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Cabo Verde y su histórica pero particular participación en el Mundial

Por Pedro Fay

Los jugadores de Cabo Verde que no nacieron en el país y que representarán al seleccionado en el Mundial que se desarrollará en Estados Unidos, México y Canadá son el reflejo más claro de una identidad construida a partir de la diáspora. En total, 26 futbolistas fueron elegidos por el entrenador Pedro Leitão Brito, nacido en la Isla de Boa Vista en 1970, quien dirige al seleccionado desde 2010 y que, por primera vez en la historia, lo llevará a una Copa del Mundo.

Más allá del logro deportivo, lo que define a este plantel es un rasgo común: casi todos sus integrantes nacieron fuera del territorio caboverdiano, pero eligieron representar al país de sus raíces familiares. Europa y América aparecen como los grandes orígenes de esta generación histórica.

Entre los futbolistas nacidos en Portugal y Estados Unidos se destacan Márcio da Rosa (Portugal, Chaves) y Carlos Santos (Estados Unidos, San Diego), dos ejemplos que reflejan cómo la selección se nutre de diferentes sistemas formativos alrededor del mundo. La base más numerosa del plantel proviene de Europa, especialmente de Francia, Portugal e Irlanda, donde la comunidad caboverdiana es históricamente muy fuerte.

En la defensa aparecen Steven Moreira (Francia, Noisy-le-Grand), Wagner Pina (Portugal), Sidny Lopes Cabral (Francia), Logan Costa (Saint-Denis) y Roberto Lopes (“Pico”, Crumlin). Este sector del equipo representa una mezcla de escuelas técnicas europeas, con fuerte disciplina defensiva y alto nivel de competencia desde categorías juveniles.

El mediocampo, uno de los puntos más fuertes del equipo, también está marcado por la diáspora. Allí se encuentran Jamiro Monteiro (Rotterdam), Telmo Arcanjo (Lisboa), Laros Duarte y Deroy Duarte, todos formados en academias de alto rendimiento en Europa, donde el desarrollo técnico y físico es constante desde edades tempranas.

En la delantera, Cabo Verde combina distintos estilos ofensivos y trayectorias internacionales. Integran el ataque Willy Semedo (Montreuil), Garry Rodrigues (Rotterdam), Nuno da Costa (Praia), Dailon Livramento, Gilson Benchimol y Hélio Varela. Cada uno aporta características distintas: velocidad, desequilibrio, potencia y capacidad de definición.

Cabo Verde logró la clasificación tras una gran campaña en las Eliminatorias Africanas, donde sumó puntos clave tanto de local como de visitante y en la fase decisiva mantuvo regularidad y consiguió el resultado necesario en la última jornada para asegurar su clasificación directa. De esta manera, los africanos compartirán el grupo H junto a España, Uruguay y Arabia Saudita.

Esa conexión fue determinante a la hora de elegir representar al país africano. Algunos incluso tuvieron la posibilidad de vestir otras camisetas nacionales, pero optaron por el origen de sus padres y abuelos, priorizando la identidad por encima de la conveniencia deportiva.

El resultado es una selección que representa mucho más que un equipo de fútbol. Es una construcción colectiva de historias migrantes, de sacrificio familiar y de pertenencia cultural. Cabo Verde demuestra que la identidad no depende del lugar de nacimiento, sino del lazo que se mantiene con las raíces.

Pedro Leitão Brito, mayormente conocido como Bubista, nació el 6 de enero de 1970. Es el entrenador del seleccionado africano desde el 2020 luego de ser asistente entre 2007 y 2013. 

En este Mundial histórico, el equipo no solo competirá por resultados deportivos, sino también por algo más profundo: representar a millones de caboverdianos dispersos por el mundo que hoy ven en esta selección una forma de volver a casa, aunque sea a través del fútbol.

No olvidar para vivir sin tenerle terror a vivir

Por Thiago Maison

1 de junio de 1978. Llegaba el acto de apertura del Mundial y el pueblo argentino estaba fascinado por un hecho inédito, como lo era ser sede de la cita máxima del fútbol. Una sociedad que hacía poco más de dos años había sufrido un nuevo golpe a sus derechos y su democracia, aunque aún no conocía en profundidad la ferocidad y la inhumanidad que atravesaban los sucesos que aborrecían su cotidianeidad.

Jorge Rafael Videla, el presidente de aquel gobierno de facto instaurado el 24 de marzo de 1976, dio comienzo a la Copa del Mundo con un discurso que delimitó sus intenciones de manera implícita. Para él, una supuesta verdad de cara al resto del mundo, mientras que para los argentinos era una cortina que los separaba indirectamente de lo que sucedía a sus espaldas.

Al darle inicio al certamen, tras una increíble ceremonia con, por ejemplo, desfiles y números gimnásticos, la voz del mandamás argentino hizo retumbar entre las tribunas del estadio Monumental que la paz, la unión y la convivencia de distintas ideologías eran su hipotética bandera, lo que le permitió ganarse el aplauso unánime. Todo eso, a menos de un lustro de haber derrocado a María Estela Martínez de Perón, quien gobernaba el país tras el fallecimiento de Juan Domingo, su esposo, y había creado la Comisión de Apoyo al Mundial ‘78.

La misma fue discontinuada por decisión de Videla, que impulsó la creación del Ente Autárquico Mundial ‘78, con Omar Actis a la cabeza. Sin embargo, a pesar de haber sido designado como jefe del proyecto, el general fue asesinado de manera extraña en un crimen que nunca tuvo su debida resolución, sumado a que aún hoy se mantiene viva la sospecha de que fue la consecuencia de una brutal interna en las fuerzas armadas. Tras este cuanto menos misterioso suceso, el contraalmirante Carlos Lacoste, mano derecha del jefe de la milicia Emilio Massera, quedó a cargo del rol vacante.

Todo funcionaba acorde a lo que los altos mandos de la nación pretendían. Un evento del más alto calibre deportivo estaba en sus manos. En Argentina todavía no habían descubierto la otra cara de la moneda, sino que lo que todos sabían era solamente la punta del iceberg. Y, por si fuera poco, en aquella apertura le demostraron al mundo, que conocía más de cómo se vulneraban los derechos de los argentinos que los propiamente nacidos en este suelo -por lo que Johan Cruyff y Paul Breitner, dos figuras de Holanda y Alemania respectivamente, decidieron no participar del Mundial-, que su sangre estaba congelada, por lo que no les movía ni un pelo disimular su cínico y cruel accionar.

