miércoles, abril 29, 2026
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Las estatuas en el fútbol argentino, una obra de inmortalidad

Por Tomas Curell

Es la mañana del 24 de julio de 2023 y Juan Pablo Sosa ingresa a la cafetería Bonafide. Mira el interior del local, empieza a caminar hacia el lado derecho y se sienta en una mesa para dos. Lleva puesto un conjunto negro, pantalón largo y un buzo que dice “boxeo” debajo del escudo de All Boys. Sosa es integrante de “El Campito”, una agrupación de socios e hinchas del Albo que tuvo la idea de hacerle la estatua a José Santos “Pepe” Romero, ex jugador y director técnico del club. Hecha por llaves y bañada en bronce, lo que permite el toque justo en los detalles. Está ubicada sobre la calle Mercedes, al lado de la oficina de socios, de espaldas al campo de juego y, del otro lado de la oficina, hay una puerta de acceso a la platea baja del Estadio Islas Malvinas. “Nosotros le propusimos al presidente, que en aquel entonces era Roberto Bugallo, que sea colocada al lado de la oficina de socios, porque creemos que es un lugar muy concurrido”, dice Sosa. 

La obra fue inaugurada en diciembre de 2012 y fue posible gracias a la colaboración Arte Barbados, un grupo de artistas que se dedican al diseño, dibujar murales, hacer placas, banderas y estatuas. La agrupación, en su predio, organizó en diciembre de 2012, una fiesta para la inauguración de la estatua ante más de 1500 personas, y una de ellas era Pepe, acompañado por su esposa e hijos. “Emocionó a toda su familia”, dice Sosa. De manera sorpresiva, un señor sentado en otra mesa lo interrumpe y, mientras se conmueve cuando lo escucha hablar de Romero, argumenta: “Deben hacerle dos monumentos, uno por su grandeza y otro por todo lo que logró en el club”. Luego se levanta y saluda con la mano al cerrar la puerta.

La estatua en Boca en gratitud a Carlos Bianchi mide 2,40 metros de altura. El estreno se desarrolló en octubre de 2016. Tuvo lugar en las inmediaciones del vestuario local de La Bombonera. Bianchi dirigió a Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Walter Samuel y Sebastián Battaglia. Bianchi le dio golpecitos al micrófono y luego dijo en conferencia de prensa: “Esta estatua es gracias a los verdaderos protagonistas, los futbolistas, que me llevaron a ganar los títulos que ganamos”. La pose de la obra hace referencia a su posición de cuando era entrenador: se sostiene el mentón con el brazo izquierdo mientras descansa sobre el derecho, ubicado en forma horizontal. En 1974, tras su paso como futbolista en el Stade de Reims de Francia, en un amistoso entre un combinado con París Saint-Germain ante Barcelona, Bianchi sufrió una triple fractura en la pierna. “Me hiciste la pierna derecha igual como la tengo”, le bromeó Bianchi a Enrique Savio, el escultor. No le produjo su retirada del fútbol, ya que al año siguiente volvería a pisar un campo de juego. El ex entrenador es reconocido no solo por los 9 campeonatos que logró, sino por las emociones que causó y los grandes festejos que quedarán en el recuerdo. Juan Cruz Benítez tiene 25 años, no es socio pero es hincha fanático de Boca, dice: “Bianchi lo es todo para Boca, no solo los títulos ganados y la gloria, sino los recuerdos, las emociones y los festejos que tuvo y disfrutó”.

La obra en memoria a Marcelo Gallardo en River se localiza en la Avenida Figueroa Alcorta, a pocos metros del Museo River. Fue inaugurada en mayo de 2023 en las afueras del Estadio Monumental, sobre la misma avenida, ante más de 20 mil hinchas y jugadores del equipo. Gracias a la colaboración de la escultora Mercedes Savall y Carlos Trillo, quien supo ser el presidente del Departamento Médico de River entre 2002 y 2009, fue posible el proyecto para la realización del monumento que comenzó con una idea en 2018, un día antes de la final contra Boca por Copa Libertadores. La escultura está hecha de bronce, creada mediante la fundición de miles de llaves que fueron donadas por los hinchas, y el molde está hecho por yeso y rellenado con material metálico. Pesa 6.5 toneladas y mide más de siete metros. Está ubicada en el mismo lugar que fue inaugurada y protegida por unas vallas que rodean la escultura. Lo único peculiar que resultó llamativo es el tamaño de su entrepierna. “Yo no tuve la idea, el principal de este detalle es Carlos Trillo, habrá que preguntarle”, dijo Savall en diálogo con TN. Trillo aclara que “se puede corregir en la estética de la parte inferior” con la posibilidad de limarla y que “pretende agrandar el pantalón”. La Comisión Directiva del club tendrá la decisión final de la situación de la entrepierna.

Más allá de los 14 títulos que consiguió, Gallardo convirtió a River en un modelo. Le hizo honor a la historia futbolística del club y fue el técnico que más pibes hizo debutar (42) en un plazo de ocho años y medio. “Lo que más destaco de la era Gallardo fue que apostó por las juveniles, todas las categorías pasaron por su control”, dice Ezequiel Azcona de 24 años, hincha del Millonario y no socio.

El homenaje en vida que Ferro le hizo a Carlos “Timoteo” Griguol se organizó en la sede del club, en Federico García Lorca 350, en octubre de 2016, ante unas 300 personas. La pose corresponde a una foto de la revista El Gráfico, en la que tiene puesta una gorra y, con su antebrazo izquierdo, sostiene una pelota. Continúa ubicada en la sede, al aire libre, rodeada de césped y con una placa en la parte inferior derecha con la frase “Quien no solo produjo jugadores campeones, sino que también, hombres de bien”. Cuando era entrenador Griguol no solo se ocupó de resolver problemas futbolísticos, sino también se interesó por cuestiones más íntimas de los jugadores. Les revisaba el boletín de calificaciones y las inasistencias del colegio. También les exigía que aprendieran algún oficio para que estén preparados para la vida.

Los impulsores de este reconocimiento fueron los periodistas Adrián Paenza y Miguel “Tití” Fernández, junto con Germán “Mono” Burgos, exarquero del Verdolaga. “El que tuvo la idea fue Burgos; decía que Griguol necesitaba un homenaje. Una vez que el club aceptó el proyecto, nos convocaron y le metimos para adelante”, dijo Daniel Cardell, profesor superior en artes visuales, para Rock and Ball. Es integrante de Arte Barbados, el mismo grupo que realizó la estatua de Pepe Romero en All Boys. Al momento de inmortalizar la figura de Griguol, hubo algunos factores que fueron elegidos por el círculo más cercano del ídolo de Ferro. “La postura de la estatua fue elegida por su familia”, argumenta Cardell. Si bien los que llevaron adelante la idea de realizar la estatua no fueron personas ligadas en el día a día en el club, Ferro se encargó de los costos del trabajo artístico.

Es la tarde del 26 de julio de 2023 y Álvaro Balestrini entra al café Martínez. Balestrini, vestido con un jean y una camisa de cuadros, es el secretario de Vélez y colaborador de la estatua de Bianchi, construida con resina plástica y de 2,30 metros de altura, ubicada en Juan B. Justo 9200, sede del club. En los alrededores de la obra hay una vitrina con algunos títulos internacionales de Vélez y una confitería con el nombre “Intercontinental”. Dentro y detrás del mostrador, sobre una repisa, descansa la Copa que le hace honor al resto bar. La escultura fue presentada en diciembre de 2015 en el estacionamiento cubierto del club. Organizado por la Subcomisión del Hincha, contó con la presencia de Bianchi, acompañado por su esposa e hija. Posa con las manos suspendidas en el aire y es sostenida por una base de un metro. “Lo que más me gustó de la estatua fue el gesto con las manos, es igual a cómo jugaba, él tenía una característica particular, era un goleador de raza que la bajaba de pechito y hacía el gol”, dice Balestrini.

La artista plástica fue Elizabeth Eichhorn que, además de ser la escultora de la estatua en Vélez, realizó otras similares como la de Diego Maradona, Palermo, Riquelme (todas situadas en el Museo de la Pasión Boquense) y diversos próceres de la patria argentina, como Manuel Belgrano, José de San Martín y Francisco Ramírez (ubicadas en parques, colegios y diferentes regimientos del país). El Virrey Bianchi rompió la mala racha luego de obtener el Clausura 1993. “Para las personas de mi edad, nos hizo resurgir de ser hincha de Vélez”, concluye Balestrini, en referencia a que estuvieron 25 años sin salir campeón.

