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Madeleine Boll: la niña que jugó donde estaba prohibido soñar

Por Mateo Mekler

En 1965 una chica de 12 años cambió la historia del fútbol suizo. En una época en la que este deporte era “exclusivo para hombres” según la propia ley, Madeleine Boll, jugó un partido en las inferiores masculinas del FC Sion, algo que significó mucho más que un encuentro: marcó un antes y un después en su país.

En 1964, Boll ingresó a las divisiones juveniles del FC Sion. Se destacaba por la naturalidad con la que manejaba la pelota y por su gran técnica. Por esto, desde el club tramitaron la solicitud de una licencia para que ella pueda competir con el resto de sus compañeros. La Asociación Suiza de Fútbol le concedió al equipo suizo lo que pidió, al no darse cuenta de que era una niña.

Un año más tarde, el conjunto europeo derrotó 5-1 al Galatasaray por la UEFA Cup Winners Cup, la cual reunía a todos los clubes campeones de las copas nacionales de los distintos países del continente. Lo curioso no ocurrió en el trayecto de los 90 minutos, sino en un duelo previo. Ambos equipos acordaron que una de sus categorías juveniles disputara un partido de exhibición, en el cual Madeleine estuvo presente. Este contó con la presencia de canales de televisión y periodistas que viajaron para el partido principal, pero que igualmente decidieron verlo. Por esto, la presencia de esta niña no pasó desapercibida y la noticia se propagó con velocidad.

Madeleine Boll (derecha) durante un partido internacional contra Inglaterra en 1975.

En el momento que la federación suiza se enteró de la situación, le quitaron inmediatamente la licencia concedida. Desde la FIFA le entregaron una placa como “recuerdo” al momento en el que le quitaron el permiso de jugar, para cerrar el tema de una manera “pacífica”. Actualmente, se encuentra exhibida en el museo de la FIFA del fútbol femenino en dicho país.

La niña ya convertida en adulta, y en un símbolo de su nación, tras dedicarse por un tiempo al atletismo decidió volver a luchar por sus sueños en 1969, al firmar en el equipo femenino del Gommagomma de Milán. Durante ese año, viajó desde Suiza hasta Italia para disputar los partidos todos los fines de semana y, de este modo, demostró que la pasión no tiene límites. Allí se ganó el apodo de “Montagna Bionda” -Montaña rubia-, por el gran juego que demostraba en todas las canchas.

En esos momentos se fundaron varios clubes femeninos en el país y, en 1970, se creó de manera oficial la liga femenina. Hay un nombre que destaca en esta prematura edición: Jean Boll, primer presidente de esta organización y el padre de Madeleine. Esta última, decidió volver a sus tierras cinco años después para unirse al FC Sion femenino, en el que salió campeona en múltiples ocasiones.

Madeleine Boll, junto a “Maddi”, la mascota de la Eurocopa Femenina 2025.

En la Eurocopa Femenina 2025 disputada en Suiza, la mascota del torneo fue “Maddi”, una clara referencia a Madeleine Boll. Esto demuestra que el tiempo nunca se detuvo; las canchas cambiaron, las jugadoras y las reglas también, pero aquella niña de 12 años quedó en el recuerdo para siempre como alguien que jugó donde estaba prohibido soñar.

Hay historias que no buscan tener un final feliz, sino volver a ser contadas

Por Mateo Mekler

Austria y Argelia empataron 3-3 en la última fecha del grupo J del Mundial 2026 y se clasificaron a la siguiente instancia aunque, inevitablemente, despertaron los recuerdos de uno de los partidos más polémicos de la historia de este deporte: “La Desgracia de Gijón”. Se dice que la revancha llega siempre, pero el fútbol parece ser una excepción a la norma.

En el Mundial de España 1982, durante la última fecha del grupo B, Alemania Federal, Argelia y Austria llegaban con chances de pasar a la siguiente fase. El seleccionado argelino tenía tres puntos tras vencer a los germanos en el debut y tras caer ante los austríacos. Su última parada fue contra Chile, a quienes vencieron 3-2 y se quedaron con seis puntos.

El grupo se cerraría al otro día, con el encuentro entre la selección teutona y la austríaca, pero se contemplaba un gran detalle en la previa: si Alemania Federal ganaba 1-0, ambos países pasarían a la siguiente instancia. A los 10 minutos de la primera parte, el delantero alemán Horst Hrubesch marcó el único gol del partido, ya que el resto del tiempo no hubo prácticamente ninguna intención de cambiar el resultado y Argelia quedó eliminada. El estadio era una caldera, chiflidos por parte de los espectadores españoles y billetes arrojados al campo de juego por fanáticos argelinos. Aquel suceso fue catalogado como “La Desgracia de Gijón”. Después de ese torneo, la FIFA sacó una nueva regla, la cual establece que los últimos encuentros de cada grupo del Mundial deben jugarse al mismo horario.

