El paro agropecuario patronal de 2008, también conocido como “el conflicto de la 125”, fue uno de los hechos que marcó la historia política moderna de nuestro país. Para muchos también trazó el comienzo de una grieta que polariza a la sociedad hasta el día de hoy. Con una opinión pública fragmentada, los debates se hicieron cada vez más frecuentes. La lectura y las discusiones con amigos en el secundario llevaron a Sebastián Vidal a plantearse la necesidad de involucrarse.
Con Néstor y Cristina Kirchner como bandera política, Sebastián empezó a militar a sus 17 años. A los 20 hizo su debut como profesional en la CAI de Comodoro Rivadavia. “El activismo en el fútbol me parece fundamental. Creo que el jugador tiene muchísima llegada y, a partir de eso, puede hacerles llegar algunas cuestiones sociales a los más chicos que lo tienen de referente”, asegura.
Vidal acompañó su carrera profesional y su militancia política con estudios superiores: tiene un título terciario en comunicación y actualmente cursa economía en la Universidad de Avellaneda. “El impedimento a estudiar es una construcción cultural de lo que debe hacer y lo que no debe hacer un futbolista. No es una cuestión de falta de tiempo”, analiza. Un caso anómalo en un ámbito que hoy en día se mueve en función de otros intereses.
Las elecciones presidenciales de 2019, con la posibilidad de una nueva gestión de Mauricio Macri al frente de la Casa Rosada luego de cuatro años de endeudamiento, suba de tarifas, desempleo y pobreza fueron para Sebastián el momento de ir más allá: firmó, junto a más de 100 personalidades vinculadas al fútbol, una solicitada en apoyo al actual presidente Alberto Fernández. También organizó Futbolistas Unides, un espacio donde jugadores y jugadoras expresan su compromiso político y social. “Encontré mucha aceptación porque evidentemente muchos futbolistas sintieron también que era el momento de expresarse y lo hicieron. Haber encabezado esa movida es muy gratificante”, afirma.
A sus 30 años, Vidal anunció un precoz alejamiento de la práctica profesional de fútbol para aceptar la propuesta de ser Secretario de Deportes de la Ciudad de Avellaneda. Sebastián elige pararse en la vereda de enfrente de los jugadores a los que se les ofreció un cargo por el mero hecho de patear una pelota. “No soy un futbolista que se volcó a la política. No es mi caso, yo soy un militante”, alega. Quizás sea eso lo que lo diferencie en un deporte que, como él bien define, se vende como apolítico.
Corrían los últimos días del invierno de 1984, se percibía el cambio de clima en el ambiente. El 11 de septiembre, justo en el día del maestro, nació una maestra de la vida. Giselle Muñoz, jugadora de tenis de mesa adaptado clase 7, que integra el seleccionado Nacional desde muy chica.
Esta hincha de San Lorenzo desde que era bebé trabaja en la Secretaría de Deportes de La Matanza y asistió a cinco JJ.OO. consecutivos desde Sydney 2000, al que concurrió con tan solo 15 años.
Al octavo mes de gestación, su madre sufrió un pico de presión del que Giselle sufrió las consecuencias. Esto le causó una hemiplejía, que es un acortamiento de tendones de la mitad del cuerpo, en el lado derecho. Pero ningún diagnóstico la frenó.
Su familia está conformada por sus padres y cuatro hermanos, de los cuales ella es la más chica: “Imagínate, estaba en una burbujita de cristal, que nadie me tocara, que nadie me hiciera nada, porque saltaban todos”, relata entre risas.
Once años después, una asistente social le sugirió a la familia que debía comenzar a hacer alguna actividad física para poder mantenerse, ya que la recuperación iba a tener un límite, por lo que la discapacidad quedaría para siempre.
Así conoció el Centro de Discapacitados de La Matanza (Ce.Di.Ma), pero no fue tan fácil. Cuando llegaron al playón de estacionamiento había un grupo de chicos jugando al básquet en silla de ruedas, deporte de mucho contacto físico. La madre al ver eso se asustó tanto que le dijo: “No, yo acá no te dejo, te van a lastimar, te van a fracturar la cabeza, te voy a sacar en una ambulancia”. Sin embargo, esa niña de 11 años no se quedó de brazos cruzados, insistió y persuadió tanto que al mes regresaron y fue ahí cuando arrancó todo.
El tenis de mesa llegó por casualidad o causalidad. Un día su profesora de recreación se ausentó, por lo que fueron al sector de ping pong; con una gran sonrisa en su rostro y la voz teñida de felicidad cuenta que fue amor a primera vista.
Al año, ya formaba parte del conjunto nacional y viajó sola por primera vez a un torneo que se disputó en Estados Unidos.
“En el momento que yo empiezo a viajar, había dos federaciones diferentes, que estaban separadas por discapacidad. Una era la de silla de ruedas y otra era la de parálisis cerebral, que era a la que yo pertenecía. Yo tenía más relación con los de silla de ruedas. Los chicos de mi federación se iban a ir a Miami, pero yo me quedé en Houston con los de silla de ruedas.Hice un tramo sola a los 12 años, al estilo Mi pobre angelito, me subí al avión para ir a Miami. Cuando bajo y los busco, ellos no estaban. Empecé a caminar sola, y por suerte encontré un policía mexicano que hablaba español. Estuve treinta minutos sola hasta que los encontré. Antes de abordar el vuelo que venía a Bs.As. de vuelta se me ocurrió llamar a mi mamá y decirle: ‘mamá los encontré’ y ella me dijo: ‘¿a quién encontraste?’ Pobre, la pasó mal. Creo que esa experiencia marca el antes y el después de cómo el deporte para una persona con discapacidad te da un montón de apertura mental, de cosas que quizás pensaba que no podía hacer y que en realidad el límite se lo pone uno”, dijo en una anécdota que refleja a pleno su personalidad y la forma de afrontar las distintas situaciones que se le presentaban.
Cosecha una vasta cantidad de títulos y medallas, pero hubo una que, según sus propias palabras, fue la más significativa y la frutilla del postre, ya que detrás de ese logro hay una gran historia.
Post Londres 2012 se iba a retirar para ser mamá, planificó todo y así sucedió. En junio de 2013 nació su primera hija, Martina, un mes después y con una cesárea encima volvió a los entrenamientos. El torneo Panamericano que debía disputarse en Brasil se suspendió dos veces. Finalmente lo pasaron para diciembre de ese año en Costa Rica. Llegó a jugarlo, salió campeona y clasificó directo al Mundial de Beijing 2014. El esfuerzo, amor, dedicación y constancia pudieron más. Logró ganar una medalla de bronce. Después de 20 años Argentina volvió a estar en un podio mundial y gracias a ella.
Es una gran referente en su disciplina y siempre le habla a los más jóvenes con la intención de generar conciencia de que el deporte es bueno y también es bueno estudiar. “Lo que constantemente les digo a los chicos es que lo primero que tienen que hacer es cursar una carrera, ya que el tenis de mesa no va a ser para toda la vida. Que se reciban y luego le dediquen todo el tiempo que quieran al deporte, siempre y cuando estudien”, cerró.
