miércoles, abril 29, 2026
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Federico D’Elía: “Argentina es campeona del mundo gracias a Messi y Scaloni, no por la gestión de Tapia”

Por Gonzalo Levin

El actor platense, fanático de Estudiantes, no deja de lado su pasión por el fútbol, mientras analiza el fenómeno de Los Simuladores y sus nuevos desafíos.

-Como futbolero que sos, ¿cuál es tu opinión acerca de la gestión de “Chiqui” Tapia?

-Estoy muy en contra, en general, de todo lo que está haciendo en la AFA. Esto de cambiar las reglas en el medio del juego en vez de al principio, no solamente en el fútbol sino en la vida también, me parece un espanto en todo sentido. No nos hace bien. Tapia, además, tuvo la suerte de que bajo su gestión, Argentina salió campeona del mundo, pero no fue gracias a él, sino a (Lionel) Messi, (Lionel) Scaloni y compañía.

-Ya que estamos hablando de fútbol, ¿qué significó para vos haber actuado en la serie de Diego Maradona?

-Fue hermoso. Mi trabajo tiene eso lindo que es lo sorpresivo. Yo estaba en Perú de viaje con mi esposa por mi cumpleaños y me llamó mi representante para preguntarme si quería participar. Tenía que viajar a Barcelona, después a Nápoles y luego a México. Yo pensaba: “Se le cumplió el sueño al pibe” porque era laburar, viajar por todo el mundo y hablar de fútbol. Fue muy lindo, fue justo cuando Diego estaba como director técnico de Gimnasia. Las casualidades de la vida. Casi ni aparezco en la serie, pero todo alrededor ahí era genial.

-A la hora de aceptar un papel, de mayor a menor, ¿qué es más importante entre la parte económica, el libreto, el personaje y el protagonismo?

-Hoy, fundamentalmente, lo que elijo es el proyecto y con qué directores, compañeros, actores. De todas formas, depende de un montón de cosas. Obviamente, si estoy sin plata, en un principio empiezo a hablar de eso a ver cómo viene la mano pero, sobre todo, decido por el proyecto en sí mismo, por el personaje que me toca. No tanto por el protagonismo que tenga o no, la verdad es que nunca me fijé demasiado en eso. El personaje de médico de Argentina, Tierra de Amor y Venganza era uno lindo y así lo acepté, justamente.

-Los Simuladores es una de las pocas series argentinas que hasta hoy día la gente sigue viendo, ¿qué significa para vos eso?

-Para nosotros cinco, incluido (Damián) Szifron, nos da mucho orgullo porque es un proyecto nuestro. No es que nos llamó un canal para hacer algo y funcionó muy bien. Entiendo que ya de verdad traspasó lo que uno puede explicar de lo que fue Los Simuladores. La gente no se da cuenta pero le gusta mucho porque es casi cinematográfico y eso en la televisión no se ve. Fue muy difícil de hacerlo, muy complejo. Más allá de todas las explicaciones lógicas que le podamos encontrar, como la situación del país en ese momento, que estaba prendido fuego. La gente en esa época necesitaba alguien que te solucionara problemas. Si sacamos todo eso de lado, digo: “Algo más sucedió” porque 20 años después, las personas siguen hablando, más allá de las plataformas que aparecieron e hicieron que siga teniendo visibilidad.

-Contaste una vez que Los Simuladores fue una autogestión. ¿De quién fue la idea y cómo se fue llevando a cabo el proceso hasta que Telefé agarró el programa?

La idea al principio no fue de Los Simuladores. Fue entre (Alejandro) Fiore y (Martín) Seefeld. Íbamos a convocar a una persona que es amiga nuestra y conocida que es muy talentosa pero nos terminamos inclinando por Damián que ya (Diego) Peretti, Fiore y yo habíamos trabajado con él. Decidimos hacerlo y empezamos a convocar voluntades y gente que venía a poner el lomo como nosotros también. Pusimos mil pesos cada uno de los cinco, que en ese momento eran mil dólares y con eso bancamos lo mínimo e indispensable. Grabábamos los fines de semana porque los demás días hacíamos otras cosas. Cuando se terminó, Damián tardó un buen tiempo en editarlo y cuando lo vimos, nos dimos cuenta que era algo diferente, que estaba buenísimo. El primer capítulo es nuestro. Cuando salimos a moverlo para los canales a ver qué pasaba, todos se mostraron interesados, pero más que ningún otro, fue Telefé.

-¿Estuviste negado en algún momento de hacer la película de Los Simuladores o es algo que tarde o temprano iba a pasar?

