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El perfecto culpable: cómo la prensa inventó al árbitro como enemigo

Por Luca Albornoz

Antes del VAR y las repeticiones en alta definición, el fútbol argentino ya tenía un culpable recurrente. No era un jugador ni un dirigente: era el árbitro. Pero no siempre fue así. En las primeras décadas del siglo XX, su figura apenas aparecía en las crónicas. El partido se narraba desde los equipos y el juez era un detalle menor, casi invisible.

El cambio comienza en los años 20 y se consolida en los años 30, cuando el fútbol se vuelve un espectáculo de masas. Más público, más dinero y más competencia generan también más conflicto. En ese nuevo escenario, la prensa deportiva empezó a transformar al árbitro en personaje. Medios como Crítica lo nombran cada vez más. Ya no es solo quien dirige, sino quien se equivoca, influye o define.

Nombrar fue el primer paso. Incluir su apellido en la crónica, aislar decisiones puntuales, destacar jugadas polémicas. Luego vino algo más decisivo: interpretar. Una falta cobrada dejaba de ser un hecho para convertirse en “dudosa”, “rigurosa” o “determinante”. La prensa no solo informaba, también traducía el partido para el lector. Y en esa traducción, el árbitro empezó a cargar con sentido.

Con el profesionalismo, la sospecha encontró terreno. Los errores, inevitables en cualquier juego, comenzaron a leerse como posibles injusticias. No hacía falta una acusación directa, bastaba con sugerir. Un titular, una frase ambigua, una repetición en el relato. Así se instaló una lógica persistente: cuando el resultado no convencía, el árbitro entraba en escena.

Al mismo tiempo, su figura se fue individualizando. Dejó de ser función para convertirse en personaje. Tenía estilo, reputación y antecedentes. Algunos eran “permisivos”, otros “estrictos”; algunos “inseguros”, otros “protagonistas”. Incluso en revistas más moderadas como El Gráfico, la selección de qué jugadas analizar o qué errores remarcar contribuía a esa construcción.

Con el tiempo, el margen de tolerancia se redujo. La expectativa de imparcialidad absoluta convivió con una presión creciente. Y entonces el árbitro terminó de ocupar un lugar clave: el de culpable estructural. No tiene hinchada, no puede responder públicamente y queda expuesto a la interpretación ajena. Es, en términos narrativos, el antagonista ideal.

La prensa no inventó los errores arbitrales, pero sí ayudó a darles forma, a jerarquizarlos y a convertirlos en eje del relato. Lo que comenzó como un cambio en el lenguaje terminó consolidando una figura central en la cultura futbolística.

Hoy, con tecnología y análisis en tiempo real, esa lógica persiste. El árbitro sigue siendo el punto donde se concentra la frustración. La diferencia no está en su rol, sino en la intensidad con que se lo observa.

El enemigo no siempre estuvo ahí. Hubo que construirlo. Y en esa historia, los medios tuvieron mucho que decir. O, mejor dicho, mucho que señalar.

Récord histórico de Argentina y ausencia inédita de Brasil en el Mundial 2026

Por Ana Ameijeiras

El mapa del fútbol global sorprende con una ausencia inesperada de cara al Mundial de Fútbol 2026. Mientras las selecciones de cada país ajustan los últimos detalles y proyectan sus planteles, hay un dato que llama la atención y rompe con una tradición histórica: la inasistencia de entrenadores brasileños en la próxima Copa del Mundo. Un dato que, más allá de lo estadístico, invita a revisar el presente de una de las escuelas futbolísticas más influyentes del mundo.

Durante décadas Brasil fue sinónimo no solo de talento dentro de la cancha, sino también de una identidad reconocible por su impronta desde el banco. El jogo bonito caracterizado por su creatividad, esencia y técnica, trascendió generaciones y fronteras, instalando una forma de entender el juego que combina estas habilidades con un protagonismo ofensivo. Esta huella se vio tanto en futbolistas, como en entrenadores que supieron llevar ese sello a distintas selecciones del mundo. Nombres históricos lograron posicionar al técnico brasileño como una figura respetada en el mapa global.

Carlos Alberto Parreira junto a Cafú, en su etapa como DT de la selección de Sudáfrica durante el Mundial 2010.

Brasil ganó 5 Copas del Mundo y todas con DTs locales: Vicente Feola (1958), Aymoré Moreira (1962), Mário Zagallo (1970), Carlos Alberto Parreira (1994) y Luiz Felipe Scolari (2002). La Verdeamarela sostiene una identidad histórica muy marcada: nunca fue dirigida por un entrenador extranjero en una cita mundialista. Desde su primera participación en 1930 hasta las más recientes siempre confió en técnicos nacidos en su propio país. Sin embargo, este paradigma comienza a modificarse con la designación de Carlo Ancelotti como entrenador para este mundial. Por primera vez, la selección pentacampeona del mundo, quedará bajo la conducción de un técnico extranjero, en este caso italiano, que rompe con una tradición de más de 90 años y marca un posible punto de inflexión en su historia.

Carlo Ancelotti al frente de la selección de Brasil, de cara al Mundial 2026.

El presente parece contar otra historia. A diferencia de otras épocas mundialistas, donde estos entrenadores tenían una participación significativa como referentes en el fútbol, hoy se observa cómo otras escuelas comienzan a ocupar ese espacio. No se trata solo de una cuestión numérica, sino de una señal que podría reflejar transformaciones más profundas: cambios en los modelos de gestión, nuevas corrientes tácticas y una creciente competencia en la formación de DTs a nivel internacional. Para esta Copa del Mundo, Argentina lidera el podio con 6 directores técnicos en la competencia, segundo Francia con 5, seguido de Alemania y España con 4.

 

Argentina tendrá más técnicos que ninguna otra selección del mundo

En contraposición a Brasil, nuestro país se consolida como gran protagonista, dentro y fuera de la cancha. El contraste resulta contundente, ya que Argentina se encamina a marcar un récord histórico con la presencia de seis directores técnicos proyectados para dirigir este próximo Mundial: Lionel Scaloni (Argentina), Marcelo Bielsa (Uruguay), Gustavo Alfaro (Paraguay), Sebastián Beccacece (Ecuador), Néstor Lorenzo (Colombia) y Mauricio Pochettino (Estados Unidos). Todos ellos reflejan un proceso de consolidación en la formación y exportación de talento. La actual selección campeona del mundo se afianza como una de las principales usinas de entrenadores del fútbol internacional. La cifra no es casual, sino que responde a un proceso sostenido en el tiempo, que combina formación, experiencia competitiva y una fuerte inserción en ligas extranjeras. Desde hace años, muchos entrenadores argentinos desarrollaron sus carreras en el extranjero, entre los que se destacan: Diego Simeone (Atlético de Madrid), “El Mago” Helenio Herrera (Barcelona y el legendario “Grande Inter” de Milán), “Yiyo”Luis Carniglia (Real Madrid), Mauricio Pochettino (Tottenham, PSG, Chelsea), Marcelo Bielsa (Athletic Bilbao, Leeds United), Héctor Cúper (Mallorca, Valencia, Inter).