El potrero, padre de la gambeta

Por Agustin Otero

En Mercedes, provincia de Buenos Aires, a 105 km de Capital Federal, se ve el potrero de tierra o pasto, con arcos de madera, metal o demarcados con ladrillos. Los potreros no se pueden definir por cómo están hechos; si no, más bien, por lo que se genera en ellos: amistad, valores, la idea de equipo y sueños.

En esos pedazos de tierra nacieron los habilidosos y no tanto, los armadores, tiempistas, arqueros, goleadores. Como los dos futbolistas más importantes en la historia argentina: Diego Maradona (su potrero fue el Club Estrella Roja de Villa Fiorito, en Buenos Aires) y Lionel Messi (el suyo fue Abanderado Grandoli, en Rosario). Tipos capaces de esquivar la patada más violenta y de hacer la jugada más compleja.

La denominación del “potrero” en muchos casos está relacionada con los terrenos de juego en mal estado. Tiene que ver con que la mayoría de las canchas de tierra en Argentina,se encuentran en los barrios más populares. A la mayoría le falta pasto y son de tierra con algún que otro yuyo. Los arcos no tienen redes y en muchos ni siquiera existen por falta de recursos: son suplantados por la remera de los pibes, zapatillas o algunas piedras.

Los potreros cumplen un rol fundamental en la formación de los chicos y chicas de barrios vulnerables. Debido a las consecuencias de la pobreza estructural y del abandono que sufrieron durante años las familias, los potreros se convierten en un refugio afectivo de una triste realidad que los niños sufren a diario. Gustavo Lombardi, ex jugador de River y periodista de TyC Sports, comenta que en esos lugares donde hay más necesidades y tentaciones, el fútbol salvó a varios chicos y los llevó por un lugar distinto al que posiblemente hubieran ido si no estaban en el club. “En una sociedad donde faltan un montón de cosas, la labor de los clubes y canchas viene a tapar los problemas que tienen muchos niños en sus casas”, dice Lombardi.

De esa manera se vive en Mercedes, desde donde salieron futbolistas como Lucas Biglia, jugador que fue parte del seleccionado argentino en el Mundial de Brasil 2014 y Santiago Sosa, surgido de las inferiores de River y actualmente en el Atlanta United. En las calles del pueblo, enmarcadas con números como la Ciudad de La Plata, se respira el potrero. Se observa el interés de los chicos por divertirse, por querer jugar y olvidarse de todos sus problemas. A la vez, es muy difícil de encontrar en los clubes de la ciudad, como el Club Mercedes, Estudiantes o Quilmes. Se debe a que muchos jóvenes no solamente recurren al potrero en forma de refugio, sino que también van a un club a formarse como profesionales. Muchos cargan en sus espaldas el sueño de ayudar a sus familias económicamente y abandonan sus estudios debido a los tiempos que el club demanda.

No es una casualidad que a los mejores futbolistas argentinos los haya parido el potrero. En este lugar se encuentran alejados de los modernos entrenamientos, se lanzan a la espontaneidad e improvisación con la pelota que el territorio les ofrece. En consecuencia, se puede afirmar que la gambeta es hija del potrero, ya que nace como recurso ante el amontonamiento de jugadores en el espacio reducido.

La tecnología avanza en todos los deportes y rubros, y el fútbol no es la excepción. Durante los últimos años comenzaron a aparecer diferentes métodos de entrenamiento y herramientas que ayudan no solo a la mejora del juego, sino también para la contratación de futbolistas. El uso del Big Data permite a entrenadores apoyarse en los números para tomar decisiones que beneficien al equipo. La tecnología permite revelar los tiros al arco que se producen durante un partido, las mediciones físicas de los futbolistas y los movimientos de los jugadores en cancha, entre otras variables. De esta manera, ofrece a equipos profesionales y DTs una visión más definida y personalizada del rendimiento. Pese a eso, el entrenador argentino que dirige actualmente al Chelsea, Mauricio Pochettino, declaró en una entrevista con Fox Sports en 2019 que hasta el momento el Big Data no reemplaza la visión que podía llegar a tener en un partido, por más herramientas que brinden las nuevas tecnologías. Esta declaración se da en un contexto en el que el Big Data recién comenzaba a ser utilizado por los entrenadores de fútbol.

Si bien el software como “LongoMatch” o “Bcoach” en cuestión ayuda a la toma de decisiones, una gambeta viene a romper cualquier estructura. Y nace y se nutre en el potrero. No solo en el fútbol argentino sino en el fútbol mundial, la escasez de regates es clara. Se debe a que poco a poco el potrero se está perdiendo, por la falta de inventiva y porque el fútbol se está volviendo cada vez más en un deporte colectivo que individual. Jorge Cordon, actual entrenador de Ferro y ex coordinador de divisiones inferiores del club, observa cotidianamente más de 100 chicos que se van a probar al club y que son muy pocos aquellos que se animan a pedir la pelota, a encarar y no tener miedo de perderla. Cordon dice que no se aprende, ni se entrena, más bien se nace con el don de animarse a gambetear y a encarar: “Se puede entrenar el pase, la recepción, el control, pero ya la improvisación con la pelota es algo que se da espontáneamente durante el partido”.

En los rincones de los clubes de baby fútbol se escuchan gritos. “Tocá”. “Jugá a uno o dos toques”. No permite la inventiva de los chicos, ya que están condicionados a hacer lo que sus entrenadores le dicen. El fútbol se encuentra con entrenamientos automatizados, y cuando sucede esto es muy probable que no haya creativos. Pablo Aimar, ex futbolista de River, Benfica, Valencia y actualmente parte del cuerpo técnico de Lionel Scaloni en la selección argentina, declaró en una entrevista en Urbana Play que los entrenadores se deben hacer cargo de la supuesta o real falta de creatividad: “Si a un chico de 15 años le decimos que no tiene que gambetear porque perdió la pelota tres o cinco veces, se le está haciendo un mal, porque el fútbol es de sensaciones, de imaginación, no es ajedrez”.

La única forma de aprender de niños es jugando, desligados de cualquier tipo de instrucción; sólo así se pueden adquirir ciertas habilidades que en la etapa juvenil son imposibles de obtener. Las incorrectas prioridades de quienes toman las decisiones (entrenadores, dirigentes) llevaron a la pérdida del potrero que está directamente relacionado con la esencia del fútbol argentino. Sucede porque en el afán de formar jugadores aptos para el “fútbol moderno” olvidaron el factor más hermoso de este deporte, el humano.

Un tiempo después de que el fútbol desembarcó en 1867 en la Argentina, se hizo enseguida muy popular debido a que con muy poco podía practicarse. Hace 20 años, los potreros se contaban de a cientos en los barrios y eran fábricas incalculables de futuros cracks. Esos lugares, donde hay tierra y poco más, eran el escenario ideal para pasar horas y horas corriendo detrás de una pelota, que no tenía por qué ser una pelota. La tecnología y la gran cantidad de actividades, como la práctica de fútbol en un club, fueron quitándoles tiempo a los chicos de jugar en el potrero.

En Bahía Blanca, a 636 km de Capital Federal, en los últimos años se generó un gran movimiento de escuelitas. Uno de los primeros que decidió empezar por la Liga Municipal de Fútbol fue Marco González, ex entrenador de Olimpo, Bella Vista y Club Rosario Puerto Belgrano. Él dice que el mensaje que se les transmite a los chicos es que puedan entretenerse y tener la libre decisión de hacer lo que quieran cuando tengan la pelota en sus pies. “Mientras al chico se le dé libertad, se le permita divertirse y los entrenadores bajen líneas claras, el jugador de barrio seguirá saliendo”. A su vez, González remarca la dificultad de los chicos al momento de incorporarse a un club mayor donde la competencia y el resultado es lo importante. “En los clubes de barrio, al chico lo tenés desde un lugar de contención, pero luego cuando tienen que ir a un club grande les cuesta incorporarse al sistema de ese club. Los clubes no han sabido incorporar la parte social. Son sistemas distintos”.

El jugador de potrero está, existe y es muy buscado. Se puede entender que si bien es menor la cantidad que en otros tiempos, los chicos siguen disfrutando de los potreros y en ellos encuentran el refugio para seguir adelante. Y en la pelota, encuentran una compañera ideal para ir en busca de sus sueños.

