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Las Gladiadoras a un paso de la gloria en la Copa Libertadores

Por Santina Cova

Una final histórica para Argentina se jugará este viernes cuando Boca se convierta en el primer equipo del país en llegar a la final de la Copa Libertadores Femenina frente a Palmeiras en Quito.

Las Gladiadoras empataron 1-1 con Deportivo Cali en instancias semifinales y todo se definió por penales. La arquera Laurina Oliveros atajó dos de los tres que le tiraron, mientras que el otro se fue por encima del travesaño.

La delantera Yamila Rodríguez, figura de Boca, está nominada entre las 20 mejores futbolistas del mundo en los premios Dubái Globe Soccer Awards. Este reconocimiento es una consagración no sólo para el club, sino para el fútbol femenino argentino.

El Tata de Ranchos: humilde y tenaz, la historia de José Luis Brown

Por Manuel Giles

Gracias Tata por volver,
con los tuyos, con tu gloria,
por llevarnos en la memoria,
por hacerme el mundo ver.

Tal vez no lo puedas creer,
pero he viajado contigo,
con tus padres, tus amigos,
con los que te quieren bien,
no creas que es uno ni cien,
son miles, yo soy testigo

Raúl D’Addona – Fragmento de “Poema para el Tata”

José Luis Brown visitó a lo largo de su vida lugares en los que jamás hubiese imaginado estar y vivió experiencias que no vislumbró ni en sueños. Desde Brest en Francia hasta Murcia en España, luego de jugar ocho años entre 1975 y 1983 en el Estudiantes de Carlos Salvador Bilardo y pasando por Atlético Nacional de Medellín en 1984, su carrera alcanzó su punto cúlmine en la final del Mundial de México 1986, en la que abrió el marcador y levantó la Copa, que debe ser lo más parecido a tocar el cielo. Pero a pesar de recorrer el mundo, su corazón siempre se quedó en Ranchos, el lugar que lo vio nacer, un pueblo del partido de General Paz, provincia de Buenos Aires, a 120 kilómetros de la Capital.

El Tata, apodo que se ganó desde chico por sus primeros balbuceos al hablar y por el que lo conocieron en su vida, no llegó al mundo solo. El 10 de noviembre de 1956 también nació Miguel Ángel, su hermano mellizo, con quien compartiría toda su infancia en la casa de sus padres ubicada en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Moreno.

Sus comienzos en el fútbol – Año: 1970 – Fotógrafo: Juan Carlos Bona (Tete). Fuente: Museo de la Memoria Histórica de Ranchos.

Miguel Ángel no escapa a los eufemismos: para él, la familia no era “humilde”, sino que era pobre. Su padre, Ricardo, salía todas las mañanas con un caballo y un carro a recorrer las calles para encontrar algo que sirviese para el hogar; su madre, Clotilde, llegó a trabajar en cuatro hogares al mismo tiempo como empleada doméstica. Miguel Ángel y el Tata asistieron desde los seis años a la Casa del Niño Virgencita del Pilar, una institución dedicada al cuidado y asistencia infantil que los acogió hasta que cumplieron los doce. Allí se bañaban y desayunaban por la mañana para luego ser llevados al colegio. Al regresar, almorzaban y hacían los deberes del día, para más tarde merendar y volver a sus casas. Ese lugar fue muy importante para José Luis, quien incluso regresó varias veces con familiares y amigos cuando ya era un futbolista consagrado para mostrarles dónde había pasado sus primeros años.

Durante su niñez, el Tata formó amistades que mantuvo durante toda su vida: Pedro Martínez, Patricio Puig, Sebastián Torrisi, Alberto Ahmer, Jorge Pesqueira. Con ellos compartió sus primeros pasos en el fútbol en el Club del Fortín, cuyo nombre surgió porque el predio estaba ubicado frente a la réplica del Fuerte construido en 1781 bajo el Virreinato de Vértiz, y que en la actualidad es una de las principales atracciones de Ranchos. Hoy el club ya no existe y en su lugar hay casas y pequeños comercios, pero supo tener hasta cinco categorías entrenando al mismo tiempo bajo las órdenes del Palomo Tobio, abuelo de Fernando Tobio, actual defensor de Huracán. A principios de la década del ‘70, varias delegaciones de divisiones inferiores de Estudiantes de La Plata viajaron allí para realizar jornadas en las que se disputaban encuentros y se compartían almuerzos con las familias. En uno de esos tantos viajes, el interés cayó sobre el joven Tata, al que le ofrecieron una prueba para entrar en la séptima del Pincharrata.

José Luis Brown y Patricio Puig en Estudiantes y Banfield – Gentileza familia Puig.

“El problema con el Tata es que siempre comentaban que era un burro porque no era habilidoso o no gambetaba”, recuerda Patricio Puig, uno de sus amigos que también jugó en las inferiores de Estudiantes. Al tiempo, Pato cambió el rumbo y llegó a Banfield, en donde le tocó medirse contra José Luis cuando ambos ya jugaban en la tercera de sus respectivos clubes. Si bien el juego con la pelota en los pies no era el fuerte del Tata, sus cualidades físicas, su lectura del juego y, por sobre todo, su tenacidad y disciplina hacían que se destacara sobre el resto. Incluso, en el segundo Estudiantes-Banfield que disputaron en contra, convirtió un gol de cabeza. “Quién diría que años después hizo lo mismo en la final de un Mundial”, acota Pato con una sonrisa.

Sin embargo, los primeros pasos de Brown en Estudiantes no fueron fáciles. Al mismo tiempo que viajaba a dedo desde Ranchos hasta La Plata tres veces por semana (la Ruta 29, que conecta Ranchos con Brandsen, en ese entonces era de tierra), debía trabajar en la imprenta del Semanario La Palabra (que ya no existe) en su pueblo natal y llegar a su hogar con las manos cubiertas en tinta y hediondas por los químicos que manejaba.

José Luis Brown habla al pueblo de Ranchos desde el balcón de la Municipalidad – Año: 1986 – Fotógrafo: Juan Carlos Bona (Tete).