“Esa paz dentro de cuyo marco el hombre puede realizarse plenamente como persona, con dignidad y en libertad, en el marco de esta confrontación deportiva caracterizada por su caballerosidad, en el marco de la amistad entre los hombres y los pueblos y bajo el signo de la paz, declaro oficialmente inaugurado este onceavo campeonato Mundial de Fútbol 78″, concluyó Videla. Jugó con la felicidad de un pueblo entero, que abrazó acaloradamente a ciudadanos de decenas de países sin saber que quien más necesitaba un abrazo era él.

Los ojos miraban perdidamente un campo de fútbol. Su verde césped, que tenía a Alemania y Polonia como protagonistas tras el acto de inicio. Aún con miles de personas allí y ninguna mirada hacia los exteriores ni las monstruosidades que ocurrían a diario, hubo un futbolista que acompañó a las Madres de Plaza de Mayo que realizaban su recorrido habitual de los jueves: Ronnie Hellström, arquero de Suecia.

Él mismo declaró que decidió ir con las mujeres que clamaban por la aparición de sus hijos ya que se lo había pedido su conciencia, un concepto que con el correr de los años ha aparecido en los argentinos, pero que en aquel entonces escaseaba sin dudas. Y era normal que así fuera, porque todo se ocultaba y eso provocaba que se prolongara una mentira que finalmente sí tuvo patas cortas como el resto.

Desde el comienzo del sexto mes de 1978 pasaron 24 días para que la Selección argentina se consagre campeona mundial en su tierra. Con una alegría inmensa y una sonrisa que se dibujaba en el rostro de alrededor de 27 millones de personas, los militares continuaban sus macabras tareas en las condiciones soñadas para cualquier despiadado. Prácticamente todo el país se había centrado en el delirio futbolístico mientras tantos compatriotas transitaban, incluso, sus últimos segundos de vida.

Afortunadamente, tras ese primer título del mundo, el pueblo argentino subió a un tren que únicamente vendía pasajes de ida. Incluía un cambio progresivo pero eterno. Lento, pero seguro. El rompecabezas que habían armado los altos mandos de la dictadura mágicamente dejaba de encajar. Los crímenes de lesa humanidad, las barbaridades y salvajadas que cometían, comenzaban a merodear a base de susurros entre los hogares. Con miedo y el máximo recaudo posible, pero siempre con el sueño de dejar de sufrir por incompetentes que llegaban para interrumpir los derechos ganados.

No era la primera vez que sucedía, sino que ya era moneda corriente. Argentina entendió que a la gente solo la ayuda la gente. Y cuando se menciona al país, se incluye a todos los ciudadanos que diariamente trabajan por llevar un plato de comida a su casa, o que simplemente luchan con la incertidumbre de conseguir un techo bajo el que dormir y no pasar frío.

No fue de la noche a la mañana. Prácticamente cinco años pasaron hasta la caída del gobierno militar. Aún así, el pueblo juró con gloria morir. Por eso, aquella desalmada serie de sucesos fue el motor de todo un país para salir adelante. Para comenzar a decir basta. Para vivir sin tenerle terror a vivir.

Tantos obstáculos. Miles de momentos complejos. Pero ninguno bastó para que la tormenta arrase con una sociedad entera. Argentina siempre curó sus heridas lentamente, con la memoria como estandarte y el olvido como posible condena a la repetición. Al gran pueblo argentino, salud.

Colombia: experiencia, talento y la ilusión de hacer historia

Por Santiago Fleitas

La Selección de Colombia llega al Mundial 2026 como uno de los equipos más experimentados del torneo. Con una edad promedio cercana a los 30 años (29,54), el conjunto combina futbolistas de amplia trayectoria internacional con una nueva generación de jugadores que buscan consolidarse en la élite. Tras varios años de reconstrucción, el equipo volvió a posicionarse entre los protagonistas del fútbol sudamericano y afronta la Copa del Mundo con expectativas renovadas.

Uno de los aspectos más destacados del plantel colombiano es la presencia de referentes que han marcado una época en el fútbol del país. Entre ellos sobresale James Rodríguez, capitán y símbolo de la selección durante más de una década. El mediocampista continúa siendo una pieza clave por su capacidad para organizar el juego, asistir a sus compañeros y aportar experiencia en los momentos decisivos. 

A su lado aparecen otros nombres importantes como David Ospina, histórico arquero y uno de los jugadores con más presencias en la selección nacional.

La clasificación al Mundial fue el resultado de un proceso que mostró solidez y regularidad. Con el argentino Néstor Lorenzo, Colombia logró competir de igual a igual frente a las principales potencias de Sudamérica y recuperó una identidad futbolística basada en la intensidad, la presión y la calidad técnica de sus mediocampistas y delanteros. El equipo consiguió resultados destacados durante las Eliminatorias, lo que fortaleció la confianza de un grupo que aspira a realizar una gran campaña.

En el aspecto ofensivo, Colombia cuenta con futbolistas capaces de desequilibrar en cualquier momento. La velocidad por las bandas, la movilidad de sus delanteros y la capacidad para generar situaciones de gol convierten al equipo en un rival peligroso. Además, varios de sus jugadores actúan en ligas de primer nivel en Europa y América, lo que aporta competitividad y experiencia internacional al plantel.

Sin embargo, la edad promedio elevada también representa un desafío. Algunos referentes atraviesan la etapa final de sus carreras y deberán administrar el desgaste físico que implica una competencia tan exigente como un Mundial. El cuerpo técnico buscará equilibrar la experiencia de los veteranos con el entusiasmo y la energía de los jugadores más jóvenes para mantener la intensidad durante todo el torneo.

Gustavo Puerta, futbolista de Racing Santander, es el jugador más joven de la convocatoria de Colombia. El próximo 23 de julio cumplirá 23 años.

Por otro lado, el jugador más veterano de la lista de convocados de la Selección Colombia es el arquero David Ospina, quien cuenta con 37 años, al haber nacido el 31 de agosto de 1988. Le sigue de cerca, con la misma edad pero nacido unos meses después (marzo de 1989), el también guardameta Camilo Vargas.

A lo largo de su historia, Colombia ha participado en distintas Copas del Mundo y ha dejado actuaciones memorables. Su mejor desempeño llegó en Brasil 2014, cuando alcanzó los cuartos de final y maravilló al mundo con un fútbol ofensivo y atractivo. Aquella generación, liderada también por James Rodríguez, marcó un antes y un después para el fútbol colombiano y elevó las expectativas de millones de aficionados.

De cara al Mundial 2026, la selección colombiana intentará superar sus antecedentes y consolidarse entre las mejores de la competición. La combinación de experiencia, talento y ambición convierte al equipo en uno de los candidatos a sorprender durante el torneo. Si logra mantener el nivel mostrado en la clasificación y aprovechar el liderazgo de sus figuras, Colombia tendrá argumentos para soñar con una participación histórica.

