero que está retrocediendo también salta para intentar buscar de cabeza, pero yo estoy retrocediendo y no lo veo, y cuando quiero cabecear le cabeceo la nuca y me rompo el tabique, pero lo peor fue cuando caí, porque tuve tanta mala suerte que cuando me golpeo me desmayo y caigo con la cabeza, ese golpe con el suelo me produjo un derrame cerebral”. Inmediatamente el partido fue suspendido y el argentino fue trasladado a un centro médico.

Yo le decía a mi señora que me diera las llaves del auto porque tenía que ir a jugar contra el Basel, pero ella me decía que el partido ya lo había jugado y que habíamos empatado 2 a 2, pero yo no le creía y así estuve varios días, hasta que me mostraron videos del accidente y del partido”, de esta manera el ex Young Boys repasa los momentos en los que estaba internado y no podía movilizarse del hospital.

-En Reino Unido están analizando prohibir los cabezazos en las categorías infantiles para evitar posibles lesiones que puedan traer secuelas en un futuro. ¿Estás de acuerdo con esa medida?

-No, no, para nada, me parece que los chicos deben aprender a cabecear desde chicos, no es fácil aprender a cabecear, hay que tener temperamento y está bueno que puedan animarse desde infantiles a buscar de cabeza, porque si no cuando ya son grandes es difícil que tengan confianza para cabecear en una pelota dividida por ejemplo. 

El actual representante de jugadores quedó con  dos secuelas, producto del derrame cerebral que le produjo el golpe en su cabeza, las cuales son, perdidas de atención y concentración. Dos factores claves para que el ex futbolista se sienta sin nivel para la alta competencia. “El casco protector con el que tuve que jugar luego del golpe me daba inseguridades, tenía miedo de ir a cabecear porque el médico me dijo que un golpe más en la cabeza me podía dejar paralítico,  también me sentía observado y sentía que los rivales me tenían lástima y no se animaban a venir a cabecear contra mí, por miedo a lesionarme, eso me afectó mucho”, de esta manera, el ex defensor que tuvo un breve paso por Independiente de Avellaneda recuerda un poco triste el motivo por el cual decidió buscar un reto un poco menor en la Major League Soccer.

-¿Tuviste que  comenzar algún tratamiento psicológico luego del golpe?

-Sí, sí. Empecé a ir al psicólogo, algo que yo creía que no me hacía falta antes del accidente. Me sirvió mucho, es algo que tomé como hábito y lo mantengo hasta el día de hoy, una vez por semana tengo que ir porque me hace falta, mi lesión me sirvió para cambiar un poco también el pensamiento que tenía sobre el ir al psicólogo.

-¿Sentís que si no hubiera sido por el accidente, tu carrera en el fútbol europeo podría haber seguido unos años más?

-Sí, sí, lo que yo siempre me reprochaba era el por qué me pasó a mí en el momento que habíamos salido segundos en el campeonato, también se hablaba de que había varios equipos interesados en mi desde Inglaterra e Italia. Pero ya me hice demasiado problema con eso y renegué mucho conmigo mismo, pero me hizo aprender y valorar las cosas desde otra manera, por ejemplo a mi familia que estuvo a mi lado en cada momento y fue un gran sustento para mí. 

Actualmente, en el rol de representante futbolístico, el director de Globallsport manifiesta que hay muchas pensiones de clubes de Primera División argentina, que no están en las mejores condiciones higiénicas. “Tengo casos de chicos que comen todos los días fideos, las habitaciones están llenas de humedad y en una habitación pueden llegar a dormir cuatro o cinco pibes juntos”, de esta manera, Dudar repasa lo que le toca ver como representante de jugadores, pero es discreto con la privacidad de la identidad de los jóvenes futbolistas y no nombra tampoco a los clubes que presentan dichas falencias.

-¿Cómo tratás a un chico al que el club le comunica que no lo va a tener en cuenta?

-Y es difícil, uno trata de acompañarlos, de darles una palabra de aliento, es una situación complicada porque ese chico estuvo muchos años preparándose y dejando cosas de lado.  Es más, si vos me preguntás si yo haría de nuevo todo lo que hice para llegar a Primera, cuando era pibe y entrenaba, te digo que no. Los clubes se piensan que los chicos son una cosa, pierden por ahí el rasgo humano, a un pibe se le viene el mundo abajo cuando es dejado de lado, tienen que afrontar muchas cosas negativas, como la depresión por ejemplo, por eso la psicología deportiva también es importante, para que en esos casos se haga presente.

Playoffs: ¿La salvación del fútbol argentino?

