Las utopías deben ser imposibles; caso contrario, no serán cazadas

Por Francisco Quartino

Está terminando el viernes 12 de junio, el segundo día mundialista, y el Paraguay de Gustavo Alfaro acaba de caer ante uno de los tres anfitriones, Estados Unidos, por 4 a 1. El argentino fue contundente en la conferencia de prensa post partido: “Es el momento de mirarnos a la cara y decir ‘sí, hay cosas que no las hicimos bien y que las tenemos que hacer mejor’. Pero hoy empezó la Copa del Mundo, no terminó; vamos a pelear hasta el final”.

17 días después, tras la gran victoria con un jugador menos todo el segundo tiempo ante Turquía, el empate sin sobresaltos ante Australia y el boleto a 16vos, cuando está cayendo la noche guaraní, todo un país delira por la clasificación del equipo sudamericano a octavos de final, al eliminar al, ni más ni menos, tetracampeón mundial Alemania.

Un equipo que luchó con sus agallas y compitió de igual a igual ante el conjunto europeo, con sus nombres de jerarquía, que juegan en los equipos mejores valorados del mundo. Un plantel que conmueve a los argentinos por la cantidad de jugadores conocidos para el fútbol nacional: Andrés Cubas, Alejandro Romero Gamarra y Juan José Cáceres, albicelestes nacionalizados a paraguayos; Gabriel Ávalos, delantero de Independiente; Matías Galarza Fonda, exvolante de River; José Canale, central de Lanús, y Orlando Gill, arquero de San Lorenzo. El entrenador de la Albirroja se mostró muy emocionado tras el triunfo por penales: “Sin dudas es la victoria más grande de mi vida; y por eso le agradecí a los jugadores por una tarde noche inolvidable”.

Y ahora viene Francia, un rival aún más duro que el anterior, para poder seguir soñando con utopías, que deben ser imposibles para ser cazadas, si no, para el Profe Alfaro no tiene emoción. Qué mejor desafío para él, que debe estar diciéndole a sus jugadores que se fijen dónde está puesto el sol para mirar a Les Bleus de la mejor forma posible para hacerles frente; porque el sueño mundialista tiene eso, que uno se vuelve porfiado, peleador, problemático y discutidor, creyendo que puede ganarle a un equipo que tiene a Kylian Mbappé, el segundo máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo y a Ousmane Dembélé, campeón de Europa con el PSG y que estuvo en las últimas dos finales del mundo: una se la ganó a Croacia por 4 a 2 y la otra la perdió ante Argentina por penales.

Pero, a pesar de cualquier dato o desventaja desalentadora, allí van los soldados de Alfaro, los cazadores de utopías imposibles en busca de una más, hoy, desde las 18 horas, en Filadelfia.

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