jueves, junio 4, 2026
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Chile pasó por penales

Por Facundo Guerreiro

Este cruce sudamericano tenía un historial que inclinaba la cancha para un lado y para el otro debido a diferentes factores. Chile, antes de este partido, era la Selección que más veces había vencido a Colombia, compartía este logró con Argentina y Brasil. Pero el presente inclinaba la balanza para el otro. Colombia venía de arrollar en la fase de grupos tras ganar los tres partidos. Derrotó a Argentina, Catar y Paraguay y no recibió goles. Llegaba con el envión como para romper el maleficio de no poder vencer a Chile en tierra neutral y en eliminación directa por primera vez en la historia. Colombia sólo había podido eliminar a Chile en las Copas Américas de 1979 y 2001.

Willian Tesillo cargó con el peso de la historia cuando le tocó patear el quinto penal para anotar y obligar a Alexis Sánchez a convertir. Pero eso no ocurrió. En la caminata desde la mitad de la cancha hasta el punto de penal, pasan millones de cosas por la cabeza y muchas veces a los futbolistas les juegan una mala pasada. Al llegar a los doce pasos, Tesillo acomodó la pelota y lo miró fijo a Gabriel Arias, pero no se lo notaba muy convencido. La ejecución salió a centímetros del palo derecho del arquero y las esperanzas colombianas se redujeron y el maleficio histórico tomó fuerza. La exquisita pegada de Sánchez que selló la clasificación terminó con las ilusiones cafeteras y escribió una página más en la estadística.

El partido fue muy peleado por los dos conjuntos con una gran intensidad como se preveía. El mediocampo chileno compuesto por el triángulo Charles Aranguiz, Arturo Vidal y Erick Pulgar, luchó, cortó el circuito de toques de Colombia y logró mostrar su virtud que lo caracteriza, el ataque directo. Las proyecciones de sus laterales más los extremos lastimaron y crearon situaciones claras de gol. Los Cafeteros nunca pudieron canalizar el ataque aunque, en algunas facetas del encuentro, Colombia pudo asociar a James Rodríguez con Radamel Falcao y Juan  Guillermo Cuadrado y tuvo sus situaciones.

El VAR tuvo un papel determinante en el encuentro: actuó dos veces y anuló dos goles para la escuadra trasandina. El cronómetro marcaba 18 minutos de la primera mitad y llegó el gol de Aranguiz tras una serie de rebotes en el área, pero no fue convalidado. La posición de Alexis, que lanzó el centro, era ilícita pero difícil para el ojo humano. Ya en el segundo tiempo, más exacto a los 26 minutos, Vidal remató cruzado y la puso en la ratonera frente a una resistencia de Ospina que no fue suficiente. Pero otra vez los colombianos le fueron a reprochar a Néstor Pitana, que recurrió al VAR. Otra vez le anularon el gol a Chile ya que, antes de que la pelota llegue a Vidal, le había pegado en el brazo a Sánchez, quién tenía la mano extendida. La victoria chilena se hacia esperar un poco más.

El penal de Alexis decidió la clasificación de Chile, tras muy buenas ejecuciones en la tanda de penales de los dos equipos, salvo el tiro de Tesillo. Colombia se va de esta edición de la Copa América sin perder y sin recibir goles. Los Cafeteros no pudieron romper el maleficio que tienen frente a la Roja en el torneo más viejo de selecciones. Ahora, Chile espera rival  en semifinales, que puede ser Perú o Uruguay, con quien ya se cruzaron en fase de grupo

Juan Foyth, el polifuncional

Por Daniel Melluso

“De chico miraba mucho a Kaká. Jugué arriba hasta los 12 o 13 años. En realidad, de enganche, de 10”, le contó Juan Foyth al diario deportivo Olé en julio de 2017. El zaguero, que de niño se soñaba mediocampista creativo como lo fue el crack brasileño, justifica con creces la confianza que tiene en él Lionel Scaloni, director técnico de la Selección argentina.

