viernes, abril 17, 2026
Home Blog Page 171

¿Por qué los argentinos se adaptan mejor a Brasil que los brasileños a Argentina?

Por Tomás Scigliano

Es sabido que las dos mayores potencias de América, futbolísticamente hablando, son Brasil y Argentina. Por títulos a nivel clubes y selección, por exportación y jerarquía de jugadores y por haber propinado grandes leyendas del este deporte, como Messi, Maradona, Pelé, entre otros. Pero hay una realidad, y es que a lo largo de la historia, menos de la mitad de los jugadores brasileños han emigrado al fútbol local a comparación de los argentinos que fueron a Brasil.

Un total de 230 jugadores argentinos, divididos en más de 45 equipos, han pasado y actualmente se encuentran en el fútbol de Brasil. En cuanto a los brasileños, son 111 (algunos no han debutado oficialmente, pero si han formado parte de convocatorias o planteles) distribuidos en más de 60 equipos. Esto se debe a tres factores fundamentales a la hora de analizar esta situación: las diferencias futbolísticas, lo económico y lo social.

A la hora de referirse a lo futbolístico, los propios protagonistas son quienes marcan estas disimilitudes. Agustín Cattáneo, actual jugador de Tristán Suarez y ex Figueirense de Brasil, cuenta su experiencia y opina ante esta circunstancia: “Para mí ir allá con 21 años fue una aventura. Tienen un fútbol más técnico, en ese sentido son muy superiores. Se la pasan haciendo entrenamientos eludiendo conitos, al estilo baby fútbol acá en Argentina. Nosotros tenemos un fútbol más temperamental y de entrega”, analiza el jugador de 32 años, que además reconoce que los propios brasileños creen que los argentinos les tenemos bronca: “Yo les decía que no. Que son rivalidades futbolísticas y ya”.

La otra cara de la moneda es el brasileño Roberval, ex jugador de San Martín de San Juan y actual jugador de Peñarol de la misma ciudad, que milita en el Federal A: “Si tengo que elegir uno de los dos me quedo con el de Brasil. Para que te des una idea, en una pretemporada se hace solamente dos veces gimnasio al mes. Acá se trabaja mucho en ese sentido. Brasil es más de técnica y Argentina de contacto. Aparte, económicamente hay muchísima diferencia, pero yo en Argentina vivo muy cómodo”, manifestó.

Para referirse a lo social es clave la palabra de Andrés D´alessandro, que hace algunos años reconocía en Fox Sports que la vida en Argentina es muy difícil: “Pienso más en mi familia. Además, soy más valorado acá en Brasil que en Argentina”, admite el ídolo de Internacional de Porto Alegre.

Para repasar datos estadísticos, el club que más jugadores brasileños ha tenido en su historia es Boca, con 25. De esos, varios se han destacado y han salido campeones. Un caso conocido es el de Pedro Iarley, quien consiguió la Copa Libertadores e Intercontinental 2003. Otro que no ha tenido participación pero ha formado parte de ese plantel fue el delantero Edilio Cardoso. Más atrás en el tiempo, Charles ha formado parte del campeón del Apertura 1992, Heraldo Bezerra estuvo en la obtención de la Copa Libertadores 1977, Almir, Maurinho, Edson y Walter Da Silva han sido parte del campeón del torneo en 1962, junto con Orlando y el delantero Paulo Valentim, que además obtuvieron el título en 1962, 1964 y 1965, y 1962 y 1964 respectivamente. La lista la completan Ayres Moraes, campeón en 1964 y 1965 y Domingos Da Guía (campeón 1935), Bibí (campeón 1935) y Moisés (campeón 1934 y 1935).

Quién tiene el récord de ser el que más títulos consiguió y además es uno de los primeros en haber jugador es el defensor Aaron Wergifker, quien llegó a River en 1932 y obtuvo diez campeonatos, ocho locales y dos internacionales. Luego, continuo su carrera en Platense y allí se retiró.

En toda la historia solo un jugador fue goleador de un campeonato: Walter Machado Da Silva, en Racing. En el Metropolitano 1969 el delantero, que llegó desde Flamengo, se despachó  con 14 goles y a pesar de no haber obtenido títulos, quedó para siempre en la memoria del hincha por su calidad de juego. Otro que le ha ido bien en el club de Avellaneda es Joao Cardoso, que fue campeón de la Copa Libertadores y de la Intercontinental en 1967.

El resto de la lista de los campeones lo completan Jadson Viera, campeón con Lanús en 2007, Paulo Silas, campeón con San Lorenzo 1995, Mario Jardel, quien estuvo en el Newell´s del 2004, Beny Guagliardi, Agostino Zeola y Paulo Berg, que formaron parte del Independiente campeón 1963 y por último Joao Ramon, Agostinho Teixeira y Petronilo De Brito que fueron integrantes de los planteles del San Lorenzo campeón de 1933.

Fútbol en Bariloche: hay pasión, pero no desarrollo institucional

Por Lucas Pacheco

A pesar de poseer alrededor de 140 mil habitantes, una de las poblaciones más extensas de la Patagonia Argentina, la Liga de Fútbol de Bariloche no ha desarrollado todo su potencial. De hecho, nunca llegó a tener un equipo profesional o que integre las categorías más importantes de ascenso. Eso se debió a diferentes factores como la falta de inversión en las bases infantiles, la ausencia de proyectos de crecimiento en infraestructura, y el carácter cosmopolita de la ciudad, que tiene como consecuencia la cantidad de cuadros locales: 16 conjuntos de barrio -en su mayoría sin predio-, enemistados entre sí y con similar masa societaria, buscan representar a la localidad andina, en detrimento de los otros.

Si bien el sur del país no tiene el historial futbolístico que otras regiones sí tienen, lo cierto es que hay aglomeraciones urbanas cercanas a Bariloche que, con la mitad o menos de residentes, sí alcanzaron la élite del deporte. Por un lado están Cipolletti y Villa Regina, que han tenido a sus clubes homónimos en Primera División, y por el otro están Puerto Madryn, Cutral Có y General Roca, que con frecuencia presentan equipos en categorías profesionales. Hay un factor común entre ellas: no tienen liga propia, por lo que sus cuadros juegan en campeonatos que las reúnen con poblados aledaños.

De ello se desprende uno de los principales problemas en la localidad andina: a diferencia de las ciudades mencionadas, su liga no posee un cuadro que represente a la mayoría de la gente, y eso se debe a la heterogeneidad de sus habitantes, producto de diferentes procesos de inmigraciones. Bariloche históricamente fue integrada por descendientes de pueblos originarios y naciones europeas, y hace no más de tres décadas comenzaron a llegar migrantes porteños en búsqueda de oportunidades. De allí la cantidad de barrios que integran la aglomeración urbana y las diferencias entre ellos, que se plasman en rivalidades entre cuadros vecinos, que no se apoyan siquiera cuando alguno de ellos compite en certámenes de relevancia.

En sintonía, otro factor fue la ausencia de proyectos de infraestructura. Sí hubo campañas de fortalecimiento deportivo como la de Boca Unidos en el Torneo Regional de 1984, en el que alcanzó las semifinales del certamen. Pero, Gabriel Lefián, capitán de aquel plantel, reconoció: “Al terminar el proyecto al club no le quedó nada, porque no creció en infraestructura, era sólo un equipo de fútbol con mucha gente de afuera”.

