Por Manuel Madanes
Cody Gakpo se arrodilla sobre el césped del Estadio BBVA de Monterrey, México. Se lleva las manos a la cabeza mientras llora desconsoladamente y todos sus compañeros, incluidos los suplentes, corren hacia él para rodearlo en un abrazo. La secuencia es realmente conmovedora y no surgió por el gol que anotó, que ponía el 1-0 parcial ante Marruecos e ilusionaba a todo Países Bajos con la clasificación a octavos de final del Mundial (que finalmente sería para los africanos por la vía de los penales). La muestra de cariño de sus compañeros es un reconocimiento al compromiso y la fortaleza mental del delantero del Liverpool, que eligió jugar ante los Leones del Atlas aún después de una tragedia familiar tan devastadora como lo es la pérdida de un bebé durante el embarazo. La resiliencia lo representa y los años demuestran eso.
Gakpo lleva el deporte en la sangre: su padre Johnny, de quien heredó sus raíces africanas, fue jugador de fútbol e incluso llegó a jugar en la selección de Togo, país al que Cody también podría haber representado. Su madre, Ank, jugaba al rugby y sus dos hermanos, uno mayor y otro menor, también son futbolistas. Él empezó su camino muy joven: a los 6 años ya se había sumado a las inferiores del PSV y su talento rápidamente comenzó a sobresalir pero desde chico tuvo que sobreponerse a duros obstáculos: un desgarro en el músculo de la pantorrilla llegó a hospitalizarlo dos veces y tras recuperarse de esa lesión, estuvo varios meses fuera de las canchas por romperse el tobillo.
De todas formas, su madurez y resiliencia ya se hacían notar: con 12 años, su entrenador estaba nombrando a chicos que subirían a jugar con la categoría de arriba y él estaba seguro de que debía ir pero finalmente no lo incluyeron. Internamente estaba furioso pero se mostró tranquilo y habló con su padre, que lo aconsejó. Años más tarde reveló su pensamiento: “Si es una carrera hasta la cima yo no me iba a quejar, a hacer berrinche o a buscar excusas. Agacharé la cabeza y agarraré ladrillos”. Al día siguiente metió un triplete y fue promovido.
Durante su vida, Gakpo siempre se mostró como alguien muy creyente. De fe cristiana, reveló que lleva una Biblia consigo a todas partes. Algunos fanáticos llegaron a apodarlo “Pastor Gakpo” por los versículos de la Biblia que suelen acompañar sus posteos en redes sociales. Incluso, llegó a poner su futuro en manos de Dios, cuando a mediados del 2022 tenía tres opciones: quedarse en el PSV, irse al Leeds o fichar por el Southampton. Le pidió a Dios que lo guíe y su decisión fue simple: si metía un gol en el partido del día siguiente se iría a los “Saints”, si anotaba dos jugaría en los “Whites” y si marcaba tres permanecería en Países Bajos.
Antes de ser sustituido, facturó por duplicado y participó en un tercer tanto, que originalmente fue marcado como gol en contra por lo que tendría que irse al Leeds. En el banco de suplentes su compañero Jordan Teze le dijo que si Dios quería que se quedase, le darían el tercer gol a él y dicho y hecho. Gakpo se quedó y tras una gran media temporada, fue al Mundial de Qatar, torneo que lo catapultó al estrellato ya que con tres goles fue el máximo goleador de su selección y luego del certamen fue comprado por el Liverpool.
El delantero de los Reds llegó al Mundial 2026 como el gran referente en ataque de los Países Bajos. Marcó 2 goles en la fase de grupos y buscaba seguir aumentando su total pero el sábado 27 de junio se confirmó una noticia devastadora. El exjugador del PSV y su pareja, la modelo neerlandesa Noa Van der Vij, perdieron a quien iba a ser su segundo hijo en el quinto mes de embarazo. Ya sabían que iba a ser varón. Incluso ya tenían definido su nombre: Elijah Rafael Gakpo.
El delantero fue licenciado para pasar unos días junto a su familia pero en el horizonte asomaba el partido del lunes por los dieciseisavos de final ante la complicada Marruecos y Gakpo debía decidir si diría presente ante los africanos. Y eligió jugar. Ronald Koeman, su entrenador, y Virgil Van Dijk, su capitán y compañero en el Liverpool, lo elogiaron públicamente, destacando su madurez: “Nunca dijo ‘Quiero volver’ o ‘Quiero estar con mi familia’. Tomó esa decisión por sí mismo y a su manera, y eso demuestra madurez” dijo Koeman. “Es una noticia terrible y demuestra que el fútbol es secundario. Hay cosas más importantes en la vida. Siento un gran respeto por la forma en que él y su familia están afrontando esto”, declaró Van Dijk.
En el minuto 72 el delantero del Liverpool apareció sin marca a la altura del punto de penal para puntear un pase de Crysencio Sumerville ante la salida desesperada de Bono y estampar así el 1-0. Gakpo tropezó con el arquero marroquí y cayó al suelo. Hizo un ademán de pararse pero consumido por la emoción se arrodilló y apoyó la cabeza en el piso mientras rompía en llanto. Summerville fue el primero en acercarse pero siguió de largo para festejar con los suplentes. Denzel Dumfries y Wout Weghorst, que llegaron unos segundos después, entendieron lo que el ex PSV necesitaba y lo abrazaron. Además, el propio Weghorst empezó a gesticular frenéticamente para que sus demás compañeros se acercaran y estos no tardaron en ir, formando un hermoso círculo naranja.
Una vez que la ronda se desarmó, Gakpo empezó a volver hacia el círculo central. Se secó las lágrimas con la mano, miró al cielo mientras respiraba profundo y a su lado Dumfries lo abrazaba de nuevo y le decía algo al oído. Hizo la señal de la cruz y señaló al cielo, dedicándole el gol a su hijo. Al relatar la secuencia, Pablo Giralt dijo que era “uno de los grandes momentos del Mundial”, y tenía razón, porque mostró lo insignificante que puede ser el fútbol al lado de otras situaciones y a la vez resaltó lo importante que es, porque aún habiendo pasado unos días durísimos, Gakpo decidió jugar y logró meter un gol, su sexto en Mundiales, que lo dejó a uno de igualar Johnny Rep con 7 como el máximo goleador neerlandés en Copas del Mundo.
El partido terminó yendo a tiempos extra luego de que Issa Diop lo empate agónicamente. En la prórroga, Gakpo fue sustituido y el resultado no se volvió a mover. Marruecos se impuso por 3 a 2 en los penales pero de eso se hablará largo y tendido mientras los africanos continuen haciendo historia. El gol de Gakpo y su decisión de jugar quizás pasen de largo en la memoria colectiva por culpa del resultado pero la fortaleza mental para decir presente en el encuentro, a pesar de todo lo que sufrió en los días previos merece un reconocimiento porque hay cosas que simplemente son más importantes que el fútbol.