Este sábado Austria y Argelia se volvieron a ver las caras en un partido que estuvo lleno de emociones. El empate le servía a ambos, ya que les permitía avanzar a la siguiente fase, pero a veces el sentimiento pesa más que los números. Hasta los 2’ del tiempo adicionado el resultado iba 2-2, y en la cancha se podía ver un encuentro similar a lo que fue aquel ocurrido en 1982 en la última fecha, pero alguien apareció para tratar de reescribir la historia: Riyad Mahrez. Un minuto más tarde, se infiltró entre los defensores de Austria y convirtió el 3-2. Parecía que la “venganza” estaba servida, pero el fútbol no se destaca por ser un deporte de justicia. Saša Kalajdžić, quien ingresó en el conjunto austríaco sobre el final, recibió una pelota en el área chica, y tras tocar la pelota por única vez, con un cabezazo decretó el empate definitivo.

Riyad Mahrez estableció el 3-2 parcial que dejaba como escolta a Argelia.

Quizás el tiempo quería que terminara de una forma diferente. Quizás el fantasma de “Gijón” comenzaba a desaparecer lentamente con el gol de Mahrez, pero el fútbol, siempre caprichoso e incontrolable, parece ser que tenía otros planes. Hay historias que no buscan tener un final feliz, sino volver a ser contadas.

Independiente del Valle, modelo de base de la selección ecuatoriana

Por Matías Moroni

Cuando pase el dolor de la eliminación ante México, quedará la certeza de que el triunfo de Ecuador 2 a 1 ante Alemania fue el más importante de la “Tri” en la historia de los Mundiales. Pero esta hazaña no se concretó solamente en 90 minutos sobre el verde césped de Nueva York, sino en gran parte a miles de kilómetros de distancia, en el Valle de los Sueños, el predio de alto rendimiento de Independiente del Valle. Piero Hincapié, William Pacho y Moisés Caicedo son los máximos referentes del equipo dirigido por Beccacece. ¿Qué tienen en común? Los tres surgieron de las divisiones inferiores de Independiente del Valle. Incluidos, 15 de los 26 convocados fueron formados en el cuadro ecuatoriano

El “Negriazul” fue fundado bajo el nombre de Club Deportivo Independiente en Sangolquí, ubicada al oriente de Quito, en 1958 por José Terán, un zapatero y conserje municipal. La importancia de Terán es crucial en los primeros pasos de la institución, fue jugador, presidente y símbolo. Luego de su fallecimiento en 1975, como homenaje a su legado, el club pasó a llamarse Independiente José Terán.

No obstante, la historia grande de este club comenzó recién en 2005 cuando Michel Deller, un exitoso empresario inmobiliario ecuatoriano, compró al modesto club con la visión de convertirlo en una institución competitiva. En 2007 cambió su nombre a Independiente del Valle. En 2010 consiguió el ascenso por primera vez a la Serie A del fútbol ecuatoriano, siendo la génesis de un proyecto que ilumina a toda Sudamérica.

Este club se diferencia de la mayoría: su modelo estratégico está centrado en la formación de jóvenes talentos, el desarrollo de infraestructura, la innovación tecnológica y la sostenibilidad. Apuesta por los procesos a largo plazo y no se deja llevar por la impaciencia del hincha que solo le interesa ganar hoy. 

En 2016 obtuvo el mote de “Matagigantes” tras haber alcanzado la final de la Copa Libertadores. En el camino venció a River en octavos de final, y a Boca, en aquella recordada semifinal con un dramático partido de vuelta en la “Bombonera”. En la final fue derrotado por Atlético Nacional por un global de 1-2. No obstante, ese torneo fue la demostración al fútbol sudamericano que Independiente del Valle llegaba para pelear todo.

La piedra fundacional de este exitoso proyecto son las divisiones inferiores. Santiago Morales, gerente del club, afirma que entre el 30% y el 35% del presupuesto global del club es destinado a las formativas. Y los resultados se pueden demostrar con las ventas. Desde 2020, el club vendió por más de 100 millones de euros. Entre ellos, la venta por 10 millones de euros de Kendry Páez a Chelsea, la reciente de Patrick Mercado a Sevilla por 6 millones y, como más destacada, la venta de Caicedo a Brighton por 28 millones de euros. 

El traspaso de “Moi” es ejemplo claro de la filosofía de la institución. El club conservó el 20% de los derechos del centrocampista, por lo tanto, cuando fue traspasado al Chelsea por 146 millones de dólares, una de las compras más caras de la historia, al “Auriazul” ingresaron 29 millones de dólares. Con parte de ese dinero, Independiente del Valle fundó un centro de entrenamiento en Santo Domingo, ciudad natal de Caicedo, para captar nuevos talentos. 

Michel Deller es quien está a la cabeza de este proyecto. El método IDV es un sistema de multiclubes que busca la expansión del club en Europa y Sudamérica. Cuenta en su haber con Independiente del Valle, Independiente Juniors, una filial formativa, El CD Numancia, en España, y el Atlético Huila en Colombia. Todos estos clubes van en busca de la excelencia formativa e institucional. 

En los festejos del bicampeonato de Champions del PSG, Pacho se mostró emocionado y agradecido con Deller, quién se encontraba en Hungría para ver la final. “Muchas gracias, sin usted no hubiese sido posible, lo sabe. Lo quiero mucho”, expresó el defensor ante el empresario. 

