Por Vachi Focht
Un 12 de abril de 1998, la Argentina veía a Michael Schumacher consagrarse ganador del Gran Premio en el Autódromo Oscar y Alfredo Gálvez de Buenos Aires. Ese día fue la última vez que el país oyó rugir los motores de la máxima categoría, hasta que el 28 de abril de 2026 Franco Colapinto volvió a ilusionar a todo un pueblo.
El deporte automotor marcó una identidad en todo el territorio nacional. Desde su globalización en la década del 50, formó pilotos y también una cultura única alrededor de esta disciplina. Actualmente, cuenta con figuras como Franco Colapinto en F1, Nicolás Varrone en F2 y Mattia Colnaghi en F3, que representan los colores de la bandera, pero Argentina continúa sin ser sede en el calendario mundial.
No obstante, se busca revertir una situación que se mantiene desde hace 28 años. El Gobierno de la Ciudad (GCBA) se encuentra desde febrero remodelando el autódromo, del cual volvió a tener el control en 2017. Primero mudó el kartódromo con la idea de tener más terreno libre y luego diseñaron un circuito digno de la Fórmula Uno.
Se espera que la nueva pista sea de 4.900 metros y 15 curvas. La recta principal será de 18 metros y tendrá otros 12 metros entre el resto del trazado. Se calcula que los monoplazas podrán alcanzar una velocidad máxima de 340 km/h, con un promedio de 225 km/h y un tiempo de vuelta estimado de 1:18:00.

Diagrama de cómo quedará el circuito luego de las remodelaciones.
Las complicaciones por las cuales no se confirma aún el retorno de la máxima categoría al país, son dos: bajo presupuesto y el justo calendario que tiene la disciplina. Actualmente, se disputan seis carreras en el continente americano que cuentan con contratos a corto y largo plazo: Miami (2041), Canadá (2035), Brasil (2030), Austin (2034), Las Vegas (2027) y México (2028).
Los países competidores que buscan tener una fecha, dejan en evidencia la escasez de inversión que hay en Argentina. Tailandia, por ejemplo, aprobó un presupuesto de aproximadamente USD $1.230 millones cuando el canon anual es de unos 40 millones. Por otro lado, Turquía y Portugal ya anunciaron sus regresos para la temporada 2027.
Por lo tanto, la única chance concreta de que Argentina vuelva a ser sede de la F1 sería en 2028, en caso de que Las Vegas no renueve su contrato. De lo contrario, todo quedará en manos de la Formula One Management (FOM) y de su decisión de habilitar nuevas fechas en el continente. Sin embargo, la reciente situación en Medio Oriente podría convertirse en la oportunidad clave que termine cambiando esta historia.
El furor generado por Franco Colapinto quedó reflejado en las 600.000 personas que asistieron a la exhibición en Palermo, donde 15.000 entradas se agotaron en minutos. Con las obras en marcha, el Autódromo de Buenos Aires pasará a tener capacidad para 120.000 personas, un dato que podría motivar a empresas privadas a sumarse al proyecto y dar forma a un esquema de financiamiento público-privado que termine resultando atractivo para la FOM.
En definitiva, el camino de retorno de la Fórmula 1 a la Argentina depende de una combinación de factores que el país no controla del todo: la voluntad política, el respaldo económico privado y, sobre todo, los movimientos de un calendario internacional cada vez más saturado. Lo cierto es que, después de casi tres décadas, vuelve a existir una base concreta con obras, números y un ídolo propio sobre la cual construir esa posibilidad.
Si las piezas terminan de alinearse, el 2028 podría marcar mucho más que el regreso de una carrera: sería la confirmación de que el entusiasmo despertado por Colapinto logró traducirse, finalmente, en un proyecto sostenible para el automovilismo argentino.




