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Nicolás Tagliafico: disciplina, seriedad y profesionalidad

Por Luciano Chatelain

“Trato de ser una persona simple, tranquila”, dijo Nicolás Tagliafico, lateral izquierdo de la Selección argentina, en una entrevista a Clarín en 2018. Sin embargo, esta declaración -a pesar de afirmar que hay que ser igual en la cancha y en la vida y no cambiar de acuerdo a la circunstancia- no se condice tanto con su filosofía de juego y su forma de ver el fútbol. Un jugador que odia perder la pelota pero busca tomar riesgos en el uno contra uno y gambetear no se traduce en una persona simple. El gusto por el fútbol ofensivo y la escuela del Ajax, el “fútbol total”, la presión alta y la rotación de posiciones tampoco definen a un individuo tranquilo. Mucho menos el querer ser entrenador luego de retirarse como jugador.

“Tranquilidad” y “simpleza” tal vez serían mejor reemplazadas por “entrega”, “esfuerzo” y “sacrificio”, si se busca definir a Tagliafico. Son incluso valores que -sostiene- lo acompañaron siempre desde sus tiempos como juvenil en Banfield. Así lo define Gustavo Siviero, quien fuera su entrenador en el Real Murcia durante 2012 y 2013. “Disfrutaba mucho de entrenar y se entregaba al máximo”, dice mientras destaca su profesionalidad y seriedad como las principales cualidades del defensor.

Tagliafico fue campeón en el Maracaná con Independiente y la Selección.

Tagliafico llegó al Murcia desde Banfield con sólo 19 años gracias a un grupo empresarial argentino que colaboraba con el club. Lo hizo junto con otros jugadores argentinos como Mauro Dos Santos y Jonatan Gómez, también del Taladro. Con una gran madurez para su edad y una buena respuesta anímica ante la adversidad se integró muy bien con sus compañeros. “Es clave tener orden, conducta, ser y parecer”, le dijo Tagliafico a Clarín en 2017. Para Siviero parecía bastante introvertido, serio, aparentaba más edad de la que tenía, era muy respetuoso y hablaba lo justo y necesario. Pero no era un impedimento para su relacionamiento con sus compañeros y tenía un buen vínculo con ellos, incluso en actividades fuera del club.

Para Tagliafico es muy importante recordar siempre de dónde viene, y fueron sus orígenes los que facilitaron su adaptación en su primera experiencia en el exterior. La presencia de otros seis argentinos -incluido el director técnico- lo ayudaron mucho en un equipo en el que, con Siviero en el banco, Tagliafico alternaba la titularidad en su puesto con Óscar Sánchez, un lateral derecho de gran tradición en el club. Sin embargo, en sus participaciones logró destacarse y mostrar un gran gen competitivo. Su adaptación al fútbol europeo fue más rápida de lo esperado y no enfrentó problema alguno. Al punto tal que, entre los colaboradores del cuerpo técnico, veían en él una gran proyección y tenían el sentimiento general de que sería jugador de equipo grande, de clubes del calibre del Bayern Múnich. Todo gracias a su seriedad, compromiso y su contracción al trabajo.

Tagliafico intenta aplicar dentro y fuera de la cancha la disciplina que le transmitieron su familia, la gente que lo educó durante su infancia y la que lo rodea actualmente. Reconoce que, con tanta adrenalina y mucho en juego, es imposible estar tranquilo durante un partido. Y es que no son la tranquilidad y la simpleza lo que lo llevaron a ser campeón y capitán tanto con Independiente como con la Selección argentina. Dentro de la cancha fueron la inteligencia táctica y la capacidad de cerrarse a posiciones que el rival no espera, cualidades que define como las claves para su posición de lateral izquierdo. Fueron la disciplina, el esfuerzo, el sacrificio, la seriedad, la profesionalidad y aquel respeto samurái con el que tanto se identifica, y el que intenta aplicar en el fútbol y en la vida. Eso que supo reflejar cuando fue convocado por primera vez a una selección nacional luego de un partido en el que quedó inconsciente tras recibir un golpe en la cabeza que le generó pérdida de memoria de aquel encuentro.

Franco Armani: a la gloria no se llega por un camino de rosas

Por Martín Macias

“Esfuerzo” es una palabra sagrada en Casilda, provincia de Santa Fe: su crecimiento se debió al trabajo agropecuario, la actividad molinera y la expansión a través del puerto. Mano de obra. Trabajo duro. “Cuando entro a jugar, siento que no me van a meter ni un gol”, dijo Franco Armani a La Nación en 2018. Desde chico soñó con parecerse a Ubaldo Fillol, su ídolo; tanto, que atajaba con un buzo verde, característico del Pato en su paso por River.

