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Corea del Norte y los pasajes de avión: la hazaña del Mundial 66

Por Bruno Di Perna

“No hagan un papelón”, fue el mensaje que dio el jefe de Estado norcoreano Kim Il-Sung a los futbolistas antes de viajar al Mundial de Inglaterra 1966. El panorama no era nada alentador tras ver el grupo de los asiáticos: Unión Soviética, Chile e Italia. Parecía que cumplir la orden sería una misión imposible, sobre todo tras perder 3-0 frente a la selección que lideraba Lev Yashin.

El segundo partido fue frente a la Roja, que en el Mundial de Chile 1962 logró el tercer puesto. Ya desde el primer tiempo Corea del Norte estaba en desventaja, tras un gol de penal a los 26 minutos. El partido siguió y la eliminación era prácticamente un hecho, como figuraba en todos los pronósticos. A falta de dos minutos para el final, Pak Sung-jin metió una volea desde el borde del área para lograr un empate milagroso bajo la lluvia de Middlesbrough.

Corea del Norte era una selección desconocida en la historia del fútbol. Jamás había participado de un torneo internacional. A pesar de esto, el proceso de clasificación se volvió accesible de un momento a otro. La FIFA otorgó únicamente una plaza para la Copa del Mundo en lo que inicialmente sería una lucha entre 21 selecciones de Asia, Oceanía y África. Tras esta decisión, sumada a tensiones políticas y problemas logísticos, casi todas las participantes boicotearon y decidieron no presentarse a las Eliminatorias. Únicamente dos decidieron jugar por la posibilidad de disputar su primer Mundial: Corea del Norte y Australia. El pasaje se definió en una serie a doble partido en una sede neutral. El país elegido fue Camboya, donde los asiáticos se impusieron con un global de 9-2 (6-1 y 3-1), en ambas ocasiones en el Estadio Olímpico de Nom Pen. De esta manera, Corea del Norte logró clasificar a su primer Mundial.

Antes de salir de Pyongyang, Kim Il-Sung realizó una visita al equipo. El por entonces jefe de Estado eligió a dedo a los 22 futbolistas que conformaron el plantel. Todos ellos eran militares de grado y casi ninguno había tenido experiencia en el fútbol profesional. Por último, dejó un mensaje a sus compatriotas: “No hagan un papelón y denle una alegría al pueblo”. Incluso el arribo trajo sus complicaciones. Al venir de un país comunista, hubo sectores en Inglaterra donde se planteó prohibirle la entrada a los Chollimas, pero esta idea fue rápidamente descartada. Los norcoreanos se alojaron en la ciudad de Middlesbrough, donde disputaron los tres encuentros de la fase de grupos.

Tras una derrota que era considerada digna ante Unión Soviética y un empate sobre la hora frente a Chile, las expectativas ya estaban más que satisfechas. Nadie se imaginó lo que iba a pasar en el partido con Italia. Ni siquiera los dirigentes, que ya habían sacado los boletos para regresar a su país. En el Ayresome Park, norcoreanos e italianos se vieron las caras. A estos últimos, el empate les alcanzaba para lograr la clasificación a los cuartos de final. Pero a la Azzurra se le complicó todo cuando Giacomo Bulgarelli chocó con Pak Sung-Jin y tuvo que retirarse lesionado a los 34’. Minutos más tarde, a tres del final del primer tiempo, Pak Doo-Ik la agarró como venía y puso el 1-0. En el segundo tiempo, los europeos fueron con todo a buscar el empate. Sin embargo, Ri Chan-Myong estuvo inspirado y fue clave con varias atajadas, para conseguir un triunfo que ni el más optimista hubiera esperado: “Detrás de mí estaba la portería, que era pequeña, pero detrás de la portería estaba nuestra nación. Si recibía un gol, caería el prestigio de Corea del Norte. Por eso defendí esa portería con mi vida”. Esta fue la primera vez que un asiático lograba superar la fase de grupos de un Mundial, además del primer triunfo de una selección de la AFC sobre un europeo y una campeona del mundo. La prensa italiana apodó a Doo-Ik como “El Dentista”. Esto fue para hacer notar el nivel de la selección que eliminó a la Azzurra. Este rumor se desmintió mucho tiempo después. El delantero norcoreano trabajó como obrero en una imprenta, para luego servir en el ejército.

Luego de clasificar a cuartos de final como escolta, Corea del Norte tuvo que cambiar los pasajes para mudarse a Liverpool. Luego de no conseguir ningún hotel, la Selección se alojó en el Loyola Hall, una residencia católica. Tras dormir en habitaciones aisladas, una rareza para el equipo (ya que acostumbraban a dormir juntos), Doo-Ik confesó que les costó conciliar el sueño con los íconos religiosos en las paredes. Ya frente a Portugal (que había eliminado a Brasil), los Chimollas sorprendieron al mundo: en 25 minutos ganaban 3-0. En ese momento apareció Eusebio, que anotó un póker y los Lusos ganaron por 5-3. Los norcoreanos fueron ovacionados por todo el Goodison Park. En su regreso, Doo-Ik comentó que fueron tratados como héroes: “Nos recibieron con honores. Jugamos un gran campeonato”.

