viernes, abril 17, 2026
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El orgullo del barrio, el amor de un país

Por Luca Trepiana

San Blas y Boyacá, barrio de La Paternal, Buenos Aires. El reloj marca las cuatro de la tarde. El silencio hace pasar desapercibida a la multitud que se acercó al estadio de Argentinos Juniors para despedir a Diego Armando Maradona, quien falleció a los 60 años el mediodía del miércoles 25 de noviembre de 2020 en el partido de Tigre, provincia de Buenos Aires.

Algunos llegan en soledad, otros acompañados, pero todos tienen algo en común: la pesadumbre que llevan en su andar. El dolor y la tristeza es tan grande que nadie puede mantenerse ajeno. Te choca, te penetra y te convierte en uno más de esa masa que llora y saluda a, tal vez, el mejor jugador de fútbol todos los tiempos.

El silencio solo cesa para darle lugar al canto “Maradona no se va, Maradona es del barrio de La Paternal”. El mural con su cara, que se encuentra al lado de la entrada a la tribuna visitante, ya parece una una florería de tantas rosas que le dejaron. También hay velas, cartas, dibujos, banderas y camisetas. Hasta estampitas de “San Diego” se pueden encontrar.

A pesar de que el escenario es la cancha del bicho, hay camisetas de todos los clubes del fútbol argentino. Porque, como reza el mural de la esquina San Blas y Boyacá, Pelusa es el orgullo del barrio, pero tiene el amor de un país entero. Incluso el de los más chicos, que no lo vieron jugar, pero aún así le han contado todo lo que el diez supo hacer adentro de una cancha.

En el perímetro del estadio abundan las imágenes con el rostro de Diego. Las camisetas con el 10 en la espalda se ven por todos lados. Las firmas del ícono que ya son parte de la piel en más de uno. Los abrazos y el más sentido pésame de quienes pasan por allí, aún en tiempos de covid. Aunque también alguna sonrisa se deja ver, quizá recordando los tiempos donde el mito aún era historia viva.

En el mundo también lo lloran los más grandes deportistas, no solo futbolistas. En Nápoles, lugar donde Diego dejó su nombre marcado a fuego, la madrugada no fue un impedimento para que miles de napolitanos se acerquen al estadio San Paolo para inmortalizar la figura del argentino.

El obelisco es otro de los lugares donde se auto convocó la gente para recordar al autor de “la mano de Dios”. Segurola y Habana 4310, séptimo piso, una de las esquinas más famosas de Buenos Aires, colmada de gente. Su antiguo hogar de Fiorito también tiene carteles pegados y velas que se encienden en su honor.

Así como en la cancha de Argentinos hubo camisetas de todos los equipos, en los estadios de Boca y Newell´s, clubes que tuvieron al enganche en sus filas, también se encuentran hinchas de River y de Central acercando una rosa. Los colores hoy quedan de lado, todos buscan rendirle tributo a uno de los pocos argentinos que sabe cuánto pesa la Copa del Mundo.

En el resto de la capital se percibe un apagón. La “ciudad de la furia” se convierte en la ciudad de la angustia. A los hombres mayores de 45, 50 años, se los ve caídos. El que esta en su auto esperando a que el semáforo cambie tiene la mano en la cabeza, como sosteniéndola. El que viaja en el colectivo mira por la ventana buscando respuestas. Y al que camina por la vereda le pesan las piernas.

La pérdida ha sido tan grande y tan significativa que da la sensación que a todos se les murió el mismo amigo, el mismo familiar. Porque Diego fue eso, el amigo y el familiar de cada argentino. Ha defendido al país como ninguno, por eso el país hoy le retribuye todo lo que Diego supo darle.

Diego se fue. Falleció. Físicamente no está más. Pero su esencia vivirá en cada potrero, en cada barrio humilde. Vivirá cada vez que Argentinos dispute un partido de local en el estadio “Diego Armando Maradona”. Se hará presente cada vez que jueguen Boca, Newell´s, Sevilla, Barcelona, Napoli y la selección nacional. Sus rulos dirán presente cuando se nombre a México, Inglaterra y Alemania. Iluminará a cada chico cuyo sueño sea jugar un mundial y consagrarse en primera.

El país pierde a uno de sus más grandes iconos. No solo por los logros deportivos, sino por el sentido de pertenencia. Porque Diego cargaba en su espalda con todos los aspectos de la sociedad argentina, los buenos y los malos también. Por ser un ejemplo de superación. Por amar el suelo argentino. Diego estará presente por siempre en los corazones y en la memoria del pueblo. ¡Que en paz descanses, barrilete cósmico!

Diego nunca morirá

Por Federico Pineda

Escribir un texto bajo emoción violenta te nubla, te quita la posibilidad de analizar fríamente lo que pasó, pero hay una pregunta imposible de esquivar: ¿Queremos oír lo que pasó? Y otra mucho más importante; ¿la queremos creer? Muchos se negarán a hacerlo. Pero Diego trasciende más allá de su nombre. Lo decimos y ya sabemos de quién estamos hablando. Su muerte es el primer paso a la inmortalidad de un hombre que nunca dejo de ser Maradona. Con sus excesos y alegrías, Diego nunca dejo de enfrentar a su otro yo. El que nos abandonó.

El que revivió a todo, dejo de hacerlo. El que enfrentaba cualquier batalla no pudo ante su noble corazón corroído de tanto serlo. La salud desconoce de límites, exigencias o preferencias, pero él saltaba a cada obstáculo que la medicina le imponía producto de sus excesos. En esta nota, no encontrarán cuáles eran. Ya todos los sabemos. Y el que no, se los imagina.

A esta altura, usted leerá estas líneas y dirá: ¿Murió Diego Maradona? No. Bajo ningún punto de vista. Murió Maradona. Diego nunca se irá de nuestros corazones. Ese Maradona que vimos por última vez en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata de mal ánimo, vaya uno a saber con qué propósito, ya no está más. El mismo que estuvo al borde de la muerte hace 20 años, allá por enero de 2000. Pero una vez más había gambeteado a la muerte.

En tiempos de la inmediatez que producen las redes sociales, el único registro que quedará serán videos. Fotos. Imágenes desgastadas por el paso del tiempo. Será el momento de aferrarnos a ellos con demasiado ahínco. Es el momento de sentarse y escuchar. Nada más. ¿A quienes? A los que lo vieron. Ese legado no fue en vano. Nada lo fue.