-Se tienen que dar muchas cosas para poder hacer una película de esta magnitud y después de lo que fue el programa. Lo que sí teníamos seguro nosotros cinco era el deseo de hacerla. Éramos conscientes de que esto era más cinematográfico que televisivo. Vamos a hacer la película con Paramount, y Telefé forma parte de ellos. Ese contrato que firmamos hace 20 años dice que, si hacíamos una película, íbamos con ellos. Tardamos y está bien que lo hayamos hecho porque maduraron bien Los Simuladores. Siempre tuvimos ganas y el deseo de hacerla y por suerte se dio. Además, Paramount estaba interesado también.

-¿Te molesta hablar de Los Simuladores a esta altura?

-No me molestó nunca. Nos cambió mucho la vida a nosotros, son veintipico de años. Yo nunca me sentí encasillado con la serie. Siento que fue lo que fue, que es genial que hoy estamos hablando más que nada de Los Simuladores que de otra cosa. Para mí es un orgullo hablar de ellos, todo lo contrario. Después, hice todo lo posible para no quedarme en un hombre encapotado con un piloto y nada más que eso. Hice un montón de programas más, muchas cosas. Mi vida no pasó por la serie, aunque reconozco que fue un mojón importante en nuestra carrera en general, incluida la de Szifron. La vida continúa. Nosotros seguimos laburando, hicimos otras actividades. Por lo menos yo hice todo lo que pude. Todo lo que tenga que ver con Los Simuladores me pone muy contento y orgulloso y puedo hablar toda mi vida de ellos.

 

El rugido olímpico de Los Leones

Por Matías Policastro

Hasta Río 2016, la mejor actuación había sido un 5º puesto en Londres 1948, en la primera participación en la historia de la Selección masculina de hockey en un Juego Olímpico. Luego de eso, la Argentina no clasificó a uno hasta México 1968, y de allí para adelante, el 7º lugar en Atlanta 1996 fue lo más destacable.

Tras la ausencia en Pekín 2008, los dirigidos por Pablo Lombi volvieron a los Juegos en la capital inglesa en el 2012, aunque, finalmente no pasó nada más allá del regreso a esta cita deportiva. El equipo argentino se fue con las manos vacías y una pobre performance, al quedar ubicado en el décimo escalón entre doce selecciones, una participación que de todas formas era normal debido a las previas actuaciones, que no pasaban de una 8º posición como, por ejemplo, en Sidney 2000.

Carlos ‘Chapa’ Retegui tomó las riendas del seleccionado de varones a partir del 2013 y, desde entonces, comenzó el auge de la disciplina en la rama masculina, donde obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de La Haya 2014 y el título en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. 

El 18 de agosto de 2016 se gestó la hazaña que marcó un antes y un después en el hockey argentino, Los Leones dejaron su huella en el deporte olímpico y nacional, tras conquistar por primera vez en la historia la presea dorada en Río de Janeiro, al superar a Alemania, en ese momento bicampeón de los Juegos, en semifinales y a Bélgica en la final.

“Este es un premio para el hockey y el deporte nacional, y para todos los jugadores que defendieron la camiseta con el corazón. Amo a mi país y me siento orgulloso de ser argentino. Estoy contento y lo comparto con toda la gente”, sentenció Carlos ‘Chapa’ Retegui.

Fue el quinto podio consecutivo de este deporte, el primero en varones, tras los cuatro anteriores obtenidos por Las Leonas. El último de ellos, fue el segundo puesto en Londres 2012, de la mano del entrenador sanfernandino, quien tuvo su revancha personal en Brasil.

Con este primer lugar conseguido por Los Leones, sumado a la judoca Paula Pareto y a los regatistas Santiago Lange y Cecilia Carranza, Argentina cosechó tres preseas doradas en esos Juegos Olímpicos de Río, una marca que el deporte nacional todavía no pudo superar y que había sido registrada por última vez en 1948.

“Fuimos un poco tapados por la generación de Las Leonas, pero éramos conscientes de que al trabajar a la par se nos iba a dar. En este deporte se trabaja muy bien, los clubes lo hacen muy bien. Esto es de todo el hockey, no importa si es masculino o femenino”, aseguró el jugador y campeón olímpico Facundo Callioni.

Meolans, hacer historia en 21 segundos

Por Franco Zabala

Hay una carrera por el título mundial, en la que competirán un tetracampeón olímpico ruso y un campeón del mundo inglés, ¿quién gana? El argentino. 

El 5 de abril de 2002 es una de las fechas más importantes de la natación nacional, porque continúa como la única vez en la que la bandera se posicionó en lo más alto del podio de un Campeonato Mundial, fue en Moscú, de la mano de José Meolans.

Tres  años atrás, un Meolans de 20 años se convertía en el primer argentino en conseguir una medalla en un torneo de esta gama. Fue el subcampeonato de los 50m libres, en Hong Kong. Ahora, a Rusia llegaría una versión con muchas más medallas y otros Juegos Olímpicos encima.

El objetivo era más fácil de decir, que de hacer: campeonar en los 100m libres. Pero los planes cambiaron sobre la marcha. Un día antes de largar la primera fase de la que iba a ser su prueba principal, el cordobés ganó las semifinales de los 50m libres.