El ritual del balón: la liturgia colectiva que detiene el tiempo

Por Lola Fernández

La Copa del Mundo trasciende la esfera de lo estrictamente deportivo para consolidarse como un fenómeno antropológico sin precedentes. Cada cuatro años, el planeta altera su ritmo habitual, sincronizando sus latidos al compás de un cronómetro que, durante 90 minutos, parece suspender las leyes del tiempo lineal. Es el instante en el que los mapas geopolíticos adquieren una dimensión emocional inabarcable, donde las fronteras, usualmente rígidas, se vuelven porosas bajo el influjo de una identidad compartida. Cuando el balón comienza a rodar, se produce una suspensión de la realidad: la burocracia, las crisis económicas y el ruido cotidiano se silencian. El Mundial funciona, entonces, como un paréntesis necesario en la narrativa histórica, un espacio donde las jerarquías sociales se difuminan en las gradas o frente a la pantalla, igualando al espectador común con el analista más técnico en un mismo grito de angustia o éxtasis.

Es casi como una religión laica. Hay algo sagrado en el hecho de juntarse con otros, incluso con desconocidos, a seguir la suerte de un equipo. No solo estamos mirando un juego, estamos viviendo una experiencia que nos une. Durante esos días, la selección nacional se transforma en un espejo de lo que somos: ahí vemos proyectados nuestros valores, nuestros sueños, las veces que nos caímos y las ganas que tenemos de levantarnos. Cuando el equipo lucha por cada pelota, sentimos que nosotros mismos estamos dando esa pelea. Es una forma de decir que, aunque a veces nos sintamos solos en la rutina de todos los días, formamos parte de algo más grande. Esa sensación de “ser parte de un grupo” es lo que nos rescata del aislamiento al que a veces nos empuja la vida moderna.

Por supuesto, no todo es perfecto. Esta euforia colectiva tiene una doble cara. A veces, nos dejamos llevar tanto por la pasión que usamos el Mundial como una forma de escapar de la realidad, como si fuera una anestesia que nos calma, pero que no cura los problemas reales que tenemos afuera de los estadios. Es peligroso poner todas nuestras esperanzas y nuestra felicidad en el resultado de un partido, porque, cuando el campeonato termina y la fiesta se apaga, la vida real sigue ahí, esperando con sus propias dificultades. El desafío es no olvidar que la emoción del fútbol debería ser un impulso para mejorar nuestras vidas, y no solo un refugio pasajero para no ver lo que nos rodea.

Lo que sentimos al ver el torneo es una mezcla extraña de recuerdos y expectativas. Nos acordamos de los Mundiales que vivimos de chicos, de los seres queridos con los que compartimos algún festejo, y al mismo tiempo, nos ilusionamos con lo que vendrá. Cada cuatro años, tenemos la sensación de que el mundo puede empezar de cero, de que todo es posible. Esa energía es contagiosa. Cuando el último partido termina y el campeón levanta la copa, nos queda un vacío difícil de explicar. Es la vuelta a una normalidad que, de pronto, se siente un poco más gris y vacía que antes, porque nos falta esa dosis de épica y aventura.

Al final de todo, lo más importante que nos deja el Mundial es la lección de que podemos estar unidos. Nos demuestra que, aunque seamos diferentes, todos somos capaces de emocionarnos por lo mismo. Quizás el gran aprendizaje no sea el fútbol en sí, sino ver cómo somos capaces de tratarnos como hermanos, aunque sea por un rato, simplemente por compartir una pasión. Tal vez, el verdadero triunfo no sea levantar el trofeo, sino aprender a mirar al que tenemos al lado y entender que, al final del camino, todos estamos jugando en el mismo equipo. Esa capacidad de sentir, de vibrar y de encontrarnos con el otro es, en esencia, lo que nos hace profundamente humanos.

Issa Diop y una decisión que se hizo esperar

Por Renzo Torregiani 

Nació en Francia, rechazó jugar para Senegal y fue partícipe necesario en la clasificación de Marruecos a octavos de final. El defensor central de 29 años creció en Toulouse pero tiene madre marroqui y padre de origen senegales.

Corría el primer minuto de adición en los 16avos de final de la Copa del Mundo, el lateral de Manchester United Noussair Mazraoui, derecho jugando por izquierda, subió la pelota en conducción y se la dejó a quien había ingresado tres minutos antes, Chemsdine Talbi. El extremo de Sunderland enganchó para su pierna diestra y colocó el centro para que Issa Diop, un inusual atacante, se colara entre los defensores neerlandeses y peinara la pelota al ángulo izquierdo del arquero Bart Verbruggen.

Con este gol, Marruecos empató las acciones en 1 y condenó a Países Bajos a jugar el alargue y los posteriores penales. Desde los 12 pasos y con Yassine Bounou habiendo atajado uno, el flamante refuerzo del Bayern, Ismael Saibari, sentenció la serie por 3 a 2 y le dio al combinado marroquí el pasaje a los octavos de final.

A pesar de que Saibari aparezca en las fotos de todos los diarios, el gran responsable de que Marruecos se haya metido nuevamente en partido fue Diop. El central de 194 centímetros de altura apareció por sorpresa en el área rival entre Virgil Van Dijk y Teun Koopmeiners para devolverle la vida a todo el pueblo marroquí.

