miércoles, abril 29, 2026
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Brian Castaño, el boxeador cuyo legado sobrepasa su título mundial

- Crédito: Guille Llamos

Por Manuel Escudero, José Baía y Lautaro Moyano

Los cinturones resultan indiferentes cuando lo que se pone en discusión es el futuro del boxeo argentino. El éxito deportivo es, indudablemente, sinónimo de gloria absoluta en todo el mundo. Sin embargo, muchas veces el prestigio no se mide solamente en triunfos, sino en el legado que alguien deja. En este caso, el boxeador argentino Brian Castaño es un ejemplo, ya que gracias a su gimnasio y su figura, está dejando marca en las nuevas generaciones del boxeo nacional.

Castaño es un boxeador argentino nacido en Isidro Casanova, Buenos Aires, el 12 de septiembre de 1989. A pesar de tener una enorme carrera con distinciones tales como el título del mundo de la OMB en la categoría superwelter y un extenso registro de peleas en los Estados Unidos, su fenómeno no se construye gracias a sus éxitos, sino por su búsqueda de marcar un camino y un legado en el boxeo a nivel nacional. 

Lejos de abandonar su lugar de origen, posee un gimnasio en Leon Gallo al 3026, San Justo, dirigido por su padre Carlos Castaño, el cual le abre sus puertas a alrededor de 150 jóvenes por día, divididos en tres turnos. Es un espacio de alto rendimiento profesional, preparado para recibir y formar deportistas de élite, perfectamente equipado con innumerables cantidades de equipamiento de boxeo, bolsas y cuadriláteros a disposición. Castaño no sólo hace uso de las instalaciones para hacer sus entrenamientos, sino también para acompañar la formación de jóvenes que buscan ganarse la vida en el boxeo. 

El gimnasio se encuentra ubicado dentro del barrio que lo vió crecer y formarse como boxeador y persona. Es un terreno grande, aunque lejos está de ser ostentoso: no posee grandes entradas ni carteles que lo distingan, sólo una chapa que resguarda los tesoros y los futuros boxeadores que se encuentran dentro. Enfrente del gimnasio hay una plaza y detrás de ella, se ven los monoblocks de San Justo. A su izquierda está ubicada la escuela número 514. Alrededor de las 3 de la tarde, horario en el que el gimnasio abre sus puertas para su segundo turno, se respiran aires de tranquilidad en sus afueras, lo cual puede tener que ver con el buen ambiente que se vivirá dentro, tan sólo algunos minutos después, cuando comiencen los entrenamientos. 

En caso de que alguien quiera entrenarse en dicho lugar, los valores van de $1000 a $7000 mensuales, dependiendo de la cantidad de clases a las que uno asista semanalmente. Si el alumno asiste a dos sesiones por semana, el mes cuesta $4500, si son tres, $5500 y, si acude cinco veces, $7000. Además, se deben tener en cuenta los horarios que se manejan. A la mañana las clases son de 9 a 11.30, durante las tardes de 15 a 17 y, el turno vespertino va de 19 a 20.30.

Castaño no es un factor menor en todo esto. Suele pasar horas adentro, entrenando y formando a los jóvenes. En el barrio es un hombre querido por todos: se pasea con su auto de alta gama, con calma, saludando a la gente que pasa y siempre siéndole fiel a lo suyo, a su lugar y a su gente.

Miguel Sánchez es uno de los tantos boxeadores que son acompañados por Castaño. Él no sólo suele entrenarse en su gimnasio, donde pasa casi tres horas por día, sino que también fue parte del campamento del campeón del mundo en Estados Unidos, cuando se enfrentó por segunda vez a Jermell Charlo, en mayo del 2022: “Entrenar con Brian y Carlos es un orgullo. Te brindan enormes enseñanzas no sólo en el boxeo, sino como persona”. Aún así, Miguel no sólo habló de sus formas de entrenamiento y de cómo estas ayudan a los jóvenes a formarse, sino que también sobre el padrinazgo del púgil y su entorno para con los alumnos: “Lamentablemente durante el campamento falleció mi padre. Cuando me enteré de la noticia, pensé en volver a Argentina, pero Brian y Carlos tomaron un papel muy importante en mi contención”.

Luego de aquella experiencia, Miguel Sánchez llevó a cabo una pelea de exhibición en la que venció por KO a Adrián Silva. Aunque la fortuna no fue la misma para Castaño durante aquella pelea en California, cuando no pudo traer el título mundial WBO a la Argentina, su gimnasio continúa creciendo y siendo ya una referencia a nivel país. Santiago Rodríguez, también boxeador en formación y habitué en Team Castaño, afirma: “La estructura está basada en gimnasios estadounidenses, como por ejemplo Legends Boxing o knockout boxing facility, que son referentes en el área”.  

Si bien siempre está ambientado con música, en los momentos de entrenamiento se vibra un aire de competitividad y responsabilidad absoluta, que demuestra el deseo de los jóvenes boxeadores de ganarse la vida a costa del deporte y que a su vez jerarquiza el nivel de la creación de Castaño, quien con este legado ya significa mucho más que sólo un boxeador campeón del mundo. 

 

Signorini: “Al jugador lo quieren frívolo y estúpido”

Por Leticia Villagra

“Al jugador lo quieren frívolo y estúpido”, aseguró el entrenador que trabajó con el cuerpo y la mente de Diego Armando Maradona. Crítico de la utilización política del fútbol, lucha por difundir un mensaje para cambiar la sociedad. 

Fernando Signorini rechazó siempre ser llamado preparador físico, y en la entrevista que tuvo frente a estudiantes de Deportea lo afirmó una vez más al presentarse: “Aborrezco esa definición”. Su experiencia conociendo el interior de Maradona, como lo cuenta en su libro Diego desde adentro, lo ayudó a ver la otra cara del deporte y a enfocarse no solo en el estado físico, sino también en la salud mental de un jugador.

