lunes, febrero 16, 2026
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Por Lucía Zunino

Sebastián Beccacece prefiere conservar la posesión de la pelota durante todo el partido para armar su juego ofensivo y mantener una especial rapidez en los últimos metros del área. Nacido el 17 de diciembre de 1980 en Rosario, inició su contacto con el mundo del fútbol a los cuatro años en el club Lavalle y después pasó por la Asociación Deportiva Juan XXIII, en ambos casos como lateral derecho. El paso del tiempo y la evolución lo ubicó, a una temprana edad, en otra función porque, según contó, ”no tenía condiciones” para desarrollar una carrera. 

Desde ese momento comenzó su etapa como director técnico y tuvo su primera experiencia en el club Renato Cesarini, con apenas 17 años, para dirigir las categorías juveniles 1989 y 1990 haciendo paralelamente el profesorado de Educación Física a la noche y trabajando a la mañana con su padre, que tenía una distribuidora de artículos comestibles. En una nota a El Gráfico en diciembre de 2016, confesó: “Me recibí de profesor de Educación Física en el 2002 y por mi corta edad, no podía hacer el curso de entrenador. En el 2003, empecé a trabajar en Perú y por suerte no paramos hasta el día de hoy. Al igual que el Toto Berizzo, Batistuta y miles más, cursé a distancia dos años en ATFA Campus virtual y a fin de año presenciaba los exámenes finales. Pero siempre digo que el mejor curso que puede tener un entrenador es el día a día con los futbolistas y ahí llevo 16 años, 13 profesionalmente y tres amateur en divisiones menores”.


Idea de juego

A finales de 2002 se convirtió en ayudante de campo de Jorge Sampaoli. Con 22 años lo acompañó por varios clubes de Perú, Ecuador y Chile, hasta llegar a la selección chilena y dar el salto con el título de la Copa América 2015.

Su debut como entrenador se dio con Universidad de Chile en el empate por 1-1 contra Antofagasta el 17 de enero de 2016. Al terminar la temporada 2016, fue presentado como director técnico en Defensa y Justicia el 16 de noviembre de ese mismo año tras la renuncia de Ariel Holan. Este período concluyó con una efectividad del 73% con 17 victorias, 3 empates y 6 derrotas en 2017.


“Siempre digo que el mejor curso que puede tener un entrenador es el día a día con los futbolistas y ahí llevo 16 años”.

Fue entrenador del sub-20 de Argentina hasta que finalizó el ciclo de Sampaoli con e Mundial de Rusia. Cuando volvió al país, fue nuevamente contratado por Defensa y Justicia y obtuvo la mejor temporada de su historia, terminando segundos en la tabla y clasificando a la Copa Libertadores por primera vez.

Entre junio y diciembre de 2019 inició dos ciclos. Uno en Independiente (duró 16 partidos) y otro en Racing, en el que se fue luego de un año y tras la salida de Diego Milito. El 15 de febrero de 2021 firmó su contrato con Defensa y Justicia por tercera vez en su carrera. Debutó el 20 de enero contra Lanús, encuentro que terminó en una victoria por 2-1 del Granate. El 7 de abril el equipo de Beccacece jugó ante Palmeiras la ida de la Recopa Sudamericana, partido que perdieron 2-1 de local. Sin embargo, revirtieron el resultado de visitante, ganando 2-1 y consagrándose campeones por penales. Este fue el primer título de Beccacece en su carrera como director técnico.

Su cuerpo técnico está actualmente compuesto por Nicolás Diez y Guillermo Marino como ayudantes de campo, Martín Bressan y Leandro Bugliani como preparadores físicos, y Aníbal San Martín como entrenador de arqueros.

Por Ignacio Vallejos Soto

A comienzos de marzo de 2020, Leonardo Madelón decidió cerrar su tercer ciclo como entrenador de Unión de Santa Fe, luego de dos clasificaciones consecutivas a la Copa Sudamericana, como consecuencia del desarme del plantel. Apenas tres años antes, había renunciado al cargo en su segunda etapa en el Tatengue por inconvenientes con la dirigencia de aquel entonces; situación similar a la que vivió en 2008, cuando se fue de Rosario Central, luego de comandar el equipo que salvó al club del descenso a la segunda división. “Leo es muy temperamental, ganador y tiene muchos años de fútbol. Le da mucha importancia a la confirmación del grupo, y le molesta mucho cuando se desarman”. Jonathan Bottinelli, quien fue dirigido por Madelón un año en San Lorenzo y tres en Unión, define un rasgo característico del técnico que hoy conduce a Platense.