Como actual Presidenta de la Comisión de Para Atletas, rol que asumió hace un año, trabaja codo a codo con el Comité Paralímpico Argentino para defender los derechos de los deportistas o actuar en caso de injusticias. Así lo hizo hace unos meses atrás, cuando el Ministerio de Turismo y Deportes autorizó la vuelta a los entrenamientos para todos aquellos que vayan o tengan chances de clasificar a Tokio 2021, dejando afuera al entorno adaptado. Entonces ella junto a otros representantes se pusieron al hombro la situación y alzaron la voz para ser escuchados y tenidos en cuenta.
“El tenis de mesa es mi vida, porque no sé qué hubiese sido de mí sin haberlo conocido. Me dio libertad, independencia, sostén económico. Es todo”, cierre.
La bahiense practica el deporte desde muy chica como toda su familia y a base de trabajo y esfuerzo logró cumplir sus sueños, a pesar de las pocas oportunidades en el país. Ganó varios torneos, participó de Grand Slams y llegó a ser la número uno de la Argentina. Además de varias alegrías, el deporte le trajo frustraciones.
Catalina Pella abrió sus ojos por primera vez un 31 de enero de hace 27 años en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, y nació con una raqueta bajo el brazo. A diferencia de la mayoría, recibió su herencia a pocos años de nacer: el amor por el tenis lo tomó de parte de sus abuelos y parientes más cercanos. La familia Pella lleva esa pasión en la sangre.
Catalina es una mujer de pelo castaño, con ojos marrones y de altura media. Se reconoce como una persona que intenta decir la verdad, aunque duela o moleste. Si algo no le gusta, se lo hará saber rápidamente a los demás. No intenta caerle bien a nadie, dice las cosas como las piensa. El ser tan frontal no le impide ser de carácter sereno.
La oriunda de Bahía Blanca es muy familiera, y tiene una gran relación con todos sus parientes. El tenis los une todavía más y ella misma admite que no podría llevarse mejor con ellos. Cata, además, cuenta con muy buenas amigas tanto dentro como fuera del ámbito deportivo. Una de ellas es la rosarina Nadia Podoroska, quien se hizo muy conocida durante las últimas semanas.
A pesar de que practique tenis desde los cuatro años, no le gustan mucho los deportes. Pero la pelota y la raqueta no es lo único a lo que le dedica su tiempo y cabeza. Desde el año pasado, comenzó a estudiar psicología, y se esfuerza para poder dedicarse a la universidad y al tenis de la mejor manera.
Uno de los sueños de Cata era representar a Argentina y, de muy chica, lo pudo cumplir. En 2014 logró ser convocada para jugar en el conjunto nacional en la entonces llamada Fed Cup. “Me encanta jugar para la selección argentina”, asegura la tenista de 27 años siempre que tiene la oportunidad.
Catalina reconoce no tener ídolos, pero sí admira a muchas personas. A diferencia de varios, no idolatra a gente reconocida. Su principal admiración es hacia las personas más cercanas que practican la misma actividad. “Me encanta su esfuerzo, porque no lo veo mucho en la vida cotidiana”, comenta la deportista.
Otro de los objetivos de Cata desde que empezó a usar la raqueta era participar en un Grand Slam, y también lo pudo cumplir. A pesar de no haberse metido nunca en el cuadro principal, sí fue parte de la clasificación tanto del Abierto de Australia como del US Open. Una de las anécdotas más insólitas de la bahiense se relaciona con su entrada a estos torneos. “Por mi ranking, quedaba a nada de entrar a los Grand Slam. La organización me había dicho que era difícil que participara, así que me había anotado a otro torneo. Luego, un día antes del inicio de la qualy, me dijeron que sí podría entrar”, comenta Cata. Como aquella vez clasificó inesperadamente, para Wimbledon le pasó lo contrario. Quedó un solo puesto por detrás del requerido para participar.
Su logro más importante, sin dudas, fue ser la raqueta número uno de la Argentina. En 2016 finalizó entre las 200 mejores del mundo, consiguiendo de esta manera el ansiado objetivo. En 2017, a pesar de bajar más de 100 lugares, se mantuvo en esa privilegiada posición.
A lo largo de su carrera, la oriunda de Bahía Blanca ganó varios torneos y, según ella, el más importante fue el obtenido en Curitiba, Brasil, en 2016 por ser el primero.
Pero el tenis no solo le trajo alegrías a Catalina, sino también frustraciones. Debido a las pocas oportunidades para las tenistas mujeres en Argentina y en el resto de América Latina, la bahiense decidió darle un descanso a la raqueta, al menos, durante todo 2020. Quizá este descanso le permita recuperar fuerzas para volver más fuerte el próximo año y seguir demostrando la luchadora que es.
Por Pablo Fonseca Fernández, Hernán Meriles y Marcos Pasanisi
En plena concentración de Tigres de México, Nahuel Guzmán expone toda su simpleza y humildad en cada una de sus opiniones respecto a una amplia variedad de temas que esbozan la figura de un tipo que no olvida sus raíces, y que también se ocupa de problemáticas sociales que alguna vez vivió desde cerca.
Cuarenta y siete y medio, treinta y dos centímetros en la medida japonesa que marca la etiqueta de su zapatilla. De ahí viene el apodo que lleva desde los 15 o 16 años. Cuando pegó el estirón y le creció la pata arrancó la complicación con el tema del calzado, no solo porque no había número sino porque, además, tampoco había billete para comprar e iba usando lo que se podía.
Su primer contrato con una marca lo tuvo recién al segundo año de haber llegado a México. Un vínculo con Nike que duró hasta hace unos meses y ahora está en veremos. Al principio, su vieja le compró un par de botines para entrenar y otro par por las dudas para cualquier eventualidad. Agarraba mucho lo que sobraba de la primera en Newell’s, los utileros guardaban y para esa época, si bien no calzaba 48, tenía el pie grande en relación a su edad. A veces era un botín de cada par, de distintas marcas y modelos pero había que usarlos igual.
El ‘’Pelado’’ (utilero de inferiores en la ‘’Lepra’’) lo salvaba siempre y así fue tirando hasta que por internet pudo conseguir mediante un contacto unos Adidas traídos de afuera. Fue complicado. Es complicado.
De esa manera describió el Patón una de las tantas dificultades que se le presentan a un jugador en el camino hacía el debut en la primera división. Así, con esa espontaneidad, se prestó para hablar un rato y repasar, por ejemplo, cómo es la vida fuera de la burbuja del fútbol. Porque hay realidades que te obligan a estar presente.
– Fuiste uno de los jugadores que dio positivo en los testeos realizados en tu club, en relación a eso declaraste que tu contagio se dio por falta de descanso, ¿Cómo pasaste la enfermedad y cómo estás llevando la pandemia desde que arrancó?