Pero lo que no tuvo en lo material, el Tata lo compensó con su esfuerzo y determinación. “Siempre estuvo decidido a ser jugador de fútbol”, cuenta su hermano Miguel Ángel. Nunca faltó a un entrenamiento: ni el largo viaje ni las inclemencias del tiempo fueron excusas para que dejara de perseguir su sueño. Incluso recibió la ayuda de José Castro (dirigente del Club del Fortín) y Ofelia “Lula” Cappiello (madre de Jorge Pesqueira, uno de sus amigos íntimos), figuras muy importantes durante su infancia, quienes le daban dinero para que pudiera pagar algún pasaje de vuelta a Ranchos. Ya adolescente y establecido en las inferiores de Estudiantes, su conducta se mantuvo intachable. Mientras sus amigos salían de fiesta los sábados, el Tata se iba a dormir religiosamente a las once de la noche para salir temprano al día siguiente rumbo a La Plata.

José Luis Brown y Ofelia “Lula” Cappiello en la fiesta en su homenaje en el Centro de Educación Física – Archivo familia Pesqueira.

Era difícil imaginar un destino distinto para alguien que se había aferrado a un objetivo. “Él decía que si no triunfaba en el fútbol iba a volver a Ranchos para trabajar de peón de albañil”, rememora Sebastián Torrisi, otro de sus amigos. Mientras el resto de su grupo dejaba de lado los sueños de niño para abocarse al estudio, José Luis nunca perdió el foco en lo que quería hacer. Su estricta dieta consistía en un desayuno y una merienda de un licuado de banana con dos huevos duros y gracias a ella desarrolló un estado físico privilegiado. Ya jugador de Primera, se quedaba una hora después de los entrenamientos practicando para mejorar y perfeccionarse cada vez más, lo que le valió la confianza de Bilardo.

Año: 1986 – Fotógrafo: no identificado.

José Luis Brown supo estar en la cima al ganar con la Selección el Mundial en México 1986, pero nunca olvidó dónde tenía sus raíces. Víctor Hugo Morales coronó el relato de su gol frente a Alemania en la final con “el que viene del pueblo con el nombre más humilde de toda Argentina, el que viene de Ranchos”. No es casualidad que esa virtud la compartieran tanto el pueblo como el defensor con el N° 5 de ese equipo.

Después del Mundial regresó a Ranchos y allí lo recibió su gente para celebrar el triunfo. Encima de un camión de bomberos llegó hasta la Municipalidad mientras la multitud coreaba su nombre y mostraba pancartas con la leyenda “Ranchos te saluda, gran Tata”. “El hijo del pueblo”, como lo describe su hermano, asistió luego a una gran celebración en la que se tomó todo el tiempo del mundo para saludar a sus amigos y conciudadanos, firmar autógrafos y sacarse fotos con todo aquel que se acercase a felicitarlo.

Miguel Ángel lo recuerda con orgullo: “Nunca sufrió de vedetismo, nunca perdió la esencia de persona simple y sencilla de pueblo”. Su carrera continuó en el Stade Brest francés y posteriormente en Murcia, España. Al regresar, siguió compitiendo en el más alto nivel hasta su retiro en Racing a los 35 años. Es parte de un grupo selecto de jugadores que, además de ganar el Mundial, tuvo el lujo de convertir un gol en el partido final. Pero a pesar de todo, el corazón del Tata nunca se fue de Ranchos. Allí volvió siempre que pudo para visitar a sus afectos, aunque tan sólo pasara un día. Las fiestas eran una ocasión sagrada para reunirse con su familia y con sus amistades.

El Tata falleció el 12 de agosto de 2019 a los 62 años. En sus últimas épocas regresó a su pueblo y vivió ahí un tiempo, hasta que los primeros episodios de Alzheimer lo obligaron a irse nuevamente a La Plata. En su corta estadía se lo podía ver paseando con su perro por las calles como un vecino más, saludando a todo aquel que se cruzase y conversando animadamente con sus conocidos.

Al recorrer las calles de Ranchos, el único reconocimiento que se puede encontrar hacia el Tata es el nombre del Estadio Municipal, que en una de sus entradas exhibe una gigantografía del futbolista besando la Copa del Mundo, acompañado por los nombres de los demás jugadores campeones. Ni siquiera un mural frente al Museo Histórico en el que se lo veía sentado junto a Bilardo cebándole un mate (una leyenda ya instalada en el imaginario popular) y que había sido pintado durante el Mundial 1986 logró sobrevivir al paso del tiempo.

Sin embargo, su figura vive inmortalizada en la memoria de los habitantes de Ranchos, en las anécdotas de sus familiares y amigos, en los recuerdos de aquellos que siempre lo vieron volver al lugar que tanto amó y del que tan orgulloso estaba. Y ese reconocimiento perdura a pesar de todo. El cariño que le tienen se refleja en un poema escrito por Raúl D’Addona, que cierra con un “Firmado: Ranchos, tu pueblo”.

A finales de 1975, al poco tiempo de debutar en la Primera de Estudiantes, el Tata dio una entrevista para un diario platense junto con Patricio Hernández, uno de sus compañeros de pensión que se convirtió en un gran amigo. Cuando fue consultado acerca de dónde era, José Luis Brown respondió con el pecho lleno de orgullo: “De Ranchos. Ponelo bien grande”.

La increíble historia de José Leonardo Mariño, el atleta paralímpico campeón en tenis de mesa y lanzamiento de bala

Por Brandon Juarez y Marcos Rados

“Nos tiramos, bueno, fui más rápido yo y me tiré. Y caí muy mal porque el río estaba medio congelado y la ruta no estaba alumbrada. Era una noche, el 2 de julio de 1966. Mi amigo salió a buscarme. Éramos cinco, pero solo uno fue, los otros tres me dejaron un poquito más a las manos de Dios. Pero este muchacho entró en el río porque se enteró que me había golpeado. Me entró a buscar, no me encontraba y estaba parado arriba mío. Eso me salvó la vida, me empujó toda la sangre que tenía en las vértebras para que no me ahogase, por lo que me salvó al pararse encima mío. El accidente me produjo una cuadriplejia”.