Resulta una construcción progresiva en el tiempo. No es casual que la Argentina haya sido el país con más directores técnicos en los últimos dos Mundiales, Rusia 2018: Jorge Sampaoli (Argentina), Néstor Pékerman (Colombia), Ricardo Gareca (Perú), Juan Antonio Pizzi (Arabia Saudita) y Héctor Cúper (Egipto), y Qatar 2022: (Lionel Scaloni (Argentina), Gerardo “Tata” Martino (México) y Gustavo Alfaro (Ecuador). Se suman a esta estadísticas las eliminatorias sudamericanas: 7 de 10 equipos fueron dirigidos por DTs nacidos en casa. Hasta ahora, ninguna selección del mundo igualó este número.

Se podría pensar que la consagración de la Selección Argentina en Qatar 2022, bajo la conducción de Lionel Scaloni significó un respaldo internacional a una forma de trabajo. El “joven inexperto” al que no le tenían fe, reforzó el prestigio a partir de la sumatoria de títulos y confianza, la figura del entrenador argentino ganó aún más peso en el mercado global por su capacidad de adaptación y lectura táctica. El scouting que realizó el cuerpo técnico, conformado junto a Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala, incorporó nombres que en el país no se habían escuchado nombrar hasta el momento, por ejemplo: Emiliano “Dibu” Martínez o Cristian “Cuti” Romero. La versatilidad y capacidad de adaptación posiciona hoy al DT nacional como uno de los perfiles más buscados.

El contraste con Brasil nos deja algunos interrogantes: ¿Se trata de un fenómeno circunstancial o del inicio de una tendencia? Mientras Europa se distingue desde la profesionalización y lo organizativo, Sudamérica redefine su lugar como semillero con nuevas dinámicas. En ese contexto, la tradicional influencia brasileña parece ceder terreno frente a modelos más pragmáticos y adaptables.

En este escenario, la Selección Argentina no solo buscará defender su título dentro de la cancha, sino también consolidar su influencia desde el banco de suplentes. Dicho esto, el Mundial 2026 no solo pondrá a prueba a los equipos dentro del campo de juego. También expondrá, una vez más, qué países marcan el terreno desde el banco. Y hoy, en ese terreno, Argentina pisa fuerte.

La década ganada: Max Verstappen y sus 10 años en Red Bull

Max Verstappen
Max Verstappen

Por Mateo Vegezzi

Se cumplieron diez años de la llegada de Max Verstappen a Red Bull Racing, en un movimiento que cambió la categoría para siempre. En una de las decisiones más controvertidas de los últimos tiempos, Verstappen, con apenas 18 años, dio el salto al equipo principal en reemplazo de Daniil Kvyat, quien había subido dos veces al podio con la escudería de la bebida energizante. Fue el 5 de mayo de 2016.

En su primera carrera con el equipo, logró un triunfo en Barcelona, aprovechando el choque de los dos Mercedes en la primera vuelta. Aquel día dejó en claro que era un piloto especial, destinado al éxito. A lo largo de esta década compartió garaje con Daniel Ricciardo, Pierre Gasly, Alex Albon, Sergio Pérez, Liam Lawson e Isack Hadjar.

Max Verstappen
Max Verstappen

El momento culminante del neerlandés llegó en la temporada 2021, cuando batalló ferozmente contra Lewis Hamilton por el título de pilotos. Ese año estuvo marcado por las polémicas, como el choque en Monza y el toque con Hamilton en Silverstone. En esa temporada, Max consiguió 10 victorias y se llevó su primer campeonato mundial.

El 2023 fue otro momento histórico: a bordo del RB19 consiguió 19 victorias en 22 Grandes Premios, en una temporada en la que Red Bull logró los campeonatos de pilotos y constructores. Se recuerda especialmente el GP de Miami, donde Verstappen remontó desde la novena posición y cruzó la meta señalando el número 1 de su monoplaza. En Monza logró su décima victoria consecutiva, rompiendo el récord de Sebastian Vettel, y en Qatar selló su tercer título consecutivo.

Sus números con Red Bull:

  • 236 Grandes Premios disputados.
  • 4 títulos mundiales consecutivos (2021, 2022, 2023 y 2024).
  • 71 victorias.
  • 127 podios.
  • 48 pole positions.

Sus principales récords:

  • Más victorias en una temporada: 19 (2023).
  • Más victorias consecutivas: 10 (Miami-Monza 2023).
  • Mayor porcentaje de victorias en una temporada: 86,4% (2023).
  • Más podios en una temporada: 21 (2023).
  • Más puntos en una temporada: 575 (2023).
  • Ganador más joven de un Gran Premio: 18 años y 7 meses.

Joaquín Panichelli: el viaje de la joya incómoda y un sueño interrumpido

Por Tiziano Moreira

“En el fútbol, como en todo lo demás, el éxito es un viaje, no un destino”. Eduardo Galeano, en su libro El fútbol a sol y sombra (1995).

Joaquín Panichelli parece haber traducido esta frase. Aunque no se está hablando de un exjugador, el cordobés entendió temprano que la redonda es una apuesta grande. Lejos de los focos de Buenos Aires, en un rincón de Alsacia, Francia, apostó por el frío para madurar rápidamente, impulsado por el rechazo de quienes no vieron en él una luz que expresara algo.

La identidad del categoría 2002 está marcada por la herencia, ya que es hijo de Germán Panichelli, exdelantero que se destacó en Instituto, tanto que César Luis Menotti lo pidió para River en 1988. Esa genética goleadora convivió con el rechazo de las inferiores de Boca Juniors. Una herida que sanó yéndose a la vereda del frente para convertirse en la joya que Marcelo Gallardo subrayaba con insistencia. Esperaba tener una oportunidad para demostrar su talento en el primer equipo, ya que su nombre sonaba entre las columnas del Monumental, pero nunca llegó.

Su decisión de abandonar River Plate en 2023, tras haber anotado 12 goles en 24 partidos con la Reserva y sin haber debutado oficialmente en el ciclo de Martín Demichelis, fue buscar rigor en el Deportivo Alavés, cuadro de la Segunda División de España. Un movimiento que muchos consideraron necio porque “iba a ser suplente natural”. El cordobés, con frialdad, aceptó.

