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Bono: la figura marroquí y su cariño por Argentina

Por Sofía Metz

En el mundo hay muchos arqueros, pero pocos quedarán en la memoria de la gente y en los libros de historia: Yassine Bounou, o Bono, como le dicen, es uno de ellos. No solo destaca por su buen desempeño, sino que también llama la atención por su conexión con Argentina.

Nacido en Canadá y criado en Marruecos, hizo la mayor parte de su carrera en España, pasó por Atlético de Madrid, Zaragoza, Girona y Sevilla, club con el que consiguió dos Europa League, en 2020 y 2023.

Además, ayudó a su selección a llegar a semifinales del Mundial de Qatar de 2022 y fue clave para la clasificación de esta a los octavos de final del Mundial 2026, con una atajada descomunal en la tanda de penales. Una atajada, que a la mayoría le puede sorprender porque no se tiró, no voló. Se quedó parado y cubrió una de las mitades del arco, así paró la pelota, como si estuviera jugando en el barrio con sus amigos. Esta estrategia puede sonar extraña para muchos, pero no es la primera persona en implementarla. Hope Solo, ex arquera estadounidense, ya lo había hecho en cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río 2016 frente a Suecia.

A lo largo de los años, Bono no solo se asentó como una figura importante en sus equipos y en su selección, sino que también compartió vestuario con muchos argentinos y uruguayos, quienes le inculcaron nuestras formas: el mate, la jerga. Le mostraron una nueva cultura. Nuestra cultura, que de a poco fue haciendo suya.

Por otro lado, su cariño venía desde antes, ya que de chico veía el fútbol argentino y es sabido que su máximo ídolo es Ariel “el Burrito” Ortega, incluso nombrando a su perro como él. En 2011, cuando River descendió, su interés por el club aumentó y en varias ocasiones ha dicho que le encantaría jugar ahí. En una entrevista con TyC Sports, en la cual también estaba “el Burrito”, contó que sus goles favoritos de él fueron el que le hizo a Ferro, en 1997 y uno que le convirtió a San Lorenzo en 2006. Además aseguró que solo jugaría en el club riverplatense si está al nivel, por lo que no lo haría solo por llevar el escudo.

Bounou no es un simple arquero más. Se destaca por su forma de atajar, pero su historia con Argentina va mucho más allá de lo futbolístico. No tiene que ver sólo con seguir nuestro fútbol, tiene que ver con esa nueva cultura que le mostraron sus antiguos compañeros y que él fue adoptando.

 

José María Canale, el guerrero de la defensa que nunca se rinde

Por Valentino Brunetti

Hace apenas unos años, muchos hinchas de Lanús lo señalaban como uno de los responsables de haber arruinado la despedida de Pepe Sand. Hoy, José María Canale es campeón internacional, mundialista con Paraguay y protagonista de una de las historias de superación más importantes del fútbol sudamericano. El defensor guaraní nació el 20 de julio de 1996 en Itauguá, Paraguay, y pasó su niñez y adolescencia en el barrio Villa María Auxiliadora. Sus primeros pasos como futbolista los dio en las inferiores de 12 de Octubre y luego pasó a la Sub-20 de Libertad, club en el que terminó formándose como profesional. Por su forma de jugar, firme en la marca, con mucho carácter y su cabellera con rulos con el tiempo comenzó a ser apodado por muchos hinchas como “El Puyol Paraguayo”.

El 28 de mayo de 2015 hizo su debut profesional en la victoria por 3 a 0 de Libertad frente a Deportivo Capiatá. Tras dos temporadas en el “Gumarelo”, fue cedido a préstamo en varias oportunidades. Primero vistió la camiseta de Nacional de Paraguay y, al finalizar ese préstamo, regresó a Libertad hasta enero de 2020, cuando volvió a salir cedido, esta vez a Sol de América. Luego de un año en el fútbol paraguayo comenzó su aventura en Argentina. Pasó por Newell’s y Godoy Cruz hasta que, en 2023, Lanús le compró el 50 % del pase a Libertad. Su llegada al Granate ilusionó rápidamente. Se ganó un lugar en el equipo y comenzó a mostrar un buen nivel, pero el 21 de abril de ese mismo año sufrió una fractura del cúbito izquierdo que lo dejó fuera de las canchas durante aproximadamente un mes. A partir de allí, tanto Canale como Lanús atravesaron un bajón futbolístico.

Sin embargo, el golpe más duro todavía estaba por llegar. El último partido del año como local fue la despedida de Pepe Sand, el máximo ídolo de la institución, frente a Racing. Cuando terminaba el primer tiempo, Canale le dio un codazo sin pelota a Roger Martínez dentro del área y fue expulsado. Minutos después, su compañero Cristian Lema golpeó otra vez al colombiano antes de la ejecución del penal y también vio la tarjeta roja. La imagen del defensor quedó manchada y muchos hinchas lo señalaron como uno de los responsables de haber arruinado una noche histórica para el club.