Un tema que superó José Leonardo Mariño, dos veces campeón parapanamericano en tenis de mesa, y esto se demuestra fácilmente ya que responde sin ser consultado por el accidente que lo dejó en silla de ruedas. Su hogar está adaptado para él y su esposa, Marta Ana Makishi, quien padece la misma discapacidad, y también fue atleta a nivel de disputar Juegos Paralímpicos. Hay diversos artefactos provenientes de Japón, lo que se debe a la nacionalidad de su pareja. La forma de hablar se ve acompañada con gestos de su mano derecha, donde posee el control para poder moverse.

La primera pregunta estuvo estrechamente relacionada al accidente. Una consulta que parece tener una respuesta obvia. El exatleta recuerda su perspectiva respecto al tema: “Era muy joven, y la muerte me daba mucho miedo. Pensé que me iba a morir, me aterraba. En ese momento les pedí a mis amigos que me curaran las hemorragias, lo cual fue un instinto de supervivencia que tenemos todos los seres humanos”. Concluye la contestación, risa mediante, tras rememorar que incluso los médicos le taparon la cara con una sábana, por lo que tuvo que gritar que “aún seguía vivo”.

— ¿Cómo fue la rehabilitación?

— Para el ser humano, la lesión que tuve yo es la más dolorosa de todas. Estuve desde 1966 hasta 1969 en el hospital Churruca, ya que soy hijo de policías, y de ahí fui trasladado al Servicio Nacional de Rehabilitación, el cual ya no tiene ese nombre hoy en día.

— ¿Cómo es aceptar la silla de ruedas?

— Es muy difícil. Es muy difícil asumir la silla de ruedas. Hoy está más idealizado y normalizado lo de empujar y toda la cosa, pero uno debe tomarla, aceptarla y decir: ‘Este es mi mecanismo de traslado a partir de ahora en mi vida’. Fue una decisión de vida.

Mariño retomó su amor por el deporte –antes jugaba al básquet– luego del accidente que cambió su vida. Esta vez, en las disciplinas adaptadas. Experimentó la práctica de deportes como natación, lanzamiento de bala y tenis de mesa, donde obtuvo múltiples medallas e incluso llegó a disputar tres ediciones de los Juegos Paralímpicos: Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000.

La práctica de estos deportes adaptados se debe en parte a su esposa, quien lo inspiró a hacerlo cuando fue vista por él jugando al básquet en el Club Atalaya. Hoy, con ella a su lado, recuerda que en su momento le dijo a un amigo suyo: “Esa chica de ahí va a ser mi prometida”. En tono jocoso cae en la cuenta de que fue durante su “época hippie” y que las mujeres se le “echaban encima por ser el diferente del lugar” debido a su aspecto.

Junto a su esposa, Mariño es una persona que asiste frecuentemente al Ce.Di.Ma. (Centro de Discapacitados de La Matanza). Lugar que preside desde hace más de cuarenta años. Este lugar previamente tenía el nombre de CEMEFIR Club, pero en 1986 debió cambiar su nombre por problemas burocráticos con aquel ente. El actual centro fue fundado por seis mujeres deportivas, y solía ser una mutual de profesores de Educación Física. Allí se organizan competiciones deportivas y eventos musicales.

Mariño fue el encargado de organizar conciertos con artistas de la talla de Fito Páez, un joven León Gieco, Juan Carlos Baglietto y Luis Alberto Spinetta, a quien el exatleta considera que fue su amigo, que le dedicó la canción “Suspensión” en un show del cine que existía en Isidro Casanova durante la década de los 70’.

La entrevista comienza poco antes de que la familia Mariño termine de almorzar. Todos los platos en la mesa son vegetarianos. Debido a esto, el exdeportista es consultado por si esa elección se debió en primera instancia al rendimiento deportivo, a lo cual responde que no: “Se debió a un ‘maestro espiritual’ y a un libro en el que leí el motivo por el cual no se debe comer carne, que me impactó un montón. Eso hizo carne en mí, y hace 30 años que ni Oba (NdeR: abuela en japonés) ni yo comemos animales”.

La última vez que Mariño consumió carnes fue durante los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992, donde la única que comían era pescado. Debido a su carrera deportiva, él viajó por varias de las ciudades y muchos de los países más importantes del mundo, de aquí que haya conocido diversas culturas gastronómicas que también lo ayudaron a que la transición al vegetarianismo fuera más sencilla.

En cuanto a lo atractivo que puede llegar a ser visitar distintos lugares, el entrevistado sentencia que, si bien es el sueño de mucha gente, ese espíritu lo tienen los que no viajaron demasiado: “Cuando conociste las grandes ciudades, comiste toda la comida que se te ocurriera, es mucho más difícil querer seguir viajando que cuando saliste en pocas oportunidades de tu país”.

Trayectoria deportiva

Mariño disputó tres Juegos Paralímpicos, todos en la disciplina de tenis de mesa adaptado. Al ser consultado por cuál es su favorito, él aseguró que “sin dudas” elige Barcelona 1992 porque fue a disputarlo junto a su esposa. En esos Juegos participó en tres modalidades dentro de su deporte predilecto.

Los otros dos Juegos fueron Atlanta 1996 y Sídney 2000. En el de Estados Unidos jugó siete partidos en tres categorías diferentes, mientras que en el de Australia, a los 52 años de edad, solamente pudo jugar cuatro encuentros: dos en solitario y dos en dobles.

A nivel Parapanamericano participó en diversos Juegos a lo largo de sus 42 años de carrera deportiva, con Buenos Aires 1969 como debut. Se retiró de este evento polideportivo en Guadalajara 2011. Sus máximos logros son: una medalla de oro en singles en Río de Janeiro 1978 y otra medalla de oro en Buenos Aires 2000 pocos meses después de Sidney.