El reloj se paró en 21.47, un nuevo récord argentino. Otro más, que se sumaba al que había instaurado en las eliminatorias. El único sudamericano en la final de la prueba había nacido en Córdoba Capital y era hincha de Belgrano.

Una jornada después, a Meolans le tocaba la instancia definitoria. En la línea se encontraba la posibilidad de vengarse del defensor del título, Mark Foster, su verdugo en este mismo torneo en 1999. Marcas, va. En un abrir y cerrar de ojos, José Martín Meolans se convirtió en el primer y único argentino en lograr la corona mundial de natación. 

“Fue el día, hice todo perfecto”, comentó el hincha del “pirata”. Era verdad, esas 30 brazadas habían sido el cúlmine de años de entrenamiento y experiencia y un millar de detalles que solo se pueden dar una vez. Porque como también aclaró el deportista, “la diferencia entre ganar el oro y ser quinto son cosas mínimas”.

De cualquier forma, no hubo mucho tiempo para festejos. Ellos habían venido a ser campeones del mundo de 100m libres, esto era una medalla de yapa. Pasaron eliminatorias, pasaron semifinales, tocaba lo que habían preparado.

En esta nueva final, las cosas mínimas no estuvieron a su favor. Por 10 centésimas, EL australiano Ashley Callus superó los 47.09 del argentino y lo dejó en el segundo puesto. Sin embargo, esa marca tenía peso propio, ya que lo volvía a dejar a Meolans como el mejor de la historia sudamericana.

Ese fue un Mundial lleno de logros para “Pepe”, pero el premio más grande lo esperaba en Córdoba: las milanesas de su madre Isabel. 

 

Marcela “Tigresa” Acuña: un directo de igualdad

Por Víctor Besa

El 28 de abril de 2001 marcó un antes y un después en la historia del boxeo argentino. Marcela Acuña, la “Tigresa” oriunda de Formosa derrotó por puntos a Jamillia Lawrence en la primera pelea profesional en la historia del país. Este hecho estableció un precedente que cambió para siempre el deporte femenino en Argentina, pero que solo es la portada visible de una lucha que comenzó muchísimo antes.

En septiembre de 1997, la figura mundial del boxeo femenino Christy Martin visitó Buenos Aires para promocionar la velada entre José Rafael Sosa y el dominicano Rafael Torres. La Tigresa se dirigió a saludar a la que en ese entonces era su inspiración y antes de que pudiera darse cuenta la habían convocado para hacer una exhibición para la TV contra la pugilista norteamericana. La formoseña no esquivó, subió al ring y disputó un combate que dejó sanguinarios intercambios entre ambas.

Luego de esto, el empresario a cargo de la visita de Martin le ofreció una bolsa de 5000 dólares a Acuña para que fuera a pelear a Florida. Ella aceptó y así fue como se dio la primera pelea rentada de boxeo femenino en la que participó una deportista argentina. No pudo ganar el combate, pero trajo consigo una victoria muchísimo mayor: la determinación de legalizar la disciplina que en varones llevaba más de 70 años activa. Para esto, trajo a Argentina el reglamento de la Comisión Estatal de Boxeo de Florida.

Finalizada su segunda pelea en 1998 toma la decisión más importante junto a su esposo y entrenador Ramón Chaparro: mudarse de Formosa a Ezeiza junto a sus dos hijos, con el fin de poder presionar una vez por semana a Osvaldo Bisbal, presidente de la FAB. 

Toda su lucha finalmente valió la pena. El 23 de marzo de 2001, Bisbal anunció la formalización del boxeo femenino en el país y dos días después se le concede la licencia n°1 a Marcela Acuña. Pero esto no era suficiente, faltaba la primera pelea profesional. “Yo no estaba pasando desapercibida y eso era una batalla ganada. Muchas mujeres me decían que se sentían identificadas conmigo, que teníamos que ponernos de pie y trabajar por nuestros sueños”, declaró La Tigresa. 

El 28 de abril de 2001, Acuña derrotó en 4 rounds a Jamillia Lawrence en una noche histórica, en la que reconoció que: “Ella era muy buena. Yo llevaba casi dos años sin competir, pero mi corazón era muy grande y eso me ayudó a ganar. Fue una pelea ardua e intensa”. 

La Tigresa fue, es y será una luchadora dentro y fuera del ring. A 40 años de la recuperación de la democracia en Argentina, llamó a “cuidarla y mejorarla” y a seguir siempre peleando por las convicciones. Expresó que si las mujeres hubieran estado unidas como sucede hoy, “la lucha por el boxeo profesional femenino hubiese sido más fácil”. 