Durante la primera mitad de 2024 no consiguió la continuidad que esperaba. Lanús decidió cederlo por un año al Querétaro de México, pero al finalizar la Liga MX los “Gallos Blancos” no hicieron uso de la opción de compra. Parecía que su ciclo en Lanús había llegado a su fin. Sin embargo, Mauricio Pellegrino decidió darle una nueva oportunidad. Esa decisión cambiaría para siempre la historia del club y también la del propio Canale. Tras la lesión de su compatriota Ronaldo Dejesús, el paraguayo se adueñó definitivamente del puesto de titular. Con personalidad, goles y actuaciones cada vez más sólidas se convirtió en uno de los pilares del equipo. Junto a sus compañeros llevó a Lanús a conquistar la Copa Sudamericana tras vencer en la final a Atlético Mineiro en el estadio Defensores del Chaco.

Pero todavía faltaba el momento más importante. El 26 de febrero, bajo una intensa lluvia en Río de Janeiro, se disputaba el minuto 118 de la revancha de la Recopa Sudamericana frente al poderoso Flamengo de los millones, en el Maracaná. Cuando todo parecía encaminarse a los penales, Canale apareció en el área con un cabezazo inatajable para marcar el gol del triunfo y darle a Lanús, para muchos hinchas, el título más importante de toda su historia.

Sus actuaciones llamaron la atención de Gustavo Alfaro, quien lo decidió convocar para disputar el Mundial con la selección paraguaya. En el debut no le tocó ingresar, pero en el segundo y el tercer partido de la fase de grupos sumó minutos desde el banco de suplentes. Llegaron los dieciseisavos de final y Paraguay se enfrentó a Alemania. La lesión de Omar Alderete le abrió las puertas de la titularidad. Después de 120 minutos de gran nivel y mucha tensión, todo se definió desde el punto del penal. Tras una serie igualada en los primeros cinco remates, la definición pasó al uno y uno. Alemania falló su sexto tiro y José María Canale caminó hacia la pelota con toda la presión sobre sus hombros. Remató con firmeza, convirtió el penal decisivo y selló una clasificación histórica para Paraguay.

De ser uno de los jugadores más cuestionados por los hinchas de Lanús, pasó a convertirse en un referente del club, un héroe para su país y el protagonista de una historia que demuestra que, en el fútbol, siempre hay revancha.

Las utopías deben ser imposibles; caso contrario, no serán cazadas

Por Francisco Quartino

Está terminando el viernes 12 de junio, el segundo día mundialista, y el Paraguay de Gustavo Alfaro acaba de caer ante uno de los tres anfitriones, Estados Unidos, por 4 a 1. El argentino fue contundente en la conferencia de prensa post partido: “Es el momento de mirarnos a la cara y decir ‘sí, hay cosas que no las hicimos bien y que las tenemos que hacer mejor’. Pero hoy empezó la Copa del Mundo, no terminó; vamos a pelear hasta el final”.

17 días después, tras la gran victoria con un jugador menos todo el segundo tiempo ante Turquía, el empate sin sobresaltos ante Australia y el boleto a 16vos, cuando está cayendo la noche guaraní, todo un país delira por la clasificación del equipo sudamericano a octavos de final, al eliminar al, ni más ni menos, tetracampeón mundial Alemania.

Un equipo que luchó con sus agallas y compitió de igual a igual ante el conjunto europeo, con sus nombres de jerarquía, que juegan en los equipos mejores valorados del mundo. Un plantel que conmueve a los argentinos por la cantidad de jugadores conocidos para el fútbol nacional: Andrés Cubas, Alejandro Romero Gamarra y Juan José Cáceres, albicelestes nacionalizados a paraguayos; Gabriel Ávalos, delantero de Independiente; Matías Galarza Fonda, exvolante de River; José Canale, central de Lanús, y Orlando Gill, arquero de San Lorenzo. El entrenador de la Albirroja se mostró muy emocionado tras el triunfo por penales: “Sin dudas es la victoria más grande de mi vida; y por eso le agradecí a los jugadores por una tarde noche inolvidable”.

Y ahora viene Francia, un rival aún más duro que el anterior, para poder seguir soñando con utopías, que deben ser imposibles para ser cazadas, si no, para el Profe Alfaro no tiene emoción. Qué mejor desafío para él, que debe estar diciéndole a sus jugadores que se fijen dónde está puesto el sol para mirar a Les Bleus de la mejor forma posible para hacerles frente; porque el sueño mundialista tiene eso, que uno se vuelve porfiado, peleador, problemático y discutidor, creyendo que puede ganarle a un equipo que tiene a Kylian Mbappé, el segundo máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo y a Ousmane Dembélé, campeón de Europa con el PSG y que estuvo en las últimas dos finales del mundo: una se la ganó a Croacia por 4 a 2 y la otra la perdió ante Argentina por penales.

Pero, a pesar de cualquier dato o desventaja desalentadora, allí van los soldados de Alfaro, los cazadores de utopías imposibles en busca de una más, hoy, desde las 18 horas, en Filadelfia.

