martes, junio 2, 2026

Un rival desconocido y una incógnita cultural

Por Rocío Gonzalo, Francisco Rodriguez, Román Novas y Santiago Casal

Cuando hablamos de Medio Oriente, suelen venir a la mente extensos desiertos, antiguas civilizaciones y conflictos que ocupan las noticias internacionales. Sin embargo, en el corazón de esta región se encuentra Jordania, un país que guarda una historia, una cultura profundamente arraigada y una identidad única. Así es la historia del país que será rival de Argentina en la fase de grupos de la Copa del Mundo en su primera cita mundialista.

La capital del país asiatico es Amán, funciona como el principal centro comercial, industrial y administrativo del país. Ubicada entre Siria, Irak, Arabia Saudita, Israel y Palestina, Jordania ocupa una posición estratégica. Fue construida sobre siete colinas y alberga importantes vestigios históricos como la Ciudadela de Amán y el Teatro Romano, símbolos de un pasado que sigue presente en la vida cotidiana de sus habitantes.

La sociedad jordana se caracteriza por la fuerte influencia de las tradiciones árabes e islámicas. Valores como la familia, el honor y la hospitalidad ocupan un lugar central en la vida de las personas. Al mismo tiempo, el país ha incorporado a lo largo de los años comunidades circasianas, armenias y chechenas, enriqueciendo su diversidad cultural. La religión musulmana forma parte de la vida cotidiana, aunque también posee lugares de gran relevancia para otras religiones, como el río Jordán y el Monte Nebo, vinculados a importantes relatos bíblicos.

A diferencia de otros países de la región, el sistema político consiste en una Monarquía constitucional, es un modelo de tolerancia que actúa a menudo como mediador en conflictos regionales. En 1946 Jordania se convirtió en un estado independiente y soberano con el nombre de “Reino Hachemita de Transjordania”, generado a raíz de la división de la región realizada por Reino Unido y Francia tras la Primera Guerra Mundial. Desde 1948, Abdalá I tomó el título de Rey y actualmente, Abdalá II ostenta amplios poderes legislativos y ejecutivos. El país ha desempeñado frecuentemente un papel de mediador en conflictos regionales y se ha destacado por promover la tolerancia y el diálogo.

A pesar de encontrarse en una zona marcada por tensiones y conflictos, Jordania es considerada una de las naciones más seguras de Medio Equipo 4 // Rocío Gonzalo, Francisco Rodriguez, Román Novas y Santiago Casal Oriente. Además, ha recibido a millones de refugiados provenientes de países vecinos, especialmente de Siria, Irak y Palestina. Esta situación ha influido notablemente en la composición demográfica y cultural del país, lo que lo convierte en un espacio de encuentro entre distintas comunidades.

La economía jordana enfrenta importantes desafíos. Al tratarse de un territorio mayormente desértico, posee recursos naturales limitados y dependen en gran medida de las importaciones de hidrocarburos. Sin embargo, cuenta con importantes reservas de fosfatos, uno de sus principales productos de exportación, además de sectores en crecimiento como el comercio, los servicios y el turismo. Su moneda oficial es el dinar jordano, tiene vigencia desde 1950 y, en comparación al dólar y al euro, posee un alto valor en el mercado.

Uno de los problemas más importantes que enfrenta el país es la escasez de agua. Según UNICEF, se encuentra entre las naciones con menor disponibilidad de agua por habitante en el mundo. El crecimiento de la población y la llegada constante de refugiados han aumentado la presión sobre este recurso esencial. El país impulsa proyectos masivos, incluyendo la construcción de grandes plantas desalinizadoras en el Mar Rojo y el desarrollo de nueva infraestructura para transportarla y para garantizar el abastecimiento a futuro.

A pesar de estas dificultades, desde 2010 “La perla de Oriente Medio” continúa fortaleciendo sus vínculos con la comunidad internacional. Es miembro fundador de la Liga de los Estados Árabes y de la Organización para la Cooperación Islámica, además de mantener estrechas relaciones comerciales con la Unión Europea y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la verdadera riqueza de Jordania no se encuentra únicamente en sus indicadores económicos o políticos, sino en su patrimonio histórico y cultural. Desde la majestuosa ciudad de Petra, tallada en roca arenisca hace más de dos mil años, hasta las tradiciones que se transmiten de generación en generación, el país conserva una identidad que combina el legado del pasado con los desafíos del presente.

Jordania es mucho más que un país de Medio Oriente o un futuro rival futbolístico. Es una nación que ha sabido preservar sus raíces mientras avanza hacia la modernidad, conocer su historia permite descubrir una realidad compleja, diversa y profundamente humana.

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