 

Crismanich, el oro que hizo historia

Por Sol Almeida

El 10 de agosto de 2012, Sebastián Crismanich logró la única medalla de oro de Argentina en los Juegos Olímpicos de Londres, luego de vencer por 1-0 al español Nicolás García Hemme en la disciplina de taekwondo WTF, categoría hasta 80kg. El correntino fue el primero en ganar en una categoría individual desde las medallas de los boxeadores  Pascual Pérez y Rafael Iglesias y el maratonista Delfo Cabrera, en los Juegos de Londres, 64 años antes. 

El taekwondista argentino comenzó su camino al oro con un preolímpico en México, en el que ganó y sacó su boleto a Londres, y una medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Su debut en tierras británicas fue contra el neozelandés Vaughn Scott, a quien le ganó por 9-5 y avanzó a cuartos de final. En el segundo combate consiguió la victoria ante el afgano Nesar Ahmad Bahawi por 9-1 y el armenio Arman Yeremyan sería su próximo rival. Ya en la semifinal logró un éxito ajustado (2-1) pero aun así estaba a un paso del sueño olímpico.  

En la instancia decisiva frente al español Nicolás García Hemme, el correntino logró sacar ventaja a partir de una patada al pecho que hizo estallar los sensores de la pechera electrónica, cuando faltaban apenas 22 segundos. Así, Crismanich obtuvo un logro inédito en la historia del deporte argentino: una medalla olímpica en taekwondo. 

Los comienzos

Nació el 30 de octubre de 1986, en Corrientes. Con tan solo 7 años comenzó a practicar taekwondo y acompañaba a su hermano Mauro, primer y único argentino en ganar una medalla mundial en la disciplina. Al momento de elegir una carrera, Crismanich se mudó a Córdoba para estudiar agronomía en la Universidad Nacional y allí  siguió entrenando en el área de deportes de la institución. Cuatro años más tarde, el deportista lograba su lugar en Londres, luego de ganar, como quedó dicho, en el Preolímpico y una medalla dorada en los Panamericanos de Guadalajara. 

En lo que fue de su carrera, el correntino logró destacarse en los Campeonatos Panamericanos (primer puesto en Buenos Aires 2006,Caguas 2008, Guadalajara 2011, Querétaro 2011 y un tercer puesto en Aguascalientes 2014) y en los Juegos Sudamericanos (Oro en Buenos Aires 2006 y Santiago de Chile 2014, y un segundo puesto en Medellín 2010). Además, Sebastián participó en distintos abiertos: medalla de Oro en Alemania 2006, Suiza y Bolivia 2014; medalla de Plata en Holanda y Bélgica 2012, en Canadá y Estados Unidos 2014; medalla de Bronce en México 2015 y EE.UU 2016. 

  

Su vida en la actualidad

Cuatro años después de haber hecho historia en el deporte argentino y en la disciplina, Crismanich le puso punto final a su carrera tras sufrir varias lesiones que le impidieron seguir compitiendo. 

Actualmente, el deportista es presidente de la Confederación Correntina de Taekwondo, tiene dos academias junto a su hermano, una en Corrientes y la otra en Buenos Aires, y dicta clínicas deportivas en distintos lugares del país.

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: la escolaridad más allá de lo que pase en la cancha

Por Dafne Villalba

El instinto de todo chico es jugar. Aprovechar cada momento para tener esos ratos de distensión; y en un país como Argentina, donde está muy arraigada la cultura deportiva, no es extraño que un gran número de chicos visiten los clubes desde muy pequeños. Según un relevamiento del Observatorio Social del Deporte, el 80% de los chicos entre 6 y 17 años realizan alguna actividad física. Pero hay algunos que van más allá, que buscan convertir el deporte en una profesión de la cual poder vivir. Hay chicos que deciden viajar kilómetros lejos de su familia y amigos para cumplir un sueño, que en el país más futbolero del planeta es difícil de lograr. Acá es donde entran las pensiones.

“El club exige que los chicos tienen que culminar sus estudios y el chico que no rinde en la escuela no juega”, declara Laura Lamas, miembro de la comunidad educativa del colegio de Racing, institución que además de contar con una pensión para inferiores y juveniles, también cuenta con un colegio primario y secundario donde los futbolistas llevan a cabo su educación (otros clubes como Vélez y River también comparten esta modalidad). En la teoría todo suena espectacular, pero Lamas muestra también la otra parte de la situación: “Después en la práctica sabemos que si el chico se destaca en el fútbol por más que no le vaya bien en el colegio juega igual porque tienen que ganar. Es un poco gris”.

Así como cada persona es un mundo, cada ciudad también, y al llegar de lugares tan diversos es difícil aplicar una vara única para todos: “Por lo general el tema de la evaluación en los colegios deportivos en su mayoría vienen muy atrasados. Por ejemplo, en idiomas a la profesora le cuesta muchísimo porque quizás a algunos chicos les figuraba que tenían el idioma inglés y nunca lo cursaron en sus colegios”. Ante esta situación, la institución debe tomar partido en el plan a seguir, aunque este no sea siempre el escenario ideal: “El tema de la evaluación tratamos de que sea áulico y mediante trabajos prácticos, en las pruebas que he tomado he tenido que reducir contenidos porque sabía que en su mayoría iban a fracasar”.