La ilusión de todo un país vuelve a estar depositada en una generación que mezcla pasado y presente. Con referentes consagrados y jóvenes en crecimiento, Colombia buscará demostrar que está preparada para competir contra cualquier rival y dejar su huella en la máxima cita del fútbol mundial.

Un rival desconocido y una incógnita cultural

Por Rocío Gonzalo, Francisco Rodriguez, Román Novas y Santiago Casal

Cuando hablamos de Medio Oriente, suelen venir a la mente extensos desiertos, antiguas civilizaciones y conflictos que ocupan las noticias internacionales. Sin embargo, en el corazón de esta región se encuentra Jordania, un país que guarda una historia, una cultura profundamente arraigada y una identidad única. Así es la historia del país que será rival de Argentina en la fase de grupos de la Copa del Mundo en su primera cita mundialista.

La capital del país asiatico es Amán, funciona como el principal centro comercial, industrial y administrativo del país. Ubicada entre Siria, Irak, Arabia Saudita, Israel y Palestina, Jordania ocupa una posición estratégica. Fue construida sobre siete colinas y alberga importantes vestigios históricos como la Ciudadela de Amán y el Teatro Romano, símbolos de un pasado que sigue presente en la vida cotidiana de sus habitantes.

La sociedad jordana se caracteriza por la fuerte influencia de las tradiciones árabes e islámicas. Valores como la familia, el honor y la hospitalidad ocupan un lugar central en la vida de las personas. Al mismo tiempo, el país ha incorporado a lo largo de los años comunidades circasianas, armenias y chechenas, enriqueciendo su diversidad cultural. La religión musulmana forma parte de la vida cotidiana, aunque también posee lugares de gran relevancia para otras religiones, como el río Jordán y el Monte Nebo, vinculados a importantes relatos bíblicos.

A diferencia de otros países de la región, el sistema político consiste en una Monarquía constitucional, es un modelo de tolerancia que actúa a menudo como mediador en conflictos regionales. En 1946 Jordania se convirtió en un estado independiente y soberano con el nombre de “Reino Hachemita de Transjordania”, generado a raíz de la división de la región realizada por Reino Unido y Francia tras la Primera Guerra Mundial. Desde 1948, Abdalá I tomó el título de Rey y actualmente, Abdalá II ostenta amplios poderes legislativos y ejecutivos. El país ha desempeñado frecuentemente un papel de mediador en conflictos regionales y se ha destacado por promover la tolerancia y el diálogo.

A pesar de encontrarse en una zona marcada por tensiones y conflictos, Jordania es considerada una de las naciones más seguras de Medio Equipo 4 // Rocío Gonzalo, Francisco Rodriguez, Román Novas y Santiago Casal Oriente. Además, ha recibido a millones de refugiados provenientes de países vecinos, especialmente de Siria, Irak y Palestina. Esta situación ha influido notablemente en la composición demográfica y cultural del país, lo que lo convierte en un espacio de encuentro entre distintas comunidades.

La economía jordana enfrenta importantes desafíos. Al tratarse de un territorio mayormente desértico, posee recursos naturales limitados y dependen en gran medida de las importaciones de hidrocarburos. Sin embargo, cuenta con importantes reservas de fosfatos, uno de sus principales productos de exportación, además de sectores en crecimiento como el comercio, los servicios y el turismo. Su moneda oficial es el dinar jordano, tiene vigencia desde 1950 y, en comparación al dólar y al euro, posee un alto valor en el mercado.

Uno de los problemas más importantes que enfrenta el país es la escasez de agua. Según UNICEF, se encuentra entre las naciones con menor disponibilidad de agua por habitante en el mundo. El crecimiento de la población y la llegada constante de refugiados han aumentado la presión sobre este recurso esencial. El país impulsa proyectos masivos, incluyendo la construcción de grandes plantas desalinizadoras en el Mar Rojo y el desarrollo de nueva infraestructura para transportarla y para garantizar el abastecimiento a futuro.

A pesar de estas dificultades, desde 2010 “La perla de Oriente Medio” continúa fortaleciendo sus vínculos con la comunidad internacional. Es miembro fundador de la Liga de los Estados Árabes y de la Organización para la Cooperación Islámica, además de mantener estrechas relaciones comerciales con la Unión Europea y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la verdadera riqueza de Jordania no se encuentra únicamente en sus indicadores económicos o políticos, sino en su patrimonio histórico y cultural. Desde la majestuosa ciudad de Petra, tallada en roca arenisca hace más de dos mil años, hasta las tradiciones que se transmiten de generación en generación, el país conserva una identidad que combina el legado del pasado con los desafíos del presente.

Jordania es mucho más que un país de Medio Oriente o un futuro rival futbolístico. Es una nación que ha sabido preservar sus raíces mientras avanza hacia la modernidad, conocer su historia permite descubrir una realidad compleja, diversa y profundamente humana.

 

*Foto portada creada con IA

Adrián Ciliberto, vicepresidente de Riestra: “Tenemos el main sponsor que quisiera cualquier club”

Por Ariel Negri

“Nos dijeron que en 10 años íbamos a estar en Primera y nos reímos, nosotros no aspirábamos ni a la B”. Así relata Adrián Ciliberto, actual vicepresidente de Deportivo Riestra, la llegada de la empresa Speed Unlimited al club en 2014. El Malevo de Pompeya pasó de la última división de la AFA a la Primera, con su último ascenso en el 2023. Con la reciente participación en la Conmebol Sudamericana, el directivo analiza la actualidad del club, comenta cuáles son los roles de su patrocinador principal y explica las polémicas curiosidades relacionadas -o no- al marketing, desde las famosas pretemporadas hasta el debut del streamer Spreen.

Adrián forma parte de la comisión directiva de Riestra desde 2006, con el mismo grupo que continúa hasta la actualidad. En ese momento, el club estaba en la D y peleaba por no ser desafiliado de la AFA, pero desde lo anímico (porque plata no tenían) pudieron acomodar al equipo y mantener la categoría. A partir de ahí empezaron a buscar sponsors y a intentar profesionalizar la institución de alguna forma. Sin embargo, se mantuvieron en la categoría más baja de la Asociación del Fútbol Argentino hasta la llegada de Víctor Stinfale, ex abogado de Diego Maradona y la cara visible de la marca de energizantes Speed.

-¿Cuál fue la clave de esta gestión para pasar tan rápido de la D a la Primera y poder mantenerse allí?