Tuvo dos retiros deportivos: el primero, en los Juegos Parapanamericanos de Río de Janeiro 2007, que abandonó producto de la muerte de su amigo Carlos Maslup en plenos Juegos, con quien había compartido varias competiciones. Mariño afirmó que la presión había aumentado y que jugaba al tenis de mesa simplemente por diversión. El segundo y definitivo retiro ocurrió en Guadalajara 2011. Previo a eso ganó una medalla de bronce en Venezuela 2009.

— ¿Cuál es la medalla que más te enorgullece?

— Yo no le di el valor a los premios metálicos. No sé si es bueno o malo. De hecho, no me quedó ninguna en mi casa. La más importante es la que gané en Aylesbury, Inglaterra. Hago referencia a la medalla de oro en lanzamiento de bala en el año 1975. Me pareció la más grande y, como ya se la había prometido al doctor que me curó el cuello, se la di… y al entregársela por ahí perdieron el valor todas las demás.

— ¿El gobierno les da importancia a los deportes adaptados?

— El gobierno sí les da importancia, y en los últimos 10 años se hizo mucho más por el deporte adaptado que en años anteriores. Los que no se dan importancia son los deportistas, porque no hacen valer sus derechos. Yo estoy en un lugar que se llama Comité Paraolímpico, donde obviamente hago lo posible para unir a los deportistas. Hoy son menos las exigencias. Antes nos daban todas las comidas en el CeNARD. En cambio, ahora agarran la cantidad y la calidad que les den sin reclamar. Y si no le dan nada, igual. Al Estado hay que estar exigiéndole siempre. O sea, los deportistas ahora no exigen tanto como antes.

Documental

En su computadora se pueden apreciar algunas imágenes, además de un programa de presentación con noventa y seis diapositivas que hacen alusión al documental que está elaborando, el cual posee el nombre de “Los rengos con pelota”. Mariño las muestra con detenimiento y las narra con un tono didáctico.

— ¿De qué trata el documental?

— El documental se llama “Los rengos con pelota: ¿hay vida antes de la muerte?”. Se trata de algo muy simple, la discriminación que sufre la gente con discapacidad, todos los que alguna vez jugamos con una pelotita de tenis o básquet y eso refleja mi realidad, lo que pienso y lo que voy a ser y hacer. Empecé a armarlo desde 2015 o 2016, durará cuatro horas y el inicio se filmará en Aylesbury (lugar en el que obtuvo su medalla favorita), un pueblo cerca de Londres, hasta su cierre en Isidro Casanova, La Matanza, lugar en el que vivo.

— ¿Quién es y cómo piensa José Leonardo Mariño hoy en día?

— Soy un ser maravilloso, como todos los seres humanos. Creo que estamos viviendo el mejor de los tiempos ahora, en cuanto a que nosotros hemos decidido venir a está época. Pero bueno, ahora me hubiese gustado tener la edad que tenía en los 2000 para jugar con mi nieto y mi nieta al deporte que más amo y disfruté durante toda mi vida: el tenis de mesa.

Cuando la Selección llegó a lo más alto: las dos copas del mundo que supimos conseguir

Por Facundo Mussa

La Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978 fue la primera Copa del Mundo en cuyas Eliminatorias participaron más de cien equipos, y la última en tener solo dieciséis selecciones en la fase final. La Copa se la llevó el país anfitrión al superar a Países Bajos en la final, y consiguió su primer Mundial. El contexto político que atravesaba Argentina en plena dictadura militar marcó este torneo para toda la historia.

La competición se disputó en seis estadios, ubicados en cinco ciudades distintas. El estadio más grande, el Monumental de Buenos Aires, fue la sede de nueve partidos, inclusive de la final. Desde temprano ocurrieron sorpresas: la selección de Perú paso primera en el grupo 4 por encima de Países Bajos y, en el grupo 3, Austria superó a Brasil.

Mundial 1978
La Selección Argentina campeona del mundo en 1978.

En esa época, se jugaba una segunda fase de grupos, y los dos equipos que conseguían el primer puesto, accedían a la final. El primero del grupo A fue Países Bajos, por encima de Italia. En el grupo B, Argentina tenía 5 puntos, al igual que Brasil. La Albiceleste necesitaba ganar su último partido por más de 4 goles, debido a la victoria de Brasil por 3 a 1 a Polonia, y finalmente obtuvo el pase a la final tras vencer a Perú por 6 a 0.

En el partido final se enfrentaron Países Bajos y Argentina, el 25 de junio de 1978. La selección argentina logró derrotar a su rival en la prórroga después de empatar 1 a 1 en los 90 minutos. Mario Kempes fue el goleador del torneo con 6 goles.

También hay que nombrar la participación de César Luis Menotti como director técnico. Con su estilo ofensivo hizo recuperar la identidad argentina, llamada La Nuestra.

La segunda Copa Mundial de la FIFA que obtuvo Argentina fue en México 1986. También fue la segunda copa disputada en México, la otra en 1970. Era el tercer Mundial seguido que se celebraba en un país hispanohablante, anteriormente habían sido Argentina 1978 y España 1982. El equipo argentino ganó el título, luego de derrotar 3 a 2 a Alemania Occidental en la final.

Argentina había recuperado su democracia, después de lo que fue la dictadura militar y la Guerra de Las Malvinas. La selección pasó fase de grupos sin perder ningún partido. En los octavos venció a Uruguay por 1 a 0 y en los cuartos de final tuvo un partido histórico contra Inglaterra, país participe de la guerra de Malvinas, que tenía una carga emotiva extra por estar tan cercano a dicho acontecimiento. El capitán argentino, Diego Armando Maradona, hizo dos goles históricos, uno fue con la mano y el otro, conocido como “el gol del siglo”.

Maradona deja en el camino a Shilton y anota “el gol del siglo”.

En las semifinales, Argentina superó a Bélgica 2 a 0, Maradona volvió a marcar dos goles, y el equipo de la República Federal de Alemania ganó con el mismo resultado ante Francia. En la final, el 29 de junio de 1986, Argentina consiguió la victoria luego de un partido muy difícil contra Alemania. Brown, Valdano y Burruchaga hicieron los goles para Argentina, y Rummenigge y Voller para el conjunto Alemán.

