José María Canale, el guerrero de la defensa que nunca se rinde

Por Valentino Brunetti

Hace apenas unos años, muchos hinchas de Lanús lo señalaban como uno de los responsables de haber arruinado la despedida de Pepe Sand. Hoy, José María Canale es campeón internacional, mundialista con Paraguay y protagonista de una de las historias de superación más importantes del fútbol sudamericano. El defensor guaraní nació el 20 de julio de 1996 en Itauguá, Paraguay, y pasó su niñez y adolescencia en el barrio Villa María Auxiliadora. Sus primeros pasos como futbolista los dio en las inferiores de 12 de Octubre y luego pasó a la Sub-20 de Libertad, club en el que terminó formándose como profesional. Por su forma de jugar, firme en la marca, con mucho carácter y su cabellera con rulos con el tiempo comenzó a ser apodado por muchos hinchas como “El Puyol Paraguayo”.

El 28 de mayo de 2015 hizo su debut profesional en la victoria por 3 a 0 de Libertad frente a Deportivo Capiatá. Tras dos temporadas en el “Gumarelo”, fue cedido a préstamo en varias oportunidades. Primero vistió la camiseta de Nacional de Paraguay y, al finalizar ese préstamo, regresó a Libertad hasta enero de 2020, cuando volvió a salir cedido, esta vez a Sol de América. Luego de un año en el fútbol paraguayo comenzó su aventura en Argentina. Pasó por Newell’s y Godoy Cruz hasta que, en 2023, Lanús le compró el 50 % del pase a Libertad. Su llegada al Granate ilusionó rápidamente. Se ganó un lugar en el equipo y comenzó a mostrar un buen nivel, pero el 21 de abril de ese mismo año sufrió una fractura del cúbito izquierdo que lo dejó fuera de las canchas durante aproximadamente un mes. A partir de allí, tanto Canale como Lanús atravesaron un bajón futbolístico.

Sin embargo, el golpe más duro todavía estaba por llegar. El último partido del año como local fue la despedida de Pepe Sand, el máximo ídolo de la institución, frente a Racing. Cuando terminaba el primer tiempo, Canale le dio un codazo sin pelota a Roger Martínez dentro del área y fue expulsado. Minutos después, su compañero Cristian Lema golpeó otra vez al colombiano antes de la ejecución del penal y también vio la tarjeta roja. La imagen del defensor quedó manchada y muchos hinchas lo señalaron como uno de los responsables de haber arruinado una noche histórica para el club.

Durante la primera mitad de 2024 no consiguió la continuidad que esperaba. Lanús decidió cederlo por un año al Querétaro de México, pero al finalizar la Liga MX los “Gallos Blancos” no hicieron uso de la opción de compra. Parecía que su ciclo en Lanús había llegado a su fin. Sin embargo, Mauricio Pellegrino decidió darle una nueva oportunidad. Esa decisión cambiaría para siempre la historia del club y también la del propio Canale. Tras la lesión de su compatriota Ronaldo Dejesús, el paraguayo se adueñó definitivamente del puesto de titular. Con personalidad, goles y actuaciones cada vez más sólidas se convirtió en uno de los pilares del equipo. Junto a sus compañeros llevó a Lanús a conquistar la Copa Sudamericana tras vencer en la final a Atlético Mineiro en el estadio Defensores del Chaco.

Pero todavía faltaba el momento más importante. El 26 de febrero, bajo una intensa lluvia en Río de Janeiro, se disputaba el minuto 118 de la revancha de la Recopa Sudamericana frente al poderoso Flamengo de los millones, en el Maracaná. Cuando todo parecía encaminarse a los penales, Canale apareció en el área con un cabezazo inatajable para marcar el gol del triunfo y darle a Lanús, para muchos hinchas, el título más importante de toda su historia.

Sus actuaciones llamaron la atención de Gustavo Alfaro, quien lo decidió convocar para disputar el Mundial con la selección paraguaya. En el debut no le tocó ingresar, pero en el segundo y el tercer partido de la fase de grupos sumó minutos desde el banco de suplentes. Llegaron los dieciseisavos de final y Paraguay se enfrentó a Alemania. La lesión de Omar Alderete le abrió las puertas de la titularidad. Después de 120 minutos de gran nivel y mucha tensión, todo se definió desde el punto del penal. Tras una serie igualada en los primeros cinco remates, la definición pasó al uno y uno. Alemania falló su sexto tiro y José María Canale caminó hacia la pelota con toda la presión sobre sus hombros. Remató con firmeza, convirtió el penal decisivo y selló una clasificación histórica para Paraguay.

De ser uno de los jugadores más cuestionados por los hinchas de Lanús, pasó a convertirse en un referente del club, un héroe para su país y el protagonista de una historia que demuestra que, en el fútbol, siempre hay revancha.

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