-El proyecto grande arrancó en el 2014, que es cuando se sumó el main sponsor Speed. Hasta ese momento nosotros éramos los utileros, los que hacíamos el comedor y los que armábamos todas las listas de los equipos, todo lo hacíamos nosotros. A partir de ese momento se empezó a notar un cambio porque vino una empresa. Se armó otra estructura de entrenamiento y pasamos de entrenar en el predio de acá o alquilar alguno cerca a entrenar en La Candela, histórico predio de Boca. Notamos un cambio muy grande, hasta te puedo contar que mi mamá lavaba la ropa, por ejemplo, y vos ahí ya tenías la utilería armada, dos preparadores físicos, de todo. Pasamos de ser cuatro personas a un equipo que se dedicaba directamente al fútbol profesional. Fue un orden de trabajo. Y de ahí en más empezó la escala ascendente hasta llegar acá. La empresa en un momento nos dijo: “En 10 años vamos a estar en Primera”, y nosotros nos mirábamos. En 2014 dijo eso. Nos reíamos nosotros, no aspirábamos ni a la B. Tuvimos un descenso en el medio, pero siempre la respuesta de Speed fue decir: “Vamos a seguir adelante, vamos por la revancha”. La empresa siempre fue positiva en esto. Usa Adidas porque Adidas es líder.

-¿Qué importancia tuvo Víctor Stinfale en todo este cambio?

-Toda la importancia es de él. Él es un líder en todo sentido. Es el número uno en marketing, pero también sabe mucho de fútbol. Nosotros como comisión directiva tenemos bajo perfil, no nos interesa lo que nos ponen, sabemos lo que hacemos y lo importante que somos para el club en el trabajo diario, desde arreglar el baño, que esté bien la cancha, atender juveniles y eso también es la esencia del club. Justamente lo que yo siempre defiendo, que no somos una SAD. El Club Riestra es eso. Tenemos un gran main sponsor que se ocupa del fútbol y a nosotros que somos hinchas, más allá de dirigentes, nos salvó. Nunca esperábamos estar en Primera, y gracias a la mentalidad ganadora que tiene Víctor estamos donde estamos, porque tiene un empuje y un cerebro para esto. Ahora estamos trabajando con los refuerzos. Sabemos que nos jugamos seis meses importantísimos de estos diez años porque si caemos, no sé si después sigue habiendo esa energía para retomar el ascenso. Entonces sabemos que en estos seis meses nos jugamos los diez años de líder que fue Riestra ascendiendo.

-De la mano de Stinfale viene la figura de Maradona. ¿Qué se siente que haya quedado de alguna forma identificado con Riestra?

-Es hermoso. Maradona es ídolo mío, ídolo de todos. Cuando vino acá a la cancha me temblaban las piernas de verlo, saber que él hablaba de Riestra. Aparte era una persona dentro del fútbol muy distinta a la que era afuera. Acá cuando venía y no entraba el periodismo, era feliz. Él era feliz dentro de la cancha y nosotros lo queríamos ahí. Lo tenías acá frente a frente y lo mirabas y no sabías ni qué decirle. Tenía un aura, un respeto. El tipo lo más bien, se reía y siempre contaba anécdotas. Me pasó una vez estando en La Candela que estaba él hablando, yo llegué y no lo fui a saludar. Pasaron dos horas y ni me acerqué hasta que vino Víctor y nos dijo: “Dale, vayan a saludarlo”. Verlo con la chombita de Riestra cuando estuvo allá pateando los tiros libres, enseñándole a los jugadores, y compartir un asado con él, con las anécdotas que tiene, es increíble. Para nosotros fue lo máximo.

-Jugaron la Copa Sudamericana, algo histórico para el club. ¿Fue importante en cuanto a ingresos económicos?

-No, los ingresos parecen importantes, pero también los gastos son importantes. Los viajes, pero también el operativo, que están arriba de los 100 millones de pesos. Para nosotros es un montón porque no recaudamos mucho en entradas. Por ejemplo, en San Lorenzo hubo que tapar todos los escudos de San Lorenzo. Lo vieron todos que estaba la bandera blanca y negra tapando el escudo, y mucha gente del Ciclón nos criticó: que éramos unos maleducados, que era una falta de respeto decían en las redes. Pero eso era reglamentario. También pasás de dos ambulancias a cuatro con diez socorristas, que nosotros acá tenemos un gasto de 600 mil pesos por partido y pasamos a tener un gasto en ambulancia de 8 millones. Va sumando y son gastos. Igual nadie te quita jugar una Sudamericana, íbamos felices a jugarla, pero te entra plata y te sale también. Después tenes que tener cuidado con las multas porque las multas son bravas. La única multa que recibimos fue por un puntero láser apuntándole al arquero. Hicimos el descargo diciendo que un puntero láser es un lapicito chiquitito, ¿cómo lo divisas entre toda la gente?

-Las famosas pretemporadas durante los veranos, ¿es marketing? ¿Es decisión de Speed, de la comisión directiva o del cuerpo técnico?

-Las pretemporadas son decisión del cuerpo técnico de la empresa que maneja esto, porque se hacen desde el primer año que llegaron. Siempre hacen la pretemporada, por una cuestión que tienen ellos de logística, en Pinamar, entonces siempre una semana se va al mismo lugar. Lo que llama la atención es siempre ese día especial que se hace el turno, la rutina esa que empieza a las 3 de la mañana. Eso no es parte del marketing, eso es una rutina que la hace el BOPE, que es la policía de Río de Janeiro. Es una rutina más psicológica que física, porque arrancan a las tres de la mañana con silbato, todos corriendo, yo te levanto a vos, vos me levantas a mí, y si hay alguno que se queda la idea es que ayuden al otro. Es como un día de supervivencia. Es un trabajo a conciencia todos los años que después explota como marketing porque es llamativo y sirve llamar la atención, pero el trabajo es un trabajo psicológico, anímico y supervivencia.

-¿Qué importancia tuvo ese marketing y que tan bien le hizo al club?