No obstante, en la actualidad los protagonistas tienen intenciones de potenciar la liga local. El presidente de aquella, Horacio Fuentes, afirmó que hoy se rechazan inscripciones de equipos nuevos, y se aumentaron los requisitos de participación: “Ahora pedimos que todos tengan los papeles estatutarios y de personalidad jurídica al día, que tengan planteles en todas las divisiones inferiores dirigidos por profesionales, y que estén por lo menos en búsqueda de la cancha propia”. Además, señaló que se otorgará un predio para el fútbol infantil, que hasta entonces jugaba en canchas de tierra.

Por el otro lado, la municipalidad de Bariloche y la provincia fomentan esta idea de mejora institucional. Marcelo Szczygol, subsecretario de Deportes de Río Negro, puso entre sus objetivos de campaña “Trabajar en conjunto con las Federaciones y Clubes para el desarrollo del deporte de competencia”; y eso se tradujo en subsidios económicos y la facilitación de herramientas de manejo administrativo.

De todos modos, hay clubes que sí crecieron en infraestructura en la última década, como consecuencia de resultados deportivos positivos. Dos ejemplos claros son Puerto Moreno y Cruz del Sur que disputan el Torneo Regional Amateur, la cuarta categoría del fútbol argentino. El primero, fundado en 1975, colocó este año torres de iluminación en el estadio, que jamás hubo en la región. El segundo, que nació trece años después, se encuentra a punto de terminar su estadio propio. Quien preside a los Cruzados, Marcos Rehel, manifestó la necesidad de afianzarse en la sociedad: “Tener nuestra cancha nos dará identidad, y ayudará a generar esa pertenencia colectiva que la zona no tiene. Las bases hoy están sentadas para que por fin los clubes crezcan a nivel institucional, en vez de sólo hacerlo deportivamente”.

La liga barilochense está lejos de alcanzar su potencial, y sus propios protagonistas lo reconocen. Quedará en manos de ellos poder revertir la situación e incluirse en la élite del fútbol argentino.

Martín Kremenchuzky, el argentino que hizo historia en el IronMan y que va por más

Por Yanella Palacios

Su familia, allegados y gente que pasó tiempo con él lo describe como humilde, carismático, alegre, predispuesto, amable, educado. Eso y mucho más es Martín Kremenchuzky. Sordociego; papá de Tomás, pareja de Diana, triatleta, ingeniero en sistemas y conferencista motivacional.

Hoy tiene 46 años y a los 35 años perdió completamente la visión a causa de una enfermedad genética llamada Síndrome de Usher.

Aún así hizo historia,: es el primer ciego argentino y el único sordociego en el mundo que completó la competencia Ironman (triatlón que consiste en nadar 3,8 km en aguas abiertas; 180 km pedaleando; 42k a pie).

¿Cómo conociste la competencia y cuáles fueron tus sensaciones después de cruzar la meta?

—Primero incursioné en remo y quedé en la Selección Nacional de remo adaptado; después empecé a correr, me convertí maratonista, hice carreras de trail y luego triatlones de corta y larga distancia cada vez más exigentes. Un día un amigo me dijo: “Vos tenés que hacer un Ironman”, para mí era algo imposible. Me anoté y al día siguiente le avisé al que era mi entrenador que me iba a tener que guiar. Así que comencé a prepararme, un mes antes tomé conciencia que sería el primer argentino ciego en intentarlo. Fue increíble ganar la categoría. Llevo más de 320 competencias y esa fue la más emocionante por todo lo que significó el antes y el después. En el último kilómetro se me vinieron un montón de imágenes en la cabeza: orgullo, satisfacción, paz, sensaciones muy lindas.

***

Sin embargo, no se quedó ahí, la compitió y completó tres veces más. En 2017 en Sudáfrica; 2018 en Nueva Zelanda; 2019 en España, y este año iba a ir al continente asiático, a Kazajistán, a conquistar la medalla número cinco, pero la pandemia se lo impidió.

En agosto ibas a participar de tu quinta Ironman, son competencias llevan una larga organización, pero llegó la pandemia, la cuarentena y la suspensión de la carrera. ¿Cómo readaptaste tus entrenamientos para perder lo menos posible la preparación que tuviste realizando estos últimos meses?

—Cuando declararon la cuarentena me cambié el chip. Empecé a ver de qué forma entrenar en casa. Estuve casi 170 días sin salir del departamento. Estoy mucho más expuesto que otro porque si salgo no sé dónde meto la mano o dónde tocó; o si el que me está hablando al lado tiene barbijo o no. Realicé trabajos de fuerza, quizás perdí en velocidad, pero gané en resistencia. Hace un mes que estoy de vuelta corriendo, pedaleando y nadando, obviamente mucho más lento, pero voy dejando que el cuerpo se vaya acordando de todo. Por lo pronto apunta a distancia más que a velocidad.

***

Su hijo Tomás fue su motor para salir de la depresión en la que se sumergió al momento de sufrir la pérdida de uno de los cinco sentidos. Afirmó que fue su refugio y gran contención.

¿Qué fue lo primero que pensaste o sentiste al momento de saber que venía en camino?

—Tenía muchas ganas de tener un hijo, en el tiempo que mi pareja estaba embarazada yo todavía veía, me terminé quedando ciego cuando “Toto” tenía un añito. Muchos cambios vinieron después de que nació, cuando era chiquito para mí todo era muy fácil me quedaba con él en el dormitorio, le cantaba canciones o le contaba cuentos. Era muy duro porque estaba dejando de poder hacer cosas que antes hacía.

***

En estos últimos años recibió muchas distinciones, entre ellas:

  • Personalidad destacada de la ciudad de Buenos Aires. Otorgado por la Legislatura Porteña, 2017.
  • Diploma de honor. Dado por el Senado de la Nación, en reconocimiento a la dedicación y amor al deporte, 2017.
  • Abanderado de la Delegación Argentina que representó al país en las Macabeadas Mundiales en Israel, julio 2017.

Hay un libro que cuenta su biografía, con testimonios de familiares, amigos del colegio y facultad y demás que lo acompañaron en su trayectoria deportiva y en su vida personal.

— ¿Cómo te llegó la propuesta para contar tu historia en el libro Confianza ciega?

— Cuando terminé mi primer Ironman en marzo del 2015 todos me decían que tenía que hacer un libro. Yo no estaba tan convencido, no era de tanta exposición, pero finalmente me terminó gustando la idea. Uno de mis guías había comentado que en su grupo había una escritora uruguaya, periodista que le parecía muy copada para que hiciera mi libro. Me junté con ella, hubo mucha química y así empezó todo. Fue un proceso de más de un año donde me hizo marca personal por todos lados, venía conmigo a las conferencias, a las competencias, a los viajes, a las fundaciones; hasta pasó las fiestas conmigo. Hizo un trabajo de investigación muy fuerte. Así se armó Confianza ciega.

***

Hay mucha gente que lo ve como un referente, ya sean personas que tengan algún tipo de discapacidad, o familiares de ellos. Al principio no se sentía como ejemplo, incluso creía que le “tiraban flores” por chamuyo. Pero a partir de 2013, luego de una nota que dio a un diario, su historia tomó mucha visibilidad y ahí se dio cuenta que evidentemente algo transmitía. Lleva más de 215 conferencias, en el país y en el exterior: “Fueron muchas las personas que se me acercaron y me dijeron que gracias a mi testimonio pudieron mejorar su calidad de vida”, cerró.