Su paso por Racing de Córdoba, Belgrano y la posterior formación en Deportivo Atalaya le dieron la técnica necesaria para ser más que un simple finalizador de jugadas. Un 9 moderno, capaz de asociarse y pivotear, que parecía haber encontrado el equipo perfecto para desarrollarse. Luego de un año, armó las valijas para marcharse al Deportivo Mirandés, club de la misma categoría de la que venía.

El jugador de 1,93 metros saltó a la Ligue 1 con el Racing de Estrasburgo, donde metió 16 tantos en 27 encuentros, y había un eco en el horizonte que entonaba la voz de Lionel Scaloni, entrenador de la Selección Argentina. Sin embargo, la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha en un entrenamiento en Ezeiza, durante marzo pasado, cambió todo. En estos momentos, su resiliencia controla el juego.

Con la mirada puesta en los tiempos de recuperación y el hipotético grito de gol con la camiseta albiceleste como materia pendiente, Panichelli entiende que la vida todavía le debe cosas. Quizás su gol más importante sea su capacidad de gestionar la frustración. Ante todo, Joaquín sabe que el triunfo no era llegar a la cima como si nada, sino haber transitado el camino. Y aunque hoy le toque esperar, sigue confirmando que el éxito es un viaje, no un destino.

¿Es posible que un argentino regrese a la NFL?

Por Bautista Bustos

El antecedente existe, pero cada año parece más lejano. Desde que Martín Gramática dejó su huella en la NFL, y más tarde también su hermano Bill, ningún otro argentino logró instalarse en la liga estadounidense de fútbol americano. La pregunta ya no pasa solo por el talento individual, sino por las condiciones necesarias para que ese camino vuelva a abrirse. 

El principal límite es estructural. En Argentina, el fútbol americano continúa siendo una disciplina marginal, con ligas amateur, escasa difusión y poco desarrollo formativo. A diferencia del modelo estadounidense, donde el deporte se organiza desde la escuela secundaria hasta el nivel universitario, en el país no hay una base sólida que prepare atletas para competir al más alto nivel. Esa distancia se traduce en una brecha física, técnica y táctica muy difícil de acortar. 

Por eso, hoy resulta poco probable que un jugador formado íntegramente en Argentina llegue a la NFL. El salto es demasiado grande. No alcanza con destacarse en el ámbito local: es necesario insertarse en el sistema norteamericano, donde se moldean los futuros profesionales. Becas deportivas, programas de intercambio y ligas intermedias aparecen como las principales vías para dar ese paso. 

En ese contexto, algunos nombres empiezan a asomar. Nicolás Gramática, hijo del histórico pateador, creció en contacto directo con el deporte y aspira a seguir ese legado. Su recorrido es más cercano al entorno competitivo de Estados Unidos, ya que vive en ese país debido a que luego de su exitoso paso por la liga de su papá, Martín Gramática. Y eso lo posiciona en una situación distinta a la de quienes se forman exclusivamente en el país. 

Algo similar ocurre con Dylan Semmartin, jugador con raíces argentinas pero desarrollo en Estados Unidos. Su caso refleja una tendencia: los perfiles con doble nacionalidad o formación en el exterior tienen hoy muchas más posibilidades de acercarse a la elite que aquellos que comienzan desde cero en Argentina. No es solo una cuestión de talento, sino de contexto: acceso a entrenadores especializados, infraestructura de primer nivel y, sobre todo, competencia constante contra jugadores que también apuntan al profesionalismo. En ese entorno, el proceso de formación es más exigente y está directamente alineado con los estándares de la NFL. 

Además, este tipo de trayectorias permite algo clave: la visibilidad. Los reclutadores universitarios y franquicias siguen de cerca ligas y torneos específicos dentro de Estados Unidos, algo que no ocurre con el fútbol americano argentino. Por eso, quienes crecen dentro de ese sistema no solo se desarrollan mejor, sino que también tienen más oportunidades concretas de ser vistos. En cambio, un jugador que se forma en Argentina debería primero lograr salir del país y luego adaptarse rápidamente a un nivel de exigencia completamente distinto, un doble desafío que reduce considerablemente sus posibilidades. 

Volver a ver a un argentino en la NFL no es imposible, pero sí poco probable en el corto plazo si las condiciones no cambian. Más que una historia individual, el desafío es colectivo: construir un recorrido que hoy casi no existe. Mientras tanto, las mayores chances parecen estar en quienes logren formarse dentro del ecosistema donde el sueño, realmente, puede tomar forma.

Sol Depetris: “Lo que más quiero es dejar una huella”

Por Tobías Agostinis

Sol Depetris, jugadora de Unión Florida en la Liga Femenina, continuará su carrera en la NCAA, en la Universidad de Bowling Green, con el objetivo claro de consolidar su crecimiento deportivo.

A partir de junio, la joven de 19 años viajará para Ohio y se sumará al plantel femenino de básquet de Los Halcones (Falcons en inglés) e integrará la lista de argentinas que disputaron esta liga, como lo fueron Sol Castro, Brenda Fontana, Lucia Operto, entre otras.

Unión Florida, perteneciente a la Federación del Área Metropolitana de Buenos Aires (FEBAMBA), es el club que vio crecer a Sol. “Seguía a mi hermano Luca a todos lados, así que cuando él empezó a entrenar en el club, yo vine con él”, comentó. En ese momento, cuando ella tenía cinco años, se dio inicio a la historia de amor entre Depetris y Florida.

Bernardo de Irigoyen 1540, entre las calles General José de San Martín y Arenales, fue la segunda casa de Sol. Allí disputó toda su etapa formativa en el básquet, salió bicampeona en U15, levantó el trofeo de La Liga Femenina con el plantel superior en 2024 y actualmente, hasta que parta el avión hacia Estados Unidos, integra el equipo de U21 y de la Primera.

“Dentro de todo era chica y no sabía lo que era esforzarme tanto para ganar una Liga. Hoy me estoy dando cuenta que es muy difícil ser campeón”, manifestó Depetris al recordar el campeonato de la máxima categoría del básquet femenino, en el cual vencieron a Obras Sanitarias en la final.

Su papá Gabriel y su mamá Julieta fueron un factor clave en su carrera deportiva, ya que comentó que ellos la acompañaron a cualquier lado y que de chica no se daba cuenta mucho de esas cosas, pero de grande, agradece tener los padres que tiene.

Su sueño es jugar la WNBA, la liga estadounidense y posiblemente la mejor del mundo, y al consultarle sobre cómo se ve de acá a cinco años, respondió con firmeza y convencimiento: “Me veo siendo drafteada para la WNBA”.

La base del elenco de Florida promedió 10.9 puntos y 2.8 asistencias en esta última temporada de La Liga Femenina. Las dirigidas por Nicolás Grosso finalizaron en la cuarta posición de la fase regular con un récord de nueve victorias y siete derrotas y posteriormente, cayeron en los octavos de final ante Deportivo Berazategui por 2-0.