-¿Qué sentís que podes darle en sentido filosófico a quién entrenás?

-Trato de transmitirle que no se deje confundir, que desprecie la vulgaridad. Yo sé que no voy a poder evitar nada de lo que me va a pasar. Haber reflexionado mucho me hace vivirlo. Al jugador le hablo de todo eso, de la vida; sobre todo, le hablo mano a mano. Trato de ayudar, abriéndole los ojos acerca del mundo que los rodea; sobre todo a los que tienen muchas condiciones. ¿El éxito es ganar? Hay partidos en el fútbol que te van mal. Alguna vez se lo dije a Martín Palermo: fuiste capaz de errar tres penales en un mismo partido, y después metiste un gol de mitad de cancha de cabeza. El resultado es una cosa, el éxito es otra, es dar lo mejor de uno mismo

Hoy, “El Profe” tiene 72 años, pero el tiempo no se le nota: llegó con una gorra puesta y un par de zapatillas relucientes; casi tanto como su memoria, dado que recordaba constantemente distintos fragmentos de su hobbie principal: la poesía. Cada pregunta que se le hacía era una nueva oportunidad para desplegar alguno de todos los versos que se leyó, y que recordaba a la perfección.


“Yo soy lo que soy, y soy aquello que quise ser. Que ser sin haber querido, no tiene razón de ser. Algunos son, y no saben las razones ni el porqué de haber sido como son sin haber querido ser. Entonces no son ni han sido, y ya nunca podrán ser. Soy lo que quise ser”.


 

-¿Sos lo que querías ser?

-Si. Si hay algo de lo que estoy convencido, es que no conozco a una persona con más suerte que yo; todo se me dió por casualidad. En la última página de Clarín sale una nota a mí, en la que yo decía que prefería que Diego se muriera tomando droga antes de que lo despersonalizaran. Diego vivió como quiso y murió como quiso, estaba dispuesto a vivir la vida a su manera. Mi viejo me hizo el favor de morir cuando tenía 19 años, y de casualidad entré a la carrera de entrenador físico.

-¿Por qué te “hizo el favor”?

-Sino, yo hubiera sido empleado de su presa. Hubiera estado encerrado entre cuatro paredes. Los hijos son como los pájaros: vos le tenes que enseñar a volar, pero no seguir el vuelo.

Fernando dio sus primeros pasos como entrenador en Lincoln, su ciudad natal ubicada en la Provincia de Buenos Aires, en 1973. Fue recién diez años después que hizo un viaje a España, porque Menotti lo sedujo acerca de que el fútbol “tiene que ser una maravillosa excusa para ser feliz”, y su destino lo llevó al momento exacto en el que Diego Maradona llevaba adelante una lesión para acompañarlo. “Hay que ganar, para eso se compite. Pero mucho más importante son los medios que se utilizan para lograr los fines”, aseguró Signorini.

El seguimiento del 10 en primera persona y su preparación para los mundiales del 86, 90 y 94 lo hizo ver el ambiente oscuro del fútbol y su manipulación en la sociedad: “Detectaron un poderoso alimento para hacer pedazos a la sociedad; para trivalizarla, frivolizarla, y para hacer creer que el fútbol es el árbol que tapa todos los problemas, cuando hay 400 millones de chicos que mueren de hambre”. En este sentido, el ex entrenador de Maradona criticó duramente a los medios de comunicación más importantes, considerándolos “ovejas de un rebaño” y les dejó un consejo a todos los estudiantes de periodismo que escuchaban: “Si quieren ser frívolos, hay un montón de posibilidades. Desarrollen la sensibilidad, vayan a villas, no den por sentado absolutamente nada”. 

El linqueño visitó comunidades toxicodependientes para ayudar a Diego: “Un día le dije ´se acabó, ya no sos jugador de fútbol, sos un chico que tiene una adicción y necesitas gente que te ayude´”. Se interesó en involucrarse en el bienestar de cada jugador frente a todas las presiones externas, y mantuvo un vínculo profundo con cada uno, al punto de contestar llamadas a las 5 de la mañana de un deportista que aseguraba “no poder más con su vida”. “Según el sistema, lo que importa es tener, no ser. El que tiene es un exitoso, el que no puede es un fracasado”, dijo Signorini, emocionado tras haber recordado ese momento. “A mi me encanta el fútbol, sobre todo cuando es capaz de emocionarte. Uno recuerda lo que le emociona. Si Argentina me emociona, que gane Argentina; y si es Francia, que gane Francia”, apuntó.

-¿Te seguiste involucrando?

-Si, con todo. Hace poco pasó con Cirigliano. La única manera de que el sistema reaccione es que uno los visibilice. Yo salí a hablar en contra del Secretario del Gremio de Jugadores, cayó también el presidente de River. El futuro del fútbol argentino se parece al futuro de la sociedad argentina.

Aseguró que le interesa hacer política en el deporte, pero desde afuera: “Si estás adentro, te chupan y no podés hacer nada”. Fernando visualiza el fútbol formativo como una herramienta capaz de cambiar la sociedad para mejor, y va a las escuelitas de fútbol de las villas más pobres. Desde 2018 aporta su granito de arena en Villas Unidas, un club de barrio que agrupa los sectores más vulnerados y que se nutre de las ganancias de los intercambios internacionales de jugadores profesionales surgidos de esos sectores. No se olvida de su pasado, y recuerda aún en el presente la persona que le cambió el rumbo de su vida: “Gracias a un negrito villero, viví una vida que jamás imagine en el mundo”.