-El marketing sabemos que es llamar la atención, que hablen bien o mal, pero que hablen. A mí me pasa a veces que digo, tanto marketing que tenemos, se me da en visualizaciones y Tiktok número uno, pero en socios no me lo representa. ¿Es bueno o malo? Y hablan de Riestra… ¿Estoy conforme? Sí, porque el main sponsor no se queja y seguimos adelante. Como club no logramos hacer crecer la masa societaria y el objetivo es que si tenemos 10 millones de seguidores, que tengamos el 1% de socios, pero no lo logramos. Estamos en una zona también que no es fácil de recursos. Entonces nosotros lo tomamos también como una asistencia social, que la gente venga a la cancha, le damos la tribuna visitante a la gente de la zona para que venga gratis a compartir un partido. No ganamos plata pero buscamos en algún momento generar hinchas, porque es un club doble casaca: la mayoría son de Huracán, de San Lorenzo, de River o de Boca y que cuando estábamos en el ascenso venían a ver a Riestra. Hoy tenemos que lograr que sean de Riestra, sacar esa doble casaca. Apuntamos a que el fútbol juvenil y sobre todo los infantiles tengan ese sentido de pertenencia y mañana sean hinchas de Riestra. Apuntamos a que la tercera generación sea de Riestra solamente, no los doble casaca como son ahora. El eslogan nuestro no es de marketing, sino es del club: Riestra es familia.

-¿Y qué opinas sobre el debut del streamer Spreen en 2024?

-Spreen sí fue un tema de marketing y decisión de la empresa. No sé si estábamos de acuerdo o no, pero se hizo. Duró lo que duró y pasó lo que pasó. No me pareció una falta de respeto a los juveniles como dijeron porque fue una acción de marketing y el pibe no le quitó el trabajo a nadie, desapareció, no jugó más. Si vos me decís eso, entonces también es una falta de respeto que hoy los jugadores sean periodistas, y no estudien periodismo, porque todos los que te criticaban son pseudo periodistas. Entonces es lo mismo, los ex jugadores que hablan sí le están quitando el trabajo a los periodistas, este pibe no le quitó el trabajo a nadie. Se habló de Riestra hasta en Malasia o en África y bueno, que sigan hablando de Riestra, mal o bien pero que hablen, eso es marketing.

-Riestra convive con la etiqueta del “equipo del poder” por las supuestas ayudas arbitrales. ¿Cómo recibe esto el club?

-Lo de las ayudas arbitrales es discutible. Nos juzgan porque somos chicos. ¿Si este equipo chico tiene poder, entonces los grandes qué tienen? Me da bronca porque nosotros nos rompemos el lomo por el club, que tiene solo cuatro empleados pagos. Nosotros trabajamos todos ad honorem y nadie se lleva plata de Riestra ni nos interesa. Laburamos las 24 horas por el club porque nos gusta, entonces nos duele cuando nos critican. Nunca salimos a contestar porque sabemos que en las redes podemos ser 5 contra millones. Por ejemplo, las medidas de la cancha son iguales, pero te dicen “el cajoncito”, y bueno, que vengan a ganar al cajoncito.

-¿Qué opinás de la gente que dice que Riestra es una Sociedad Anónima? ¿Por qué no lo es?

-Claramente Riestra no es una SAD. Riestra tiene el main sponsor que quisiera tener cualquier club que te solucione todos los problemas y que no participa tanto del día social. Ahora estamos con el tema de los refuerzos, pedimos los refuerzos y ellos los buscan, saben lo que quieren y nosotros acompañamos, pero las decisiones del club son nuestras y ellos no nos objetan nada, tenemos el mejor de los diálogos. Todos dicen que Riestra es una SAD, pero Riestra tiene su presidente y tiene su estatuto. Speed no participa de ninguna decisión del club, solamente en el trabajo en Primera.

-¿Qué pensás sobre los 30 equipos en Primera División?

-A nosotros obviamente los 30 equipos nos favorece. A mi me parece que está bien porque hay más competencia, inclusive estos torneos cortos le favorecen a todos los equipos, compiten todos por igual. Todos hablan de los torneos de Europa de 20 equipos pero en España salen siempre campeones el Barcelona y el Real Madrid, nunca un equipo medio, entonces acá tenés esa chance. Aparte desde Riestra nos dio la posibilidad de llegar a primera, no se si en 20 equipos hubiese llegado, entonces no estoy en contra de esto.

-¿Cómo lo ves a Riestra en las divisiones juveniles?

-En juveniles se notó mucho el cambio y lo sufrimos bastante jugando en Primera. Cuando arrancamos la mayoría de nuestra estructura era de Nacional B o de Primera B. Recién este año incorporamos un ayudante y al preparador físico y sumamos nutricionista y kinesiología, pero el primer año en Primera era el técnico y nada más. Se nos hace muy difícil en cuanto a estructuras y presupuestos porque tenemos muchos viajes, ir a Santiago del Estero o Mendoza ya te implica casi 16 millones de pesos entre hotel y micro. Estos gastos salen del club, de la cuota social de los chicos. Nosotros seguimos manteniendo el pago de cuota en juveniles: séptima, octava, novena e infantiles siguen pagando cuota. Hoy por hoy no podemos cambiar eso. El sponsor ayuda también. Cuando no tenemos, tenemos que recurrir arriba. La idea nuestra es en algún momento proveer jugadores a primera como cualquier club normal. De a poquito estamos logrando incorporar juveniles en el fútbol grande, como Benja Pérez, Sánchez Dari, Tiago Romero y Duarte. La idea es ser semillero, yo quiero como hincha y dirigente poder decir mañana jugamos con 11 chicos salidos del club, sé que estamos lejos pero obviamente que como club queremos eso.

-¿Cuál es el principal objetivo de Riestra de acá a fin de año?

-Salvarnos del descenso. Veníamos bien y este último semestre fue muy flojo, creo que muchos jugadores tocaron su techo y perdieron el nivel que tenían el año pasado. Estamos buscando refuerzos, estamos pidiendo bastante. No son baratos los jugadores de Primera, eso es lo que más nos sorprendió cuando subimos. Por ejemplo, sin decir nombres, si vos pagás 3, fuimos a buscar uno y nos pidió 50, y no pudimos traer ninguno de 50. Tampoco los vamos a traer, no tenemos un presupuesto muy grande y no podemos abrirlo más. Ahora el sponsor se va a arriesgar un poquitito sabiendo que nos jugamos mucho y va a buscar algún jugador con el sueldo más alto, pero es difícil también. Para mí son muy altos los valores del fútbol argentino.

Entre el equilibrio de mantener esa esencia de club de barrio y de seguir creciendo cada día con ayuda su sponsor, Deportivo Riestra atraviesa el mejor momento de sus 95 años de historia. El Malevo de Pompeya buscará mantenerse en Primera el próximo semestre y así seguir escribiendo su propia historia, con el objetivo de que en un futuro puedan aumentar su cantidad de socios e hinchas.

De las juveniles neerlandesas al Mundial con Curazao: la historia de Tahith Chong

Tahith Chong (Curazao)
Tahith Chong (Curazao)

Por Tobías Foigelman

Un joven alto, carismático y de inconfundible cabellera. Así podría describirse a Tahith Chong, un futbolista que comenzó su formación en los Países Bajos y que hoy está a punto de cumplir uno de los mayores sueños de su carrera: disputar una Copa del Mundo con Curazao, la tierra donde nació.