Issa Diop nació y se crio en los suburbios de Toulouse y en las canchas barriales de Blama fue donde comenzó a jugar a la pelota con siete años. A esa edad, ya combinaba una gran altura con una coordinación envidiable. Fue por eso que el Toulouse posó los ojos sobre él y lo reclutó para sus divisiones inferiores con tan solo 9 años. Diop pasó de jugar de manera recreativa en su barrio a formarse en una de las mejores academias de Francia.

A su vez, uno de sus primeros acercamientos al fútbol fue gracias a la figura de su abuelo paterno, quien se convirtió en el primer jugador senegalés en jugar en la Ligue 1 de Francia. Lybasse Diop fue un destacado delantero que se desempeñó en el Girondins de Bordeaux y fue parte del cuerpo técnico de la Selección senegalesa en la década del 60. Si bien Lybasse falleció cuando Issa tenía dos años, su legado fue una fuente de inspiración para el defensor central.

El cuarto de los cinco hermanos Diop permaneció una década en el Toulouse hasta que el 28 de noviembre de 2015 y con 18 años fue enviado a la cancha por el técnico Dominique Arribagé. Issa disputó los 90 minutos ante el Niza en lo que fue una victoria clave en la lucha por la permanencia, mostrándose solvente y sólido en defensa. 23 jornadas más tarde, a una del final del campeonato, Toulouse logró la permanencia con Diop como figura en la defensa y estas actuaciones hicieron que el West Ham pagara 25 millones de euros por él.

Pese a haber nacido en Francia, Diop tiene madre marroquí y padre de origen senegalés. Según la reglamentación de FIFA, Issa podría haber representado a cualquiera de las tres Selecciones y, aunque se mostró muy firme en la postura de jugar para su país natal, nunca fue convocado por el combinado mayor. Sí representó a los galos en todas las divisiones formativas (de sub-16 a sub-21).

En 2022 cambió de rumbo y pasó al Fulham, también de la Premier League, por casi 18 millones de euros. Pero no era lo único que cambiaría en su vida. Al cumplir 29 años y sin chances en la Selección de Didier Deschamps, Diop aceptó la convocatoria de Marruecos para la fecha FIFA de marzo de este año. El ente máximo regulador del fútbol a nivel mundial le otorgó el One-Time Change (permiso para representar a otra selección) el jueves 26 de marzo y en menos de 24 horas hizo su debut con Los Leones del Atlas en el empate 1 a 1 con Ecuador.

A tan solo tres meses de su estreno, Diop se metió en la lista de Mohamed Ouahbi y se consolidó dentro del once marroquí. El 29 de junio de 2026, con tan solo siete partidos oficiales en su espalda, Diop escribió su página en la historia de Marruecos, no solo por haber sido el autor del gol agónico contra Países Bajos, sino porque, al igual que otros 18 extranjeros, eligió defender los colores de Marruecos a capa y espada.

Ghana: cuando una generación cambió la historia del fútbol en un país

Por Benjamín Gualtero

Pasó de ser una potencia africana a convertirse en una fábrica mundial de talento futbolístico, marcando la historia del fútbol africano con generaciones inolvidables.

Un país cuyo fuerte es la exportación de oro por su potencial en recursos naturales, ubicado en el continente africano, es uno de los más seguros y que mejor está de manera democrática. Sacando todo ese contexto, África es una maravilla no tan potenciada en cuanto al fútbol. Hoy en día, el continente madre tiene 10 países ya clasificados para la Copa del Mundo 2026, Marruecos en el Mundial pasado hizo la mejor participación de un país de la región en su historia, pisando las semifinales.

La historia del fútbol empezó en Europa y se fue poblando y conociendo en distintos continentes, el que más viene creciendo en los últimos años es el de África. Ghana, país que limita con Costa de Marfil, al norte con Burkina Faso y al este con Togo, tiene un relato muy interesante ya que viene con una fuerte creciente en su fútbol, todo empezó en la década de los 60-70 cuando empezó a conocerse. Ghana fue una de las primeras potencias del fútbol africano después de independizarse del Reino Unido en 1957. Bajo el liderazgo político de Kwame Nkrumah, el deporte recibió mucha inversión estatal. La Selección ganó la Africa Cup of Nations en 1963 y volvió a conquistarla en 1965, convirtiéndose rápidamente en una referencia ineludible.

El torneo Africa Cup of Nations en 1963 se celebró en su propio territorio y conquistaron su primer título al derrotar a Sudán por 3-0 en la gran final disputada el 1 de diciembre en el Estadio de Acra.

Pero el verdadero salto internacional llegó a finales de los 80 y durante la década del 90. El crecimiento más importante llegó cuando Ghana empezó a dominar el fútbol juvenil mundial. La generación dorada juvenil explotó entre 1989 y 1999: campeón del Mundial Sub-17 de la FIFA en 1991 y 1995, finalista del Mundial Sub-20 de 1993. Producción masiva de talento exportado a Europa. En esa época comenzaron a aparecer jugadores como Abédi Ayew, el simple hecho de mencionar que heredó el apodo de Pelé habla a las claras de la calidad de jugador del que se habla. Abédi es considerado como el mejor jugador ghanés de la historia. Ayew, considerado el gran símbolo del fútbol ghanés moderno. Su éxito en Olympique de Marseille ayudó a darle prestigio internacional al país.