A 208 kilómetros de Santa Fe, en el club Aprendices Casildenses, atajaba “Chili”, el primer apodo de Armani. Como el Pato, que nació en San Miguel del Monte, a más de 100 kilómetros de Buenos Aires. Hasta en eso tenían similitudes: vivir lejos de la capital. Siempre parado en puntitas de pie, era la postura predilecta del oriundo de Casilda. Muy fuerte de piernas, saltaba muy alto, parecía que volaba. Nunca dejó de volar: se convirtió en el arquero argentino más laureado de todos los tiempos, con 22 trofeos.

Oscar Torres, su primer entrenador, vio en Chili un talento sin igual. Era muy amigo de la familia Armani. Tras una larga charla con Analía, mamá de Franco y Leandro -su hermano- lo hizo debutar en la Liga Casildense, con la Primera de Alumni, a los 16 años: terminó como el mejor arquero de la liga. “Los rivales le decían que era imposible hacerle un gol”, dijo Torres para Olé en 2018. Fue en Aprendices donde, también, coincidió con Damián Musto, jugador del Cartagena de España, quien le picaba los penales -a propósito- para hacerlo enojar.

Soñaba con ser futbolista como su hermano, que jugó en Newell’s. Contrario a Leandro, que era 9, Franco quería atajar. Compartieron equipo en Central Córdoba de Rosario: el delantero, en Primera. El arquero, en Reserva. Sin escalas, Chili se fue de Rosario a La Plata con 20 años. En 2007, llegó a Estudiantes, pero competir con Mariano Andújar, Damián Albil y Mauro Dobler fue complicado. Así como llegó, se fue en busca de minutos a Ferro. En su primer -y último- partido, perdió 4 a 0 con Atlético Rafaela. Lo reemplazó Fernando Otárola y perdió más minutos de los que pudo encontrar en el arco del Verde.

Sin alquiler en Capital, Armani viajaba junto a dos compañeros en auto hacia la pensión de Estudiantes. La situación era compleja, y todavía tenía contrato con el Pincha: si no salía a préstamo, se quedaba a pelearla, pero la Reserva le empezó a quedar chica. Aún en la adversidad, siempre se mantuvo firme en su decisión, ya que nunca pensó en dejar el fútbol; así fue como lo sentenció para Olé en 2018: “Volver a Casilda no era una opción”.

Año 2008. En Deportivo Merlo, se olía desesperación: había que conseguir un arquero. José Luis Coutinho, presidente del club en ese momento, fue a buscar a Otárola a Ferro, pero los dirigentes le ofrecieron otra opción: el arquero suplente, a préstamo de Estudiantes, Franco Armani. “A De la Riva, el técnico, le encantó. En el club se empezó a hablar de que teníamos un fenómeno en el arco”, declaró Coutinho. Desde su debut, en la victoria 1-0 contra Estudiantes de Buenos Aires, Armani no soltó el arco de Deportivo Merlo: jugó los 42 partidos de la B Metropolitana, el reducido por el segundo ascenso y terminó con la valla menos vencida: 30 goles en 40 partidos. Como recompensa, el club le regaló un Ford Fiesta para que viaje a la pensión de Estudiantes, donde aún vivía, hasta tener un alquiler en Merlo.

Deportivo Merlo jugó la B Nacional 2009-10 con Armani, quien recibió 44 goles en 38 partidos, como figura absoluta. En la promoción, le ganó 2-0 a Sarmiento de Junín y mantuvo la categoría. Dentro y fuera del club se hablaban maravillas. Leonel García, ex compañero de Armani, dijo que no lo vio “cometer un solo error en 80 partidos”. Incluso, Mauro Pajón -otro de sus ex compañeros- propuso ponerle “Franco Armani” a una de las tribunas del estadio.

Ya afianzado, Armani demostró condiciones para estar en un equipo mayor. De la Riva, su técnico siempre le recalcó que iba a llegar lejos: “Si tuviese que hacer una lista, no encuentro tres arqueros argentinos mejores que vos. No te preocupes que el tiempo pone todo en su lugar”. Y todo se dio por, quizá, casualidades del destino. O mejor dicho, causalidades.

El 21 de enero de 2010, Deportivo Merlo hizo la pretemporada en Don Torcuato. Más precisamente, en Hindú Club. Ahí, coincidió con Atlético Nacional de Medellín, y armaron un partidito informal que terminó 1 a 1. La actuación de Armani fue suficiente para despertar el interés de los cafeteros. Tras preguntar por su ficha, negociaron con Estudiantes de La Plata: se arregló un convenio con Deportivo Merlo y Armani se mudó a Medellín en septiembre de 2010, a los 23 años. Se quedó hasta los 31, y se fue con 13 títulos bajo el brazo.