El legado Ayew, la familia que escribe la historia de Ghana en Mundiales

Por Gerónimo Micheltorena

André, Jordan e Ibrahim Ayew son hijos del legendario número diez, Abedi “Pele” Ayew, una leyenda para el pueblo ghanés que gracias a un nivel superlativo consiguió la Copa Africana de Naciones en 1982 y el subcampeonato en 1992. Además, obtuvo el Balón de Oro Africano en 1991, 1992 y 1993, mientras que, durante mucho tiempo, fue el máximo artillero de la historia de Ghana con 33 tantos.

Sus hijos buscan forjar su propio camino en la selección.  El más destacado fue André por ser un emblema para Ghana y un gran jugador. Actualmente, con 36 años, se encuentra sin equipo pero supo pasar por dos clubes importantes de Europa como West Ham y Olympique de Marsella, este último fue donde se formó como futbolista y debutó profesionalmente. Con la selección ghanesa no obtuvo títulos, llegó a los 120 partidos, marcó 23 goles y participó en tres mundiales distintos: 2010, 2014 y 2018.

Por otro lado, Jordan Ayew, es el más joven de los tres (34) y quien lleva la cinta de capitán de la selección ghanesa en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Al igual que su hermano André, su formación como jugador y debut profesional fue en el Olympique de Marsella, pero además, pasó por varios clubes en el fútbol inglés: Aston Villa, Crystal Palace, Swansea y Leicester City. A nivel selección consiguió ser el futbolista con más partidos en la historia de Ghana con 124, logró disputar tres mundiales (2014-2022-2026), y ser el cuarto máximo goleador con 34 tantos superando a su padre con 33.

Ibrahim Ayew es el más grande de los tres. Al igual que sus hermanos André y Jordan, se encuentra sin equipo y, a sus 38 años, su carrera circuló mucho tiempo en Ghana, luego tuvo breves etapas por Bélgica, Gibraltar y Egipto. En el seleccionado participó solamente en 7 encuentros oficiales de FIFA aunque supo ser parte de la delegación que viajó al Mundial de Sudáfrica 2010.

Ghana tiene la posibilidad de llegar a los octavos de final si vence a Colombia por los 16vos del Mundial 2026. Si lo consigue sería la segunda vez que un Ayew lleva a su país a esta instancia. André lo logró en Sudáfrica 2010 y Jordan podría lograrlo, a su vez, como capitán y referente del equipo. Gracias a la familia Ayew, Ghana escribió gran parte de su historia futbolística. Además de la sangre, también el fútbol recorre las venas del padre y de sus hijos. Dirán que el amor al deporte nace con uno mismo, pero también es una pasión que se trasmite por generaciones, y es así el caso de Ibrahim, André y Jordan con su padre Abedi.

Lionel Scaloni, la magia de creer

Por Juana Lusin Santafé

Hay trabajos que todos sueñan con tener. Y hay otros que, en determinados momentos, pocos se animan a asumir. En 2018, el cuerpo técnico de la Selección Argentina pertenecía a esa segunda categoría. El Mundial de Rusia había finalizado antes de lo esperado y el equipo arrastraba años de frustraciones e incertidumbre. La AFA necesitaba un entrenador, y la solución apareció en alguien que nadie imaginaba que terminaría devolviéndole la ilusión a todo un país: Lionel Scaloni.

Pero para llegar hasta ahí, hay que viajar unos años al pasado. Scaloni se retiró del fútbol en 2015 y, poco después, se sumó al cuerpo técnico de Jorge Sampaoli, primero como ayudante en el Sevilla y luego, cuando asumió en la Selección Argentina, como analista de rivales.

Argentina llegó al Mundial de 2018 con el casildense a la cabeza y quedó eliminada en octavos de final ante Francia, un partido que todavía hoy se recuerda como una de las heridas más profundas del ciclo.

Esta eliminación le costó el puesto al técnico y la Selección quedó sin rumbo: no había entrenador, no había proyecto, no había un candidato claro. Fue entonces cuando apareció el nombre que sorprendió a todos. Con apenas 40 años, sin experiencia previa y con un puñado de amistosos por delante, Lionel Scaloni asumió el puesto de manera interina.

El 8 de septiembre de 2018, debutó como DT de la Selección Mayor con triunfo ante Guatemala por 3 a 0. Y mientras afuera se discutía quién sería el que tome el cargo definitivo; adentro, él ya empezaba a construir algo distinto. Animándose a tomar decisiones que a muchos les parecían una locura. La primera fue hacer un recambio profundo y generacional. Les abrió las puertas a futbolistas que hasta ese momento apenas habían tenido oportunidades con la camiseta argentina. Como Rodrigo De Paul, Cristian Romero; más adelante Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister. Entre otros.

Pero el cambio no fue solamente de nombres. También fue de ideas. Scaloni armó un grupo en el que el compromiso pesaba más que el apellido, donde nadie tenía el puesto asegurado y cada convocatoria respondía al futuro y no al pasado. Por último, hubo una decisión todavía más importante: reconstruir la relación de la Selección con Lionel Messi. Poco a poco, se empezó a recuperar algo que hacía mucho tiempo parecía perdido: la identidad.

