martes, julio 23, 2024

El basquet sobre silla de ruedas necesita seguir creciendo

Por Joaquín Cirigliano

La popularidad del básquet sobre silla de ruedas en el ambiente paralímpico se debe, entre otras cosas, a que es un clásico en las competencias por su antigüedad. Sin embargo, su fama no se compara, como en el resto de los deportes adaptados, con la de las disciplinas convencionales. Un motivo puede ser que, como la palabra lo indica, es una “adaptación” del básquet tradicional y por eso suele ser desestimado y mucha gente se pierde de conocerlo. Pero una vez rota la barrera del prejuicio, tal como aseguró Cristian Gómez, jugador de la Selección Nacional, “la gran mayoría de las personas que le da una oportunidad les termina gustando”.

El básquet sobre silla de ruedas es uno de los deportes más importantes y antiguos del mundo paralímpico. Surgió en Estados Unidos con el objetivo de ayudar a la rehabilitación de heridos durante la Segunda Guerra Mundial, pero se volvió extremadamente masivo, al punto de que hoy en día se práctica en 82 países, que además compiten mundialmente y están ligados a la Federación Internacional de Básquet sobre Silla de Ruedas (IWBF, por sus siglas en inglés).

En Argentina el certamen es amateur y la plata que entra a las instituciones es del estado únicamente. FABA (Federación Argentina de Básquet Adaptado) es el organismo que regula la actividad local, la cual consta de tres categorías: la Superliga, que es la primera división, el Torneo Nacional de Ascenso, que está un escalón más abajo, y el Torneo Federal, en un tercer nivel.

Mauro Varela, entrenador de la Selección Nacional de Básquet Adaptado, comparó el pasado y el presente de la liga al decir que desde el 2013 aproximadamente, por razones económicas de los clubes, hay torneo una vez por mes con formato cuadrangular siempre y cuando los equipos puedan viajar. Previo a eso se jugaba cada 15 días todos contra todos ida y vuelta. “Era una cosa espectacular”, aseguró el santafesino. “Se viaja un viernes para jugar el sábado doble jornada a la mañana y a la tarde, el domingo otra jornada matutina y ahí termina, antes era mejor”, cerró el profesor de educación física.

Centrándose en el juego en sí a la hora de ejercer la disciplina, alguien que tiene control de su cuerpo de la cintura para arriba posee más capacidades a comparación de quien no puede dominar su torso. Por esto, y para que el deporte sea más inclusivo en ese aspecto, existen algunas reglas que regulan a cada jugador y equipo: los deportistas son evaluados en diferentes pruebas para determinar su nivel de discapacidad. El más bajo y en el que suelen estar quienes tienen una lesión medular es el 1. En el otro extremo está el 4.5, número con el que se clasifica a quienes controlan más su cuerpo, que generalmente les falta una pierna o sufrieron un accidente.

Para que también participen los jugadores con puntaje más bajo, los equipos no pueden sumar más de 14 puntos entre los 5 jugadores titulares. Si esto pasa hay falta técnica y deben hacer un cambio para cumplir con la reglamentación.

En relación a los próximos Juegos, Cristian Gómez afirmó que quedar afuera de los Juegos Paralímpicos de Tokio fue uno de los momentos más duros de su carrera. El equipo, tras conseguir la plata en la Copa América de 2013 y el séptimo lugar en el mundial de 2018, se estaba preparando para buscar la plaza para Japón en los Parapanamericanos de Lima 2019. Pero perdieron la chance ante México en semifinales y contra Colombia en el tercer puesto.

Mauro Varela, por su parte, expresó sus sensaciones al no haber podido entrar a la competencia y dejado pasar dos buenas oportunidades de clasificar: “Para mí fue un verdadero mazazo, tuve la misma sensación que los deportistas de alto rendimiento cuando dicen que se prepararon tanto tiempo y les faltó muy poco”. Además, contó que se estaban preparando desde 2015 y a principio de 2019 hubo lesiones de jugadores importantes que no llegaron al 100% al torneo. “Eso nos afectó mucho”, expresó.