Su palmarés es elocuente: es uno de los máximos ídolos  de la historia de la Selección de Ghana. Conquistó tres Balones de Oro africanos y un premio al mejor futbolista de África.

Gracias a ese alto nivel de éxitos y jugadores que se convirtieron en ídolos en su país, las generaciones que le siguieron estuvieron muy a la altura consiguiendo resultados sobresalientes, todo eso llevó a la explosión mundial en los 2000. La verdadera consolidación global llegó en los años 2000: clasificación al primer Mundial en 2006, octavos de final en la Copa Mundial de la FIFA 2006, cuartos de final en la Copa Mundial de la FIFA 2010, donde estuvieron a segundos de convertirse en el primer país africano en semifinales de un Mundial. Esa generación incluía figuras como: Michael Essien, Asamoah Gyan, Sulley Muntari, Kevin-Prince Boateng. El futbolista con más partidos en la historia de Ghana es André Ayew, con más de 110 partidos internacionales. También es uno de los pocos jugadores africanos en disputar tres Copas del Mundo consecutivas con su selección. Además, el máximo goleador histórico de Ghana es Asamoah Gyan, una de las máximas figuras en su historia con 51 goles con la selección nacional, Gyan es el máximo goleador africano en la historia de los Mundiales con 6 tantos.

¿Por qué creció tanto Ghana? Las razones principales fueron: fuerte desarrollo de academias juveniles, exportación temprana de jugadores a Europa, enorme inversión en fútbol juvenil, cultura futbolera muy arraigada, influencia de clubes y scouts europeos en África Occidental. Sin lugar a dudas, su buen avance como sociedad y el aporte cultural del fútbol en los años 80 hizo que los niños quieran practicar más el deporte.

Hoy la selección está en rumbo de jugar su 5to Mundial consecutivo, ya que desde 2006, donde se clasificaron por primera vez, están teniendo una racha muy positiva. Ghana compartió el Grupo I eliminatorio con las selecciones de Mali, Madagascar, República Centroafricana, Comoras y Chad. Las Estrellas Negras lograron consolidarse en la primera posición, superando a sus competidores para obtener uno de los boletos directos que otorga la Confederación Africana de Fútbol para la Copa del Mundo 2026, uno de sus máximos referentes actuales es Thomas Partey, que llega a su último Mundial.

El argentino que nació en Cabo Verde: Tomás Custodio Mendes

Por Santiago De Luca

A lo largo de los años en el mundo transcurrieron un sin fin de sucesos históricos, y el siglo xv, no fue para menos. En este, además de haber quedado marcado por el Renacimiento, sucedió la caída de Constantinopla, el encuentro de Cristóbal Colón con América, la invención de la imprenta, la expansión portuguesa impulsada por Enrique “el Navegante”, entre muchas otras cosas, en la que se hará hincapié en esta última. 

Tras procurarse la nueva nave tipo carabela, Enrique fue responsable del temprano desarrollo de la exploración y del comercio marítimo con otros continentes a través de la exploración sistemática de África occidental, las islas del océano Atlántico y la búsqueda de nuevas rutas. 

A 924 kilómetros de Mauritania, que en su momento su territorio pertenecía a tribus nómadas bereberes previo a la llegada de los Lusitanos, habitaba un archipiélago de diez islas volcánicas con una superficie terrestre combinada de aproximadamente 4033 km², la cual se mantuvo deshabitada hasta la llegada de los colonizadores.

Debido a que las islas se encontraban en una ubicación conveniente para desempeñar un papel en el comercio de esclavos en el Atlántico, Cabo Verde se volvió económicamente próspero durante los siglos xvi y xvii, atrayendo a comerciantes, corsarios y piratas. Durante el siglo xix se redujo económicamente debido a la supresión de la trata de esclavos y, pegando un gran salto en el tiempo, en 1951, el país se incorporó como un departamento de ultramar de Portugal. 

El territorio se mantuvo al margen de la guerra colonial portuguesa, pero sus habitantes presionaron por la autonomía total representados por el Partido Africano para la independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde, que además pedía una unión política con la Guinea Portuguesa continental. Ambos países se liberaron por separado en 1975. 

Sin embargo, el 28 de noviembre de 1961, nacería en Praia, hoy capital de Cabo Verde y en su momento capital de la Cabo Verde Portuguesa, un chico llamado Adriano Tomás Custodio Mendes, quien, lejos de sumarse al movimiento independentista, emigró a Argentina en 1974 con la edad de 12 años tras quedar huérfano y ser traído por su hermana mayor radicada en La Plata. 