Y los resultados empezaron a aparecer. Después de casi tres años de trabajo, la idea de Scaloni dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. El primer gran golpe llegó en la Copa América 2021. Argentina volvió a ser campeona después de 28 años y lo hizo de la manera más simbólica posible: venció 1 a 0 a Brasil en el Maracaná, con el gol de Ángel Di María. Muchos también la recuerdan por el famoso “mirá que te como” del Dibu Martinez en la tanda de penales ante Colombia.

Lejos de conformarse, ese equipo siguió creciendo. Un año después llegó la Finalissima, con una contundente victoria por 3 a 0 frente a Italia. Y entonces llegó Qatar. Argentina aterrizó en el Mundial de 2022 como una de las grandes candidatas al título y con un invicto de 36 partidos, el más largo en la historia de la Selección.

Todo parecía encaminado. Pero la derrota en el debut frente a Arabia Saudita fue un golpe que nadie esperaba y que volvió a despertar los fantasmas que parecían haber quedado atrás. Por un momento, pareció que todo el trabajo de los últimos años podía derrumbarse. Pero el plantel respondió con personalidad. Llegaron las victorias frente a México, Polonia, Australia, Países Bajos, Croacia; y por último, Francia, en una de las finales más emocionantes de la historia. Argentina se consagró campeona del mundo por tercera vez y Scaloni pasó de ser aquel entrenador interino al técnico que devolvió la Copa del Mundo después de 36 años.

A partir de ahí llegaron más logros, como el bicampeonato de América en 2024. Y en medio de este Mundial de 2026, Scaloni suma cien partidos al mando de la Selección y se afianza como el segundo entrenador con más presencias en la historia. Pero quizás, el mayor impacto de este ciclo no se pueda medir en títulos. Scaloni acostumbró a toda una generación de chicos a ganar. A ver a la Selección clasificarse con comodidad a los grandes torneos, a dominar las Eliminatorias, a competir de igual a igual contra cualquier potencia. Una costumbre que, durante muchos años, parecía imposible.

Hoy, millones de argentinos “elegimos creer” y nos sentimos representados por este equipo. Tal vez, dentro de algunos años no recordemos exactamente cuántos partidos dirigió Lionel Scaloni o cuántos ganó. Pero sí vamos a recordar que hubo un momento en el que Argentina necesitaba empezar de nuevo. Y el hombre que llegó para dirigir apenas unos amistosos terminó convirtiéndose en el entrenador más exitoso de la historia de la Selección. Entonces… después de todo esto, ¿cómo van a convencernos de que la magia no existe?

Cabo Verde, la selección que reclutó a sus jugadores por LinkedIn y enfrentará a Argentina

Por Santiago Prato

Mientras la mayoría de las selecciones conforman sus planteles mediante ojeadores o divisiones juveniles, Cabo Verde, ubicada en el puesto 64 en el ranking FIFA, recurrió a una estrategia poco habitual. La federación usó las redes sociales, específicamente LinkedIn, para localizar futbolistas de ascendencia caboverdiana que residían en el exterior. 

El caso de Roberto “Pico” Lopes es una de las anécdotas más peculiares. Nacido en Dublín, llevaba una vida común: de lunes a viernes trabajaba de asesor hipotecario en un banco y los fines de semana jugaba de manera semiprofesional en la liga irlandesa. En 2018 fue contactado por Rui Águas, entrenador del seleccionado en ese entonces, tras descubrir que tenía sangre de la excolonia portuguesa por parte de su padre. 

El mensaje fue redactado en portugués, por lo que Lopes, al no entender el idioma, lo ignoró e incluso pensó que podía tratarse de una estafa. Pero nueve meses después la Confederación Caboverdiana de Fútbol volvió a contactarlo, esta vez en inglés: “Hola Roberto, ¿has tenido la oportunidad de pensar lo que te dije?”. “Debería haber usado el traductor de Google antes”, recordó el defensor de 34 años. Aceptó la convocatoria, debutó en 2019 y hoy sueña con meter al conjunto africano en los octavos de final del Mundial 2026.

Este episodio refleja el método al que recurrió la selección actualmente dirigida por Pedro Leitão Brito. El archipiélago cuenta con una población de 580.000 habitantes repartidos entre diez islas ubicadas en el Océano Atlántico. Al tener más de un millón y medio de caboverdianos en la diáspora, iniciaron una búsqueda centrada en países de Europa. Principalmente en Portugal (del que se independizó en 1975), Francia, Países Bajos e Irlanda. 

La fórmula fue un éxito: 14 de los 26 convocados no fueron surgidos en tierras propias. Gran parte son del territorio neerlandés, como Jamiro Monteiro, Garry Rodrigues, Deroy Duarte, Laros Duarte, Sidny Lopes Cabral y Dailon Livramento. También aparecen los de suelo galo Logan Costa, Steven Moreira y Willy Semedo. Del país luso Wagner Pina, Telmo Arcanjo y Hélio Varela. Completan la lista dos excepciones: Carlos Joaquim Antunes dos Santos, de Estados Unidos y el propio Pico, irlandés de nacimiento.