Por Juan Segundo Giles

El 18 de abril de 2021 se confirmó la creación de la Superliga Europea. “Esto lo hacemos para salvar al fútbol (…) Las audiencias y los derechos audiovisuales bajaban y algo había que hacer. Este deporte está en caída libre. Si no hacemos algo, no durará mucho. Debe evolucionar”, se excusó Florentino Pérez, presidente del Real Madrid e impulsor de la Superliga, un día después en El chiringuito de Jugones.

Pero esa idea del establishment europeo duró apenas unas horas, ya que, el día 20 de ese mismo mes, nueve de los “12 fundadores” pidieron perdón y desistieron ante la lluvia de críticas que recibieron de sus socios mediante redes sociales y protestas en las inmediaciones de los estadios.

Ahora bien, Florentino no mintió cuando dijo que “los jóvenes de 16 a 24 años casi no ven partidos porque prefieren divertirse de otra manera”, pero la solución no es agrandar la brecha entre los “grandes” y los “chicos”, sino achicarla.

Los aficionados nacidos en el siglo XXI toman con normalidad que Juventus gane nueve veces seguidas la Serie A, que Bayern de Múnich (8) haga lo propio en la Bundesliga, que el Paris Saint-Germain (PSG) reine en la Ligue 1 hace casi una década, que La Liga se defina siempre entre Real Madrid y Barcelona, salvo alguna temporada aislada del Atlético de Madrid, y que la Premier League sea propiedad privada del Big Six. No obstante, ¿quieren los aficionados argentinos un fútbol con esa hegemonía?

Fuente: VarskySports

Mientras tanto, en el país ven esa desigualdad en el Viejo Continente como un hecho muy lejano, algo que no los caracteriza, ya que en Argentina “es más parejo”, ¿pero que un club de menor envergadura derrote a alguno de “Los 5 grandes” quiere decir que va a pelear por los primeros lugares?

Desde la implementación de los torneos largos en 2014, solo Boca Juniors (4) y Racing (2) se han coronado, lo cual difiere completamente con el período 2007-2012, en el que nueve instituciones salieron campeonas de los Apertura y Clausura.

Sin embargo, la Liga Profesional, luego de haber organizado la Copa Maradona -muy criticada por la falta de competitividad-, dio en la tecla con la Copa de la Liga Profesional 2021. Un formato de 26 equipos divididos en dos grupos, que pelearon por terminar entre los cuatro primeros y clasificar a los cuartos de final –una especie de playoffs-, generó un mayor atractivo en los espectadores. De hecho, 19 planteles llegaron con posibilidades numéricas a falta de dos fechas.

En contraposición a los campeonatos tradicionales en los que la mitad de los clubes no pelean por nada, los playoffs permiten que varios compitan hasta las últimas jornadas. Y, si logran pasar, solo les quedan un puñado de encuentros mano a mano en los que puede pasar cualquiera, no hay favoritos.

Este nuevo formato puede ser un salvavidas desde lo organizativo para el contexto crítico que tienen los dirigentes. Una competición todos contra todos en la que ocho pasen a las instancias finales y haya descensos. Similar al de la Primera División de México, que tuvo siete ganadores distintos en las últimas nueve ediciones.

“A diferencia del básquet, el fútbol no se anima a cambiar. Siempre se busca lo de antaño, no se busca revolucionar nada”, comentó Sergio “el Oveja” Hernández, entrenador de la Selección argentina de básquet, en ESPN. La NBA, caracterizada por no casarse con una idea y siempre tratar de innovar, implementó para la temporada 2020/21 un play-in entre el 7°, 8°, 9° y 10° de cada conferencia con el objetivo de incluir a más franquicias en la disputa por la postemporada.

Quizás es el momento de ayornarse a las nuevas generaciones, dejar lo de “antaño” y buscar esa “revolución”. Quizás no hay que copiar todo lo que ocurre en Europa. Quizás hay que darles posibilidades a los clubes de menor jerarquía y no quitárselas, como quisieron hacer con la Superliga Europea. Quizás, así, “los jóvenes de 16 a 24 años” se interesen más. Porque sin competitividad, los grandes también pierden.

Black Lives Matter: el deporte le dijo no al racismo

Por Matías Zuñez

La repulsión social que generó el homicidio de George Floyd por parte de la policía de Minnesota, Estados Unidos, que cumple un año el 25 de mayo, fue la principal impulsora del reavivamiento del lema #BlackLivesMatter -las vidas negras importan- que se trasladó a los terrenos más importantes del mundo del deporte.