En 2018, el club que siempre anheló desde que era Chili, donde atajaba su ídolo, y que coloreaba su habitación con pósters de Hernán Crespo, Ariel Ortega, Enzo Francescoli y Marcelo Gallardo -quien se convertiría en su técnico- depositó su confianza en él. Así como el Pato, en 1978, debutó con la Selección Argentina en una Copa del Mundo, en Rusia 2018. Siempre agradecido, cumplió desde el primer día y llegó a donde siempre quiso estar. Todo gracias al trabajo duro. Por no aflojar aún cuando la situación no era favorable.

Serbia busca clasificarse por primera vez a octavos de final

Por Nicolás Ortin

La selección de fútbol de Serbia debuta este jueves a las 16 contra Brasil por la fecha 1 del grupo G del Mundial de Qatar en el Estadio Lusail, y buscan pasar de ronda por primera vez en su historia como Estado independiente.

Las águilas blancas, que se presentaron a diez citas mundialistas bajo el nombre de Yugoslavia, RFS de Yugoslavia y Serbia y Montenegro, buscan clasificarse por primera vez a octavos de final como Estado Soberano luego de sus participaciones fallidas en los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018.

Serbia, como miembro de la antigua Yugoslavia previo a la Guerra de los Balcanes, salió dos veces en el cuarto puesto en Uruguay 1930 y Chile 1962, mientras que su última participación en mundiales fue en Italia 1990 donde perdieron por penales frente a Argentina en cuartos de final. 

Gonzalo Montiel, el que siempre se adapta

Por Julian Falcone

“Desde chico ya era un jugador super profesional, rápido y agresivo. A pesar de su corta edad, cada vez que terminábamos un partido o un torneo siempre quería ver su video para poder verse y mejorar”, dice Claudio Úbeda, que lo tuvo en la Selección Sub 20 durante el Sudamericano y el Mundial 2017, sus primeras apariciones con Argentina. 

Gonzalo Montiel se formó en River y jugó en la Primera División desde 2016. En agosto de 2021 fue vendido al Sevilla, de España, en una operación que superó los 11 millones de euros tras haber sido uno de los mejores laterales derecho del continente sudamericano. 

Sin embargo, no siempre jugó en ese sector de la defensa y hasta llegó a jugar en otras zonas de la cancha. Tuvo la posibilidad de probarse en Huracán y en Boca pero, según contó en una entrevista para La Nación en 2018, nunca lo ponían y decidió volver al Baby en El Tala, club de su infancia en González Catán, localidad cercana a Virrey del Pino, lugar donde nació.

Las pruebas en River se realizaron en Villa Martelli. Fueron tomadas por Luis Pereyra, captador de las divisiones juveniles en aquel momento y, tras no haber quedado tanto en Boca como en Huracán, comenzó su carrera en las inferiores de uno de los clubes más importantes del continente.

Fue capitán en casi todas las categorías. Hasta la Reserva jugó como defensor central y fue campeón con la Octava en 2012, con la Sexta en 2014 y subcampeón con la Séptima en 2013 y en la Reserva en 2015. 

“En inferiores jugué de cinco, de ocho y en todos los puestos de la defensa, por eso Marcelo (por Gallardo) dice que soy su bombero. Puedo jugar donde me necesite”, le dijo Montiel a Juan Patricio Balbi, periodista de ESPN. Y la realidad es que, así como se adaptó en la cancha, lo hizo también en su vida. 

Durante casi dos años viajó solo. Dos horas y media de ida y de vuelta, dos colectivos y una Traffic. Lo hizo hasta que se cansó. Les dijo a sus familiares que no aguantaba más y pidió vivir en la pensión de River. Sabía y valoraba que había más de lo que tenían en su casa, contó en esa misma entrevista en 2018. 

Marisa, mamá de Montiel, habló en Pop Radio 101.5: “Gonzalo estuvo en la pensión de River desde los 11 años, yo iba a verlo una o dos veces al mes. Tuve un estado depresivo pero traté de no mostrárselo”.  

Ante todas las adversidades, Montiel pudo afianzarse como futbolista profesional y fue campeón en importantes estadios como Wembley, Santiago Bernabeu, el Monumental, el Mario Alberto Kempes y el Maracaná. Mientras triunfa en su vida como deportista de alto rendimiento, también le devuelve a su familia todo lo que hicieron por él.