La apuesta está dando sus frutos. Los Tiburones Azules vienen protagonizando una de las historias más emotivas de esta Copa del Mundo al meterse en los dieciseisavos de final con tres empates. Dos de ellos fueron contra campeonas de la máxima cita (0-0 ante España en su debut y 2-2 frente a Uruguay) y el restante con Arabia Saudita, lo que les permitió clasificarse segundos en el Grupo H y dejar afuera a los Charrúas.

Es el tercer país con menor cantidad de habitantes en disputar la justa mundialista en la historia y el segundo más pequeño en superficie, con 4.003 kilómetros cuadrados. Se afilió a la Fédération Internationale de Football Association en 1986, el mismo año en el que La Albiceleste consiguió el título en México, y ahora se prepara para enfrentar a la vigente campeona.

 

De “maldecir” a Harry Kane a predecir el destino de Messi y Cristiano: el famoso “brujo” de Ghana

Por Valentín Morán Seitún

En la antesala del compromiso entre Ghana e Inglaterra por la fase de grupos, Nana Kwaku Bonsam, el reconocido hechicero ghanés, volvió a llamar la atención internacional con una serie de declaraciones en el Mundial 2026, tras asegurar que trabajaría espiritualmente para impedir que Harry Kane le convirtiera a las “Estrellas Negras”. “Ya he demostrado de lo que soy capaz. Sé lo que tengo que hacer para detenerlo”, expresó horas antes, aunque aclaró que no pretendió provocarle una lesión. Dicho partido terminó 0-0 y el actual delantero del Bayern Munich no marcó, aunque tenía un registro positivo en el seleccionado: seis goles entre sus últimos seis partidos. Días después del encuentro, Bonsam confirmó que ya no existía ninguna “maldición” sobre el inglés, que ”lo liberó” y prometió ponerle ”Harry” a su hijo recién nacido.

Además, realizó una predicción sobre el próximo campeón del mundo y quién levantará el trofeo. ”Este Mundial es para Cristiano Ronaldo y Portugal, el torneo ya está decidido en el plano espiritual a favor de los lusos”, vaticinó.

Bonsam se refirió al futuro de Lionel Messi en la Copa del Mundo. El brujo sostuvo que el capitán argentino volverá a tener un papel determinante con la selección y que todavía tiene la capacidad de marcar diferencias en el máximo torneo del fútbol internacional, cosa que el diez ya demostró en cada uno de los partidos que disputó, pero la declaración más fuerte fue la siguiente: “Cabo Verde elimina a Argentina”.

Las afirmaciones del “hechicero” rápidamente se viralizaron en redes sociales y medios de comunicación de distintos países. Mientras algunos las interpretan como parte de las creencias tradicionales presentes en algunas regiones de África, otros las consideran una estrategia para generar impacto mediático en torno al Mundial.

Ghana avanzó a los 16avos de final, donde enfrentará a la selección colombiana este viernes 3 de julio. El brujo no hizo predicciones, ni maleficios públicamente, de cara al partido ante los sudamericanos, y más allá de la veracidad de sus supuestos poderes, Nana Kwaku Bonsam consiguió lo que acostumbra en cada gran competencia: convertirse en uno de los personajes más comentados fuera de la cancha y sumar un nuevo capítulo a la larga lista de historias y supersticiones que rodean al mundo del fútbol.

Cabo Verde: de mirar desde afuera a desafiar a los grandes

Por Blanca Duarte

Durante años, Cabo Verde miró los Mundiales desde lejos. Como tantos otros países, siguió los partidos por televisión, se entusiasmó con las historias que nacen cada cuatro años y soñó, desde el silencio, con ver algún día a los Tiburones Azules en el escenario más importante del fútbol. Sin embargo, para este pequeño archipiélago africano, esa posibilidad siempre pareció demasiado lejana. Con poco más de 500 mil habitantes repartidos en nueve islas habitadas, una federación joven y recursos limitados, la Copa del Mundo perteneció más al terreno del deseo que al de las certezas. Hasta que el 13 de octubre de 2025 dejó de serlo.

Ese día, el Estadio Nacional de Praia contuvo la respiración y después estalló. Cabo Verde derrotó 3-0 a Esuatini en la última fecha del Grupo D de las Eliminatorias Africanas y consiguió, por primera vez en su historia, la clasificación a una Copa del Mundo. El festejo atravesó las islas y alcanzó una diáspora dispersa por distintos rincones del planeta. Después de décadas imaginando cómo sería ocupar ese lugar, el país finalmente pudo sentarse en la mesa del fútbol mundial.

La clasificación ya alcanzaba para convertir la historia en algo extraordinario. Pero el Mundial todavía tiene reservado un capítulo más. Cabo Verde no solo sorprendió en su primera participación donde superó la fase de grupos sin perder ningún partido, se metió en los dieciseisavos de final y ahora tendrá el desafío más grande de todos: enfrentar a la Argentina, vigente campeona del mundo tras el título conquistado en Qatar 2022.