El debate sobre su persona nunca debe menospreciarse. Maradona fue ejemplo. Y no lo fue. Salió de un barrio olvidado, con múltiples carencias, botines que se rompían en cada partido que disputaba en su infancia. Su vida marcó una resiliencia admirable que supera todos los límites. Sin embargo, muchos podrán señalar el mal ejemplo de la trampa, la viveza criolla, sus excesos. En fin, la persona por encima del jugador.

Hace unos días me hicieron esta misma pregunta: “¿Qué opinas de Maradona?” Mi respuesta no revistió dudas: “¿Cómo jugador o cómo persona?”. Es una obligación separar ambos mundos. La idolatría ante su figura puede cegar hasta el más mínimo detalle, pero su beatificación nunca estará en discusión. Nadie fue, es ni será perfecto, pero Diego siempre será Diego.

Nada es fruto de la casualidad. Todo sucede por algo. Y su muerte pega a la perfección en un año que nos inundó de noticias tristes. Es una porquería escribir esta nota. Pero me resisto a creer que una parte del fútbol murió con él. No. En cada potrero, estará viva su imagen; a capa y espada. En cada cancha, se trasladará su legado. Su magia nunca dejará de estar ausente. Esa misma que regaló a toda una Nación jugando con la celeste y blanca en el pecho.

Cada persona es dueña de su recuerdo. Podrán quedarse con su vida privada, su excelsa capacidad dentro de una cancha de fútbol -o de lo que sea- o con las dos opciones. Como país, nos hizo lo más felíz que pudo. Ahora, es momento de quedarse con las acciones que uno prefiera. Su corazón no latirá más pero, más o menos, siempre estará en los corazones de los demás.

Diego: el grito de los sin voz

Por Thomas Somoza

Es imposible. No hay manera de que ocurra. Intentar explicar quién era él y cómo fue su vida en algunos párrafos, en crónicas, documentales, canciones o en libros no alcanza. No existe material en el mundo que lo logre. Quizá con todo lo bello que ha proliferado, todo el amor que se ha expresado, toda la alegría que ha dado pueda sumarse e intentar acercarse al objetivo. Pero, aún así, sería insuficiente para contar los pasos, el camino, los recuerdos, las anécdotas, los goles, los caños, las gambetas o las frases de Diego.

Sí, ir por ahí comentando que fue el mejor jugador de todos los tiempos es una simplificación. Porque Diego fue más que eso, y qué difícil serlo. Diego fue la democracia, los pibes que murieron en la guerra, las Malvinas, la guerra que ganó en la cancha, la reivindicación de los nadies, la villa, la felicidad del pueblo, pero no la palabra “pueblo” expresada generalmente para abarcar mucho, sino el pueblo como quien pelea toda su vida, quien sabe que está destinado a laburar y ser explotado para llevar el pan a la mesa, quien tiene mínimos ratos en los que de verdad siente que su vida vale la pena y puede ser gozada. Diego fue y es el goce de la vida, es ese efímero instante en el que todavía puede pensarse que hay esperanza, que los sueños sí se cumplen.

Si yo fuera Maradona, viviría como él, reza una canción. Pero eso también es, aunque él haya hecho creer lo contrario, inalcanzable. Nos recomiendan que no nos incluyamos en los textos que escribimos porque no somos la noticia. Estoy muy de acuerdo. Pero es inevitable sostener que jamás podríamos decirle que NO en la cara al poder. Poseerlo absolutamente todo, ser una figura empardada con la del Papa, Dios o cualquier creencia y tener la coherencia de acordarse de qué lugar se viene. Porque Diego fue también el NO a Havelange en 1990, el “echemos a Bush”, el “ya lo dijo tu padre”, el “no se lo dedico a los que quieren una Argentina de Videla y Galtieri”, el “buchón de la Policía jamás”. Fue las millones de gargantas que exclaman cuando el poder impone silencio. Fue, como dijo Eduardo Galeano, “el único jugador rebelde que se animó a desafiar la estructura burocrática, tecnocrática y empresarial del fútbol”.

Sí, no vivió 60 años, sino 600. Vivió distintas vidas. Fue Diego, fue Maradona. Fue el hombre que estuvo 40 años bajo el ojo de los miserables que intentaron y a veces lograron colocarlo como lo más malo de lo malo. Y sí, tuvo errores, porque Diego fue, otra vez Galeano, el más humano de los Dioses. Fue la Argentina toda. Fue San Martín, Rosas, Perón, Evita, Néstor, Cristina, Fidel, Chávez, Lula, Evo y cualquier personalidad masiva que se pueda imaginar. Fue “El Diego de la gente”. Y nunca traicionó. ¿Se comprende la dimensión de lo gigante de la persona que partió? Por eso: no seríamos capaces de manejar tanto.

Claro que este mensaje no está a su altura. Pero el impulso para poder decir “adiós”, un último adiós, es muy fuerte. Diego fue, es y será el grito de los sin voz.

Gracias, Diego.

“El fútbol nunca más será divertido”

Chapecó - SC -Presidente Michel Temer durante Cerimônia em Homenagem às Vítimas do Acidente com Avião da Chapecoense ( Beto Barata/PR)

Por Federico Pineda

Las esquinas de Floriano Peixoto y Condá congregan tristeza, dolor y resurrección. El memorial emplazado entre esas dos calles en una de las paredes del estadio Arena Condá muestra los nombres de los seis sobrevivientes y los 71 muertos que perdieron la vida el 28 de noviembre de 2016 yendo a cumplir su sueño y el de todos los hinchas de Chapecoense; jugar la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Nacional de Medellín.

“Al inicio todos esos jugadores nuevos y el nuevo cuerpo técnico parecían extraños a los ojos, estaban usando la camiseta del club pero no parecía que fuera mi equipo en el campo. Me llevó un tiempo la aceptación y el apego. El fútbol para mí nunca más volverá a ser divertido, entonces me cuesta volver a alentar nuevamente”, cuenta Fernando, hincha de la institución brasileña, que agrega: “Tal vez hoy en día el sentimiento no es el mismo. Amo a Chapecoense pero muchas cosas cambiaron con el accidente”.

Para algunas personas que no recuerden a ese equipo, lo describe como “la prueba real de que el trabajo duro y la dedicación dan resultados”. En esa competición, había superado a Cuiabá de Brasil, Independiente de Avellaneda, Junior de Barranquilla y San Lorenzo de Almagro. Su último escollo era el conjunto colombiano con sede en Medellín. El primer partido era el 30 de noviembre en tierras ajenas. Unos días después, se daría la definición en tierras cariocas.

