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Laver Cup: el torneo necesario en el circuito

Por Diego Kviatek

El tenis es uno de los deportes más individuales que existen. Cada jugador tiene su propio equipo, su ranking que mantener y sus objetivos personales, pero durante tres días todas esas rivalidades y la competencia quedan de lado para dar lugar a la diversión y momentos históricos.

Durante más de diez años, el mundo del tenis fue testigo de una de las mayores rivalidades en la historia del deporte. Federer y Nadal se habían visto las caras en múltiples ocasiones y marcaron una época dentro y fuera del court. Sin embargo, en septiembre de 2017 ocurrió algo inédito: por primera vez jugaron un partido de dobles juntos.

La Laver Cup es un torneo de exhibición que, desde hace nueve años, enfrenta al Team Europe y al Team World (cada equipo está conformado por seis jugadores) , en un formato que prioriza el espectáculo y busca descontracturar, al menos durante tres días, un deporte históricamente marcado por sus tradiciones, con una particular cancha negra y parejas de lujo que desde la primera edición causaron furor.

El primer gran momento del evento creado por el propio Roger Federer tuvo al suizo como protagonista, cuando formó pareja de dobles junto a Rafael Nadal, dejando momentos de fan service que los fanáticos del deporte jamás habrían imaginado ver. Un año después, el suizo repitió la experiencia junto a su otro gran rival, Novak Djokovic, con quien también protagonizó uno de los momentos más divertidos del torneo: durante el partido, el serbio llegó mal parado a una bola y terminó impactando en la espalda de su propio compañero, provocando las risas de todo el estadio.

El formato de la Laver Cup también se presta a momentos distendidos en el banco durante los descansos: consejos de los compañeros como si fueran entrenadores, festejos entre jugadores que están acostumbrados a estar del otro lado de la red y bromas que rompen con la seriedad habitual del tenis.

Dos argentinos formaron parte del evento en varias ocasiones: Diego Schwartzman estuvo presente en tres ediciones (2018, 2019 y 2022), mientras que Francisco Cerúndolo la disputa de forma ininterrumpida desde 2023.

Entre los tantos momentos que quedaron marcados en la memoria de los fanáticos, aparece una de las imágenes más nostálgicas de los últimos tiempos. Si bien este torneo ha dejado muchos recuerdos alegres y para disfrutar, también fue el escenario donde Roger Federer puso punto final a su laureada carrera, nada menos que jugando junto a su histórico adversario y amigo, Rafa Nadal. Tras el partido, ambos terminaron sentados uno al lado del otro y entre lágrimas, en una escena que recorrió el mundo.

Roger Federer y Rafael Nadal llorando tras el último partido del suizo en la Laver Cup 2022.

Luego de esos tres días, los compañeros vuelven a ser rivales y cada uno retoma su camino en busca de la gloria personal. La Laver Cup termina y el tenis vuelve a ser un deporte individual, pero deja imágenes que difícilmente podrían existir en cualquier otro torneo.

Plata en Santa Fe: la Selección masculina de vóley y el debut soñado de Cejas

Por Mikaela Monzon

El armador de 21 años fue una de las piezas destacadas del seleccionado argentino que llegó invicto a la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Chile se quedó con el oro tras imponerse 3-1, pero para José Cejas el torneo significó mucho más que una medalla: fue su debut oficial con la camiseta argentina, el cumplimiento de un sueño y una experiencia que, asegura, marcará lo que viene.

Durante años, José Cejas persiguió ese momento. Estuvo cerca, pero la convocatoria definitiva nunca terminaba de llegar. Hasta este año. “Fue una emoción muy linda, es lo que uno sueña desde que arranca”, cuenta. “Fueron muchos años de procesos, del sacrificio que uno mete, de las horas de entrenamiento. Al final, cuando daban la lista, no quedé esos cuatro años, pero este año se dio. Le seguimos metiendo y me volvieron a llamar”.

“Fue una emoción muy linda, es lo que uno sueña desde que arranca”, cuenta el armador de 21 años. “Fueron muchos años de procesos, del sacrificio que uno mete, de las horas de entrenamiento. Al final, cuando daban la lista, no quedé esos cuatro años, pero este año se dio. Le seguimos metiendo y me volvieron a llamar”.

La oportunidad llegó, además, en un escenario especial: de local y con un estadio repleto en cada presentación. Para Cejas, nunca había habido una experiencia semejante. Y eso hizo que el debut internacional con la camiseta argentina tuviera un condimento todavía mayor.

Argentina llegó a la definición después de una campaña invicta y se encontró con Chile en la final. El clásico terminó con triunfo chileno por 3-1, pero el equipo argentino pudo reaccionar después de perder el primer set y quedarse con el segundo. El partido se hizo cada vez más intenso, con una tribuna que empujó hasta el último punto.

“La gente y el apoyo de ellos son un jugador más en la cancha para nosotros”, resume Cejas.

El público fue uno de los grandes protagonistas de los Juegos. Cejas lo vivió no solamente desde la cancha: también tuvo la posibilidad de recorrer otros estadios y ver cómo las distintas disciplinas recibían el acompañamiento de los santafesinos. “Todos los estadios estaban rebalsados. Lo que me sorprendió fue que no solamente en nuestros partidos, sino en cualquier selección o disciplina, la gente estaba desde las 10 de la mañana hasta que terminaban los torneos”, relata.