“Las pibas del Millo”, el grupo de hinchas que se formó para que ninguna vaya “sola” a la cancha

Por Leticia Villagra

Miércoles por la tarde. Faltan dos horas para el clásico entre River e Independiente,
las calles de Núñez se tiñen de familias y amigos con camisetas de River. La cantidad de
“manteros” que venden gorros y bufandas aumenta proporcionalmente a la cercanía del
Monumental. En la Plazoleta Adán Quiroga, a 700 metros del estadio Antonio Vespucio
Liberti, se arma la “previa” entre varios hinchas que, con un par de horas de anticipación, se acercan a la intersección de las Avenidas Libertador y Udaondo cada vez que el “Millonario” tiene la localía en un partido oficial. Abundan los vendedores con heladeras cargadas de cervezas, y surgen los primeros simpatizantes que, después de haber tomado dos o tres, arengan con canciones de tribuna para levantar el clima de cancha.

Entre la multitud, están las pibas. Hacen lo posible por ir a ver a River, y no se
resignan de vivir lejos, o de estar solas. Quieren ir a la cancha igual. Una bandera colgada en las rejas del monumento “De los cuatro Siglos” funciona como punto de encuentro de chicas de distintas zonas alejadas de la ciudad. La frase “Las Pibas del Millo” identifica al movimiento que, desde mayo de este año, se difunde en redes sociales como una “opción segura” para que las jóvenes que no tienen acompañamiento puedan ir más tranquilas al Monumental. “Surgió de un grupo de cinco chicas que habíamos quedado afuera una vez, y con el paso del tiempo empezamos a difundirlo en Tik Tok o en Twitter. Poníamos un mensaje simple como: ‘¿Querés ir a la cancha y estás sola? Somos un grupo de chicas que nos organizamos para ir’, decía Carolina, una de las creadoras.

Ni ella ni ese pequeño grupo reducido se imaginaban la viralización que iban a lograr
en las redes en tan poco tiempo, ni tampoco la complejización del trabajo que implicaba.
“Armamos un grupo de Whatsapp, pero cuando superamos la capacidad se nos complicó. Ahí tuvimos que organizarnos y dividirnos por zonas”, comentó Caro. Hay coordinadoras para Zona Norte, Zona Sur, Oeste y Capital. Incluyeron un formulario para poder identificar la identidad de cada una que esté en el grupo, y una división para conocer a las chicas con quienes van a compartir tribuna o platea. Están presentes en Twitter, Tik Tok y Facebook, y en Instagram ya alcanzaron los 22 mil seguidores en estos siete meses.

Carolina está segura que la idea es crecer: “Lo que logramos lo hicimos laburando y difundiendo, pero igualmente buscamos un respaldo oficial del club. Queremos que esta
movida se conozca, y que podamos acompañar a cualquier chica que quiera venir al estadio para que se sienta segura. No solo eso, sino que también se crean grupos de amigas, de fútbol también, etcétera”.

El armado de filiales para acercarse al club no es ninguna novedad, ni tampoco lo es la inclusión de las mujeres en los estadios las últimas décadas. Sin embargo, la expansión de estos espacios de encuentro y sororidad sirven para visibilizar un movimiento y facilitar la experiencia de alguna chica que sienta miedo o inseguridad de ir sola a un lugar donde mayoritariamente fue ocupado por hombres a lo largo de la historia. Dependiendo del día y horario del partido, varía la cantidad de chicas que se suman. A River – Independiente fueron 60, pero esperan seguir creciendo, y ser cada día más.

El racismo en el fútbol argentino pasa desapercibido

Por Tomás Caroprese

Gustavo Gómez, hincha de River, le arrojó una cáscara de banana a los simpatizantes de Fortaleza el 13 de abril de 2022, cuando el Millonario le ganó 2 a 0 por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Desde River la sanción que le impusieron a Gómez fue de seis meses sin poder ingresar al estadio Monumental, pero por decisión del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires no podrá concurrir a ninguna cancha por cuatro años.

El 18 de septiembre de 2021, en pandemia, Atlético Tucumán realizó un sorteo para que 100 hinchas asistieran al partido ante Boca en el estadio Monumental José Fierro. Cuando transcurrían 41 minutos del primer tiempo, el jugador de Boca, Luis Advíncula estaba por sacar un lateral y le gritaron desde la platea: “¡Dale sacá, negro puto”. El futbolista de inmediato se volteó para mirar a la platea donde estaban los hinchas del Decano. Otro de los casos de racismo en el fútbol argentino fue el de Frank Fabra, lateral izquierdo de Boca, quien se fue llorando al vestuario del Estadio Uno luego de recibir insultos por parte de hinchas de Estudiantes de La Plata, el 6 de mayo de 2017. Luego del partido, Fernando Gago, en ese momento jugador de Boca, se acercó al árbitro Silvio Trucco y le reprochó: “¿Por qué no paraste el partido? Le gritaron toda la noche”.

Mauricio Cuero, en el partido de Banfield contra Argentinos Juniors, el 24 de abril de 2021, fue expulsado por Fernando Espinoza al escupirle en la cara a Miguel Torrén, jugador del Bicho. Según el descargo de Cuero realizado en Twitter su intención nunca fue escupir a Torrén, después de recibir insultos racistas por parte de Miguel Torrent y que en ese momento escupió al césped y Torrent simuló y justo el árbitro pasó y lo vio.

Desde 2008 hasta 2019, según el informe de denuncias al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), organismo que se encarga de luchar contra la discriminación en el país, acumula 26.975 casos de racismo en el país, aunque en el fútbol según explicó el asistente técnico del INADI: “Es muy difícil saber cuantos casos hay en el fútbol argentino” y que desde el organismo no tienen esas estadísticas relacionadas al fútbol. El pico más alto de los casos de racismo fue en 2011 con 2731 denuncias y el pico más bajo fue en el año 2015 con 1865 denuncias, además de tener en los primeros tres años (2008, 2009 y 2010) un promedio de 1900 denuncias a 2500 entre los años 2017, 2018 y 2019. “Además no se puede dejar de lado los insultos relacionados con el tema de género porque sumado al racismo los hacen puntos que no se pueden obviar en la discriminación en el deporte, porque todo eso forma parte de un esfuerzo físico; si todos ayudáramos a combatir el racismo mejoraríamos las perspectivas sociales y ayudaríamos a la convivencia colectiva, además de alejar el racismo del fútbol”, dice Julio César Eslejer, asistente técnico del INADI.