Finalmente, nada de eso ocurrió y el Arena Conda fue testigo de múltiples ofrendas de propios y ajenos que significaron el llanto de toda la ciudad: “Muere una parte de vos, uno se pregunta por qué ocurrió, porque Chapecó no es una ciudad tan grande, era común ver jugadores en el centro. La sensación es que murieron personas cercanas a vos. Es triste pensar que hizo falta una tragedia para tener reflexiones sobre nuestro lado más humano y emocional”. Cada 29 de noviembre, los hinchas realizan una procesión en homenaje a las víctimas y hay una misa en la catedral para rendirles tributo.

Atlético Nacional -campeón de la Libertadores del mismo año- le cedió el título a su rival y la Confederación Sudamericana de Fútbol respetó y avaló la decisión. Paradójicamente, el año siguiente a la tragedia Chapecoense tuvo su mejor ubicación tras el ascenso a la máxima categoría en 2013. Fue séptimo en el Brasileirao logrando la clasificación a la Copa Libertadores. Allí perdió con Nacional de Uruguay y se quedó afuera de la fase de grupos. Parecía que todo seguía su curso.

“La nueva directiva tomó algunas decisiones dudosas que alejaron al club de los hinchas. La caída a la Serie B hizo que la institución diera un paso atrás que era necesario para repensar las situaciones. Sirvió para analizar cuál era la identidad del club y por qué estábamos huyendo de ella”, expresa el fanático sobre el descenso que se produjo en 2019 tras finalizar 19 sobre 20 equipos -el año anterior finalizó en el 14° lugar- y el proceso que conllevó la salida de muchos jugadores que carecían de rendimiento junto a la llegada de otros con poco cartel y a bajo costo que estabilizó las finanzas del club.

Rápidamente, Chapecoense se destacó por sobre los demás equipos de su divisional y, al cierre de esta nota, es líder de la Serie B con 47 puntos (a 10 de distancia de Juventude que ocupa el cuarto y último lugar que asciende). Solo perdió frente a Cuiabá y Cruzeiro en los 23 partidos que disputó. A falta de 15 fechas para el final, se encamina a volver a la Serie A con una base de jugadores que se asemeja a ese plantel que pasó a la historia; “El tablero parece estar tomando la dirección correcta esta vez”.

La batalla legal

La otra cara de la tragedia ocurrida en Cerro Gordo, lugar ubicado en la ciudad colombiana de Antioquia donde se produjo el accidente, fue y es la batalla legal a la que fueron sometidas las víctimas y los sobrevivientes. El vuelo 2933 de LaMia se dio en la única aeronave operativa con la que contaba esa empresa de aviación, cuyo piloto, Miguel Quiroga, era uno de los dueños de la compañía con base en Bolivia.

“La falta de información clara sobre la falta de pago de las indemnizaciones generó indignación entre los senadores de la Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI)”, declara Juninho Mello, presidente de la CPI compuesta por senadores y diputados federales, sobre el accionar de las aseguradoras y la empresa de aviación.

Uno de los argumentos que esgrimió BISA para declarar que no iba a pagar los 25 millones de dólares de la indemnización a los familiares de las víctimas fue la falta de combustible. Tras el informe de la Aeronáutica Civil de Colombia, se divulgó que el avión se había abastecido con 1636 litros de gasolina para recorrer el trayecto de Santa Cruz de la Sierra hasta el aeropuerto de Rionegro -9300 kilómetros-. “La cantidad mínima debía ser 11.603″ decía hace dos años Miguel Camacho, jefe del grupo de investigaciones que llevó adelante el informe en tierras cafeteras.

Esto se suma a que la aerolínea contaba con atrasos en el pago del servicio. La aseguradora le echó el problema al piloto -ya fallecido- mientras que las familias siguen luchando para que esto no quede impune. Conocida la postura de BISA, Chapecoense decidió tomar cartas en el asunto y los demandó civilmente junto a órganos del gobierno boliviano.

“Actualmente hay una demanda en la corte brasileña. La Fiscalía Federal solicitó una indemnización de US$ 300 millones para los familiares de las víctimas. Ese monto es una condena global y está previsto en la política inicial de la aerolínea LaMia”, cuenta el político de Brasil, que está cargo de la comisión que investiga el hecho y agregó que, desde que inició la pandemia de coronavirus en el mencionado país, no ha vuelto a sesionar la CPI.

En declaraciones para El Equipo, Mello manifiesta su cuestionamiento al grupo estratégico que habría actuado junto a BISA, la reaseguradora Tokio Marine y Aon Benfield Brasil “con el fin de favorecer a LaMia” y sentencia que estás instituciones “se habrían preocupado únicamente por la rentabilidad financiera, dejando de lado la evaluación de riesgos. Por tanto, las aseguradoras tienen la responsabilidad de pagar indemnizaciones a las familias”.

Sin embargo, al ser consultado por la postura de BISA sobre que el seguro estaba suspendido por atrasos en la paga y, sumado a esto, había una cláusula que tampoco cubría los vuelos a Colombia, el hombre oriundo de Santa Catarina manifestó su desconocimiento al respecto.

Dada la demanda que impulsó el Chape, Mello declaró que las empresas están imputadas y agregó que “si estas compañías son declaradas culpables, tendrán que cumplir con lo que ordena el tribunal brasileño”.

Los seis supervivientes:

Rafael Henzel -periodista que cubría al club- tenía 45 años cuando falleció en marzo del 2019 producto de un ataque cardíaco mientras jugaba al fútbol con sus amigos. Tras la tragedia, había escrito el libro “Vive como si cada día fuera el último”.

El arquero Jakson Follmann se retiró con solo 24 años después que le amputaron su pierna derecha. Es embajador de la institución y, dado su gusto por cantar, fue invitado y ganó la edición famosos del reality de canto PopStar, el más importante del país. Eso posibilitó iniciar su carrera como cantante.

El zaguero Helio Neto anunció su retiro a fin del 2019 tras muchos intentos por volver a las canchas. Nunca más disputó un partido oficial con el club. El accidente lo inspiró a escribir “Puedo creer en el mañana”. Además trabaja junto a Follmann dentro de la institución.

El defensor Alan Ruschel volvió a jugar al fútbol el 7 de agosto de 2017, ni más ni menos frente al Barcelona por el trofeo Joan Gamper. Hoy en día, integra el plantel del Chapecoense en la Serie B.

Ximena Suárez fue la única mujer que sobrevivió al accidente. Era integrante de la tripulación de ese vuelo. Tiempo después, retornó a su trabajo como azafata y, tras el hecho fatídico, publicó el libro “Volver a los cielos”.