También hay que nombrar la participación de Carlos Bilardo como director técnico, ya que fue muy importante para lograr el objetivo. Entrenador que después llevó a la Argentina a otra final del mundo, en 1990. Se destacaba por tener una forma defensiva y así fue como Argentina fue una de las selecciones menos goleadas en el torneo.

El camino de Lionel Scaloni, el DT interino que se hizo un lugar en la historia grande de la Selección

Argentina's coach Lionel Scaloni gestures during the Copa America football tournament group match against Colombia at the Fonte Nova Arena in Salvador, Brazil, on June 15, 2019. (Photo by Juan MABROMATA / AFP) (Photo credit should read JUAN MABROMATA/AFP/Getty Images)

Por Mateo Basta

Este proceso comenzó con el interinato de Lionel Scaloni, y derivó en la obtención de la Copa América 2021. Pero, puede ser llamado proceso justamente porque logró superar la barrera del resultado: antes de una Copa América exitosa, hubo derrotas, aprendizajes y un camino lleno de sucesos que contribuyeron para conformar este equipo, que a base de esfuerzo y trabajo permite soñar en grande.

El mayor acercamiento de Scaloni a la Selección argentina había sido formar parte del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli. Pero, tras su despido después de lo sucedido en el Mundial de Rusia 2018, el nacido en Pujato se convirtió en el entrenador interino, con Pablo Aimar y Walter Samuel como asistentes.

Su asignación generó más dudas que certezas, debido a que su arribo como técnico principal de Argentina llegó después de la decepción que significó la participación. Era un momento de muchas incógnitas, pero en medio de eso, Scaloni ocupó un puesto que pocos estaban dispuestos a asumir.

Su primera medida al mando de la selección fue renovar el plantel. Su lista inicial de convocados mostró la ausencia de algunos jugadores que contaban con mucho rodaje en la Albiceleste, como Gonzalo Higuaín, Javier Mascherano, Éver Banega, Lucas Biglia, Ángel Di María y Sergio Agüero. A su vez, aparecieron algunas caras nuevas, como es el caso de Leandro Paredes, Exequiel Palacios, Lautaro Martínez y Ángel Correa, entre otros.

Primera lista de convocados de Lionel Scaloni a cargo de la selección.

 

Durante el tiempo que duró su interinato jugó seis partidos amistosos, sin Lionel Messi, y venció a Guatemala, México (dos veces) e Irak; empató ante Colombia y perdió contra Brasil. Esto fue suficiente para Claudio Tapia, presidente de la AFA, que el 29 de noviembre de 2018 lo reafirmó en el puesto y lo convirtió oficialmente en el entrenador de la Selección argentina. A su cuerpo técnico se sumaron Roberto Ayala y Diego Placente, que lo acompañaron junto a Samuel y Aimar.

Su primer desafío oficial fue la Copa América de 2019, en la que Argentina quedó eliminada ante Brasil en semifinales, y alcanzó un tercer puesto tras vencer a Chile. Scaloni tuvo sus primeros aciertos: ratificó a Nicolás Otamendi y Di María; asentó como titulares y pilares del mediocampo a Paredes y Rodrigo De Paul; y le dio lugar a Giovani Lo Celso y Lautaro Martínez. Su desempeño en la Copa alcanzó para que nuevamente se confíe en él, y se ganó la continuidad en el cargo hasta las Eliminatorias de Qatar 2022.

Lista de convocados para la Copa América 2019.

La selección cosechó varios triunfos en los partidos clasificatorios de CONMEBOL de cara al Mundial de este año. Y con un grupo cada vez más unido enfrentó la Copa América de 2021 en Brasil. Scaloni sumó nuevos jugadores a la convocatoria, y le dio la titularidad a futbolistas que no habían figurado o sido relevantes en la anterior Copa América, entre ellos: Dibu Martínez, Cuti Romero (que alternó el puesto con Pezzella), Di María, Nicolás González y Lautaro Martínez.

Los campeones de América 2021.

El rendimiento del seleccionado fue de menor a mayor. El equipo se afianzó con el pasar de los partidos y, con un nivel destacado de Lionel Messi, culminó la competencia en lo que es -hasta el momento- la cumbre del ciclo Scaloni: la obtención del título, después de 28 años sin poder conseguir ninguno. Tras vencer en la final a Brasil, en el Maracaná, con gol del Fideo, Messi pudo levantar su primera copa oficial con la selección Mayor de fútbol.

Con un plantel cada vez más consolidado, Argentina reiteró buenos partidos en las Eliminatorias, y se clasificó para el Mundial de Qatar 2022 el 16 de noviembre de 2021, cuando aún faltaban cuatro encuentros por jugarse. Ninguna selección cuenta con una clasificación más temprana para una Copa Mundial de FIFA.

Producto de los buenos resultados, de haber conformado un equipo que viene en alza y de su afinidad con los jugadores, Chiqui Tapia anunció la renovación de Scaloni hasta 2026. Su equipo perdió por última vez ante Brasil, por 2 a 0 en la semifinal de la Copa América 2019, y desde entonces acumula un invicto de 35 partidos. La Selección argentina tendrá su debut mundialista el 22 de noviembre de este año, cuando enfrente a Arabia Saudita (después México, el 26; y Polonia, el 30).

El final podrá generar felicidad o disconformidad, pero de ninguna forma debe borrar este proceso que tiene a Scaloni como cabeza de grupo, aunque sus formas demuestren que es simplemente uno más. Continuamente se puede construir una nueva historia, siempre y cuando haya una base sólida y confiable sobre la que se pueda edificar. Una selección renovada, un grupo en el que predomina la unión y la comunicación, un sentido de pertenencia; el resultado debe ser un punto y seguido, pero no un punto final.