El entrenador lo hizo debutar en La Albiceleste y, desde entonces, lleva disputados cinco partidos. Ante Venezuela, por los cuartos de final, jugó de lateral derecho, posición que ocupó tres veces durante la temporada con su equipo, el Totthenham inglés, y en la que demostró toda su calidad y prestancia. En marzo, en un amistoso ante La Vinotinto, también fue de la partida, con la particularidad que tampoco lo hizo en su rol habitual. Aquella vez fue stopper, en la derrota del combinado nacional por 3 a 1.

En su corta carrera el joven de 21 años y exEstudiantes de La Plata fue, además, mediocampista central hasta la séptima división de las inferiores del Pincha. Desde los 16 se desempeña como central por insistencia de su papá. “El que me volvía loco en mi casa era mi viejo, que me enseñaba a cabecear, a cubrir la pelota, me hacía más completo. Estábamos toda la tarde con la pelota”, rememoró Foyth en aquella nota de julio del 2017.

La polifuncionalidad es un rasgo que lo caracteriza. En el conjunto que dirige el argentino Mauricio Pochettino, jugó como lateral derecho frente a West Ham y Manchester City por Premier League y contra Ajax en la semifinal de la Champions League.

En los cuatro encuentros de esta Copa, el estratega santafesino probó tres futbolistas en ese puesto: Renzo Saravia, Milton Casco y el propio Foyth. Parece un rol que aún no tiene dueño. ¿La actuación de hoy le bastará al platense para hacerlo suyo? No se sabe, pero el joven rindió. Ni Darwin Machís ni Tomás Rincón lo pudieron desbordar.

El próximo martes ante Brasil, a las 21.30 en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, el nivel de los rivales será otro. Everton Soares, futbolista de Gremio, es quien se despeña por su lado. El nacido en Maracanaú tiene jerarquía y está pasando un gran momento en este certamen, en el que marcó dos goles. Será un reto para Foyth, pero el joven demostró que no le teme a los desafíos.

 

 

Megan Rapinoe, orgullo estadounidense

Por Maximiliano Das

Megan Rapinoe pateó el tiro libre. La pelota atravesó no una ni dos, sino cuatro pares de piernas francesas y estadounidenses antes de que la arquera Sarah Bouhaddi se la encontrara casi sobre ella, sin capacidad de reaccionar. El balón acarició la red y las norteamericanas estaban 1 a 0. La delantera de pelo blanco que se torna rosa cuanto más se acerca a las puntas corrió hacia una esquina hasta frenarse en el córner donde estiró sus brazos como una patinadora artística lo hace al caer luego de unos giros en el aire.

A pesar de que su nombre había sonado en los parlantes apenas unos minutos antes, así fue como se presentó la atacante en el Parque de los Príncipes, donde más de 45 mil personas concurrieron para ver el encuentro entre las locales y las últimas campeonas del mundo.

“No voy a ir a la maldita Casa Blanca”, había asegurado Rapinoe, defensora del movimiento LGBT, autodefinida como protesta andante del presidente Donald Trump, unos meses atrás en una entrevista para la revista estadounidense Eight by Eight. “Animo a mis compañeras a que piensen detenidamente sobre el hecho de visitar un Gobierno que no siente las cosas ni lucha por lo mismo que nosotras”, aclaró en la conferencia de prensa previo al encuentro de hoy.

El jueves, al hacerse virales las declaraciones, el presidente Trump, increpó vía Twitter a la delantera internacional, alegando que debe ganar antes de hablar y agregó que, aunque no había invitado al equipo todavía, lo hacía formalmente mediante la misma red social, sin importar cual fuese el resultado que el seleccionado obtenga en la Copa del Mundo. Pero Rapinoe la rechazó.

“No me preocupa. Tenemos un grupo fuerte y confiamos en nosotras mismas”, cerró la delantera cuando le preguntaron sobre la posible distracción que implicaba el cruce de testimonios con el máximo mandatario de su país. Razón no le faltó.

Luego de abrir el marcador sin que el minutero alcanzara la decena, a pesar de ceder el manejo del balón, las estadounidenses no perdieron el control del juego. Ellas se replegaron y apostaron al contraataque, los cuales siempre generaban cierto temor en el público francés. Por su parte, los intentos de llegar al área de las anfitrionas se extinguían por la buena labor de las centrales norteamericanas.