La ventaja de que el colegio pertenezca al club es que permite que los profesores conozcan a los chicos de pensión y puedan identificarlos del resto del grupo, Laura Lamas da su visión: “Obviamente un colegio deportivo no es lo mismo que un colegio del estado privado, en un colegio deportivo los chicos ya tienen un objetivo claro que es tratar de ser jugadores de fútbol, y el colegio viene a ayudar y a ser un aporte a toda su formación académica”. Además aclara que todos los chicos son iguales dentro del aula. Aunque a aquellos que viven en la pensión se les toma en consideración si deben faltar por partidos o entrenamientos, se les toma un recuperatorio o se les cambia la fecha de algún trabajo.

“Al principio de la cursada costaba bastante mantenerlos enfocados en el curso porque ellos venían del entrenamiento, comían y venían para el colegio. Hasta que logran tomar ritmo se hacía bastante complicado”, con su declaración, Laura Lamas deja en claro que las instituciones no están preparadas para estos chicos que quedan fuera del sistema clásico, y enfoca su testimonio en la necesidad de un cambio.

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: La cara femenina de las pensiones

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: ¿Hay lugar para las mujeres?

La primer pensión femenina inaugurada por el Ciclón en 2019.

Por Leonel Rodríguez y Milagros Boloque

La sociedad argentina ha experimentado un cambio positivo en su percepción del fútbol femenino, con más apoyo y respeto hacia las jugadoras. Ya que el crecimiento de esta disciplina esta en un constante crecimiento en el suelo nacional. Todos los clubes de fútbol importantes cuentan con divisiones dedicadas a las jugadoras. Sin embargo, la historia del fútbol femenino ha estado repleta de obstáculos, genera una comparación notoria con el fútbol masculino: “No tenemos pensión para el fútbol femenino”, es un dicho que se repite en equipos de la Primera del Torneo Femenino, como en Independiente y Ferro.

Los jugadores de fútbol masculino disfrutan de pensiones sustanciales y, en muchos casos, lucrativas. Los ingresos generados por el deporte practicado por varones, tanto a nivel de clubes como de selecciones nacionales, han contribuido a la construcción de fondos de pensiones significativas. Esta desigualdad en la compensación y las pensiones se refleja en el claro abismo financiero en comparación al femenino.

Cada vez más mujeres y niñas participan del fútbol en Argentina, desde las categorías infantiles hasta las ligas profesionales. La cantidad de jugadoras ha aumentado considerablemente. Gracias a la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino en 2019, que marcó un hito. Las jugadoras, al igual que los jugadores, llegan a estos clubes de la Primera desde diversos rincones del país, y muchas vienen de contextos socio económicos difíciles: familias disfuncionales, de bajos recursos, con historia de lucha y sacrificio. Soñadoras a un futuro mejor, cargan un bolso con pocas pertenencias pero lleno de sueños e ilusiones. 

El crecimiento del fútbol femenino en Argentina ha experimentado una notable evolución en los últimos años como la semiprofesionalización, ventas al exterior -como Rocío Bueno que fue el primer traspaso desde Racing al Sassuolo de Italia- y una señal de televisión transmita los partidos de campeonato. Por esto, pasó de ser un deporte con menos visibilidad y apoyo a convertirse en un movimiento en constante ascenso. Sin embargo, en términos de pensiones no se refleja tal progreso. Las jugadoras enfrentan pensiones mas bajas a comparación de sus contrapartes masculinas. A menudo, se ven forzadas a lidiar con la incertidumbre financiera después de su carrera deportiva. “Para el masculino tenemos capacidad para 50 personas en la pensión y en el femenino solo dos lugares”, declaró la coordinadora de comunicación de Banfield, Agustina Furnó.

En 2019, San Lorenzo inauguró la primera pensión del fútbol femenino. El Ciclón continúa con pasos importantes, como cuando fue el primer club en firmar los contratos semiprofesionales de su plantel. El equipo de Boedo sigue por el buen andar de la revolución del fútbol femenino, la historia de las jugadoras que luchan contra el desarraigo y el machismo en pos de un sueño: vivir profesionalmente del fútbol.

Las Santitas tuvieron su primer pensión. (Foto: Infobae)

Otros clubes ni siquiera tienen estructura: dependen de la voluntad de las jugadoras para entrenar y jugar. Incluso, algunos de los clubes más ricos del país sólo alquilan un departamento para alojar a cuatro jugadoras del interior. En las pensiones donde viven los jugadores del club no hay lugar para las mujeres.

El fútbol femenino en Argentina ha experimentado un progreso en términos de visibilidad y desarrollo, pero aún queda trabajo por hacer para garantizar la igualdad de oportunidades, la inversión necesaria y el reconocimiento pleno en comparación con el fútbol masculino.  