En abril de 2010, Breyner Bonilla, en ese entonces defensor de Boca, lloró ante cámara luego de denunciar que el delantero de Colón de Santa Fe Esteban “Bichi” Fuertes lo había insultado: “En el primer tiempo, finalizando, hay una jugada que choco con Fuertes. Al salir de la jugada, él se tiró al costado derecho y yo estaba del sector izquierdo y me dice: ‘Negro de mierda, te vas a volver para África, muerto de hambre’”. Según el INADI, el 72% de la población argentina identificaron hechos de discriminación en el país y que el 28% de esas personas naturalizan estas situaciones que ocurren día a día. “En el fútbol hay racismo porque en la sociedad argentina hay racismo, pero en el fútbol esto se potencia más, porque está instalada ‘la cultura del aguante’, que consiste en que los hinchas entienden al rival como un enemigo que hay que destruir, superar, humillar, denigrar, no solo simbólica sino físicamente; por eso somos uno de los países que más muertes tiene vinculadas al fútbol, en ese ‘juego’ de humillar al otro, como cuando juegan con equipos que tienen poblaciones afrodescendientes, como Brasil, donde hacen el gesto del mono o también con otros países limítrofes como Bolivia y Perú, o como le pasa a Belgrano y a Boca”, dice Nicolás Cabrera, sociólogo que se encarga de estudiar los episodios de violencia que suceden en el fútbol argentino.

En Argentina, la población afrodescendiente es de 149.493 personas, de las 137.503 son argentinos, 10.182 nacieron fuera del país pero dentro del continente americano; 1.040 son africanos; 601, europeos y 167, asiáticos, según el último índice que salió en 2010 (el de 2022 sobre la población afrodescendiente no se publicó en el informe y desde el INDEC dijeron que no hay fechas previstas para la presentación del informe), difundido en la página oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), instruyó a los árbitros para que en situaciones donde sucedan hechos de racismo pueda pararse el partido y hasta suspenderse si los hinchas no detienen los gritos discriminatorios. Uno de ellos es el artículo 88 del reglamento de Transgresiones y Penas que aplica el Tribunal de Disciplina, dice que se impondrán sanciones al club cuando los socios, hinchas o parcialidad exhiban insultos o símbolos discriminatorios u ofensivos a la moral.

Desde la AFA sostienen que no es tan común que se denuncie sobre el racismo y que por lo general se denuncian más hechos de género, vinculadas con la homofobia. Además, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) en los partidos por la Copa Libertadores entre Nacional-Inter y River-Fluminense difundió un mensaje que decía: “Que el racismo no opaque lo lindo del fútbol”, además de una bandera: “Basta de racismo”. El 29 de junio de 2023, en otro partido por la Libertadores, la CONMEBOL sancionó a River clausurando el 50% de la tribuna Centenario Alta del Monumental por hechos de racismo sucedidos en la fecha 5 de la fase de grupos de la Libertadores en el partido ante Fluminense; además le aplicó una multa de 100.000 dólares y le ordenó a River que exhiba una bandera contra el racismo.

Juan David Ortiz Palacio, que en 2021 estaba jugando en Unión y Juventud de Bandera, sufrió insultos racistas en el partido contra Ferro Dho de San Cristóbal por la sexta fecha de la Liga Ceresina, en la provincia de Santa Fe: “En ese partido recibí insultos racistas; como se hizo público recibí disculpas por parte del club. Los argentinos sienten que es parte del ‘folclore del fútbol’, sienten que es algo normal, pero hay palabras que se pasan y son fuertes como cuando te dicen mono. Pero esa vez, en el partido con Ferro, fue la primera vez y me pegó fuerte, no lo esperaba; además, el árbitro no hizo nada, los del equipo rival tampoco pero mis compañeros sí los escucharon, y el arquero le avisó al árbitro. Fue una situación triste porque antes de esto nunca lo había vivido pero a partir de ahí me pasó ya un par de veces y te toca mirar hacia otro lado. En el club que estaba me dijeron si quería demandar pero no quise agrandar el problema y lo deje ahí”.

“En el fútbol hay racismo porque en la sociedad hay racismo. Sólo que en el fútbol se ve más claro porque es un espacio donde se permite este tipo de expresiones y se las legitima diciendo que es parte del ‘folclore’”, explica Javier Bundio, antropólogo e investigador del CONICET, principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en Argentina.

Alejandro Nicolás De Los Santos, máximo goleador de El Porvenir con 80 goles en 139 partidos, quien el 10 de diciembre de 1922 se convirtió en el único futbolista negro en jugar para la selección argentina, hijo de padres esclavos que escaparon de Angola, nació el 17 de mayo de 1902. Comenzó en Oriente del Sud, pasó por San Lorenzo, jugó en Sportivo Dock Sud entre 1922 y 1924. De hecho no disputó el Mundial realizado en 1930 en Uruguay, por motivos de discriminación, según le contó la familia a Guido Guichenduc, historiador de El Porvenir. En el partido entre El Porvenir y Racing, fue victoria para El Porvenir por 1 a 0 y Carlos Gardel, cantante argentino, quien estaba en la tribuna preguntó: “¿Quién es el negro este que nadie lo puede parar?”.

Colapinto enciende motores y va tras los pasos del Lole, el Popy y Mazzacane

Por Joaquin Sitzer

El pilarense Franco Colapinto saltó de un auto de la Fórmula Tres, a uno de la Dos y ahora se prueba uno de la Uno. Salta con la facilidad de un canguro. Hace 22 años que no hay un argentino que compita al volante de un auto de la categoría rey. El último había sido Gastón Mazzacane con un Prost. Colapinto conducirá uno en una práctica para los jóvenes talentos de la Fórmula. Lo hará con un Williams, de la marca con la que el Lole Reutemann estuvo a un punto de coronarse tras desobedecer en Brasil una orden del amo y señor del equipo.