Martín Anselmi, entrenador argentino del club entre 2022 y 2023 y ex entrenador de Porto, Botafogo, entre otros, define a la perfección la gestión llevada a cabo en Independiente del Valle: “Con la plata que ingresa buscan generar más: comprar un club, mejorar el centro de entrenamiento, entre otras cosas. Ellos no ven al club como un negocio para su bolsillo, lo ven como una plataforma para darle oportunidades al talento ecuatoriano”.

¿Por qué más de la mitad del plantel de Cabo Verde no nació allí?

Por Simón Cano Paetz

Si de revelaciones futbolísticas hablamos, sería muy complicado no nombrar a la actual selección de Cabo Verde que pasó la fase de grupos del Mundial con 14 de sus 26 jugadores nacidos en el exterior y sólo por detrás de España, pero más importante aún por delante de Uruguay. Más allá de lo que pase en la siguiente ronda vs Argentina, actual campeón de la competencia, es un hecho histórico para un país que participa por primera vez y además es el segundo más pequeño en cuanto a superficie.

Como mencioné anteriormente, más del 50% del plantel es nacido fuera de la nación, el caso predominante está en Países Bajos, Jamiro Monteiro, Garry Rodrigues, Deroy Duarte, Laros Duarte, Sidny Lopes Cabral y Dailon Livramento son oriundos de allí. En suelo galo nacieron jugadores como Logan Costa, Steven Moreira y Willy Semedo, mientras que en Portugal Wagner Pina, Telmo Arcanjo y Hélio Varela. Por su parte, Roberto “Pico” Lopes lo hizo en Irlanda y,  CJ dos Santos en Estados Unidos.

Los motivos de emigración desde Cabo Verde hacia el mundo son diversos, pero comenzaron en 1867, cuando debido a la abolición de la exclavitud las islas perdieron su principal fuente de comercio, ya que la corona portuguesa dejó de darle importancia al territorio. Hacia mediados del siglo XX, las hambrunas fueron causadas por un largo período sin lluvias, a lo que se le sumó el final de la Segunda Guerra Mundial, la dictadura portuguesa y la influencia negativa del modelo colonial. La República se sumergió en uno de los peores períodos de su historia, pero la miseria sirvió como propulsor para los africanos, que tras una revolución pacífica, debido a que el derrocamiento de los lusos se libró principalmente en Guinea-Bisáu, se unió en 1986 a la FIFA y debutó por eliminatorias en 2003. 

Cuando el gol no tiene bandera

Por Matías Villar 

En el Buenos Aires Fan Fest del Mundial 2026, miles de personas de distintas nacionalidades se acercan para ver Países Bajos vs Suecia. Un partido que no es muy relevante para Argentina, pero que la gente asistió para gritar goles y divertirse.

El sol pega de lleno sobre la Plaza Seeber que está completamente vallada como si se preparara para un Superclásico en el Monumental. Pero no hay tribunas, es el Buenos Aires Fan Fest del Mundial 2026, donde hay una pantalla gigante para ver los partidos, niños jugando a la pelota, puestos de hidratación y diferentes marcas globales que hacen juegos para todos los que se acercan a disfrutar.

Sábado 20 de junio, 13:30 horas, ya arranca el primer partido del día. Países Bajos, conocida en el idioma futbolístico como Holanda, enfrenta a Suecia. Las vallas delimitan un territorio, que desde el 11 de junio hasta el 19 de julio, se transforma en el patio más grande para vivir el evento deportivo por excelencia.

Al entrar, hay un puesto de Coca-Cola que mezcla fantasía, inteligencia artificial y diversión. Te sacás una foto y con ayuda de la IA, en tres segundos, parece como si estuvieras levantando la copa del mundo. La copa dorada flota sobre tus dedos.

Igual eso no es lo que hace diferente a este lugar, es la gente. Familias con niños en el espacio infantil, grupos de amigos con la matera y toda la gente que está sentada frente a la pantalla gigante para ver el primer partido del día.

Faltan cinco minutos para el inicio del encuentro y ya se distinguen algunas remeras naranjas de Países Bajos. Igual no hay solo de ese país. Se observan alemanes que esperan por el partido de su selección que juega un rato más tarde. Frente a la enorme pantalla, hay diferentes lugares con sillas para que puedas ver el partido. “Yo en el prode puse 3-1 que gana Holanda”, comenta un joven.

Con el pitazo inicial, la diversidad de nacionalidades es palpable. Si bien predominan remeras de Messi, se ven de Ronaldinho, una pareja con el conjunto de Corea del Sur, un nene con la campera de Ecuador. Las camisetas cuentan historias. Algunas son nuevas pero otras se ven desgastadas con el cuello un poco deforme como si tuvieran encima de ellas recuerdos de otros mundiales. Un hombre camina con la de Argentina de 1986., con el número 10 de Diego Maradona, por supuesto. Igual no hace falta hablar distintos idiomas para entender lo que sucede. Cuando hay una jugada de peligro, todos reaccionan al mismo tiempo.

El primer gol del partido llega rápido. A los cinco minutos, Brian Bobbey mete la pelota dentro del arco y se escuchan gritos desde distintos sectores del parque. Algunos son de neerlandeses pero la mayoría se anima a gritarlo. Una mujer que estaba sentada adelante le comenta a su marido: “Ya perdí en el prode, puse que ganaba Suecia 1 a 0”, a lo que el hombre se ríe.