– El titular siempre es muy acotado y evita todo lo demás que declaré. Lo que quise decir fue que, como cualquier otra enfermedad que ataca las defensas, si no te agarra con un buen descanso y una buena alimentación, fortalecido inmunológicamente, te pega mucho más. Nosotros habíamos comenzado el campeonato, veníamos viajando mucho, con horarios cruzados y volviendo medio tarde, sumado a que con mi hijo de 8 meses a veces es complicado dormir de noche, mis sensaciones -y mi caso particular- fue que sentí que me agarró débil, lo que podría haber sido pasajero resultó pesado. Me tumbó, diez días con los diferentes síntomas, fiebre, dolor corporal, de cabeza, garganta y por último falta de gusto y olfato. El regreso a los entrenamientos me costó mucho, los médicos del club me explicaron que mi capacidad pulmonar había disminuido un poco también. Durante el proceso me aislé en mi casa, en una habitación para mi, trate de tener poco contacto con mi familia. Pasados los quince días yo mejoré pero el virus se mantuvo, pasé por pruebas durante tres o cuatro días, fue difícil, mucha ansiedad en cuatro semanas. Lo aproveché para estar cerca de mi familia, estudiar y relajarme.
– Sos un futbolista bastante comprometido con lo social y lo político, expresas abiertamente tu ideología sin ningún tipo de complicación. ¿En qué momento te diste cuenta que podías involucrarte en otros temas alejados al mundo del fútbol?
-Cuando empecé a crecer, hubo un click en mí relacionado a la conciencia social, el estar atento a lo que pasa alrededor nuestro que tal vez me despertó eso. La llegada de Nestor Kirchner a la presidencia también influyó. A los 25/26 años, ya jugando en Newell’s, me ofrecieron apadrinar un centro comunitario ubicado en Rosario y eso me acercó muchísimo más a la intimidad de esas realidades, alejadas a la burbuja que es el fútbol, que te obligan a estar presente. Tal vez, también haya algo de la formación familiar, tanto mi vieja como mi viejo siempre estuvieron muy cerca de agrupaciones que colaboraban. Ahora estamos dándole forma a un proyecto aquí en México, Tigres está vinculado, tiene que ver con organizarnos como grupo y equipo, estar atentos a las necesidades que sean urgentes en nuestra región. Además, unos amigos me dieron la idea de traer una filial de lo que tenemos en Rosario que es la que está atenta para organizar eventos a beneficio, como una peña solidaria. Está la idea de traerla pero es un compromiso muy grande que requiere poner el cuerpo, no hay intereses ni dinero de por medio, solo utilizar la magnitud y la llegada que pueda llegar a tener yo acá para algo positivo. Ojalá se pueda concretar.
– Este año se cumplirían seis años desde tu primer partido allí. Se te nota muy cómodo, incluso has expresado tu cariño por la cultura mexicana. ¿Pensas terminar tu carrera en el fútbol azteca o el cierre se va a dar si o si en Newell’s?, ¿qué fue lo que te hizo sentir tan a gusto en México?
-Si, ya hace seis años. Estamos muy contentos, nos tocó conocer un lugar que nos abrazó y cuando te sentís tan cómodo resulta difícil irte, más considerando que tuve dos hijos y mi esposa está estudiando. Con respecto a mi carrera, siempre manifesté que me gustaría tener un ciclo más en Newell´s, se tienen que dar ciertas condiciones, estar bien, no lo haría solo para sacarme las ganas, quiero aportar. Todavía me quedan tres años acá, el cuerpo seguro llegará bien, el problema es la cabeza. El estudio justamente tiene que ver con eso, darle calidad al tiempo que quede de carrera, sean los años que sean y permitirme poder cumplir lo que deseé cuando llegue el momento. La proyección es con el correr del tiempo, por ahora disfruto mucho mi vida en este país, el campeonato es muy competitivo y además me siento en un presente muy bueno.
– ¿Es cierto el rumor de que tenés una cláusula en tu contrato para volver a Rosario si Lionel Messi decide jugar en la Lepra?
-Yo lo he dicho alguna vez, hace poco aclaré que no es algo que está firmado sino que es más de palabra. Como hincha fantaseo con eso, no me puedo imaginar la revolución futbolística que sería, cualquiera sea el club que reciba a Leo necesita una estructura en lo deportivo muy sólida para poder sostenerlo y saber aprovecharlo a él con sus diferentes vínculos. Me gustaría mucho.
– ¿En Newell´s llegaste a coincidir con Gustavo ‘’Billy’’ Rodas?, la leyenda dice que era mejor que Messi, ¿fue así?
-Sí, jugué con él. Era un crack. No podía entender como a la edad que lo conocí, con 13 o 14 años, el pibe tiraba centros con las dos piernas cuando algunos de nosotros todavía no sabía ni patear. Hacía un enganche a lo ‘’Burrito’’ Ortega y tenía un dribling en velocidad imposible de describir. Era distinto, las diferentes situaciones de la vida, sin meterme en lo personal, lo llevaron a otros lugares y a tomar otras decisiones. Hoy lo leo y escucho en algunas entrevistas y noto una madurez inmensa. Quizás, en aquella época él solo quería divertirse y jugar, algunas cuestiones externas lo presionaban para más y eso también pasa cuando no cuidamos esos entornos. Los clubes son para formar, crecer y aprender, no solo para hacer negocios. Históricamente existieron ciertas necesidades que hicieron que cuando los pibes surgen sean vendidos a los 17 o 18 años porque eso genera un ingreso del cual se depende mucho. Si llegaban con Messi a la primera de Newell´s revolvían todo, una locura. Por esos años hubo camadas muy lindas.
– Fuiste parte de la delegación que viajó a Rusia en 2018 para representar a la Selección Argentina en el Mundial. Ese grupo tuvo algunos chispazos internos, la prensa decía que la relación Messi-Sampaoli estaba muy desgastada. ¿Cómo se vivió, desde adentro, ese Mundial?, ¿era tan así o hubo un poco de rosca mediática alrededor del tema?
-No, no era tan así la verdad. Desde la experiencia de un Mundial te puedo decir que yo lo disfrute muchísimo, sobretodo por como se me dio. Después hay situaciones que sí, en un torneo tan importante a veces dependes de un partido o un resultado y hay momentos que a lo mejor si pueden volverse tensos o generar entornos de estrés, eso se percibió luego del debut con Islandia, había otras expectativas, después se empezó a complicar y se generó un clima de tensión que no llegaba a ser malestar. Desde mi lugar, trataba de aportar toda mi buena energía. A los dos días de empezados los entrenamientos yo me sumé y era tanta la buena predisposición que tenía que todo eso no me entraba. Me tocó vivir la previa con el viaje a Barcelona e incluso la experiencia del hotel en Rusia, fueron momentos que se disfrutó mucho en lo grupal. Hay episodios que son alegres y otros que, con la exigencia de ese nivel, hacen que no la pases tan bien, aún así el clima en general era bueno. Se esperaba mucho la visita de los familiares porque nos renovaba. Lo que se vivió después del partido con Nigeria fue una alegría muy grande y, si bien no fue todo color de rosas porque los resultados no acompañaron, elijo quedarme con todo eso.
– En lo personal no se te nota muy amigo de ‘’los medios’’, en México te tienen bastante de punto, te acusan de ‘’no respetar el fair-play’’, de ‘’mal perdedor’’ y hasta de que exageras o simulas en ciertas situaciones. Las famosas ‘’nahueleadas’’. ¿Qué tenes para decir al respecto?