Sami Al-Jaber, el hombre récord de Arabia Saudita

Por Felipe Batalla

Al-Jaber siempre será bien visto para la historia del fútbol árabe. Participó en 4 de los 5 mundiales de la Selección de Arabia Saudita y es el segundo máximo goleador con 46 tantos en 156 partidos.

El primer mundial jugado por esta estrella fue  con tan solo 21 años, en el mundial de Estados Unidos 1994, Copa del mundo donde el país del medio oriente tuvo su mejor participación, llegando a octavos de final. Al-Jaber fue el autor de la primera victoria de Arabia Saudita en la historia de los mundiales, frente a Marruecos con el marcador final de 2 a 1.

En el mundial siguiente, Samir ya era un jugador consolidado en el plantel, y disputó todos los partidos de Francia 1998. Anotó un gol en el empate ante Sudáfrica (de esta manera, empató a Fuad Amin cómo máximo goleador de Arabia Saudita en mundiales).

En 2002 logró hacer historia al jugar su tercera Copa del mundo seguida. Al-Jaber disputó solamente un partido en el Mundial Corea-Japón 2002 frente a Alemania, de titular y usando la cinta de capitán.

En Alemania 2006, con 33 años, disputó únicamente 15 minutos contra Túnez aunque le alcanzó para meter un gol. Así con este tanto logró ser el  máximo goleador de Arabia Saudita en la historia de los mundiales.

Luego de su cuarta participación mundialista, el goleador decidió retirarse de la selección.

Arabia Saudita: un abonado al que le cuesta ganar

Por Tomás Fabianos 

La Selección de Arabia Saudita participará de su sexta Copa del Mundo este año cuando juegue Qatar 2022. El seleccionado dirigido por Hervé Renard tendrá la difícil tarea de enfrentar a Selecciones de alto nivel en la Fase de Grupos como Argentina, Polonia y México. 

Su primer Mundial lo jugó en Estados Unidos 1994 en donde logró su mejor marca al finalizar doceavo siendo eliminado en Octavos de Final por Suecia por 3 a 1. El goleador de ese mundial para los asiáticos fue Fuad Amin.

En Francia 1998 quedó afuera en primera ronda compartiendo el grupo con el local Francia, Dinamarca y Sudáfrica. En esta Copa del Mundo perdió dos partidos, empató uno y sus goleadores fueron Al Jaber y Al Thunayan.

También tuvo una aparición fugaz por Corea-Japón 2002 en donde se ubicó en el puesto número 32 perdiendo sus tres partidos: contra Alemania, por un abultado resultado de 8 a 0, cayó por 1 a 0 contra Camerún y por último, por 3 a 0 frente a Irlanda. En este Mundial Arabia Saudita no logró conseguir anotar ningún tanto y fue una de las Selecciones con más goles recibidos. 

Alemania 2006 no sería la excepción para quedarse afuera en primera ronda. Le tocó enfrentarse a España con la cual perdió por 1 a 0. Con Ucrania fue goleado por 4 a 0 y con Túnez sacó su único punto en esa edición del Mundial. De esta manera Arabia se retiró con un solo punto y con una diferencia de -5 goles.

Su última participación hasta el momento la tuvo en Rusia 2018 en donde nuevamente abandonó el certamen en Fase de Grupos luego de enfrentarse una vez más al local. En este caso compartió grupo con Rusia, Uruguay y Egipto. Consiguió una victoria frente a Egipto y dos derrotas frente a Uruguay y al anfitrión para culminar su participación en el tercer puesto de su grupo. 

No participó durante los primeros 14 Mundiales consecutivamente  y también se quedó en las puertas en Sudáfrica 2010 y de Brasil 2014. 

Arabia Saudita, un equipo 100% local

Por Lucas Belossi

La selección de Arabia Saudita  está conformada en su totalidad por jugadores de la liga nacional de su país, siendo así el segundo seleccionado más barato del Mundial, con una valuación de plantel de 23 millones de euros, según Transfermarkt.

El equipo que más jugadores le cede a la selección es el Al-Hilal con 8 jugadores. En dicho equipo se encuentra como entrenador el argentino Ramón Díaz. Luego, los dos equipos que le siguen son el Al-Nassr FC  y el Al-Shabad que le dan a su selección 5 jugadores.

El lateral izquierdo, Sultán Al-Gannam, es uno de los jugadores indiscutibles para este equipo “Nacional” y también a la vez es el jugador más caro del plantel. Se desenvuelve jugando en el Al-Nassr y está valuado en 3,5 millones de euros.

Salman Al-Faraj, el capitán del equipo árabe que tiene 33, años es uno de los encargados de llevar las riendas del ataque para su seleccionado, tiene características ofensivas muy importantes siendo uno de los pilares del ataque, convirtiéndose en uno de los grandes asistidores  para que sus compañeros terminen las jugadas gritando gol.

Ramón Díaz, el espía que gana títulos en Arabia Saudita

Por Pablo Molina

Ramón Díaz es el entrenador del equipo más ganador de la historia de Arabia Saudita,el  Al-Hilal, que ganó 18 títulos y que es el club con más socios. Además es el único  conjunto árabe que obtuvo La Liga de Campeones de Asia, Recopa Árabe y Súper Copa Asiática. El riojano dirigió en dos etapas: La primera, en 2016  hasta 2019, en la que se llenó de títulos, ganando 2 ligas, 2017 y 2018 y la Copa del Rey de Campeones en 2017. Luego, en un segundo período en el cual logró nuevamente el torneo nacional. Particularmente cuando Ramón tomó el banco de suplentes, el equipo se encontraba a 16 puntos del puntero.

El pelado salió campeón de la Supercopa Lusail, en la inauguración del estadio que recibirá la final de la Copa del Mundo y donde Argentina debutará frente al conjunto árabe el 22 de noviembre.

El equipo dirigido por el riojano obtuvo la copa tras ganarle por penales al Zamalek de Egipto 4 a 1. 