Mientras el partido se juega, los chicos intentan simular en el pasto lo que ven por la pantalla. Para ellos, el Mundial es una excusa para jugar y aprender que el fútbol es también disfrutar y convivir con amigos. Un sábado feriado se aprovecha para pasar en familia y divertirse con un partido de dos selecciones ajenas.

El primer tiempo terminó 2 a 0 en favor de los neerlandeses. En la sillas de adelante, está ese grupo de hinchas oriundos de ese país, que aprovechan el entretiempo para hablar entre ellos con una sonrisa bien marcada en su rostro. Los demás miran con respeto porque son los únicos locales reales de la tarde.

Los padres se acercan a sus hijos, que juegan en el sector infantil y los levantan del piso. Algunos llevan una botellita de agua y otros comida. Mientras tanto, a unos metros, en el sector donde está el público sentado viendo el partido, aparece una murga de Argentina que le agrega color a la tarde soleada.

Hay una situación que es llamativa. La cantidad de marcas que tienen un puesto dentro del Fan fest. Powerade, Banco Macro y Hisense. Todas proponen una experiencia distinta: juegos interactivos, patear penales, embocarla dentro de agujeros colocados en el arco. Uno pasa por ahí y le dan ganas de jugar. Además, hay una zona de food trucks donde aparecen Mostaza y Lucciano’s como los locales más reconocidos. El olor a frito se mezcla con el de pasto recién cortado.

Otra zona de la plaza es el “patio de la hinchada”. Es un sector cerrado en una especie de arboleda. Hay mantas tiradas en el piso para que la gente pueda ir a relajarse o comer algo. Hay perros atados a los árboles. Un lugar tranquilo, como si estuvieras en la plaza de tu barrio o en el patio de tu casa. Estos sectores demuestran que la iniciativa permite que se acerque todo tipo de personas. No es necesario que te guste el fútbol. Podés entrar libre y gratuitamente y nadie te va a decir nada. Hinchar por uno o por el otro. Llevar a tu hijo para que vaya al espacio infantil. Comer algo. Se busca eso, que te diviertas y que vayas con ganas de pasarla bien.

Con el inicio del segundo tiempo, la pantalla gigante recupera el protagonismo. Países Bajos, antes de los 55 minutos, convierte cuatro goles y en todos se escuchan gritos, aplausos y algún insulto al aire.

Los suecos descuentan a los 60′ y es el gol que más se grita en toda la tarde. El público se pone del lado de la selección más débil. Incluso en un caño de Anthony Elanga, futbolista de Suecia, todos al unísono gritan: “Oooole”. Se vive como si el lujo lo hubiese hecho Messi.

Ya está por terminar el partido y se empieza a levantar la gente de sus sillas, pero sin antes sacarse una selfie para recordar este día. Países Bajos golea 5 a 1 a Suecia. Los que pasa por al lado de los neerlandeses, los felicitan y ellos responden: “Gracias, vamos Maradona”.

Cuando no hay partidos, la fiesta sigue. Con algún show en vivo de “Linda” o alguna banda sonora invitada. Hay un animador que habla con la gente y les habla y pregunta cosas sobre el Mundial y cómo la están pasando. A la pregunta de quién va a salir campeón, todos contestan: “Argentina, obvio”.

El momento que se lleva el aplauso de todos es cuando el animador se acerca con el micrófono a un anciano y le pregunta: “¿De dónde sos?”, y él responde: “De Boedo”. “¿Y por quien alentás hoy?”, repregunta el joven a lo que el señor contesta de una manera apasionada: “Yo aliento por el gol, grito por el gol”. Toda la plaza lo aplaude porque todos vienen a eso.

La esquina de Avenida Sarmiento y Libertador no es un estadio, es cierto, es una plaza, pero se siente como tal en cada grito de gol y en cada chico que corre detrás de una pelota. Este espacio muestra que en este deporte no se necesita ser un hincha fanático. En tiempos donde el avance de la inteligencia artificial y tecnología consume la pasión de la gente, acá se ve otra cosa, gracias al Mundial. Un ritual humano, compartido, que une culturas y países en busca de ser campeón. Esa gloria se vive por un mes en cada rincón de Argentina y especialmente en la Plaza Seeber.

Cody Gakpo: la fortaleza para seguir adelante

Por Manuel Madanes

Cody Gakpo se arrodilla sobre el césped del Estadio BBVA de Monterrey, México. Se lleva las manos a la cabeza mientras llora desconsoladamente y todos sus compañeros, incluidos los suplentes, corren hacia él para rodearlo en un abrazo. La secuencia es realmente conmovedora y no surgió por el gol que anotó, que ponía el 1-0 parcial ante Marruecos e ilusionaba a todo Países Bajos con la clasificación a octavos de final del Mundial (que finalmente sería para los africanos por la vía de los penales). La muestra de cariño de sus compañeros es un reconocimiento al compromiso y la fortaleza mental del delantero del Liverpool, que eligió jugar ante los Leones del Atlas aún después de una tragedia familiar tan devastadora como lo es la pérdida de un bebé durante el embarazo. La resiliencia lo representa y los años demuestran eso.