El mecánico del avión, Erwin Tumiri, estaba junto a Suárez en la parte trasera al momento del accidente y sufrió pocas heridas. Fue el primero en ser dado de alta. En la actualidad, estudia para ser piloto.

¿Qué necesita el fútbol femenino para progresar en Latinoamérica?

Por Thomas Somoza

La chilena Iona Rothfeld, la colombiana Isabella Echeverry y la guatemalteca Ana Lucía Martínez charlaron el lunes con Juan Pablo Sorin sobre el desarrollo del fútbol femenino en sus respectivos países, lo que le falta a la disciplina para mejorar y las dificultades que tuvieron y tienen que atravesar para jugar el deporte. La conversación fue a través de la temática “Guerreras” en Cumbre Fútbol, la convención latinoamericana que reúne a distintas personalidades del fútbol todos los lunes de noviembre, tiene al exlateral izquierdo de la Selección Argentina como moderador y que puede ser vista gratuitamente en cumbrefutbol.com.

Rothfeld juega en Audax Italiano de Chile y se tituló en Ciencias Políticas el año pasado en la Saint Thomas University de Estados Unidos. “La visibilización es un punto de partida, pero tiene que venir acompañada con acciones, con pensar una formalidad y darle una institucionalidad y una estructura al fútbol femenino”, sugirió. Y advirtió que, si esto no ocurre, la visibilidad caerá luego de un punto alto con competiciones importantes porque “estamos dependiendo de la buena voluntad de la autoridad de turno o de un campeonato”. “Falta cabeza, estrategia y pensar en un plan serio de desarrollo que tiene que venir desde las divisiones menores”, propuso.

Quien fuera una de las fundadoras y actual directora de la Asociación Nacional Jugadoras de Fútbol Femenino (ANJUFF) de Chile explicó que en su país los clubes tienen una visión machista en la que se le da más espacio a los hombres que a las mujeres porque “nos ven a nosotras como un problema, un gasto, en vez de vernos como una oportunidad, una inversión, un deber y una responsabilidad”.

—Tenemos que sacudirnos esos prejuicios y estigmas de que el fútbol femenino no vende, no interesa y que no lo jugamos bien porque eso se acabó con el Mundial de Francia. No me vengan a decir que no vende, que es una pérdida de plata porque no puedo creer que su machismo sea tan grande que les nuble incluso la oportunidad de ver un negocio, ya que les encanta ver el fútbol así. Para mí no lo es, es pasión y nuestro sueño. Pero cómo van a ser tan machistas de no ver que acá hay un producto—, sostuvo con indignación Rothfeld.

Martínez juega en Napoli, es la única futbolista nacida en Guatemala que milita en Europa y contó la situación del deporte en su país: “El panorama es muy complicado porque la pandemia ha frenado el desarrollo del fútbol femenino, que fue más golpeado que el masculino por el hecho de no tener ligas profesionales”. Y agregó: “Las jugadoras no cuentan con una preparación adecuada y no tienen instalaciones. Por ejemplo, los campos en donde juegan a veces son de tierra. No son condiciones adecuadas para ellas”.

 

La también Ingeniera Química —que al llegar a Europa realizó un Máster en Marketing y Big Data y otro en Administración y Dirección de Empresas— señaló el problema más grande que tienen las jugadoras guatemaltecas en su país: el nulo apoyo económico. “Ni siquiera hablo de un contrato, pero no tienen ayuda de la liga. Muchas veces no pueden ni desplazarse de sus casas a los entrenamientos. Imagínate en los partidos…”, enfatizó. Y opinó que “lo más importante sería invertir. Yo digo muchas veces ‘no solo es el dinero’, pero creo que se debe empezar con un mínimo de presupuesto para el desarrollo del fútbol femenino”.

Echeverri viste la camiseta de Sevilla y obtuvo la medalla dorada con Colombia en los Juegos Panamericanos de Lima en 2019 —la final fue contra Argentina y vencieron 7 a 6 en penales luego de un empate 1 a 1—. “Lo que le falta al fútbol femenino en el mundo entero es visibilidad y control, mucho más en nuestro continente. Simplemente no sabían que existíamos y Colombia lleva muchos años siendo el segundo mejor equipo de Sudamérica”, resaltó. Y mencionó que el campeonato de su país tiene mucho que copiarle al de España porque la liga dura dos meses y luego se para por un año. Además, resaltó que su Selección no concentra desde la obtención del título Panamericano el año pasado y tampoco disputaron partidos oficiales.

LIMA, PERU – AUGUST 03: Isabella Echeverri of Colombia celebrates after scoring the first goal of her team during Women’s First Round Group A match between Mexico and Colombia at San Marcos Stadium on Day 8 of Lima 2019 Pan American Games on August 3, 2019 in Lima, Peru. (Photo by Marcos Dominguez/Jam Media/Getty Images)

La exjugadora de Houston Aces de Estados Unidos fundó “Somos”, un proyecto que “está encaminado a la educación como herramienta de transformación social en áreas vulnerables de Colombia”. Y expresó que su deseo es direccionarlo a que el fútbol femenino profesional crezca. “Haciendo poquitas acciones vamos a poder lograr que todos esos prejuicios y el machismo vayan desapareciendo y que las niñas y niños no se dejen atraer por eso que viene tan metido en nuestra cultura. Espero que ayude a que el fútbol en Colombia se use para transformar la vida y darles voz a muchas mujeres en Colombia”, se esperanzó.

Las tres coinciden en que la ayuda económica es fundamental para visibilizar al fútbol femenino y que así progrese en toda Latinoamérica. Porque esta disciplina no tiene género y puede ser practicado por cualquiera, por eso Cumbre Fútbol toma a la pelota como elemento transformador de realidades y de inclusión social y cultural para exhibir y darle espacio a las voces que se expresan en favor de dar derechos fundamentales para los y las amantes de este deporte.

Diego Monarriz: “Dirigir San Lorenzo fue algo extraordinario”

Por Juan Manuel Sangregorio

Diego Monarriz debutó como jugador en San Lorenzo de Almagro, el club de sus amores, en 1987 de la mano de Héctor Veira. Ocupaba la posición de enganche. No tuvo mucho rodaje en el “Ciclón” y en 1992 estuvo un corto tiempo en el fútbol sudafricano. Luego pasó por All Boys, Belgrano y se retiró en el Porvenir en 2001.

Como el fútbol era su gran pasión, rápidamente se incorporó al cuerpo técnico de las divisiones inferiores de San Lorenzo y tiempo después también estuvo en las formativas de River Plate y Vélez Sarsfield. Desde 2015 a 2017, trabajó como ayudante de campo de Eduardo Coudet en Rosario Central y Tijuana de México.