En el vóley, esa respuesta se multiplicó. Horas antes y después de los partidos, las tribunas seguían llenas. Y en la final ante Chile, el aliento tuvo un peso especial.

“Contra un clásico rival como Chile, que fue una final durísima, que estén ahí en todos los puntos a pesar del resultado fue lo más lindo para nosotros”, explica.

Para Cejas, la medalla de plata deja sentimientos encontrados. La alegría por haber conseguido un lugar en el podio y por representar a la Selección convive con la frustración de haber quedado a un paso del oro.

“Primero que nada, felicidad. Poder disputar un torneo y conseguir una medalla no es poco para la Selección”, sostiene. Pero reconoce que el sabor amargo todavía está presente.

Esa sensación, sin embargo, no tapa todo lo que significó el torneo. Para el armador, la medalla también funciona como reconocimiento a un largo camino “Se sintió como un premio, un reconocimiento al esfuerzo que uno hace a diario. Es sacrificio, es constancia, es seguirle metiendo cuando no se da”, dice.

Una de las particularidades del seleccionado argentino fue la mezcla de edades. Hubo jugadores muy jóvenes, todavía en pleno proceso de formación, y otros con experiencia en la Selección Mayor. En el medio estuvo Cejas, que encontró en esa convivencia uno de los grandes aprendizajes de la competencia.

La llegada de Germán Gómez, después de su participación con la Mayor en el Sudamericano, fue una de las incorporaciones importantes para el plantel. Cejas remarca el impacto que tuvo el jugador dentro del equipo, tanto desde lo deportivo como desde su experiencia.

“Germán fue clave para nosotros, para el funcionamiento y el rendimiento. Es un jugador muy bueno, con mucha experiencia. Era uno de nuestros jugadores más fuertes y el juego se acomodaba bastante en él”, cuenta.

El equipo también tuvo jóvenes que afrontaron una de sus primeras experiencias internacionales. Y allí apareció otro de los objetivos del proceso: competir, pero también desarrollarse.

“Más allá del resultado, poder medirse con selecciones como Chile o Colombia, que tenían jugadores más experimentados, y competir de igual a igual por un objetivo y una medalla es de lo que más frutos sacamos”, explica Cejas.

El mensaje que les quedó a los más chicos fue claro: la derrota en una final no marca el final del camino. “Hoy no se dio, pero hay que seguirle metiendo, que en algún momento se va a dar. Tienen un camino enorme”, asegura.

Como armador, Cejas ocupó una posición que exige tomar decisiones permanentemente. Leer el juego, interpretar la recepción, elegir al atacante y encontrar el momento indicado. Por eso, muchas veces se habla del armador como el “cerebro” del equipo.

Él acepta la comparación, aunque pone un límite.

“Estratégicamente sí, se podría decir que es el cerebro”, reconoce. “Pero es un deporte en equipo, todos tienen participación. Si tenés un buen armador pero la recepción no te acompaña, no puede hacer nada”.

Durante el torneo, además, tuvo que convivir con una responsabilidad extra: era su primera competencia oficial con la Selección y fue el armador titular durante gran parte del campeonato.

Los nervios estuvieron. También la emoción. Especialmente en un momento que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más importantes de toda la competencia: el himno.

“Uno vive emociones, no es que no siente nervios, ansiedad, frustración o felicidad durante el partido. Tiene que controlarlas para que no influyan en el rendimiento”, explica.

Y justamente el himno fue la imagen que eligió cuando se le preguntó qué instante de los Juegos congelaría para siempre. “Sin duda, cantar el himno”.

No fue solamente por ese momento. Fue por todo lo que había detrás: la camiseta, la familia, el estadio lleno, los colores en las tribunas y la sensación de estar viviendo aquello que había imaginado durante años. “Yo nunca había vestido la camiseta de la Selección Argentina en un torneo oficial y mucho menos había sido local”, cuenta. “Son cosas que uno por ahí ahora no procesa, pero que son muy lindas”.

La fortaleza del equipo no estuvo solamente en la cancha. En un torneo corto y de mucha intensidad, compartir momentos fuera del vóley también terminó siendo importante. Mate, truco, partidos de otras disciplinas y encuentros con otros seleccionados argentinos fueron parte de la experiencia.

El plantel compartió hotel con la Selección de fútbol y tuvo la oportunidad de acompañarla desde las tribunas. Para Cejas, esos momentos ayudaron a generar un grupo unido.

Con la Selección de fútbol, asegura, se generó principalmente un vínculo de compañerismo nacido de una misma identidad. “Ahí es la Selección Argentina, sea de la disciplina que sea, estamos todos unidos”, explica.

Y también estuvo la familia. Después de la final, fueron ellos los primeros a los que Cejas buscó para compartir lo que acababa de vivir. “A toda mi familia. Ni bien arranca y ni bien terminan los partidos son los primeros que están con el teléfono mandando un mensaje”, cuenta. También mencionó a su novia y a la familia de ella, que lo acompañaron desde Buenos Aires.

El resultado ya quedó escrito: Chile fue campeón, Argentina se quedó con la plata. Pero para Cejas, el torneo representa apenas un capítulo dentro de un proceso mucho más largo.

“Una medalla no es un techo. Es un piso para poder seguir mejorando”, afirma.

Ahora toca volver al club, continuar la temporada, prepararse para la liga y seguir entrenando. El sueño de vestir la camiseta argentina ya no es una promesa pendiente: se convirtió en una realidad.