Idea de juego

Retirado en Unión en 1994, club en el que es reconocido como jugador y entrenador, comenzó su camino en el banco con Colegiales en la B Metropolitana, teniendo un corto período entre 1997 y 1998, para luego pasar a El Porvenir, donde sembró la base que luego tomaría Ricardo Caruso Lombardi para ascender al equipo.

Dentro de la cancha, siempre lo identificó la idea de ser protagonista, utilizando la presión como método para lograr este objetivo. No es un técnico al que se le adjudique una tenencia prolongada de la pelota; siempre fue de ataques rápidos, aprovechando los espacios y los errores del rival, dándole la libertad a sus jugadores para que utilicen su ingenio y talento individual. Desde lo defensivo intenta tener equipos compactos y fuertes, dándole importancia a la pelota parada. Estilo que lo lleva a ascender a Primera con Olimpo en 2007, y con Unión en 2014.


Madelón logró dos ascensos a Primera con Olimpo y Unión y dos clasificaciones a la Copa Sudamerica con el Tatengue.

Nacido el 25 de enero de 1963, en la provincia de Santa Fe, es uno de los técnicos más longevos de la Primera División del fútbol argentino (solo por encima de Miguel Russo, Julio Cesar Falcioni y Ricardo Zielinski), e intenta contrarrestar esto con su cuerpo técnico. Si bien este cuenta apenas con cinco integrantes (dos colaboradores -Federico Mociulski y Carlos Ruiz-, dos preparadores físicos -Mariano Lisanti y Augusto Madelón- y un entrenador de arqueros -Cristian Dottorio-), buscan ocuparse de cada detalle en la división de tareas donde suele encargarse del grupo, de lo táctico y del parado del equipo. Sus colaboradores  trabajan en el análisis, propio y de los rivales, con la preparación de videos, los cuales son mostrados a los futbolistas.

Ahora, Madelón tendrá el desafío de dirigir a Platense, equipo que comenzará su segunda temporada luego de su vuelta a Primera, después de 22 años, con toda la presión que significa un nuevo trabajo, pero sin la obligación de sumar puntos para no descender.

Por Micaela Jaluf Garcete

El Sapo, apodado así por sus “saltos para eludir rivales”, nació el 16 de agosto de 1968, literalmente, dentro del estadio de Talleres. Su familia vivía debajo de una de las tribunas de La Boutique, donde su padre trabajaba como bufetero. De chico era tan bueno que aquel equipo de la T de 1977 iba un rato antes a los partidos para ver a Coleoni hacer jueguitos con la pelota. Como Maradona. Se decía que era “la mascota”. Sin embargo, tuvo una carrera muy corta como futbolista debido a su problema de crecimiento. Como Messi.  Gustavo Coleoni, con su metro sesenta y uno, pasó de ser taxista durante 15 años a cargar con más de 500 partidos en el torneo Argentino A.


Idea de juego

Hizo las inferiores en el Tallarín y jugó con la Primera. Luego pasó a San Agustín de Perú, Magallanes de Chile y por clubes regionales de Córdoba, tales como Matienzo de Monte Buey y Central de Río Segundo, entre otros. 

Coleoni nunca llegó a explotar su potencial: “Talleres me pagó el tratamiento con unas hormonas traídas de Europa porque yo pintaba bien, pero como era muy petiso, de mucho no sirvió. Entonces, probaron colgarme de la tabla de hacer abdominales, me agarraban del cuello y me estiraban en las camillas, con pesas”. Es por eso que, tras la mala noticia de no poder volver a jugar, en 1990 se retiró y acto seguido, puso una escuelita de fútbol para no alejarse de la pelota.

Desde su inicio dirigiendo a La Academia, este personaje se viste de camisa blanca y jean negro para aparentar cierta rudeza y respeto. Asimismo, su excesivo movimiento de manos al corregir a sus jugadores, protestar (lo que él ve como una falta mal cobrada por el juez) y expresar sus ansias por competir, lo caracteriza por saber satisfacer a los hinchas y ganarse su cariño.