***

No solo asistió a competencias como participante, sino también como orientador: “Una vez un guía me comentó sobre el atletismo asistido y me dijo: ‘Estaría bueno que lo hagas’. Fui a la Federación de Atletismo Asistido, les comenté la idea y les encantó.  La primera experiencia la llevé a cabo con un amigo que tiene Síndrome de Down. Posteriormente otro al que le faltaba un brazo; un muchacho sordo; y seguidamente un hombre que tenía la pierna amputada. Quería mostrar cómo nos podemos complementar y visibilizar más la discapacidad, muchos creen que podemos hacer poco y nada y en realidad podemos hacer bastante”.

Dentro del libro afirmaste que siempre tuviste buena relación con los animales, incluso hablaste de tu perro ovejero alemán llamado Dunkel ¿En algún momento pensaste en tener un perro que te asistiera?

— No, ya que hoy por hoy si querés tener un perro guía, es muy difícil puesto que todo el tiempo tiene que estar acompañándote, hay que estar siempre juntos.

En primer lugar, las leyes de Buenos Aires no están bien instrumentadas, no cualquier taxi te deja subir con tu perro, y/o no en todos los lugares permiten entrar con él. Yo me las arreglo bastante bien. Suelo conseguir “cómplices”, si voy por la calle siempre le pido a alguien que me ayude, le pongo onda, la gente se copa y me acompaña.

***

Le encanta la adrenalina, a tal punto que en una ocasión se lanzó en paracaídas de una avioneta: “Para mí es más fácil, abro la puerta, no veo nada y me tiró. Me gustan los deportes extremos. Esa caída libre de 200 kilómetros por hora fue impresionante”.

Siempre va por más, a mediados de noviembre, junto a su hijo y esposa viajó a México para acompañar y realizar junto a un amigo, una carrera. Otra más, para la gran lista que tiene en su haber.

Troglio: “El fútbol argentino actual ya no tiene lugar para mí”

Por Agustín Machinandiarena y Sol Pochettino

Mantenerse durante quince años en la dirección técnica del fútbol profesional no es fácil, menos en la realidad de un deporte y un mundo que sentencia y toma idea rápidamente. Por eso, la figura de Pedro Troglio es tan respetada en el ambiente. Su gran amor por Gimnasia y Esgrima La Plata y sus títulos en diferentes países del continente como Cerro Porteño de Paraguay y Olimpia de Honduras, marcan su carrera como entrenador. En su época futbolística, se destacó por sus grandes pasos en la Selección Argentina y en River Plate.

En muchos aspectos, la sociedad argentina, y principalmente la futbolera, le da más valor a lo ocurrido en el pasado que en el presente. Se tornó recurrente escuchar que las últimas décadas del siglo XIX fueron mejores que las posteriores, que Lionel Messi no representa lo mismo que Diego Maradona, que los jugadores actuales no sienten y transpiran la celeste y blanca como los de antes.

Pedro Troglio agregó otro ejemplo a la lista: “El segundo puesto del 2014 no se valora como el del ’90, debido a que en Italia la gente venía dulce por los campeonatos obtenidos en el ‘78 y en el ’86, ahora ya pasaron 34 años. A nosotros nos recibieron como héroes, le tenían mucho cariño al seleccionado por Maradona. Recuerdo que llegamos a Ezeiza y tardamos seis horas en ir a la Casa Rosada. En cambio, después de Brasil llegaron al país y se fueron a sus casas. El argentino de por sí es un criticador serial y el periodismo de televisión se encarga de seguir alimentándolo”.

En la siguiente cita mundialista, Estados Unidos ’94, el ex mediocampista central estuvo entre las concretas posibilidades de integrar la lista. Finalmente, Alfio Basile decidió no convocarlo. “Era ley que se iba Carlos Bilardo y con él nos íbamos casi todos sus jugadores. No le guardo rencor al Coco, ahora soy técnico y entiendo que no se puede dejar conformes a todos”, expresó el íntimo amigo de Maradona. En 1997 estuvo a instantes de volver a ser citado por Daniel Passarella, pero una rotura de ligamentos cruzados se lo impidió y sentenció su fin en la albiceleste.

Aunque hay algo en la vida de Troglio que nunca terminará: la pasión gimnasista. Siempre estarán en la misma vereda. A su vez, el actual entrenador del Olimpia hondureño aún se relaciona fuertemente con Bilardo.

¿Es posible apegarse a dos conceptos tan distintos? Él lo hace, por amor a la institución tripera y por respeto a una de las personas que más le enseñó en su etapa futbolística. “Hubiese sido muy ingrato de mi parte ocultar el cariño que le tengo al doctor, no me parecía ético no nombrarlo por estar dirigiendo en un lugar con ideales contrarios. Yo los amo a los dos, ambos me dieron todo, uno como jugador y otro como entrenador”, manifestó.

A pesar de ello, afirmó que una porción minoritaria de hinchas del Lobo no se ha sentido a gusto con este trío amoroso y que comenzaron a criticarlo por idolatrar al máximo referente del clásico rival. Por el lado de la yunta de enfrente, como los mencionaba Diego, Peter aseguró que casi no le han faltado el respeto en la calle, aunque en la cancha mayoritariamente se haya llevado cargadas, insultos y escupitajos.

Si bien el basurero y él van de la mano, no es un amor de nacimiento. Se conocieron el 23 de febrero de 1997, cuando el ahora ex futbolista se puso la azul y blanca a sus 32 años. Allí comenzó este vínculo que aún parece no tener fin. Jugó cinco temporadas, hasta que pasó a Villa Dálmine, donde le puso punto final a su carrera en 2003.

Sin embargo, como casi siempre se vuelve a donde se fue feliz, se reencontraron en 2005, ya en su faceta como entrenador. Tuvo dos ciclos más, de 2011 a 2016 y de 2018 a 2019. Logró tres subcampeonatos, uno en cada paso diferente, un ascenso, y en su primer torneo quedó un punto por debajo de la mejor campaña histórica del club. Además, la camiseta 21 que había vestido, se convirtió en el primer número retirado del fútbol argentino, a modo de homenaje.

Quizás, por nunca haber podido finalizar con un título bajo el brazo, la caída por penales en la final de la Copa Argentina 2018 es y será la más difícil de dejar atrás: “Del último partido con Rosario Central todavía no me puedo recuperar, no me lo voy a olvidar nunca. Si ganábamos era el último capítulo ideal para cerrar mi historia con el Lobo. Salir primero con Gimnasia era lo máximo que me podía pasar”, confesó nostálgico, el campeón intercontinental con el River del Bambino Veira en el ‘86.

Asimismo, ya a casi dos años de aquella noche en Mendoza, Rulo eligió quedarse con lo mejor de esa competencia: “Recuerdo que en el vestuario del José María Minella me largué a llorar tras dejar afuera a River. Me sentía campeón, no me podían contener. Además, se le sumaba que también habíamos dejado afuera a Boca, los dos equipos que días más tarde iban a jugar la final de Copa Libertadores”.