Y cuando mira hacia atrás, entre la medalla, la final perdida, el aprendizaje y todo lo vivido en Santa Fe, hay una imagen que sigue apareciendo por encima de todas.

Cantar el himno. Con la camiseta puesta. Con el estadio lleno. Con la gente empujando.

Y con las Cejas bien altas.

 

Touba Niang: el boxeador senegalés que encontró su pasión en Argentina

Por Franco Chorovicz

Mamba Negra buscará redimirse ante Leonardo Sánchez luego de que perdiera a principio de año con Lucas Argañaraz por nocaut técnico en el noveno round.

Touba Niang (11-1-1) peleará este sábado, a las 22, por el título Continental de las Américas wélter de la AMB ante el venezolano Leonardo Sánchez (21-1-1), en el estadio de la Federación Argentina de Box, ubicado en el barrio de Almagro, Buenos Aires.

Estadísticas oficiales de WBA de la pelea entre Niang y Sánchez

La Mamba Negra viene de empatar ante Nazareno Morel el pasado 16 de mayo por el título Fedebol wélter AMB, en una pelea a 16 asaltos en el Casino de Buenos Aires. Por otro lado, el nacido en Los Teques, estado de Miranda, ha sido campeón nacional en su país en las categorías welter y superwelter y viene con una racha de dos victorias; en marzo se impuso a Yeferson Hernández (4-10) y, en su última pelea, le ganó por nocaut a Jhon Brazón (6-3) en el primer round.

La historia de Touba es muy interesante. Nació en Dakar, Senegal, el 12 de junio de 2001 y tiene 32 hermanos. Con apenas 15 años, dejó su país y llegó en barco a España. Meses después, viajó en avión a América del Sur, anduvo por Ecuador, Bolivia y Brasil, para luego, en 2016, asentarse en Argentina, donde uno de sus hermanos lo recibió en Quilmes.

Cuando llegó acá, trabajó como vendedor ambulante y el 23 de noviembre de 2024 comenzó su carrera profesional, cuando le ganó a Héctor Torres González por nocaut. Su empatía por el país que lo recibió es tan grande que, en una de sus últimas peleas, gritó por las Malvinas.

Dejamos mucho que desear

Por Gustavo Llancapani

“Jugadores, la c**** de su madre, a ver si se dan cuenta que no juegan con nadie”. Ese fue el cántico que se escuchaba en el Estadio Marcelo Bielsa mientras que los chicos del seleccionado de fútbol sub-19 de Argentina jugaban la semifinal de los Juegos Suramericanos realizados en Santa Fe.

Si bien los dirigidos por Diego Placente tuvieron una participación regular, perdiendo contra Paraguay 2 -1, venciendo a Uruguay 1 – 0 y empatando contra Venezuela en el cierre de fase de grupos, se metieron en semifinales donde eliminaron a Perú para clasificar a la gran final, donde enfrentaron nuevamente al equipo guaraní.

Más allá del resultado deportivo, ¿es realmente necesario este cántico hacia adolescentes que solamente quieren representar a su país? Hay que tener en cuenta que varios de los convocados cuentan con rodaje en las categorías sub-15, sub-17 y sub-20.

Además, habría que pensar: ¿cómo les afecta a los chicos estos cánticos y qué mensaje estamos queriendo enseñar a las demás delegaciones que participan en los Juegos Suramericanos? Teniendo en mente que los jugadores son adolescentes, a un paso de la adultez, que están cumpliendo su sueño de vestir la camiseta de Argentina, exigir como si fueran jugadores de alto nivel es injusto. Dar el ejemplo de que, si no ganan, no sirve, perjudica la mentalidad a futuro de los chicos.

Durante la final también sucedió lo mismo. Mientras se encaminaba la tanda de penales entre Argentina y Paraguay, luego de haber empatado a cero en los 90 minutos, se visualizó como la hinchada local arrojaba objetos al arquero y a los pateadores paraguayos. Finalmente, el seleccionado local perdió la final y obtuvo la medalla plateada, pero quedan como una mancha los conflictos generados por la hinchada local durante la competición.

Placente, luego de la final, mencionó: “Hoy fue totalmente diferente. Creo que la repercusión que hubo fue buena porque hay mucha gente que viene con la familia. Obviamente los padres deben darles educación a los chicos. Me pasa de ver a nenes insultar en la cancha, eso es responsabilidad de los padres”.

Primera B Nacional: Se definen las últimas fechas

Por Cesar Viera

Entre hoy y mañana se juega la fecha 31 del Torneo Primera Nacional Argentina, segunda división del país y a falta de 5 fechas más para que termine, hay expectativas por quienes serán los próximos equipos en ascender a la primera categoría para la temporada 2027.

Clubes con mucha historia y otros sin tanta están ubicados en los primeros puestos de ambas zonas, peleando por la final que otorga un ascenso directo, también por entrar en el reducido por el siguiente ascenso y otros equipos pelean por mantenerse en la Nacional y no descender.

Uno de los favoritos e históricos es Ferro Carril Oeste, puntero de la Zona A con 58 unidades, club que supo jugar en Primera 64 temporadas desde el profesionalismo del fútbol argentino y ganó dos títulos en 1982 y 1984. El Verdolaga se enfrenta este domingo a Defensores de Belgrano que busca la permanencia en la mitad de la tabla con 36 puntos.

