domingo, julio 14, 2024

El único título de Maradona en el fútbol argentino

Por Pedro Duffau, Leandro Gambino y Marcelo López Aspuru

En el verano de 1981 se confirmó la llegada de Diego Armando Maradona a Boca Juniors.  Fue la transferencia más novelesca y espectacular de todas las que se habían llevado a cabo hasta ese momento en el profesionalismo. Nadie se imaginaba que en ese año Maradona iba a conseguir su único título en el fútbol argentino.

Empezó como una venta directa de Argentinos Juniors a Boca por diez millones de dólares, pero terminó siendo un préstamo que incluyó dinero en efectivo, cheques sin fondos y seis jugadores xeneizes como parte de pago. El viernes 20 de febrero al mediodía, Maradona firmó su contrato ante las cámaras de Canal 13, que había comprado los derechos para transmitir la ceremonia en vivo. Dos días más tarde, disputó su primer partido oficial ante Talleres y convirtió sus dos primeros goles con la camiseta azul y oro.

Junto a él, bajo la dirección técnica de Silvio Marzolini, llegaron otros nombres destacados como Miguel Ángel Brindisi, figura muy importante de aquel equipo, y Osvaldo Escudero, entre otros, que se sumaron al numeroso y experimentado plantel de Boca.

“Maradona en el vestuario fue muy bueno desde el primer día que llegó, le costó un poco, especialmente en el comienzo. Teníamos grandes jugadores que habían ganado todo de la mano del “Toto” Lorenzo. Lo recibimos muy bien y, por su puesto, ayudó su forma de ser. Diego fue un compañero de lujo en todo el sentido de la palabra”, afirma Carlos “Cacho” Córdoba, lateral izquierdo y el único jugador que disputó todos los partidos del torneo.

“Diego siempre estaba a la par de todos y nunca lo usó como excusa para no entrenar o para concentrar ya que era un jugador muy importante, sino todo lo contrario, siempre fue un compañero más”, cuenta Hugo Osmar Perotti, puntero izquierdo y pieza clave de aquel campeón.

“El equipo manejaba muy bien la pelota y recuperaba con agresividad y asistencia permanente a Maradona”, comenta el aguerrido mediocampista central Roberto Passucci y suma: “No se presionaba muy arriba, esperábamos y  los sorprendíamos con la velocidad de contragolpe”.

En la fecha 10, en La Bombonera, Boca recibió en el superclásico a River. “Cuando le tiré el centro –recuerda Córdoba- lo vi justo a Maradona, muchos dicen que fue un centro, pero para mí fue un pase. Después lo que hizo Diego fue increíble. Esa tranquilidad para definir fue extraordinaria: eludió a Fillol y tocó suavemente la pelota ante la presencia de Tarantini, que cubría el arco sobre la línea. Una culminación de un encuentro espectacular para todos. Esa noche se ganó ´a lo Boca´”.

Maradona no sólo anotó aquel gol, sino que también le convirtió a su clásico rival en el empate 1 a 1 en el Monumental y, además, les hizo goles a todos los equipos denominados grandes. Fue el goleador del conjunto xeneize con 17 tantos, seguido por Brindisi con 16.

“A lo largo del torneo hubo varios partidos muy buenos. Lo que pasaba es que todos los rivales nos jugaban “a morir” porque íbamos primeros. Nos tocó competir contra un gran equipo que era Ferro. La verdad que ganamos muy bien, fuimos muy sólidos y contundentes, muy regulares durante todo el año”, afirma Perotti.

En relación al entrenador, Passucci cuenta que: “Silvio fue un gran director técnico y una excelente persona. Me dejó sabiduría para plantear los partidos y siempre respaldaba al jugador”.

“Yo creo que se nos fue un amigo –agrega Córdoba-. En el tiempo que vivimos con él supo manejar muy bien al grupo con una categoría de primera, que sólo los grandes entrenadores pueden hacerlo”.

Boca le ganó 1 a 0 al Ferro de Carlos Timoteo Griguol en la fecha 32 y se encaminaba al tan ansiado campeonato. “Del gol a Ferro lo que más recuerdo –suma Perotti- es el momento en el que Diego me mete un pase con la zurda, que solamente él lo puede hacer. La manera en que iba corriendo tan diagonal y de golpe un toque de cachetada, una habilitación de alto nivel para un gol que valió un campeonato. Después definí con la gente festejando con una avalancha increíble”.

En la fecha siguiente, Boca perdió en Rosario con Central por 1 a 0, y ese día Maradona erró un penal. Sin embargo, como el conjunto de Caballito igualó 3 a 3 con Huracán, el equipo de Marzolini no vio que su objetivo corriera peligro.

Y llegó el día. El 15 de agosto, Boca enfrentó a Racing en La Bombonera y con el empate daba la vuelta olímpica. Minuto 40 del primer tiempo y penal para el conjunto local. Con la personalidad que ya lo caracterizaba, Maradona agarró la pelota y no dudó en patearlo. Lo convirtió ante el delirio de la hinchada local que una vez más festejaba un título, el Torneo Metropolitano 1981.

Aquella tarde Boca formó con: Hugo Gatti; Vicente Pernía, Roberto Mouzo, Oscar Ruggeri y Córdoba; Passucci, Jorge Benítez, Brindisi y Maradona; Escudero y Perotti.

Boca ganó 20 partidos, empató 10 y solo perdió 4 (quedó invicto de local). Convirtió 60 goles y recibió 27. Terminó el torneo con 50 puntos, uno más que su escolta Ferro.

No fue un título más para Diego. Fue el primero de muchos, pero el único con el equipo de sus amores y en el fútbol argentino. Quedó anotado su nombre como campeón con Boca y uno de sus sueños se hizo realidad.

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