Además, Sol sigue jugando en su categoría, en U21, y en el Plantel Superior femenino que disputa la Liga Metropolitana de la Asociación Femenina Metropolitana de Básquet (AFMB). En ambas tablas de posiciones, el equipo azul y rojo es el líder: récord 7-1 en Primera y 8-0 en formativas. En estos torneos, no se vieron muchos partidos con Depetris en cancha, por el simple hecho de que estuvo con el plantel de La Liga Femenina, pero en los cuatro encuentros que disputó, contabilizó 8,5 puntos y 3,75 asistencias.

En la última NCAA Femenina, el nuevo club de Sol finalizó en la posición número seis de la División con 17 triunfos y 14 caídas. Si bien se abrió el periodo de transferencias y, posiblemente, muchos de estos nombres no compartan equipo con la argentina, las mejores jugadoras de este plantel son: su máxima anotadora, Paige Kohler; la mayor reboteadora, Taya Ellis; la que más asistencias y recuperaciones contabilizó, Johnea Donahue, y una de sus principales defensoras, Lauren Gerken.

El básquet femenino cada vez crece más en nuestro país y es muy importante, y una noticia muy linda, la llegada de Sol a un equipo universitario de uno de los países más trascendentes de la historia del deporte.

En un futuro, Argentina podría tener a su segunda jugadora drafteada (Florencia Chagas fue elegida por Indiana Fever en 2021) y la primera en debutar en la WNBA.

Ander Herrera, el vasco que cumplió en Boca su sueño de niño: el fútbol con los pies, la cabeza y el corazón

Por Francisco Gomila
“Yo hablo mucho con la psicóloga del club y el 85 o 90% de las inferiores están en índices de pobreza familiar. Hay un chico de Boca que a veces no va a entrenar porque tiene que salir a recoger cartón con sus padres para ganarse la vida, imagínate la presión que tienen esos chicos de llegar y sacar a sus familias de la pobreza. Algo completamente diferente a lo que se vive en Europa, que con el primer sueldo se compran un Mercedes y yo siempre les digo que en el Mercedes no se puede dormir”.
Quién podría haber dicho esto, ¿no? Podría ser un dirigente, un director técnico, un padre encargado de alguna función estructural dentro del Club Atlético Boca Juniors, quizás. Lo sorprendente es que no se trata de ninguno de estos, sino de un futbolista. Alguien que viene de una realidad completamente diferente a la de este relato, que ni siquiera tiene algo que ver a primera vista con la institución, debido a su marcada nacionalidad española.
De 36 años; con una larga trayectoria por el Viejo Continente ya recorrida; pelo prolijo, corto y castaño, una altura considerable de 1,82 metros y un peso algo impensado para su posición como 71 kilogramos, Ander Herrera es un jugador completamente diferente a los que suelen venir a la mente cuando se habla de alguien que fue figura en clubes muy importantes de Europa como Manchester United, Paris Saint-Germain o Athletic Club de Bilbao. Un mediocampista cuya forma de jugar refleja perfectamente cómo es: sencilla, ordenada, consciente, inteligente.
Qué hace un tipo de estas características en un caos sin igual tanto del fútbol como del día a día como lo es el Mundo Boca, ¿no es así? Como tantas cosas en esta vida, todo se remonta a su infancia. Su fanatismo por el Xeneize nace por la simple y llana razón de que su padre viajaba mucho a Argentina debido a su rol como director deportivo en equipos como Real Zaragoza y Celta de Vigo, y siempre le habló de la institución, su historia y todo lo que conlleva.
“Ander es un enfermo por esta camiseta, no sé cómo un español está tan loco por Boca. Se nota que disfruta mucho de entrenar, del día a día con estos colores y yo le tengo mucho cariño y respeto porque lo que hizo él no lo hace cualquiera”, Leandro Paredes, capitán de Boca, reivindicó su decisión. El vasco llegó a vestir los colores azul y oro en un momento de su carrera que ya estaba prácticamente hecho, donde bien podría haberse retirado o ido a ligas como la saudí o la MLS.
Lo llamativo es que no solo eligió ir a un lejano amor suyo desde pequeño, sino la manera en la que influye sobre este. Tras un año muy complicado por las lesiones, tomó decisiones drásticas como un contrato por productividad y aceptar la suplencia. Hoy es el primer cambio desde el banco de suplentes, y fuera de la cancha lidera el vestuario desde el aparente silencio, sin necesidad siquiera de llevar la cinta de capitán, únicamente con profesionalismo y humildad. Así fue tras el 1-0 en el Monumental, que bien podría haber llevado la cinta con la que terminó el partido y festejar, pero decidió dársela a Paredes.
Herrera es de esos deportistas que distan mucho del estereotipo del fútbol argentino, que generalmente lo ven los jóvenes como una vidriera para llegar a Europa y así llenarse de dinero y trofeos. Aún así, qué curioso resulta que el único jugador activo que haya nacido allá y esté jugando en la liga local sea un experimentado que entienda a los juveniles, pero al mismo tiempo les haga comprender que el fútbol es mucho más que solo patear bien una pelota.

La última bala

Por Facundo Sumillera, Valentin Mazzini, Felipe Campanelli, Giovanni Vigna, Blanca Duarte y Valentino Ambrune

Antoine Griezmann no juega esta Champions como una edición más. A sus 35 años, con la salida del Atlético de Madrid cada vez más cerca y con un futuro ya encaminado hacia el Orlando City de Estados Unidos, el francés sabe que esta semifinal ante el Arsenal es mucho más que un simple pasaje a la final: es su última gran oportunidad de conquistar el único título que todavía le falta.

No se trata solamente de levantar la “Orejona”, sino de cerrar una herida que lleva una década abierta. La final de la edición 2015/16 ante el Real Madrid sigue siendo una marca imposible de borrar. El penal al travesaño, la derrota por penales y la sensación de haber estado a centímetros de cambiar para siempre su historia y la del club. Desde entonces, cada Champions tuvo algo de revancha pendiente. 

El propio Griezmann nunca dejó de convivir con ese recuerdo y reconoce que aquella noche todavía lo persigue. Para el delantero ganarla no es un capricho, sería la única manera de despertarse de ese tormento y pagar esa deuda emocional. 

El cruce ante el club inglés vuelve a poner esa posibilidad sobre la mesa. El 1-1 en la ida dejó la serie completamente abierta y Antoine volvió a ser protagonista, como tantas otras noches. Fue uno de los más peligrosos del conjunto de Simeone, estrelló una pelota en el travesaño y al término del partido dejó una frase que resume su presente: “Tengo muchísimas ganas de llegar a esa final. Me he preparado mucho para ello”. Su mensaje no fue casual. Detrás de esas palabras hay una despedida en construcción. 