El inmediato perseguidor de los de Caballito es Deportivo Morón, club tradicionalmente ligado al ascenso argentino y que también supo jugar una única temporada en Primera en el año 1969. El Gallo del Oeste posee 55 puntos y busca arrebatarle la punta a Ferro en las últimas fechas, para darse revancha del torneo pasado, donde se vio perjudicado arbitralmente en las semifinales del reducido frente a Deportivo Madryn. Los dirigidos por Walter Otta visita a Los Andes que raspa un puesto por el reducido con 37 unidades, este domingo a las 15:30 hs.

Godoy Cruz por su parte se ubica tercero en la misma zona con 52 puntos y el mismo día se enfrenta a Racing de Córdoba a partir de las 17:00 hs. Ambos clubes saben lo que es estar en la máxima categoría, ya que los mendocinos participaron 18 años y los cordobeses 16 temporadas entre torneos nacionales y metropolitanos. Nunca ganaron un campeonato pero estuvieron cerca.

Otro club reconocido en Primera que se encuentra disputando el Nacional es Colon de Santa Fe que marcha quinto y se estaría asegurando su lugar entre los mejores ocho para la siguiente etapa. El Sabalero se mide frente a otro equipo que supo mantenerse en Primera como lo es All Boys, este sábado a las 16:30.

Pasando a la Zona B de este torneo, Tristán Suárez es quien lidera con 54 puntos y se estaría quedando con la plaza a la final. El lechero nunca participó en Primera División pero busca dar la sorpresa como ya lo han hecho otros clubes y este domingo visita a un sorprendente Ferro Carril Midland que da pelea en su primera experiencia en la Primera Nacional. El Funebrero de zona oeste con 47 unidades se posiciona quinto y aspira por lo menos a jugar el reducido, pero podría dar la sorpresa del fin de semana si derrota al puntero, de local. Dos equipos que están dando de qué hablar, al nivel de un histórico como Atlanta que marcha cuarto con 49, y busca reivindicar sus mejores épocas en la máxima categoría como cuando ganó la Copa Suecia 1960 y llegó a la final de la Copa Argentina en 1969. El Bohemio recibe a Agropecuario el domingo en el mismo horario de los partidos antes mencionados en ese día.

En esta zona también están dando pelea Temperley y Gimnasia de Jujuy, ambos con 53 puntos, ubicándose en segundo y tercer lugar respectivamente. Buscan una vuelta a Primera que se les hace esquiva hace un par de años; y también se puede nombrar a Atlético Rafaela que, por el momento con 42 puntos, se estaría quedando con el último cupo del reducido.

Podrían darse muchas sorpresas y alegrías al cabo de estas pocas jornadas que quedan, pero también frustración y tristeza por aquellos clubes que tienen la posibilidad de perder la categoría. Chacarita es uno de esos clubes, ya que se posiciona decimoséptimo en la Zona B y el descenso parece inminente para quien fue campeón en 1969 del Torneo Metropolitano.

Patronato y Nueva Chicago son otros de esos equipos que están en zona de descenso. Los de Paraná (Entre Ríos) supieron consagrarse campeones de la Copa Argentina 2022 y hoy su presente es totalmente diferente, mientras que los de Mataderos compitieron seis veces en primera división y podrían participar a partir del 2027 en la B Metropolitana.

Paraguay por duplicado: Argentina se quedó a las puertas de la medalla de oro

Por Ignacio Aron Pool

Argentina Sub 19 empató 0-0 ante Paraguay en la final de los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 y cayó 5-4 en los penales. El mismo rival que había derrotado al conjunto dirigido por Diego Placente en el debut volvió a aparecer en el último partido y, otra vez, se quedó con la victoria.

Tan cerca y, a la vez, tan lejos. Ese fue el sentimiento que quedó en los jugadores argentinos. Se perdió por poco, después de dejarlo todo, y la medalla de oro se escapó cuando parecía estar a unos pocos remates de distancia. Una definición tensa, de esas en las que cada suspiro parece eterno.

Había una cuenta pendiente. La Albirroja ya había vencido a Argentina en el debut, en aquel 2-1 en donde comenzó todo. Desde allí, la Selección Sub 19 cambió la cara: venció a Uruguay, empató con Venezuela, superó a Perú en semifinales y llegó a la final con la posibilidad de cambiar la historia.

Y el fútbol volvió a poner a Paraguay en el camino. Pero esta vez, la lucha era por el oro.

El escenario tampoco podía ser cualquiera. Y si se habla de Rosario, ¿qué lugar es mejor que el estadio Marcelo Bielsa? Argentina jugaba en casa, ante su gente, con el cuchillo entre los dientes y con la ilusión de volver a quedarse con una medalla dorada en unos Juegos Suramericanos, algo que no conseguía desde hacía 40 años.

Pero la final fue cerrada. Los minutos pasaban y las imprecisiones aumentaban. Los nervios se sentían desde la tribuna y la tensión crecía a medida que se acercaba el minuto 90. Ninguno de los dos lograba romper la defensa rival. Argentina buscaba el camino hacia el arco paraguayo, pero el partido se consumía sin un ganador.

El pitido final confirmó lo inevitable: después de 90 minutos intensos, pero sin goles, el campeón se definiría desde los doce pasos.

La tanda avanzó golpe a golpe. Argentina convertía y Paraguay respondía. Tres penales consecutivos de cada lado mantuvieron el marcador igualado.

Hasta que llegó Leandro Olima. El joven que había ingresado en el segundo tiempo tomó carrera y remató. La pelota se fue por encima del travesaño.