“Me convertí en un trotamundos. Después de dirigir en ocho provincias y de perder cinco finales, la vida y Dios me han premiado”.

El niño criado en las tribunas de La Boutique, tras su trayecto como entrenador viajando por todo el país, llegó a ser hoy el técnico de Central Córdoba (Sde). Logró su ascenso dos veces y, luego de una penetrante campaña, siente que cada vez está más cerca de “ser pretendido por alguno de los equipos más importantes de la división”. Coleoni convirtió al Ferroviario en un equipo duro, intenso, “filoso”, con una buena estructura y contracción a la recuperación; sumado a los pases y ataques ante el equipo rival, demostrados en la tabla de posiciones.

Por Franco Cecchini

Salto es una ciudad que no cuenta con un equipo de fútbol profesional, pero sí con grandes talentos que, por faltas de oportunidades, deben marcharse a Montevideo -la capital de Uruguay-, como lo hizo el Cacique a sus 18 años. Ese fue el apodo que recibió Alexander Medina allá por el 2002 cuando estaba dando sus primeros pasos como futbolista para vivir de lo que quería, el fútbol. En Liverpool de Uruguay, Julio Ribas, director técnico del club, fue quien lo llamó de esa manera por el pelo largo y la forma de jugar que tenía. Hoy en día es uno de los entrenadores que tiene como referencia por la pasión, la dedicación, la profesionalidad y el trabajo, pero en cuanto al juego prefiere quedarse con Marcelo Gallardo, que lo dirigió entre 2011 y 2012 en Nacional, lo que para Medina fue la tercera etapa en el club y una de las últimas de su carrera.


Idea de juego

En 2015 y tras 17 años le puso fin a su carrera como profesional en Fénix de Uruguay para comenzar su etapa como entrenador, algo que tenía en claro desde los 30, por lo que hizo el curso de director técnico aun estando en actividad como futbolista. El uruguayo cuenta que a partir de esa edad comenzó a anotar en su libreta la manera de trabajar de sus entrenadores, métodos de entrenamientos, cómo se manejaban en el vestuario e indicaciones que daban.

A mediados de 2016, luego de tomarse un año de descanso, (necesitaba cambiar el chip de jugador a entrenador), comenzó con la aventura de dirigir y experimentar en una profesión más larga que la del futbolista pero que le genera mucha adrenalina y está aprendiendo constantemente. Su primera vez fue en la tercera división de Nacional, donde rápidamente impuso su estilo, logró buenos resultados que lo llevaron a obtener títulos y sumar experiencia.


Medina lleva dos años en La “T”, disputó 59 partidos y logró el 53.10% de los puntos.

A fines de 2017 cumplió su sueño de convertirse en el entrenador del primer equipo de Nacional, donde lograría dos títulos. El Bolso fue una plataforma para cruzar el charco y continuar su carrera en Talleres de Córdoba. El Cacique se mueve en su corralito de un lado al otro, luce camisas, generalmente de tonalidades oscuras, y además para los partidos de mayor relevancia le suma un traje. Habla con sus ayudantes y da indicaciones para que los jugadores sean fiel a su estilo: intenso, agresivo, que trate de proponer, tener posesiones del balón y jugar más en el campo rival que en el propio. En dos años ya hizo historia en el equipo cordobés siendo el único técnico que pudo vencer de visitante a River y Boca.

Por Maximiliano García

-No me gustan tanto los clubes grandes, prefiero las pequeñas revoluciones. 

Trabajo, sacrificio y perseverancia.Tres atributos que pueden definir la personalidad de Sebastián Méndez. Un bicho raro dentro del mundo del fútbol, como lo consideran algunos, pero si hay algo que tiene claro este entrenador es que sin sus ideas o principios no hubiese podido llegar al lugar donde se encuentra hoy en día. Un luchador que a pesar de recibir diferentes golpes siempre supo resurgir, sacándose el famoso casete a la hora de declarar y mostrándose siempre transparente sea cual sea la circunstancia.