Comenzó su carrera futbolística en 1981 jugando para el ‘Pincha’, en donde se mantuvo en el club hasta 1984, con un préstamo entre el ‘82 y ‘83 en Danubio de Uruguay, e integró el equipo dirigido por Carlos Bilardo con figuras como Alejandro Sabella y José Daniel Ponce. En la institución conoció a Patricio Hernández, quién más adelante se convertiría en una persona muy importante para él. Este le decía que llegar a Primera era fácil, pero lo difícil era mantenerse. Cuando ya tenía un nombre en el fútbol, le contaba a la gente de Estudiantes que había un negrito en Inferiores que la estaba rompiendo. 

En diálogo con TN, dijo: “Adriano se adapta muy bien a los grupos porque es inteligente y vivo. Siempre tenía buen humor incluso en la previa de los partidos. Era zurdo, cabeceaba bien y podía jugar como delantero o volante ofensivo. Tiene un físico privilegiado y no en vano jugó hasta los 38 años”. 

Sus primeros años en la Argentina fueron difíciles porque le costó adaptarse. Mendes, en una entrevista también con el mismo medio, explicó: “La primera vez que me dijeron “negro” a un pibe lo corrí tres cuadras hasta que se metió en su casa. Recuerdo que volví llorando y mi hermana me dijo que decir “negro” era natural. Mira si logré adaptarme a este hermoso país que si hoy me decis Custodio, no me hago cargo, pero si me decís negro, me doy vuelta al toque. A pesar de eso, sufría discriminación permanentemente. Incluso lo padecí de grande, ya siendo jugador profesional. La discriminación racial te la hacen sentir incluso dentro de la cancha”. 

En 1985 pasó a Temperley, en donde estuvo un año nomás antes de irse a préstamo por dos años al Blooming de Bolivia. En 1988 fue a Cerro Porteño de Paraguay donde jugó la Copa Libertadores, en 1989 pasó a Colón de Santa Fe, donde permaneció una temporada y sería San Martín de Tucumán su nuevo destino. Jugó ahí hasta 1991, cuando se fue a Chile para formar parte de las filas de Santiago Wanderers. 

En 1992 estuvo en Racing de Olavarría, después en el Deportivo Táchira de Venezuela hasta 1993. En ese año regresó a la Argentina para jugar en Chacarita Juniors, en donde se quedó hasta 1994. En la temporada ‘95 regresó a Chile, defendiendo la camiseta de Deportes Iquique y a mediados de diciembre de 1996, se incorporó al Club Broncos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. 

En 1997 regresó a Temperley, donde jugó una temporada y en 1998 pasó al equipo barilochense Martín Güemes del Torneo Argentino B (cuya liga como tal dejó de existir en 2018, pero en 2027 retomará como una nueva cuarta división con el nombre “Torneo Argentino del Interior”) y se retiró allí en diciembre de ese año. En diálogo con TN explicó: “Viajamos a Cutral Co a jugar un partido definitorio pero teníamos la información de que éramos boleta de antemano. Yo jugué en una época donde los árbitros insultaban a los jugadores, era un fútbol donde solo había una cámara de filmación. Nos empezaron a “bombear” y junto a Jose Percudani lo fuimos a encarar al árbitro. Le dije “este es mi último partido, lloré, reí, gané y perdí. Si me cagás te vas a acordar toda tu vida de mí”. 

No cobra una infracción ante un compañero y cuando le voy a reclamar me saca la amarilla y como me descontrolé le pegué una piña. Me despedí del fútbol como yo lo soñé, me desquité del maltrato que tenían los árbitros hacia mí.” 

El delantero, que metió 84 goles en 340 partidos, se conectó tanto con nuestro país a tal punto de obtener la nacionalidad. Por lo que no importa que sea de Cabo Verde y tenga sangre portuguesa, el argentino nace donde quiere. 

Los hermanos caboverdianos que enfrentará Argentina

Por Casandra Lacabe

Los hermanos, Laros y Deroy Duarte, nacieron en Países Bajos pero decidieron representar a Cabo Verde por sus raíces familiares. Ambos nacieron, se criaron y dieron sus primeros pasos futbolísticamente en Róterdam antes de representar internacionalmente a los Tiburones Azules, que están participando por primera vez en un Mundial de fútbol. 

Deroy, tiene 26 años, es el menor de los dos pero fue el primero en debutar con Cabo Verde, el 22 de marzo de 2022, fue en un amistoso contra Guadalupe donde los caboverdianos se impusieron por 2-0. Acumula 36 partidos jugados con el conjunto caboverdiano, incluyendo el Mundial que se está compitiendo y aún no ha marcado ningún gol. Por su parte, Laros, de 29 años, hizo su debut oficial en Cabo Verde por la Copa África de Naciones 2023, disputada en enero y febrero del 2024. Hasta el momento, tiene 21 partidos jugados con su selección y a diferencia de su hermano tiene 3 goles, 2 oficiales y 1 en un amistoso.

Sin embargo, también se enfrentaron en la máxima categoría, cuando Laros jugaba para el FC Groningen y Deroy en el primer equipo del Fortuna Sittard, fue el primer duelo directo en partidos de liga en noviembre del 2021 y febrero del 2022.

Cabo Verde disputará los 16avos de final el viernes 3 de julio con Argentina, defensora del título, y tuvo una sorpresiva actuación en la fase de grupos. Empató todos los partidos, la primera fecha sin goles ante España, contra Uruguay 2-2 y cerró la ronda contra Arabia Saudita por 0-0.