La Libertadores del 2018 tuvo la final más importante de la historia al enfrentar a River y a Boca. Tras el empate en La Bombonera y los incidentes previos a la vuelta aquel 24 de noviembre, la Conmebol decidió llevar el partido a Europa, más precisamente a la cancha del Real Madrid, y Montiel fue titular. 

Juan y Marisa, padres de Gonzalo, nunca habían salido del país, ni siquiera de la provincia. La sorpresa de Cachete fue la invitación a España para que lo acompañen a la final de la Copa Libertadores. Además, pudieron acompañarlo para el Mundial de Clubes 2018 en Abu Dhabi, torneo en el que River obtuvo el tercer puesto. 

Ayudó a sus padres a construir una casa en Ezeiza, ciudad del Gran Buenos Aires en la que también se encuentra el predio de la AFA. Allí Montiel y el seleccionado argentino se entrenaron durante la Copa América 2021 que se disputó en Brasil, durante la pandemia, y fue la primera estrella para Gonzalo en la Selección Mayor. 

Tras la obtención de la Copa América y de la Copa de Campeones Conmebol-UEFA ante Italia, Montiel es parte de la selección de Lionel Scaloni que juega el Mundial de Catar 2022, el primero en su carrera.  

Luego de la cita mundialista deberá volver a España para continuar con su carrera en el Sevilla y dirigido por otro argentino: Jorge Sampaoli. Si bien sigue en pie en la Copa del Rey y en la Europa League, el conjunto blanquirrojo se encuentra en zona de descenso directo, otra adversidad que deberá superar el joven de Virrey del Pino.

España aplasta a Costa Rica y se afirma como candidata

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

La selección dirigida por Luis Enrique venció por 7-0 a Costa Rica y se posiciona primera del Grupo E junto a Japón, los goles fueron de Dani Olmo, Marco Asensio, Gavi, Álvaro Morata,  Carlos Soler y Ferrán Torres por duplicado.

España - Costa Rica, fútbol en directo: Partido, goles y resultado del Mundial de Qatar 2022 (6-0)

Lo que era una posibilidad ahora parece una realidad, España mantiene el ADN que los identificó a la hora de manejar la pelota y conseguir el Mundial 2010. Este inicio de camino ilusiona a cualquiera, sobre todo a los que no confiaban tanto en Luis Enrique sobre todo por la falta de gol que venía afectando a “La roja”. Este es, hasta ahora, el resultado más holgado en esta competencia, dejando a España y a Inglaterra como los que salen mejor parados de la primera fecha del torneo, mientras que Argentina y Alemania están en los polos opuestos, con más dudas que certezas para afrontar el siguiente partido.

Ahora Costa Rica debe recuperarse si quiere tener un Mundial similar al 2014 que los vio ser la sorpresa del Mundial, superando un grupo con Uruguay, Italia e Inglaterra, logrando llegar a Cuartos de final y eliminándolos Países Bajos, por penales, en la lucha por el acceso a Semifinales.

España vs Costa Rica EN VIVO - Mundial Qatar 2022: Gavi anota el 5-0 en la goleada de La Roja ante los Ticos - Infobae

España toma un gran impulso con este partido, al punto de que puede sentir cierta relajación hasta para enfrentar a Alemania que cayó con Japón por 2-1 y ahora las necesidades se hacen carne del equipo teuton que deberá sobrellevar la crisis que representa caer en un debut e intentar reponerse en el próximo partido que enfrentará a las dos potencias europeas.

Alemania y un mensaje directo a la FIFA

Germany's players cover their mouth as they pose for a group picture during the Qatar 2022 World Cup Group E football match between Germany and Japan at the Khalifa International Stadium in Doha on November 23, 2022. (Photo by Anne-Christine POUJOULAT / AFP)

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

Alemania perdió en su debut mundialista ante Japón por 2-1. El gol de los teutones lo consiguió Ilkay Gundogan en el primer tiempo desde el punto penal, pero en el complemento los asiáticos lo dieron vuelta con los tantos de Doan y Asano.

Pero lo más importante no fue eso, sino que, una vez que se supo que su capitán Manuel Neuer no iba a poder usar el brazalete multicolor (algo que también querían hacer los capitanes de Inglaterra, Gales y Dinamarca), optaron por un método de protesta incluso más significativo y esta vez, contra la FIFA.

La reacción del gobierno de Alemania contra FIFA por la prohibición de brazalete inclusivo y el

 

Poniéndose la mano en la boca en la foto oficial mostraron lo que sienten, que si no pueden llevar una distinción en favor de una causa a favor de los derechos de las personas en todo el mundo, entonces lo que hace la FIFA es censura y esta censura radica en la plata y el poder que tiene el país anfitrión en la casa madre del fútbol.