El complemento arrancó como terminó el primer tiempo: la pelota en pies europeos y los contraataques liderados, en general, por Rapinoe. Sin embargo, el segundo tanto no llegaría por su costado, sino por el de Tobin Heath, que envió un centro a un área ocupada por desorientadas defensoras galas que dejaron sola a Rapinoe, quien llegó a la carrera y definió para aumentar la ventaja.

Francia intentó descontar repetidas veces a través de centros en busca de la cabeza de Wendie Renard y lo logró recién a falta de 9 minutos para el final de los noventa reglamentarios, pero no fue suficiente.

De esta forma, Estados Unidos se clasificó a las semifinales por octava vez consecutiva -de ocho Mundiales oficiales disputados-, instancia en la que se enfrentará con Inglaterra.

Argentina, un compromiso colectivo

Por Fernando Bajo

Lautaro Martínez y (Sergio) Agüero entendieron lo que era el compromiso y que, para jugar de esta manera, tenían que sacrificarse”, había afirmado el entrenador de la Selección argentina, Lionel Scaloni, luego del triunfo frente a Catar. Hoy, otra vez sus dirigidos ejecutaron sus indicaciones a la perfección. El Torito, además de marcar un gol –al igual que el partido pasado- jugó uno de sus mejores partidos con la Albiceleste, o quizás el mejor. El Kun no pudo acertar el arco rival, pero sus movimientos sin pelota y las corridas para ayudar a marcar a los defensores rivales fueron fundamentales. “Lautaro al igual que yo, y Leo (Messi) a veces también, sabemos que tenemos que estar atentos en la parte defensiva”, aseguró el hombre que se desempeña en el Manchester City.

A pesar de eso, el compromiso no solo lo tuvieron ellos dos. Lionel Messi no estuvo conectado con el juego como otras veces, pero no dejó de cumplir su función de pararse en el círculo central de la cancha y presionar a los rivales en el momento indicado. A diferencia de lo que sucede muchas veces, el conjunto nacional, posiblemente por primera vez, no dependió del diez argentino. Rodrigo De Paul, se encargó de avanzar con la pelota cuando Messi estaba marcado. Marcos Acuña tocaba y pasaba en el primer tiempo y Leandro Paredes buscaba conectar con los delanteros.

Es cierto que el conjunto nacional puede mejorar aún más, pero ante Venezuela mostró su mejor versión en la Copa. No pareció un equipo sin ideas y estático como los encuentros anteriores, sino que fue todo lo contrario y Scaloni, al igual que contra Catar, parece acertar cada vez más con los cambios.

El gol de Giovanni Lo Celso, luego del rebote del arquero venezolano, terminó de alejar el peligro que el rival llevaba al área en cada avance y concretó el triunfo por 2-0.

Ahora en semifinales espera Brasil, el local y tal vez el principal candidato a quedarse con el título. Sin embargo, a pesar de lo que sucedió y sucederá, Scaloni ya pidió que el balance se haga luego de que finalice el certamen.

Lautaro Martínez, posteriormente al término del partido, fue certero en el análisis del encuentro: “Hicimos un primer tiempo increíble. Estamos demostrando que en cada partido entregamos todo”. Cada vez que pueden los protagonistas destacan el esfuerzo del equipo en este torneo y la actitud de cada uno de los jugadores.

A veces estos chicos salen a jugar un partido de fútbol y parece que salen a una guerra”, había apuntado el técnico argentino. Hoy salieron a disputar el encuentro y la presión casi no se notó. Mientras referentes de la Selección argentina como el Director de Selecciones Nacionales, César Luis Menotti, y el ex futbolista Oscar Ruggeri, se pelean públicamente, el equipo demuestra estar más unido que nunca, desde que suena el himno, el cual cantaron todos abrazados (incluso Messi), hasta dentro de la cancha.