La disputa de poder que los futbolistas pagan con sus físicos

Por Lucas Grosso

En el Mundial de Qatar, aproximadamente 30 jugadores se lesionaron para la cita (entre ellos Karim Benzema, último ganador del Balón de Oro antes del torneo) la cual se disputó entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022, en el ecuador de la temporada europea, por lo que la mayoría de los futbolistas venía arrastrando una gran fatiga. 

Sobre el campeonato actual no hay una cifra sobre la cantidad exacta de lesionados, ya que ningún cuerpo técnico quiere revelar las debilidades de su equipo, pero se estima que la suma ronda 30 futbolistas entre los que se lo perderán completamente y quienes lo van a jugar con ciertas molestias. Hay que tener en cuenta que recién acaba de terminar la fase de grupos y que la cantidad de encuentros en la competencia aumentó, por lo que es esperable que la estadística supere a la de hace cuatro años.

Según cifras de Howden Professional Sport, una aseguradora especializada en gestión de riesgos deportivos, en las cinco ligas de mayor relevancia en Europa (inglesa, española, italiana, alemana y francesa), en el año 2024 se produjeron 4.123 lesiones en 4232 partidos, promediando prácticamente una por partido. En comparación, en 2020 ese número era 3504. 

¿Qué causó ese aumento?

Una de las competencias que alimentó este caos en el calendario fue el Mundial de Clubes, en el que participaron 32 instituciones, propuesta impulsada por Gianni Infantino ante la negativa popular respecto a organizar el de selecciones cada dos años. Muchos jugadores estaban descontentos con el nuevo campeonato. Por ejemplo, Raphinha dijo: “En ningún momento nos preguntaron a los jugadores si queríamos renunciar a nuestras vacaciones”. El mes en el que la mayoría de las ligas descansan, fue designado para crear un torneo que a futuro generará millones de dólares para la FIFA.

Pero los campeonatos predilectos de la Federación presidida por Gianni Infantino no son los únicos que aumentaron su volumen de encuentros. Es una tendencia que también se está adoptando en confederaciones continentales como la UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, quien sobre el aumento de cupos para el Mundial de naciones dijo: “Tenemos una gran cantidad de partidos que no son atractivos en lo absoluto”. Pareciera que no recuerda que en la institución que dirige desde 2016, se creó la Nations League durante su mandato, torneo que en una de sus zonas enfrenta a Gibraltar, Malta y Andorra. Lejos de ser un comentario despectivo a estas selecciones, lo que refleja en su accionar es que no es una crítica fundamentada en el espíritu competitivo, sino basada en la imposibilidad de seguir recaudando dinero a través de campeonatos propios durante una parte del año.

 Las tres competencias del viejo continente (una de ellas, la Conference League, disputada por primera vez en 2021), aumentaron su duración considerablemente. Anteriormente se disputaban 6 fechas de fase de grupos en la Champions y Europa League. Pasando la fase inicial, eran 7 partidos hasta una eventual final. En el caso de las inferiores a la Liga de Campeones, contaban con una ronda preliminar antes de los octavos de final entre los segundos de cada grupo y los terceros de la competencia inmediatamente superior.

Hoy esos números mutaron a 8 enfrentamientos en la primera mitad y, en el peor de los escenarios, 9 en las rondas eliminatorias al añadirse un repechaje entre el noveno y el vigésimo-cuarto clasificado. 

Pasar de 13 a 17 partidos no parece un cambio tan tremendo, pero hay que tener en cuenta que cada partido de un certamen internacional es igual a una semana en la que un equipo disputa 2 (o hasta 3) contiendas en 7 días. Es decir, que se pasó de prácticamente 3 meses de desgaste de más de un partido por semana a más de 4.

No se puede ignorar que los encuentros que se agregan en torneos como la Champions League o el Mundial de Selecciones, pueden ser de vital importancia para la carrera de un deportista, por lo que no es sencilla la decisión de perderse un partido con la excusa de que están fatigados.

Este aumento constante no tiene otra explicación más que el beneficio económico, ya que cada vez que los actores salen a la cancha, se forma un espacio más en el que vender publicidades, entradas (constantemente encarecidas) y, lo que más porcentaje del ingreso tiene, mayor recaudación por los derechos televisivos.

Pero este factor tiene una aclaración: las transmisoras no pagan un monto fijo por cada fecha: no todos los partidos valen lo mismo. Los canales que televisan los enfrentamientos no ven tanto rédito económico si una de las fechas pone a competir a dos equipos sin interés por parte del público.

Esto quiere decir que el valor por partido baja, y aunque el fútbol no es una ciencia exacta, se puede considerar que el valor deportivo también lo hace al incluir clubes y selecciones que no dan la talla en torneos con rivales de máxima exigencia.

La cifra prevista de la Federación Internacional de Fútbol para recaudar finalizado el campeonato mundial es de 12.000 millones de dólares, como contrapunto, la cifra en 2022 alcanzó los 7.500 millones, según El Economista.