El arquero Neuer ya se había enfrentado con la UEFA cuando quisieron quitarle el brazalete a favor de los derechos LGBTIQ+, esto en el marco del partido contra Hungría, pero era para mandar un mensaje a su Primer Ministro, Viktor Orban y su política antiderechos.

Neuer y la cinta de capitán arcoíris se 'enfrentan' a la UEFA, Hungría... y la ultraderecha alemana | MARCA Claro Argentina

 

 

 

 

Alemania, una derrota de acá a Japón

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

Alemania perdió en su debut mundialista ante Japón por 2-1. El gol de los teutones lo consiguió Ilkay Gundogan en el primer tiempo desde el punto penal, pero en el complemento los asiáticos lo dieron vuelta con los tantos de Doan y Asano.

Mundial Qatar 2022 | Alemania-Japón: Vídeo resumen, goles, resultado y clasificación - Grupo E - Fútbol vídeo - Eurosport

Es la tercera vez en la historia de la “Die Mannschaft”, que es derrotada en el debut del Mundial, primero fue 1-2 frente a Argelia en 1982, aunque luego se recuperaría y terminaría llegando a la final, situación similar a la del seleccionado argentino en 1990 y se repite lo ocurrido en Rusia 2018 cuando cayó en el primer partido ante México por 0-1.

Los teutones ahora tienen que dar vuelta la página y encontrar su mejor versión, en caso de que se cumplan los pronósticos y logré una remontada que lo ubique en el segundo lugar del grupo, luego podría enfrentar a Bélgica en octavos, un partido nada fácil. Hay que ver si renacen los fantasmas de 2018 y la posibilidad de quedarse por segundo año consecutivo fuera de la Copa del Mundo apenas en fase de grupos.

Mundial Futbol: La inesperada debacle alemana en Rusia 2018

 

Hansi Flick tomó las riendas luego del largo y exitoso ciclo de Joaquín Low, con el sextete obtenido al frente del Bayer Múnich, logró ser el entrenador de la selección de su país. Pero al parecer puede tener un inicio similar al final que tuvo Low, al menos en lo que se refiere a Copas del Mundo.

 

 

 

La historia de Paulo Dybala, la Joya que saca fuerzas en el recuerdo de su padre

Por Matías Montenegro

Paulo Dybala es uno de los mejores jugadores argentinos en el mundo. Su zurda, su gambeta, el remate y la habilidad lo llevaron a crecer como futbolista en Palermo, Juventus y Roma, pero la Joya se descubrió mucho antes y no lo hizo ningún cazatalentos: fue su papá. 

Paulo, en Laguna Larga -su ciudad natal-, jugaba en Newell’s, una filial del club rosarino, pero en Córdoba. Aquella localidad, ubicada a 63 kilómetros de la provincia cordobesa, cuenta con menos de 8 mil habitantes. 

Adolfo -padre del delantero- siempre quiso que sus hijos se dedicaran al fútbol. Gustavo, el mayor, no llegó; Mariano jugó en las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata, pero no pudo. Quedaba la última oportunidad: La Joya

Adolfo, de padres exiliados de Polonia luego de la Segunda Guerra Mundial, llevaba a su hijo más pequeño a entrenar a Instituto. En un Chevrolet Vectra negro recorrían 66 kilómetros para que aquel niño de 10 años fuera a entrenar todos los días. Lo llevaba, lo esperaba y lo regresaba de nuevo a la ciudad. 

En el primer entrenamiento, Paulo fue con la camiseta de Boca. Santos Turza, quien lo recibió y probó en las inferiores de la Gloria, le advirtió que no podía asistir con indumentaria de otros equipos. El director técnico, a los pocos minutos de verlo, se acercó a Adolfo y le dijo que quería que el delantero se quedara a jugar allí. Curita, como lo llamaban de chico en su barrio, quedó encantado por la propuesta. 

Desde 2003 hasta 2008, Adolfo recorrió, todos los días, las mismas calles y rutas para alcanzar el sueño que anhelaban él y su hijo, pero ocurrió el hecho que marcó la vida de Dybala para siempre: la muerte de su padre. Un tumor dejó a la deriva a un joven de 15 años, que pidió permiso en Instituto y durante seis meses volvió a jugar en Newell’s para estar más cerca de la familia.

A los dos días de la muerte, Paulo fue a jugar un partido. “La rompí. Corrí y grité como nunca e hice cosas que no había hecho en una cancha. Eso no me lo voy a olvidar jamás”, detalló en el libro La Joya. Pese a haber sido un dolor muy fuerte, el cordobés dijo que le había prometido a su papá que iba a ser futbolista profesional. 