El uso del hashtag comenzó en las redes sociales digitales en 2013 tras la absolución de George Zimmerman, quien mató de un disparo al adolescente afroamericano de 17 años Trayvon Martin, en Florida en 2012. En 2020, en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Mineápolis, producto del abuso policial racista de cuatro autoridades locales, Floyd fue asesinado por el agente Derek Chauvin quien ya había reducido al joven de 23 años y luego con su rodilla lo asfixió contra el pavimento hasta su muerte.

En homenaje a George Floyd, los jugadores de la National Basketball Association (NBA) se arrodillaron y vistieron una remera con la leyenda de ‘Black Lives Matter’ anteriormente a los encuentros. A finales de agosto, los basquetbolistas de Milwaukee Bucks decidieron no pisar la cancha en modo de protesta después de la muerte de Jacob Blake, a quien balearon por la espalda en un nuevo suceso de ataque policial racista. Luego, todo el resto de equipos de la liga de básquet estadounidense realizó un boicot a la organización del torneo para no disputar los playoffs, hecho sin antecedentes.

La National Women’s Soccer League (NWSL) permitió que las jugadoras se hincaran durante el himno nacional previo al inicio del partido. “Nos arrodillamos hoy para protestar contra la injusticia racial, la brutalidad policial y el racismo sistémico contra los negros y las personas de color en Estados Unidos”, anunciaron en conjunto las futbolistas de North Carolina Courage y Portland Thorns.

La Premier League de Inglaterra accedió a que los jugadores reemplazarán su nombre en la camiseta por el lema ‘Black Lives Matter’ y que los capitanes también lo llevarán en su brazalete. “Este símbolo es un signo de unidad de todos los jugadores, cuerpos técnicos, clubes, árbitros y la Premier League”, declaró el capitán del Liverpool de Inglaterra Jordan Henderson.

La tenista japonesa Naomi Osaka portó a lo largo de todo el US Open un barbijo distinto en cada partido con el nombre de una víctima de violencia policial racista. “Si puedo empezar un debate en un deporte mayoritariamente blanco lo consideraré un paso en la dirección correcta. Ver el continuo genocidio de gente negra a manos de la policía me da honestamente ganas de vomitar“, expresó.

El piloto británico Lewis Hamilton vistió una remera con la insignia ‘Black Lives Matter’ antes de conseguir su séptimo título mundial de Fórmula 1 y declaró: “No hay forma de que pueda quedarme en silencio. Y una vez que me dije eso a mí mismo, no tuve ningún miedo”.

 

Los boxeadores Myke Tyson y Roy Jones Jr realizaron una pelea de exhibición que finalizó en empate el 28 de noviembre del año pasado en la que ambos se llevaron un cinturón con la leyenda ‘Black Lives Matter’, entregado por el Consejo Mundial de Boxeo.

Esta iniciativa también se visibilizó en otros deportes como el béisbol, el hockey y el fútbol americano. El racismo, la xenofobia, la homofobia y toda clase de discriminación abunda en las calles y en la virtualidad detrás del anonimato de ciertas personas que se esconden en un nombre de usuario e imagen que no los identifica para hacer daño.

Valores fundamentales del deporte como lo son la inclusión y la igualdad no deben perderse nunca. Por eso son bienvenidas determinaciones recientes como la que tomó la Premier League de realizar un apagón desde el 30 de abril hasta el 4 de mayo en Instagram, Twitter y Facebook que son cómplices de la segregación que sufren varios protagonistas de las diversas disciplinas al no filtrar comentarios y mensajes ofensivos.

Así mismo, el capitán de la selección argentina y el Barcelona de España, Lionel Messi, aprovechó la meta de 200 millones de seguidores que alcanzó el 1 de mayo en su cuenta de Instagram para apoyar esta lucha que busca acabar y no dar ni el mínimo margen a la discriminación en el deporte y en la vida.

El fútbol y la crisis social en Colombia: la antítesis de su esencia

Por Sebastián Martín

Aunque en términos de tiempo la suspensión del fútbol mundial por la pandemia de coronavirus no haya sido hace mucho tiempo, apenas un año, queda la sensación de que eso ya pasó. Como todo, pensaría Julio Grondona. El show continuó, pese a la grave y delicada situación que se encontraba –y se encuentra– el mundo. Quizá habrá sido de las pocas veces donde el deporte tuvo que ceder, tuvo que frenar, al menos por unas semanas. Y es que el fútbol fue, es y será utilizado una y mil veces, por poderosos de traje en muchos casos, para tapar las múltiples y distintas realidades de la sociedad. En este caso, la realidad de Colombia.