El próximo encuentro la Selección podrá ganar o perder, jugar bien o jugar mal, pero hay algo que seguramente estará presente, y eso es el compromiso que tanto recalca el entrenador argentino.

Argentina-Brasil, el partido táctico

Por Carlos Firnhaber y Kevin Kroug

Se aproxima un nuevo clásico sudamericano entre Argentina y Brasil, en el cual ambos presentan dos esquemas diferentes entre sí. Los locales mantienen la misma estructura desde su primer partido en la Copa América ante Bolivia, mientras que los Albicelestes lograron encontrar el sistema de juego en la última fecha del grupo frente a Catar.

Los dirigidos por Lionel Scaloni comenzaron la gira por esta competencia utilizando el esquema de 4-4-2 ante Colombia, repitieron en el segundo partido contra Paraguay y, en la última fecha del grupo, el equipo cambió esa estructura a un 4-3-1-2. En sus primeros dos encuentros, el sistema no le rindió a la Selección, pero contra la Albirroja Argentina tuvo unos 20 minutos en los que con ese dibujo táctico complicó a la defensa paraguaya. En ese lapso pudo meterse en el partido nuevamente y convirtió el gol del empate.

Lo que buscó Argentina con ese sistema fue ejercer una presión alta para recuperar rápidamente la pelota y dominarla. El bloque de recuperación lo formaron los delanteros y los mediocampistas. Los tres volantes fueron los encargados de distribuir el juego y tratar de conectar con el ataque. El capitán de la selección, Lionel Messi, fue el principal autor de los pases a los dos puntas, Sergio Agüero y Lautaro Martínez.

La selección brasileña, comandada por Tité, no tuvo complicaciones en pasar en el primer lugar en el grupo A -conformado por Bolivia, Perú y Venezuela-. En sus tres partidos presentó un esquema táctico de 4-2-3-1, con un cinco tapón y otro de juego, un enganche, dos extremos y un delantero. Casemiro y Arthur Melo – jugador del Barcelona-, fueron los encargados de crear el juego y de conectar con sus tres volantes ofensivos, que son desequilibrantes por la banda y tienen llegada al gol. El delantero Roberto Firmino no es estático, se mueve por todo el frente de ataque para generar mayor ocasiones de gol.

La ausencia de su capitán y figura, Neymar, no hizo que se modifique el esquema pretendido por el entrenador brasileño, y tampoco cambió el nivel de juego en el equipo. Pero que se perdiera la Copa de alguna u otra forma afectó al plantel y así lo dio a entender Tité en una entrevista de ESPN:”el sentimiento es de preocupación con el lado humano para lidiar con sus problemas y de frustración por no tener el jugador que, para mí, es top 3 del mundo. Ese es el jugador que perdemos. Más allá de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, está él.

El partido entre argentinos y brasileños va a lidiar con dos ideas parecidas en ataque y defensa. Ambos equipos presionan alto y crean juego corto generado desde el mediocampo. Ese encuentro lo definirá quién demuestre mayor contundencia en sus llegadas.

El amor en tiempos de rivalidad

Por Joaquín Viloria y Santiago Ballatore

A pesar de la historia que tiene en sus espaldas el clásico Argentina – Brasil, son varios los jugadores argentinos que se ganaron el amor de los brasileños, así como también sucede al revés.

El partido en el que Argentina enfrentará a Brasil por las semifinales de la Copa América remite al mito de una rivalidad irreconciliable. Hay historias que demuestran todo lo contrario. Casos como los de Narciso Doval, Paulo Silas, Andrés D’Alessandro, Walter Kannemann y Tim prueban que este antagonismo no es tan determinante, ya que argentinos pueden ser ídolos en Brasil, y viceversa.

Quizás la historia de Doval sea la más emblemática, porque fue uno de los integrantes de Los Carasucias, un grupo de cinco jugadores, todos salidos de la cantera de San Lorenzo, que en 1964 se destacaron por su juventud y atrevimiento a la hora de jugar. Es curioso que, siendo un ícono del Ciclón, haya tenido un breve paso por Huracán, su clásico, en el año 1971.