Su historia comenzó el 4 de diciembre de 1999 en Willemstad, capital de Curazao, donde vivió junto a su familia hasta los 10 años. Aunque el béisbol es uno de los deportes más populares de la isla, Chong se inclinó por el fútbol. Con el objetivo de desarrollarse profesionalmente, se mudó a los Países Bajos junto a sus padres y se incorporó a las divisiones inferiores del Feyenoord.

Desde muy pequeño sobresalió por encima de sus compañeros gracias a su talento, velocidad y habilidad con la pelota. Su crecimiento llamó la atención de las selecciones juveniles neerlandesas, que lo convocaron para integrar distintos equipos formativos. Con el paso de los años, su proyección aumentó al punto de que algunos observadores llegaron a compararlo con Arjen Robben por sus características ofensivas.

El salto más importante llegó en 2015, cuando el Manchester United decidió incorporarlo a su prestigiosa academia. Chong se trasladó a Inglaterra para afrontar un nuevo desafío y rápidamente se adaptó a su nueva vida. Su personalidad extrovertida le permitió integrarse con facilidad, mientras que dentro de la cancha continuó destacándose por su velocidad, desequilibrio y capacidad para jugar por las bandas.

En agosto de 2018 realizó su primera pretemporada con el plantel profesional bajo las órdenes de José Mourinho. Sin embargo, su debut oficial con el primer equipo llegó el 5 de enero de 2019, cuando el entrenador era Ole Gunnar Solskjaer.

Pese a las expectativas generadas en torno a su figura, Chong nunca logró consolidarse en el Manchester United. En busca de continuidad, fue cedido a préstamo a distintos equipos europeos, entre ellos el Werder Bremen de Alemania, el Club Brujas de Bélgica y el Birmingham City de Inglaterra. Precisamente en este último club mostró un buen nivel, lo que llevó al Luton Town a adquirir su pase en 2023.

Sin posibilidades de dar el salto definitivo a la selección mayor de los Países Bajos, Chong optó por representar a Curazao, el país donde nació. La decisión terminó siendo fundamental para el crecimiento del seleccionado caribeño. Durante las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026 se convirtió en una de las figuras del equipo y contribuyó a la histórica clasificación a la primera Copa del Mundo de la historia del país.

Actualmente, Chong milita en el Sheffield United y sigue desarrollando su carrera en el fútbol inglés. Mientras tanto, se prepara para afrontar el desafío más importante de su trayectoria: representar a Curazao en el Mundial y ayudar a que la pequeña isla caribeña siga escribiendo páginas inolvidables en su historia deportiva.

Curazao y una clasificación histórica: el camino hacia su primer Mundial

Por Lautaro Gómez Gallegos

La selección de Curazao dio una de las grandes sorpresas de las Eliminatorias de la Concacaf al conseguir, por primera vez en su historia, la clasificación a una Copa del Mundo. El combinado caribeño logró un lugar entre las 48 selecciones que disputarán el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, un torneo que estrenará un formato ampliado y brindará más oportunidades a países que nunca habían alcanzado la máxima cita del fútbol.

El sistema clasificatorio de la Concacaf estuvo compuesto por tres rondas. En la primera participaron las cuatro selecciones peor ubicadas en el ranking FIFA, por lo que Curazao avanzó directamente a la segunda fase gracias a su posición en la clasificación mundial.

En esa instancia, 30 equipos fueron distribuidos en seis grupos de cinco integrantes. Curazao integró el Grupo C junto con Haití, Santa Lucía, Aruba y Barbados. El conjunto conocido como la “Familia Azul” tuvo una actuación impecable y ganó los cuatro partidos que disputó.

El debut fue una goleada por 4-1 ante Barbados, con tres goles de Rangelo Janga y uno de Gervane Kastaneer. Luego venció 2-0 a Aruba como visitante gracias a los tantos de Juninho Bacuna y Xander Severina. Más tarde superó 4-0 a Santa Lucía, con una destacada actuación de Kastaneer, y cerró la fase con un contundente 5-1 sobre Haití, el rival más exigente del grupo. Los goles fueron convertidos por Kastaneer, Kenji Gorré, Jearl Margaritha, Jeremy Felida y Arquin Antonisse.

Con puntaje ideal, 12 unidades sobre 12 posibles, Curazao avanzó como líder de su zona a la tercera y decisiva ronda.

En la fase final, las 12 selecciones clasificadas fueron divididas en tres grupos de cuatro equipos. Los dirigidos por Dick Advocaat compartieron zona con Jamaica, Trinidad y Tobago y Bermudas.

El camino comenzó con un empate sin goles ante Trinidad y Tobago. Luego llegó una victoria por 3-2 frente a Bermudas, con un doblete de Joshua Chong y otro tanto de Tijjani Noslin. En el tercer encuentro, Curazao consiguió un triunfo clave al derrotar 2-0 a Jamaica con goles de Livano Comenencia y Kenji Gorré.

En los partidos de vuelta, igualó 1-1 con Trinidad y Tobago y llegó a la última fecha como escolta de Jamaica. Sin embargo, una contundente victoria por 7-0 sobre Bermudas y un empate sin goles frente a los jamaiquinos, combinado con una derrota de Jamaica ante Trinidad y Tobago, le permitió quedarse con el primer puesto del grupo.

Así, el 18 de noviembre de 2025, Curazao selló la clasificación más importante de su historia y obtuvo el boleto directo al Mundial 2026.

Tras la histórica gesta, la selección atravesó un período de incertidumbre. Dick Advocaat dejó su cargo en febrero de 2026 para atender cuestiones familiares vinculadas a la salud de su hija, y fue reemplazado por Fred Rutten. Sin embargo, la etapa del nuevo entrenador resultó breve. En medio de los pedidos de futbolistas, dirigentes y patrocinadores para el regreso del técnico que había liderado la clasificación, Rutten decidió dar un paso al costado.

Finalmente, en mayo de 2026, Advocaat regresó al banco de Curazao para encabezar la preparación del equipo de cara al primer Mundial de su historia. El regreso del experimentado entrenador neerlandés fue celebrado como una noticia trascendental para una selección que buscará seguir haciendo historia en la máxima cita del fútbol.

Dick Advocaat: el hombre que hizo gigante a Curazao

Por Camilo Grincajger

Cuando Dick Advocaat llegó a la selección de Curazao, muchos pensaron que se trataba simplemente de un entrenador prestigioso transitando los últimos años de su carrera. Sin embargo, en poco tiempo consiguió algo histórico: transformó a una pequeña isla del Caribe en un equipo capaz de competir de igual a igual con las potencias de la Concacaf y la condujo por primera vez a una Copa del Mundo.