-Aprendí a jugar un poco ese juego. Me gusta responder, me gusta desafiar a los que critican con mala leche. Es un juego fuera de la cancha, se muy bien que si me caliento pierdo porque es imposible pelear contra un tipo que tiene una lapicera o un teclado para escribir todos los días en el diario o una pantalla para decir día a día lo que quiere. Si hay comentarios que exceden lo futbolístico, ahí es donde respondo. Hoy lo dejé al margen, me ocupo de lo deportivo. Tiene que ver con un proceso de cambio y transformación personal. Enfocarme en mi trabajo que es atajar y darle calidad a eso. Siento que me hizo bien porque se ve en los resultados. Ellos van a estar siempre, acá, allá y en cualquier lado. Es un juego, si dependo de los medios y estoy pendiente a ellos no sirve.
– No hay dudas de que sos un ídolo en Tigres, levantaste varios títulos nacionales, jugaste final de Copa Libertadores y Concachampions, hasta hiciste un golazo agónico de cabeza en una semifinal. Defendiste el arco de tu selección, Copas America, Mundial. Fuiste campeón con Newell´s, ¿Consideras que te falta algo como futbolista?
-Siempre hay cosas por vivir que hasta uno nunca las espera, lo del gol es un ejemplo, no soy de los arqueros que sueñan con meter un gol y sin embargo se dio. Creo que se disfruta el doble cuando no es buscado, cumplir una meta te aliviana pero no te sorprende. En lo colectivo, me gustaría ganar un torneo internacional con Tigres, estoy convencido de que lo vamos a conseguir. Perdimos tres finales y, si bien no es algo pendiente, es un objetivo. Probablemente, ese sea el premio para seguir y en algún momento llegará. Siempre me caracterice por disfrutar las cosas que voy viviendo, desde debutar en primera hasta volver al Nacional B, estar sin jugar, poder regresar a Newell´s, salir campeón, fueron cosas muy repentinas y emocionantes. Nunca esperaba salir de Argentina y se dio. La vida me enseñó a ocuparme del ahora para que lo que venga me sorprenda. De momento, los objetivos son la Concachampions y, quien te dice, una Copa Libertadores con Newell´s.
-¿Estuviste cerca de jugar en algún club y luego no se dio?
-Estuve cerca de River y de Boca. Lo de River fue en 2016, Barovero se fue, el recambio no se pudo acomodar y me buscaron. Con Boca hablé por 2018, cerca del Mundial. Los clubes negociaron pero Tigres no tuvo intención de venderme. La decisión de quedarme también tuvo buenas consecuencias en lo personal y en lo familiar, no tengo ningún reproche por no haber concretado eso.
– Cuando Gerardo Martino era el técnico del Barcelona se te vinculó en un posible traspaso gracias a que, además del ser del gusto del entrenador, una de tus virtudes es el juego con los pies, algo que incluso destaca Ricardo Ferretti (DT de Tigres). ¿Fue real ese acercamiento, tuviste la posibilidad de irte a jugar al Barsa?
-Me enteré por los diarios, salió en una tapa de Marca me parece. Nunca lo vi tangible, sumado a que tengo menos papeles que una fotocopiadora usada. Hubo mucho rumor alrededor, nunca me sentí realmente cerca. No era para nada el arquero que soy hoy, me siento mucho más completo. Nunca lo hablé con el Tata, algún día le voy a preguntar. Quizás hizo una lista y me puso.
-En México tenes mucha repercusión, tanto dentro como fuera de la cancha, hasta te han tildado como el ‘’mejor arquero en la historia de Tigres’’. ¿Cómo te sentís con eso?
-Es lindo, más allá de que uno siempre quiere manifestar humildad. El reconocimiento está bueno porque se reconoce el trabajo y lo que doy dentro de la cancha. Los resultados quedan marcados en la historia del club y en el escudo con las estrellas que sumas. Tengo un buen vínculo con los hinchas porque desde los otros equipos no me quieren tanto y eso hace que me adopten más. Al principio tuve algunos roces por mi personalidad pero después me empezaron a querer mucho. Quedar en la historia de un club como profesional es muy gratificante.
La popularidad adquirida por los jugadores de fútbol, sobre todo en el último tiempo, los invita a esto, a alzar la voz. A buscar un cambio en nuestra sociedad. Si bien las declaraciones de Lionel Messi en La Garganta Poderosa hace algunas semanas generaron ruido, son muchos los deportistas que se suman a esta movida.
Una innumerable cantidad de personas le pone el pecho a las diversas problemáticas sociales en el día a día. Y muchos son los futbolistas que no se olvidan de ellos, y se animan a salir de su burbuja para ayudar, no sólo en materia económica sino también en la concientización de las masas.
“Tengo una frase de cabecera: los niños son el futuro del mundo, del universo”, dice Nahuel Guzmán, conociendo de cerca la delicada realidad de muchas personas. Desde Monterrey, no se olvida de su Rosario natal y aporta su granito de arena en el centro comunitario “Comunidad Rebelde”, en el que persigue incansablemente la educación e inclusión de los más chicos.
El Patón no es sólo un arquero de fútbol. Ya es un jugador de la vida.
“No soy una futbolista que se destaque por la técnica, sino por el trabajo invisible, como esforzarme por mejorar todos los días”, expresa Laura Fuhrmann,actual jugadora del Città di Capena de la Serie A. Si bien de chica lo soñaba, jamás imaginó que iba a llegar la oportunidad de jugar en Italia. “Realmente es una locura y no puedo creerlo, no existen palabras para describirlo” dice Laura
Juega desde los cuatro años, al comienzo con varones, siempre soñó irse fuera del país con el fútbol y estar en la Selección Argentina. Aspiraba a lo máximo y eso le hace vivir y disfrutar su presente a flor de piel.
Su forma de ser es igual tanto dentro como fuera de la cancha, lucha, se sacrifica e intenta progresar. A su vez, al enojarse le cuesta controlar sus emociones. “Me fascina aprender constantemente, no solo en el futsal, sino también en la vida. Haciendo cursos, estudiando siempre un poco más, porque me parece que está bueno seguir creciendo y buscar ser cada día mejor”, manifiesta.
“Siento que la perseverancia y el sacrificio que me inculcaron mis papás desde la infancia me permiten estar acá, y el compañerismo y la solidaridad ser la persona que soy”, comenta. La segunda de cinco hermanos afirma tener una “relación hermosa” con ellos y que, si bien la frase dice que la familia no se elige, elegiría a la que le tocó: “Somos muy unidos y nos acompañamos en las decisiones que cada uno toma”. De hecho, en su niñez tuvo varias oportunidades de irse a jugar al exterior y por ser tan pegada a ellos decidió no hacerlo.
Luego de conseguir la Copa Argentina en 2019 con el club de sus amores, Ferro Carril Oeste, la capitana recibió el llamado a sus 31 años y en enero del corriente año viajó al continente europeo. En el primer mes le costó adaptarse a estar lejos de su familia y amigas, a un idioma diferente, a un futsal con otro tipo de intensidad y a nuevas compañeras de equipo.
Hubo un factor que la ayudó a aclimatarse poco a poco; otra jugadora argentina, Natasha Serqueira: “Éramos nosotras dos y nos teníamos que aguantar, entonces entramos en confianza plena muy rápidamente. Es muy incondicional, con su personalidad pasiva transmite tranquilidad y te hace sentir que para lo que necesites va a estar”.