Al ser el más chico de la familia y ver cómo el resto ya estaban cada uno con sus temas personales, Paulo decidió irse a vivir a la pensión de Instituto y dedicarse de lleno a la ilusión que siempre tuvo su padre. “Me encerraba en el baño a llorar, pero por suerte aguanté”, relató el delantero de 28 años para Sportweek

Por momentos se le pasó por la cabeza soltar todo y volverse a Laguna Larga. No tenía nada que perder, pero decidió quedarse porque desde que había fallecido su papá, Dybala entraba a la cancha y le pedía que le de fuerzas para lograr el objetivo, y tras convertir goles, señalaba al cielo en forma de agradecimiento. 

Luego de dos años, en 2011, Instituto se jugaba el ascenso a Primera, que peleaba con River; el delantero titular de la Gloria se lesionó y Darío Franco, técnico de entonces, decidió darle la oportunidad a una joven promesa que surgía de las inferiores. Aquel 12 de agosto significó un antes y un después. Había cumplido con su padre, pero aún faltaba mucho por delante. Una semana más tarde, llegaría el turno de convertir. En su segundo partido, el nacido en Río Segundo marcó su primer gol como profesional. “Lo primero en que pensé fue en mi viejo”, recordó tras el encuentro. A lo largo de la Primera B Nacional marcó 17 goles, lo que lo posicionó como el goleador de Instituto. 

No le bastó a la Gloria para lograr el ascenso, porque cayó ante San Lorenzo por la Promoción, pero el muy buen desempeño de Dybala lo llevó a tener reconocimiento en su club: es el primer jugador en anotar dos tripletes en la misma temporada siendo el más joven; superó a Mario Alberto Kempes que lo había logrado con 18 años.

Después de aquel certamen en la Segunda División, Palermo de Italia vino con todo para llevárselo a Europa. El hecho de emigrar era algo que anhelaba cualquiera que se dedicase al deporte, y más un enfermo por el fútbol como lo era Adolfo. Curita, o La Joya permaneció aferrado a una ilusión que un padre, quizás por frustración propia, no pudo lograr. Se alimentaba de aquellas charlas que surgían de camino al entrenamiento. 

Hoy, en el mundial de Qatar, Dybala vuelve el tiempo atrás y se imagina en el auto de su papá, rumbo a un nuevo entrenamiento, con la ilusión de niño, el hambre de gloria. Así lo hubiera querido Adolfo, que le puso una Curita a su corazón antes de irse.

Marcos Acuña, el de Zapala que sale en la tele

Por Joaquín Carteri

En Neuquén -provincia que jamás había aportado un jugador a la selección argentina- apareció, en 1991, un hombre bajito que deslumbraba con su fútbol a los 35 mil habitantes de Zapala, un pueblo a 180 km al oeste de Neuquén capital. Hoy es una pieza fundamental en el esquema de Lionel Scaloni y en el Sevilla. Marcos Acuña siempre quiso ser futbolista y, con tal de lograrlo, supo adaptarse a cualquier posición que el entrenador requiriera; sea en defensa, mediocampo o ataque.

El Huevo, apodado así por su hermano Walter por su corte de pelo mal rapado, era el mejor en su pueblito natal. Desde una muy temprana edad veían que era distinto. Una vez, un árbitro en un torneo provincial lo amonestó solo para pedirle el nombre, porque tuvo el presentimiento de que ese pibe podría llegar lejos.

Pero fuera de Zapala no eran fáciles las cosas: fue rechazado por Boca, River, San Lorenzo, Tigre, Quilmes y Argentinos; no encontraban un lugar en el plantel o en la pensión para un chico de Neuquén. Pensó en dejar su sueño, llegó a dormir en una plaza por no haber encontrado alojamiento en Buenos Aires. “Ya está, no gastes más plata en mí”, le decía a su madre Sara, pero ella le insistía para que continuara: “Mirá cuando te vea en la tele, hijo”.

Sus ex compañeros decían que era la figura del equipo más popular de Zapala: Don Bosco. Un volante por izquierda con los dotes de un diez clásico: zurdo con buena pegada, gambeta y velocidad, capaz de desparramar tres o cuatro jugadores en el camino. Pero no parecía suficiente para los clubes profesionales. “Yo creo que va a triunfar, y le vamos a dar una mano para que triunfe”, dijo Gabriel Rouret, quien fue su entrenador en Don Bosco y hoy es padrino de su hija Mora.