Cinco partidos después, fue despedido del cargo luego de caer ante Defensa y Justicia. “Veníamos de salir segundos, tuvimos tres partidos malos y me echaron. Ese día en el medio del encuentro dije una frase en caliente en la que mencionaba a Christian Bragarnik -hombre con peso en el club de Florencio Varela-, y a la mañana siguiente me llamó el presidente de Gimnasia para comunicarme que no seguía”, declaró.

El cariño seguirá, desde lejos. Ya no se verá a Peter sentado en el banco del estadio Juan Carmelo Zerillo. “Creo haber conseguido algo que no va a ser fácil repetir, pelearle un torneo a Boca o River las tres veces que fui. Y eso ni siquiera me alcanzó, porque la última vez a los dos meses perdí dos partidos seguidos y me echaron”, enfatizó y sentenció que no quiere generar más afecto ni odio, que cada vez que regresa al Lobo, se va “hecho pedazos”.

Consideró haber tenido el 100% de aceptación por parte de los hinchas en las primeras épocas, hasta que tuvo la desgracia de perder un clásico muy fuerte en 2006, el 7 a 1: “Yo no podía ver el porqué y un día mi mujer me dijo: ‘Tenés que entender que tuviste una derrota fea y un tercio de la gente dejó de quererte’”. Según Pedro, los que lo quieran putear que lo hagan, a él le importa el basurero. “Nunca fui cuando le estaba yendo bien. Cada una de las veces, el barco se estaba hundiendo y lo sacamos adelante con el corazón”, resaltó.

Finalmente, sobre el conjunto platense, reflexiona que “es difícil no vivir algo feo”, debido a que cada medio año deben reestructurar el equipo porque surgen talentos como Nacho Fernández o el Mono Monetti y los grandes se los sacan de las manos. Concluyó: “Me quedo con lo hermoso que viví y el amor que siento, es una pasión familiar y le agradezco a Dios haber pertenecido tantos años. A mí cada derrota con Gimnasia me dolía el doble. Creo que, con errores y aciertos, di todo lo que pude”.

Pedro aseguró que, luego de irse, tuvo la posibilidad de asumir en cuatro equipos locales, lo cual no se terminó concretando. Al respecto, expresó: “El fútbol argentino actual ya no tiene lugar para mí. Siempre giran los mismos cinco o seis entrenadores, obviamente bien manejados. Por lo tanto, elegí venir a un grande de Honduras, que venía de cuatro años sin salir campeón”. Seis meses más tarde, en diciembre de 2019, Olimpia derrotó por 4 a 0 a Marathón en la última fecha del pentagonal final y consiguió el torneo local. Y él se convirtió en ídolo.

“Me siento valorado, es un desafío muy lindo”, sostuvo el ex futbolista de la Lazio y el Hellas Verona, y señaló que, lógicamente, en Argentina desvalorizan la liga hondureña por no conocerla, pero que jugar la Concachampions con México y Estados Unidos tiene un gran encanto.

También estuvo sentado en los bancos de Godoy Cruz, donde dio sus primeros pasos como DT, Independiente y Tigre. Algo de la liga local sabe. “El fútbol argentino es un espectáculo de élite, tiene una generación de jugadores extraordinaria. Desde lo futbolístico y lo organizativo, tranquilamente está por detrás de las grandes potencias de Europa y por encima de todas las demás ligas de Sudamérica y Centroamérica”, afirmó.

Al ser consultado por quién es el mejor entrenador local a su criterio, indicó que se orientaría a técnicos que hayan hecho rendir a equipos de bajos recursos y se hayan mantenido en el tiempo. Ejemplificó con el Ruso Zielinski, Gustavo Alfaro y Miguel Ángel Russo.

“A mis jugadores les digo que mientras puedan estudien, se preparen o junten dinero porque la carrera se termina joven y la vida sigue. No todos pueden acomodarse a buscar un trabajo alejado del fútbol”, manifestó Troglio, quien se retiró en 2003 y a la temporada siguiente comenzó a dirigir.

En muchísimas oportunidades, los futbolistas sufren la concepción general de que solo sirven para patear una pelota. Al respecto, el oriundo de Luján declaró: “El 70 u 80 por ciento se ha criado en barrios difíciles, donde quizás se genera un estilo familiar más apuntado al fútbol que a la formación del chico. Salvo los clubes que tienen escuelas o universidades y pueden darle una mano a los jóvenes, los demás solo conviven con ellos dos horas al día y desconocen qué hacen con su vida el tiempo restante”.

Por último, el entrenador de 55 años aseguró que no tendría ningún inconveniente en conducir un equipo femenino: “La disciplina ha logrado un avance impresionante y cada día se supera más. Nunca me he planteado involucrarme porque siempre dirigí primera división masculina, pero es fútbol, se juega con dos arcos, una pelota y 11 jugadores de cada lado. No importa si son hombres o mujeres. No importa el género”.

El covid dejó en evidencia una diferencia que juega en contra de las mujeres

Por Micaela Delzart

Stephanie Rea fue la primera jugadora del fútbol argentino en tener Covid-19. A diferencia de otros futbolistas de Primera que pudieron salir de las zonas precarias en donde nacieron, gracias al fútbol, ella vive en la Villa 31, en el Barrio de Retiro. Tiene dos trabajos (maestra jardinera y repartidora de comida por Rappi) porque el sueldo del club no le alcanza.

La arquera de Excursionistas dio positivo el 24 de mayo y las redes explotaron con insultos misóginos y clasistas hacia ella y su apariencia, y eso terminó afectándole más que la misma enfermedad.

“Si tuviéramos salarios parecidos al del masculino, no tendríamos la necesidad de salir a trabajar en estos casos, como la pandemia”, expresa su compañera de equipo, Ludmila Garzón, que también estuvo contagiada.

La delantera Garzón se infectó el 28 de agosto por tener contacto con familiares que habían dado positivo aunque ella no lo sabía. Fue asintomática, pero tuvo algunos dolores de cabeza.

La futbolista de reserva de River Camila Godoy fue la segunda jugadora en contagiarse, unas horas después que Rea; algo lógico porque comparten barrio en Retiro. Estuvo aislada por unos días en un hotel del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y luego le dieron de alta.

El lugar en donde viven estas deportistas se quedó varios días sin agua en ese momento y por eso las condiciones se hicieron más precarias y fue mucho más difícil plantarse al virus.

Las jugadoras no tienen casas tan espaciosas y tampoco cuentan con equipos para entrenar, a diferencia de los futbolistas del masculino. Tienen que prepararse en lugares mucho más chicos para competir en el torneo.

Roció Vázquez, mediocampista de San Lorenzo, se contagió junto a los seis integrantes de su familia. Aunque vive a unas cuadras del club, el Ciclón negó que haya tenido la enfermedad allí.

En Platense se contagiaron varios de sus futbolistas hombres y mujeres, entre ellas, Nerea Sosa, que compartió un mate con su hermana y su madre sin saber que estaban contagiadas.

Ella comentó: “Yo creo que la diferencia siempre va a estar, aunque no tendría que ser así. Por mi parte en el club nos brindan las mismas cosas que en el masculino. Hay que entender que el fútbol es semi-profesional, recién arranca y hay muchas cosas que limar. Yo siempre jugué por nada y ahora que me dan salario mínimo, lo recibo agradecida. No se puede vivir del fútbol porque no alcanza, pero tengo fe que algún día eso va a cambiar, hay que seguir trabajando duro”.