La Pocha, agrega: “Siempre está riéndose y con su mentalidad positiva empuja para adelante. Por algo todos los que la conocen la quieren, Laurita es una persona muy adorable”. De ella admira lo mucho que le gusta aprender cuando conoce algo nuevo y que, claro, “siempre tiene un mate listo”.
En febrero Laura logró “cambiar el chip”, pero la pandemia del coronavirus pausó la competencia y las extranjeras debieron retornar a sus respectivos países. Aunque eso fue una gran desilusión para ella, valora haber podido regresar a la Argentina y pasado la cuarentena junto con su novio Maxi, en buen estado de salud.
Tenía la espina clavada por haberse ido antes de tiempo, pero su rendimiento convenció al club capenati y le dieron la posibilidad de renovar y volver a vestir la camiseta rojiblanca: “Vine con muchas ganas de crecer y de que puedan conocerme también como persona. Estoy conforme con lo que vengo haciendo, el lugar que conseguí tanto dentro como fuera de la cancha, sé que puedo estar a la altura de la máxima categoría local”.
Frente a una adversidad, hoy se para distinto: “Fue un largo trabajo el que tuve que hacer, al principio me costaba toparme con un obstáculo y mantener el foco en mis objetivos. Ahora puedo pensar en qué es lo que quiero para mí o para el equipo y laburar para vencer cualquier traba que se presente”.
Ferro es su segunda casa, llegó tras dejar San Lorenzo por no sentirse cómoda y buscar un nuevo club donde pueda estar a gusto y brindar su mejor versión. Para ella fue la mejor decisión que tomó en su carrera.“Me topé con un proyecto serio de trabajo, sentía que era el lugar ideal para explotar y donde podían sacarme todo el jugo. Allí confirmé que no quería jugar al futsal solo por jugarlo”, declara al respecto.
El compromiso y estar constantemente pendiente del estado y las necesidades de sus compañeras eran las características de su liderazgo. En tres años solo faltó a un entrenamiento, para no contagiar al plantel entero de conjuntivitis. Le gustaba encargarse de que las jugadoras se sintieran bien en el grupo, porque “después se veía reflejado en la cancha”.
Además, es profesora de Educación Física, profesión que no ejerce en el Viejo Continente, por lo que extraña asistir a las escuelas y el día a día con sus alumnos. “Unifico mucho la docencia y el deporte porque considero que se entrelazan perfectamente para trabajar desde ambos lados valores como el respeto por uno y por el otro”, asegura.
Laura es una persona muy autoexigente y confiesa: “Generalmente, en vez de ponerme a mí como prioridad, estoy alerta a no estar decepcionando o causándole algún dolor a otra persona”. Su ratito del día es con un libro, un mate y buena música de fondo. Al vivir del futsal, logra encontrar estos momentos para pensar en ella y los exprime al máximo. “Cuando uno entra en la rutina deja de lado estas cosas, en Argentina no me lo podía permitir mucho”, agrega.
Convive con tres compañeras, una española y dos italianas: “Tenemos líos por el idioma pero nos hacemos entender. Al estar las 24 horas juntas, contamos con la posibilidad de conocernos a fondo, intercambiamos culturas, aprendemos de las experiencias de las demás, vemos distintas formas de vivir y de sentir situaciones. Por eso me gusta tanto el deporte en equipo, porque constantemente compartís con otras personas, es lo más valioso que tiene”.
La porteña integra Deportistas Argentinas, un grupo que se encarga de luchar por la igualdad de derechos y de posibilidades para el deporte femenino. “Muchas veces se le quiere exigir lo mismo a una mujer que a un hombre cuando no se les da lo mismo”,sostuvo y afirmó que, si bien ya se ven cambios, aún queda un largo camino por recorrer.
Vive el sueño de todo deportista y lo sabe: “Nos despertamos y lo único que tenemos que hacer es entrenar, alimentarnos saludablemente, ir al partido y dar el máximo. En Argentina te levantás temprano para laburar, vas y venís, volvés a tu casa y tenés que hacer de todo, entonces cuando llegás al entrenamiento por más de que quieras dar el 100%, no lo tenés”. Por lo tanto, desea que todas las jugadoras puedan vivir la experiencia de dedicarse de lleno a la actividad y anhela que, para esto, deje de ser necesario irse al exterior.
Las historias de jugadores que conformaron el plantel que se consagró campeón mundial por primera vez en Colombia 2016 y la de un referente de la liga local como Germán Muleck.
Un final para el infarto
En la final del Mundial 2016, Alan Brandi, catalogado como uno de los mejores jugadores del mundo, y quién nunca defendió la idea de arquero-jugador por el solo hecho de que no es su especialidad, tuvo que cambiar su rol en la cancha por una posición en la que nunca había estado, la de último hombre. Entre risas, recuerda que con la tensión del partido y su desesperación le estaba gritando como loco a Nico Sarmiento: “¡qué hago Nico, qué hago!”, como si le fuese a resolver todas sus dudas en ese momento. Para la suerte de él, tuvo solo una intervención, en la que cortó la pelota en defensa y se fue rápido de la cancha.
Una historia de superación
Alguien que tuvo altibajos en el título internacional de Argentina fue Maximiliano Rescia, quien sufrió una rotura total y parcial en dos de sus ligamentos en el partido contra Costa Rica por fase de grupos. Del dolor y los nervios, y sin posibilidad de comunicarse con sus familiares, terminó mirando el encuentro desde el hospital, donde le confirmaron que su sueño había terminado y que tendría tres meses de recuperación: “Me llevaron en una silla de rueda para el hotel con el resto del equipo, imagínate lo que fue ese momento para mí, el verlos a todos contentos y yo entrando así sin querer amargarles el momento que estaban viviendo”.
Sin embargo, el jugador argentino no quiso rendirse y se propuso regresar al certamen durante nueve días y, completamente apartado del plantel, se recuperó las 24 horas del día con los kinesiólogos. Su historia terminó siendo una superación al volver a las canchas en semifinales, contra Portugal y con todas las medidas que los médicos consideraban: ”Después de 14 días de que me haya roto prácticamente todo un tobillo, fue una alegría gigante en lo personal, y en lo colectivo también tras ganar el mundial”.
Boleto a la felicidad
Para alguien que está dentro de la cancha, los nervios son los mayores enemigos. En cambio, para Damián Stazzone, la experiencia fue muy especial, por el hecho de que los partidos los iban ganando y seguían en el mundial, y que cada vez más gente estaba esperándolos en el hotel en el que se alojaban. Eso es lo que más recuerda: los hinchas argentinos que, con el correr de los encuentros, se iban interesando y se tomaban un avión a apoyar a los jugadores. Además, la llegada de los propios familiares y amigos para acompañarlos en el sueño de ser campeones, que cada vez se iba siendo más real: “Es un recuerdo que tenemos para toda la vida y que por suerte ayudo a que nuestro deporte siga creciendo”.
Todo era una sonrisa
Fernando Wilhelm le tocó, desde su rol de capitán, levantar la copa y el trofeo como mejor jugador del certamen, pero lo que más se guarda es lo posterior a eso: “Después de ganar el partido final fue toda una alegría, es muy difícil describir ese momento. Lo que más me llamó la atención fueron las caras de todos, estaban todos sonriendo, todos.. todos.. todos muy sonrientes, y creo que esa puede ser la descripción de ser campeones del mundo”. En el vestuario, en los pasillos, en el micro de vuelta, en el hotel, fue toda una fiesta entre sonrisas, todo estaba bien y fue una alegría imposible de describir para él, que seguramente va por encima de lo deportivo.