 

 

La camisetas pioneras del fútbol argentino

Por Franco Gorrassi, Marcos Rados, Máximo Zampieri y Franco Zoccali

Investigación sobre las camisetas que dieron origen a diferentes innovaciones en la indumentaria del fútbol argentino. Descargalo gratis acá:

LAS-15-CAMISETAS-PIONERAS-DEL-FUTBOL-ARGENTINO-FINAL

Rotura de ligamentos cruzados, ¿final o punto de partida?

Por ​​Ezequiel Galitó

Los jugadores de fútbol conviven con el riesgo latente de tener una lesión severa y complicada como es la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Se produce por distintos mecanismos, el 80% de las veces sin que exista contacto con otro jugador, el más común es un giro brusco acompañado de una flexión de la rodilla. Ese movimiento incoordinado puede ocurrir porque el pie se traba en el piso, pero también puede haber factores que hagan que la rodilla esté más vulnerable a romperse. La lesión de ligamento cruzado anterior puede alejarlos de las canchas por un lapso de entre seis y ocho meses que les afecta en la parte física pero también repercute en lo anímico y mental. Pasa por múltiples emociones: la primera cuando se produce el shock de la rotura, ya que de forma instantánea el futbolista se da cuenta de lo duro que le sobrevendrá porque conoce la profunda gravedad de lo que le aconteció y que la recuperación, seguro, será larga.

La rotura del ligamento cruzado anterior de rodilla es la lesión principal y más recurrente en la Primera División del fútbol argentino. Alejandro Cabrera, mediocampista de Banfield que en julio de 2023 la sufrió en su rodilla derecha, dice: “Estoy viviendo este momento dentro de todo bien, metiéndole ganas”. A su vez, en relación a su día a día en el predio de Luis Guillón, Cabrera, de 31 años, agrega: “La rutina es más o menos parecida a la de siempre, entrenamiento por la mañana y ya después tengo el día libre”. En cuanto a la rehabilitación, el oriundo de Los Cóndores, provincia de Córdoba, señala: “La recuperación es un poco fastidiosa pero hay que meterle para quedar bien y seguir jugando”.

Con respecto a la misma lesión hace 30 o 40 años, Julio Olarticoechea, futbolista campeón del mundo con Argentina en México 1986, dice que “el tiempo para volver era de ocho meses porque te ponían yeso y la recuperación era más lenta”. Respecto a la parte física, el Vasco expresa algunas similitudes y diferencias entre las décadas de 1980, 1990 y la actualidad: “Cambió muchísimo, antes nos íbamos de pretemporada y estábamos casi un mes en Mar del Plata o Necochea; eran largas las pretemporadas, mucha arena, te potenciaba mucho pero te quitaba velocidad, no era bueno tanta potencia”. Y sobre las rutinas de aquellos tiempos, especifica: “Poca pelota teníamos, agarrábamos el balón a la tarde pero ya estábamos fusilados de la paliza que nos pegaban en la mañana en los médanos”. En comparativa con la forma de entrenar en la actualidad, Olarticoechea remarca: “Las pretemporadas son mucho más cortas, dinámicas, y se trabaja muchísimo más con pelota, que es lo que el día del partido tenés que tratar de manejar”.

En los 80 y 90, con menos recursos o herramientas desde lo tecnológico para los problemas físicos, la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla podía significar el final de la carrera futbolística para los profesionales del fútbol. Al respecto, Fernando Signorini, histórico preparador físico de Diego Maradona, se refiere a este fenómeno de lesiones ligamentarias: “En los años 80 no eran tan comunes; creo que a partir del 2000, con el nuevo milenio, los entrenamientos comenzaron a ser mucho más intensos, casi despiadados, a veces irracionales, con demasiados trabajos de fuerza”. También Signorini manifiesta: “Cuando uno entrena, la prevención en realidad pasa por el hecho de que el contenido de los entrenamientos tiene que ser racional; sin embargo, hay una tendencia todavía instalada en Argentina en creer que más es mejor”.

El médico Daniel Galcerán, especialista en traumatología, se refiere a la intervención quirúrgica por rotura de ligamento cruzado: “La cirugía ha avanzado muchísimo; antes se hacía a cielo abierto, había que abrirle la rodilla, se buscaba hacer la reparación del ligamento mediante plásticas, y en general lo que se usaba era una parte del tendón rotuliano para reemplazarlo. Ahora es todo por artroscopia, se hacen pequeños orificios y se trabaja por ahí con cámaras de televisión para reemplazar el ligamento que se rompió con este tendón del semitendinoso. El no abrir la rodilla implica que la apertura de la articulación en vez de ser una gran incisión son tajos chiquitos, con lo cual la cicatrización es de estructuras mucho menores”. Galcerán aclara: “Antes no había cirugía de ligamentos cruzados; la artroscopia comenzó en los 80 pero era más para meniscos. Cuando tenías que hacer una reparación de ligamentos cruzados había que abrir la rodilla al medio como un libro y ver lo que estaba roto y tratar de repararlo. Implicaba grandes procesos de cicatrización y las chances de secuela eran rigideces, se hacían yesos para que no se mueva. Ahora se opera y por ahí le ponen una valva para los primeros siete días pero que se la saque un par de veces para empezar a moverse. En el Mundial 1978 vas a ver tipos que tienen unos muslos que parecen toros y arriba el tórax y los hombros son chiquitos, porque los hacían correr ocho horas por día y pegarle a la pelota todo el tiempo. En cambio hoy hacen un entrenamiento mucho más completo, con una dieta especial, los cuidan en un montón de sentidos para que el jugador físicamente esté perfecto”.

En 2023, en la Liga Profesional del fútbol argentino, hay 17 futbolistas que sufrieron la rotura del ligamento cruzado en una de sus rodillas. Supera ampliamente en número a otras dolencias como desgarros, distensiones y fracturas. El 10 de octubre, Exequiel Zeballos, extremo de Boca, sufrió esta lesión en un partido ante Belgrano por la Copa de la Liga. Es una cifra alta de futbolistas con esa ruptura pero hace cuatro años, desde la Superliga 2017/2018 hasta marzo de 2019, hubo 39 jugadores con la tan temida lesión, una alarmante estadística ya que había un promedio de una rotura de ligamentos cada 19 días. Los futbolistas de Primera disputan la Liga Profesional y la Copa de la Liga, sumados a la Copa Argentina y algunos clubes juegan torneos internacionales como Libertadores y Sudamericana. Un calendario estrecho y profesionales que compiten al máximo. No hay tanto tiempo de descanso y no se invierte tanto en prevención. Al jugador se le abren interrogantes en el proceso en el que está lesionado, sin poder realizar su trabajo ni hacer lo que tanto le apasiona.

Uno de los ejemplos trascendentes en el fútbol argentino sobre rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha es el de Martín Palermo, máximo goleador histórico de Boca, que tuvo la lesión a mediados de noviembre de 1999, anotando su gol 100 en el profesionalismo, ante Colón en Santa Fe, y volvió a jugar el 24 de mayo del 2000, cuando le marcó un gol a River en su vuelta. En total estuvo 191 días fuera de las canchas, poco más de seis meses de inactividad, el período mínimo para una lesión tan significativa, de estas características. En 2008, Palermo volvió a tener la misma lesión mientras jugaba contra Lanús en La Bombonera. En comparación con décadas pasadas, lleva un tiempo prudencialmente menor de recuperación, ya que Roberto Baggio, uno de los futbolistas italianos más destacados de los 80 y 90, sufrió en 1985 la rotura del cruzado y estuvo casi un año y medio para volver al campo de juego, un verdadero calvario para el histórico mediocampista, que confesó que llegó a pedirle a su madre que lo matara debido a tamaño sufrimiento y padecimiento físico.

Hay muchas veces ansiedad y premura por retornar al campo de juego luego de una lesión, tanto por parte del cuerpo técnico para volver a tener al jugador, como desde el futbolista, porque sabe que si está afuera de la cancha mucho tiempo pierde el ritmo de juego y, de alguna manera, se va desvalorizando porque su cotización bajará notoriamente. Sin embargo, puede ocurrir en algunas ocasiones que el retorno antes de tiempo, es decir sin cumplir el proceso de recuperación, conlleve una nueva lesión y se prolongue así la inactividad del futbolista.