Porque Griezmann ya juega con la conciencia de quien sabe que el tiempo no espera. Tras doce años vinculados al Atlético de Madrid, repartidos en dos etapas y con un breve paso por el Barcelona de por medio, el francés se prepara para cerrar uno de los ciclos más importantes de la historia reciente del club. Su llegada a la MLS a partir de julio, marcará el final de una era donde se convirtió en símbolo, referente y máximo goleador del “Colchonero”: Por eso mismo es que esta Champions pesa distinto. No es una más. Es la posibilidad de despedirse en la cima.  

Su marca en la historia del Atlético ya está asegurada: máximo anotador con 212 tantos en 496 partidos, campeón de la Europa League, Supercopa de España y de Europa; y sin duda alguna, pilar de la era de Simeone en la institución. El conquistar esta edición de la máxima competencia europea, es un objetivo que no persigue solo, sino una gran obsesión que comparte con el entrenador, quien perdió dos finales al mando del equipo.

“Va mucho más allá de amor”, expresó el delantero al hablar de vínculo con la institución. No sólo se refirió al cariño y al agradecimiento, sino que remarcó el sentido de pertenencia. Su relación con el “Cholo”, a quien considera incluso un amigo, también resalta el por qué no es una despedida más. Desde adentro del vestuario se percibe de la misma manera. Sus compañeros luchan junto a él para lograr su cometido: despedirlo con la “Orejona” en brazos y cerrarle la herida. Porque ya no se trata del jugador, sino lo que representa para el club.

Este 5 de mayo, el Emirates Stadium será el escenario de esa posibilidad. Allí, frente al Arsenal, Griezmann jugará sabiendo que no existe otra oportunidad. Que después de tantos goles, de tantas finales y de tantos intentos frustrados, esta puede ser la noche en la que se logre la clasificación a la gala que lo defina todo.

El fútbol no siempre concede revanchas. A veces, apenas ofrece una última chance. Y Griezmann sabe que esta es la suya.

La última bala.

Memoria, divino tesoro

Santiago Peñoñori Gaona

En el año 1986, 1174 nuevos niños se llamaron Diego Armando. Muchos padres eligen el nombre de su hijo en estado de emoción violenta, como si no fuera una herencia que le dejan para toda la vida. En Brasil, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, más de 25000 personas llevan “Riquelme” como nombre de pila. El auge se dio entre 2000 y 2009, ¿casualidad?

“Si lo ganamos con gol de Paredes, al nene le ponemos Leandro”, habrán fantaseado cientos de bosteros enamorados y bosteras enamoradas, mientras la panza les avisaba que se venía una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino. Leandro Paredes jugaría por cuarta vez este partido, y sería la segunda desde su regreso al fútbol argentino en julio de 2025. En el Monumental, solo había jugado uno antes, en el que ingresó menos de 15 minutos y su equipo empató de manera agónica con gol de Erviti en 2012. Estos tiempos exigen victorias y él buscaba una de ellas, que además le permitiera sostener el invicto contra el Millonario. Era 19 de abril de 2026 y el partido estaba por comenzar, pero antes…

Antes hay que revisar la historia. Es muy de ahora creer que las cosas surgen y se esfuman sin causas ni consecuencias. Leandro Paredes es del barrio Villa Constructora de San Justo. Sin aquel no hay este, y él más que nadie lo sabe. Ocho meses tenía en 1995 cuando dio sus primeros pasos. Una hermana lo soltaba de un lado y la otra lo esperaba con los brazos abiertos, atenta a un posible tropiezo. Siempre malcriado. Daniel y Miriam, sus padres, trabajaban como obrero y aparadora de calzado, respectivamente. Ella, además, oficiaba de ama de casa; mientras que él era quien le tiraba los centros a la olla para que entrene sus chilenas en un arco hecho de garaje.

En 1997, a los tres años, su hermana mayor lo llevó a la canchita de la Sociedad de Fomento La Justina, donde comenzó a patear la pelota con otros. 200 metros dividían la casa del club. 275 pasos para ser más exactos. La ligazón con él nunca mermó y eso quedó demostrado en hechos. “En todas las entrevistas dice que salió de acá”, contó orgulloso el delegado del baby fútbol, José “La Tota” Ferreyra, en el libro Semilleros en el que se aborda la historia de los campeones del mundo en sus clubes de barrio. Algunas camisetas cuando estaba en Boca, un par de videos para encender los sueños de los niños en la entrega de premios de fin de año y la obra magna. El cemento es mudo pero elocuente.

“A pulmón no lo íbamos a poder hacer nunca”, cuenta La Tota. En un club de barrio en el que pagan la cuota solo los que pueden, es inimaginable la posibilidad de techar la cancha. Leandro lo hizo con sus fondos y con la gestión de Miriam que es una eterna agradecida a la educación que le dio el club a su hijo. Al final no fue solo el techo, sino que también remodelaron el buffet, el piso de la cancha y pintaron todo. Los camiones empezaron a hacer ruido días antes de la Copa América 2021 y la obra terminó junto a la racha de 28 años sin títulos de la selección. En julio de ese año se hizo el acto de reinauguración.

“Te vimos crecer, te vemos triunfar. Gracias Leandro por haber hecho este sueño realidad”, decía la bandera que colgaba en uno de los laterales de la cancha. Del otro, un mural del entonces jugador del PSG, que gritaba un gol con la camiseta de la selección y dos escudos que lo escoltaban: el de AFA y el de La Justina. Una motivación para cada niño que pisa esa cancha y espera que ese mural le hable y se la pida cortita con el brazo extendido, para poder tirar una pared. Con el pibe encarador de pelos largos, con el cinco elegante criado a calcio italiano o con el que el 17 de julio de 2021 fue al club con un tapabocas negro y, a pesar de la distancia, pudo abrazar a todos los niños presentes.

En 1999 se puso la camiseta de Brisas del Sud de Mataderos (club en el que hicieron sus primeras armas Gonzalo Montiel, Sebastián Driussi, Walter Kannemann, entre otros) que jugaba en las ligas de baby fútbol que unen al talento de Capital y el del Gran Buenos Aires. Un partido contra Club Social y Deportivo Parque (más conocido como “Parque”) fue la excusa para que el ojo clínico de Ramón Maddoni lo marcara y el formador le ofreciera una prueba en Boca. Lo demás es historia.

