martes, febrero 20, 2024

El primer año soñado de Manu en la NBA

Por Ramiro Ohana

Fue un 15 de junio pero de 2003. Era la temporada debut de Emanuel Ginóbili en la NBA y se consagraba campeón con los San Antonio Spurs, que ganaron la serie final ante los Nets de Nueva Jersey por 4-2. En el partido final, disputado en Texas, los locales vencieron 88-77 con 11 puntos y 7 rebotes de Manu en 33 minutos de juego.

Aquel campeonato cortó con la hegemonía de los Lakers, campeones en el 2000, 2001 y 2002 con la dupla Shaquille O’Neal-Kobe Bryant, y volvió a llevar a lo más alto al equipo dirigido por Gregg Popovich, que fue el más dominante de principio a fin de la campaña. Fue la franquicia más ganadora de la temporada regular con 60 victorias en 82 partidos, y ganó todas las series de Playoffs sin necesidad de ir a un séptimo partido.

Mentiroso

Era la temporada debut de Ginóbili en la NBA, que venía del Mundial de Indianápolis 2002, en el que la Generación Dorada entró en la historia grande del básquet al ser la primera selección en derrotar (87-80) a un equipo de los Estados Unidos formado por jugadores de la NBA. Pero Argentina caería en la final ante Yugoslavia, 88-77 tras ir a la prórroga en un partido que Manu presenció desde la banca hasta el final del tercer cuarto por un esguince de tobillo en la semifinal ante Alemania. En los 12 minutos en los que participó, no pudo jugar en plenitud ni anotar.

El bahiense era un rookie “mentiroso” ya que llegó a la liga con 25 años y consagrado como una estrella del básquetbol europeo. El campeón y MVP de las Finales de la Euroliga de 2001 tuvo lugar en los Spurs desde el principio, aunque le llevó un tiempo afirmarse como líder por una lesión en uno de sus tobillos.

Seleccionado en la posición número 57 de la segunda ronda del Draft de 1999, llegó a la liga en 2002, luego de un breve paso por el Kinder Bolonia de Italia, donde se consolidó como uno de los mejores jugadores del viejo continente.

En su primer año en la NBA, promedió 5,9 puntos, 2 rebotes y 1,7 asistencias en 17,6 minutos hasta febrero de 2003, cuando aumentó su producción a 10,9 tantos, 2,9 rebotes, 2,6 asistencias y 1,8 robos en 26,4 minutos durante los últimos 50 días de la fase regular.

A la hora de los Playoffs, el argentino ya se había establecido como el sexto hombre del equipo. Verlo jugar 30 minutos por partido se había tornado habitual, con actuaciones importantes en todas las series: promedió 7,7 puntos, 3,8 rebotes y 3,8 asistencias en la primera ronda frente a los Phoenix Suns. Su goleo aumentó ante el tricampeón Los Ángeles Lakers con 11,7 puntos. Explotó ante los Dallas Mavericks de Steve Nash y Dirk Nowitzki con 21 puntos en el cuarto juego de la final de la Conferencia Oeste. Sería el primer partido de muchos que vendrían después donde se sumaría al goleo junto a Tony Parker y Tim Duncan (25 y 21 puntos cada uno esa noche).

En las Finales, el escolta promedió ante los Nets 8,7 puntos, 4,5 rebotes, 2 asistencias, 2,2 robos y 0,5 tapones en 28,5 minutos por partido. Si bien fue poco preciso de cara al aro (34,8% de campo y 21,4% en triples), mostró su mejor versión en los últimos dos juegos con 12 y 11 puntos respectivamente. El sexto y último encuentro, jugado en el SBC Center de San Antonio, finalizó por 88-77. Los Spurs ganaron la serie 4-2 y Ginóbili jugó 33 minutos, en los cuales convirtió 11 puntos, tomó 7 rebotes, repartió 1 asistencia y logró 2 robos.

Ya con el anillo en el anular izquierdo de su mano, el 20 se convertía en el primer argentino en la historia de la NBA en ser campeón del básquetbol norteamericano y el segundo sudamericano, por detrás del venezolano Carl Herrera, que lo había conseguido por duplicado en 1994 y 1995 con los Houston Rockets. En parte, y sin sacarle mérito a aquel equipo de Rudy Tomjanovich, ese éxito fue alcanzado debido al retiro de Michael Jordan durante aquellas dos temporadas.

Único

En los últimos 30 años apenas hubo un novato que juegue al menos 25 minutos por partido para un equipo campeón durante las Finales de la NBA. El único jugador de primer año tan protagonista fue Manu Ginóbili, en aquellos Spurs del 2003.

De la mano del trío Duncan-Parker-Ginóbili, los texanos se consagraban por segunda vez en su historia y su legado que se extendería durante las siguientes 13 temporadas, con otras cuatro finales disputadas y tres nuevos anillos ganados. Y ni hablar del retiro de sus camisetas. Pero esas ya son historias para otras efemérides.

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