Obviamente este crecimiento no solo es producto del aumento de 64 a 104 enfrentamientos, también tienen buena parte de la responsabilidad el excesivo precio de las entradas (para el cual la FIFA desarrolló un sistema en el que actúa como intermediario y aún en las reventas entre terceros percibe un porcentaje) y los seis minutos de publicidad que se añaden en el evento de mayor resonancia deportiva durante cada partido debido a los “cooling break”. 624 son la cantidad de minutos de publicidad que suman los 104 encuentros de este certamen, como para tener una idea de cuánto dinero extra se genera en las arcas de la asociación civil sin fines de lucro que regula el fútbol con esta simple adición de 3 minutos de descanso por tiempo. 

La pausa de hidratación es un caso que a la FIFA le calzó justo. Para el Mundial de Clubes 2025, FIFPRO (el sindicato que defiende los intereses de los futbolistas), le solicitó a la entidad internacional que agregue descansos para los atletas durante cada mitad. 

Pero la idea viene de más atrás todavía, en el Mundial de Brasil 2014 habían sedes que contaban con altas temperaturas: como Manaos, Fortaleza o Recife. El Tribunal Laboral Brasileño le impuso a la FIFA que le otorgara una pausa a los deportistas en partidos que superaran los 32°. En caso de no cumplirla, debían desembolsar 90.000 dólares.

Se ve que desde la asunción de Gianni Infantino la federación supo aprovechar bien las exigencias de agentes externos, esta vez trayendo 3 minutos de descanso con espacio publicitario para las transmisiones televisivas. De las cuales la organización con base en Suiza no percibe un peso, pero obviamente a la hora de vender los derechos, la FIFA sabía que las ganancias de los canales iban a aumentar, por lo que los derechos se vendieron más caros.

Ante la posibilidad de recaudar tanto dinero, cada espacio libre en la agenda es una disputa en la que federaciones mundiales, continentales y nacionales se debaten quién recaudará más dinero, y consecuentemente, más poder.

La voz de un profesional

Pero el actor más perjudicado en todo este sistema es nada más ni nada menos que el dueño del deporte: el futbolista. Porque sí, a pesar de que sin hinchas no es lo mismo, durante la pandemia se demostró que los que realmente tienen la pelota no son otros que los veintidós que salen a la cancha.

Sobre esto se refirió Fernando Signorini (histórico preparador físico de Diego Maradona durante 11 años (1989-94) y luego integrante de su cuerpo técnico en Sudáfrica 2010) en la última charla de IPIDEP: “El fútbol es una construcción social, una expresión cultural de las clases populares avasalladas por el negocio. Hoy el Mundial muestra el color, la música, los hoteles 5 estrellas, sostenidos en los chicos que nacen en la pobreza. ¿Hay que agradecerles a Trump y a Infantino? No, a los pibes de las villas”.

Pero, ¿es plausible que los futbolistas renuncien a los contratos millonarios que sus clubes y sponsors les propinan por participar en una cierta cantidad de partidos? Signorini también se expresó al respecto: “El fútbol de hoy es para dominarnos. El himno, el cooling break, todo es por publicidad. Los jugadores no tienen idea del poder que tienen, pero les hace falta solidaridad”. 

Entonces, solo queda preguntarse:

¿Los planteles deberán extenderse, y por ende, los clubes asumir una mayor erogación de dinero?, nosotros los espectadores ¿Vamos a seguir mirando todo torneo que se nos ponga enfrente y alimentar esta vorágine? 

 

Los Pumitas inician su camino en el Mundial M20 de Georgia bajo un nuevo formato

Por Eliseo Damonte

El seleccionado argentino juvenil de rugby, se prepara para su debut en el Mundial M20 de 2026 con sede en Georgia, competencia que comenzará este sábado 27 de junio. El conjunto nacional integra el Grupo C y tendrá su primer partido frente a Estados Unidos en el estadio Avchala a partir de las 6:00 hs de Argentina.

El calendario de la fase regular para el equipo argentino se completará con dos compromisos de alta exigencia ante los seleccionados de Inglaterra e Irlanda. El objetivo principal de Los Pumitas en esta edición será igualar o mejorar la medalla de bronce obtenida en el certamen de 2025.

La principal novedad organizativa de esta edición es la ampliación del cupo de participantes. Por primera vez desde el año 2009, el Mundial Juvenil contará con 16 equipos en lugar de los 12 que compitieron en los últimos años. Esta modificación permitió la clasificación al cuadro principal de las selecciones de Fiji, Estados Unidos, Japón y Uruguay. Por su parte, Sudáfrica llega al torneo como el campeón defensor.

El torneo se divide en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno. Tras disputarse las tres fechas de la fase regular, la totalidad de los seleccionados ingresará a una fase eliminatoria de reclasificación, lo que garantiza que cada país dispute un total de cinco partidos a lo largo del certamen.

Las llaves eliminatorias se ordenarán estrictamente según la posición obtenida por cada equipo en su zona. A las semifinales por el título clasificarán únicamente los ganadores de cada uno de los cuatro grupos; de allí saldrán los finalistas y los aspirantes al tercer puesto.