Popy Larrauri fue sucesor del Lole, sin éxito, tras la notable campaña del santafesino, el mejor después del más grande de todos los tiempos, el pentacampeón Juan Manuel Fangio.

Para Colapinto todo viene meteórico, a la velocidad de las pistas. No hace mucho que había hecho público su ascenso a la Fórmula 2. Esta noticia fue publicada el 25 de octubre por su cuenta personal y las de MP Motorsport, la escudería en la cual el piloto argentino corrió en 2023 en Fórmula 3 y lo hará el próximo año, Williams, el equipo donde forma parte de su academia y la cuenta de Fórmula 2. Ya los fans argentinos habían  estallado  de alegría con el anuncio de su entrada a la segunda máxima categoría del deporte motor antes de saber que Colapinto se subiría a un Fórmula 1.

Ese mismo día el piloto también anunció que correrá la última carrera de Fórmula 2 en Abu Dhabi junto a la escudería MP Motorsport. La práctica libre es el viernes 24 de noviembre en la madrugada argentina, mientras que la clasificación tendrá lugar tan solo unas horas después. La sprint race será el sábado a la mañana y la carrera el domingo. Colapinto conducirá por primera vez un auto de este prototipo y lo hará con el número dos.

Las buenas noticias siguieron, el miércoles 2 de noviembre Colapinto anunció que formará parte de los rookies tests junto a la escudería Williams, siendo el primer piloto argentino en conducir un Fórmula luego de 16 años. El último había sido el cordobés Ricardo Risatti, en 2007 como reconocimiento al ser campeón de la Fórmula 3 española. Franco conducirá el Williams FW 45, auto que actualmente usan Alex Albon y Logan Sargent en la máxima categoría del deporte motor. 

Los rookies tests darán lugar el veintiocho y veintinueve de noviembre en Abu Dhabi, en estos dos días Colapinto buscará demostrar su talento y potencial que tiene y tratará de recorrer los máximos kilómetros posibles. Esto es debido a que además de tener que conseguir  en los últimos tres años cuarenta puntos en la superlicencia de la FIA (objetivo que el piloto ya supera por un punto), para llegar a la máxima categoría, los deportistas deben recorrer trescientos kilómetros en un auto de Fórmula 1.


La práctica libre es el viernes 24 de noviembre en la madrugada argentina, mientras que la clasificación tendrá lugar tan solo unas horas después.

Otra noticia que ilusiona a los fans argentinos es sobre la aparición de Franco Colapinto junto a mecánicos e ingenieros de Williams y del piloto rookie estadounidense Logan Sargeant durante el jueves en la previa del Gran Premio de São Paulo. De esta manera, el argentino acompañará durante este fin de semana de carrera a la escudería inglesa a falta de tres semanas de su debut en Fórmula 2. Por último, MP Motosport dio a conocer el compañero de equipo de Colapinto. Este va a ser el piloto noruego Dennis Hauger, campeón de la Fórmula 4 Italiana en 2019 y del Campeonato de Fórmula 3 de la FIA en 2021. Hauger está corriendo con dicha escudería en Fórmula 2 siendo su segundo año consecutivo aunque su primera temporada fue con PREMA Racing.