La gran mayoría del plantel nacional es dirigido por el ex DT de River Plate. Dentro de los 26 que irán al mundial, habrá figuras que van a disputar su segundo campeonato del mundo, tras Rusia 2018, como el extremo y portador de la 10, Salem Al Dawsari, Al Shahrani, el lateral que usa la 13 y que es internacional desde 2012 con la Selección. También el mediocampista que mide 1,92, de muy buen pie, Mohamed Kanno, que en Rusia jugó solo un partido, contra Uruguay. Otro mundialista  será el enganche, y capitán de 33 años, Al Faraj, que se dio el lujo de  meter un gol  en la victoria 2 a 1 frente a Egipto, de penal en el último partido de la fase de grupos.

Los museos del fútbol, esas cápsulas del tiempo para el movimiento más popular del país

Por Juan Manuel Sangregorio

Las dos camisetas usadas por Diego Maradona en su partido de despedida. Un simpático metegol reversionado que rememora el gol de Gonzalo Pity Martinez en el último minuto de la final de la Copa Libertadores 2018. El primer trofeo ganado por Los Cebollitas. Una estatua dorada a escala real que inmortaliza al genio del fútbol mundial. Una camiseta de River de los años 40 de Ángel Labruna, junto a su famosa corbata en su etapa de entrenador. Un pedazo de tablón de madera  de la primera cancha de Argentinos Juniors. La piedra fundacional colocada en La Bombonera.

Los museos dedicados al fútbol son un fenómeno que ha ido surgiendo y creciendo en Argentina desde principios del siglo XXI. En 2001, Boca fue el primer club en inaugurar su espacio para recordar y homenajear a su historia. San Lorenzo creó el suyo en 2003, y seis años después, hicieron lo mismo Argentinos y River. El único museo que no pertenece a un equipo en específico es La Casa de D10s, dedicado a la figura de Maradona y montado en su primera casa en La Paternal. Hoy es sumamente importante que un elemento vital en la cultura popular argentina como el fútbol tenga sus lugares para mostrarselo al mundo.

En términos generales, los museos de River y Boca son bastante similares y siguen una línea parecida. Ambos incorporaron las nuevas tecnologías a través de imágenes digitales para separarse de la monotonía de los museos tradicionales sin perder el foco y la intención de contar historias sobre dos de los clubes más populares de Argentina.

El museo de Boca, oficialmente denominado Museo de la Pasión Boquense, está ubicado debajo de la tribuna popular del estadio Alberto J. Armando, sobre la calle Brandsen. El recorrido a través de las instalaciones comienza con un pasillo donde a sus costados se ven figuras a tamaño real de cada jugador del plantel actual del equipo. Al salir del otro lado del pasillo lo que más impacta a la vista es la alta pared donde se encuentran enmarcadas las distintas casacas xeneizes que se utilizaron a lo largo de los años. Si se camina hacia arriba por la rampa que se encuentra de frente a las camisetas, se llega hasta el sector dedicado a las conquistas de Boca a partir de la década del 2000, que tiene un sinfín de imágenes en video con los momentos más destacados de cada título. Y si se camina hacia abajo, al otro lado del sector “La Camiseta”, se ubican las distintas donde se encuentran los objetos y accesorios más curiosos de la colección: desde la remera que usó Maradona cuando invitó a Julio César Toresani a Segurola y Habana, hasta un telegrama de cortesía enviado al autódromo de Monza tras un accidente de Juan Manuel Fangio en 1952.

Museo de Boca Juniors, en los pasos de un club mítico

El Museo River Plate tiene su entrada sobre Avenida Figueroa Alcorta, a pocos metros del Monumental, y es el único de los museos de clubes que no se ubica dentro de la zona del estadio, lo que le permite ser el de mayor capacidad. Como principal atractivo, está el sector “River Infinito”, el primer tramo del recorrido, que consta de un túnel que simula ser una línea de tiempo donde, a medida que la misma avanza, se abre a los costados del camino el ingreso a pequeños cuartos dedicados a una determinada década, desde 1930, no solo de la historia millonaria sino también de la historia argentina. Además, cuenta con distintos espacios amplios dedicados a los trofeos, a los entrenadores, a la evolución del escudo y a los distintos estadios riverplatenses, y hasta una pared que recuerda a cada uno de los presidentes del club. Al costado de las maquetas a escala de los distintos estadios que tuvo en el tiempo se encuentra el sector “Los de la Banda Roja”, que es una inmensa pared donde aparecen los nombres de todos los jugadores que vistieron su camiseta. A pesar de no haberle incorporado ningún elemento tecnológico, según Rodrigo Daskal, director general desde su inauguración en 2009, la idea siempre funcionó: “Yo creía que iba a ser algo muy vetusto. Pero mantuvimos los paneles porque nos dimos cuenta que a la gente le interesa mucho buscar a cada ex jugador del club. Tratamos de renovarlo cada cierto tiempo porque justamente implica hacer ese trabajo constante de actualización de información”. El formato dado a esa misma base de datos por el Museo de la Pasión Boquense (“Los Protagonistas”) es totalmente opuesto, ya que está resuelto con dos pantallas táctiles de gran tamaño con las que los visitantes pueden interactuar y buscar información sobre cada futbolista.

Pese a haber sido hasta ahora el más reciente en inaugurarse, Daskal resalta el gran apoyo que tuvo el Museo River de parte de todas las dirigencias, sobre todo la de Rodolfo D’Onofrio (2013-2021), ya que considera que durante ese período se posicionó “en un lugar en el que antes no estaba”. “Que River cuente con un museo y un área histórica es central para entender el presente y el futuro. En términos de calidad, este es el mejor museo de fútbol de Sudamérica y uno de los mejores del mundo”.

Museo River

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-¿Vos sos el director del museo?

-Yo soy el guía.

-¿Quién es el director?

-El museo está hecho por los socios

El Museo Templo del Fútbol, perteneciente a Argentinos Juniors, intenta ser diferente al de Boca y al de River. Jaime Lerner, miembro fundador y guía de las visitas, se jacta de que el museo tiene su toque distintivo: “Reconocemos que somos menos glamorosos, pero también que somos mucho más pasionales. Quiero transmitir que este es un museo único, porque Argentinos como club también lo es”.