Hoy los clubes tienen un personal de salud amplio que incluye médicos, masajistas, kinesiólogos, psicólogos, nutricionistas y preparadores físicos. La nutrición adecuada para el futbolista le permite disminuir la incidencia de lesiones, acelerar la recuperación y, sobre todo, conservar la salud general. En la actualidad hay muchas más posibilidades para los futbolistas que atraviesan una rotura de ligamento cruzado de volver a un rendimiento similar al que tenían previamente a la lesión, con la esperanza de seguir compitiendo al máximo nivel.

Victoriano Arenas: la isla en la que antes se olía la basura y hoy se respira fútbol en estado puro

Por Matías Di Menna y Juan Moure

Uno de los lugares más excéntricos para jugar a la pelota por su proximidad al Riachuelo y ver un espectáculo completamente poco habitual es la cancha de Victoriano Arenas.

Al pasar por el Camino de la Ribera, tres hombres se dirigían a ver al club de sus amores, Victoriano Arenas, en una tarde fría y nublada de sábado. Matías Varela, una de esas personas que era vocal de la institución hasta mediados del año pasado destacaba que se hicieron trabajos de saneamiento en el Riachuelo, por lo que ya no se nota tanto el “olor a podrido” y se podía disfrutar más del ir a la cancha.

Saturnino Moure es el estadio que probablemente sea el más raro del país por estar ubicado en el meandro de Brian, asemeja a una pequeña península perteneciente administrativamente a la Ciudad de Buenos Aires, pero integrado a la localidad de Piñeyro, en Avellaneda, dado a que está rodeada por el Río Matanza Riachuelo y sólo se conecta con el resto de la capital mediante un puente ferroviario del tren Ferrosur. Según cuentan en el club, los terrenos fueron comprados a Ferrocarriles Argentinos hace poco más de seis décadas.

El ambiente familiar en la cancha se siente desde el momento en que se cruzan las vías abandonadas en la entrada de la Saturnino Moure. Allí se empiezan a ver cada vez más banderas celestes y blancas, más pintadas y a los hinchas del CAVA disfrutando del quincho del club que no es muy grande. Tiene varias mesas, un buffet, la pileta del club y no mucho más.

Algo para destacar de esta cancha es que en el sector “Luis Ventura” (en homenaje al periodista de espectáculos que era el director técnico del club hasta hace unas semanas) se permite el acceso a hinchas de los equipos visitantes, algo a lo que ya no se está acostumbrado en las principales categorías del fútbol argentino.

Guido Franck, relator de TodosUnoTV que siguió la campaña de Victoriano Arenas en su medio, contaba la experiencia de relatar a su equipo: “Gracias al club pude conocer un montón de canchas que reflejan un fútbol distinto, uno sin tanto show como el de primera, pero hermoso de todas formas. Si alguien que no conoce al equipo ve que para transmitir nos tenemos que subir arriba de los vestuarios para que se vea toda la cancha, se termina enamorando de lo rudimentario que es esto”.

Lo que hace muy particular a esta cancha es que está prácticamente rodeado por el Riachuelo, por lo que, cada vez que una pelota se va muy lejos por detrás de los arcos o el sector “Luis Ventura”, alguien debe salir corriendo detrás de ella para que no se vaya al río.

Además, al ser un equipo del ascenso argentino, el campo de juego no se encuentra en las mejores condiciones, por lo que pareciera que la pelota tiene un “conejo” por cómo va saltando por toda la cancha, lo que hace que sea muy frecuente el pelotazo largo para no complicarse que termina con el balón por afuera del alambrado. 

Victoriano Arenas no es un equipo “lindo de ver”, pero sin dudas su cancha, Saturnino Moure, es un lugar al que los amantes del fútbol de ascenso y, en especial, de los estadios tienen que visitar al menos una vez en su vida por lo distinta que es en comparación de los grandes estadios de Buenos Aires. Más aún ahora que las obras de saneamiento del Riachuelo hicieron que cada vez haya menos olor a basura y se pueda disfrutar de un espectáculo atípico en el fútbol.

La tragedia del Estadio Nacional de Perú: un desastre olvidado que se cobró más de 300 vidas

Por Agustín Heredia

Es la tarde del 24 de mayo de 1964. Perú atraviesa una difícil situación desde lo social y lo político. Una crisis golpea al país por la constante suba de precios, en especial en los alimentos, y las constantes movilizaciones de la sociedad durante la presidencia de Fernando Belaúnde Terry, electo hace apenas nueve meses. Pero la realidad no le impide a Jorge Alberto Vila, un niño de apenas siete años, ir al Estadio Nacional de Perú junto a su padre Zacarías y a su tío, Aldo. Las cuatro horas que separan Ica, la ciudad donde viven, de Lima no son motivo para perderse el Perú vs Argentina en busca de la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.

Eterno fue ese viaje en colectivo para Jorge, un chico que ansiaba ver el partido. Cuatro horas de mirar por la ventana y buscar algún entretenimiento. A las ocho de la mañana emprendieron el viaje. La idea de Zacarías era llegar a Lima a la hora del almuerzo. Y así fue. Aquella mañana, el clima limeño amaneció repleto de nubes grises y con una garúa molesta e intermitente. Parecía transmitir ciertos aires de tristezas, casi que precediendo lo que sería uno de los días más tristes pero menos recordados de la historia peruana. Ese domingo se presentaba como un día festivo con el partido de la selección como eje principal.

Ya almorzados, Jorge y su familia partieron camino hacia el estadio. Con entrada en mano, rechazaban a los cientos de hinchas que revendían sus entradas en las inmediaciones. Tribuna de occidente, sector medio, fue el lugar elegido por los iqueños. Luego de varias horas sentados en un colectivo, por fin estaban en el imponente Estadio Nacional del Perú que albergaría a un poco más de 47 mil espectadores, según registros oficiales. Algunos hinchas calculaban unos 53 mil por el poco espacio que había.

Ya estaban todos reunidos en una tarde que pasó de nublada a soleada. En unas pocas horas, el clima triste pasó al sol que irradiaba cierto regocijo. Las alegrías se transformaron en nervios a las 15:30, cuando el silbatazo del árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos se escuchó en la cancha. Argentina se puso en ventaja a los 60 minutos con el gol de Néstor Manfredi luego de un tiro de esquina desde la derecha.Cinco minutos faltaban para el final del partido cuando se desató el infierno. El réferi anuló el empate 1 a 1 de Perú, convertido por Victor “Kiko” Lobatón, que los acercaba a la clasificación a los Juegos de Tokio 1964. De los gritos de gol a los gritos de groserías. La gente se volvió loca y enfureció. Volaba cualquier objeto que los hinchas tenían a mano.

En el medio del disturbio, ingresó Víctor Melasio Campos, también conocido como “El negro bomba”, con la intención de golpear al árbitro. La policía lo retiró de buena manera. Pero lo mismo no ocurrió con Germán Cuenca, otro hincha que entró con las mismas intenciones. La policía liderada por el comandante Jorge de Azambuja soltó a los perros para que lo atacaran y la gente terminó de estallar. Los Vila se encontraban encerrados en una olla a presión. Estaban paralizados. Los almohadones para sentarse que recibieron los hinchas en la entrada volaban prendidos fuegos. Jorge miraba sin respuesta alguna cómo caían cerca del árbitro y de la policía. La reacción fue inmediata cuando las bombas de gases lacrimógenos aterrizaron en las tribunas, tras la orden del comandante de Azambuja.

El humo de las bombas no dejaba respirar. Las bocas de entradas se volvieron una acumulación de personas. Jorge se metió por el túnel que desembocaba a las escaleras. La gente bajaba corriendo hacia las salidas, en busca de aire. La desesperación nublaba la visión. Empujones y corridas parecían pasar en cámara lenta alrededor de Jorge. De fondo, los gritos de ayuda que quedarán inmortalizados en la memoria de los presentes. Sin pensar, Zacarías tomó del brazo a su hijo y a su primo para llevarlos hacia la salida. Aldo lo convenció de subir a la tribuna para tomar aire. Una decisión que les salvó la vida. La desesperación no lo abrumó para querer bajar hacia la salida, que estaba cerrada.