La Agencia Mundial Antidopaje todavía no se amiga con la marihuana

Por Enzo Andrade

El viernes 23 de septiembre de 2022 integrantes de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA/WADA) tuvieron una reunión en la que analizaron la posibilidad de despenalizar la marihuana para los deportistas olímpicos en 2023, tras el pedido de muchos atletas y funcionarios deportivos. Finalmente, el 1 de octubre de ese año la AMA rechazó la posibilidad de legalizar el cannabis, ya que está en la lista de sustancias prohibidas para los deportistas olímpicos en 2023.
La marihuana legal en la liga más importante de básquet
Según el último convenio (establecido entre 2017 y 2023), la marihuana era una sustancia prohibida en la NBA. Tenía una sanción de cinco partidos si había tres positivos. Los jugadores se sometían a cuatro controles anuales. El actual acuerdo de la legalización de la marihuana para la temporada 2023-24 entre la Asociación de Jugadores de la NBA y la propia liga, dio paso a legalizar totalmente su utilización. Dicho acuerdo se firmó por los próximos siete años. Un gran paso para normalizar el consumo de la marihuana en el deporte, estigmatizado por años sin sentido ni evidencia clínica que mostrara una ayuda extra al desempeño del deportista.
La cultura cannabica de la NBA
Cada 20 de abril se celebra el Día Mundial de la Marihuana en conmemoración a Los Waldos, estudiantes de California que a partir de 1971 se juntaron siempre a las 16.20 y empezaron a fomentar la cultura cannabica.
En la NBA, desde la década del 90 se está planteando el tema de la marihuana dentro de la liga; incluso, en 1997, en una charla de Joe Dumars, ex basquetbolista, con The New York Times, aseguró que eran muchos los jugadores que fumaban. “Si hacen controles se tiene que suspender la liga”, afirmó el jugador de Detroit Pistons en ese entonces.
En 2017 empezó a hablarse entre las autoridades de la NBA sobre la idea de despenalizar el consumo. Al Harrington, ex jugador de básquet, fue uno de los pioneros, ya que es abogado y directivo de una empresa para su uso medicinal, y durante gran parte de su carrera utilizó cannabidiol (medicamento derivado del cannabis) para tratar secuelas de una operación en su rodilla. En noviembre de 2017, la NBA, a través de su vicepresidente Mike Bass, confirmó que Adam Silver (comisionado de la NBA) estaba interesado en analizar el uso de la marihuana con fines medicinales. El programa antidopaje de la NBA decía que el primer positivo por cannabis obligaba a entrar en un programa de tratamiento; el segundo se lo castigaba con una multa de 25.000 dólares; el tercero con cinco partidos de sanción; y a partir del cuarto se castigaba con cinco partidos por cada positivo.
Desde el 2017 el debate se estableció continuamente en el mundo NBA y varias de sus mayores estrellas hablaron sobre la marihuana. Kevin Durant fue uno de los jugadores que se expresó. “Si la amas, la amas. Si no lo haces, ni siquiera la probarás. La marihuana sólo es marihuana, no hace daño a nadie. Ayuda y mejora las cosas. No es un debate”, contó en All The Smoke, un podcast de Matt Barnes y Stephen Jackson (ex jugadores de la NBA), quienes confesaron que eran habituales consumidores de la marihuana.
En 2017 Jay Williams (ex Chicago Bulls) dijo que entre el 75% y el 80% de los jugadores fumaban marihuana. En 2018 Kenyon Martin (ex Denver Nuggets), promotor de su despenalización, aseguró que el 85% de los jugadores fumaban marihuana.
Por otra parte, Michael Jordan en la serie de Netflix The Last Dance expresó su rechazo al consumo de drogas por un suceso que vivió a inicios de su carrera en la NBA. “Estaba en un hotel tratando de encontrar a mis compañeros de equipo. Empiezo a llamar a las puertas, entré a un cuarto y prácticamente todo el equipo estaba ahí. Había cosas que no había visto en mi vida. Rayas de cocaína, por un lado, fumadores de marihuana, por otro, y mujeres. Dije: ‘Estoy fuera de eso'”, afirmó Jordan.
La NBA no es la primera liga de Estados Unidos que autoriza el consumo recreativo del cannabis. Mientras la Major League Baseball (MLB), como la Ultimate Fighting Championship (UFC), fueron pioneras en sacar a la marihuana de sus listas de drogas sancionables. La MLB en 2019 legalizó el uso recreativo del cannabis. La UFC la despenalizó en 2021. Sin embargo, en la empresa Ultimate Fighting Championship que dirige Dana White solo son sancionados aquellos luchadores que utilizan la marihuana para obtener una ventaja competitiva. En 2020 la National Football League (NFL) decidió no penalizar más el uso del cannabis por sus dotes medicinales.
La marihuana no es saludable; tampoco sirve para ser mejor deportista. Sin embargo, sobran ejemplos de basquetbolistas de la NBA castigados por consumir cannabis, como son los casos de Larry Sanders y Malik Beasley.
Larry Sanders fue suspendido en 2015 por cinco partidos tras dar positivo por marihuana, después volvió a dar positivo y le sumaron 10 juegos más de suspensión. El caso más reciente es el de Malik Beasley. En 2020 el escolta fue detenido por posesión de marihuana y fue sancionado con 12 partidos en la NBA debido a que también enfrentó cargos federales.
También está el caso de Sha ‘Carri Richardson. La velocista estadounidense dio positivo en un control antidopaje en junio de 2021 por cannabis. Ella había fumado marihuana después de enterarse de la muerte de su madre biológica. Y ese era su refugio para tratar de aliviar el dolor que sentía. Sha ‘Carri había consumido en Oregon (Estados Unidos), uno de los 19 estados donde su consumo es legal. Luego, recibió una sanción de 30 días y se perdió los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y la prueba de 200 metros de la Diamond League en Estocolmo 2021.
Pese a todo el revuelo que ocurrió por lo sucedido a Sha ‘Carri Richardson en 2021 y la despenalización del cannabis en la NBA en 2023, desde la Agencia Mundial Antidopaje continúan firmes con su decisión de mantenerla entre las sustancias prohibidas. La AMA reveló en un comunicado que un consejo, formado por expertos de diversos campos, analizaron que tan solo “un pequeño número” de países había pedido la legalización del cannabis en el deporte.
La marihuana legal e ilegal en diferentes países
El cannabis es ilegal en algunos países como Singapur, que la tenencia, consumo y tráfico se castigan con la pena de muerte por ahorcamiento. En Omán, el cultivo, venta o posesión de cannabis con fines terapéuticos son ilegales. Los castigos son 20 años de cárcel y 50 latigazos por consumir cannabis o cualquier otra droga. La ley de Indonesia no hace diferencias entre turistas y locales, y las condenas por posesión van de cuatro a veinte años de cárcel y pueden alcanzar la pena de muerte. En Emiratos Árabes Unidos, las penas de prisión por posesión van desde los cuatro años hasta la cadena perpetua y en los casos más graves, de tráfico, el veredicto es la pena de muerte por decapitación.
Por otro lado, el uso de la marihuana recreativa es legal en países como Malta, Tailandia, Canadá, 21 jurisdicciones de Estados Unidos (18 estados, 2 territorios y el Distrito de Columbia) y Uruguay y México, los únicos países de Latinoamérica donde es legal el uso recreativo. En Alemania a finales de 2023 podría ser legal su uso recreativo, resta la aprobación del parlamento alemán.
En Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Perú y Puerto Rico el cannabis es legal con fines medicinales. Según un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en 2020 consumieron marihuana 209 millones de personas (de 15 a 64 años), es decir, el 4% de la población mundial en este grupo de edad.
La mayor sanción en el básquet argentino por doping de marihuana
En 2001, cuando el estadounidense, Joshua Pittman, jugaba en Peñarol de Mar del Plata y el ex basquetbolista contó que el médico de la Selección Argentina en ese entonces le dijo a el que precisaba de la marihuana: “El medico me dijo que necesitaba marihuana para jugar al básquet, sino no podía jugar más”. El caso de Joshua Pittman es conocido como la mayor sanción de la historia en el básquet argentino, ya que le dieron tres años por doping de marihuana en 2007, cuando jugaba en Libertad de Sunchales. El club santafesino luego le rescindió el contrato. La penalización no le permitió jugar en Argentina por tres años. El estadounidense se fue a México a cumplir la sanción y volvió a jugar al básquet argentino en 2010 para Obras Sanitarias. Pittman ya había tenido una sanción por positivo de marihuana en 2004, cuando jugaba para Atenas de Córdoba, pero solo le habían dado tres meses de suspensión. El estadounidense aseguró: “La marihuana formaba parte de mi cultura en ese entonces, ya no”. 
Por otro lado, el médico especialista en Medicina del deporte, ex futbolista, periodista y docente universitario en la UBA, Juan Manuel Herbella aseguró: “La marihuana es una droga recreativa que no beneficia el rendimiento deportivo”. El tratamiento con marihuana medicinal consiste en el uso para ayudar a tratar síntomas como dolor, rigidez muscular, náuseas y falta de apetito. El cannabis puede traer problemas de memoria y aprendizaje, abandono prematuro de los estudios, trastornos emocionales y de personalidad.
La legalización de la marihuana en el básquet argentino no depende de la Confederación Argentina de Básquet, sino del Comité Olímpico Internacional (COI) y de la Agencia Mundial Antidopaje. La posibilidad de que el COI legalice la marihuana en 2024 está lejos, porque esa organización y la Agencia Mundial Antidopaje siguen con su postura de no despenalizar el cannabis, al igual que lo hicieron a finales de 2022 cuando se debatió entre los integrantes de la AMA.