Advocaat, nacido en La Haya, Países Bajos, en 1947, es uno de los entrenadores más experimentados del fútbol europeo. Durante más de cuatro décadas dirigió clubes y selecciones de primer nivel en distintas partes del mundo. Pasó por equipos como PSV Eindhoven, Rangers y Zenit de Rusia, con el que conquistó la Copa UEFA en 2008. También estuvo al frente de la selección de los Países Bajos en distintos ciclos y dirigió a Corea del Sur, Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Bélgica, Serbia e Irak.

Su historia en el fútbol comenzó como jugador durante la década de 1970. Sin ser una gran estrella, se destacó por su inteligencia táctica y su capacidad de liderazgo. Actuó como defensor en varios clubes neerlandeses y tuvo pasos por Estados Unidos y Bélgica. Muy pronto comprendió que su futuro estaba en los bancos de suplentes y comenzó su carrera como entrenador mientras aún seguía jugando.

Por su fuerte personalidad, su disciplina de trabajo y su admiración por el legendario entrenador neerlandés Rinus Michels, desde hace años es conocido como “El Pequeño General”. Sus equipos se caracterizan por el orden táctico, la solidez defensiva y la competitividad.

En 2024 aceptó uno de los desafíos más particulares de su trayectoria: dirigir a Curazao, una selección con escasa tradición en el fútbol internacional. Sin embargo, el proyecto escondía un enorme potencial. Bajo su conducción, el equipo ganó confianza, mejoró su rendimiento y dejó de sentirse inferior frente a rivales históricamente más poderosos.

La gran hazaña llegó en las eliminatorias rumbo al Mundial de 2026. Contra muchos pronósticos, Curazao consiguió la primera clasificación mundialista de su historia. El logro tuvo una enorme repercusión, ya que convirtió a la isla en uno de los países más pequeños en alcanzar una Copa del Mundo.

A nivel personal, Advocaat también rompió récords. Con 78 años se convirtió en el entrenador más longevo en clasificar a un Mundial. Fiel a su estilo, evitó los elogios individuales y destacó siempre el trabajo colectivo y el crecimiento del fútbol curazoleño.

A pocos meses de la Copa del Mundo sorprendió al anunciar su salida por cuestiones familiares vinculadas a la salud de su hija. La decisión impactó profundamente en el plantel, que había construido una relación muy cercana con el entrenador. Sin su conducción, el equipo perdió parte de la estabilidad que había mostrado durante el proceso clasificatorio y comenzaron a surgir pedidos para que regresara.

Finalmente, en mayo de 2026, Advocaat aceptó volver para dirigir a Curazao en el Mundial. Su regreso fue celebrado en toda la isla. Más que un entrenador, se había convertido en el símbolo de la mayor hazaña deportiva de la historia del país. Hoy representa experiencia, liderazgo y la prueba de que incluso las selecciones más pequeñas pueden alcanzar objetivos que parecen imposibles.

Mientras exista la “10”

Por Juana Lusin Santafé y Morena Politi

Kempes, Maradona, Ortega, Riquelme, Messi. El “10” en Argentina no fue nunca solamente un número. Está en la camiseta original guardada como reliquia y en la trucha comprada en un local de barrio antes de un Mundial. Está en el pibe que duerme con esos colores puestos y en el abuelo que todavía recuerda de memoria un gol de hace cuarenta años. Está en las cábalas, en los abrazos desesperados, en la radio prendida bajito; en la fe absurda de creer que mientras exista alguien capaz de ponerse esa camiseta, siempre va a quedar una última alegría posible. Porque la “10” no vive solamente en una cancha: vive en el pueblo que convirtió al fútbol en identidad. Y si preguntan quiénes somos, “somos de Tierra Santa”.

Antes de la gambeta elegante y del lujo, estuvo la entrega. Mario Alberto Kempes, “El Matador”, el primer gran “10” que hizo sentir a un país entero campeón del mundo en 1978. Tenía el pelo largo, la camiseta embarrada y la ilusión de millones colgada en la espalda. Con él, la 10 empezó a convertirse en símbolo. En algo más grande que un número. Porque hay jugadores que ganan partidos, pero otros hacen que un pueblo entero vuelva a creer. Y Kempes fue el primero en hacer creer a todo un país.

Después, la pelota encontró a Diego Armando Maradona. O quizás fue Diego quien encontró la pelota antes que nadie. El pibe de Villa Fiorito que gambeteó la pobreza, las heridas y hasta la lógica misma con una pelota pegada al pie izquierdo. Y entre todos los momentos que le regaló al fútbol, hubo uno que quedó tatuado para siempre en la memoria argentina: México 1986. El partido contra Inglaterra, la corrida eterna, el relato inmortal. Y ese gol, que no fue solamente el mejor de la historia: fue una herida transformada en arte, una revancha hecha gambeta. Ahí, Maradona inmortalizó al fútbol argentino. Porque el “D10s” de los argentinos, hizo que la “10” dejara de pertenecer a los jugadores, para pasar a ser la representación de un país entero. Cuando llegó él nada volvió a ser igual. Porque no solamente usó la camiseta, la convirtió en eternidad. Hizo del fútbol una revancha para los que siempre se sintieron menos. Era barrio, desobediencia, magia y corazón al mismo tiempo.

Y cuando parecía imposible volver a encontrar a alguien capaz de cargar semejante historia sobre la espalda, apareció Ariel Ortega para hacer de las suyas. El “Burrito” jujeño que no intentó parecerse a nadie, entendió que la única manera de honrar esa camiseta era jugando a su manera. Entre 1998 y 2002, su gambeta le devolvió al fútbol argentino la inocencia del potrero, la rebeldía de encarar aunque hubiera cinco rivales adelante y una sensación de no saber qué podía pasar cuando agarraba la pelota. Ortega no necesitó levantar una Copa del Mundo para quedarse en el corazón de la gente. Le alcanzó con recordarle al pueblo nacional que el deporte también podía seguir siendo alegría y juego.