En esos tiempos, los hinchas que no podía entrar a los partidos debido a la mala situación económica del país tenían una costumbre: la “segundilla”. Consistía en ingresar durante los últimos 15 minutos, cuando los guardias abrían las puertas para la salida de los hinchas. Aquella tarde el Estadio Nacional del Perú estaba tan rebalsado que nunca se abrieron las puertas para evitar la “segundilla”.

Alrededor de tres horas estuvieron Jorge, Zacarías y Aldo en la parte superior de la tribuna de occidente. Vieron una infinidad de personas bajar esas escaleras. Destinados a la tragedia y a un desenlace mortal. En las afueras, las aguas no se calmaban. Al contrario, la desesperación y la violencia crecían. Luego de horas, las puertas se abrieron. Algunas con ayuda de los rescatistas y otras por la presión de los cuerpos. A lo lejos se escuchaban tiros y estruendos. De fondo algunas sirenas de ambulancias y policías, casi que tapadas por los gritos pidiendo auxilio.

Los jugadores habían ingresado al vestuario cuando el duro accionar policial había comenzado. Héctor Chumpitaz, capitán de aquella selección peruana con 21 años, relata en primera persona cómo se vivió la tragedia desde el lado de los jugadores: “Fuimos directo al vestuario y pusimos una mesa para ver por la ventana del lado de afuera. Veíamos cómo la gente corría y quemaba los patrulleros. También escuchamos tiros y muchos estruendos. Nunca había sucedido algo así”.

La hora de afrontar la verdad había llegado para Jorge y sus dos familiares. Las puertas ya estaban abiertas y tenían que salir. La situación afuera no era la mejor. Los sonidos anticiparon lo que en minutos verían. Los que lograron salir buscaban una especie de venganza por aquellos que ya no estaban. Incendiaron cualquier cosa que se les cruzara. Autos, edificios y hasta iglesias. Otros volvían a entrar en busca de una luz de esperanza para encontrar a sus seres queridos que no habían salido.

De la mano de su padre y de su tío, Jorge logró salir del estadio. Ya eran alrededor de las siete de la tarde y había caído la noche. Sumado a que se había cortado la luz, la salida fue en completa oscuridad y con pañuelos en la boca. Pisando los cuerpos que estaban en el piso. Ya en la salida, afrontaron los disturbios, pasando entre medio de botellas y bombas lacrimógenas que seguían volando en cielo limeño. Una experiencia traumática. Sobre todo para un niño de apenas siete años, shockeado por presenciar el suceso que más muertos dejó en una cancha de fútbol, con una cifra de 328 muertos y más de 500 heridos.

No todos fallecieron dentro del estadio por asfixia. Mientras Jorge, Zacarías y Alldo escapaban en colectivo del infierno que se había convertido Lima, la policía continuaba con la represión y la mano dura. Varios muertos y heridos fueron encontrados con balazos en sus cuerpos.

La prensa llegó lo más rápido posible al estadio para dar cobertura de lo ocurrido. Las tapas de los diarios latinoamericanos del lunes 25 de mayo incluían la noticia de la tragedia. La Prensa, uno de los más importantes de Perú en los años 60, mostró al menos una noticia en su tapa hasta el 28 de mayo. Luego, desaparecieron de la tapa y pasaron a estar dentro del diario, dando a entender que tenían una importancia menor. Las noticias de la tragedia regresaron a la tapa de La Prensa por única y última vez el 1 de junio y trataban la pérdida del cadáver de un fallecido dentro del estadio.

La poca visibilización de la prensa ayudó al olvido. También fue fundamental el papel de la justicia. El juez Benjamín Castañeda, no hizo justicia por las 328 víctimas. El único que tuvo condena fue el comandante de la policía Jorge de Azambuja, quien dio la orden de lanzar los gases lacrimógenos, sentenciado solo a 30 meses de prisión. Por otro lado, el ministro de Gobierno y Policía, Juan Languasco de Habich, negó el uso de bombas lacrimógenas. Cuando se demostró lo contrario, decidió renunciar a su cargo de ministro.

Hoy, la tragedia del Estadio Nacional del Perú es olvidada por la sociedad peruana. Muchos actores y acciones tienen que ver con esto, desde el accionar de la justicia hasta la visibilización de los medios. En la familia de Jorge Alberto Vila siempre estará presente porque él lo cuenta y mantiene esa ingrata experiencia en su mente, como pasa en muchas de las familias de los sobrevivientes. Pero todo lo contrario pasa en la mayoría de los peruanos. Parte de responsabilidad la tiene el Estado de Perú. A casi 60 años no se conmemora nada que recuerde a las víctimas. Tampoco hay una placa en las inmediaciones del Estadio Nacional del Perú que ayude a la memoria de los que lo visitan. En el aniversario 50, sin más, el estadio fue alquilado para que se realice un recital de reggaetón.

 

El crecimiento del futsal en Argentina: ¿es posible la profesionalización?

Por Agustín Aumente 

El 1 de octubre de 2016 en la ciudad de Cali, Colombia, la Selección argentina de futsal masculino venció 5-4 a Rusia en la final del Mundial con los goles de Alamiro Vaporaki, Leandro Cuzzolino, Alan Brandi por duplicado, y Constantino Vaporaki, y logró su primer campeonato del mundo al romper con la hegemonía brasileña-española en los siete mundiales, cinco de Brasil y dos de España. Este título fue un hito para el crecimiento del futsal en Argentina, ya que la liga de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en la compiten solo equipos del Área Metropolitana de Buenos Aires, más Rosario Central y Newell’s, Gimnasia La Plata, y Banco Provincia de Mar del Plata, pasó de tener 65 equipos en tres categorías (Primera, Segunda y Tercera) en 2016 a 122 clubes en cinco divisiones (A, B, C, D y Argenliga) para 2023. Sin embargo, el deporte en Argentina sigue sin ser profesional, aunque existe un plan para cambiar esto.

El 24 de febrero de 2021, luego de cinco años del Mundial en Colombia y siete meses antes del subcampeonato en el Mundial de Lituania frente a Portugal, Claudio Tapia, presidente de la AFA, presentó en el predio de Ezeiza junto a Matías Lucuix, técnico de la Selección argentina de futsal masculino, y Jonathan Sanzi, presidente de la Comisión de Futsal y Fútbol Playa, el “Plan Estratégico Futsal 2021-2025”. El plan se basa en diez objetivos de cara a 2025: excelencia deportiva, crecimiento dirigencial, competencias juveniles, comunicación, patrocinio y responsabilidad social, proyección internacional, desarrollo territorial, capacitación, infraestructura deportiva y, la más importante, profesionalización del deporte. Cada uno cuenta con varios subobjetivos que sirven para cumplir el principal. Christian Ciuta, dirigente de la Primera B de la Comisión de Futsal de la AFA, comenta: “Ya se cumplieron el 50% de los objetivos, que no es poco. La capacitación y la profesionalización son los que más trabajo llevan. El crecimiento fue grandísimo tanto por el trabajo de la Comisión de Futsal como así también por los resultados obtenidos por las distintas selecciones a nivel mundial. Ciuta hace referencia a los buenos torneos hechos, como el título en la Copa América 2022 y el oro en los Juegos Suramericanos 2022 por la mayor, ambos en Asunción, Paraguay, y el Sudamericano Sub 17 en 2023 en Luque, Paraguay.

La liga de la AFA se creó en 1986, pero recién en 1997 tuvo una mayor relevancia, ya que hasta ese momento solo podían participar clubes afiliados a la asociación con el fútbol 11. Desde ese año empezaron a competir equipos “invitados” que no tenían que estar afiliados de forma directa a la AFA, los famosos “clubes de barrio”, que le dieron la esencia que le faltaba a la competencia. El “Plan Estratégico 2021-2025” llega 35 años después de la fundación del torneo con un objetivo principal: la profesionalización del futsal, no solo para que los futbolistas puedan vivir de jugar, sino para profesionalizarse en todos los aspectos posibles. En 2021, cuando se presentó el plan, habían en total, entre todas las categorías contando inferiores, 11.000 jugadores federados a la AFA, y para 2023 ya son 13.000, casi un 20% más en solo dos años.

Nicolás Tumkiewicz, ala de América del Sud de 24 años y campeón de los Juegos Suramericanos 2022 con la Selección mayor, manifiesta sobre la profesionalización: “Cada vez AFA le da más importancia al futsal, que es el primer paso porque es la que tiene los recursos; además los clubes y la televisión están haciendo más cosas”. Pero Tumkiewicz reconoce: “Para que sea un trabajo con todo lo que corresponde falta muchísimo, pero está avanzando un montón, hace unos años era impensado que alguien pueda vivir de esto y hoy sucede, y va a seguir creciendo porque es de los deportes más vistos y practicados en el país, ojalá siga los pasos del básquet”.