Es el deseo de devolver algo de lo aprehendido. Es el resultado de cada tarde transcurrida con el tío Luis, que compartió inferiores con Juan Roman Riquelme en Argentinos Juniors y aprendió a diferenciar lo bueno de lo no tanto. Es volver con el mote de campeón del mundo al club de tus amores, jugar el clásico y ganarlo con un gol tuyo en la cancha de tus vecinos. Es también lo que vendrá. Lo que ayudará a responder una pregunta: ¿Cuántos niños se llamarán Leandro en los próximos años?

Los 26 partidos más espectaculares de la historia de la Copa del Mundo

Por Multimedia 2ºE TM

Editores: Martina Ortiz, Francisco Ciccinelli y Tomás Fortes

La Copa del Mundo se festeja desde 1930. A diferencia de lo que nos tiene acostumbrados, el Mundial de este año contará con un nuevo formato, incluyendo a 48 selecciones y se llevará a cabo en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. A falta de poco más de un mes para el arranque de su 23ᵃ edición, repasamos los 26 partidos más memorables de esta competición.

 

Brasil 1 – 7 Alemania (2014, Brasil) – Semifinal

Por Matías Andreossi

Se disputaban las semifinales del Mundial 2014 con Brasil como anfitrión y gran candidato para llevarse la copa. Del otro lado se encontraba una Alemania firme que venía de eliminar a Francia y llegaba con sed de venganza tras perder la final del 2002 frente a la Canarinha.  

A los 11 minutos, Thomas Müller ponía en ventaja al conjunto de Joachim Löw. Y más tarde, entre los 23 y los 29, una ráfaga de cuatro goles para dejar el partido 5-0 en media hora de partido: Miroslva Klose, dos de Toni Kross y Sami Khedira. El resultado terminaría 7-1 (doblete de André Schürrle en el complemento) a favor de la visita con un dejando la mayor humillación en la historia de los Mundiales.

 

Francia 4 – 3 Argentina (2018, Rusia) – Octavos de final

Por Mia Barrutia

Francia y Argentina se enfrentaron por los octavos de final de la Copa Mundial Rusia 2018, en el Ak Bars Arena, ubicado en Kazan. El encuentro tuvo cuatro goles por parte de Les Bleus: Antoine Griezmann a los 13 minutos de penal, Benjamin Pavard a los 57 y un doblete de Kylian Mbappé a los 64 y los 68. Por su parte, para la Albiceleste anotaron Ángel Di María a los 41, Gabriel Mercado a los 48 y Sergio Agüero para descontar a los 90+3. Los dirigidos por Jorge Sampaoli se despidieron del Mundial, mientras que los de Didier Deschamps continuaron con una campaña que culminaría en la obtención de la Copa del Mundo. 

 

Italia 4 – 2 Hungría (1938, Francia) – Final

Por Benjamín Cruz

Francia fue anfitriona de la Copa del Mundo en 1938. En Italia, la dictadura de Benito Mussolini estaba totalmente consolidada en el país. La selección italiana se encontraba disputando la máxima competición del deporte, llegando como favorita a la final frente a Hungría. Previo al partido se dio a conocer un mito donde “il Duce” les envió un mensaje escrito que decía: “Vincere o morire” (“Vencer o morir”).

El seleccionado lo tomó como una amenaza, por la cual si no llevaban la victoria para dejar el régimen facista en una buena posición ante los ojos del mundo serían ejecutados.

El partido finalizó 4-2 a favor de los “Azzurri”, que mostraron un fútbol técnica y físicamente mejor que el de su rival.

 

Argentina 1 – Brasil 0 (1990, Italia) – Cuartos de final

Por Bruno Bellizzi

Los cuartos de final del Mundial Italia 90 enfrentaron a Argentina y Brasil en lo que fue su segundo y último partido mundialista en la historia. Brasil llegaba con un gran juego y con figuras como Careca, Valdo, Branco, entre otros. La Albiceleste, con Diego Maradona a la cabeza, que jugó infiltrado con el tobillo muy inflamado.

Brasil dominó, pero en el minuto 81 Argentina abrió el marcador con un gol de Claudio Caniggia, luego de una gran jugada de Diego. Además de contar con la controversia del bidón, los jugadores brasileros acusaron que el equipo rival puso somníferos en el agua que ingirieron. 

 

España 3 – 3 Portugal (2018, Rusia) – Fase de grupos

Por Leonel Blundo 

El 15 de junio de 2018, en el Stadion Fisht de Rusia, Portugal comenzó ganando gracias a un penal de Cristiano Ronaldo, tras una falta provocada por Nacho Fernández Iglesias. España reaccionó rápido y empató con una jugada individual de Diego Costa. Antes del descanso, un error del arquero David De Gea le permitió a Ronaldo marcar el 2-1 parcial. 

En el segundo tiempo, España dio vuelta el resultado con otro gol de Costa y un remate de Fernández. Cuando parecía victoria española, Portugal tuvo un tiro libre cerca del área sobre el final: CR7 selló el 3-3 definitivo. 

 

Italia 4 – 3  Alemania Federal (1970, México) – Semifinal

Por Mariano Castro

El ‘Partido del Siglo’ enfrentó a Alemania Federal e Italia en la semifinal de la Copa del Mundo de 1970, en la que los alemanes habían logrado un empate agónico al 90′ y que luego en la prórroga, el Estadio Azteca fue testigo de cinco goles en treinta minutos.​ Gianni Rivera convirtió el gol final sesenta segundos después del empate de los alemanes. 

La imagen de Franz Beckenbauer jugando con el hombro dislocado y el brazo en cabestrillo representó lo que fue el encuentro. A pesar de su esfuerzo, Italia avanzó a la final, dejando para la posteridad una placa de mármol en el coloso mexicano que recuerda uno de los partidos más emblemáticos del fútbol.

 

Argentina 3 – 1 Holanda (1978, Argentina) – FINAL

Por Victoria Calero

Argentina ganó un Mundial, pero lo hizo en circunstancias políticas inimaginables. El 25 de junio de 1978, ante 77.000 personas en el estadio Monumental, Mario Kempes abrió el marcador a los 37 minutos, pero el equipo neerlandés empató con Dick Nanninga a los 81. En la prórroga, a los 14, volvió a aparecer Kempes. Daniel Bertoni cerró el 3 a 1 y el árbitro italiano Sergio Gonella pitó el final. 

Pero detrás del festejo había una sombra negra. Bajo el slogan “Los argentinos somos derechos y humanos”, Videla utilizó el torneo como propaganda internacional. A pocas cuadras del Monumental funcionaba la ESMA, el mayor centro clandestino de torturas del país. 

 

Holanda 5 – 1 España (2014, Brasil) – Fase de grupos

Por Santiago De Luca

El 13 de junio de 2014 Holanda sorprendió con una clara victoria 5-1 ante España en el Mundial de Brasil, en un partido que marcó un golpe fuerte para el campeón vigente . El equipo neerlandés fue más efectivo y aprovechó los errores del rival, dando vuelta el resultado tras el gol inicial de penal de Xabi Alonso.