Gakpo lleva el deporte en la sangre: su padre Johnny, de quien heredó sus raíces africanas, fue jugador de fútbol e incluso llegó a jugar en la selección de Togo, país al que Cody también podría haber representado. Su madre, Ank, jugaba al rugby y sus dos hermanos, uno mayor y otro menor, también son futbolistas. Él empezó su camino muy joven: a los 6 años ya se había sumado a las inferiores del PSV y su talento rápidamente comenzó a sobresalir pero desde chico tuvo que sobreponerse a duros obstáculos: un desgarro en el músculo de la pantorrilla llegó a hospitalizarlo dos veces y tras recuperarse de esa lesión, estuvo varios meses fuera de las canchas por romperse el tobillo.

De todas formas, su madurez y resiliencia ya se hacían notar: con 12 años, su entrenador estaba nombrando a chicos que subirían a jugar con la categoría de arriba y él estaba seguro de que debía ir pero finalmente no lo incluyeron. Internamente estaba furioso pero se mostró tranquilo y habló con su padre, que lo aconsejó. Años más tarde reveló su pensamiento: “Si es una carrera hasta la cima yo no me iba a quejar, a hacer berrinche o a buscar excusas. Agacharé la cabeza y agarraré ladrillos”. Al día siguiente metió un triplete y fue promovido.

Durante su vida, Gakpo siempre se mostró como alguien muy creyente. De fe cristiana, reveló que lleva una Biblia consigo a todas partes. Algunos fanáticos llegaron a apodarlo “Pastor Gakpo” por los versículos de la Biblia que suelen acompañar sus posteos en redes sociales. Incluso, llegó a poner su futuro en manos de Dios, cuando a mediados del 2022 tenía tres opciones: quedarse en el PSV, irse al Leeds o fichar por el Southampton. Le pidió a Dios que lo guíe y su decisión fue simple: si metía un gol en el partido del día siguiente se iría a los “Saints”, si anotaba dos jugaría en los “Whites” y si marcaba tres permanecería en Países Bajos.

Antes de ser sustituido, facturó por duplicado y participó en un tercer tanto, que originalmente fue marcado como gol en contra por lo que tendría que irse al Leeds. En el banco de suplentes su compañero Jordan Teze le dijo que si Dios quería que se quedase, le darían el tercer gol a él y dicho y hecho. Gakpo se quedó y tras una gran media temporada, fue al Mundial de Qatar, torneo que lo catapultó al estrellato ya que con tres goles fue el máximo goleador de su selección y luego del certamen fue comprado por el Liverpool.

El delantero de los Reds llegó al Mundial 2026 como el gran referente en ataque de los Países Bajos. Marcó 2 goles en la fase de grupos y buscaba seguir aumentando su total pero el sábado 27 de junio se confirmó una noticia devastadora. El exjugador del PSV y su pareja, la modelo neerlandesa Noa Van der Vij, perdieron a quien iba a ser su segundo hijo en el quinto mes de embarazo. Ya sabían que iba a ser varón. Incluso ya tenían definido su nombre: Elijah Rafael Gakpo.

El delantero fue licenciado para pasar unos días junto a su familia pero en el horizonte asomaba el partido del lunes por los dieciseisavos de final ante la complicada Marruecos y Gakpo debía decidir si diría presente ante los africanos. Y eligió jugar. Ronald Koeman, su entrenador, y Virgil Van Dijk, su capitán y compañero en el Liverpool, lo elogiaron públicamente, destacando su madurez: “Nunca dijo ‘Quiero volver’ o ‘Quiero estar con mi familia’. Tomó esa decisión por sí mismo y a su manera, y eso demuestra madurez” dijo Koeman. “Es una noticia terrible y demuestra que el fútbol es secundario. Hay cosas más importantes en la vida. Siento un gran respeto por la forma en que él y su familia están afrontando esto”, declaró Van Dijk.

En el minuto 72 el delantero del Liverpool apareció sin marca a la altura del punto de penal para puntear un pase de Crysencio Sumerville ante la salida desesperada de Bono y estampar así el 1-0. Gakpo tropezó con el arquero marroquí y cayó al suelo. Hizo un ademán de pararse pero consumido por la emoción se arrodilló y apoyó la cabeza en el piso mientras rompía en llanto. Summerville fue el primero en acercarse pero siguió de largo para festejar con los suplentes. Denzel Dumfries y Wout Weghorst, que llegaron unos segundos después, entendieron lo que el ex PSV necesitaba y lo abrazaron. Además, el propio Weghorst empezó a gesticular frenéticamente para que sus demás compañeros se acercaran y estos no tardaron en ir, formando un hermoso círculo naranja.