Lo más importante de su carrera es que no solamente pasó por estos equipos de Argentina, sino que también brilló en los dos clubes más importantes de Río de Janeiro, Flamengo y Fluminense, los cuales son locales en el Maracaná. Ganó dos Campeonatos Cariocas y dos Copas Guanabara con el Fla y un Campeonato Carioca con el Flu. El Loco Serenata, o de Ipanema para los brasileños, fue capaz de quebrantar tres históricas rivalidades: Brasil y Argentina, San Lorenzo y Huracán, y la que tienen los dos equipos de Río.

El de Silas es el caso más recordado de un brasileño jugando en Argentina, ya que habiendo jugado en clubes importantes como el San Pablo y Sporting de Lisboa, la mayor admiración hacia él es por parte de los hinchas cuervos, que lo recuerdan como uno de los mejores jugadores de la década de 1990. Su amor fue a primera vista, ya que en el día de su debut en el torneo Clausura de 1994 ante Boca Juniors, marcó el único gol que hubo en el Nuevo Gasómetro.

Tiene un amplio palmarés, debido a que ganó títulos en Brasil, Argentina y en la selección. En su tierra natal consiguió dos Campeonatos Paulistas y un Brasileirao con el San Pablo, un Campeonato Gaúcho y una Copa de Brasil con el Inter y un Campeonato Paranaense con Atlético Paranaense. Con su país logró la Copa América de 1989, además de haber participado de los mundiales de 1986 y 1990. En su querido San Lorenzo, se coronó en el Torneo Clausura de 1995, cortando una racha 21 años sin títulos para el club.

Elba de Pádua Lima, o Tim, fue un jugador brasileño, ídolo de Fluminense, que como entrenador dirigió a los famosos Matadores, plantel de San Lorenzo que fue el primer invicto del fútbol argentino, en el Torneo Metropolitano de 1968. Fue conocido por sus grandes charlas en los entretiempos y la cualidad que tenían sus equipos de convertir goles en los segundos tiempos.

En total posee siete Campeonatos Cariocas, cinco como jugador y dos como entrenador. Todo esto lo ganó con el Flu, salvo el de 1970, que lo obtuvo con Vasco da Gama. Una historia recordada es cuando, dirigiendo a Flamengo, pidió como refuerzo a Doval, que durante 1968 no había podido jugar con San Lorenzo, debido a una suspensión. “El mejor es el que no jugó”, había declarado Tim en su momento, ante la pregunta sobre quién era la figura de Los Matadores.


Mirando más a la actualidad, están los casos de D’Alessandro y Kannemann. El primero, muy querido en River, donde ganó cuatro títulos locales y una Recopa Sudamericana, realizó la mayor parte de su carrera en Inter de Porto Alegre. Allí se convirtió en uno de los máximos ídolos de la historia, gracias a la gran cantidad de títulos que logró: 17 estatales y tres internacionales, entre los que se destaca la Copa Libertadores en 2010. El caso del Vikingo en Gremio es el del símbolo moderno, ya que junto a Geromel conforman una zaga central que está marcando una era en el fútbol brasileño. Desde su llegada al Tricolor en 2016, obtuvo seis títulos: tres estatales, una Copa de Brasil, y dos internacionales, remarcando la Copa Libertadores de 2017.

La Copa, con historial a favor

Por Agustín Ibdjian y Santiago Korol

Si bien el historial general marca una superioridad de Brasil por sobre Argentina, la Albiceleste está arriba cuando de Copas América se trata.

Argentina y Brasil jugarán la semifinal de la Copa América en el Estadio Mineirão el martes 2 de julio a las 21.30. La Albiceleste superó a Venezuela, mientras que el local eliminó a Paraguay. El último enfrentamiento entre ambas selecciones en esta competencia fue en la final jugada en Venezuela en 2007 cuando la Verdeamarela goleó 3 a 0 al equipo argentino dirigido por Alfio Basile.

Será el partido número 32 en la Copa América. Argentina ganó 15 partidos, mientras que Brasil ganó 9 y empataron en 8 ocasiones. A pesar de esta superioridad de la albiceleste, la selección brasileña se encuentra arriba en el historial general -contando partidos amistosos y Mundiales –habiendo obtenido 41 victorias sobre las 38 de Argentina en 105 partidos disputados en total.

