lunes, junio 17, 2024

“Decir que en un partido va a pasar algo y que se dé es como hacer un gol”

Por Agustina Leonis y Barbara Pozzi

Debutó en Newell’s Old Boys, con el que ganó el Torneo Apertura en 2004. Luego se consagró campeón del Torneo Clausura con Vélez en 2009 y en 2011, sumándole el título de Primera División en 2012 y la Supercopa al año siguiente. También participó de la Selección Argentina en 2012 y en 2014. Sebastián Domínguez se retiró del fútbol en 2017 y se dedicó a su nueva carrera como analista del juego en la televisión y, entre otros sueños pendientes, a pasar tiempo con su familia.

En una extensa charla con estudiantes de DeporTea, Domínguez asegura que lo que llevó a decidirse por el periodismo deportivo y el análisis, luego de su retiro, fueron esos periodistas que lo querían entrevistar para conocerlo realmente y no por tener el deber de hacerlo. Todavía le rebotan en la cabeza aquellos tiempos en los que sintió decepción al ver publicadas sus palabras: “Ponían cosas que habíamos acordado no exponer”.

Lector curioso y uno de los impulsores del proyecto Pelota de Papel en el que futbolistas escriben cuentos, comentó que le gustaría ser entrenador pero que siempre percibió que su familia lo estaba esperando. “Tenía que dar un paso al costado”, planteó. Y, entusiasmado con su escenario laboral del presente, agregó que lo que trata de hacer en la televisión es enfocarse directamente en encontrar el eje del partido y sacarle jugo al juego en sí.

El ex marcador central admitió que lo que más le costó en su transición de jugador a analista fue empezar desde cero. “Tuve un lugar en la Selección, cada uno o dos años salía campeón, tenía el ego muy arriba”, reconoció e hizo hincapié en que volver a ganarse el prestigio, esta vez en otro ámbito, fue una lucha. “Ahora no soy tan importante”, señaló.

Además de haber estado 35 años en el mundo del fútbol, el rosarino resaltó que quien se desempeña como defensor suele ven más situaciones de la cancha. Consideró que por su posición en el campo de juego tiene más facilidad para analizar los partidos y que a los cinco minutos del comienzo, de tanto haber disputado y observado fútbol, ya detecta mecanizaciones y manías que se repiten.

Respecto a sus formación, Domínguez mencionó que el camino hubiese sido correcto de haber estudiado periodismo y valoró a quienes lo hacen, pero, a pesar de eso, detalló que se retroalimenta con profesionales expertos como Miguel Simón y como Juan Pablo Varsky, entre muchas y muchos, quienes le preguntan sobre el juego y con quienes aprende cada una de las cosas que no incorporó a lo largo de su vida en relación al periodismo.

Por otro lado, el ex futbolista manifestó su opinión sobre los programas que basan sus contenidos en la polémica: “El fútbol pasa a ser una bandera de guerra para nosotros, por eso termina siendo seductor un programa de polémica. Me parece muy arriesgado decir que un periodista habla de polémica porque no sabe analizar el fútbol, capaz es porque sabe que le funciona o también puede haber un poco de miedo”. A su vez destacó que hay una camada de periodistas que ven el fútbol con herramientas parecidas a las de algunos de los nuevos entrenadores.

Siguiendo con su interpretación sobre lo que se puede hacer comentando fútbol, diferencio dos instancias, ya que se puede analizar un partido que pasó, o dar información de lo que va a pasar y acertar o no. “Para mí decir en un partido que algo va a pasar y que se dé es como hacer un gol en Primera”, expuso.

Cuando el defensor dejó su carrera deportiva, el análisis de los partidos no era uno de los fuertes del momento. “Los programas de análisis están teniendo un lugar que antes no había y se le está sumando mucha complejidad al lenguaje. De todos modos, yo me quedo siempre con el valor del mensaje”, planteó, y completó que debate mucho sobre eso con Morena Beltrán, compañera de programa, cuya calidad profesional destacó. “Veo el periodismo desde no haber estudiado. Por eso prefiero mantenerlo simple, para entendimiento de todos, lo que no significa quitarle elementos al análisis”, admitió.

Domínguez evaluó que uno de los mayores desafíos que tuvo que enfrentar en esta nueva etapa fue cubrir Atlético Paranaense contra River en Brasil. “La transmisión arrancaba a las diez de la mañana y el partido era a las diez de la noche. Fue muy difícil”, indicó, y elogió a sus compañeros Beltrán y Francisco Cánepa, quienes tienen una gran facilidad para poder comprender y absorber materiales y comunicarse. “Pueden hablar desde el minuto cero hasta, por ejemplo, el treinta y cinco sin una sola redundancia”, manifestó con admiración.

El ex capitán de Newell’s recordó su época de jugador y, desde esa perspectiva, rememoró una charla con Hernán Crespo, exfutbolista y actual director técnico, quien le afirmó que no puede cambiar el juego y que va a encontrar cosas muy lindas en esto, pero nunca va a ser protagonista del deporte o ser el factor de cambio, que es lo que a él le apasiona. También, expuso: “Gabriel Milito fue uno de los tipos que más me enseñó, pero nosotros no podíamos jugar como él quería”, respecto a cuando lo dirigió en Estudiantes de La Plata y compartió que muchas veces la misión del entrenador es informar al futbolista y luego es éste quien toma la decisión. “La responsabilidad no la asume el jugador, y tampoco se lo damos nosotros al técnico”, explicó desde el punto de vista del equipo.

Además, remarcó que, para entrevistar a Ricardo Gareca, para el programa de ESPN “Hablemos de fútbol”, tuvo que ver muchas entrevistas para aprender a sacarle más jugo al entrevistado y poder lograr que sea una nota única, dada la particularidad que implicaba que su interlocutor había sido su entrenador en Vélez y existía entre ambos un lazo personal. “El Tigre va a estar bien conmigo, pero tengo que tratar que no sea la misma nota que le puede dar a cualquiera, tengo que hacer algo distinto”, aclaró.

Abierto a deliberar sobre cada cuestión del fútbol, el exfutbolista resaltó que uno de los trabajos más difíciles del mundo deportivo lo tiene el árbitro, quien suele ser maltratado tanto por jugadores como por periodistas. “Hay mucha menos mala fe de la que creemos, y de creer que siempre el otro tiene la culpa”, reconoció, aunque igualmente señala que algunos suelen equivocarse. “Tienen que decidir situaciones muy complejas en segundos, que luego van a ser analizada por nosotros. Nada sencillo”, precisó.

Despejando la duda de muchos de sí el fútbol te prepara para el momento de retirarse, Domínguez no duda en negarlo: “El fútbol no te prepara porque es fútbol y tanto a un dirigente como al te va a ver no le importa que hables siete idiomas, le importa que le pases la pelota al que tiene el mismo color de camiseta y pueda hacer un gol”, señaló y remarcó que algunos, como él, tuvieron suerte. “Cuando era chico, por decisión de mi papá y de mi mamá, tenía la responsabilidad, que hoy agradezco, de ir a la escuela, salir e ir a entrenarme. Y podía alimentarme bien. Competía con pibes de los que muchos no iban al colegio, otros tomaban un mate cocido sin azúcar con un pan y así iban a entrenarse hasta las tres de la tarde, y yo había desayunado, almorzado y después iba a practicar. Tenía esa ventaja”, reflexionó y concluyó que por ahí deportivamente algunos eran superiores pero, gracias a ese escenario, se generaron mejores condiciones para encarar su carrera.

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