Al año siguiente, volvió a San Lorenzo y fue campeón local al mando de la reserva. Su gran oportunidad llegó a finales de 2019, cuando dirigió al primer equipo durante 10 partidos (cuatro victorias, dos empates y cuatro derrotas). Actualmente, a los 52 años, está a cargo otra vez del equipo de reserva, con el cual le tocó sufrir el parate que generó la pandemia e coronavirus ya que los entrenamientos volvieron recién a mediados de septiembre.

  • -¿Cómo viste el rendimiento de los jugadores en la vuelta a los entrenamientos? ¿Pudieron adaptarse rápido?

– Fue complejo para ellos trabajar dentro de su casa. Además no todos tenían la posibilidad de hacerlo en un espacio al aire libre. Por suerte, el cuerpo es sabio y ellos son deportistas hace mucho tiempo y se adaptaron rápidamente. Ahora al aire libre lo vienen llevando bastante bien, con muchas ganas, que eso supera muchas actitudes.

  • -¿Cuál fue la rutina de ejercicios durante las primeras prácticas?

– Más que nada trabajamos con lo que llamamos andariveles, y a distancia para que los chicos no tuvieran contacto. También hicieron trabajos aeróbicos y anaeróbicos ya con pelota. Nada de unificar ni hacer ruedas de pase. Teníamos diez futbolistas y hacíamos dos turnos de cinco, para que no se toquen y se mantengan espaciados. El trabajo era el mismo para todos.

  • -¿Tuvieron muchas dificultades o incomodidades entrenándose de manera virtual?
  • – Fue difícil. Más que nada porque el hecho de estar encerrado también te afecta en lo anímico. Después, el otro problema fue que vía Zoom a veces no te agarra el Internet. También, nuestra idea era que los chicos no volvieran a los entrenamientos con muchos kilos de más y que mantuvieran su físico. El resto se readapta, porque al no tener competencia lo podemos ir llevando de a poco.

– Este año no habrá Copa de la Liga Profesional para la reserva. ¿Creés que esto le puede servir a San Lorenzo para prepararse de mejor manera al próximo campeonato?

– Es relativo. Yo creo que antes de fin de año se van a organizar y jugar algunos partidos amistosos. También estuvo la idea de hacer en diciembre una copa de reserva para que los chicos compitieran. Nada raro, solo para que los chicos vuelvan a jugar y nada más. 

– ¿Qué diferencias encontraste entre dirigir a la Primera y dirigir a las divisiones inferiores?

– Es muy diferente. De una manera estás tratando con profesionales y de la otra con chicos amateurs, más allá de que algunos puedan tener contratos. En la primera estás más expuesto con los resultados, y en las juveniles es un contínuo aprendizaje. En una competís por ser campeón o entrar en copas y en la otra pueden ir a verte como máximo 80 personas. Además, la primera es más exigente porque el fútbol argentino no te espera. La mayoría es el partido tras partido. Te guste o no, solo importan los resultados.

– ¿Qué consejos les das a los juveniles para que vayan tomando confianza antes de llegar a primera?

–  A mí me gusta trabajar en base al error semanal del chico, para que pueda explayarse el día del partido de una manera más suelta. No soy de esos entrenadores que se vuelven locos. Me gusta corregir lo que es semanal y lo que no se trabajó en la semana, evito inculcárselo al jugador el día del partido. Les digo que jueguen tranquilos, que demuestren lo que saben y que si están donde están es por algo.

– ¿Qué cosas, tanto buenas como malas, aprendiste durante tu ciclo de diez partidos como DT del primer equipo?

– Para mí fue una bendición. Fue algo extraordinario. No puedo pedir más. Obviamente hubiese estado mejor seguir. Hay cosas imborrables que las llevo en el corazón y no me las voy a olvidar en la vida, cómo competir contra grandes equipos y entrenadores. Nunca me imaginé que iba a estar yo ahí.

– ¿Te gustaría volver a tener otra oportunidad? 

– Nunca se sabe qué pasará en el futuro. Aunque si vuelvo a dirigir en Primera, no creo que sea en San Lorenzo. Me siento capacitado y sin temores para dirigir a cualquier equipo, pero también estoy bárbaro en el club cumpliendo mi rol..

– Durante esta etapa, tuviste diferencias con Ángel y Oscar Romero, ¿considerás que la prensa exageró mucho ese conflicto y se dijeron cosas que no pasaron?

– Lo que pasó fueron cosas que puede vivir cualquier entrenador. No fue ninguna pelea ni nada por el estilo. Entiendo también que la prensa tiene que sacar datos y comunicarlos, pero en este caso no es que me peleé con los jugadores ni hubo ninguna falta de respeto. Fue algo interno que sucedió en un partido y no pasó más nada. A las 24 horas ya había terminado.

– Antes de llegar a primera fuiste ayudante de campo de (Eduardo) “Chacho” Coudet en Rosario Central y Tijuana. ¿Qué cosas positivas aprendiste de él?

– De él aprendí lo que es el optimismo, las ganas y la perseverancia. Es una persona con una cabeza muy fuerte y ganadora. Tenemos una relación muy buena. Humanamente es un tipo sensacional porque te deja trabajar y te da libertad en el día a día. No me sorprende para nada lo que logró en Racing y en Inter de Porto Alegre.

– Con respecto a tu carrera como jugador, ¿te hubiese gustado jugar más tiempo? ¿Cuáles fueron los motivos de tu retiro?

– Yo estaba prácticamente entero para jugar, no tenía lesiones y estaba bien con mi peso. El problema fue que conllevaba un montón de situaciones, como pasaba antiguamente en el ascenso, porque las situaciones económicas de los clubes eran malas y a veces pasaba muchos meses sin cobrar. En esos momentos tenés que dejar de lado ese egoísmo de “sigo jugando al fútbol” porque tenés hijos y una familia.

– ¿Viviste alguna experiencia insólita durante tu paso por la Liga sudafricana?

– En el año en el que estuve todavía regía lo que fue el apartheid, aunque en sus últimas. Solo rescato dos cosas muy lindas: el partido contra el Milan en el estadio Ellis Park con la presencia de Nelson Mandela, que además nos entregó una medalla a cada uno; y la otra fue cuando paramos en un hotel en Johannesburgo y un día bajamos a desayunar y vimos entrar a un personaje con sus custodios… era Muhammad Ali.