Por su parte, los seleccionados que finalicen en el segundo lugar de sus respectivas zonas disputarán la reclasificación intermedia por los puestos del quinto al octavo. En tanto, los equipos que terminen en la tercera ubicación competirán del noveno al duodécimo lugar, mientras que aquellos que ocupen el cuarto y último puesto de sus grupos se enfrentarán en la reclasificación final para definir las posiciones de la decimotercera a la decimosexta plaza.

 

La pelota redonda: la vida para Diego Placente

Por Valentín Gerez, Francisco Gomila y Lisandro Torres

La historia del entrenador argentino que utilizó un recital de su banda de rock favorita para jugar un Superclásico.

Diego Placente camina por el predio de Ezeiza con un café en su mano derecha, una carpeta bajo su brazo izquierdo y sus auriculares negros en su bolsillo. Al llegar a su despacho, se sienta a analizar partidos de los futuros convocados para la Selección Argentina sub 20 de cara al próximo torneo sudamericano. En ese momento se pone sus audífonos, abre Spotify y suena de fondo La Mosca y La Sopa, el disco que lo acompaña desde sus 15 años, cuando fue a ver a Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota por primera vez.

La emblemática banda liderada por Carlos “el Indio” Solari y Skay Beilinson siempre formó parte esencial de la vida del entrenador argentino. Desde su adolescencia, el nacido en Villa Bosch un 24 de abril de 1977 se apoyó principalmente en el fútbol y la música, y adoptó las misas ricoteras como un espacio para desahogar las penas que a veces el fútbol no le permitía descargar con la misma soltura. Un tipo tranquilo, de perfil bajo, de 1,76 metros, que en la cancha supo ser un defensor aguerrido pero prolijo, y como entrenador se muestra muy enfocado en la formación y educación de los chicos.

“Se venía el Boca – River y yo tenía algunas amarillas, y justo tocaban Los Redondos en River. Había pegado una patada y no me sacaban amarilla, faltaba poco, y entonces hice la típica del lateral. Así fui al recital y me limpié para el Superclásico, había matado dos pájaros de un tiro”, contó en una entrevista para TyC Sports en 2022. Esto ocurrió durante un River – Vélez en el Torneo Clausura 2000, cuando jugaba de zaguero central izquierdo y vestía la banda roja. También dijo en la misma entrevista que le hubiese gustado ser músico, pero que nunca dominó los instrumentos.

Hoy, esa intensidad que vivió en los pogos ricoteros, la traslada a sus equipos y al día a día. Mientras los jóvenes promesas de la sub 20 charlan y toman mate en el micro, Placente cierra los ojos y escucha Un Ángel Para Tu Soledad. La guitarra de Skay y las frases del Indio le recuerdan a aquellos días dorados, en los que saltaba con una gran euforia junto a sus amigos y miles de fanáticos más. Porque Los Redondos para él no son solamente una banda de rock, sino también una forma de vida.

 

Gill, el arquero que puso las manos y el corazón

Por Serena Pettovello

Que lindo es cuando el fútbol da revancha. 

Orlando Gill atajó dos penales y llevó al Paraguay de Gustavo Alfaro a la clasificación. No fue un camino sencillo el que le tocó atravesar al arquero de 26 años. 

Cuando nació su hijo, tuvo que venderlo todo para darle de comer: la ropa del club en el que jugaba en ese entonces, su camiseta de la Sub 20, incluso sus botines. En Paraguay no encontraba su lugar y tuvo que marcharse. De Sportivo San Lorenzo pasó a la Reserva de San Lorenzo de Almagro, donde se ganó el puesto y empezó a llamar la atención. Las lesiones de Facundo Altamirano y Gastón Chila Gómez le abrieron una puerta al equipo de la primera división. 

La oportunidad terminó de consolidarse en la pretemporada de 2025, cuando se ganó la confianza de Miguel Ángel Russo y San Lorenzo desembolsó 500.000 dólares por el 50% de su pase. 

Con ese presente llegó el llamado de Gustavo Alfaro para las eliminatorias sudamericanas de cara a la Copa del Mundo, a la que lograron clasificar en la penúltima fecha. El debut estuvo lejos de ser el esperado: recibió fuertes críticas tras el partido frente a Estados Unidos. Sin embargo, respondió siendo figura ante Alemania, en la definición por penales que clasificó a Paraguay. 

Apenas un mes y medio antes, también había destacado en la definición desde los doce pasos por la semifinal del Torneo Apertura frente a River, pero el fútbol le pegó una mala pasada y fueron eliminados. Aquella noche no alcanzó y la eliminación dejó un sabor amargo. Esta vez fue diferente. Esta vez, las atajadas sí tuvieron premio. Quizás porque el destino tenía mejores planes para Orlando Gill. 

Porque el fútbol, a veces, encuentra la manera de devolver algo de todo lo que les quitó a algunos. Y si alguien merecía una revancha, era ese chico que un día tuvo que desprenderse de lo poco que tenía para que a su hijo no le faltara un plato de comida. Hoy, esa historia encontró su recompensa bajo los tres palos y con todo un país abrazándolo. Con argentinos festejando su victoria. Con los chicos del fútbol infantil del

Ciclón abrazándose, emocionados por ver a su arquero tocando el cielo con las manos.