Una vez que la ronda se desarmó, Gakpo empezó a volver hacia el círculo central. Se secó las lágrimas con la mano, miró al cielo mientras respiraba profundo y a su lado Dumfries lo abrazaba de nuevo y le decía algo al oído. Hizo la señal de la cruz y señaló al cielo, dedicándole el gol a su hijo. Al relatar la secuencia, Pablo Giralt dijo que era “uno de los grandes momentos del Mundial”, y tenía razón, porque mostró lo insignificante que puede ser el fútbol al lado de otras situaciones y a la vez resaltó lo importante que es, porque aún habiendo pasado unos días durísimos, Gakpo decidió jugar y logró meter un gol, su sexto en Mundiales, que lo dejó a uno de igualar Johnny Rep con 7 como el máximo goleador neerlandés en Copas del Mundo.

El partido terminó yendo a tiempos extra luego de que Issa Diop lo empate agónicamente. En la prórroga, Gakpo fue sustituido y el resultado no se volvió a mover. Marruecos se impuso por 3 a 2 en los penales pero de eso se hablará largo y tendido mientras los africanos continuen haciendo historia. El gol de Gakpo y su decisión de jugar quizás pasen de largo en la memoria colectiva por culpa del resultado pero la fortaleza mental para decir presente en el encuentro, a pesar de todo lo que sufrió en los días previos merece un reconocimiento porque hay cosas que simplemente son más importantes que el fútbol.

Argentina se ilusiona con volver a la Fórmula 1 después de 28 años

Por Vachi Focht

Un 12 de abril de 1998, la Argentina veía a Michael Schumacher consagrarse ganador del Gran Premio en el Autódromo Oscar y Alfredo Gálvez de Buenos Aires. Ese día fue la última vez que el país oyó rugir los motores de la máxima categoría, hasta que el 28 de abril de 2026 Franco Colapinto volvió a ilusionar a todo un pueblo.

El deporte automotor marcó una identidad en todo el territorio nacional. Desde su globalización en la década del 50, formó pilotos y también una cultura única alrededor de esta disciplina. Actualmente, cuenta con figuras como Franco Colapinto en F1, Nicolás Varrone en F2 y Mattia Colnaghi en F3, que representan los colores de la bandera, pero Argentina continúa sin ser sede en el calendario mundial.

No obstante, se busca revertir una situación que se mantiene desde hace 28 años. El Gobierno de la Ciudad (GCBA) se encuentra desde febrero remodelando el autódromo, del cual volvió a tener el control en 2017. Primero mudó el kartódromo con la idea de tener más terreno libre y luego diseñaron un circuito digno de la Fórmula Uno.

Se espera que la nueva pista sea de 4.900 metros y 15 curvas. La recta principal será de 18 metros y tendrá otros 12 metros entre el resto del trazado. Se calcula que los monoplazas podrán alcanzar una velocidad máxima de 340 km/h, con un promedio de 225 km/h y un tiempo de vuelta estimado de 1:18:00.

Diagrama de cómo quedará el circuito luego de las remodelaciones.

Las complicaciones por las cuales no se confirma aún el retorno de la máxima categoría al país, son dos: bajo presupuesto y el justo calendario que tiene la disciplina. Actualmente, se disputan seis carreras en el continente americano que cuentan con contratos a corto y largo plazo: Miami (2041), Canadá (2035), Brasil (2030), Austin (2034), Las Vegas (2027) y México (2028).

Los países competidores que buscan tener una fecha, dejan en evidencia la escasez de inversión que hay en Argentina. Tailandia, por ejemplo, aprobó un presupuesto de aproximadamente USD $1.230 millones cuando el canon anual es de unos 40 millones. Por otro lado, Turquía y Portugal ya anunciaron sus regresos para la temporada 2027.

Por lo tanto, la única chance concreta de que Argentina vuelva a ser sede de la F1 sería en 2028, en caso de que Las Vegas no renueve su contrato. De lo contrario, todo quedará en manos de la Formula One Management (FOM) y de su decisión de habilitar nuevas fechas en el continente. Sin embargo, la reciente situación en Medio Oriente podría convertirse en la oportunidad clave que termine cambiando esta historia.

El furor generado por Franco Colapinto quedó reflejado en las 600.000 personas que asistieron a la exhibición en Palermo, donde 15.000 entradas se agotaron en minutos. Con las obras en marcha, el Autódromo de Buenos Aires pasará a tener capacidad para 120.000 personas, un dato que podría motivar a empresas privadas a sumarse al proyecto y dar forma a un esquema de financiamiento público-privado que termine resultando atractivo para la FOM.

En definitiva, el camino de retorno de la Fórmula 1 a la Argentina depende de una combinación de factores que el país no controla del todo: la voluntad política, el respaldo económico privado y, sobre todo, los movimientos de un calendario internacional cada vez más saturado. Lo cierto es que, después de casi tres décadas, vuelve a existir una base concreta con obras, números y un ídolo propio sobre la cual construir esa posibilidad.

Si las piezas terminan de alinearse, el 2028 podría marcar mucho más que el regreso de una carrera: sería la confirmación de que el entusiasmo despertado por Colapinto logró traducirse, finalmente, en un proyecto sostenible para el automovilismo argentino.

Cabo Verde, un proyecto en pleno crecimiento

Por Dante Andrade

El desarrollo del fútbol en Cabo Verde constituye un ejemplo interesante de crecimiento progresivo impulsado tanto por logros deportivos como por apoyo institucional internacional. A pesar de su limitada población, el país ha logrado consolidarse como una selección competitiva en África, especialmente en el contexto de la Copa Africana de Naciones (CAN).