 

Belocopitt: del fracaso en Ferro al éxito en Monteros

Por Matías Cavallero

En el año 2003, Tucumán se erigía ante uno de los hitos deportivos más grandes de la historia de la provincia. Una pequeña ciudad, de apenas 23.000 habitantes, disfrutó de históricos como Waldo Kantor y Hugo Conte disputando cada pelota como si fuera la última. No fue magia: Monteros logró su primer subcampeonato en la temporada 2003/04 y, en la posterior edición, se quedó con el trofeo. El equipo de vóley recibió, en aquella oportuna gesta, una colaboración indispensable.

El empresario Claudio Belocopitt, actual accionista del canal América TV, llevó a Swiss Medical a ampliar su rango de conocimiento más allá de la medicina privada. Sin embargo, meses antes, sufrió la mayor de las desavenencias; su incursión en un Ferro Carril Oeste quebrado y en licitación quedó trunca. Y él, involucrado en una causa judicial que aún deja cicatrices en Caballito. A 17 años, lo cuenta en primera persona para El Equipo.

Contador público e hincha fanático de Estudiantes de La Plata, uno de los treinta hombres más ricos de la Argentina –poseedor de una riqueza que alcanza los US$ 440 millones, según  Forbes- piensa, traga y comienza: “Soy fanático del deporte desde chico. Inicialmente nosotros buscábamos una licencia para entrar al vóley por insistencia de Marcelo (Tinelli), mi amigo personal. Lo primero fue intentar ver si podíamos hacerlo con Ferro. Sinceramente, no estábamos muy interiorizados en aquella realidad del club”.

Tras convertirse en una institución modelo en los años 80 –cerca de 40.000 socios, dos campeonatos Nacionales de fútbol, tres en básquet, títulos en vóley y otras disciplinas-, el Verdolaga había quebrado en 2002 tras desmanejos dirigenciales y un contexto socioeconómico complejo. La decisión de la justicia, a través del decreto del exmagistrado Rodolfo Herrera, llevó a un Órgano Fiduciario a comandar los destinos y las arcas del club. El equipo profesional de fútbol quedó a cargo de Gerenciar S.A., de Gustavo Mascardi. Todas las otras actividades, incluyendo lo social, habían sido entregadas a Swiss Medical Sports; aquel contrato siquiera llegaría a firmarse.

“Parecía interesante generar una sinergia entre salud y deporte, hubiera sido un gran proyecto. Podríamos haber puesto a Ferro a la altura de los mejores clubes en Argentina. El club tiene una ubicación geográfica fantástica. De todos modos, solo presentamos un bosquejo. Cuando nos presentamos para la licitación, yo vi venir lo que iba a pasar. Acerqué el proyecto y dije que lo haríamos solo si los hinchas estaban de acuerdo. Me decían que no había ni agua caliente. Empezaron a poner objeciones que creo que no son”, afirma el empresario, aún enojado por las expresiones de algunos fanáticos, a quienes cataloga de “grupo político”.

Belocopitt no tarda en ofrecer detalles: “Algunos se oponían a cualquier cosa; decían que nuestra participación era perjudicial para el club. Hasta un socio – Eduardo Sreider, ex vocal, en una entrevista con Página 12- comentó que yo iba a echar gente. Un absurdo. Hay que mirar los estudios como empresario: he tenido quince empresas y nunca despedí a nadie. Hubiese contratado más empleados. Nunca se iba a hacer un negocio porque en las actividades no hay para sacar, hay para poner. La gente siempre mira la parte mala de la historia, los que protestaban no tenían que pagar los sueldos de nadie. Yo ya me resigné, es un caso paradigmático de lo que son las cosas en Argentina. La gente siempre dice que ‘de alguna manera nos van a cagar’. Nuestro único beneficio iba a ser el del marketing deportivo”.

Consultado por el rol de Pablo Herman, vicepresidente de Swiss Medical, que formaba parte de la Comisión Directiva de Boca durante la gestión de Mauricio Macri al frente del Xeneize, responde: “No sé si él estaba en 2003 allá, pero tenía un rol pasivo. No entiendo por qué su participación en Ferro hubiera sido un conflicto de intereses. No veo que para invertir en gimnasios, piletas y canchas tuviese que estar afuera de todo”. Sin embargo, la relación entre Belocopitt y Ferro no acabó allí; los jerarcas de la empresa de medicina debieron ir a juicio oral como “colaboradores indispensables” del juez Herrera, de quien se supo, a través de una cámara oculta del programa “Telenoche” en el año 2004, que quería licitar el estadio para construir un shopping.

“Quedamos todos vinculados en esa causa espantosa. Es un récord absoluto; no pisé el club, no recibí nada porque la transacción no se hizo, y tenía cero conocimiento con Herrera, que después estuvo ligado al negocio de la tierra. Para que seamos colaboradores deberíamos haber recibido un beneficio, y eso no pasó. Después, el rol del juez con respecto a otras actividades es otra cosa, por eso él sigue en juicio y a nosotros nos sobreseyeron. Estoy muy arrepentido, aprendí que no me meto más en lugares donde los que están del otro lado no tienen nada que perder”, expresa el empresario, dolido y ofuscado. Una década y media después, la herida sigue abierta.

Sin embargo, la experiencia en el vóley con Monteros lo levantó de las cenizas deportivas: “Allá alquilamos la licencia dos años y fue hermoso. Vivimos una emoción enorme. Un equipo tucumano ganó un título profesional por primera vez en la historia”.

Hoy, su preocupación radica en el porvenir del fútbol argentino: “Ojalá nos demos cuenta que todo puede ser un desastre antes que un orgullo. Los clubes están fundidos, los dirigentes no responden por las consecuencias. Los campeonatos no le importan a nadie. No hace falta ser genio para ver cómo está esto; a nivel selección, flojito, perdemos la condición de potencia. Hay que mirar lo que está pasando en otros países”.

Para el empresario, la solución pasa por la inyección de capitales privados en las instituciones sin fines de lucro: “Es imprescindible que pase porque el derrumbe es abrumador. Todos estos cambios son complejos y requieren máximo consenso. No ha funcionado hasta el momento porque cuando vos tenés una mayoría que quiere que las cosas no cambien, es muy difícil. Si sacás a los grandes, el resto están todos complicados”.

Belocopitt no descarta sumarse a otro proyecto en el futuro. Una eventual llegada de las sociedades anónimas deportivas (SAD) podría impulsarlo a dar el gran salto hacia el fútbol. Los antecedentes de gerenciamientos –Belgrano, Racing, Quilmes- no fueron positivos. Y en Avellaneda 1240, los socios dieron su veredicto definitivo: las puertas están cerradas.