El responsable del fútbol femenino de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Jorge Barrios, anunció en mayo que el subsidio del fútbol femenino se iba a terminar y horas más tarde lo desmintió: “La AFA continua con el apoyo porque así lo determina el presidente Claudio ‘Chiqui’ Tapia”.

En julio, la FIFA les brindó a las futbolistas el plan de apoyo Covid-19, que otorgará a las federaciones un millón y medio de dólares, de los cuales 500 mil serán destinados para proteger y garantizar que la reanudación del fútbol femenino se lleve a cabo en un entorno sano.

Varias futbolistas se tuvieron que ir al exterior para obtener mejores condiciones de vida, por eso, clubes Racing o UAI Urquiza tienen una gran parte del plantel nuevo.

Las jugadoras infectadas (que los clubes notificaron) fueron 11, aunque hay algunos que prefirieron no dar los nombres. Mientras las deportistas pelean por la profesionalización en su totalidad,  tienen que seguir jugando un partido más difícil que los jugadores de la misma categoría.

Ana María Comaschi, casi olímpica

Por Candelaria Santillán Acuña

“Como deportista era muy segura y fuerte. Cuando iba a competir decían ́uy ahí viene la Comaschi´. Con la presencia ya les ganaba. Me describo como una persona resistente que pasó por muchas cosas en su vida. Siempre logró salir mirando hacia delante, nunca me caigo”. Esta auto presentación es una muestra de la gran persona que es.

Ana María Comaschi es un nombre un poco olvidado a lo largo de la historia deportiva del país. Algunos ni recuerdan su talento ni sus virtudes. Era una niña del pequeña ciuadad de Necochea que se negaba a dormir la siesta. Mientras el silencio abrazaba las calles y los ronquidos se asomaban por las ventanas, Comaschi salía a dar una vuelta a la manzana. En total eran 400 metros, como una de las tantas pruebas del atletismo.

Criada por su tía, debido a que perdió a su madre cuando era muy chica, Ana se fue convirtiendo en una atleta de lujo a lo largo de su infancia. Uno de sus profesores del colegio observó lo buena que era en todos los deportes y desde ese entonces, la llevó a Mar del Plata a entrenar, a que mejore su nivel y conozca más disciplinas.

Sola, en un lugar desconocido, con una nueva amiga en su mano: una bala. En su primer tiro, rompió el récord nacional júnior, a los ocho años. La fuerza de Ana no era muscular, era algo que venía de adentro, de su corazón. Su facilidad en las competencias de saltos, velocidad y fuerza la llevaron a anotarse en las pruebas combinadas.

Comaschi fue dueña de varias marcas nacionales durante muchos años. Su récord de heptatlón lo batió la mendocina Fiorella Chiappe, después de 30 años y en Estados Unidos ya que ella estudia y se entrena allí. En 1990, Ana consiguió una nueva marca en los 400mt en un torneo en el viejo continente. Ella describe este acontecimiento como “una vuelta a la manzana en España”.

Su vida y su carrera deportiva están llenas de anécdotas tristes y alegres. Pero hay una en especial que no solo es conmovedora, sino que también refleja su personalidad. Era el año 1985, Campeonato Sudamericano, Ana había ganado su primer oro. Lo que nadie esperaba entre tantos gritos y emociones es que Comaschi en pleno podio le diera su medalla a su compañera Nancy Vallecilla.

La atleta ecuatoriana era la favorita del torneo, las apuestas iban todas a ella. Pero en el lanzamiento de jabalina su cabeza quedó en blanco. Los tres tiros fueron nulos y no pudo sumar en esa prueba. Por esta razón, Ana decide colgarle el oro: “Me salió natural, yo sabía que iba a quedar segunda así que me pareció correcto lo que hice. Ella se lo merecía mucho”.

Lamentablemente, Comaschi llegó a la boca de todos luego de su incidente con el Comité Olímpico Argentino. Todo comenzó en los Juegos de Barcelona ‘92. Ana participó en el Iberoamericano en Sevilla y gracias a ese torneo clasificó a los Juegos. La felicidad la invadía y su sonrisa era casi imposible de borrar. Hasta que llegó lo peor, algo que nadie podía imaginar.

La inscripción de Comaschi nunca había llegado al Comité Olímpico Internacional. Ana no podía participar y tampoco podía salir de un cuarto en la Villa Olímpica ya que no estaba registrada. Las lágrimas humedecieron sus cachetes y borraron esa mueca en su cara. El sueño de ser olímpica había terminado antes de empezar. Todo por culpa de un papeleo mal hecho. Una hoja, una sola, arruinó el deseo de esa niña que corría porque era muy inquieta.

Entre tristezas, Ana se fue de Barcelona y volvió a Argentina. El aeropuerto estaba repleto de periodistas pero ella pensaba que estaban por unas modelos, con las cuales había compartido avión. Cruzó la puerta y los reporteros se tiraron encima de ella. La abrazaban, la consolaban e invitaban a todos los programas para que cuente su historia. Se subía al colectivo y la aplaudían, porque era una luchadora, una guerrera que no se merecía pasar por esto.

“El cariño de la gente me hizo dar más fuerza, yo quería demostrar que podía y que era buena”, comentó Ana. Dicho y hecho, ese mismo año fue el Campeonato Argentino de Atletismo y Comaschi ganó en cada prueba individual. Y así fue como demostró que siempre podía hacer más, que era una excelente deportista y no se iba a dar por vencida.

Comaschi tomó coraje y denunció a los culpables. Durante los largos juicios que enfrentó en sus ocho años de pelea, el COA la acusaba de ser una mujer insana que no tenía títulos y que solo quería ser famosa. “Yo sentía que luchaba contra un monstruo, no era nada. No fue tan fácil pero bueno, yo siempre estuve firme, nunca aceptamos nada en el medio, ni plata”, manifestó Ana.

Los fallos eran cada vez más lentos, el tema nunca se cerraba y el dolor aumentaba. Era como si metieran el dedo en la herida. Finalmente, la Corte Suprema de la Nación le dio la razón. Comprobaron la oportunidad deportiva que Ana había perdido y el daño moral que le causaron.

“No tienen empatía con el atleta, no saben quién sos. Cuando me pasó, el presidente del comité (el coronel Antonio Rodríguez) no sabía ni quién era yo. Me conoció cuando perdió el juicio”, expresó Ana. Gracias al “Caso Comaschi” cualquier atleta que pase por lo mismo puede denunciar penalmente al Comité.

Casi 30 años después, Ana sigue con su vida alejada de las pistas ya que les tiene una especie de “amor-odio”. Aunque su sueño ya terminó y no hay vuelta atrás, ahora acompaña a su hijo, Mauro Zelayeta, en su carrera olímpica. Quizás llegó el momento de la revancha.

300 veces Gallardo, el forjador de una identidad

Por Daniela von Simons y Guillermo Rojas

Marcelo Gallardo llegó a los 300 partidos como director técnico de River, algo que sólo otros cuatro entrenadores habían logrado. Su ciclo comenzó en 2014 por Copa Argentina contra Ferro y ya lleva 11 títulos ganados, uno cada siete meses.