Después convirtieron ambos seleccionados y el siguiente penal quedó en los pies de Mauro Coronel. El paraguayo no falló, batió a Leguizamón y certificó la medalla de oro para la Albirroja.

La derrota tuvo una particularidad imposible de ignorar: Paraguay fue el único rival que consiguió vencer a Argentina durante todo el torneo. Lo había hecho en el debut por 2 a 1. Y volvió a hacerlo en la final, esta vez después de un empate sin goles y una tanda de penales.

“Quiero que sepan valorar la medalla de plata”, declaró Diego Placente en la rueda de prensa posterior al partido, apoyando a los chicos que se quedaron a las puertas del premio máximo.

Pero la final también cerró un torneo que había tenido un momento incómodo para el seleccionado argentino. En la semifinal ante Perú, parte del público había expresado su disconformidad con el equipo a través de insultos contra juveniles que tienen no más de 19 años, que están dando sus primeros pasos como futbolistas, y que en un futuro capaz representarán al seleccionado mayor del país.

Argentina se quedó con la plata. No hubo revancha. El rival volvió a aparecer en el momento más importante de todos y, otra vez, salió victorioso.

Ailín Pérez vuelve a enfrentarse a Norma Dumont: revancha, tensión y un lugar más cerca del cinturón

Por Ana Righetti

La argentina, quinta en el ranking de peso gallo femenino en la UFC, se medirá nuevamente ante la brasileña, que ocupa el cuarto puesto. Pérez buscará extender su racha de seis victorias consecutivas y acercarse a una futura pelea por el título.

Ailín Pérez volverá a enfrentarse a Norma Dumont en el Meta Apex de Enterprise, Nevada, durante UFC Vegas 121 esta noche a las 22, en una pelea que tendrá mucho en juego dentro de la categoría gallo femenino. La argentina, nacida en Hurlingham, ocupa el quinto lugar del ranking y llega con un récord de 13 victorias y 2 derrotas en 15 peleas. Además, acumula seis triunfos consecutivos y no pierde desde el 3 de septiembre de 2022, cuando cayó ante la suiza Stephanie Egger.

La previa estuvo marcada por un momento de tensión. Durante el pesaje y el cara a cara del viernes, Dumont se mostró molesta y le arrojó preservativos y dinero en la cara a Pérez, mientras la acusaba de prostituta. La brasileña ya había realizado este tipo de acusaciones en reiteradas ocasiones durante los días previos al combate.

No será el primer enfrentamiento entre ambas. En junio de 2024, Pérez se impuso ante Dumont, por lo que esta pelea será una revancha entre dos de las principales protagonistas de la categoría.

Una nueva victoria le permitiría a la argentina alcanzar los siete triunfos consecutivos y seguir fortaleciendo su camino hacia una futura pelea por el cinturón.

Las apuestas se meten en el negocio del fútbol argentino

Por Ludmila Lazo Garcia

Las casas de apuestas dejaron de ser una publicidad más dentro del fútbol argentino. En los últimos años pasaron a ocupar espacios en camisetas, competencias y transmisiones, y llegaron incluso a convertirse en sponsors de la Selección. El crecimiento de este mercado modificó el mapa comercial del fútbol y convirtió a las plataformas de juego en uno de los actores cada vez más visibles de la industria.

El vínculo entre las apuestas deportivas y el fútbol argentino no es nuevo, pero durante los últimos años adquirió una dimensión diferente. Las plataformas digitales encontraron en el deporte un espacio para instalar sus marcas frente a una audiencia masiva y las instituciones deportivas, por su parte, incorporaron estos acuerdos como una nueva fuente de ingresos.

Uno de los primeros grandes movimientos se produjo en 2022. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) anunció a BetWarrior como sponsor oficial de la Selección Argentina mediante un acuerdo por cuatro años. El contrato también incluyó a la Copa Argentina y al entonces Torneo Nacional. La propia AFA explicó en aquel momento que el objetivo de estos acuerdos comerciales era generar recursos para fortalecer económicamente a la asociación y a los clubes.

Un año después, la industria dio otro paso dentro del fútbol local. En marzo de 2023, la AFA anunció a bplay como sponsor oficial de la Liga Profesional. El acuerdo contemplaba presencia de la marca en todas las canchas de la competencia y el desarrollo de contenidos vinculados con estadísticas, información y apuestas durante los partidos. La empresa, además, ya tenía presencia comercial en distintos clubes de la Primera División.

La evolución muestra cómo las casas de apuestas fueron pasando de ocupar espacios publicitarios individuales a asociarse directamente con las principales estructuras del fútbol argentino. Ya no se trata solamente de un cartel en un estadio: las marcas aparecen vinculadas con torneos, transmisiones, contenidos digitales y propiedades comerciales de la AFA.

La Selección Argentina también se convirtió en uno de los principales activos comerciales del sector. En abril de 2026, la AFA anunció a Betano como nuevo sponsor de la Selección de cara al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. El acuerdo contempla activaciones vinculadas con la marca y el vínculo entre la empresa y los hinchas argentinos.

A ese vínculo se sumó la renovación del acuerdo entre AFA y Betpanda, anunciada en mayo de 2026. La plataforma de apuestas en criptomonedas extendió su condición de sponsor regional de la Selección Argentina para acompañar al equipo durante el año mundialista.