En su debut mundialista, Cabo Verde igualó 0-0 frente a España, vigente campeona de Europa. Con orden, personalidad y una actuación colectiva que sorprendió a propios y extraños, sostuvo el resultado ante una de las selecciones más poderosas del planeta. Vozinha aporta seguridad desde el arco, mientras futbolistas como los hermanos Duarte, Monteiro y Hélio Varela reflejan el presente de una selección que juega con convicción y demuestra que su participación también es sinónimo de pelea.

La sorpresa no se detuvo ahí. Ante Uruguay, el conjunto africano volvió a mostrar carácter, abrió el marcador con un tiro libre que rápidamente se ganó un lugar en la memoria de sus hinchas, resistió en los momentos más difíciles y terminó igualando 2-2 ante el equipo charrúa. Partido a partido, deja de ser una curiosidad exótica para transformarse en una de las selecciones que más llaman la atención en esta Copa del Mundo.

Los resultados llaman la atención pero el verdadero peso de esta clasificación se entiende al conocer la historia del país que hay detrás de esta camiseta.

Cabo Verde consiguió su independencia de Portugal en 1975 y este año celebra cinco décadas de vida como nación soberana. Es también un país marcado por la migración. Mientras cerca de 500 mil personas viven en el archipiélago, más de dos millones de caboverdianos y descendientes están repartidos entre Estados Unidos, Portugal, Francia, Países Bajos y otros puntos del mundo. La diáspora forma parte de la identidad del país tanto como sus propias islas.

En Argentina, esa historia comenzó mucho antes. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, marineros caboverdianos llegaron a ciudades portuarias como Dock Sud, Ensenada, Mar del Plata y Bahía Blanca. Con el paso del tiempo fundaron asociaciones que preservan tradiciones, costumbres y un fuerte sentido de pertenencia que atraviesa generaciones.

Al igual que la historia de sus emigrantes, el recorrido hasta este Mundial también conoció de frustraciones. Cabo Verde ya había sentido lo que era ver el sueño escaparse cuando parecía posible. En las Eliminatorias rumbo a Brasil 2014, una sanción de la FIFA por la alineación indebida de un futbolista le impidió seguir avanzando cuando el sueño parecía estar al alcance de la mano. Por eso, el boleto conseguido en 2025 también se vivió como una revancha largamente esperada.

Para Geraldino Mascarenhas, periodista caboverdiano, la clasificación trascendió lo deportivo. “Sentimos que estábamos celebrando dos cosas al mismo tiempo: nuestra historia como país independiente y un sueño que parecía imposible para el fútbol de Cabo Verde”.

La dimensión de este logro, sin embargo, va más allá del presente. Para Mascarenhas, esta generación puede dejar una huella profunda en el futuro del fútbol caboverdiano. “Esta clasificación cambia la mentalidad de otros jugadores“, sostiene. Y agrega: “Futbolistas que todavía no habían decidido representar a Cabo Verde empiezan a mirar a la selección de otra manera”.

La reflexión encuentra eco en la propia composición del plantel. La mayoría de los integrantes del plantel nacieron lejos del archipiélago. Son hijos o nietos de caboverdianos que crecieron en Europa y que, en algunos casos, tuvieron la posibilidad de vestir otras camisetas. Sin embargo, eligieron representar la tierra de sus familias. En esa decisión hay una declaración de principios: la pertenencia no siempre depende del lugar de nacimiento. A veces también es una elección.

Esa identidad compartida se fortalece a miles de kilómetros de Praia.

Javier Andrigo, presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana de Dock Sud, vive esta clasificación con la emoción de quien hereda una historia que se niega a desaparecer. “Muchos ya somos segunda, tercera o cuarta generación viviendo acá. Pero la sangre caboverdiana tira más“, afirma.

Fundada en 1932, la institución es una de las organizaciones afrodescendientes más antiguas de la Argentina. Allí, cada partido se transforma en un motivo de encuentro. Familias enteras se reúnen para seguir a una selección que juega a miles de kilómetros, pero que sienten profundamente cercana.

La expectativa tampoco se limita a las islas ni a la comunidad argentina. “Tenemos contacto con asociaciones de Cabo Verde en Brasil, Estados Unidos y Francia, y todos están expectantes esperando resultados positivos”, cuenta Andrigo. El Mundial termina funcionando como un punto de encuentro para una diáspora repartida por distintos continentes, unida por una camiseta que, por primera vez, encuentra su lugar en la máxima cita del fútbol.

Más allá de lo que ocurra de aquí en adelante, Andrigo cree que esta historia deja una enseñanza que trasciende el deporte. “Los países chicos pueden“, resume.

La frase puede parecer sencilla, pero encuentra respaldo en los hechos. Cabo Verde llegó a un Mundial con una federación joven, una población reducida y recursos limitados. Sin embargo, se planta frente a gigantes, compite sin complejos y demuestra que el tamaño de un país no determina la dimensión de sus sueños.

Quizás por eso la imagen que mejor resume este momento no sea una atajada, un gol ni un festejo. “Escuchar nuestro himno en el escenario más grande del fútbol, sabiendo que el mundo entero nos está mirando, es algo único. Que sea la primera vez lo hace todavía más especial”, expresa Mascarenhas.