La Liga Nacional de Básquet es el torneo más importante de ese deporte a nivel nacional y participan clubes de todo el país. Fue creada en 1985 para que crezca la competencia y es una liga 100% profesional.

Si bien los jugadores en forma oficial siguen siendo amateurs, ya existe entre 50 y 100 que viven solo del futsal y otros que cobran un buen sueldo pero tienen otro trabajo. Los futbolistas que viven del futsal en su mayoría se desempeñan en la A, aunque también hay algunos casos especiales en la B y otros menos en la C. Además, la gran mayoría de los jugadores que no viven del futsal cobran un viático, sobre todo en las categorías superiores, que los ayuda en lo económico en una menor o mayor proporción. Tanto los sueldos “profesionales” como los viáticos no se cobran de forma legal, es decir, no existe un contrato ya que todo se paga en negro, a excepción de algunos casos especiales, como en los equipos de sindicatos, Camioneros o Metalúrgico.

En los últimos años se viene dando una gran migración de los jugadores argentinos hacia el exterior. El principal destino es Europa, pero también van a ciertas ligas asiáticas, por una sola razón: ser profesionales. En muchos casos el sueldo es muy bueno, en otros es normal, pero los clubes también les ofrecen tanto vivienda como comida, y eso es mucho más de lo que pueden conseguir en Argentina. Hace un lustro que, en especial entre los más jóvenes, el sueño de ir a jugar a Europa, al igual que en el fútbol 11, es cada vez más grande, lo que hace unos años era casi imposible. Tumkiewicz, nacido en Tierra del Fuego, dijo sobre la posible migración: “Es un sueño jugar en las principales ligas de Europa porque están un escalón por arriba de la nuestra, aunque la liga argentina es una de las mejores del mundo. Estar afuera te da ese plus para formar parte de la Selección”. Las principales ligas del mundo son la Primera y la Segunda de España y la Serie A de Italia. En la temporada 2022/2023, en los 48 equipos, 16 de cada liga, hubo 37 jugadores argentinos. La Primera de España fue la que más argentinos tuvo con 15 futbolistas. La Segunda División española contó con 12 jugadores y la Serie A italiana, con 10.

Si bien el futsal oficial de la AFA se juega en su mayoría en el AMBA, también existen 48 ligas del Consejo Federal del Futsal que forman parte de la asociación y se desarrollan en el resto del país, con 25.000 futbolistas federados, divididas en 15 de las 23 provincias, entre las que se destaca Tierra del Fuego por la cantidad de jugadores fueguinos que migran al AMBA para jugar en la principal liga del país. La idea a futuro es que haya torneos en todas las provincias para acrecentar el nivel. Las competencias sirven como clasificatorios para la Liga Nacional de Futsal Argentina, competencia creada en 2018 para desarrollar el futsal en el interior del país.

El campeón y subcampeón del mundo Damián Stazzone, en una charla con TyC Sports después de perder la final del Mundial 2021, declaró: “Crecimos mucho, ya que hay un montón de jugadores que pueden vivir del futsal, cosa que antes no pasaba, pero sí nos falta esa explosión a nivel nacional. Hoy todos los que viven de este deporte están en Buenos Aires y son los que tienen mejor infraestructura, competencia y cuerpos técnicos. Todo eso hace que haya una diferencia con respecto a los jugadores del interior”. La Liga Nacional se desarrolla durante una semana, participan 16 equipos de toda Argentina, de los que tres son de la liga de la AFA, y el campeón clasifica a la Copa Libertadores. En los primeros cuatro torneos de la Liga Nacional que se disputaron los campeones fueron de la AFA (Villa La Ñata, San Lorenzo y Barracas Central dos veces) y ningún equipo del Consejo Federal llegó a la final. Un nuevo formato más competitivo es uno de los puntos principales del “Plan Estratégico” en el objetivo de la excelencia deportiva.

Mientras el deporte siga creciendo como hasta ahora, la idea es que se puedan sumar la mayor cantidad de equipos de todas las regiones a la liga de la AFA para que participen clubes de todo el país y no solo del AMBA, con ciertas excepciones, como en la actualidad. Los ingresos a la Primera D en 2023 de Rosario Central y Banco Provincia de Mar del Plata, sumado a la participación de Newell’s y Gimnasia La Plata, son un reflejo de lo que se busca en un futuro cercano, aunque todavía falta ya que por logística estos equipos solo participan en los torneos de Primera y Reserva, y no presentan inferiores. “Por como se viene trabajando, en un futuro es posible que con el crecimiento que se obtuvo en los últimos años la disciplina pueda profesionalizarse”, analiza Ciuta, el dirigente de la Comisión de Futsal de la AFA, aunque aclara: “Es difícil ya que hay que crecer en todos los aspectos, incluido lo estructural. Hace falta que se sigan construyendo o modificando estadios para un mejor desarrollo del deporte”.

Ruso Verea, fútbol y comunicación

Por Bautista Gagliardi 

En el fascinante universo del periodismo deportivo argentino, pocas voces resuenan con tanta pasión y autenticidad como la de Norberto “Ruso” Verea. Con su estilo inconfundible y su mirada única sobre el fútbol y sus lazos con la cultura, la música, el arte y la sociedad, Verea se posiciona como un referente indiscutible. Ex arquero de Independiente y ex conductor de uno de los programas de radio más exitosos de Argentina en los ´90, repasa su  trayectoria, sus experiencias más memorables y algunos de sus referentes e ídolos. 

-¿Cómo surgió pasar del mundo del fútbol al periodismo de música?

-Yo siempre consideré mi llegada a los medios de comunicación como algo absolutamente casual. Si te soy sincero, nunca sentí una vocación o un fuego interno que me llevara al periodismo. No me preparé. Yo era un ser que consumía radio desde muy chiquitito gracias a mi familia. En mi casa siempre la radio estaba prendida, la televisión se prendía recién a las seis de la tarde, entonces yo me la pasaba escuchando Los Beatles, los Rolling Stones y muchas bandas de acá, de ahí el cariño a la música. Mi tía tuvo mucho que ver también, ya que junto a mi casa había una tienda de artículos para el hogar con una sección de discos. Solía ir y comprar discos porque ella me autorizaba entre dos y tres por semana. 

Norberto “Ruso” Verea en la radio.

-Estuviste muchos años en Rock & Pop y muchas bandas pasaron por tu programa: ¿cual es la visita que más disfrutaste?

-Esa fue realmente una de las mejores épocas de mi vida, la recuerdo con nostalgia. Los tipos que admiraba en las revistas los tenía frente a mí, y les hacía preguntas. Tony Iommi, el guitarrista de Black Sabbath, vino y me agradeció por invitarlo a mi espectáculo. También Joey Ramone de Los Ramones trajo discos para poner en mi programa. Tuve la oportunidad de jugar al fútbol con Steve Jones de los Sex Pistols y con los integrantes de Iron Maiden. Esas son las anécdotas digamos que más valoro de aquél momento. Esto me permitió viajar y cruzar el charco, algo que nunca antes había hecho. Fue verdaderamente inolvidable.

Ruso Verea junto a Joey Ramone y Campino, estudios de FM Rock & Pop, 14/09/1992

-Atajaste mucho tiempo acá y mencionaste en varias ocasiones tu admiración por Hugo Gatti, un referente histórico. Para la gente de hoy que no pudo verlo ¿Quién era él? 

-Gatti resume muchas de las cosas que el fútbol brinda en su totalidad. Ejecución, capacidad, efectividad, espectáculo. Él es junto a Fillol, el arquero que atajó más penales en acá, en el fútbol argentino. Es campeón de todo: de América, atajando el penal decisivo, Intercontinental… es ante la alternativa de lo que se conoce como seriedad, un arquero muy serio, que nunca dejó de pensar que el fútbol es un espectáculo para toda la gente que va a la cancha. Yo lo viví y quizás muchos no lo entiendan, pero fue una especie de revolucionario también. Era tener esa camiseta verde con el vivo amarillo arriba, las bermudas pinzadas, los pantalones cortados… las medias caídas. A mí me conmovió mucho. Pasaba el tiempo en mi casa tratando de copiar sus movimientos. De chico me iba en subte después de sus partidos, en dónde solo lo iba a ver a él, diciendo: “Dios mío, lo que hizo hoy este tipo”, aún yo sabiendo ya lo que era estar en el arco y las dificultades que había. Yo, y toda mi familia somos de Independiente, pero también fui hincha de él. Me hizo ahorrar e irme hasta La Plata a ver a Gimnasia para verlo. Eso fue Gatti para mí. Durante mi carrera, siempre intenté imitarlo de manera honrosa, aunque algunos dicen que eso me costó la carrera (risas).