Hace solo una semana, River tenía que viajar a la ciudad colombiana, Armenia, para enfrentar a Independiente Santa Fe por la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. El pueblo de Colombia vivía y vive desde entonces una delicada, violenta y trágica situación. Las represiones de las fuerzas armadas por las manifestaciones de la gente en contra de la reforma tributaria que quiso implementar el gobierno nacional, registran más de 40 muertos, cientos de desaparecidos y miles de heridos. Debido a que las condiciones claramente no estaban garantizas, las autoridades de Conmebol y de la ciudad decidieron que el partido se postergara 24 horas y que se jugara en otro país, específicamente en la ciudad de Asunción, Paraguay, casa de la Conmebol.

Se amoldó. Cedió la sede original, cambió el día y horario del encuentro, pero no frenó; se disputó. Fue un día después del escándalo que había sucedido en el aeropuerto de Brasil, cuando el plantel de Independiente fue retenido por contar dentro de él con casos positivos de coronavirus en testeos PCR. No les dieron agua, no les dieron comida y hasta pasaron la noche tirados, literalmente, en el piso del aeropuerto. ¿Qué pasó con el partido ante Bahía por Copa Sudamericana que tenía que disputarse a las 19? Nada. No se retrasó, no se adecuó a la situación que vivieron los jugadores y se desenvolvió como si nada hubiese ocurrido.

La Conmebol da a entender de que todo lo que pueda ocurrirle al jugador, el verdadero protagonista del fútbol, o a la sociedad, la que le da la esencia y el sentido, no importa. Deja de lado a los pilares por las cuales este deporte fue concebido como una expresión, muchas veces, de lucha, libertad y felicidad. El miércoles, en el partido de Junior ante River por la cuarta fecha de su grupo de la Libertadores, lo volvieron a hacer. El pueblo colombiano, como en tantos otros casos donde se trata de visibilizar lo que está ocurriendo, aprovechó el escenario para difundir y dejar en claro que Colombia no está bien. Se instalaron en las puertas del estadio, en Barranquilla, intentaron ingresar y fueron reprimidos con gases lacrimógenos por la Policía. El humo llegó al campo de juego, justo cuando River realizaba la entrada en calor, y pese a que parte de los jugadores y el cuerpo técnico demostraban claramente un ardor en sus ojos, el encuentro se realizó igual. Pero no pudo inhibirse a lo sucedido. En realidad, no debía. A los 22 minutos del primer tiempo, el árbitro, Esteban Ostojich, tuvo que suspenderlo por algunos minutos debido a esos gases. Mientras, a las afuera, se escuchaban detonaciones, sirenas y bombas de estruendo. “Uno no se puede abstraer de lo que pasa. No es normal jugar en una situación tan inestable como la del pueblo colombiano. Hubo gases lacrimógenos, estallidos, estruendos… no podemos mirar para otro lado. El resultado es anecdótico. No nos podemos ir contentos hoy”, expresó Marcelo Gallardo, director técnico de River, en conferencia de prensa post partido.

Horas después, Atlético Nacional recibió en el municipio de Pereira al Nacional de Montevideo. El encuentro tuvo que ser retrasado una hora porque, debido al descontrol que se vivía afuera del hotel donde concentraba el equipo uruguayo, no podían salir rumbo al estadio. Pidieron explícitamente y dejaron clara su postura de no jugar el partido, no estaban garantizadas las condiciones normales. La tensión terminó trasladándose al fútbol, cuando al llegar a la cancha se cruzaron funcionarios y jugadores de Nacional con los de Atlético Nacional. Gonzalo Bergessio, capitán del equipo visitante, confesó que “necesitaban más empatía de ellos (la gente del cuadro colombiano)” por la situación y el reclamo, cuando se realizaba el sorteo inicial con el árbitro. No importaron los gritos, las represiones y la violencia que se vivía a tan solo unos pasos de las habitaciones de los jugadores de Nacional y a pocos metros de la sede del partido. Show must go on…

Lo mismo había ocurrido hace unos meses, en noviembre para ser específico, por las Eliminatorias Sudamericanas al polémico -cuanto menos- Mundial de Qatar 2022. La Selección Argentina debía viajar a Perú, que protagonizaba una enorme crisis institucional con renuncias y relegaciones de varios presidentes en una semana. El contexto no era el indicado para albergar uno de los partidos de la fecha. Pero para la Conmebol sí.