Tal vez ahí resida el verdadero significado de esta historia. En un país pequeño que dejó de imaginar cómo sería estar en una Copa del Mundo y finalmente ocupar ese lugar. En una diáspora que vuelve a encontrarse detrás de una misma bandera. En futbolistas que eligen honrar las raíces de sus familias. En la certeza de que los sueños improbables también pueden desafiar a los gigantes.

El Mundial sigue escribiendo la historia de Cabo Verde. La clasificación a los dieciseisavos de final confirma que lo suyo ya dejó de ser la historia de un debutante. Ahora el camino lo pone frente a la Argentina, vigente campeona del mundo, en el desafío más grande de su historia.

Pase lo que pase, hay algo que nadie podrá quitarle. Los Tiburones Azules dejaron de mirar a la máxima cita del fútbol desde afuera y demostraron que también pueden competir entre los gigantes. En su primera participación mundialista, un país de apenas 530 mil habitantes ya consiguió lo que durante décadas parecía imposible: dejar de soñar con el Mundial para empezar a escribir su propia historia en él.

Lento pero seguro: El partido que tiene que jugar Argentina para derrotar a Cabo Verde

Por Luca Bertoni

Ahora sí empezó la Copa del Mundo. Si bien nunca se debe subestimar la fase de grupos, la realidad es que por la jerarquía de los rivales se intuía que Argentina iba a clasificar primero, incluso dándose el lugar a algún traspié. Ahora ya no, el tiempo de equivocarse ya pasó, hoy cualquier error te deja afuera del Mundial. Mañana arranca una nueva etapa para la Scaloneta: ganar o volverse a casa.

El primer paso es Cabo Verde. Una selección menor, un país con poco más de 500 mil habitantes que está realizando su primera participación en una Copa del Mundo. Sin embargo, no debe ser subestimada: en la primera jornada empató con España, una de las candidatas; hizo lo propio con Uruguay, con situaciones para incluso ganarlo, e igualó con Arabia Saudita en la última fecha, en la que fue ampliamente superior y merecía la victoria. “Por algo está donde está, hay que respetarlo”, declaró Nicolás Otamendi tras el triunfo ante Jordania.

 

Las variantes de la selección

Luego de cerrar la fase de grupos con puntaje ideal, gracias al 3-1 ante el seleccionado árabe, el cuerpo técnico llegó a una conclusión que tranquiliza: los suplentes están a la altura. Si bien el rendimiento del equipo se debe analizar en base al rival –que obtuvo 0 de los 9 puntos posibles-, el equipo mostró un buen funcionamiento a pesar de los altibajos. Con una disposición táctica inesperada, poniendo a Palacios de 4, la Albiceleste pudo derrotar a su rival y ganar el partido con autoridad.

Senesi fue otro de los habituales suplentes que tuvo una buena actuación. Se lo vio muy firme en la marca y con buena salida desde abajo, aspecto muy importante teniendo en cuenta que el titular, Lisandro Martínez, se destaca en este aspecto. Incluso se lo vio muy conforme a Scaloni, felicitándolo desde el banco de suplentes reiteradas veces.

También quedó aclarada una pregunta recurrente en las conferencias de prensa: Lautaro y Julián van a jugar juntos solo cuando Messi no esté disponible. El doble 9 funciona cuando el capitán no esté en la cancha, sino uno solo tendrá lugar de arranque.

 

El XI que planea Scaloni

“El único jugador que no está disponible es el Cuti, esperemos recuperarlo. El resto está disponible”, dijo el DT argentino post partido con Jordania. Sin embargo, a 24 hs. del partido ante los africanos, la situación pareciera aclararse, el central surgido de Belgrano lleva tres días consecutivos entrenando a la par de los compañeros y todo parece indicar que irá desde el arranque.

En cuanto al ataque, Scaloni se inclinaría por mantener como titular a Lautaro Martínez, que llega en mejor forma física y con más rodaje. Julián Álvarez aún no está en su mejor forma, pero si está disponible para jugar en caso que sea necesario.

La mayor duda del cuerpo técnico, impensada hasta hace unas semanas, es el buen rendimiento de Facundo Medina, que dio lugar a que se replanteen quien debe ser el titular por el lateral izquierdo en el partido ante Cabo Verde. Impensado, porque el único jugador en dicha posición natural es Nicolás Tagliafico, que además ha sido parte de este ciclo desde el comienzo. Lo definirá en las próximas horas.

 

La clave del partido

Cabo Verde ha mostrado ser un rival difícil de vencer. Tiene un arquero firme que ha estado a la altura a lo largo de toda la fase de grupos, despliega un planteo que junta líneas a la hora de defender y son rápidos para salir de contra. Además, optimizaron al 100 por ciento los errores del rival, como quedó demostrado en los dos goles frente a Uruguay. Para un equipo al que le gusta salir jugando limpio desde abajo, como lo es Argentina, será fundamental estar finos en la salida y no cometer errores no forzados que pongan en riesgo la integridad del arco de Emiliano Martínez.