Simplemente Messi

Por Nicolás Caram

“Y el ganador del Balón de Oro masculino 2023 es… Lionel Messi”, esbozó -con una pose desfachatada y una mano en el bolsillo- el icónico David Beckham a la vez que con esas palabras, que acapararon tan solo 10 segundos en la larga gala que se llevó a cabo en la capital francesa, destapó la olla a presión que contenía la lluvia de aplausos condensados en el interior del recinto.

Pero no sólo activó los aplausos de los cientos de futbolistas, y allegados a ellos, que se encontraban en el ‘Teatro du Chatelet’, sino que también selló un momento para la historia. Lionel Messi, con 8, superaba su propio récord de 7 galardones individuales entregados por la revista France Football, más que cualquier otro futbolista, hombre o mujer, más que cualquier otro país en la historia del premio. Algo que solo el pibe de Rosario pudo lograr, a lo que se ha acostumbrado, y a nosotros también, desde la primera vez que entró a deslumbrar al verde césped. Sea de chico en Grandoli, aquel que él mismo cataloga como su primer club y del cuál han brotado infinidad de archivos apilando rivales para colocar la pelota en el lugar imposible para el pequeño arquerito de turno. Algo que continuó a los 8 años con su llegada a Newell’s, el de sus amores, los colores que se ponía en su infancia y los cuáles siempre quiso defender hasta que fue imposible y no tuvo más remedio que cambiar por el azulgrana en edades de infantil. Desde allí, todo el resto es historia un poco más conocida.

Una historia que el propio Lionel Messi se encargó de escribir, con su zurda como pluma y que, como todo buen mago, guardaba lo mejor para el final. El broche de oro que ni una convención de prestigiosos guionistas se hubiera animado a cranear, porque sería desafiar al realismo fuera de un cuento de hadas. El clímax de esta obra de arte que es la trayectoria del, entonces, ‘10’ del Barcelona comenzó su gesta en 2018 tras la eliminación de la Selección Argentina en el Mundial de Rusia a manos de Francia la posterior campeona del mundo. Lo que parecía que había sido la última bala en la recámara para bordar la tercera estrella en la camiseta albiceleste, no era más que una prueba de fuego antes de usar la de plata. Aquel metal que se coló en el museo de Messi en varias oportunidades. Primero en 2007, luego en 2014, 2015 y en 2016 pero que después fue fundido en los trofeos de la Copa América y la Finalissima, el último que levantó Diego Armando Maradona con esa misma camiseta en 1993.

 

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Diego, aquel que siempre estaba presente donde flameaba la bandera nacional y que contribuyó en el cuento de Leo. Ese mismo que a su manera estuvo en Qatar cuando Messi alcanzó el “ya está” para sí y para su familia, también estuvo presente en París, en lo que hubiera sido su cumpleaños número 63. Seguro que, desde donde esté, se alegró por el octavo rodeado de personas que aman a la pelotita tanto como él lo hizo.

Aquellos que dejaron a Messi como el único jugador sin un reconocimiento público, aquellos que en 2018 festejaron pero que esta vez se quedaron con las manos vacías. Aquellos que abuchearon a Dibu por haber hecho la atajada más importante en la historia de los mundiales, aquellos para los que Messi fue demasiado.

A aquellos pero sobre todo a nosotros, los argentinos y todos los amantes del fútbol, se nos vino a los ojos cada alegría que dio en una cancha. Cada gol, pase, regate, cada uno de los festejos dedicados a su abuela Celia, con la del Barcelona, la del Paris Saint-Germain, con la del Inter Miami pero en especial con la camiseta de la Selección Argentina. Con lo bueno equilibrando la balanza por todos los malos momentos que pasó, como si ese sufrimiento hubiera valido la pena.

Con 36 años no se cansa de escribir. Según él ya en otra faceta de su vida y de su carrera, pero que igual ahí lo tienen. Una vez más subiendo las escaleras para hacerse con un nuevo Balón de Oro, ese que no se patea pero con el que si quisieran podrían jugar sus hijos. Aquellos que lo vieron recolectar una infinidad de premios que se fueron sumando a lo largo de los años, hasta llegar a la ‘tercera’.