Más de 160 triunfos y un equipo que supo reinventarse constantemente. El River campeón de la Copa Sudamericana 2014 jugaba muy parecido al River modelo 2020. Solo un nombre se repite en esos dos planteles: Leonardo Ponzio, quien fue capitán durante gran parte del proceso.

El ciclo tiene un sello más allá de los apellidos. En el arco, Franco Armani rinde igual que Marcelo Barovero, Gonzalo Montiel abre la cancha igual que Mercado y Enzo Pérez se transformó en un recuperador nato, al mejor estilo de Matías Krannevitter. Muchos jugadores cambiaron su estilo, Montiel comenzó jugando de marcador central y hoy es el lateral derecho titular de la Selección Argentina.

Gallardo hizo debutar a 34 juveniles en estos seis años y cuatro de ellos hoy son jugadores habitualmente citados por la Selección: Exequiel Palacios, Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel y Guido Rodríguez. Emanuel Mammana y Germán Pezzella también fueron llamados en algunas oportunidades.

Gallarod es un técnico que también da confianza en todo momento a sus dirigidos. Gonzalo Martínez llegó al Millonario en 2015 y en febrero de 2017 era muy resistido por los hinchas. Un año y ocho meses después, le hacía el tercer gol a Boca en la final de la Libertadores, luego de haber tenido rendimientos altos que lo llevaron a ponerse la camiseta de la Selección.

Caso parecido es el del uruguayo Nicolás De la Cruz, que cuando arribó a River en 2017 no convencía a los Millos y en 2019 se los ganó con excelentes partidos y un golazo a Cerro Porteño, en los cuartos de final de la Libertadores 2019.

Los goles en el River de Gallardo llegan de cualquier manera, de jugada, pelota parada, de cabeza, de córner, de tiro libre o contragolpe. Con Gallardo está todo pensado, cuando parece que River tambalea, el Muñeco sorprende con una nueva táctica o un nuevo jugador para romper el esquema.

No se casa con una misma formación y a lo largo de los años varía entre el 4-4-2, 4-3-1-2 hasta 4-5-1. También sorprendió al poner a cinco defensores en algunas ocasiones, como en la final de la Libertadores 2018 ante Boca.

Siempre usó a los laterales como una pieza ofensiva fundamental. Buscan asociarse con los volantes creativos, o mismo avanzar con la pelota hasta el borde del área para terminar la jugada en un centro, mientras que los centrales esperan y cubren la zona hasta que los laterales retrocedan.

De mitad de cancha para adelante abundan los futbolistas de buen pie; Leonardo Pisculichi, Gonzalo Martínez, Matías Suárez o Juan Fernando Quintero; tienen o tuvieron entre sus tareas tanto asistir a los delanteros por medio de centros o pases filtrados como convertir goles ellos mismos.

Los delanteros, tanto los volantes ofensivos como los de área, buscan romper desde la táctica la defensa rival al estar constantemente en movimiento hasta encontrar un espacio para luego recibir la pelota.

Otros factores positivos de los equipos de Gallardo son la velocidad y la presión. El mediocampo defensivo, donde tantos años mandó Ponzio, es vital para cortar los ataques. Enzo Pérez o Nacho Fernández continúan con la misma táctica, y Fernández también cumple el rol del distribuidor de la pelota por el campo de juego.

En River hace seis años que no existe el correr atrás de la pelota, todo tiene un por qué y todos tienen una función. Gallardo revolucionó el fútbol argentino donde los proyectos futbolísticos escasean muy rápido y logró darle a River una identidad que perdura hasta el día de hoy.

Vivaldi: “No se manejaron bien con la salida de Orozco”

Por Matías Pennacchio y Diego Maturana

El arquero de la selección argentina de hockey, Juan Manuel Vivaldi, opinó que no está de acuerdo con la forma en que despidieron a Germán Orozco, ex entrenador de los Leones, ya que fue una decisión  desprolija y poco transparente. Al mismo tiempo, compartió una mirada positiva del nuevo entrenador, Mariano Ronconi, y de las expectativas para los juegos olímpicos de Tokio 2021, cuando intentarán revalidar la medalla de Oro conseguida en Río 2016.

– ¿Cómo tomaste la decisión de que Germán Orozco haya dejado de ser entrenador de los Leones?

-Fue una decisión difícil. Creo que no estuvo bien manejada por parte de los dirigentes y se pudo haber hecho de otra manera más prolija y mejor comunicado siendo más respetuoso con el cuerpo técnico que estaba trabajando y también con nosotros de poder recibir la noticia de otra manera. Fue un momento duro, que de a poco lo estamos dejando atrás porque nos afectó bastante a los jugadores y al cuerpo técnico saliente.

– ¿Por qué crees que se manejaron mal los dirigentes?

-Es un tema de conducción y de comunicación, creo que no fueron prolijos más allá de la decisión que ellos hayan tomado.

– ¿Pudiste hablar con él?

-Le mandé un mensaje en esa semana que salieron los chicos mientras la Confederación tomó la decisión en ese momento y no fui a entrenar porque tenía un caso sospechoso de Covid cercano en la familia. Me enteré el mismo día por ellos, le mandé a German y a todo el cuerpo técnico el mismo día un mensaje de despedida.

– ¿Qué le dijiste?

– Que lamentaba mucho su salida y que no compartía las formas. Que los habían dejado tan expuesto y que si se daba un momento para hablar lo iba hacer. Todavía no me contestó el mensaje y no sé qué es lo que piensa.

– Mariano Ronconi es el nuevo entrenador de ustedes ¿Cómo tomaste la decisión y si se pudieron adaptar a los que le pide él?

-Bien. Cada vez que llega un cuerpo técnico nuevo los jugadores esperamos lo mismo que él, que venga y le vaya bien. Estamos abiertos a lo que propongan y uno como jugador tiene que dar lo mejor para el seleccionado, más allá del cuerpo técnico que esté en ese momento.

– ¿Qué espera Ronconi del plantel?

-En Cariló, nos mostró algunas ideas que él quería trabajar con nosotros o mejorar. Estamos trabajando sobre eso y un poco cambiar el sistema defensivo. Estamos recién en las primeras semanas.

– ¿Cuál es el objetivo que tienen para 2021?

-Prepararnos de la mejor manera para llegar a Tokio y que el equipo esté preparado para poder a competir otra vez como hicimos en Río. La idea es llegar y prepararnos para volver a competir con posibilidades.

– ¿Y en lo personal?

-La verdad para rescatar de este año, no me aportó nada en lo deportivo, tenía pensado cambiar mis metas y preparación. Mi objetivo es poder prepararme bien tanto en lo físico como en lo mental y poder sumarle cosas al equipo.

-Ganaron la medalla de oro en Río 2016 ¿ustedes se proponen alguna medalla el año que viene?

-No. Creo que de llegar de manera competitiva y súper bien entrenado ahí el equipo va a poder pelear otra vez una medalla.

– ¿Qué le aportas al grupo?

-Trato de darle seguridad, confianza y dar alguna opinión sea táctica o grupal. Soy una persona que trabaja muy duro todos los días. Me entrenó bien y de esa manera le transmito confianza al equipo.

– ¿Cómo fue volver a entrenar en el Cenard después de tanto tiempo?