En lo deportivo, explicó que lo que consiguieron se lo hacen saber la gente mediante las redes. Si bien a él no le cambió nada la consagración, le llenó de orgullo el tener la medalla y las fotos en su casa, y esto le dio más responsabilidades: “No seas tarado, mira a donde llegaron, no lo arruines por una estupidez, ahora vos tenés una responsabilidad”. El hecho es que ahora sus nombres están en AFA como glorias del deporte, por lo que “de acá hasta que salude a este mundo me tengo que portar bien”, señaló, entre risas.
Antes fulbito, hoy futsal
Germán Muleck.
Si tenemos que hablar de cambios, uno muy grande se dio en la cantidad de chicos que se prueban en el futsal desde la consagración en el mundial de Colombia. Así lo explicó Germán Muleck, quien en su niñez no llegaban a completar un equipo: “Teníamos ocho jugadores y hasta ahí”. En cambio, señaló que hoy en día hay inferiores completas, de octava a primera, y también están las promocionales, en las que hay un plantel completo de diez a doce jóvenes que les gusta jugar, que están interesados y que les llama la atención el deporte.
El Futsal a nivel local creció a pasos agigantados luego de la obtención del Campeonato Mundial de Colombia 2016. El máximo galardón de la disciplina le permitió a la Argentina crecer en los polos económico, deportivo e infraestructura, lo que produjo un éxodo de jugadores a las ligas más importantes del mundo, una mayor vistosidad del rubro a través de los medios de comunicación y concentración en los estadios, incluso se crearon nuevos torneos oficiales.
Los certámenes que emergieron en territorio argentino fueron:
Liga Nacional de Futsal Argentina (LNFA). Involucra a 120 equipos de 27 ligas, en representación de 13 provincias, agrupadas en seis regiones de juego. El campeonato se inauguró en 2018, con Ushuaia como sede principal del evento, y tuvo como ganador a Villa La Ñata, conjunto de la localidad de Lujan. San Lorenzo se quedó con la posterior y última edición, 2019.
Supercopa de Futsal AFA. Es la competición que da inició al calendario de la disciplina en Argentina. Reúne a los campeones de todas las divisiones del torneo organizado por la Asociación del Fútbol Argentino, sumados los consagrados en la Copa Argentina, Copa de Plata, Liga Nacional del Futsal Argentina y la Supercopa de la temporada anterior. En caso de que se repita el triunfador, la plaza restante irá para el ganador de la última Copa de Oro. Barracas Central en 2017 y Boca Juniors en 2018 y 2019, son quienes se adjudicaron el trofeo hasta el momento.
Los clubes de Primera División sacaron una importante ventaja por sobre los equipos de las categorías inferiores y establecieron su hegemonía en las competencias nacionales. La Copa Argentina es un claro ejemplo, desde su primera realización en 2015, cuyo dueño fue Alvear, conjunto de Parque Avellaneda, recién ascendido a la Segunda División; tuvo como protagonistas en las cuatro ediciones posteriores a River Plate (2016/17), San Lorenzo (2018) y Ferro Carril Oeste (2019). En el plano internacional, Boca Juniors logró llegar a la final de la Copa Intercontinental de Fútbol Sala en 2019, ante Magnus Futsal (plantel que milita en la liga brasileña), convirtiéndose en el primer equipo argentino en alcanzar esta instancia, en la historia del deporte.
Éxodo de jugadores argentinos al exterior:
RAMA MASCULINA
Agustín Raggiati (Boca Juniors) a Universidad de Las Palmas (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Agustín Plaza (Racing Club) a Peñíscola Globeenergy (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Gerardo Battistoni (San Lorenzo) a Meta Catania (Serie A italiana) – hoy en Nápoli.
Luciano Gauna (Pinocho) a Peñíscola Globeenergy (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Thomas Baisel (San Lorenzo) a Meta Catania (Serie A italiana).
Nicolás Rosa (América del Sud) a Universidad de Las Palmas (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Ezequiel Ramírez (River Plate) a Futsal García (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Eduardo Villalba (San Lorenzo) a Sandro Abate (Serie A italiana).
Luciano González (San Lorenzo) a Vulcan Akron (La National Futsal Premier League (NFPL) de Estados unidos).
Franco Grillo (San Lorenzo) a Vulcan Akron (La National Futsal Premier League (NFPL) de Estados unidos).
Juan Pablo Emma (San Lorenzo) a Vulcan Akron (La National Futsal Premier League (NFPL) de Estados unidos).
Andrés Santos (Boca Juniors) a Aspil Vidal Ribera Navarra (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España) – hoy en Signor Prestito CMB (Serie A italiana).
Santiago Rufino (Pinocho) a FC Barcelona (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Matías Starna (17 de Agosto) a PeñiscolaGlobeenergy (Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Javier Saviola (Sin club) a FC Encamp (Andorra).
Ángel Claudino (Barracas Central) a Universidad de Las Pamas (Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Santiago Francini (Estrella de Boedo) a Al Ahli FC Dubái (Emiratos Árabes).
Juan Rodríguez (América del Sud) a IC Futsal (Serie A italiana).
Facundo Schusterman (Hebraica) a Sporting Paris (Francia).
Sebastián Corso (Boca Juniors) a Catgas Energía (Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España).
Lucas Javier Bolo Alemany (Santiago Futsal) a Peñíscola RehabMedic (Serie A italiana).
Lucas Moya (UAI Urquiza) a Futsal Salapia (Serie C1 italiana).
Chrsitan Vieyra (San Lorenzo) a Futsal Salapia (Serie C1 italiana).
Matías Picallo (Pinocho) a Cisternino (Serie A2 italiana).
RAMA FEMENINA
Daiana Mangafas (San Lorenzo) a Alex Zulli Gold Futsal (Serie A2 italiana).
Pía Gómez (Racing Club) a Valdetires Ferrol Liga nacional de Fútbol Sala (LNFS) de España)- hoy en el Pelletiere (Serie A del Calcio A5 italiana).
Emilia Zolesio (RiverPlate) a Universidad Columbia Collage (La National Futsal Premier League (NFPL) de Estados unidos).
Delfina Zolesio (RiverPlate) a Universidad Columbia Collage (La National Futsal Premier League (NFPL) de Estados unidos).
Los emblemáticos estadios de la República Argentina:
El Estadio Multideportivo de Ferro Carril Oeste:
Ubicado en Gral. Martín de Gainza 260, Caballito, ciudad de Buenos Aires. Posee una capacidad para 1.000 personas.
Estadio Benito Quinquela Martín:
Pertenece al Club Atlético Boca Juniors y cuenta con un espacio para 400 hinchas, ya que solamente tiene balcones. Se encuentra en Arzobispo Espinosa 550.
Villa La Ñata Sporting Club:
Se inauguró en 2013 y se sitúa en Carlos Belgrano 4550, Tigre. Tiene capacidad para 1.000 espectadores.