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: La escolaridad más allá de lo que pase en la cancha 

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: la casa de muchos chicos y chicas que buscan cumplir un sueño

Actividad recreativa entre las pensiones de Independiente y Racing.

Por Brenda Duarte y Marcos Revello

Para cumplir el sueño de llegar a Primera División, más de mil chicos entre 13 y 19 años optan por mudarse a las pensiones de clubes del fútbol argentino. Esto implica que deben dejar a sus familias y lo que rodea en su día a día para cambiar rotundamente su forma de vivir. Ahora bien, ¿Cumplen con los cuidados necesarios?

En Argentina no cuentan con una normativa que regule el funcionamiento de las mismas, incluso luego de que en 2018 se realicen denuncias por abuso sexual a juveniles que vivían en la pensión de Independiente. En 2020 se propuso crear un Reglamento General de Pensiones – con varios huecos a llenar – que garantice los derechos de los niños y adolescentes, pero hasta el momento no se avanzó nada.

“Es una situación que me preocupa como presidente de AFA pero antes de eso me preocupa como hombre y padre de familia. Es sumamente triste y lamentable que chicos que llegan a las pensiones desde el interior con toda la ilusión tengan que vivir estas cosas. Esto se soluciona con presencia y contención a los chicos’’, declaró Claudio Tapia.

El 92% de los jugadores del país que viven en pensión son de inferiores y el 8% restante son de infantiles. Estas buscan cumplir el rol de un hogar y ser un aporte para la formación futbolística y académica de sus juveniles. Cada una cuenta con una estructura y un sistema propio. Según el último informe de la Superliga argentina, nueve pensiones están ubicadas en los predios de los clubes, nueve en las canchas y seis son externas. “Vivir en la pensión de Racing es algo muy hermoso, podemos contar con toda la gente que trabaja en el club porque sabemos que ellos van a estar siempre para nosotros. Al principio se me hacía difícil estar sin mi familia, pero con el pasar de las semanas te vas adaptando rápido”, comentó Mateo Martínez, juvenil de La Academia y la Selección Argentina Sub 15.

El camino a recorrer es largo y lleno de obstáculos, los juveniles deben organizar su tiempo para asistir a los entrenamientos y a las clases del colegio y es entendible que esto sea una rutina complicada, ya que de los 24 clubes que formaban parte de la SuperLiga, apenas 11 de ellos les brindan a sus jugadores un medio de transporte para que puedan trasladarse hasta los colegios. El resto debe moverse por cuenta propia y esto para el entrenador no funciona como excusa si llegan tarde o se pierden una práctica. Además, en caso de tener alguna dificultad con las tareas escolares, solo 13 clubes cuentan con personal de apoyo escolar. Muchos de ellos deben arreglarse por su cuenta y terminan fallando en su cometido, lo que los lleva a abandonar la escolaridad.

Laura Lamas, profesora del colegio de Racing, habló sobre la problemática que enfrentan en cuanto a los niveles educativos: “Tenes que tener en cuenta que el grupo de los chicos de pensión es muy heterogéneo porque vas a tener chicos que vienen desde provincias muy humildes y desde familias muy humildes donde muchas veces no han podido tener la escolaridad completa, y tenes chicos que quizás te vienen de una provincia donde sus padres son profesionales y han tenido hasta doble idioma, entonces es muy heterogéneo”. En muchos casos predomina el objetivo de salvar a su familia por sobre tener una buena educación. El seguimiento escolar se realiza en 19 pensiones, hay otras cinco que no lo hacen. Algunas alegaban que al ser mayores de edad no se los podía obligar a ir al colegio.

Sumado a esto, 20 de los 24 equipos tienen a disposición un tutor o encargado de la pensión que los acompaña y ayuda durante las 24 horas del día. En las cuatro restantes solamente cuentan con un personal de seguridad privada que se encarga de cuidar el predio y no tienen contacto con los jugadores. Hay 15 pensiones que cuentan con uno o más psicólogos y seis con trabajadores sociales que asisten en tiempo parcial. “Al menos por el lado de la pensión, por el lado de Cecilia Contarino que es la encargada y psicóloga, hay mucha contención en lo personal y en lo académico”, explicó Laura Lamas.

Con respecto a la salud, solamente 19 cuentan con algún tipo de cobertura médica. Nueve son de medicina prepaga por parte de los clubes, diez realizaron convenios con Centros de salud o Centros de diagnóstico por imágenes, mientras que las cinco restantes no cuentan con ningún tipo de cobertura. En cuanto a la historia clínica, todos expresan que la tienen en el departamento médico del club, pero al mismo no se tiene llegada de manera inmediata. Solamente tienen a disposición a los médicos y kinesiólogos que se encargan de las lesiones del oficio, es decir que no pueden realizar diagnósticos ni análisis sobre el resto de las posibles dificultades.