En el primer partido, Lisandro Martínez estuvo impreciso en algunos pases en la zona de construcción del juego. Es tarea fundamental del zaguero que estas fallas no sucedan para que los delanteros caboverdianos eviten sacar provecho, como en el segundo gol a Uruguay, en el cual, la defensa charrúa, comete un error grosero entre el arquero y el segundo central.

Argentina es una selección aceitada que sabe a lo que juega. Tiene sus ideas claras, los jugadores se conocen y confían en el compañero. Buscan asociarse, juntar pases y atacar cuando la jugada lo pide. No verticaliza tanto como en 2022. No tiene apuro por ponerse de frente al arco. Y el combinado africano busca el error en la desesperación del rival. Con no darle huecos y esperar cerrado. Es tarea de todo el equipo tener la paciencia necesaria para encontrar el momento justo, y no querer hacer el tercer gol antes que el primero. Y si las cosas no se dan, tiene su as bajo la manga: Lionel Messi, que con una pincelada mágica puede romper el resultado en cualquier momento.

Mbappé reabrió un debate que el fútbol ya no puede esquivar

Por Candela Guijo

Mientras el Mundial 2026 concentra la atención del planeta, Kylian Mbappé volvió a quedar en el centro de la escena. El capitán del combinado francés protagonizó un fuerte enfrentamiento con la Federación, donde amenazó con abandonar la selección tras oponerse a que su figura sea utilizada para promocionar casas de apuestas, una postura que sostiene desde hace varios años y que reavivó la discusión sobre la responsabilidad de los futbolistas frente al crecimiento de la ludopatía.

Antes del inicio de la Copa del Mundo, el delantero y varios de sus compañeros mantuvieron una tensa discusión con las autoridades francesas de fútbol por una campaña publicitaria de la plataforma BetClic. En el anuncio aparece junto a Rayan Cherki, Michael Olise, Ousmane Dembélé y Désiré Doué invitando al público a utilizar el casino online de la empresa, una imagen que generó malestar dentro del plantel.

Sin embargo, la posición del atacante del Real Madrid no es nueva. Durante la preparación para Qatar 2022 ya había rechazado participar en una sesión fotográfica organizada por la entidad francesa, debido a la presencia de patrocinadores vinculados con el tópico y determinados productos alimenticios.

En aquel momento, explicó públicamente los motivos de su decisión: “No estábamos de acuerdo en casos vinculados a marcas de salud alimenticia y de apuestas. Muchos de nosotros venimos de barrios donde estas cosas destruyeron a mucha gente”. Mbappé dejó en claro que su repudio no responde únicamente a una cuestión comercial, sino también a una preocupación social. Considera que quienes tienen una influencia sobre los jóvenes deben ser conscientes del impacto que generan con los productos y servicios que promocionan.

Su convicción contrasta con una realidad cada vez más instalada en la disciplina. En la actualidad, numerosos futbolistas promueven apuestas y ligas y clubes mantienen acuerdos millonarios. Estos sitios se convirtieron en protagonistas del negocio de la actividad.

Ese crecimiento también se refleja en Argentina. De acuerdo con un relevamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, seis de cada diez adolescentes reconocieron haber apostado alguna vez y muchos comenzaron antes de cumplir los 18 años.

Frente a este panorama, un Mundial representa el escenario ideal para que la industria multiplique su alcance. La cantidad de partidos, las promociones constantes en redes sociales y en la televisión en las pausas de hidratación, la participación de influencers y símbolos del deporte convierten al torneo en una vidriera permanente para estas plataformas.

Al mismo tiempo, especialistas en salud mental advierten un aumento en las consultas relacionadas con las apuestas deportivas. Los casos ya no se limitan únicamente a situaciones de adicción, sino que incluyen cuadros de ansiedad, estrés, conflictos familiares y problemas económicos derivados del juego compulsivo.

Además, el fenómeno adquirió una nueva dimensión. Ya no son solamente los usuarios quienes buscan apostar: las aplicaciones usan algoritmos y piezas con personajes reconocidos para llegar de manera constante a potenciales clientes.

En ese escenario apareció el nombre de Emiliano Martínez. El arquero de la Selección Argentina quedó expuesto por su vínculo comercial con la empresa Bplay, reavivando una pregunta que atraviesa a todo el deporte: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de los atletas cuando reproducen este tipo de actividades?

Siguiendo esa línea, La Selección Argentina tiene entre sus principales auspiciantes a Betano y BetWarrior, esta última envuelta en una polémica en las últimas semanas tras realizar una versión animada de Diego Maradona creada con inteligencia artificial para invitar a “jugar con pelotas”. A su vez, la Liga Profesional de Fútbol cuenta con Bplay como sponsor principal, mientras que Boca Juniors luce a Betsson en el centro de su camiseta y River Plate exhibe a Betano y Codere. Demostrando que forman parte de la cotidianidad del fútbol.

Gran parte naturaliza esa relación, Mbappé eligió recorrer el camino opuesto. Su negativa volvió a poner sobre la mesa una disputa: el impacto social de una industria en pleno crecimiento y los límites éticos de quienes representan al deporte más popular del mundo.