La situación crítica que vive Colombia invita a reflexionar por qué el fútbol suele salir ileso de todo, sin involucrase en muchos casos y sin asumir la realidad; como también invita a pensar si son correctas las prioridades dentro de una sociedad. La Copa América está a la vuelta de la esquina, con una sede envuelta por la segunda ola de coronavirus (Argentina) y otra que vive una fuerte crisis social. El fútbol no paró nunca, porque a muchos les conviene que así sea. No lo hizo en dictaduras –algunas aprovechadas para desviar el foco–, casi no lo hizo en una pandemia y hoy tampoco lo hace en los países donde los muertos diarios no son solo de coronavirus. “No tenemos ni voz ni voto, son cosas que se deciden y que las determinan un grupo de personas, ¿y qué somos nosotros? ¿Un grupo de macacos que tenemos que seguir las órdenes? Creo que la situación hoy realmente no está como para hacerla tranquilamente (…) No se piensa en la salud de la gente ni de los futbolistas”, opinó el delantero uruguayo Edinson Cavani en “2 de punta”.

Es cierto que el fútbol es negocio y, por tanto, plata. Pero también es gente y sociedad; es rebeldía y voz; es oportunidad y vida. Si lo de afuera está sufriendo, con muertes de por medio, lo de adentro debería frenar, debería opinar y no hacer la vista gorda. Jugar un partido mientras se está reprimiendo violentamente a un pueblo, es la antítesis más representativa de su esencia.

De Camerún a la Argentina: llegó como futbolista y se convirtió en Cónsul

Por Florencia Lavallén

Guy Víctor Ebongue Bille nació el 6 de junio de 1970 en Douala, Camerún. Desde que tiene uso de razón, su sueño era convertirse en un jugador profesional de fútbol y poder vivir de eso, pero por distintas cuestiones que surgieron a lo largo de su vida, terminó siendo el Cónsul de Camerún en Argentina y fundó la cámara de comercio entre ambos países.

Desde su pequeña oficina ubicada en una galería del microcentro de la ciudad porteña, el
Cónsul habló con El Equipo sobre sus inicios en el deporte de sus amores, su paso por los
distintos clubes alrededor del mundo y la razón por la cual decidió involucrarse en el
comercio y las relaciones internacionales.

Al preguntarle por sus primeros pasos en el fútbol, el camerunés de 50 años trajo a
memoria su etapa como adolescente y contó que en sus últimos años del secundario firmó
su primer contrato en un club de su pueblo, Leopardos Douala, donde jugó hasta los 18
años. Además de su carrera deportiva, Ebongue Bille estudiaba una carrera de grado
porque pretendía ejercer como contador en un futuro y fue en los primeros años de la
carrera que tomó la decisión que lo acercaría, sin siquiera saberlo, a desembarcar unos
años después en el continente americano: “En el segundo año de la carrera tenía que hacer
una pasantía, pero en ese momento yo jugaba en Diamante Yaundé y estaba en las
selecciones juveniles de Camerún, por lo que no podía conciliar las dos cosas y, como me
gustaba mucho el fútbol, preferí quedarme con eso”.

Como consecuencia del descenso de Diamante Yaundé, dejó su continente y comenzó una
especie de travesía por distintos equipos y países europeos. Pasó por Perugia en Italia,
donde en un torneo barrial pudo compartir cancha con Gianluca Vialli, que en ese momento jugaba en Juventus. Un año y medio después, a través de un mánager, se fue a jugar por dos años a Holanda al HFC Haarlem y después de eso terminaría en el Croacia de Zagreb, hoy Dinamo de Zagreb, en pleno conflicto bélico de la ex Yugoslavia, donde rescindió contrato después de que una bomba cayera en el predio del club: “Se cortó la luz, la gente corría por todos lados hablando en croata y yo no entendía nada. Llamé a mi representante para que viniera esa misma noche a finalizar mi vínculo con el club”.

-¿Cómo fue que llegaste a la Argentina?

-Después de estar dos meses en Austria con mi mánager, surgió la oportunidad de venir
para acá o ir a República Checa. Lo único que se sabía en ese momento de Argentina era
Maradona y su historia, y cuando me dijeron que iba a venir a jugar a Argentinos Juniors, me pareció una linda oportunidad. De hecho, la invitación me la mandaron ellos para venir.