Reserva del Club Atlético Independiente. Ruso es el arquero, buzo verde, quinto de izquierda a derecha en la fila de arriba.

-Viniendo un poco más a la actualidad, cubriste el Mundial de Qatar en el programa “Qatar de noche”: ¿Cómo es la experiencia de cubrir la cita mundialista?

-Algo muy lindo que vivimos junto a Miguel Pep y Pedro Saborido. Y más con la Selección Argentina campeona, que fue un plus muy bueno para el programa. A lo largo de los 5 domingos que duró el Mundial, intentamos abordar el fútbol con la literatura, las artes, la historia y la política. No fue de la psicosis colectiva de fútbol y del periodismo de los negocios, sino que fue un programa crítico. 

-¿Cómo ves a Independiente hoy tanto futbolística como dirigencialmente? ¿Crees que puede llegar a pelear por algo en el corto plazo?

-Bueno… Creo que está a la vista el cambio que hubo en este torneo en cuanto a lo futbolístico. Me parece que la llegada de Tevez al banco de suplentes fue una jugada muy arriesgada por parte de la dirigencia, recordemos que el equipo, antes de empezar este torneo, tenía un riesgo muy alto con el tema del descenso. Sin embargo salió bien, y creo que en parte es a la motivación que le dio Carlos a los jugadores ya que es un técnico que, a pesar de tener solo un paso por Rosario Central, es joven y con una carrera de muchos años, lo que le aporta una experiencia que dudo que hoy por hoy se pueda encontrar acá. Ahora, el equipo no juega bien. Si es verdad que por momentos tiene destellos de buen fútbol, como por ejemplo el partido con Racing, pero es un equipo en proceso. Lo que no se le discute es la actitud, por lo menos estos últimos partidos. Sabe lo que quiere, pero le falta.  Me parece que hasta que no se refuerce bien, va a ser complicado pelearle a River, Boca, Talleres, incluso Racing, son equipos con mejores jugadores y con una buena efectividad. Y ahí entra la dirigencia, deben hacer su trabajo. Independiente es muy grande para que cierta gente venga a hacer sus negocios y le tome el pelo a la gente.

Gastón Edul: “Cubrir el Mundial fue más de lo que podría haber soñado”

Por Agustín Tebele

En un mundo en donde el periodismo está siendo cada vez más cuestionado por la audiencia, son pocos los periodistas que cumplen con el rol más básico del oficio: informar sobre hechos y sucesos que están aconteciendo. Esta es la historia de un joven de 27 años que, pese a su corta edad, lleva más de 10 ejerciendo una carrera que comenzó en el ascenso del fútbol argentino y que llegó hasta la coronación de la selección en la Copa del Mundo Qatar 2022. Él es Gastón Edul, un periodista todoterreno. 

-¿Cómo fueron tus comienzos en el periodismo?

-Siempre me interesé por el periodismo desde que tenía 12 o 13 años, aproximadamente cuando estaba terminando la primaria y arrancando la secundaria, pero en ese entonces todavía no sabía si abocarme a la parte deportiva o a la general. Lo que a mí me gustaba básicamente era la comunicación, pero nada, como también soy futbolero terminé eligiendo hacer periodismo deportivo. Personalmente creo que ese es un error bastante recurrente en los chicos que quieren estudiar periodismo, porque muchos creen que porque les gusta el fútbol les gusta el periodismo, y en realidad es al revés: a nosotros nos gusta la comunicación, la noticia y el cómo se forma el análisis. 

-El año pasado tuviste la oportunidad de ir a Qatar para cubrir ni más ni menos que una Copa del Mundo, en la que encima Argentina salió campeón, ¿cómo fue vivir eso? 

-Fue más de lo que podría haber soñado. Es lo que, creo, todo periodista deportivo quiere. Ir a cubrir a tu selección a un mundial. Nunca me imaginé la cobertura de la Argentina campeona del mundo. Probablemente va a ser uno de los recuerdos más felices de mi vida. Me quedo con todo: las notas post-partido, el día a día, los entrenamientos, el hacer campo de juego.

-¿Cómo se hace para ser profesional y a su vez ganarte la confianza de los jugadores? 

-No lo consideraría amistad porque tenés que ser muy cercano, pero sí tengo confianza con ellos. Trato de que eso no afecte el laburo, y ellos tratan de que no los afecte en su trabajo, porque eso hace que uno pierda objetividad y no es lo ideal. Pero sí, tengo cierta confianza generada porque nos vemos muy seguido. Esto es como ser compañeros de laburo, salvando las diferencias, no deja de ser una coincidencia entre el trabajo de ellos y el mío. 

-Hablando del mundial, Alejandro Wall, con quien realizaste el libro de “La Tercera”, te planteó esta pregunta: ¿cuál fue el momento periodístico que más disfrutaste en Qatar?

-Muchos pueden pensar que fue el momento de la nota con Lionel Messi post-partido contra Países Bajos, en ese entonces no la disfruté tanto, sí comencé a apreciarlo más viendo la repercusión que tuvo, pero ahí no. El momento que más disfruté fue la nota después de la final con Messi y la Copa del Mundo. Es el recuerdo más latente que tengo.

-Mencionando a “La Tercera”, el libro que escribieron en dos meses, ¿cómo fue trabajar en un tiempo tan corto?

-Fue algo totalmente nuevo para mí. Por suerte lo realicé con una persona muy experimentada en el periodismo gráfico como lo es Ale Wall y tenía en claro la dinámica. Charlamos un poco, pusimos temas en común, y comenzamos a realizarlo. Trabajábamos 7 horas semanales para hacerlo, siendo muy minuciosos con los detalles. Tuvimos la suerte de que la memoria estaba muy fresca, por lo que esto nos ayudó a ser más detallistas.

-A nivel más personal, está Esteban Edul, tu hermano y también es periodista deportivo, pero también está tu hermano mellizo, Guido. ¿Puede ser que no le guste el fútbol?

-Sí, los dos tenemos 27 años, y le gusta poco y nada el fútbol. Siempre digo que por suerte no le gusta nada porque sino seríamos monotemáticos, aunque igual ya lo somos porque es la verdad, el futbolero es así, nos enriquece un poco y nos da una mirada fuera de todo el fervor que uno vive. 

-Este año tuviste una conferencia de prensa Deportea junto a Morena Beltrán, ¿cómo fue ver a esos chicos y chicas sentados en el lugar en donde vos estuviste durante tres años?

-Eso me emocionó muchísimo. Mirá que había hecho un montón de cosas después del mundial: charlas, promociones, eventos y demás. Ese momento en particular me encantó hacerlo porque no hace mucho tiempo yo estaba sentado ahí, y además me gustó porque siento que les sirve a los chicos tener a alguien cercano que ya está laburando en los medios, como para que puedan motivarse y que vean que es totalmente posible. Cuanto más sepamos, cuanto más nos instruyamos en diferentes ámbitos del deporte o en idiomas, mejor nos va a ir, porque esto nos va a dar herramientas para poder defendernos en nuestro trabajo y desenvolvernos mejor en cualquier tipo de plataforma, ya sea radio o televisión. 

-¿Te ves como docente en un futuro?

-No lo descarto para nada, tengo vocación de docencia. Siempre trato de dar la mayor cantidad de entrevistas que puedo, pese a que a veces se me hace imposible por cuestiones lógicas. Todas las notas que puedo dar las doy, como también trato de ir a las charlas en las que me invitan. No se cómo, en donde o en qué plataforma, pero en algún momento de mi vida me encantaría hacerlo.

-Mencionaste la palabra “plataformas”, ¿qué opinas de los nuevos medios emergentes como las transmisiones en vivo en Youtube o en Twitch, es diferente?