Con ayuda de Rouret y varios trabajadores del club zapalino, Marcos se hospedó en Floresta para jugar en Ferro. Su inicio fue difícil, ya que le robaron tres veces cuando iba a las 5 de la mañana a tomar el tren para Caballito. “Venir de tan lejos a una ciudad tan grande como Buenos Aires se complica”, dijo el Huevo a El Gráfico en 2016. Pensó en volver a Zapala, pero de nuevo su madre lo alentó a seguir adelante.

“Yo, con tal de jugar, me adapto a cualquier posición”, afirmó una vez Acuña. Cuando se lesionó el lateral izquierdo titular, Marcos Sánchez, José María Bianco -técnico de Ferro en 2010- no dudó en poner al joven zapalino, quien ya había cubierto ese puesto en algunos partidos en cuarta división. Cuenta Leonardo Incorvaia, defensor central ex compañero suyo en Ferro, que destacaba por su estado físico. Hacía doble turno, iba al gimnasio a la tarde con el fin de potenciar ese aspecto. Incorvaia jugó con Acuña como lateral a su lado y afirmó que no dejaba pasar a uno, se le hacía fácil jugar con él. Fue en Caballito donde pudo desplegar su fútbol más similar al de Don Bosco de Zapala.

El 10 de julio de 2014, Diego Cocca asumió como entrenador de Racing tras el ascenso con Defensa y Justicia. Ocho días después, fichó a aquel volante zurdo de Ferro que había bailado a su equipo en la derrota 1-0 por la B Nacional en 2014. Sabía que el Huevo aportaba algo más que talento. Era un volante rápido con un gran estado físico y un buen asistidor. Además, curtido en defensa. Cocca explotó su polivalencia: lo puso de interior tanto por izquierda como por derecha y de doble cinco.

En Ferro aprendió muchas cosas en lo defensivo, y en Racing tuvo su faceta más ofensiva, donde marcó 21 goles contra los 5 que había convertido en su anterior club. La llegada de Facundo Sava como entrenador en 2016 lo ayudó a mejorar su juego en ataque, ya que al Colorado le gustaba que presionaran arriba y sean hábiles en el retroceso, Acuña encajaba a la perfección con lo que quería el técnico: “Tiene fuerza, pegada y ahora llega al gol. Podría jugar en cualquier equipo de Europa”, describió Sava para Diario Olé en 2017.

Pegó el tan ansiado salto a Europa a los 25. Jorge Jesús, entrenador del Flamengo campeón de la Copa Libertadores 2019, lo sumó al Sporting de Lisboa. Quería combinar la capacidad asistidora del Huevo -venía de sumar 27 asistencias en Racing- con los goles del neerlandés Bas Dost y tener, a la vez, un lateral izquierdo de recambio para Fabio Coentrão. Llegó a Portugal con la número 9, irónico porque sólo le falta jugar de delantero centro, hasta de defensor central jugó.

En la selección argentina es fijo en las convocatorias y suele rotar en el lateral izquierdo con Nicolás Tagliafico. Jugó la Copa del Mundo en Rusia 2018 y está presente en Qatar 2022. Además, Acuña fue parte del plantel campeón de la Copa América 2021 en Brasil y de la Finalissima en 2022 ante Italia. Lionel Scaloni señaló que es de sus preferidos y le genera una lucha diaria por no saber si ponerlo de titular o como suplente.

Los neuquinos aseguran que solo ven los partidos de la Albiceleste por Acuña y el sentimiento de representación que genera para la provincia. Sus más cercanos le piden que muestre un poco más de ese fútbol que desplegaba en Zapala. “Acercate en un tiro libre a Messi y pedisela, porque tenés una zurda bárbara”, le pidió Rouret al Huevo. “Está loco usted Gabi, me matan los compañeros”, le respondió Marcos entre risas, quien aún mantiene ese perfil bajo que lo caracterizó desde su llegada a Caballito, a pesar de tener más de cuatro años en la Selección.

Hay varias maneras de destacar en el fútbol. El Huevo eligió hacerlo por su entrega física y por poder jugar en cualquier lugar de la cancha. Era su sueño y tuvo todo el respaldo de Zapala, el lugar que antes era conocido por el asesinato del soldado Carrasco, el caso que dió fin a la colimba. Hoy es el pueblo donde nació Marcos Acuña, el primer neuquino en jugar para la selección argentina.