 

Fútbol femenino: la salida fue Ezeiza

Por Julián Salvia y Florencia Pereira

Luego de haber conseguido la profesionalización en marzo de 2019, el fútbol femenino argentino creció a pasos agigantados. Con este gran cambio, el campeonato nacional de primera división comenzó a tener una mayor visibilidad, provocando así que el mercado de pases extranjero comenzara a fijarse en los talentos del país.

Bajo el contexto de la pandemia por Covid-19, muchas jugadoras han decidido seguir su carrera en el exterior (principalmente en Europa) debido a las grandes oportunidades económicas y deportivas que ofrece el Viejo Continente. El hecho de emigrar a otros países les permitirá a muchas de ellas dedicarse únicamente al fútbol y no como sucede en Argentina, donde la gran mayoría deben cumplir una doble función laboral aparte de entrenarse.

Todos estos éxodos causaron un rearmado dentro de los equipos del fútbol nacional, que analizaron nuevos fichajes para mejorar los planteles, o directamente apostaron a mantener sus bases, anunciando la renovación de contratos vigentes de cara al próximo torneo. Los conjuntos que más sufrieron la salida de futbolistas al exterior son la UAI Urquiza y Racing, que perdieron jugadoras claves para la escuadra.

El proyecto de permanecer con una base y extender contratos fue el más utilizado en las demás instituciones. Entre ellas, las que más renovaron fueron Estudiantes de La Plata, River Plate, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y San Lorenzo.

Gracias a la visibilidad que recibe actualmente el fútbol femenino tanto nacional como internacional, las jugadoras argentinas tuvieron la posibilidad de emigrar a distintos continentes, entre ellos Europa y Asia, sin dejar de lado que varias se mantienen en América. Algunas futbolistas pegaron el salto al exterior después de grandes citas como la Copas América 2010, 2014 y 2018, y el Mundial de Francia 2019, pero también muchas lo lograron este año en plena pandemia. Así se divide el éxodo actualmente:

España:

  • Florencia Bonsegundo (UAI Urquiza- Sporting Club de Huelva), actualmente en Valencia.
  • Vanesa Santana (Boca Juniors- Estudiantes de Guárico- Atlético Huila- América de Cali- EDF Logroño), ahora en Sporting Club de Huelva.
  • Ruth Bravo (Boca Juniors y CD Tacón), hoy en Rayo Vallecano
  • Aldana Cometti (Boca Juniors a Granada) actualmente en Levante.
  • Vanina Correa de San Lorenzo a Espanyol.
  • Estefanía Banini (Club Las Pumas de Mendoza, Colo-Colo, Washington Spirit, Valencia) hoy en día en Levante.
  • Solana Pereyra de UAI Urquiza a UD Tacuense.
  • Amancay Urbani de Club Atlético Belgrano a Deportivo Alavés.
  • Milagros Menéndez de Racing a Granada CF.
  • Adriana Sachs de la UAI Urquiza a UD Collerense.
  • Belén Potassa (UAI Urquiza- Albacete), actualmente en Córdoba CF.
  • Sofía Schell de la UAI Urquiza a Córdoba CF.
  • Karen Vénica de la UAI Urquiza a Córdoba CF.
  • Gisele Montenegro (Club Atlético Belgrano – Zaragoza CFF- Huesca) ahora en C.D Juan Grande.
  • Mariela Coronel (San Lorenzo- Zaragoza- Atlético de Madrid- Madrid CFF), actualmente Villarreal.
  • Valentina Camara (UAI Urquiza- Deportivo Alavés), ahora en Femarguín.
  • Karen Spiazzi (River Plata- Deportivo Alavés), hoy en día en Getafe.
  • Daiana Domeniconi del Club Atlético Belgrano a Huesca.

Italia:

  • Dalila Ippolito de la UAI Urquiza a Juventus.

Noruega:

  • Mariana Larroquette de (River Plate – Universidad de Chile – UAI Urquiza), actualmente en Lyn.

Portugal:

  • Camila Gallea de San Lorenzo a Valadares Gaia.

Brasil:

  • Agustina Barroso (UAI Urquiza – Ferroviárias – Fylde Ladies- Osasco Audax – Corinthianse- Madrid CFF), ahora en Palmeiras.

Chile:

  • Yael Oviedo (Boca Juniors – Foz Cataratas- UAI Urquiza – Granada- Rayo Vallecano), en el presente en Universidad de Chile.

 Australia:

  • Gabriela Garton de la UAI Urquiza a Essendon Royals.

China:

  • Soledad Jaimes (Boca Juniors- Foz Cataratas – São Paulo – Santos FC- Dalian Quanjian F.C – Olympique de Lyon), actualmente en Changchun Dazhong Zhuoyue.

Estados Unidos:

  • Luana Muñoz (UAI Urquiza- Tyler Junior College), hoy en día en Texas Tech.
  • Laila Espamer (San Lorenzo – Lancaster Inferno de Pennsylvania, Santa Clarita Blue Heat Football Club de California), ahora en Martín Methodists Collage.

 

 

Belén Potassa y el éxodo imparable del fútbol femenino

Por Agustín Kuc

El fútbol femenino en la República Argentina tuvo un notable progreso en un corto período a causa de la profesionalización del deporte; si bien mantiene enormes diferencias en comparación con la disciplina practicada por los hombres, tales cuestiones como el desarrollo de la infraestructura, organización y evolución del torneo local, posesión de herramientas destinadas a las mejoras físicas y técnicas, entre otras, derivaron en la formación de una rama cuasi elite.

Una de las falencias que se mantienen y cumple un rol primordial en la burbuja del profesionalismo es el respaldo económico con el que cuenta la liga y los diferentes equipos que la conforman. La billetera que se relaciona con el fútbol femenino deja de lado la oportunidad de vivir de y para la pelota, situación que facilita la decisión de las jugadoras a la hora de elegir emigrar o no al exterior. El número de futbolistas que dejaron el país a consecuencia de esta problemática refleja el contexto económico argentino y de los clubes que compiten en el campeonato local. Veintisiete son las chicas que partieron a las diferentes ligas del mundo con el afán de desarrollarse pura y exclusivamente en el fútbol y así poder encasillar su carrera deportiva.

La delantera María Belén Potassa, con presente en el Córdoba Club de Fútbol, equipo que milita en la Segunda División de España, afirmó que “el emigrar a Europa fue conocer y adaptarse a una vida y desarrollo atlético distinto al que estaba acostumbrada en Argentina. Acá no podés relajarte, todas las semanas es un desafío nuevo. El campeonato es muy competitivo, no sabés con lo que te vas a topar”.