Los números también permiten observar el alcance que tienen actualmente estas plataformas. BetWarrior, por ejemplo, informa en su sitio oficial que ofrece apuestas sobre más de 1.000 eventos deportivos y mercados en vivo, además de señalar su condición de sponsor de la Selección Argentina. La compañía también detalla que opera con depósitos en pesos mediante transferencia bancaria, Mercado Pago y códigos QR, según la jurisdicción.

El modelo comercial se apoya especialmente en la posibilidad de apostar durante los partidos. Las plataformas ofrecen mercados que van más allá del resultado final y permiten realizar pronósticos sobre distintas situaciones del juego. Así, el partido se transforma también en un espacio permanente de interacción entre el usuario y la plataforma.

Para el fútbol argentino, la incorporación de estos sponsors representa una nueva vía de financiamiento. La AFA reconoció públicamente que sus acuerdos comerciales buscan generar recursos para la institución y los clubes. En un fútbol donde los ingresos por televisión, transferencias, entradas y patrocinadores tradicionales conviven con una fuerte necesidad de dólares, las casas de apuestas encontraron un espacio para posicionarse dentro del negocio.

El fenómeno tampoco nació con las plataformas actuales. En 1993, la Ley 24.199 creó el PRODE, un sistema de pronósticos deportivos administrado por la entonces Lotería Nacional. La normativa establecía incluso porcentajes de la recaudación destinados a clubes, a la AFA y a distintos sectores vinculados con el deporte. Es decir, la relación entre apuestas y financiamiento deportivo tiene antecedentes de varias décadas en Argentina.

La diferencia está en la escala y en la tecnología. El viejo pronóstico deportivo requería completar una tarjeta; las plataformas actuales permiten registrarse, depositar dinero y realizar apuestas desde un teléfono celular. El mercado pasó de estar concentrado en determinados juegos a ofrecer múltiples eventos y opciones durante todo el día.

En ese escenario, el fútbol argentino se convirtió en una pieza importante para la expansión comercial de las casas de apuestas. Desde la Selección hasta la Liga Profesional, pasando por competencias y clubes, las marcas fueron ocupando espacios que anteriormente pertenecían principalmente a bancos, empresas de telecomunicaciones, bebidas, automotrices y compañías de indumentaria.

El resultado es visible en las transmisiones y en los estadios: las apuestas ya forman parte del paisaje comercial del fútbol. Los acuerdos con la AFA muestran que no se trata de una tendencia pasajera, sino de un sector que encontró en el deporte argentino una plataforma para construir marca, generar negocios y acercarse directamente a millones de hinchas.

Obras 1983: la hazaña en la Copa Intercontinental que el básquet argentino tardó en reconocer

Por Sebastián Muleiro Migueles

Mientras transcurre la Copa Intercontinental de Clubes FIBA, y con la derrota de Boca en semifinales ante Rytas Vilnius de Lituania por 77-70, el recuerdo viaja a 1983. Ese año, Obras Sanitarias se convirtió en el único equipo argentino en conquistar el máximo certamen intercontinental de clubes.

Lo que hoy representa un hecho histórico para el básquet nacional, no siempre fue valorado de esa manera. Esteban Camisassa, integrante de aquel plantel campeón, recordó cómo vivió el reconocimiento posterior a la conquista: “Personalmente, yo nunca me sentí reconocido en este país, me reconocieron más en Brasil, acá poco”. Luego se refirió específicamente al título conseguido: “Lo de Obras lo empezaron a reconocer muchísimo después, porque acá no era un deporte popular, no salió en ningún lado. Salimos campeones del mundo y fue lo mismo que haber salido campeones de un torneo de truco”, aseguró, aunque remarcó que está agradecido con los seguidores del básquet.

“El Tachero” clasificó directamente por ser el equipo anfitrión. También participaron Jolly Colombani Cantú y Simac Olimpia Milano, campeón y subcampeón europeo; Peñarol de Uruguay y Monte Líbano de Brasil, campeón y subcampeón sudamericano y Estados Unidos, que contó con una plaza, no envió equipos de la National Basketball Association (NBA), sino que participó el ganador de la División I de la National Collegiate Athletic Association (NCAA), que era la Universidad de Oregon State.

En la primera jornada, Obras enfrentó al conjunto estadounidense y consiguió una victoria por 92-77. Sin embargo, no pudo disfrutar demasiado del triunfo, ya que su capitán, Eduardo Cadillac, sufrió una lesión que le impidió afrontar el resto del torneo en plenitud. Esta situación le permitió a Carlos Romano asumir durante más minutos la conducción del equipo. En ese encuentro fue, además, el máximo anotador de Obras, con 19 puntos.

En la segunda fecha derrotó al equipo brasilero por 91-86. El máximo anotador de Obras Sanitarias fue el ala-pívot panameño Rolando Frazer, quien convirtió 25 puntos para liderar la victoria.

En el tercer partido, “El Tachero” se impuso ante Peñarol por 104-81. Romano volvió a destacarse en el goleo y terminó el encuentro con 22 puntos. En la cuarta jornada se enfrentó a Simac Olimpia Milano y continuó su racha de victorias, esta vez por 84-75. Romano nuevamente tuvo un gran encuentro y aportó 16 puntos.

Con el formato de todos contra todos, a la quinta y última fecha llegaron con posibilidades de quedarse con el título Obras, que acumulaba cuatro victorias sin derrotas, y Jolly Colombani Cantú, que había ganado tres partidos y perdido uno.