Uno de los hitos más destacados de la selección nacional, conocida como los “Tiburones Azules”, ha sido alcanzar los cuartos de final en dos ocasiones: en 2013, durante su debut en la competición, y nuevamente en 2023. Estos resultados reflejan una evolución significativa dentro del continente africano. Esta progresión no sólo responde al talento de sus jugadores aunque muchos de ellos son nacionalizados de Portugal y Países Bajos donde la gran mayoría militan en ligas europeas, sino también a mejoras estructurales en la
organización del fútbol nacional.

Un factor clave en este crecimiento ha sido el respaldo del programa FIFA Forward 3.0, impulsado por la FIFA. Este programa contempla una inversión de hasta 8 millones de dólares por federación miembro, dentro de un presupuesto global de 2250 millones de dólares para el ciclo 2023-2026. Esta cifra representa un aumento cercano al 30 % respecto a ciclos anteriores, evidenciando un compromiso reforzado con el desarrollo global del fútbol.

En el caso de Cabo Verde, estos fondos han permitido mejorar infraestructuras, apoyar competiciones locales y fomentar el desarrollo del fútbol base, incluyendo categorías juveniles y femeninas. Además, el programa incorpora mecanismos de control y cumplimiento de objetivos, garantizando un uso responsable de los recursos.

El impacto de estas inversiones también se refleja en el histórico logro de la clasificación de Cabo Verde a la Copa Mundial de la FIFA, favorecida en parte por la ampliación del torneo. Bajo la dirección del seleccionador Pedro Leitão Brito, conocido como Bubista, el equipo ha experimentado una transformación notable. El propio técnico recuerda las dificultades de principios de los años 2000, cuando el equipo carecía incluso de equipamiento adecuado,
contrastando con la realidad actual de mayor profesionalización.

A nivel de clubes, el fútbol caboverdiano se organiza a través del Campeonato Caboverdiano de Fútbol, fundado en 1976. Este torneo reúne a los campeones de las ligas regionales de las distintas islas, reflejando la fragmentación geográfica del país. El club más exitoso es CS Mindelense, con múltiples títulos nacionales.

Sin embargo, el desempeño internacional de los clubes ha sido limitado. Equipos como Sporting Clube da Praia y Boavista FC han alcanzado únicamente rondas preliminares o primeras fases de la Liga de Campeones de la CAF. Esto evidencia una brecha competitiva respecto a clubes de países con estructuras futbolísticas más desarrolladas.

La clasificación a los dieciseisavos del Mundial 2026 confirma su crecimiento sostenido, impulsado por inversiones estratégicas y una mejora organizativa. Aunque persisten desafíos, especialmente a nivel de clubes, los avances logrados por la selección nacional y el apoyo de programas internacionales posicionan al país como un ejemplo de desarrollo deportivo en contextos de recursos limitados.

El origen del Pride que nació por una protesta contra la policía hace más de 50 años

Por Federico Pardo

Mientras el mundo conmemora el Día Internacional del Orgullo cada 28 de junio, la coincidencia con el Mundial de fútbol vuelve a poner sobre la mesa una pregunta vigente: ¿qué lugar ocupa la diversidad en uno de los ámbitos más populares e influyentes del planeta?

La madrugada del 28 de junio de 1969, la policía realizó una nueva redada en el Stonewall Inn, un bar frecuentado por personas gays, lesbianas, bisexuales y trans ubicado en Greenwich Village, Nueva York. Las irrupciones policiales eran habituales: pedidos de documentos, detenciones arbitrarias y hostigamiento formaban parte de la rutina para quienes integraban el colectivo LGBTIQ+.

Pero esa noche ocurrió algo diferente. Por primera vez, quienes estaban dentro del bar decidieron resistir. La protesta se extendió durante varios días y se convirtió en el punto de partida del movimiento moderno por los derechos de las personas LGBTIQ+.

Un año después, miles de personas marcharon por las calles de Nueva York, Los Ángeles, Chicago y San Francisco para recordar aquellos hechos. Desde entonces, el 28 de junio se transformó en el Día Internacional del Orgullo. Más que una celebración, la fecha nació como un reclamo contra la violencia, la discriminación y la persecución estatal.

Los derechos conquistados y los desafíos pendientes

Durante las últimas décadas Argentina se convirtió en uno de los países más avanzados de la región en materia de derechos para la diversidad sexual. La aprobación del matrimonio igualitario en 2010 y de la Ley de Identidad de Género en 2012 posicionaron al país como referente internacional.

Sin embargo, los avances legales no eliminaron todas las desigualdades: según el Censo Nacional 2022, casi 197.000 personas se identifican con un género diferente al asignado al nacer. Distintos relevamientos también muestran que las personas trans enfrentan mayores dificultades para acceder a la salud, al empleo y a la educación.

En el ámbito educativo, investigaciones nacionales indican que una gran proporción de estudiantes LGBTIQ+ sufrió situaciones de discriminación o escucha comentarios ofensivos vinculados con la orientación sexual o la identidad de género.