En 16 pensiones expresan tener registros y la documentación firmada por los padres autorizando la estadía de los jugadores, en ocho no. En estas ocasiones los clubes acuerdan de palabra con los tutores de los futbolistas, pero es necesaria la documentación. Además, en varios casos los padres no conocen las instalaciones en donde viven sus hijos, mientras que en otras los pensionados deben realizar su ingreso acompañados por un adulto responsable.

En líneas generales, muchos jóvenes están solos y descuidados, existen problemas de escolaridad y falta de cobertura médica, todas derechos que parecen ser básicos. La inoperancia por parte de la máxima autoridad, la AFA, queda totalmente expuesta al no tomar medidas ante esta situación y el “protocolo de procedimiento” en caso de abuso. La pensión de un club promete ser la casa del futbolista durante toda su formación y eso debe ser. Hay que trabajar para finalmente poder crear un Departamento Interdisciplinario que acompañe a las pensiones en los procesos formativos de los juveniles que habitan ahí. Y de esta forma darles algo más que un lugar donde vivir, ya que solo el 7% del total logra llegar a cumplir su sueño. El objetivo debería ser darles una buena crianza para la vida más allá del fútbol.

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: La cara femenina de las pensiones 

Cómo son las pensiones en el fútbol argentino: La escolaridad más allá de lo que pase en la cancha 

Omar Gallardo: “Antes me puteaban en la cancha, después me aplaudían a la noche”

Por Marcos Baez

Nació en Moreno, tiene 44 años, fue un volante central salido de San Lorenzo, campeón de la B Nacional 2005/06 con Nueva Chicago y con pasado en Chacarita, entre otros. A partir de 2019, tras su retiro, comenzó a trabajar arriba de una ambulancia. En 2020, atravesó la pandemia sin dejar de laborar y exponiéndose para el bienestar del prójimo. 

-¿Cómo empieza tu historia como ambulanciero? ¿Cómo y por qué llegaste a agarrar el puesto? 

– Me retiré en Excursionistas a los 38 años en 2017, como la plata no alcanzaba tuve que salir a buscar trabajo. Empecé en una clínica de Lanús en diciembre de 2019 gracias a un exdirigente del Ciclón que me dio una mano, porque ya no teníamos nada para comer. Pero nunca me imaginé lo que se vino meses después.

-¿Qué rol cumplías?

-Hacía traslados. Generalmente a gente grande que necesitaba tratamientos, si no podían asistir al hospital, íbamos con un médico para que no tuvieran que salir y no se expongan al contagio.

-¿Tenías miedo? ¿Cómo te veía la gente?

– Sí, al principio sí. Más que nada cuando todavía no se sabía mucho sobre el Covid. Mi mamá y mi suegra son diabéticas, no las podía ver. Si pasaba por casa tenía que encerrar a los chicos en el cuarto, sacarme las zapatillas antes de entrar, lavar mi ropa ni bien llegaba. La gente me reconocía el esfuerzo y la predisposición por ayudar a la gente pero otros nos veían como fantasmas, como si los fuera a contagiar por manejar una ambulancia. Es gracioso porque antes me puteaban en la cancha y después me aplaudían de noche.


“La gente me reconocía el esfuerzo y la predisposición por ayudar a la gente pero otros nos veían como fantasmas, como si los fuera a contagiar por manejar una ambulancia”.

 

-¿Creés que fue justo el trato que recibió el personal de salud?

– En parte sí y en parte no, me acuerdo que me ponía mal cuando veía esos casos que en los edificios querían echar a los médicos. Uno estaba arriesgando la vida por los demás. En mi caso yo arriesgaba la vida por mi mujer y por mis hijos, pero es mi trabajo y lo tengo que hacer por una necesidad. A mi me hubiese gustado quedarme en mi casa, pero tenía y tengo que darle de comer a mis hijos y mantener la casa. Lamentablemente hay gente que no lo entendía.

-¿Te enojabas mucho con la gente que no tomaba los recaudos necesarios?

– Sí, claro. Había que tomar real consciencia, era horrible el aislamiento durante los primeros días de pandemia, cuando entraban a la habitación para la limpieza y hacer la cama con el disfraz que parece de astronauta, la paciente se ponía contra el rincón mirando hacia la pared como si estuviera en penitencia. Si estás en esa situación no te puede ver nadie más. Era horrible, es una cagada. No veías más a ningún familiar hasta que se te pase.

-¿Se podía evitar tanta propagación del virus o manejarse mejor la cuarentena en tu opinión?

– Con el diario del lunes es más fácil. En el momento que surgió todo el desconocimiento era total. Sobre los contagios, yo creo que el punto estuvo en los barrios más humildes porque nunca se enteraron de lo que estaba pasando, ya que no le daban la importancia que se debe.