“Quedar afuera de los Juegos fue terrible, estuve muchos años esperando esa oportunidad, este era mi último Parapanamericano y quería llegar a una olimpiada”, aseguró el goleador de la liga italiana, quien también se lamentó: “Somos más que Colombia, capaz jugábamos 10 partidos y perdíamos uno, pero así es el deporte, ese fue el peor momento en mi carrera”.

Varela, coordinador de deporte y recreación de CILSA, una ONG nacional para personas con discapacidad, se mostró comprensivo y optimista con la visibilidad de las disciplinas paralímpicas en los medios: “Creo que la difusión fue evolucionando en los últimos años, aunque al estar tan metido en el ambiente no me doy cuenta de la cantidad de data que llega a los medios masivos, ya que si seguís portales o páginas paralímpicas, la difusión está”. A su vez agregó que comparándolo con el deporte tradicional, sí hay mucha menos repercusión. “No voy a pretender que un contador público que trabaja 11 horas dentro de su estudio le llegue la información de que se suspendieron las paralimpiadas de Tokio”, sumó Mauro, resignado.

Sobre el mismo tema también opinó Gómez: “Hay equipos en Europa que llenan la cancha y lugares que pasan por televisión los partidos, es cosa nuestra y pasa con todo lo que no sea fútbol, encima los deportes no convencionales estamos todavía más abajo”. Y añadió: “Una paralimpiada casi no la trasmiten, le dan lo mínimo inclusive al básquet, que es uno o el más popular de los deportes de este evento”.

Diferentes ligas, sobre todo las europeas, sí tienen esta actividad más afianzada y la misma es profesional: en Inglaterra hace tres años consiguieron que la BBC transmita las finales del torneo local; en Italia pasan las finales por la RAI desde hace 7 años, aunque con la salvedad de que en directo solo las emite en su país; también están en el top europeo la liga española y la alemana. Además a los países primermundistas se les suma Brasil, que televisa el certamen de cierre de año llamado Brasileirao y tiene un torneo local muy fuerte. Otra opción viable para ver los encuentros en vivo son las redes sociales ya que en Facebook o Instagram existen cuentas en las que se pueden ver los duelos. A esto, Mauro Varela lo ve como una forma en la que, de a poco, se van ganando su espacio.

En relación a las selecciones nacionales el entrenador albiceleste expresó que en la élite se encuentran Estados Unidos, sub campeón los últimos dos mundiales, España, Inglaterra y Alemania. “Argentina está entre los cinco más fuertes de América y tiene un nivel parecido al de Italia y Holanda, aunque con una edad promedio bastante mayor”, aseguró.

Por otro lado, un elemento fundamental para que el deporte se lleve a cabo son las sillas de ruedas y Varela se refirió a ellas: “Las hay de diferentes calidades, si el jugador tiene una lesión medular muy alta tiene que usar una silla más baja, por el contrario si pueden dominar el cuerpo se los levanta lo más posible, la altura máxima es 68 centímetros mientras que la mínima 53”. También contó que cuesta aproximadamente 8 años encontrar la silla ideal, y que en el exterior por 2500 euros se puede conseguir una buena que dure dos años aproximadamente. Aunque ese no es un problema en las ligas profesionales, ya que hay sponsors que proveen a los jugadores con sus marcas. “Acá es difícil por la devaluación del peso y porque no se pueden pasar por la aduana si se traen del exterior”, dijo el ex entrenador de CILSA.

El básquet adaptado y el deporte paralímpico en general, buscan más bien incluir antes que jerarquizar, por eso es que Mauro Varela aseguró: “Una silla común para alguien que inicia por primera vez es muy buena porque lo mete al deporte y lo ayuda a estar en la cancha con sus compañeros y a conocerlos”, además agregó que en caso de haber adquirido la discapacidad tras un accidente, la contención en un deporte puede ayudar mucho con el trauma.

“Los grupos son heterogéneos en todo el mundo, la discapacidad es de nacimiento o se adquiere, y todos tienen la misma posibilidad de aprender”, cerró Varela acerca la edad de los jugadores, que puede variar entre 12 y 60 años en un mismo equipo.

El básquet sobre silla de ruedas en particular, y los deportes adaptados en general, no son difundidos como las disciplinas tradicionales pero no porque no sean atractivos, sino porque nunca tuvieron una oportunidad.

 

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