A escala mundial, el panorama es todavía más complejo. Decenas de países continúan criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo y algunos mantienen la posibilidad de aplicar la pena de muerte, según informes de organizaciones internacionales de derechos humanos. Todo esto explica por qué el Orgullo sigue siendo, además de una celebración, una manifestación política.

El deporte: un espacio donde la diversidad todavía enfrenta barreras

Mientras las leyes avanzaron y la aceptación social creció en numerosos países, la visibilidad de deportistas abiertamente LGBT+  ocurre muy poco. La mayoría de quienes hicieron pública su orientación sexual lo hicieron una vez finalizada su carrera profesional.

El caso de Thomas Hitzlsperger, que reveló ser gay tras retirarse en 2014, marcó un precedente importante. Años después, el australiano Josh Cavallo se convirtió en uno de los pocos futbolistas profesionales en actividad que decidió hablar de su orientación sexual.

En Argentina, Ignacio Lago también abrió una conversación inédita al presentar en sus redes sociales a su pareja mientras continúa su carrera profesional.

Especialistas y organizaciones que trabajan contra la discriminación coinciden en que las razones son múltiples: el temor a las reacciones de las hinchadas, los prejuicios presentes en los vestuarios, el impacto comercial y la persistencia de un modelo de masculinidad tradicional dentro del fútbol masculino.

La realidad contrasta con el fútbol femenino, donde numerosas jugadoras viven más libre su orientación sexual y muchas se convirtieron en referentes de la lucha por la igualdad.

Del “One Love” a la neutralidad institucional

El Mundial de Qatar 2022 expuso esas tensiones ante millones de espectadores. Siete selecciones europeas tenían previsto que sus capitanes utilizaran el brazalete multicolor “One Love” como símbolo de inclusión y diversidad. Sin embargo, la FIFA advirtió que quienes lo usan, iban a recibir una tarjeta amarilla al comenzar el partido.

Ante la posibilidad de sanciones deportivas, los equipos desistieron de la iniciativa. Como gesto de protesta, los jugadores de Alemania posaron en la fotografía oficial con la boca tapada antes de enfrentar a Japón, y denunciaron que el organismo rector del fútbol mundial había silenciado el mensaje.

Cuatro años después, durante el Mundial 2026, el debate volvió a aparecer. Mientras algunas ciudades sede organizaron actividades vinculadas al Orgullo y permitieron el ingreso de banderas arcoíris en los estadios, la FIFA optó por una postura de mayor neutralidad institucional e intentaron evitar nuevos conflictos políticos y culturales. 

La discusión, sin embargo, continúa abierta.

Mucho más que una celebración

Hace 57 años, un grupo de personas decidió responder a una redada policial que parecía una más. Aquella resistencia espontánea se convirtió en un movimiento global que transformó leyes, impulsó nuevos derechos y cambió la vida de millones de personas. Sin embargo, el recorrido todavía no terminó.

Mientras existan personas que sufran discriminación por su orientación sexual o identidad de género, mientras haya deportistas que teman hablar en público sobre quiénes son y mientras en distintos países del mundo la diversidad continúe siendo perseguida o criminalizada, el Orgullo seguirá siendo mucho más que una celebración.

Porque la igualdad no se mide solo por las leyes conquistadas, sino también por el lugar que estas historias ocupan en la conversación pública. Incluso cuando el mundo entero mira solo una pelota.

James Kerr se suma al staff técnico de Los Pumas

Por Eliseo Damonte

James Kerr, periodista y escritor, se suma al staff de Los Pumas para trabajar la mentalidad y cultura del plantel, de cara a lo que se le viene al seleccionado argentino: el Nations Championship.

La incorporación del británico al equipo dirigido por Felipe Contepomi representa un movimiento enfocado en fortalecer el aspecto psicológico y la cohesión grupal del plantel en la antesala de los próximos compromisos internacionales. 

El especialista es mundialmente reconocido en el ámbito deportivo y empresarial por su libro Legacy: 15 lecciones sobre liderazgo, publicado en 2013. La obra es el resultado de un trabajo de inmersión en el que convivió durante cinco semanas con el plantel de los All Blacks en 2010. Durante ese período, documentó el proceso de reconstrucción interna de la selección neozelandesa y detalló cómo forjaron su cultura de alto rendimiento.

Uno de los conceptos más trascendentes que documentó en su trabajo con los neozelandeses es la regla de barrer los vestuarios. Esta norma establece que ningún jugador está por encima del equipo, obligando incluso a las figuras más destacadas a limpiar las instalaciones después de cada partido como un ejercicio de humildad y pertenencia.

Tras la exitosa publicación de su obra, el escritor expandió su labor como consultor de liderazgo y diseño cultural a otras disciplinas de alto nivel. En el fútbol europeo, trabajó como asesor externo para equipos de la Premier League, incluyendo al Manchester City, Liverpool y Leicester City, además de colaborar con la propia UEFA. 

Con su llegada a la Unión Argentina de Rugby,, el especialista asume un rol inédito dentro de un cuerpo técnico nacional. Su objetivo principal será aplicar su experiencia internacional para consolidar la identidad, el liderazgo interno y la preparación mental de Los Pumas ante las exigencias de las próximas competencias.