– Volviendo a la actualidad; ¿Estás laburando más tranquilo? ¿Volviste a jugar a la pelota?

– Sí, ahora es otra cosa. Sigo laburando de domingo a viernes pero más cómodo. Estoy jugando en el Senior de San Lorenzo, me cruzo seguido con Romagnoli y Gorosito. 

 

 

 

 

 

Epígrafe Foto 1: El Indio con Beto Acosta y Pipo Gorosito, en el senior de San Lorenzo.

Epígrafe Foto 2: Gallardo junto a la ambulancia, su medio de trabajo.

Epígrafe Foto 3: El ambulanciero jugando para el Ciclón, club donde surgió como futbolista.

 

Maccari: “El ADN de las Leonas tiene que permanecer a través de los años”

Por Martina Coria 

Nació el 3 de julio de 1984 en Buenos Aires, inició su carrera deportiva en el Club San Fernando donde actualmente es parte del Plantel B como jugadora. En su juventud, emigró a España para jugar en el Club Atlétic Terrassa y volvió para ser parte del seleccionado nacional. 

Sofía, con la medalla de plata el día de la premiación en Tokio.

-¿Cómo fue el llamado del Chapa Retegui para volver, te lo esperabas? 

-No estaba en mis planes, pero el Chapa me conoce desde muy chica y sabe bien lo que le podía aportar al equipo para Tokio. Había sufrido mucho cuando me tuve que ir y por eso reacomode mi vida en el hockey y volví a jugar en mi club, nunca pensé en volver a la selección hasta que un día me llamó y acepté la propuesta. Sabía que podía ayudar a las más chicas, sobre todo a mantener unido al equipo en un proceso olímpico que es muy duro físico y mentalmente.

-Arrancaron perdiendo en los JJOO: ¿Qué herramientas crees que son importantes para imponerse en esos momentos y por consecuencia lograr una medalla como lo hicieron ustedes? 

-Creo que desde el partido que perdimos con Australia entró más en juego mi rol, todos esos golpes sirvieron para aprender y mejorar, siempre el cuerpo técnico me dijo que era fundamental para mantener el espíritu alto y eso te lo dan los años y la experiencia. Era un equipo joven, para muchas era su primer Juego, pero las distracciones que hay alrededor nunca sacaron del eje al equipo, fuimos por una medalla y luchamos por eso. Yo quiero que las Leonas vuelvan a transmitirle a la gente la sensación de querer vernos en la tele, que nos rompemos para conseguir lo que queremos.

-¿Veías posible la medalla después de esa derrota?

-Desde el día uno me quería llevar una medalla, sabía que podíamos y mis compañeras también, en mi cabeza era totalmente posible, por eso siento que los cuartos de final fue nuestro partido más importante, te abre la puerta a luchar por dos opciones de medalla. Para mi todo eso no fue una mochila, fue una motivación, el ADN de las Leonas tiene que permanecer a través de los años, somos historia. 

Maccari yendo a quitar en el primer partido de los JJOO contra Australia.

-¿Cuál fue la diferencia que sentiste entre tus últimos torneos en 2013 con respecto al 2020? ¿Cuál fue el cambio más grande para vos en el hockey internacional?

-Mis últimos Juegos Olímpicos habían sido en Londres 2012 donde también nos entrenaba el Chapa, ahora se juega otro hockey, el nivel antes estaba mucho más parejo, era muy competitivo. Hay dos o tres selecciones que están muy por arriba hoy en día y eso que en Londres nosotras teníamos un equipazo y la teníamos ni más ni menos que a Lucha Aymar. Actualmente todo es más vertical, de ida y vuelta y más peligroso, la velocidad es la principal diferencia pero hay carencias técnicas y a todo hay que ir acomodándose, siento qué hay que buscar un equilibrio entre lo técnico y lo físico. 

-Desde tu visión periodística, ¿Cuánto crees que influyen los medios y las redes sociales en el estado anímico de las jugadoras durante torneos tan importantes?

-En Tokio hubo muchos deportistas que estuvieron influenciados para mal por el tema de las redes y por esa razón se salió a hablar mucho más de la salud mental que me parece algo súper importante, más teniendo en cuenta las presiones que vivimos día a día. Yo creo que más allá de que las redes formen parte del perfil del deportista todo eso te influye y te golpea, hay que tratar de  abstraerse. 

-Por último, con respecto a la medalla que te robaron: ¿Qué significó ese hecho en tu vida? 

-Cuando volví a Argentina me robaron mi auto y las cosas que tenía adentro, entre ellas, la medalla; denuncie el hecho y pedí ayuda en redes para encontrarla pero nada, hasta que unos meses después escribí al Comité Olímpico contándoles lo que me había pasado y lo importante que era para mi y me mandaron una réplica. Para mi significaba la culminación de todo el trabajo realizado y era el premio al esfuerzo, además, la de Londres tenía que tener su hermanita, jaja.