El ex volante por izquierda llegó a su segundo país -donde conoció a su esposa tucumana y
tuvo tres hijos- en 1994 cuando tenía 24 años, pero para su desgracia, el libro de pases de
Primera División había cerrado y no pudo fichar en el club que vio nacer a Diego Armando
Maradona. Al ser una experiencia y un país completamente desconocido, le puso como
requisito excluyente a su mánager que su primo, que también jugaba al fútbol, viniera con
él: “Yo me tenía que encargar de todos los trámites para que mi primo me acompañara,
tardaron bastante y para cuando llegué, Argentinos Juniors ya no me esperaba, pero tuve la posibilidad de entrenar un par de veces con ellos y en aquel momento estaban Rolando Schiavi y Sebastián Pena”.

Cuando se frustró lo de AAAJ, el mánager lo quiso llevar a Europa, a República Checa, pero
al estar con su primo que no había vivido nunca fuera de Camerún, no lo quiso dejar solo,
se quedó y empezó a jugar en Brown de Arrecifes donde permaneció hasta el ’96. Cuenta entre risas que sus compañeros le hacían decir insultos en español haciéndole creer que le enseñaban el idioma.

Un año después, les ofrecieron ir a Chicago. Ficharon en el club, pero Guy Víctor no pudo debutar porque se lesionó. Además, según contó el Cónsul, no tuvo una buena experiencia en la institución porque el presidente de ese momento, Juan Guerra, un empresario de la industria frigorífica, no cumplió con lo que se había pautado en el contrato.

Cuando empezaron los problemas en Chicago, comenzó a capacitarse para otras cosas que lo llevaron hasta el cargo que tiene actualmente, en el que se encarga de legalizar documentaciones y facilitarle los trámites de visados a los cameruneses que residen en la Argentina o las personas que desean viajar a Camerún, entre otras cosas.

Hizo una tecnicatura en análisis de sistemas, pero no le gustó ejercerla porque no se sentía cómodo trabajando en relación de dependencia, por lo que empezó a estudiar relaciones
internacionales y se lanzó como intermediario freelance, lo que le generó una gran cantidad
de contactos y creó la Cámara de comercio entre Argentina y Camerún, de la cual sigue siendo el presidente: “Tengo una pasión y un amor muy grande por mi país y, desde un principio, yo veía que aquí había muchas posibilidades de negocios, me encontré con un
país más desarrollado de lo que creía y con una tecnología de punta bastante avanzada en
el rubro del campo, y al ser Camerún un país agropecuario que además tiene tierras muy ricas, entendí que Argentina le podía ofrecer mucho en sistemas y maquinaria agrícola, entre otras cosas”.

¿Cómo fue que terminaste siendo el Cónsul de Camerún?

-El nombramiento me llegó el año pasado con el reconocimiento del gobierno argentino y, para mí, el título de Cónsul es una consagración porque hace muchos años que trabajo representando a la comunidad y a la embajada de Camerún en Argentina, además de promover el intercambio cultural entre ambos continentes.

Antes de retirarse, Ebongue confesó que, a pesar de no estar directamente ligado al fútbol, nunca se deja de estar relacionado con él porque es una pasión y contó que, desde su lugar como Cónsul, siempre ayuda a los chicos que vienen desde África a jugar a la Argentina con el trámite de los pasaportes y los pases.

Tres o cinco cambios: ¿una regla que llegó para quedarse o entorpece el juego?

Por Santiago Hanimian

¿Volver a tres por equipo o quedarse en cinco? Uno de los cambios que produjo la pandemia en el mundo del fútbol es que desde el 8 de mayo cada conjunto tiene cinco modificaciones por partido, pero en tres momentos distintos. Al principio esto ayudaba a que los jugadores se desgasten menos porque durante mucho tiempo no pudieron entrenarse con normalidad por la pandemia del coronavirus, pero ya pasados más de seis meses de la vuelta, ¿deben continuar o tienen que volver los tres cambios?

Para que no haya 10 interrupciones por partido, la regla dice que cada equipo tiene tres oportunidades para hacer las variantes, a menos que alguna se produzca durante el entretiempo. Además, los momentos no utilizados durante los 90 minutos se transferirían en el caso de que el encuentro se vaya al tiempo extra. En la mayoría de los partidos, a no ser que algún conjunto esté ganando por goleada, se adiciona demasiado tiempo. Antes se adicionaban tres, cuatro y, como mucho, cinco minutos. Hoy por hoy, al haber pausas más largas, cinco minutos es lo mínimo que se adiciona.

En diálogo con El Equipo, el arquero de Independiente Milton Álvarez dio su opinión al respecto: “Me gusta la nueva regla, me parece que está bien. Durante los 90 minutos, muchas veces es necesario cambiar de esquema y, al tener más de tres cambios, eso se puede hacer más fácil. Además, también sirve  para darle aire fresco a más jugadores del equipo con los que están en el banco de suplentes”.