Desde sus inicios, El Gallego sabía que debía ayudar a su familia en el plano económico. Sus padres, nacidos en España, habían llegado a la Argentina con el objetivo de buscar una nueva oportunidad que les permitiera llevar una vida más cómoda. Méndez comenzó a desempeñarse junto a su padre como panadero y al mismo tiempo, se preparaba en las divisiones inferiores para cumplir su sueño de debutar en Primera.

Su presentación como futbolista fue en Vélez en 1994 y lejos de poder disfrutar su primer sueldo, gastó su dinero en medicamentos para su abuela que se encontraba enferma. A lo largo de su carrera, los problemas volvieron a estar presentes: debió afrontar 10 operaciones que lo obligaron a retirarse en el año 2009, teniendo tan solo 32 años. En aquella época, Méndez comenzó a asistir a terapia para intentar escaparle a esos días tristes y cotidianos, y encontró su tranquilidad nuevamente en el fútbol. En este caso, desempeñándose como entrenador de San Lorenzo y Banfield en sus inicios, entre los años 2009 y 2011.


Idea de juego

Luego de su paso por varios clubes, integró el cuerpo técnico de Diego Maradona en Gimnasia y Esgrima La Plata. Tras el fallecimiento de Pelusa, recibió la propuesta de los dirigentes del club para ser el entrenador del plantel pero demostrando su lealtad hacia las personas con las que trabajaba, decidió rechazar la oferta ya que consideraba que ese proyecto no era suyo. Aunque esto sorprendió a la gente de la institución, no era la primera vez que tomaba una decisión como ésta; en 2014 había dejado de ser el técnico de Atlanta por la falta de pago a sus jugadores.


Su mejor campaña como entrenador fue en Godoy Cruz en 2016, torneo en el que su equipo finalizó en la segunda posición, obteniendo la clasificación a la Copa Libertadores.

 

En 2021 recibiría nuevamente un duro golpe, que en este caso implicaría el suicidio de Santiago García. Sus equipos terminaron convirtiéndose en un reflejo de su personalidad, luchando ante las adversidades y siempre teniendo un plus para reponerse, porque si hay algo que caracteriza a El Gallego, como en su etapa de jugador, es no dar una por perdida.

Por Matías Salgado Soto

Nació en Misiones, Posadas, pero a los dos años llegaba a la ciudad de La Plata. El fútbol lo acompaña desde los cuatro, por esa conexión que estableció con papá Rodolfo y mamá Ana, quienes lo acompañaron y apoyaron en partidos y pruebas desde temprana edad. Su formación completa y nueve años como profesional fueron en Gimnasia y Esgrima La Plata, toda una vida en el club de sus amores para Mariano Messera.

Uno de los entrenadores más influyentes que tuvo fue Timoteo Griguol, técnico que lo hizo debutar como profesional en 1997. El Viejo le dio enseñanzas y valores que hoy transmite al dirigir, como el respeto por los colores y la importancia de la educación. “Si Griguol no me hacía terminar el colegio, hoy tal vez no lo hubiese completado”, confesó Messera al recordar el momento en el que rindió las materias que le quedaban pendientes para así poder entrenar con la Primera en 1998.

 


Idea de juego

Una muestra de su amor por El Lobo fue en la Promoción 2011, cuando el tripero se enfrentó al equipo donde se encontraba jugando, San Martín de San Juan. Finalizando el partido, luego de correr 50 metros en soledad, decidió no rematar al arco y ceder el balón a un compañero que terminó malogrando la situación. El final fue triste para los de La Plata, ya que descendieron a la B Nacional, pero los hinchas nunca olvidarán el gesto de su número 10.

Este era el dorsal de su ídolo, Diego Armando Maradona, leyenda que pudo conocer personalmente cuando el astro argentino fue entrenador de Gimnasia. “Me contó cómo hizo el gol a los ingleses con una naturalidad increíble, como si fuese a patear un córner”, expresó Potrero al recordar sus charlas con El Diez.


Como jugador, Messera disputó 204 partidos en El Lobo y anotó 39 goles.

Hoy en día comparte una dupla técnica junto con Leandro Martini, leyenda y máximo goleador de Villa San Carlos. A la hora de dirigir, Messera pocas veces pierde su característica calma y serenidad, vestido siempre con la indumentaria del club, colores que lleva en su piel. ”Salir campeón con Gimnasia sería lo más lindo que me pueda pasar”, declaró el ex enganche ahora en su rol de entrenador.