El 10 de julio de 1916 se jugó el primer partido entre ambas selecciones en una Copa América -en ese momento llamada Campeonato Sudamericano-. El encuentro se disputó en el club bonaerense GEBA y terminó empatado 1 a 1 con goles de José Laguna por el lado de Argentina y José Alencar, en Brasil. Fue el cuarto partido de la Liguilla.

La primera victoria de la Albiceleste fue el año siguiente en Montevideo, cuando superó a Brasil 4 a 2, mientras que la primera victoria brasileña fue en la Copa de 1919 disputada en tierras cariocas con un resultado 3-1.

Luego de varios encuentros en primera fase, comenzaron a enfrentarse en partidos definitorios y que fueron muy importantes. Uno de estos partidos fue el de la Copa América de Chile en 1991, cuando Argentina le ganó a Brasil 3 a 2 en la fase final, coronando al equipo de Basile.

Otra partido icónico fue en la Copa de 1993, disputada en Ecuador, cuando se enfrentaron en cuartos de Final. Luego de empatar en tiempo regular, Argentina superó por penales a Brasil para, más adelante, ser campeón. En 1999 se volvieron a enfrentar en la misma fase y fue victoria de la Verdeamarela por 2-1, para finalmente consagrarse campeón.

Más allá de estos partidos, los dos más significativos fueron en el año 2004, en Perú, y en Venezuela 2007, ya que se cruzaron en las finales y en ambas ediciones se consagró Brasil.

Sociedades en equipo

Por Francisco Tomadín y Lautaro Velázquez

A lo largo de la historia, ha habido muchas sociedades dentro de la cancha entre jugadores argentinos y brasileros. Algunas, marcaron un antes y un después en el fútbol.

Palpitando un nuevo clásico sudamericano, repasamos algunos de los grandes dúos integrados por jugadores argentinos y brasileños que hayan compartido equipo en algún momento de sus carreras. Argentina y Brasil se enfrentarán en el estadio Mineirão en Belo Horizonte por las semifinales de la Copa América el martes 2 de julio, en una nueva edición de la rivalidad entre ellos.

El más recordado y laureado de todos es el conformado por Dani Alves y Lionel Messi, quienes fueron compañeros en Barcelona entre las temporadas 2008/2009 y 2015/2016, con Josep Guardiola como el entrenador que más les permitió lucirse. Juntos obtuvieron 23 títulos, de los cuales tres fueron UEFA Champions League, dos Mundiales de Clubes, seis Ligas Españolas, cuatro Copas del Rey, cuatro Supercopas de España y cuatro Supercopas de Europa.

El brasileño era el jugador con más asistencias a la Pulga en el conjunto “Culé” con 42 pases gol-antes de que Luis Suarez lo superara por uno en el empate 1-1 ante Valencia por la fecha 8 de La Liga en la última temporada-. La “Pulga” superó al lateral como el futbolista con más encuentros de la historia de La Liga con 423, disputando todos en el Barcelona.

El astro argentino también jugó con Ronaldinho, componiendo otra dupla que marcó un hito en la historia del club catalán, con una particularidad: Este dúo se formó cuando Messi daba sus primeros pasos como profesional. Entre los dos conquistaron cinco títulos, de los cuales fueron dos Ligas Españolas en la temporada 2004-2005 y 2005-2006, dos Supercopas de su país en los años 2005 y 2006 y la Champions League de la temporada 2005-2006, venciendo en la final al Arsenal con el holandés Frank Rijkaard como técnico.

El primero de Mayo de 2005, por la fecha 34 de la Liga Española, el rosarino anotó su primer gol oficial como futbolista ante Albacete, gracias a una brillante asistencia del “10” brasileño.Desde sus inicios en Barcelona,Messi creó un vínculo de amistad junto a “Dinho”, que sigue perdurando hasta la actualidad. “Como siempre dije, aprendí mucho a tu lado. Siempre te estaré agradecido por lo fácil que me hiciste todo cuando llegué al vestuario”, publicó Messi en su Instagram el 17 de enero de 2018, día en que su gran amigo decidió retirarse definitivamente del fútbol.

