jueves, febrero 22, 2024

Victoriano Arenas: la isla en la que antes se olía la basura y hoy se respira fútbol en estado puro

Por Matías Di Menna y Juan Moure

Uno de los lugares más excéntricos para jugar a la pelota por su proximidad al Riachuelo y ver un espectáculo completamente poco habitual es la cancha de Victoriano Arenas.

Al pasar por el Camino de la Ribera, tres hombres se dirigían a ver al club de sus amores, Victoriano Arenas, en una tarde fría y nublada de sábado. Matías Varela, una de esas personas que era vocal de la institución hasta mediados del año pasado destacaba que se hicieron trabajos de saneamiento en el Riachuelo, por lo que ya no se nota tanto el “olor a podrido” y se podía disfrutar más del ir a la cancha.

Saturnino Moure es el estadio que probablemente sea el más raro del país por estar ubicado en el meandro de Brian, asemeja a una pequeña península perteneciente administrativamente a la Ciudad de Buenos Aires, pero integrado a la localidad de Piñeyro, en Avellaneda, dado a que está rodeada por el Río Matanza Riachuelo y sólo se conecta con el resto de la capital mediante un puente ferroviario del tren Ferrosur. Según cuentan en el club, los terrenos fueron comprados a Ferrocarriles Argentinos hace poco más de seis décadas.

El ambiente familiar en la cancha se siente desde el momento en que se cruzan las vías abandonadas en la entrada de la Saturnino Moure. Allí se empiezan a ver cada vez más banderas celestes y blancas, más pintadas y a los hinchas del CAVA disfrutando del quincho del club que no es muy grande. Tiene varias mesas, un buffet, la pileta del club y no mucho más.

Algo para destacar de esta cancha es que en el sector “Luis Ventura” (en homenaje al periodista de espectáculos que era el director técnico del club hasta hace unas semanas) se permite el acceso a hinchas de los equipos visitantes, algo a lo que ya no se está acostumbrado en las principales categorías del fútbol argentino.

Guido Franck, relator de TodosUnoTV que siguió la campaña de Victoriano Arenas en su medio, contaba la experiencia de relatar a su equipo: “Gracias al club pude conocer un montón de canchas que reflejan un fútbol distinto, uno sin tanto show como el de primera, pero hermoso de todas formas. Si alguien que no conoce al equipo ve que para transmitir nos tenemos que subir arriba de los vestuarios para que se vea toda la cancha, se termina enamorando de lo rudimentario que es esto”.

Lo que hace muy particular a esta cancha es que está prácticamente rodeado por el Riachuelo, por lo que, cada vez que una pelota se va muy lejos por detrás de los arcos o el sector “Luis Ventura”, alguien debe salir corriendo detrás de ella para que no se vaya al río.

Además, al ser un equipo del ascenso argentino, el campo de juego no se encuentra en las mejores condiciones, por lo que pareciera que la pelota tiene un “conejo” por cómo va saltando por toda la cancha, lo que hace que sea muy frecuente el pelotazo largo para no complicarse que termina con el balón por afuera del alambrado. 

Victoriano Arenas no es un equipo “lindo de ver”, pero sin dudas su cancha, Saturnino Moure, es un lugar al que los amantes del fútbol de ascenso y, en especial, de los estadios tienen que visitar al menos una vez en su vida por lo distinta que es en comparación de los grandes estadios de Buenos Aires. Más aún ahora que las obras de saneamiento del Riachuelo hicieron que cada vez haya menos olor a basura y se pueda disfrutar de un espectáculo atípico en el fútbol.

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