Por Valentina Cristeche

En sus primeros pasos por el club (había debutado en 1988) se cruzó con el ciclo Marcelo Bielsa, que entre 1990 y 1992, ganó dos campeonatos. Desde ahí, Fernando Gamboa construyó un vínculo que ahora lo lleva a cumplir su segundo ciclo como entrenador, después de la experiencia en 2008.

Tengo una felicidad inmensa de volver a casa”, dijo el cordobés, quien no olvida la oportunidad de formar su carrera desde los 13 años en la pensión: “Las zapatillas Adidas las conocí a los 14 años, me las dieron de premio cuando fui a Newell´s, yo andaba con las Flecha y se me salían los dedos por arriba”, contó hace un tiempo en una entrevista para El Gráfico.


Idea de juego

 

En su experiencia en el fútbol argentino, jugó en Boca Juniors y en River Plate, donde fue campeón en 1993, además de ser convocado al seleccionado argentino de Alfio Basile, que se consagró campeón de la Copa América de 1991 en Chile.


Se retiró del fútbol argentino en 2004, en Argentinos Juniors. Después, inició una carrera como entrenador en el 2008 en Newell´s Old Boys.

 

En el exterior, Gamboa se consolidó en Europa jugando en el Real Oviedo de España entre 1996 y 1999 y en Grasshoppers de Suiza, donde salió campeón de la Challenge League en el 2004.

Por Ornella Di Trolio

Fernando Gago es el entrenador más joven del fútbol argentino con 35 años. A pesar de que solo dirigió 13 partidos de la Copa de la Liga Profesional, trata de generar un sello distintivo con su forma de jugar: prioriza que el equipo tenga la pelota -ya que considera que mientras más tenencia haya, más posibilidad de convertir hay- ser protagonista durante todo el encuentro, intentar salir jugando desde abajo, procura la presión alta y cuando se pierde el balón busca recuperarlo rápido. “Me llamó la atención los conceptos de juego que tiene Fernando. Quiere que el equipo se destaque, que genere mucha posesión, que manejemos muy bien la pelota. Por suerte en poco tiempo lo agarramos”, contó el delantero Federico Andrada en una charla con el programa radial Cómo te va.


Idea de juego

 

Gago es sinónimo de constancia: tuvo lesiones muy importantes durante su carrera como futbolista. Tres veces rotura del tendón de Aquiles y otras dos roturas de ligamentos cruzados. Considera que estas lo marcaron mucho pero que también lo hicieron crecer. A pesar de las difíciles situaciones que pasó, nunca se dio por vencido y siempre quiso realizar una pronta recuperación para poder estar lo antes posible nuevamente dentro de un campo de juego. 


En su trayectoria como futbolista, el ex volante central jugó en tres ligas: Argentina, España e Italia. Fue campeón con Boca, Real Madrid y Vélez.

 

La elegancia para jugar al fútbol con la pelota en los pies ahora se conserva en el banco. En los partidos del Tiburón, Pintita sale siempre vestido con traje y suele dar indicaciones tácticas puntuales a sus jugadores durante los encuentros. El ex Boca y Selección confesó que hace tiempo tenía la idea de ser entrenador: a sus 20 años, comenzó a anotar distintos trabajos que realizaba en su etapa como jugador -tanto lo bueno como lo malo- para llevarlos a la práctica el día que le tocara ocupar el puesto de técnico.

Las repetidas lesiones y esos tiempos afuera del campo lo acercaron a la lectura con mayor frecuencia, a ver charlas acerca de historias de vida y cuando se retiró del fútbol, comenzó a juntarse con los que actualmente integran su cuerpo técnico: Roberto Luzzi, el Pocho Insúa, Diego Cogliandro. Ahí tomó la decisión de poner en práctica sus ideas, esas que tiene como principales influencias a Luis Enrique y Gabriel Heinze.

Por Bruno Vargas

Cristian González está en su lugar en el mundo y lo deja de manifiesto cada vez que puede. Su fanatismo por el club rosarino no se altera más allá de cumplir con una nueva función, esa que todo hincha Canalla desea cada vez que termina un partido: “Yo amo a Central, es mi mundo, yo no vendo humo con esto”, decía en su presentación como entrenador de la Primera.