Otra dupla muy recordada que involucra jugadores argentinos y brasileños es la de Diego Armando Maradona y Careca, piezas fundamentales del Nápoli que pasó de ser un simple equipo de ciudad a una de las grandes potencias del fútbol de Italia.

Un año después que Maradona y sus compatriotas levantaron por segunda vez la Copa del Mundo en México, donde “Pelusa” marcó los dos goles más recordados de la historia como la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” ante Inglaterra en cuartos de final, el volante brasileño llegó al club de Nápoles y jugó junto al astro para coronar una “Era de oro”.

Fueron cuatro temporadas exitosas en las que ganarían la Copa UEFA (actualmente llamada Europa League) ante el Stuttgart de Alemania en 1989, un subcampeonato de la Serie A aquel mismo año, un Scudetto y la Supercopa de Italia, ambos en 1990 -este último frente a la poderosa Juventus, venciéndola categóricamente por 5-1 (con doblete del brasileño)-. Fue el último año en el que Careca jugaría con el “Pibe de Oro”.

En esta Copa América 2019, están presentes dos figuras de una potencia de Inglaterra. Se trata de Sergio Agüero y Fernandinho, ambos jugadores del Manchester City deGuardiola. Empezaron a interactuar en la cancha juntos cuando el volante defensivo brasileño llegó en la temporada 2013/14, ya que el “Kun”, que es el máximo goleador de la institución con 231 goles, había arribado en 2011.

Ambos ganaron nueve títulos, con tres Premier League, cuatro Copas de la Liga, una Community Shield 2018, y la FA Cup que obtuvieron el mes pasado, días después de haberse coronado como los mejores de Inglaterra.

Será un encuentro lleno de pasión y mucho fútbol, donde el Mineirão presenciará a varios de estos cracks dejar todo en la cancha, luchando para ver quien obtendrá el boleto para definir la Copa América en el estadio Maracaná el próximo 7 de julio en Rio de Janeiro.

Caniggia, Brasil y ese gol que lo marcó para siempre

Por:Diego Yudcovsky y Valentín Irisarri

El gol de Caniggia a Brasil, sin dudas, marcó un antes y un después en la historia del fútbol argentino. Tanto que a día de hoy, casi 30 años después, se lo sigue recordando.

Le planteamos el siguiente desafío. Acérquese a la pantalla más cercana. Abra el buscador. Ingrese a YouTube. Escriba: gol de Cani… Automáticamente, casi por arte de magia, podrá visualizar el resultado de una búsqueda que conduce al mismo destino. Un gol, un partido y una victoria que marcaron un antes y un después de aquella epopeya.

La tiene Maradona en el círculo central contra Alemão. Escapa Diego. Se lleva la pelota Maradona, también contra Dunga. Ahí va Maradona, ahí va Maradona para Caniggia, ta ta ta…gol gol gol…”, narraba Víctor Hugo Morales en aquel épico partido en el Estadio Delle Alpi de Turín.

Pelotas en los palos, camisetas amarillas arrinconan a las celestes y blancas contra su propia valla como cerdo que es llevado al matadero y un bidón que nada tenía que ver con el desarrollo del juego, sellaron un resultado digno de una película de Hollywood. Ante semejante adversidad carioca, un petiso con rulos que superó su propia limitación física y un pájaro que escapó de su jaula lograron emular la historia de David contra Goliat.

El 24 de junio de 1990 se enfrentaron Argentina y Brasil por los octavos de final del Mundial que organizó Italia. En aquel encuentro, el campeón vigente se disputaba el pase a la siguiente ronda ante una selección que llegaba al mismo con figuras como Taffarel, Branco, Romário, Dunga, que brillaban a nivel mundial.