La entrada principal se ubica sobre la calle Gavilán, y es la misma donde está la escalera que los hinchas suben para presenciar los partidos desde la platea Bichi Borghi. Debajo de la extensión de esa tribuna los creadores consiguieron conformar su espacio tras la aprobación de la idea de parte del entonces presidente Luis Segura en 2009. 

Al ingresar, lo más impactante a la vista son los trofeos de los cinco campeonatos ganados por Argentinos: Primera División 1984, Nacional 1985, Copa Libertadores 1985, Copa Interamericana 1986 y Clausura 2010, cuya copa es la única original entre las que se exhiben. Sin embargo, la mayoría de los objetos mostrados son donaciones realizadas por hinchas. Al momento de su inauguración, estaba conformado por gran cantidad de fotos y de recortes de diarios de distintas épocas, además de camisetas propias que decidieron aportar “los hacedores” (así se denominan los impulsores del proyecto). A partir de la difusión del museo creció el fenómeno de las donaciones, lo que le permitió tener una amplia cantidad de historias para contar.

Las camisetas de fútbol son una de las piezas fundamentales que Argentinos eligió para hacer valer su identidad. Además de las distintas prendas donadas, también se le suman las casacas regaladas por los mismos protagonistas que las vistieron. Dentro de esta categoría se incluyen las camisetas de la selección argentina usadas por figuras del club como Lucas Biglia, Fernando Cáceres, Nicolás Pareja, Esteban Cambiasso, Fabricio Coloccini y Diego Markic. “También le hemos pedido a la selección que nos entreguen las de Nicolás Gonzalez, Alexis Mac Allister y Nehuén Pérez, pero nos dijeron que solamente nos las darán si juegan el Mundial de Catar”, explica Lerner con deseo de que se agrande la colección. Sin embargo, Nico González ya donó sus camisetas del Stuttgart alemán y de la Fiorentina italiana. Las dos casacas más relevantes que se exhiben son una de Argentina modelo 2009, con el número 17, que aportó Lionel Messi para simular la que usó en su debut en la selección en 2004 (en un amistoso en aquel estadio), y otra blanca original del Bicho enviada por un coleccionista de Singapur luego de la muerte de Maradona que, se cree, es el único objeto utilizado por él que aparece en el museo.

La exótica reliquia de Diego Armando Maradona que fue donada desde Singapur al Museo de Argentinos Juniors - Infobae

Por fuera del espacio del museo, sobre Avenida Boyacá y debajo de la platea Francis Cornejo y la popular García Marimon, Argentinos cuenta con el santuario dedicado a la memoria del Pelusa, que está repleto de los obsequios que dejaron los fanáticos sobre la calle el 25 de noviembre de 2020 para despedirlo. Aquel espacio también lo tiene el Museo Casa de Dios. El sitio tomó relevancia por aquellos días tras una foto que se hizo viral en la que se veía, sobre la puerta de la casa de Lascano 2257, una mancha oscura provocada por las velas encendidas de una forma similar al rostro de Maradona. Sin embargo, ni puerta ni la casa se reducen a esa anécdota.

Para Diego siempre tuvo un sentido especial. Fue su primera casa propia, donde juntó a toda su familia para sacarlos de Villa Fiorito, su barrio de origen. Luego del paso de Maradona al Barcelona de España y la mudanza de los padres a Villa Devoto, la casa cambió varias veces de dueño. Hasta llegó a montarse una fábrica de carteras. Luego de años y años de deseo, en 2008, Alberto Pérez, dirigente de Argentinos durante los años de Maradona en el club (1976-1981), logró comprar la casa para poder volver realidad su sueño del museo.

A partir de ese momento empezó un arduo trabajo de archivo y de recolección de objetos, con la ayuda de fotos y videos de la época, para recrear a la perfección el ambiente de la casa tal cual era a principios de los 80. Gracias a la ayuda de arquitectos y de la Junta de Estudios Históricos de los Barrios de La Paternal y Villa General Mitre, en 2015 se abrieron las puertas del museo La Casa de D10s. Lo más impactante es que la casa parece intacta, como si se tratara de un viaje en el tiempo. De hecho, pudo ser utilizada para grabar escenas de la serie de Amazon Maradona: Sueño Bendito. “Fue una suerte encontrar la casa así, porque tranquilamente los dueños posteriores podrían haberla reciclado a su manera. Fue mucho más difícil restaurarla en cuanto a la búsqueda de cada pieza, porque seguramente las distintas cosas se las habrán llevado a Villa Devoto cuando se mudaron o repartido entre los miembros de la familia”, cuenta César Pérez, hijo de Alberto, también dueño del espacio.

La increíble casa de Maradona en La Paternal, donde el tiempo se detuvo - Ovación - 29/11/2020 - EL PAÍS Uruguay

Pero más allá del trabajo de restauración, lo que mejor representa y distingue al museo es esa “magia” de estar transitando los mismos lugares que el astro argentino durante su juventud. Otro condimento especial es el sentimiento familiar movido por la pasión por Maradona detrás del desarrollo del museo. Liliana Rosa Dursi, esposa de Alberto y madre de César, fue una de las encargadas de la curaduría por sus conocimientos como artista plástica. Sin embargo, no pudo ver la inauguración ya que murió en 2014, y a partir de allí Cesar tomó la posta: “Este proyecto me ayudó a transitar el duelo por la pérdida de mi mamá. En gran parte se lo agradezco a Diego también”.

A pesar de haber manifestado varias veces sus deseos de visitarlo, Maradona nunca reapareció por aquellas calles para rememorar su juventud. Si bien lo lamentan, Alberto y César siempre quisieron que esa decisión sea espontánea de Diego, ya que sostienen que hubiera sido muy emotivo para él, sobre todo por el gran recuerdo que tuvo de sus padres luego de fallecidos. “Esto siempre fue un homenaje para él. Y lo más importante para nosotros fue que se lo pudimos hacer en vida”, concluye César.