Julián Álvarez, el pibe de Calchín que soñaba con Messi

Por Juan Ignacio Rivera

“Vos que andas siempre buscando, hay un pibe que me tocó dirigir en la categoría 2000 en la Liga de Calchín que marca mucho la diferencia”, le dijo un árbitro que dirigía a Julián Álvarez en 2011 al presidente Ángel Nuñez, del club Atalaya de la ciudad de Córdoba. Ante este comentario, Nuñez llamó al reclutador de talentos Piero Foglia y le contó sobre las habilidades de Julián con la pelota. Álvarez hizo la primaria en el instituto Rivera Indarte de Calchín, era abanderado y competía en el Club Atlético Local donde además de jugar, la rompía. Frente a esto, Foglia, luego de hablar con Gustavo, el padre de Julián, lo invitó a jugar al club Atalaya y al poco tiempo vio un futbolista destacado. “Difícil encontrar un nivel de concentración desde el minuto 0 al 90. Tanto la definición como la llegada al área son dos rasgos que lo diferencian de los otros futbolistas”, dijo Foglia en un podcast de la Página Millonaria. Fabián Dominici, cartero del pueblo, contó en Olé: “Todo le salía de manera natural, mientras nosotros estábamos en el buffet mirábamos y Juli estaba haciendo cosas hermosas”. Álvarez no solo se destacaba en el club Atalaya sino que en torneos intercolegiales. En un partido anotó 14 de los 15 goles. 

Foglia tenía muy buena relación con Ramón Martínez, director deportivo del Real Madrid en 2011 y actual director general, y quien le había dicho que si veía un chico de temprana edad con condiciones y que no pertenezca a un club de AFA, le avisara. Foglia, para estar seguro de que Julián estuviese preparado para una competencia mayor, lo envió junto a su familia a probarse a River y Boca. Estuvo a la altura, por lo que lo recomendó a Martínez para qué se probará en el Merengue. Julián, que toda su vida tuvo como ídolo a Lionel Messi, días después de confirmarse la prueba en el Real Madrid, se confirmó que no fue el único equipo español en interesarse. Gustavo Álvarez contó que recibió un llamado de Jorge Messi, padre de Lionel, para invitarlo al Barcelona a realizar las pruebas. Pese a tener como ídolo al argentino, la familia Álvarez ya había acordado con el Real y respetó el compromiso de viajar a Madrid.

Y así fue, que en abril de 2011, con tan solo once años, Julián tomó su primer avión con destino al viejo continente junto a su padre y su reclutador Piero Foglia. Apenas llegó al club lo mandaron a jugar un amistoso con la número 10 y sorprendió al público. Fue la figura del partido con un par de goles. Luego, por sus buenas actuaciones, fue a jugar el torneo de divisiones inferiores de Alevines de Peralada en la ciudad de Girona. Era una novedad, ya que fue el único campeonato de ese año que no se disputó en fútbol 7, sino de 11. Se enfrentó a las mejores canteras del fútbol de toda España como Barcelona, Betis, Rayo Vallecano y Villarreal. Fue el goleador del torneo y marcó uno de los goles frente al conjunto blaugrana. Salió campeón, luego de ganarle 1 a 0 la final al Betis, y dio la asistencia del único gol del encuentro.

Los mandatarios del Merengue quedaron deslumbrados con su habilidad y destreza física. Todos en Calchín pensaron que Julián no volvería a la Argentina, ya que en España lo definían como un fenómeno. Pero tuvo que regresar debido a que la FIFA no dejaba que los equipos europeos ficharan jugadores menores de 13 años. Ley que hoy en día sigue vigente por protección al menor. Sin residencia española, Julián tenía que trasladar toda su familia por dos años y fue imposible para la familia Álvarez, que también debía conseguir trabajo y pagar una beca de 3000 euros para que su hijo empiece el secundario. La experiencia en el Madrid fue muy importante para Julián porque reveló su mayor problema. Estaba muy arraigado a sus orígenes y aún no estaba preparado para dejar Calchín a sus 11 años.

Los caminos llevaron a Julián al desafío de no bajar los brazos si quería triunfar en el fútbol. El cordobés siguió los estudios en el IPEM 284 y en el club Atlético Calchín para luego llegar a River, en enero de 2016. El destino quiso que en 2018, Julián regresara con tan solo 18 años a Madrid a disputar la final de la Copa Libertadores frente a Boca, donde también salió campeón y jugó sus primeros minutos en el Santiago Bernabéu. Hoy, a sus 22 años, volvió al viejo continente, aunque esta vez para el Manchester City, donde lleva 7 goles y 2 asistencias en los 20 partidos que disputó entre todas las competencias y donde en la mayoría arrancó en el banco de suplentes. Además, luego de sus buenas actuaciones con la selección argentina y su gol por Eliminatorias frente a Ecuador, se ganó un lugar en la lista de 26 jugadores que disputan el Mundial de Qatar.