El árbitro del fútbol argentino Sebastián Bresba declaró en la misma sintonía que el ex Deportivo Morón y también habló de lo que aprecia en la mayoría de los encuentros en los que le toca dirigir: “Para mí, es un cambio que llegó para quedarse por la buena aceptación que tuvo en el mundo futbolístico. He charlado con algunos directores técnicos y todos están contentísimos con esta regla porque les da la chance de mechar y probar a más chicos de inferiores. Los partidos se hicieron más lindos porque entran más jugadores frescos y, a la larga, los parates son los tres que había antes, tengo que anotar más cambios en la tarjeta nada más”.

En cambio, Sebastián Méndez, actual entrenador de Godoy Cruz, piensa todo lo contrario y afirma que, mientras antes vuelvan los tres cambios, mejor será para el fútbol. “Si uno cambia medio equipo, teniendo en cuenta que hay 10 jugadores de campo, se desvirtúa el juego. Me parece que tener tres cambios es suficiente y correcto”, declaró el Gallego. Además, recordó su época como jugador, en la que únicamente había dos modificaciones por equipo.

En la Premier League inglesa, la regla de los cinco cambios dejó de estar en vigencia al finalizar la temporada 2019/20, debido a la votación de la mayoría de los clubes que creía injusto que ciertos equipos pudieran hacer más variantes, ya que cuentan con muchas figuras dentro de sus planteles. Desde el inicio de la 2020/21, cada director técnico puede hacer tres modificaciones, aunque pueden contar con más de siete futbolistas suplentes.

Como Bresba dijo, por el momento no hay ningún anuncio que confirme la vuelta de las tres variantes tradicionales en el fútbol argentino. Como toda regla nueva, tiene ventajas y desventajas, y de lo que no hay duda es que, a medida que avanzan los encuentros y las competencias, cada vez se hace más habitual que haya 10 cambios, en lugar de seis.

A diferencia de Argentina, en las otras ligas del mundo la idea es que esta nueva regla pierda vigencia después de las competiciones internacionales de mitad de año como, por ejemplo, la Copa América, la Eurocopa y los Juegos Olímpicos. Cuando la International Football Association Board (IFAB) y la FIFA implementaron esta nueva medida, determinaron que para el inicio de la temporada 2021/22 todos los conjuntos volverían a tener tres variantes.

Salud mental en el fútbol: ¿qué hacen los clubes para acompañar a los jugadores?

Por Julián Gwilkie

En la Argentina, 222 personas cada 100.000 habitantes son psicólogos, es decir uno de cada 450. Es el país con mayor proporción de psicólogos de todo el mundo, con un número siete veces mayor que el de Estados Unidos. 

Aún así, con ese enorme porcentaje de psicólogos per cápita, entre el 13 y el 17% de la población sufre depresión. En el fútbol el número aumenta a un 38%. Pese a esta enorme patología, únicamente siete de los 26 equipos de Primera División cuentan con un psicólogo del deporte, apenas un 18%. El suicidio de Santiago Morro García disparó la cuestión: ¿qué hacen los clubes para ayudar y acompañar a sus jugadores psicológicamente?

Darío Palazzo, psicólogo deportivo de las inferiores de Racing, en diálogo con El Equipo comentó: “Ojalá despierte más conciencia, la pandemia también ha hecho que muchos se den cuenta de la importancia de la salud mental aunque nadie quiere que se despierte el interés o la conciencia con estos casos, se nos fue una persona además de un deportista. Queremos un deporte más sano, un fútbol más sano. Y si queremos que sea más exigente y cada vez más competitivo tenemos que cuidarlo, sobre todo a las personas que están dentro del fútbol y a los verdaderos protagonistas que son los deportistas”.

Por su parte, Luciano Dayan, psicólogo posgraduado en Psicología del deporte en la UBA y docente de la Licenciatura en Psicología de la Fundación Barceló, opinó para El Equipo: “Lo del Morro es todo lo que se hizo mal. Una persona que no puede ver a su hija porque está en otro país y cursa un cuadro depresivo, ¿cómo lo separas del plantel? Es una locura. Fue una improvisación total”. Además, aseguró que “otro manejo era posible”.

En esta misma línea sugirió que la AFA debería exigirles a los clubes a que cuenten con un psicólogo deportivo en sus planteles: ”La AFA podría decir: ‘A partir de ahora queremos preservar la salud mental de los jugadores, todos los planteles tienen que tener un psicólogo’”. Además, considero como “una locura” que no haya psicólogos en los planteles de primera, ya que “das ventaja”. 