El sábado 24 de septiembre de 1983, 6.000 personas colmaron el estadio de Avenida del Libertador, en la Ciudad de Buenos Aires. Obras construyó la victoria desde el comienzo a partir de una defensa sólida. Romano tuvo la complicada tarea de controlar a Antonello Riva, principal anotador del conjunto italiano.

“El Tachero” se fue al descanso 44-28, con una ventaja de 16 puntos, y el marcador final fue de 89-76 para los argentinos, con Vicente Pellegrino como máximo artillero, con 20 puntos.

Camisassa recordó aquella definición y destacó la importancia de haber enfrentado a algunos de los mejores basquetbolistas europeos de la época: “Ganarles a jugadores como Riva fue bastante meritorio. Lo que pasa es que en ese momento uno no lo valora lo suficiente porque lo está viviendo; uno empieza a valorar las cosas mucho después”.

Con aquella victoria, Obras Sanitarias escribió una de las páginas más importantes de su historia y consiguió el máximo título internacional alcanzado por un equipo argentino. Aquel plantel estuvo conformado por Esteban Camisassa, Héctor “Pichi” Campana, Ricardo de Cecco, Vicente Pellegrino, Rolando Frazer, Mario Butler, Carlos Romano, Eduardo Cadillac, Gabriel Milovich, Alejandro Gallardo, Norton Barnhill y Javier Tilatti. El puertorriqueño Flor Meléndez estuvo a cargo de la conducción técnica, acompañado de su asistente Guillermo Vecchio.

43 años después, aquella conquista permanece como una de las grandes gestas del básquet argentino, aunque, como dice Camisassa, su dimensión histórica tardó mucho tiempo en ser reconocida.

Emiliano Stang, entre la herencia familiar y el desafío de convertirse en protagonista

Por Ludmila Lazo García

El piloto entrerriano encontró en el automovilismo mucho más que una profesión. Desde los primeros años en el taller familiar de Crespo hasta su consolidación dentro de Toyota Gazoo Racing, construyó una carrera marcada por la disciplina, el aprendizaje y una obsesión que todavía lo acompaña: encontrar siempre ese detalle capaz de hacer la diferencia. En 2026, ya instalado entre los protagonistas del TC2000, afronta un nuevo desafío: dejar de ser una promesa para convertirse definitivamente en uno de los nombres propios de la categoría.

En el taller de Crespo, entre herramientas, neumáticos y chasis desarmados, empezó una historia que todavía se escribe sobre cuatro ruedas. Allí creció Emiliano Stang, rodeado de motores y del ambiente que terminaría convirtiéndose en su lugar natural. Mucho antes de que aparecieran los grandes equipos, las cámaras y los podios, estaba ese escenario familiar en el que el automovilismo formaba parte de la vida cotidiana.

“Yo me crie entre autos. No sé si tuve opción”, cuenta Stang. Desde que tiene memoria, el ruido del taller convivió con su rutina. Su padre, Héctor, empresario del rubro neumáticos, fue una de las primeras personas que acompañó ese interés. “Nunca tuve que empujarlo a correr. Era él quien pedía ir al circuito. Yo sólo lo acompañé y traté de que aprendiera a respetar la velocidad, no a tenerle miedo”, recuerda.

La pasión se trasladó rápidamente del taller al karting. Allí comenzaron las carreras y también apareció una característica que con los años se convirtió en una de sus principales virtudes: la atención por los detalles. Mariana, su madre, recuerda a un chico que prefería mirar la telemetría antes que salir a jugar. “Siempre fue meticuloso”, cuenta. Los campeonatos zonales de Entre Ríos fueron el primer paso de un recorrido que después lo llevó a las categorías nacionales.

En 2021 llegó el debut en la Fórmula Nacional. Las buenas actuaciones no tardaron en aparecer y Stang comenzó a construir un nombre dentro del automovilismo argentino. Ganó carreras, subió al podio y terminó dos temporadas consecutivas como subcampeón argentino. “Ahí entendí que podía dedicarme a esto en serio. Fue el momento en que dejé de correr para probarme, y empecé a correr para ganar”, explica.

El siguiente gran salto llegó en 2024, cuando debutó en el TC2000. El cambio fue importante: otro tipo de auto, nuevos circuitos, mayor exposición y una exigencia mayor. Su estreno fue en Concordia, un escenario especial para él por su cercanía con Entre Ríos y por la cantidad de recuerdos que acumulaba allí. Terminó entre los diez primeros y dejó una primera señal de lo que podía hacer.

Un año después llegó una oportunidad que podía cambiar su carrera: Toyota Gazoo Racing lo incorporó como piloto oficial. “Cuando me llamaron no lo podía creer. Corrés toda la vida soñando con estar en un equipo así. Ese día supe que valía la pena cada sacrificio”, cuenta.

La llegada al equipo oficial significó también compartir estructura con pilotos de enorme experiencia. Entre ellos, Matías Rossi, uno de los referentes históricos del TC2000. El vínculo deportivo se transformó en otra fuente de aprendizaje para Stang. Rossi destacó especialmente su manera de trabajar: “Tiene una cabeza distinta. No se desespera, escucha, pregunta. Es rápido, pero sobre todo es un chico muy inteligente”.

La primera victoria en el TC2000 tuvo además un escenario especial. Fue en Concordia, el circuito que Stang conocía desde mucho antes de imaginarse corriendo profesionalmente. El triunfo tuvo algo de regreso a los orígenes. “Ganar acá fue cerrar un círculo. Este circuito lo conozco desde chico, lo caminé mil veces con mi viejo. Y de golpe estaba arriba del podio, con toda mi gente ahí abajo. Fue emocionante”, recuerda.