-Es un mundo totalmente nuevo, más si venís desde un medio tradicional. Igualmente, a mí me encanta porque me defino como un “híbrido” y yo quedé a mitad de camino. No soy de la generación totalmente de la “vieja escuela” en los medios tradicionales, por más que mis comienzos como periodista hayan sido ahí, le di importancia a las redes sociales y siempre me manejé por ahí. Me encontré con otra dinámica, es muy diferente a la televisión, porque en las transmisiones podes ver en vivo la reacción de la gente, charlar con el “chat”, no hay unilateralidad en la comunicación. Es una dinámica muy diferente en la que no quiero dejar de estar, porque siento que es un lugar en donde les puedo dar un espacio a la gente que me quiere ver. Es mi manera de devolverles algo de lo que me dan día a día.

-Para finalizar, ¿cómo definís tu carrera?

-Se me está dando lo que siempre soñé. Más allá de ese mensaje en sí, el mensaje que realmente me gustaría dar es que siempre hay un laburo detrás de años. Si bien soy joven, empecé hace más de 10 años a ejercer la profesión. Entonces, si a mí me hubiese llegado de un momento a otro lo de poder cubrir a la Selección Argentina, no hubiese pasado por la cobertura de Quilmes, Arsenal, Defensa y Justicia, Independiente y otros clubes. No me hubiese agarrado preparado para lo que venía. Todo ese camino me preparó. No importa en qué partido, en qué equipo o qué jugadores están involucrados en el laburo que tenemos que hacer. Lo que importa es las ganas que le pongamos, porque al fin y al cabo es siempre la misma práctica. Esto es algo que siempre remarco: “no cambia nada cubrir a Argentina o un partido del ascenso, obviamente que es mucho más internacional porque te ve más gente, pero la gimnasia es la misma”.

 

Emiliano “Palito” Santamaría: “No soy boxeador, soy un twittero pelotudo y desempleado”

Por Agustín Cánovas

El 21 de diciembre un Luna Park explotado será testigo de Párense de Manos, el evento organizado por Lucas Rodríguez que juntará streamers, comediantes e influencers en una velada de boxeo amateur. Dentro de las peleas de la jornada, una de las que resalta es la disputa twittera entre Emiliano Palito Santamaría y Valentin Torres Erwerle. El primero es conocido por sus ocurrencias en las redes, que van desde el reiterado falso anuncio de la muerte de Pelé hasta el hacer caer en sus burlas a más de un inocente que cree en lo que él afirma en forma de broma. Lo cierto es que detrás de esa foto de Patrick Vieira que exclama barbaridades a través del teléfono hay un chico normal, nacido en Liniers y criado en Villa Luro.

-Antes del tenis, del stream y de Luquitas, tu primer gran éxito fue con el FIFA.

-Sí. Filtraba información sobre los nuevos eventos y las nuevas cartas, pero jamás generé un peso en base a eso. Incluso había gente que agarraba eso y lo vendía. Era un flash para mí porque llegué hasta DJ Mario, que todavía me sigue, y yo era un pibe de 16 años twitteando desde la secundaria.

-En esa época en Twitter se burlaban diciendo que la secundaria se te había hecho eterna, ¿te molestaban esos chistes?

-Nah, eterna no se me hizo, pero repetí dos veces. Las materias no me costaban, pero no me gustaba sentarme a estudiar. Después hice unos años acelerado y dije: “Fue, me lo saco de encima”. El chiste no me jode de un amigo, pero sí de alguien que no conozco, ahí me resulta insoportable la cargada constante. Ahora voy a ir por el lado del deporte, voy a anotarme en gestión deportiva en la UADE.

-¿Cómo llevaron tus papás el cambio en tu vida?

-Mi mamá estaba en contra de que le dedique tanto tiempo a la Play, pero ahora ya lo asumió. A veces cuando pego un grito me hace alguna seña, pero después no pasa nada.

-Y eso que gritás bastante, hasta tenés un contador de gritos en tu stream…

-Sí, me enojo bastante en el juego porque quiero ganar, sé que tengo con qué ganarle pero por algún motivo no puedo ganar. Es frustrante.

-Te atacan bastante en los directos, ¿es con complicidad?

-Sí, hay una complicidad por la que no suelen excederse. Pero sobre todo con los bits (mensajes pagos que lee una voz artificial), que son una demencia. Algo junto con eso, creo que 100 bits son un dólar. Aunque a veces se ponen tan densos que los saco. 

-Después del FIFA volviste a tomar impulso cuando hiciste creer a tus seguidores que podían cambiarle el nombre de Instagram a otros y los perjudicados terminaban siendo ellos mismos.

-Ahí fue mi verdadero boom y lo aproveché, pero no lo busqué. Buscaba hacer una joda que quedase ahí entre los muchachos pero se expandió demasiado. Igual, sinceramente, no sé por qué me sigue la gente. Me considero mínimamente gracioso pero no entiendo por qué tengo 200 mil seguidores.

-¿Con ese humor que te caracteriza, como evitás que te suspendan la cuenta? 

-Alguna vez me suspendieron, pero ahora ya sé cómo lidiar con el algoritmo y cambio algunas palabras para que no vuelva a pasarme. Lo tengo medido a Elon Musk. La gente me busca igual, como pasó con Pelé.

-¿Después de hacer tantos chistes anunciando falsamente la noticia, cómo tomaste su muerte?

-Estaba yendo a jugar al tenis y empezaron a llegarme mensajes por todos lados. No tenía nada preparado porque para una muerte real hubiese sido muy cruel, así que puse las dos cosas típicas: “RIP Pelé” y “se nos fue un grande”.

-Tu otro chiste típico es el del ALT F4 que te llevó a la guerra contra las fanáticas de Taylor Swift.

-Con las swifties está todo bien, ese día estaba de vacaciones con mi abuelo en Mendoza. Me lo pidieron tanto que terminé subiéndolo y después me fui para las sierras, ni le di bola.

-¿Pensaste alguna vez en monetizar o vender la cuenta?

-Nunca me hicieron una oferta. Aunque si alguna vez desaparezco, quizás si Valen me noquea, creo que estarían bien 5 mil dólares. Por ahora, hasta que me la suspendan voy a seguir, no la pienso vender.

-En Twitter también conociste a Luquitas, ¿Qué significa él para vos?

-Siempre tuvimos una buena relación. Es un amigo y una especie de mentor que me ayuda en todo. Siempre cuando ve que me saco o me paso me dice: “pará un poco con esto que está mal” y sabiendo de quién viene se cómo tomar el consejo.

-Te marcó para siempre con el grito de “PA, PA, PA, PALITO”.

-Dios, sí. Hasta me llegaron videos de gente gritando mi nombre en escuelas y facultades. Me lo han dicho en la calle y no sabía dónde meterme, me incomodaba muchísimo, encima era gente grande. No me acostumbro a que me paren en la calle, pero entiendo que es algo que tengo que soportar.

-¿Cómo te propuso boxear en el Luna Park?

-Me insistió demasiado, cada tres horas me mensajeaba pidiéndome que pelee y no tenía ganas. No soy boxeador, soy un twittero pelotudo y desempleado. Pero terminé diciendo que sí para que no me rompiera más. Quizás sea la decisión de la que más me arrepiento este año.

-¿Por qué elegiste a Valentín como rival?

-Él se ofreció. Existe la pica twittera porque pegamos el salto más o menos al mismo tiempo y quedó el chiste. Igual, cuando me dicen que lo haga mierda digo: “pará, yo no voy a hacerlo mierda”. Me cae bien, es un gran conocido.

-¿Te sorprendió que la gente agotara un Luna para ver a dos twitteros a las piñas?

-Entiendo que no es solo por mí en la mayoría de los casos, pero hay gente que me decía que sacó la entrada solo por mi pelea. El núcleo duro capaz quiere ver la mía porque soy un pibe más. Valen también, pero yo soy más del piberío.

-¿Cómo viene el entrenamiento?

-Estoy haciendo gimnasio y eso me ayuda. Todavía no arranqué el sparring, las primeras piñas a las caras van a ser duras porque soy un tipo que jamás se peleó.

-Te queda un mes para arrancar el sparring, ¿Llegás? No vayas a bajarte, eh. 

-Las cosas como son. No voy a bajarme, aunque sería buenísimo para el chiste, pero no. Tengo que buscar contra quien hacerlo. No se cómo, pero lo solucionaré.