La organización que hay acá (España), el alto nivel de competencia que se da entre los diferentes clubes, la oportunidad que te brindan de poder vivir a través del fútbol, es excepcional. Uno puede descansar, entrenarse al 100% por ciento, saber con exactitud las bases y condiciones del torneo y el espacio en donde está. Allá (Argentina) te encontrás con un campeonato irregular, vivís con la incertidumbre de no saber si se juega o no el fin de semana o si te renuevan el contrato a fin de año; estas adversidades le quitan valor al certamen y, a aquellas futbolistas que tienen una trayectoria importante, les llega la posibilidad de cruzar el charco, agarran las valijas y se van”, aseveró Potassa, nacida en Cañada Rosquín, provincia de Santa Fe.

Surgida en las Divisiones Inferiores de Rosario Central, Belén puntualizó los frutos que da el deporte en actividad femenina y señaló que “la disciplina puede aportar en muchos polos socioculturales, desde la felicidad de una nena hasta el ingreso económico para el bien de los clubes. El desarrollo del ejercicio practicado por las mujeres necesita una oportunidad, hace falta que personas del mismo género ocupen cargos dirigenciales, se precisa una mayor viralización y masividad de la actividad”.

“Nunca vamos a igualar a la atmosfera del fútbol masculino. Aún así, tenemos presente (las jugadoras) que hay un sinfín de ocasiones para progresar; las marcas deben apoyar las competencias, se tiene que fomentar el uso de Categorías Formativas en los clubes, se necesita un certamen de desempeño mixto. Claro está que todo se puede lograr con ganas y dinero, si las empresas y las mismas instituciones invierten en las mujeres, a largo plazo se va a crear un proyecto de calidad”, ratificó Potassa que cuenta con nueve títulos en su vitrina, seis obtenidos con Boca Juniors y tres con la UAI Urquiza.

La jugadora campeona con la selección argentina del Campeonato Sudamericano Femenino de 2006 expresó que valora que “muchas chicas hayan decidido jugar a la pelota y optado por desarrollarse en un deporte tan machista como el nuestro. Más allá de que retrocedemos en muchas cuestiones como sociedad, debemos seguir con la lucha. La mujer nació para pelear por sus derechos y no tiene que bajar los brazos, eso es lo importante”. 

 

“Para nosotras tener voz es muy importante porque somos las que formamos el deporte”

Por Clara Palacio

Hace más de 10 años que dejó su ciudad natal para poder competir en un club de alto rendimiento. Se describe como una mujer aguerrida, creativa y ansiosa. Le tocó vivir situaciones donde se denigró al deporte femenino; ahora forma parte de “Las Lobas” en Gimnasia que es un equipo muy ganador y fuerte en el vóley.

Lucila Bergé es una jugadora de voleibol de 28 años, oriunda de la provincia de San Juan, donde allí desde muy chica practicó varios deportes como el tenis con tal solo 7 años. Poco tiempo después llegó el voley a su vida. Sus padres siempre le inculcaron la realización de actividad física pero solo ella les hizo caso ya que sus dos hermanas mayores optaron por distintas profesiones.

A medida que fue creciendo tuvo que optar por uno de los dos porque no tenía tiempo suficiente en razón de que formaba parte de la selección de San Juan, donde comenzó a jugar sus primeros torneos argentinos. Su aspiración y motivación creció cuando la convocaron para el equipo juvenil nacional hasta que llegó la oferta de ir a Estudiantes de La Plata.

Con 17 años tomó la decisión de partir de su ciudad natal e ir a la capital de la provincia de Buenos Aires, aunque no iba a estar sola ya que sus hermanas se encontraban allí estudiando. Ese fue un gran cambio dado que la competencia allí es más exigente y competitiva.

Sus inicios en el club Pincharrata los recuerda como un gran salto en su carrera y con bastante ambición ya que al principio se les prestaba demasiada atención a los deportes amateurs pero eso no resultó siendo así: “En la última etapa todo fue mucho más tenso porque no teníamos ropa, había malos tratos y tampoco teníamos movilidad. Yo era la capitana, me re enojaba y también discutía con los dirigentes”, declaró la voleibolista.

La relación no era buena y todo se inquietó aún más cuando llegó una oferta de Gimnasia y Esgrima La Plata, institución del cual forma parte hace 3 años. Por eso su salida no fue como a ella le hubiera gustado y cuando se le preguntó si tiene sentimientos encontrados al enfrentar a EdeLP aseguró que no porque muchas de sus compañeras también se fueron del equipo.

En sus tiempos libres disfruta de leer libros, ver series, juntarse con amigos a tomar algo en un bar y utilizar su computadora para hacer cosas relativas a su oficio. El año pasado se egresó de la Universidad Nacional de La Plata en la carrera de diseño industrial y actualmente trabaja en diseño de mobiliario. Durante la cuarentena, atravesó distintas emociones y se sintió más motivada cuando entrenaba vía Zoom. Además, el poder ir a cumplir sus obligaciones laborales bajo protocolos le facilitó seguir bajo una “rutina”.

A su vez, en la pandemia se sumó al colectivo Doble Cambio que fue creado por jugadoras y ex jugadoras en marzo de este año precisamente en el día de la Mujer. Lo que busca es la profesionalización y más equidad e igualdad. La oriunda de San Juan confesó que es un tira y afloje constante, que no se va a poder cambiar el deporte de un día para el otro. En este tiempo tuvieron varias reuniones con dirigentes y entrenadores que las escucharon pero hay muchos que piensan que las mujeres no deberían tener voz en la toma de decisiones. Cuando era chica se dio cuenta que el vóley debía ser sí o sí profesional por la cantidad de gente que lo practicaba en el país: “Además, cabe destacar que el voleibol siempre fue muy recurrido por las mujeres. Para nosotras tener voz es muy importante porque somos las que formamos el deporte”, agregó.

Por otro lado, comentó que no mantiene una cábala definida sino que en el torneo tal vez si tienen una racha ganadora es de pintarse las uñas del mismo color, usar el mismo top o colita de pelo. Dentro de la cancha, se considera como una jugadora muy aguerrida, que no da por perdida ninguna pelota. No se describe como ofusca , prefiere arengar más y empujar al equipo para que siga luchando. Uno de sus objetivos a corto plazo es salir campeona junto a “Las Lobas” en la Liga Nacional ya que aún no lo pudo lograr. También confirmó que falta menos para el reinicio del torneo, así que Lucila tal vez pueda cumplir su tan ansiada meta.