Don Ernesto “Pepe” Magriarella
Se ubica en Manuela Pedraza 5139, Villa Urquiza, y es la casa del Club Social y Deportivo Pinocho. El estadio aloja hasta 650 personas.
Polideportivo Roberto Pando:
Se encuentra en José Mármol 1715, en el barrio de Boedo. El estadio ha sido levantado en los fondos de lo que era el predio del Viejo Gasómetro. Esta sede fue inaugurada en 2016 y pertenece al Club Atlético San Lorenzo de Almagro, además, cuenta con una capacidad para 2.700 fanáticos.
Estadio Cubierto “Dr. Claudio. L. Newell”:
Está ubicado en Rosario, Santa Fe. Fue construido en 1978, y reformado en 1982. Este escenario futsalístico tiene espacio para más de 11.000 personas y pertenece al Club Newell’s Old Boys y el estadio lleva el nombre de su fundador Claudio Newell.
Microestadio Jose “Cochocho” Vargas:
Se radica en Ushuaia, en la avenida Malvinas Argentinas y 12 de octubre, alberga a 3.000 espectadores.
Estadio Laguna Blanca:
Abrió sus puertas el 3 de octubre de 2017 en Formosa. Se localiza en la Avenida 25 de mayo e Isabelino Alfonso y cuenta con una amplitud para 2.000 personas.
Polideportivo Ernesto Finito Gehrmann:
Se sitúa entre las Avenida Comandante Rosales y Rademacher, en Posadas, Provincia de Misiones. Dispone de un espacio para 1.500 espectadores.
Estadio Aldo Cantoni:
Su apertura fue 1 de julio de 1967, se encuentra ubicado en la ciudad de San Juan, en la esquina de las calles Urquiza Norte y San Luis Oeste. Es uno de las canchas cubiertas más importantes del país y el de mayor capacidad (8.000) de toda la provincia.
Polideportivo Eugenio Bustos:
Se terminó de construir en marzo del 2019 en Mendoza y tiene una capacidad ocupacional en situaciones de contingencias, de 2.500 personas y de 600 personas para eventos deportivos.
La Copa Mundial de fútbol sala de la FIFA 2016, la cual se llevó a cabo entre el 10 de septiembre y el 1 de octubre, en distintas regiones de Colombia, tuvo como histórico campeón al seleccionado argentino.
El plantel albiceleste había realizado una dura y larga preparación de dos meses, en las instalaciones de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El equipo había viajado con el objetivo de subirse al podio por primera vez en su historia, y superar así el cuarto puesto que supo obtener en China 2004, con el entrenador Diego Giustozzi, que en ese momento cumplía el rol de jugador.
El camino a la gloria comenzó el 12 de septiembre, cuando Argentina debutó en el torneo de selecciones, por el grupo E, con una victoria 1-0 ante Kazajistán. Luego, llegó el turno de Islas Salomón, al que supo ganarle con un abultado 7-3, y para culminar su participación en la primera fase, empató 2-2 con Costa Rica.
Los buenos resultados le dieron a los capitaneados por Damián Stazzone un lugar en octavos, cuando vencieron a Ucrania 1-0. Para los cuartos, la albiceleste debió enfrentar a Egipto, rival al que superó 5-0 con una gran actuación. En semifinales, volvieron a destacarse y derrotaron 5-2 a Portugal, y así se aseguraron por primera vez la clasificación a la final de un campeonato mundial y un puesto en el podio.
En la etapa definitoria del certamen, Argentina (el equipo menos goleado) se encontró con Rusia (el seleccionado más goleador), dos países que nunca se habían metido en esta instancia, rompiendo así con la hegemonía de Brasil y España. En el estadio Coliseo El Pueblo, ambos dieron un espectáculo disputado y parejo, que finalizó 5-4 a favor de los sudamericanos, quienes alzaron el título tan esperado, la Copa del Mundo.
Apegado a la actividad deportiva desde su niñez, Diego Giustozzi se destacó por ser una persona criada con una raqueta de tenis, pero seducido por el fútbol de salón. Aquel joven que rompió con la timidez mientras negociaba con la gente en su puesto laboral como despachante de aduana y que reforzó su carácter con una pelota a gajos bajo la suela de su botín, se convirtió en palabra autorizada luego de ser el directo técnico de la selección argentina que se consagró campeón del mundo en 2016 y afirmó en una nota con El Gráfico que, “cuando estoy un minuto en el auto, solo y tranquilo, escuchando música, pienso ¡puta! ¡Soy campeón del mundo!”.
El ahora ex director técnico del conjunto Albiceleste, que inició su camino al mando del equipo el 5 de enero de 2014, provocó un cambio abrupto en los jugadores que integran el plantel no solo a nivel táctico, sino también psicológico. El capitán de la plantilla que se coronó en Colombia, Fernando Wilhelm, aseveró: “Cuando nos reunió por primera vez a todos, nos dijo que ahora importaba solo el Mundial y lo demás quedaba afuera de nuestro radar, el proceso de preparación de Diego nos convenció por completo”. Asimismo, Pablo Taborda, libero de aquel equipo, expresó en Rugido Sagrado que “hacía rato no sentía en la Selección lo que sentí cuando llegó Diego. Me di cuenta que quería hacernos protagonistas de todos los torneos que jugáramos; sólo apuntaba al primer lugar”.
Padre de Nicolás y Camila, fanático de River Plate y con la figura de Ariel el Burrito Ortega como bandera, Giustozzi inició su carrera como jugador en Atlético Lugano en 1995, con tan solo 20 años emigró al viejo continente (ligas italiana y española), vistió durante 10 años la camiseta argentina, y se retiró en el club de sus amores a los 35.
“La clave está en encontrar la coordinación entre los principios y conceptos. Cada país tiene su identidad, su ADN, la planificación, los conceptos y los principios, hacen a la identidad del equipo, del club o de la selección que uno entrene”, afirmó el actual entrenador del Pozo Murcia, club que milita en la máxima categoría del futsal español, en una conferencia dictada por el departamento de prensa de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
El campeón de la Copa América 2003 como jugador y 2015 como cabeza de equipo, quedará marcado en la vitrina del futsal nacional. Como resaltó en su charla con la revista El Gráfico, posterior a obtener el máximo galardón: “Ni en mis mejores sueños hubiese imaginado todo lo que repercutió en mi país el haber salido campeón de un Mundial y lo que generó en la gente: eso sí que me suena extraño”.
El futsal nació en Uruguay, en 1930. Al mismo tiempo que el equipo capitaneado por José Nasazzi alzaba la copa del mundo, el profesor Juan Carlos Ceriani concluía el reglamento de un deporte diferente al ya practicado por sus compatriotas, pero en el que podían contemplarse diversas similitudes con el fútbol que se desarrollaba en los potreros de Montevideo.
Las medallas doradas en los Jugos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928, sumado a la obtención del primer Campeonato Mundial en territorio propio, provocó un desborde en todas las canchitas de la República Oriental.
Ante este hecho y a causa de que los espectáculos futbolísticos comenzaron a tomar terreno ajeno, los profesores de educación física se vieron obligados a adaptar establecimientos de deportes como el básquet, entre otros, para que puedan llevarse a cabo las misas dictadas por la pelota.