-Bien. Era lo que esperamos y lo necesitamos después de 4 meses, porque como deportistas estamos acostumbrados a estar entrenando permanente en todo momento. Había una necesidad no solo en lo mental sino también en lo físico, el cuerpo necesitaba volver a moverse y cuando nos confirmaron que podíamos volver, fue positivo porque retomamos todo ese tiempo parado.

– ¿Qué sentiste al volver a entrenar con tus compañeros?

-Al principio fue raro porque había que mantenerse con protocolos, las distancias, el barbijo, alcohol en gel, sentarte a lo lejos y no poder vincularnos de manera habitual como estábamos acostumbrados. Fue un poco raro, pero es parte del proceso de adaptación.

-Carlos Retegui es el director nacional de ambos seleccionados. ¿Te gustó que en la concentración que hicieron en Cariló se haya quedado una semana con ustedes?

-Con el “Chapa” tenemos una gran relación, le debemos mucho todo lo que fue el crecimiento y el logro de los leones. Ahora puede estar cerca de nosotros como en algún momento dentro de una cancha o en esa semana en Cariló. En la concentración lo que nos pueda decir es muy útil. Siempre que esté cerca para nosotros es un privilegio porque lo conocemos como profesional y nos da un valor agregado importante, no solo al cuerpo técnico sino también al equipo.

– ¿Qué valor importante crees que les puede dar al equipo?

-Todo lo que pueda agregar, opinar, decir, un detalle, una palabra, una charla que él pueda tanto en la parte técnica o táctica suma un montón. Es todo muy valioso. Él es una persona con mucha experiencia, ganó mucho, sabe bastante y de parte nuestra tiene en cuenta que todo el apoyo para nosotros es con él.

¿Cómo fue tener al “Chapa” como entrenador y cómo es como persona?

-Como entrenador es el mejor. Es una persona que saca lo mejor de nosotros, vive para esto, se desvive por el hockey, por la selección, por competir, por ganar y como persona es igual. Es un tipo que vive así con mucha participación y energía, de esa manera se desarrolla en su vida y en su profesión. Entenderlo de esa manera te contagia un montón sus energías.

-Después del retiro ¿Que tenes pensado hacer?

-Mi idea es seguir vinculado al hockey como entrenador, me gusta tanto que entrenó a las chicas de la primera de Hacoaj. Es algo que lo vengo haciendo desde hace varios años y me gustaría hacer carrera.

-Estudiaste periodismo deportivo en Deportea ¿Tenes pensado hacer algo en los medios?

-Me gustaría que el hockey tenga un espacio en los medios especialmente en televisión. Es un deporte que no tiene un espacio propio para mostrarle a la gente y que pueda ver lo lindo que es.

También diste clase en el 2010 ¿Te gustaría hacerlo de vuelta?

-Obviamente y si me llaman volvería, fue una linda experiencia.

¿Cómo fue ser profesor?

-Muy bueno, parecido a ser entrenador, fue una linda experiencia poder explicar a los alumnos el deporte.

– ¿Qué te dejó Deportea en estos años como periodista y si hay algo que tomaste como arquero?

-Me dio la posibilidad de nutrirme como persona, aprender mucho, conocer a grandes profes, saber leer, escribir e interpretar la lectura. Hay grandes profes y conocer gente de primera. Es una escuela en la que hay grandes profesionales y maestros, gente idónea y capacitada, gente del ambiente, especialistas que tiene una infraestructura y un edificio de primer nivel para los alumnos. Es una gran escuela para estudiar periodismo. En la formación como persona aprendí a tener un punto de vista diferente. Opinar sobre las cosas de otra manera o interpretar un texto, es alguna de las cosas que aprendí ahí.

Victoria Travascio: “Fue una decisión acertada que se hayan suspendido los Juegos”

Por Matías Pennacchio

La regatista Victoria Travascio, quien se clasificó junto a Sol Branz tras lograr la medalla de bronce de los Juegos Panamericanos en 2019 en la carrera 49ER FX, aseguró que la decisión de suspender los Juegos fue acertada porque creía que iba a llegar con muy poco tiempo.

-¿Como tomaste la decisión de que se hayan suspendido los Juegos Olímpicos para el año que viene?

-La verdad que fue una buena decisión porque hubiesen sido unos Juegos muy raros de afrontarlos mentalmente y a mí me dio tranquilidad de tener un año más para seguir mejorando y viendo detalles.

-¿Cómo crees que habían llegado a Tokio este año?

-Estábamos muy justas de tiempo tanto a lo material y a algunos temas y nos quedaba poco tiempo a cambiar algunas cosas. Ahora estamos analizando cosas que antes no las teníamos en cuenta. Podríamos haber tenido un gran campeonato pero también viéndolo ahora estamos flojas.

-Dijiste que iban a llegar muy justas: ¿En qué tienen que mejorar? 

-En los vientos fuertes teníamos una desventaja por un tema físico, técnico y estábamos justas para ir a los eventos para mejorar por ahí podíamos tener una gran competencia pero no nos sentíamos fuertes.

-¿Cómo fue volver a competir con Sol después de este tiempo? ¿Cómo se sintió ella?

– Bien. La verdad fue una competencia normal y teníamos la duda de cómo íbamos a estar de nivel pero la verdad nos sentimos bien. Creo que ella se sintió bien y muy conforme con el resultado.

-Dijiste que el objetivo es el día a día: ¿Cuál era antes del coronavirus y en la última parte del año?

-Antes del coronavirus íbamos hacer un viaje a Europa una última prueba de materiales y estábamos recibiendo algunos nuevos y decidiendo que íbamos a utilizar. Además, seguir mejorando en los vientos fuertes que mejoramos bastante en el viaje que hicimos a Europa.

-Con respecto a Tokio, ¿se proponen alguna medalla o se conforman con cualquier puesto?

-Vamos a intentar hacer el papel posible para buscar una medalla.

-¿Se sienten confiadas?

-Hoy no estamos para lograrla pero de acá a julio yo tengo fe que vamos a pelear o tratar de conseguir medalla. Nuestro objetivo es llegar al último día con posibilidad de medalla.

-¿Qué destacas de este año?

-Fue un año de aprendizaje para todo el mundo me hacía pensar en muchas cosas, en nuestra relación con el medio ambiente, la necesidad o no de salir tanto, tener mucho tiempo para pensar. Fue mi mayor a aprendizaje.

-¿En qué pensabas en este tiempo?

-Me pasaba que antes no tenía tiempo para hacer las cosas iba solo entrenar y me ponía a pensar en cosas que no valía la pena y no dedicarle el tiempo a lo que era feliz, llamar a mi abuela y hablar 3 horas de la que quiere hablarme o hacer una receta que no se me ocurría hacer.

-¿Hablar con tu abuela te hizo tener mejor ánimo?

-Sí. Puse el ejemplo de mi abuela porque en mis abuelos siempre fue un cable a tierra siempre me trasmitieron la sencillez de las cosas y me di cuenta en estos ultimas años apenas le dedicaba poco tiempo y fue lindo aprovecharlo para hablar con ella.

-¿Qué te dijo con respecto a los Juegos?

-No sé si me dio su opinión. Ella tiene una palabra para que siga para adelante o que confíe en mí.

– Para el 2021: ¿Qué te propones en lo personal o cómo crees que va ser?

-Ser mejor cada día y mejorar mi propia versión pero solo quiero disfrutar mucho, siento que es mi recta final de mi carrera y también va ser un poco fuerte emocionarme y encontrarme que esto no será mas parte de mi vida.