España tuvo la pelota por momentos, pero no logró mantener su nivel y terminó siendo superada con claridad. Holanda  fue más simple y directa en su juego, y supo aprovechar cada oportunidad para cerrar una goleada histórica. 

 

Argentina 3 – 3 Francia (2022, Qatar) – Final

Por Mateo Fernández Gaimaro

La final del Mundial de Qatar 2022 entre Argentina y Francia se jugó el 18 de diciembre en el Estadio Lusail. Fue un partido inolvidable que terminó 3-3 y se definió por penales. Los goles argentinos fueron de Lionel Messi (doblete) y uno de Ángel Di María, mientras que para Francia convirtió tres Kylian Mbappé.

Es considerada la final más importante por su intensidad, cambios constantes y nivel futbolístico. Argentina dominó gran parte del partido, pero Francia reaccionó en minutos. En el alargue, Messi volvió adelantar a su equipo y Mbappé lo empató otra vez. Finalmente, en los penales, Argentina se impuso 4-2 y se coronó por tercera vez y consagrando al “10” albiceleste como una leyenda.

 

Uruguay 4 – 2 Argentina (1930, Uruguay) – Final

Por Sofía García

Uruguay-Argentina fue la primera final de un Mundial organizado por la FIFA y se disputó el 30 de julio de 1930 en el Estadio Centenario de Montevideo. La sede fue Uruguay, selección de fútbol que había ganado la medalla de oro Juegos Olímpicos de 1924 y 1928.

El primer tiempo terminó 2 a 1 a favor de Argentina, con tantos albicelestes convertidos por Carlos Peucelle y Guillermo Stábile. En el segundo tiempo, Uruguay remontó el partido con tres goles de Pedro Cea, Victoriano Iriarte y Héctor Castro. Con este resultado, Uruguay se consagró como el primer campeón de la historia.

 

Holanda 3 – 2 Uruguay (2010, Sudáfrica) – Semifinal

Por Jeremias Georgieff Kalke

Holanda-Uruguay, 6 de julio, semifinal del Mundial de Sudáfrica 2010. Ambas selecciones llegaban invictas a esta instancia. A los 18 minutos, Giovanni van Bronckhorst convirtió el primer tanto para el conjunto europeo y Diego Forlán empató a los 41.

Ya en la segunda mitad, Wesley Sneijder y Arjen Robben adelantaron a la Orange por 3 a 1. Al minuto 92 Maximiliano Pereira descontaba para “Los Charrúas”, pero no alcanzaría y el primer finalista serían los neerlandeses.

 

Países Bajos 2 – 2 Argentina (2022, Qatar) – Cuartos de final

Por Valentín González

Cuartos de final de Qatar 2022. Argentina empezaba ganando con un gol de Nahuel Molina en el minuto 35 y en el 73 Lionel Messi marcaba el 2-0 con un festejo particular hacia el banco de Países Bajos. Luego, con dos goles de Wout Weghorst a los 83 y 90+11, “La batalla de Lusail” se iba a una prórroga que terminaría en una tanda de penales. 

Allí, Emiliano “El Dibu” Martínez contuvo los dos primeros tiros neerlandeses y los dirigidos por Lionel Scaloni tenían su oportunidad en manos de Lautaro Martínez. El delantero convirtió y “La Scaloneta” se clasificó a las semifinales de la Copa del Mundo.

 

Brasil 2 – 3 Italia (1982, España) – Cuartos de final

Por Milena Gutiérrez

El 5 de julio de 1982 Brasil e Italia se enfrentaron por la segunda fase del Mundial de España en el estadio de Sarriá de Barcelona. Los europeos ganaron por 3-2 con un triplete de Paolo Rossi. El encuentro fue descrito como uno de los mejores partidos de los últimos 50 años. Brasil empezó atacando y obligó a su rival a replegarse. El primer tiempo finalizó 2-1 para la Azzurra, quién luego marcó el tercero para sellar el pase de Italia a la semifinal. 

 

Francia 1 – 0 Brasil (2006, Alemania) – Cuartos de final

Por Lucas Yair Jeder

Brasil llegó como uno de los grandes favoritos del Mundial 2006, con figuras como Ronaldinho, Kaká y Ronaldo, pero Francia dominó gran parte del encuentro, neutralizó el poder ofensivo brasileño y dejó afuera al campeón del mundo ganándole 1-0 en Frankfurt, marcando una de las sorpresas más recordadas del torneo. 

La diferencia estuvo en la jerarquía de Zinedine Zidane, que manejó los tiempos del encuentro y fue decisivo con la asistencia para el gol de Thierry Henry a los 57 minutos. 

 

Brasil 5 – 2 Suecia (1958, Suecia) – Final

Por Julieta Landriel

Ocho años después del Maracanazo, Brasil volvía a buscar su primer Mundial de la mano de un tal Pelé y contra el país anfitrión: dio vuelta el 1-0 del local frente a unos 49.700 espectadores que desbordaban la capacidad del Estadio Råsunda ese 29 de junio de 1958.

Es el partido que hasta hoy le atribuye a Edson Arantes do Nascimento el récord de jugador más joven en ganar un Mundial con 17 años y 249 días, y con el lujo de meter dos goles. En aquel desenlace, más de 60 naciones pudieron ver por primera vez un campeonato que televisó partidos enteros y el mundo vio nacer a un rey. 

 

Rusia 6 – 1 Camerún (1994, Estados Unidos) – Fase de grupos

Por Luciana Maidana

El 28 de junio de 1994, en el Mundial de Estados Unodos, Rusia goleó a Camerún por el último partido del Grupo B, en el Stanford Stadium. Ambos ya estaban eliminados tras perder sus primeros dos partidos contra Brasil y Suecia.

Cinco de los goles de la selección europea los anotó Oleg Salenko a los 18, 42, 45, 73 y 78 minutos convirtiéndose en uno de los goleadores del torneo. El último tanto lo hizo Dimitri Radchenko a los 82. La única anotación de los cameruneses fue de Roger Milla con 42 años, siendo el jugador más veterano en marcar un gol en la historia de la Copa del Mundo. A más de 30 años, sigue manteniendo su récord. 

 

Argentina 2-1 Inglaterra (1986, México) – Cuartos de final

Por Lucas Lapolla

El 22 de junio de 1986, en la Ciudad de México, Argentina venció a Inglaterra por los cuartos de final con dos golazos de Diego Armando Maradona. El primero fue la denominada “Mano de Dios” a los 50 minutos y tan sólo cinco después llegaría el segundo tras desparramar al equipo rival por toda la cancha, sellando uno de los mejores goles de la historia.