Durante el partido, el conjunto brasilero demostró una notoria superioridad en el juego. Generó numerosas ocasiones de gol que concluyeron en varios tiros en los palos y atajadas de Sergio Goycochea. Transcurrían los 35 minutos del segundo tiempo, cuando Maradona apiló cuatro rivales y filtró la pelota para que Caniggia amague al arquero y defina con su pierna inhábil al centro del arco.

El pitazo final del árbitro desató la locura, no sólo en los jugadores, sino también en millones de argentinos que fueron contemporáneos de dicha hazaña. Ésta, sigue siendo recordada a lo largo de los años, como un hito que selló la carrera de Claudio Paul Caniggia en la Selección y la historia de los enfrentamientos entre argentinos y brasileros.

Las mayores goleadas del Superclásico sudamericano

Por Alejandro Alfonzo y Axel Ayala

Argentina y Brasil mantienen una rivalidad futbolística que se ha iniciado prácticamente desde los comienzos del fútbol en América del Sur. Ambos países tuvieron y tienen jugadores considerados los mejores del mundo, como lo son: Diego Maradona, Lionel Messi, Pelé y Neymar Junior, entre otros.

El primer encuentro entre ambas selecciones se disputó el 20 de septiembre del 1914, con resultado favorable para la albiceleste por tres goles a cero. De esta manera comenzaba el denominado Superclásico de las Américas o Superclásico sudamericano, el cual hoy tiene 105 partidos realizados.

Al ser un ansiado cotejo por los aficionados, las goleadas tienen una mayor repercusión, destacando y pasando a la historia del prestigioso enfrentamiento. Por parte de la selección brasilera, resaltan tres victorias, siendo todas estas en torneos no oficiales.

La primera de ellas fue por 6 a 2 en la Copa Roca de 1945. El partido se disputó el 20 de diciembre del mismo año, ante la mirada de 50.000 espectadores, quienes presenciaron las anotaciones de Leónidas Da Silva, Chico, Zizinho, Heleno de Freitas y Ademir Menezes, en dos ocasiones. Adolfo Pedernera y Rinaldo Martino marcaron para Argentina.

El 12 de julio de 1960 el campeón del Mundial de Suecia 1958, con un joven y deslumbrante Pelé, goleó por 5 a 1 a su máximo rival en la Copa Atlántico de 1960, competición amistosa. El Maracaná fue testigo de los tantos de Pelé, Chinesinho, Délem y Pepe, quien marcó por duplicado.

Tras consagrarse campeón por segunda vez en su historia en Chile 1962, la Verdeamarela se enfrentaba en Río de Janeiro al seleccionado argentino en la Copa Roca 1963. El resultado fue un contundente 5 a 2 con una gran actuación del líder de ese equipo, Pelé, que se lució con tres goles, mientras que su compañero Amarildo se encargó de anotar otros dos. Fernández y Rodríguez habían convertido para los visitantes.

Por el lado de Argentina, las mayores goleadas ante los brasileros se produjeron en la Copa Roca entre los años 1939 y 1940.

La victoria más abultada en favor de la albiceleste ocurrió un 5 de marzo de 1940, en el estadio de San Lorenzo. Con Guillermo Stábile como entrenador, el seleccionado consiguió un histórico triunfo por 6 a 1, con una actuación sobresaliente de Carlos Peucelle, que marcó por triplicado. Herminio Masantonio anotó dos y Emilio Baldonedo sumó uno a su cuenta.

El estadio Sao Januario de Río de Janeiro presenció un resultado apabullante a favor del visitante. Fue un contundente 5 a 1 para humillar a una canarinha que había quedado tercera en el Mundial de Francia 1938. Dos goles de Herminio Masantonio, otros dos de José Manuel Moreno y un gol de Enrique García completaron la increíble victoria de Argentina.

Doce días después del histórico triunfo 6 a 1 en el estadio de San Lorenzo, el local volvería a ganarle de manera abultada a la selección de Brasil. En esta ocasión, el triunfo se apreciaría en Avellaneda. Baldonedo en dos ocasiones, Masantonio, Peucelle y Cassan serían los encargados de anotar los tantos para los dirigidos por Stábile. Da Silva descontó para Brasil.