-¿Te retiras después de los Juegos?

-Yo me siento grande porque esto lo hice con pocos años y son ocho. También tengo cosas suspendidas siento que hay una vida después de esto y quiero ver qué puedo hacer después.

 

Miguel Simón: “Trato de correrme de lo que me gusta para analizar”

Por Andrés Kalbermatten y Agustín Suárez

Miguel Simón es uno de los referentes del periodismo deportivo en la actualidad. En sus casi 30 años de carrera, trabajó en radio, televisión y gráfica, cubriendo los eventos más importantes de varios deportes: mundiales de fútbol y básquet, los Grand Slams de tenis y los Juegos Olímpicos.

Simón asegura que descubrió sus ganas de estudiar la carrera desde muy chico, cuando estaba terminando la primaria y comenzando el secundario. “Se unió mi pasión por los deportes con mi inquietud por la lectura de los diarios y el ser un gran oyente de radio. Toda esa mezcla desembocaba en el periodismo deportivo”, comenta el relator, y agrega que en ese entonces no estaba tan de moda la profesión.

-¿Cómo reaccionaron tus padres cuando tomaste la decisión?

-Mi papá era contador gastronómico y, aunque no me lo manifestara, él tenía alguna esperanza de que siguiera su camino. No se opusieron, me acompañaron con cierta resignación porque creían que podía ser contador. Pero igual no me puedo quejar de su compañía.

El experiodista de Radio América admite que sus padres no eran fanáticos del deporte, así que la pasión la heredó de parte de su tío, quien era socio de Ferro e iba mucho al club. “Estar en un espacio tan polideportivo e ir a la cancha ayudó a que me apasione más”, confiesa Simón, y añade que sus papás se fueron haciendo amantes del fútbol a medida que él transmitía partidos.

Para muchos, Miguel Simón es un ejemplo a seguir, aunque él duda de serlo. “No sé si soy un referente o no. Solo tuve suerte de trabajar en lugares importantes. Trato de tener el mayor tono profesional para justificar por qué me pagan a mí para estar delante de una cámara o un micrófono”, declara el relator de ESPN.

-¿Cómo te preparás para los partidos?

-Me preparo lo máximo posible. El camino de la preparación de un partido realmente me gusta y me hace bien. Entonces lo hago con la mayor profundidad posible. Estudio el presente, el pasado, la historia y las estadísticas de los equipos que voy a relatar. Me adelanto a situaciones que se me pueden presentar, como a quién pueden enfocar las cámaras. Esto igual es algo de repentización y estar sobre algo que no sabés si va a pasar. No es un guión de una película, en el cual conocés la siguiente escena. Acá la escena siguiente es un interrogante. Entonces tenés que estar preparado para que no te sorprenda.

Miguel Simón es un amante de las estadísticas, y lo demuestra en las transmisiones de los partidos. El panelista de ESPN FC asegura que el tema estadístico en el fútbol ha crecido, dejando de ser el dato frío de cuántos pases dio un jugador o la distancia que recorrió. “El fútbol ha empezado a profundizar en el dato estadístico de situaciones de juego para luego tomar mejores decisiones y hasta mejorar cuestiones técnicas”, comenta el relator, y agrega que los clubes importantes tienen datos avanzados que pueden ayudar en el crecimiento técnico y mental de los futbolistas, o hasta en la dosificación física.

-Hace unas semanas dijiste en un programa que tu trabajo como periodista no es decir si algo te gusta o no, si no evaluarlo. ¿Creés que hoy el medio tiene más periodistas que opinan según sus gustos que otra cosa?

-Hay de todo, como en todos los ámbitos. Hay gente que le gusta más la opinión y se queda con lo que le gusta, y a partir de eso puede profundizar y analizar sobre un tema. Yo trato de correrme de lo que me gusta para analizar, pero no sé si lo logro al 100%. Intento que mi ideología futbolística no influya en mi análisis.

Simón lleva muchos años de una exitosa carrera periodística, pero él confiesa que nunca se propuso llegar a hacer una tarea en específico en la profesión, sino que su objetivo siempre fue hacer todo al 100%. “En el periodismo, si hacés bien tu trabajo se te abren puertas para otro tipo de trabajos. Si no me esfuerzo al máximo, va a ser difícil que ocurra”, afirma el experiodista de TyC Sports, y añade que hoy en día hay mucha competencia y gente talentosa que puede hacer el mismo trabajo que uno.

La ética es un aspecto importante del periodismo, pero cada vez se le presta menos atención, aunque para el relator de ESPN es un tema tan sensible como complicado para discutir. “La ética tiene que ver con cada uno, así que es difícil generalizar. El término es muy amplio porque cada uno tiene su ética y cree que es la mejor”, sentencia Simón.

Desde siempre, el decir de qué club es hincha un periodista pareció algo prohibido. A pesar de esto, el panelista del programa ESPN FC piensa que la sociedad futbolera ya se fue acostumbrando a que lo confiesen. “Está en cada uno ver quién se corre de esa posición y con cuánta imparcialidad luego se habla. Igualmente creo que a veces es al revés. Cuando uno es hincha de un club, es más duro con la crítica. Como conocés al equipo, la bronca te puede ganar”, opina el relator, y agrega que el mensaje es más sincero cuando se sabe de dónde viene.

-¿Llegaste a relatar a Ferro?

-Sí, me tocó relatarlo. Ahí fue cuando me dí cuenta de lo que decía de la crítica. Fui muy duro, además me tocó una época difícil. La época del descenso. Mi próxima prueba sería relatar a Ferro cuando le toque ganar un título.

La Selección argentina está en una etapa de renovación luego de que terminara el pasado Mundial y Miguel Simón todavía la ve como un interrogante. “Le ha ido bien en el comienzo, pero no sabés con qué equipo te vas a encontrar. Tuvo una Copa América sin estabilidad ni en el rendimiento ni en la fisonomía. Scaloni todavía está buscando su estilo”, asegura el periodista de ESPN, y agrega que aparte de Alemania, España, Brasil o Francia, pocos seleccionados tienen un estilo de juego definido.

¿Por qué creés que ciertos países europeos como Francia o Inglaterra sacan actualmente mejores jugadores que Argentina?

-Tiene que ver con una cuestión migratoria, de cómo se le amplió la base en cuanto a población. Y también de lo que te puede dar esa sociedad en general: en educación, alimentación y posibilidades. Toda esa mezcla hace que haya otros semilleros en el mundo. Hoy nos estamos quedando atrás en la capacitación de los formadores. En Europa nos están sacando ventaja en todo aspecto.

Por último, Miguel Simón comenta cuál es su mayor consejo, sus ideas y sus sugerencias para quienes recién arrancan en el mundo del periodismo. “Siempre hablo de la triple P. La pasión que te llevó a esto. Si notás que no tenés mucha pasión por esto, no sería el camino indicado. La preparación. Si vos tenés pasión, la preparación va a ser alta. La preparación a veces te lleva a prepararte de la mejor manera para poder expandir y desarrollarla. Después, ante todo, como está el medio para los que trabajan y estudian, la paciencia. La triple P resume mi idea de lo que está pasando y de lo que puedo sugerir para esta profesión”, afirmó el relator.