Faltando 10 minutos, Inglaterra descontó a través de Gary Lineker tras un centro al área. En los minutos finales, el seleccionado europeo intentó forzar el empate pero Argentina sostuvo la ventaja y pasó de ronda.

 

Inglaterra 4 – 2 Alemania Federal (1966, Inglaterra) – Final

Por Lautaro Medina

La final del Mundial 1966 es catalogada como la más polémica de todas. El local, Inglaterra, enfrentó en Wembley a la siempre complicada Alemania en busca de su primer título. El encuentro terminó 2-2 en tiempo regular y se definió en la prórroga.

La controversia llegó al minuto 101’ cuando el delantero inglés Geoffrey Hurst estrelló su remate en el travesaño para que luego el balón, según el juez de línea Tofiq Bahramov, ingrese en su totalidad. Así es como la selección británica ganó su único Mundial con un gol fantasma.    

 

Brasil 1 – 2 Uruguay (1950, Brasil) – Cuadrangular final

Por Sofía Metz

En el Mundial de Brasil 1950, el anfitrión enfrentó a Uruguay en el Maracaná, por la segunda fase del torneo y perdió 2-1. El primer gol del partido lo marcó Friaça a los 47’ para la Verdeamarela. Empató Juan Alberto Schiaffino a los 66’ y Alcides Ghiggia lo dio vuelta a los 79’.

Esta derrota, conocida como el “Maracanazo”, provocó todo tipo de reacciones, una de ellas fue que se dejó de usar la camiseta blanca, que hasta ese entonces era la titular. Además, tuvo gran impacto en la sociedad y generó una ola de suicidios, ya que rondan entre 70 y 100 las personas que se quitaron la vida a causa de la derrota.

 

Brasil 4 – 1 Italia (1970, México) – Final

Por Violeta Rosario

Brasil ganó su tercera Copa del Mundo el 21 de junio de 1970 frente a Italia en el Estadio Azteca, México. El partido comenzó 1 a 0 para los sudamericanos con el gol de Pelé pero a los minutos Roberto Boninsegna anotó el empate. Finalmente en el segundo tiempo La Verdeamarela liquidó el partido con tres goles más.

La final de 1970 tuvo un significado aparte para el pueblo brasileño por ser el último Mundial de Pelé y el conjunto es recordado hasta el día de hoy como una de las mejores selecciones de todos los tiempos con la presencia de figuras como Gerson, Jairzinho, Rivelino, Tostao y Carlos Alberto, entre otros.

 

Argentina 3-2 Alemania Federal (1986, México) – Final

Por Ramiro Ostrobsky

El 29 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de México, Argentina venció 3-2 a Alemania Federal y se consagró campeona del mundo, con Diego Maradona como máxima figura. El equipo de Bilardo ganó con goles de José Luis Brown, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga, mientras que Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler anotaron para los alemanes.

Hasta 2010, la final del 86 había sido la final con más tarjetas amarillas con un total de seis. Argentina fue el equipo con más goles, convirtiendo 14 a lo largo del torneo, en tanto que Alemania venía de perder la final del 82 ante Italia.

 

España 1 – 0 Países Bajos (2010, Sudafrica) – Final

Por Francesco Cicinelli

La final del Mundial 2010 entre España y Países Bajos fue un partido muy disputado y físico, con constantes faltas y muchas tarjetas. Ambos equipos tuvieron ocasiones, destacando la gran actuación de Iker Casillas al detener un mano a mano clave frente a Arjen Robben, evitando el gol neerlandés.

En la prórroga, tras la expulsión de John Heitinga, España tomó ventaja. Cesc Fàbregas asistió a Andrés Iniesta, quien marcó el único gol del partido. Con el 1-0, España logró su primer título mundial en un encuentro intenso y muy recordado.

 

Italia 1 – 1 Francia (2006, Alemania) – Final

Santiago Rozas 

Por cuarta vez en su historia, Italia se consagró campeona de la Copa del Mundo en 2006 tras vencer 5-3 por penales a Francia, luego de haber igualado 1-1 en el tiempo regular.

En el conjunto dirigido por Marcelo Lippi, Marco Materazzi fue quien marcó el gol mientras que Zinedine Zidane hizo lo propio para el conjunto galo. Ambos jugadores estuvieron envueltos en una polémica que perdurará a lo largo del tiempo: el cabezazo de Zizou al italiano significó su expulsión y el fin de su carrera profesional.

 

Hungría 10 – 1 El Salvador (1982, España) – Fase de grupos

Por Natalia Sosa

Hungría le ganó a El Salvador por 10 a 1 en la fase de grupos del Mundial de Fútbol España, en la ciudad de Elche, el 15 de junio de 1982. Este partido registró el marcador más desigual en la historia de la Copa del Mundo. La clasificación de El Salvador se dio en medio de una guerra civil y con un plantel de 20 jugadores con una preparación deficiente.

El húngaro László Kiss también se adueñó de varios récords en este encuentro: único suplente en la historia en marcar tres goles en Mundiales y autor del hat-trick más rápido, al hacerlo en siete minutos. Kiss ingresó en el minuto 69 del partido.

 

Austria 7 – 5 Suiza (1954, Suiza) – Cuartos de final

Por Bruno Muto

En el Mundial de 1954 realizado en Suiza, Austria y el anfitrión protagonizaron un encuentro memorable en los cuartos de final que quedó en la historia como el partido con mayor cantidad de goles en una Copa del Mundo, una marca que no fue superada.

Algo ocurrió también ese día en Lausana, El arquero austríaco Kurt Schmied sufrió una insolación en el inicio debido al sol abrumador que había, pero en aquella época no se permitían las sustituciones, por lo que tuvo que aguantar en el campo. Posteriormente, Schmied reconoció que por culpa de su estado, no recordaba nada de ese enfrentamiento legendario.

 

Alemania Federal 3-2 Hungría (1954, Suiza) – Final

Por Mateo Souto

El 4 de julio de 1954, en el Wankdorf-Stadion de la ciudad de Berna, Suiza, se enfrentaron Alemania Federal y Hungría en la final del Mundial con un antecedente previo en fase de grupos, en el cual la selección húngara derrotó por 8-3 a una Alemania plagada de suplentes que saltaron al campo de juego a lesionar a los mejores jugadores del “equipo de oro”.

En la final, Hungría comenzó ganando 2-0 en 8 minutos con los tantos de Ferenc Puskás y Zoltán Czibor. Luego se gestaría “el milagro de Berna” con los goles de Max Morlock y Helmut Rahn (doblete) para dar vuelta el partido y que Alemania obtenga su primer título mundial.