Idea de juego

 

El Kily es tan hincha de La Academia que lleva ese amor a todas partes del mundo. En 1999, cuando estaba en la Selección Argentina y era dirigido por Marcelo Bielsa -ídolo de Newell ́s-, se cruzó con el entrenador por la rivalidad. El ex jugador del Inter de Milán, cuenta que en el primer diálogo que tuvo, el Loco lo cargó por el clásico que Newell ‘s le había ganado a Central semanas atrás.

Marcelo, usted a mí me cagó la infancia.

Su respuesta a la broma que el técnico le había hecho fue propia de un hincha común, dado que Bielsa dirigió una de las épocas más consagratorias de La Lepra cuando el Kily era un adolescente. Hoy en la actualidad su relación con uno de los grandes ídolos que tiene el conjunto Rojinegro es muy buena, ya que confesó que fue de los entrenadores que más aprendió a lo largo de su carrera y no tiene problemas en admitir que su método al dirigir a su club es bastante Bielsista. 


González disputó 59 partidos con la Selección Argentina, 54 fueron bajo el mando de Marcelo Bielsa.

Cada uno de los partidos que tiene a cargo de su equipo lo vive como un fanático más, con sus grandes gesticulaciones y recorriendo miles de metros en el corralito permitido para los directores técnicos. Su vestimenta informal de jean y camisa no le impide saltar y moverse para pedirle a sus muchachos (como los llama), que presionen al rival y no den una pelota por perdida por que, como declaró, la actitud y las ganas no se negocian.

Por Juan Ignacio Flores Valentini

El 14 de octubre de 1959, en el partido de Lanús, nació Ricardo Zielinski, una persona que luchó desde lo más bajo para llegar a lo más alto. Su padre era soldador, su madre ama de casa y tenía tres hermanos: una mayor -que falleció de cáncer- y otros dos más chicos que él. A los 14 años empezó a trabajar como aprendiz en una tornería para no pedirle dinero a sus padres, dado que la situación económica no era la ideal. 

El Ruso jugó al Baby en el club 6 de Enero y debutó en el fútbol profesional a los 19 años en San Telmo en la temporada 1979 y tras dos temporadas fue cedido a Argentinos de Quilmes, un traspaso que recuerda por su singularidad. Cuenta Zielinski que lo compraron por un colectivo, ya que el presidente era el jefe de la línea 148. El club criollo había pedido al Ruso y a un compañero (Magliano) y el Candombero le propuso otros dos jugadores y dinero. Como Argentinos de Quilmes no tenía mayores recursos, le ofrecieron un colectivo por un año. De esa manera se cerró la incorporación al equipo del sur para Zielinski, que luego pasó por Chacarita (fue campeón y ascendió a Primera), Deportivo Mandiyú, Laferrere e Ituzaingó, retirándose a los 30 años por problemas en sus rodillas.  

 



 

Pasaron cinco años y arrancó su carrera como director técnico en las Escuelitas de Fútbol de Carlos Salvador Bilardo. Su primer desafío en esta nueva profesión fue Ituzaingó -club donde se retiró- para luego pasar por San Telmo y Chacarita (consigue el ascenso y sale campeón de la B Nacional) hasta llegar a su mayor momento de exposición. Belgrano de Córdoba, donde logró el ascenso a la Primera División, ganándole la Promoción a River en 2011. Luego de cinco años al mando del Pirata, le tocó dirigir a Racing Club, pero no tuvo un paso muy importante, ya que al poco tiempo de haber llegado, tuvo que renunciar a su cargo. Desembarcaría en Atlético de Tucumán, donde lograría clasificar al Decano por primera vez en su historia a los octavos y a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Actualmente, se encuentra dirigiendo a Estudiantes de La Plata.


”Intento no complicarle la vida al jugador, que en líneas generales viene con un montón de problemas encima. Busco darle tranquilidad y seguridad”.

 

Con Estudiantes tiene una conexión que viene de lejos. Su paso por las Escuelitas de Bilardo y haber sido dirigido por Oscar Cacho Malbernat, capitán del equipo que consagró a Estudiantes tricampeón de la Copa Libertadores, en San Telmo también lo acercan a ese paladar Pincha. Como técnico del León lleva apenas 14 partidos y, desde un bajo perfil, intenta convencer con su idea futbolística.