En el deporte de alta competencia, y especialmente en el fútbol donde los jugadores viven expuestos a una presión constante, la parte psicológica no puede ser dejada de lado ya que la mayoría de los jugadores admiten que la cabeza tiene una relevancia de entre 70 y 80 por ciento a la hora de analizar su rendimiento. Sin embargo los clubes siguen mirando para otro lado y no está en agenda la psicología deportiva.

Al ser consultado sobre la baja cantidad de psicólogos deportivos trabajando en el fútbol, Palazzo analizó: ”A los clubes no les conviene que los jugadores piensen. Hay dirigentes que los quieren manipular de un lado para otro y nosotros a los jugadores los ayudamos a pensar, así como queremos que piensen dentro de la cancha y tomen buenas decisiones, también los ayudamos a pensar en un montón de aspectos de su vida, los formamos como personas y como futbolistas”. Y agregó: “Cuando vos tenés una persona que no piensa es mucho más fácil de dominar y de controlar”.

Respecto a la importancia de la psicología deportiva en las máximas categorías, remarcó la importancia de un espacio terapéutico para poder convivir con la exigencia: “La alta competencia no es salud. Nunca es salud. Siempre te exigen un poco más, nunca es suficiente. Siempre es un 110%. Eso llega a un momento donde te quema y no podes aflojar porque quedas afuera”.

Dayan por su parte dijo que “los clubes no quieren invertir ya que lo ven como un gasto. Ningún psicólogo da resultados a corto plazo y el cortoplacismo es lo que manda en el fútbol argentino. No se puede obviar la existencia de los psicólogos en los planteles”.

Además, realizó una comparación entre la psicología y la nutrición sobre la cual analizó que “hoy en día la psicología del deporte está en el lugar que estaba la nutrición hace 50 años” y comentó que los clubes deben plantearse los beneficios de contar con esta herramienta y es que “los jugadores van a rendir mejor”.

El fútbol y sobre todo el argentino parecen estar siempre un paso atrás, ya que hoy en día los mejores clubes y selecciones del mundo, además de otras disciplinas cuentan con un psicólogo deportivo. El Liverpool de Jurgen Klopp, el Manchester City de Pep Guardiola, la selección española y la selección argentina de rugby son solo algunos ejemplos de quienes sacan provecho de esta especialidad para lograr sus objetivos. 

La psicología no puede ser dejada de lado. La depresión debe dejar de ser tabú. Así lo explica Palazzo: “Cuando hablamos de depresión estamos hablando de una enfermedad que requiere medicación, lo mismo que las adicciones. Son palabras mayores dentro de la psicología”. Y prosiguió: “Todo lo que tenga que ver con algo que el otro te pueda estigmatizar es tabú. El fútbol está estandarizado donde el jugador tiene que ser de determinada manera para llegar y no puede ser de otra forma, pero hay cosas que siguen pasando igual”.

Por su parte, Dayan fue contundente: “Hay mucho patriarcado en el deporte, está muy estigmatizado ir al psicólogo”, y aseguró que “el jugador que mejor trabaja sus emociones después rinde mejor”.

La psicología debe ser vista como una herramienta más a la hora de preparar a un deportista para la alta competencia, ya que se precisa de múltiples factores para cumplir las metas propuestas y la preparación mental es clave en los atletas. 

Para finalizar, Palazzo realizó una fuerte autocrítica respecto al rol de los psicólogos ante esta realidad: “Creo que hay una responsabilidad nuestra, como psicólogos del deporte, de poder mostrarle al mundo y explicarle a los clubes y a los técnicos qué es lo que hacemos. Hay que entender que la psicología del deporte no solo está capacitada para trabajar sobre ciertos problemas anímicos sino que principalmente está preparada para trabajar sobre la potencialidad del deportista y mejorar el rendimiento del deportista a partir de entrenamientos mentales y a partir de habilidades psicológicas”, y remarcó: “Hay que cambiar el paradigma. Hay que empezar a vincular a la psicología del deporte con lo que realmente es, una psicología que está más vinculada con la salud que con la enfermedad”. Para cerrar, se preguntó: “Todos entrenan lo técnico, lo táctico y lo físico, pero ¿cuántos entrenan lo mental?”.

La psicología en el deporte debe estar presente y el fútbol debe seguir avanzando con todas las herramientas disponibles para mejorar la competitividad y preservar la salud de los deportistas. ¿Qué cambió en el fútbol argentino con la muerte del Morro García?