En medio de un fútbol cada vez más apurado, apareció Juan Román Riquelme, que jugaba como si el tiempo no existiera. Mientras el mundo iba rápido, él frenaba. Pensaba. Esperaba. Y en esa pausa encontraba espacios que nadie más veía. Con él, la “10” fue inteligencia, personalidad y elegancia. Era el jugador que escuchaba a la pelota cuando el resto solamente intentaba correr detrás de ella. Y en cada pase filtrado, en cada control perfecto, en cada silencio suyo dentro de la cancha, había algo profundamente argentino: la sensibilidad de entender el fútbol como arte. Román convirtió la pausa en emoción y el talento en identidad. No necesitaba velocidad para romper partidos ni gritar para hacerse notar. Le alcanzaba una pelota en los pies y levantar la mirada para hacer entender que el fútbol podía jugarse de otra manera.

Con toda esta historia detrás, ¿quién se imaginaría que todavía quedaba algo por contar? Ahí estaba el pueblo argentino, tercamente vivo, que nunca dejó de creer. Lionel Messi tuvo que aprender a jugar con el mundo mirándolo distinto, con un cuerpo más chico de lo que pedía el fútbol, con una altura que parecía una excusa para dudar de él, con críticas que lo perseguían como si cada paso suyo necesitara ser justificado. La número “10” volvió a encontrar sentido en alguien que parece que nunca tuvo permitido el error. Lo señalaron, lo compararon, lo exigieron como si llevara una deuda con un país entero. Y en medio de todo eso, también hubo un momento en el que hasta el corazón del que más lo criticaba se frenó: en 2016, cuando dijo que se iba. Cuando la Selección se quedaba sin su “10” y el fútbol argentino sintió por un instante que algo se rompía por dentro.

Pero, ¿y si ese no era realmente el final? El “Messías” volvió. Volvió como vuelven los que no pueden evitarlo, los que tienen algo adentro más fuerte que el orgullo y más profundo que el cansancio. Y en Qatar 2022, como si el universo entero hubiera decidido, por una vez, ponerse del lado correcto, levantó la copa más importante de su carrera. Por un instante, el fútbol pareció justo. No porque Messi le debiera algo a alguien, sino porque había algo profundamente necesario en ver otro “10” argentino ahí. Como si el deporte hubiera tardado demasiado en reconocer lo que cualquier pibe de barrio supo siempre: que ese señor bajito, de mirada tranquila y zurda mágica, era simplemente el mejor que había pisado una cancha.

Cinco nombres. Cinco maneras distintas de ponerse la misma camiseta. Y una sola cosa en común: el número “10” que atraviesa generaciones enteras. Porque hay camisetas que se usan, y otras que se sienten en la piel como si fueran la patria misma. Y mientras haya un pibe en algún potrero de este país mirando el cielo después de un gol y sin saber muy bien por qué se le llenan los ojos de lágrimas, la “10” va a seguir viva. Esperando al próximo. Al que todavía no conocemos. Al que ya está aprendiendo a dominar una pelota sin imaginar siquiera el peso hermoso que algún día va a cargar.

La historia no terminó. Alguien, en algún rincón de Argentina, ya está escribiendo el capítulo siguiente.

Curazao, la pequeña isla caribeña que hará historia en el Mundial

Por Lola Fariña Villaverde

Casas de colores frente al mar celeste y calles con una arquitectura colonial neerlandesa son inundadas por un calor constante en Curazao. La isla, que forma parte del Reino de los Países Bajos, se destaca por la mezcla cultural de distintas tradiciones que aparece tanto en sus habitantes como en su música, idiomas y gastronomía.

En las calles de Willemstad, su capital, turistas caminan entre edificios pintados de rosa, amarillo y azul mientras el olor a pescado frito y especias sale de pequeños restaurantes familiares. La comida típica de la isla, como el Keshi Yena (pollo desmenuzado con queso), une recetas africanas, europeas y caribeñas en platos marinos frescos, sopas condimentadas y preparaciones tradicionales transmitidas de generación en generación. El idioma también cambia según la esquina: algunos hablan neerlandés, otros inglés o español, aunque el papiamento, una mezcla de lenguas africanas, portuguesas, españolas y neerlandesas, domina gran parte de las conversaciones cotidianas.

La vida en la isla está atravesada por costumbres caribeñas, música en las calles y una relación permanente con el mar. Muchos habitantes trabajan en actividades vinculadas al turismo, principal motor económico del país, donde el florín caribeño es la moneda utilizada diariamente en restaurantes, hoteles y mercados locales. Las playas de agua transparente y arrecifes de coral atraen visitantes durante todo el año, especialmente a quienes buscan buceo y deportes acuáticos. Entre enero y julio, cuando las lluvias son menos frecuentes, la isla atraviesa su temporada más visitada. 

Sin embargo, detrás de la imagen paradisíaca existe una historia marcada por la colonización y el comercio marítimo. Durante siglos, Curazao fue un punto estratégico para los europeos en el Caribe y uno de los principales centros de comercio esclavista de la región bajo dominio neerlandés. Hoy en día es un país autónomo, pero sus ciudadanos poseen pasaporte neerlandés y derechos europeos, aún con la isla sin formar parte de la Unión Europea. 

Aunque desde 2010 funciona como un país autónomo, Curazao continúa formando parte del Reino de los Países Bajos y mantiene una relación política y económica permanente con Europa. En los cafés del centro histórico y en los mercados cercanos al puerto, muchos habitantes hablan sobre el costo de vida, las oportunidades laborales y la dependencia económica del turismo. La isla tiene gobierno y parlamento propios, pero asuntos como la defensa y las relaciones exteriores siguen vinculados a Países Bajos. En un territorio pequeño, donde gran parte de la población vive de actividades relacionadas con el mar y los visitantes extranjeros, las decisiones políticas impactan rápidamente. Mientras las banderas neerlandesas todavía forman parte del paisaje, muchos curazoleños buscan mantener una identidad cultural propia dentro del Caribe.

Las celebraciones populares, como el carnaval, ocupan un lugar muy importante en el día a día: las calles se cargan de desfiles, música y vestuarios coloridos durante semanas mientras que los bares organizan eventos especiales. La actividad nocturna también cuenta con una gran presencia.

El deporte también ocupa un espacio importante en la sociedad curazoleña, especialmente el fútbol y el béisbol. En los últimos años, la selección de fútbol de Curazao comenzó a crecer dentro de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf). Este año disputará su primer Mundial y logró romper el récord al ser el país más pequeño en clasificar a una Copa del Mundo y cuando debute ante Alemania, también se convertirá en ser la Selección con el técnico más longevo en dirigir en la historia de la competencia: Dick Advocaat.

El avance futbolístico despertó entusiasmo entre los habitantes y fortaleció el sentido de representación nacional en una isla donde conviven múltiples identidades culturales, como influencias africanas, europeas, indígenas arhuacas y latinoamericanas. Toda esta mezcla cultural espera una gran oportunidad para darse a conocer ante el resto del planeta por medio de este mundial.