Así fue como Ceriani creó el libro que mezcla bases y condiciones del baloncesto, waterpolo, handball y fútbol. De la disciplina que tiene como eje la pelota naranja, se tomaron la cantidad de jugadores (cinco), el tiempo de juego (40 minutos) y el sistema táctico; del balonmano se priorizaron las medidas de la cancha (40 metros por 20) y las porterías (tres metros de largo por dos de alto y uno de profundidad); y del polo acuático copiaron las delimitaciones del arquero. La pelota emigró del fútbol tradicional, al igual que los movimientos corpóreos del ejercicio; con una única diferencia, que fuese sólida y pesada, para impedir un pique permanente y mantener el desarrollo de la actividad en los pies de los protagonistas.
Si bien en 1965 se había fundado la Confederación Sudamericana de Futsal (CSFS), primera organización internacional del deporte, el fútbol de salón tomó vuelo el día que llegó a tierras brasileñas, de la mano de los profesores Joao Latufo y Julian Haranczyk de San Pablo, creadores de la Federación Internacional de Futsal (FIFUSA), ente que organizó el primer Campeonato Mundial en 1982.
Luego de tres citas mundialistas, problemas económicos y la aparición de La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) con el afán de adueñarse de los derechos de la disciplina, la FIFUSA se diluyó en 1990 y en su lugar apareció la Confederación Panamericana de Futsal (PANAFUTSAL), que solo llegó a realizar cuatro mundiales. Para 2002 se fundó la Asociación Mundial de Futsal (AMF), compuesta por miembros de la antigua FIFUSA Y PANAFUTSAL, la cual se mantiene en funcionamiento, pero con sede en Asunción, Paraguay, presidida por Rolando Alarcón Ríos.
La FIFA, por su parte, logró el protagonismo en la escena del fútbol sala tras instaurar la Comisión de Fútbol 5 en la década del 80 y, poco tiempo después, en 1989, montó el primer Mundial de la disciplina en Holanda. Este fue el puntapié inicial para plantar bandera y, gracias al poderío económico y de marketing, se expandió y cobró fuerzas en las ligas más importantes como fueron Brasil, España e Italia.
En Argentina la historia comienza en 1950, con la llegada del libro técnico desde el otro lado del Rio de La Plata. En 1960, se organizaron los primeros encuentros y, una década y media después, se fundó la Confederación Argentina de Fútbol de Salón (CAFS).
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) inauguró la representación de la disciplina en 1986, con el certamen denominado “Argentina División de Honor”, que fue adjudicado por Rosario Central.
A nivel de selecciones, la Albiceleste inició su camino en competiciones con su participación en el FIFA Futsal Tournament, disputado en Brasil en 1987. Actualmente, cuenta con dos Copa América (2003 y 2015), dos Liga Sudamericana de Futsal (2012 y 2020), una Copa Confederaciones (2014) y un Campeonato Mundial (Colombia 2016), este último marcó un antes y después en el deporte local.
A partir de la obtención del torneo más importante a nivel intercontinental de selecciones, la disciplina en territorio argentino creció a pasos agigantados. Mientras que la rama masculina ajustó detalles referidos a sueldos de los jugadores, aumentó la popularidad y mejoró los aspectos técnico – tácticos del juego; las mujeres tomaron un rol protagónico, puesto que, en la escena del ejercicio llevado a cabo en el rectángulo de 40 metros por 20 se conformaron una serie de clubes con el afán de reforzar el campeonato femenino que, anteriormente, estaba compuesto por 14 equipos aglomerados en una única división y que, en la actualidad, a causa de las nuevas incorporaciones, el ente regulador debió sumar un segundo nivel catalogado como Primera B, compuesta por 14 instituciones. A la máxima categoría solo se sumó una plaza.
El público en los estadios, a su vez, comenzó a ser ordenado como en partidos oficiales de fútbol, pasó de jugarse en cachas semivacías a dividirse entre aficionados locales y visitantes. Modificaciones que se trasladaron al campo de juego, antes era obligatorio cumplir con los 40 metros por 20 de espacio para el desarrollo del deporte y, actualmente, todas las canchas deben contar con un margen de tres metros desde la línea de demarcación hacia afuera. El récord de espectadores más reciente que se marcó en tierras argentas fue en la final del Título Mundial de Fútbol de Salón 2019 organizado por la AMF entre el seleccionado local y Brasil, el encuentro se llevó a cabo en el estadio Polideportivo Municipal de Montecarlo, ubicado en Misiones, ante más 6.500 espectadores, que celebraron el campeonato logrado por el plantel Albiceleste.
El capitán del combinado nacional en la cita mundialista de Colombia 2016, Fernando Wilhelm, señaló que “la AFA se centró en generar una liga que le impida a los más poderosos crear su hegemonía. Creó un espacio para los clubes más pequeños o de menor respaldo económico y, a su vez, se encargó de implementar nuevas reglamentaciones que agilizaran el juego”. Y agregó: “Noto un cambio de conciencia en los jugadores de hoy en día, más aún en los juveniles. Entienden que el futsal es una salida laboral, social y económica, y que Europa es un destino factible, donde pueden sentar las bases de cara al futuro”.
Fernando Wilhelm.
El atleta que se desempeña como último hombre comparó la situación que le tocó vivir cuando emigró al viejo continente con la realidad que atraviesan en el presente los jóvenes que se dedican a la actividad a la hora de emigrar al exterior y afirmó: “Se me hizo muy difícil adaptarme a Italia, porque no era solamente un nuevo equipo y una jerarquía diferente, sino que me adecuaba a un idioma desconocido, vivir solo, defender lo mío. Era difícil separar lo deportivo de lo extradeportivo”.
El ex Benfica vivió en carne propia el rotundo cambio que se originó en la disciplina asociado con el rol de las mujeres. Su hija de 10 años, la más grande de dos, siguió el camino de su padre y en agosto de 2019 ingresó a la escuela de formación del Club Social y Deportivo Pinocho. Dos meses después, el número de niñas se duplicó y la institución se vio obligada a conformar una tira de categorías para ordenar entre rango de edad a las jugadoras.
“Nosotros (el plantel campeón mundial en 2016) tenemos un rol importante en esta inserción de las chicas en el deporte, que es el de poner el futsal en el mapa. Gracias a la lucha de las mismas protagonistas, se generó un movimiento cultural que rompió con todos los tabúes que giraban en torno a una mujer que patea la pelota. Se las trata como seres humanos que son”, remarcó el campeón del mundo de 38 años.
Un partido de la liga femenina entre River y Kimberley.
Wilhelm se refirió al período de crecimiento de la actividad y manifestó que “el verdadero e inmenso cambio se va a lograr y dará resultado dentro de 10 años”. Y agregó: “El proceso debe comenzar con el puntapié derecho de la liga y fomentar el ejercicio por medio de la masividad y viralización del mismo. Al jugador argentino le faltan aditivos psicológicos como es el de competir con público desde temprana edad y recursos secundarios que se aprenden gracias a la presión del espectáculo que la gente convierte a causa la popularidad del juego”.
“El atleta debe creer que no tiene un techo que le impida progresar, sino está frito. Uno tiene que ser consciente del lugar donde está y representar a su nación y su juego con inteligencia y profesionalismo”, sentenció el surgido en Glorias Futsal.