Para Héctor, aquel momento tuvo otro significado. Detrás de la victoria estaban los viajes, los sacrificios y las horas compartidas. “Cuando lo vi pasar por la recta final, pensé en todo lo que vivimos. Los viajes, las veces que dormimos en el auto para llegar a correr. No hay nada que se compare con verlo ganar”, cuenta.

Dentro del box, esa misma dedicación también empezó a llamar la atención. Juan Pablo García, ingeniero jefe del equipo Toyota, lo describe como un piloto que busca constantemente entender qué ocurre con el auto. “Se queda después de cada tanda, analiza los datos, pregunta por los frenos, por la presión de los neumáticos. No hay descanso con él”, señala.

La obsesión por los datos no es una característica nueva. Está presente desde aquellos primeros años en Crespo. Lo que cambió es el escenario. El chico que observaba telemetrías por curiosidad ahora debe interpretar información, dialogar con ingenieros y transformar cada dato en una decisión capaz de mejorar el rendimiento del auto.

Durante 2025, Stang se instaló entre los nombres importantes del TC2000. La victoria en Concordia y los podios conseguidos en 9 de Julio y Alta Gracia lo colocaron en la conversación por el campeonato. Sin embargo, su discurso continuó siendo prudente. La idea era evitar que los puntos y las posiciones modificarn la manera de afrontar cada competencia.

“No trato de pensar en el campeonato. Si corrés y pensás en los puntos, te olvidás del disfrute”, explica. Su método consiste en concentrarse en cada fin de semana y dejar que los resultados sean la consecuencia del trabajo.

Ese proceso continúa en 2026, aunque con una diferencia importante. Stang ya no llega a una carrera como un debutante que intenta demostrar que merece un lugar. Ahora forma parte de un equipo oficial y afronta la temporada con objetivos mayores. La experiencia acumulada durante los últimos años elevó también las expectativas alrededor de su rendimiento.

El nuevo año lo encuentra nuevamente compartiendo estructura con Rossi y peleando en la parte alta del campeonato. La competencia interna se convirtió en una referencia constante para medir su evolución. “Estamos muy parejos con Rossi”, explicó Stang. La comparación, lejos de ser una cuestión aislada, representa para él una forma de saber cuánto puede seguir creciendo.

El objetivo para 2026 también cambió. “Quiero pelear el campeonato hasta el final”, sostiene. La frase resume la transformación de su carrera: el aprendizaje continúa, pero ahora aparece acompañado por una ambición deportiva mucho más concreta.

La temporada también le presentó situaciones que pusieron a prueba esa evolución. En Salta consiguió un segundo puesto después de una carrera en la que una dificultad durante la parada en boxes complicó sus posibilidades de luchar por la victoria. El resultado, sin embargo, volvió a mostrar la competitividad del conjunto y la capacidad de Stang para mantenerse entre los protagonistas.

“Tenemos que descontar los puntos que perdimos la fecha pasada”, fue otra de sus definiciones al analizar la temporada. En un campeonato largo, la regularidad se transforma en una de las claves. Para un piloto que antes buscaba simplemente sumar experiencia, ahora cada punto tiene un significado diferente.

También cambió el contexto técnico. El TC2000 atraviesa una etapa de transformación, con nuevas características para sus autos y un fuerte componente tecnológico. En ese escenario, la capacidad de Stang para interpretar la información vuelve a ocupar un lugar central. La telemetría, las sensaciones al volante y el diálogo permanente con los ingenieros forman parte de una misma tarea: conseguir que el auto rinda al máximo.

Pero detrás de ese piloto profesional todavía aparece el chico de Crespo. El vínculo con su familia, los recuerdos del taller y la relación con los circuitos de Entre Ríos continúan formando parte de su identidad. El crecimiento profesional no borró el origen. Al contrario: cada victoria parece devolverlo, aunque sea por un instante, a aquellos primeros años.

Su madre lo resume con una frase que también sirve para explicar su manera de correr: “Emiliano corre con la cabeza fría y el corazón caliente”. La combinación entre análisis y pasión parece definirlo. Por un lado, la obsesión por comprender cada detalle del auto. Por otro lado, la necesidad de competir, acelerar y buscar siempre un poco más.

En Crespo, esa evolución se sigue con orgullo. Allí, donde todo comenzó, las carreras de Stang todavía se viven de una manera especial. El Toyota número 16 puede llevar los colores y el emblema de una estructura oficial, pero para quienes lo conocen desde chico sigue representando algo mucho más cercano.

Stang ya no es solamente aquella promesa que aparecía en las categorías formativas. Tampoco es únicamente el joven que consiguió una oportunidad dentro de Toyota. A los veinte años, su carrera empieza a entrar en una etapa diferente: la de un piloto que debe sostener lo conseguido y demostrar que puede permanecer entre los protagonistas.

La historia, sin embargo, conserva el mismo punto de partida. Un taller en Crespo, una familia que acompañó cada viaje y un chico que encontró en los motores una manera de imaginar su futuro. Ahora, mientras el TC2000 avanza y la temporada 2026 plantea nuevos desafíos, Stang busca escribir el siguiente capítulo con la misma fórmula que lo acompañó desde el comienzo: trabajo, paciencia y velocidad.

“Lo único que quiero es seguir corriendo. Todo lo demás viene después”, afirma.

Por ahora, el camino parece seguir exactamente por ahí.