Esos 10 segundos que se tomó David Beckham para anunciar al ganador, sin siquiera una pausa de por medio para darle suspenso, fueron los últimos antes de la conclusión del capítulo. Un desenlace que bajó su telón con una ovación de pie, que hizo más ruido que el silencio de los franceses. Aplausos como si fueran una despedida, un reconocimiento no solo a la última temporada sino a su carrera. Si bien ya no continúa en Europa, sí lo hace en Estados Unidos donde será la próxima Copa América y la Copa del Mundo y donde puede haber un capítulo final. Para Messi, ya está, pero con estos guionistas nunca se sabe.

Israel y la evolución de un fútbol rodeado de guerras

Por Gianluca Garbovesky

Luego de la guerra civil entre el pueblo judío, el árabe y el gobierno británico en territorio palestino, el 14 de mayo de 1948 el Primer Ministro israelí David Ben Gurión declaró la Independencia del Estado de Israel, lo que tuvo como consecuencia la retirada de las tropas inglesas y el enfurecimiento de los árabes, cuyas tierras habían sido usurpadas y conquistadas por los judíos en el afán de ampliar su hogar nacional, por lo que gran parte de su pueblo debió reagruparse para vivir en las afueras del nuevo Estado -Cisjordania y Gaza-. Desde 1948, israelíes y palestinos protagonizan idas y vueltas políticas y sociales que se reflejan no sólo en la vida de los ciudadanos, sino también en el ámbito futbolístico.

En Israel, los clubes de fútbol fueron fundados en base a los pensamientos políticos y religiosos de sus dueños. Los que llevan el nombre “Beitar” suelen estar ligados con la derecha, los “Hapoel” con la izquierda y los “Macabis” con la corriente liberal. Sin embargo, desde la década de 1990, la identificación política disminuyó, aunque aficionados de algunos equipos aún responden a los patrones ideológicos y presionan a los dirigentes para que también lo hagan.

Beitar Jerusalén es un club que mantiene sus costumbres a rajatabla. Es el único que se niega a contratar futbolistas árabes o musulmanes, ya que sus barras bravas, judíos, derechistas y racistas -se hacen llamar “La Familia” y son de los más violentos en el fútbol-, son quienes tienen el poder. En 2013, el dueño del club, el ucraniano Arcadi Gaymadak, contrató a Dzhabrail Kadiyev y a Zaur Sadayev, dos jugadores de religión musulmana, y La Familia no se quedó callada.

Iniciaron con insultos en los entrenamientos y partidos contra los fichajes, y luego los amenazaron de muerte y amagaron con incendiar la sede de su propio club. Finalmente, Gaymadak renunció a sus acciones del Beitar sin pedir nada a cambio, mientras que los futbolistas musulmanes también emigraron. Así, la tranquilidad retornó a la ciudad.

En la mayoría de los equipos israelíes -clubes y selecciones- conviven judíos y árabes. En el Mundial Sub 20 de Argentina 2023, Israel compitió con un plantel que no discriminó religiones y obtuvo como resultado la mejor participación de su historia entre todas las selecciones de todas las categorías: un tercer puesto.

En los cuartos de final del campeonato juvenil de Argentina 2023, Israel venció a una de las potencias, Brasil. Anan Khalaili, autor del 1-1, festejó su gol con una oración musulmana, mientras que Dor Turgeman, quien marcó el 3-2 definitivo, celebró señalándose una muñequera con los nombres de los tres soldados que habían sido asesinados horas antes del encuentro en la frontera con Egipto, debido a un atentado
terrorista.

Aquella actuación israelí en el Mundial Sub 20 de Argentina 2023 estuvo influenciada por la política y el conflicto Israel-Palestina. El país encargado de albergar el torneo era Indonesia, que tiene a la mayor cantidad de habitantes musulmanes del mundo. Sin embargo, el gobernador de la provincia indonesia Bali presionó al Ministerio de Deportes nacional para que le prohíba la presencia a Israel en su territorio. Por su parte, el pueblo apoyó el pedido mediante manifestaciones en las calles contra la participación israelí en el Mundial, dado que apoya la causa del pueblo palestino y no reconoce al Estado judío. Por eso, la FIFA le quitó el Mundial a Indonesia y se lo cedió a la Argentina, luego de que Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, postulara al país como sede del campeonato juvenil.

Indonesia integra una larga lista de países que desconocen a Israel como Estado. Tal es así que en las Eliminatorias asiáticas rumbo al Mundial de Suecia 1958, países musulmanes como Turquía e Indonesia se negaron a jugar contra la nación hebrea. No se presentaron a sus respectivos partidos contra Israel, y fueron descalificados del torneo.

Los países musulmanes se rehusaron a visitar Israel para la Copa Asiática 1964, en la que sólo participaron, además del local y campeón -único título israelí a nivel selecciones-, India, Corea del Sur y Hong Kong. Tanto abandonos de selecciones como conflictos entre
hinchadas, desembocaron en que en 1973 la Confederación Asiática de Fútbol expulsara a Israel de todas sus competencias.

Tras casi 20 años de jugar amistosos y torneos de Oceanía, Israel fue incluido en la UEFA y, desde 1992, sus clubes y la selección participan de las competiciones europeas. Si bien los equipos se desempeñan en los campeonatos del Viejo Continente, aún existen incomodidades al visitar países como Austria o Azerbaiyán, con poblaciones que luchan por la causa palestina.

“En Austria vi manifestaciones árabes y musulmanes en contra de Israel. También, hinchas quemaron banderas israelíes dentro de los estadios”, cuenta Guillermo Israilevich, ex futbolista argentino y nacionalizado israelí que jugó diez años en el país hebreo -en Maccabi Haifa, Hapoel Nof HaGalil, Maccabi Tel Aviv y Hapoel Kfar Saba- y agrega: “Hicimos varias pretemporadas en Holanda y veíamos protestas. Cada vez que salía del país representando a un equipo israelí, pasaba algo”.

Sin embargo, mientras representó a Maccabi Haifa, Hapoel Nazareth Illit, Hapoel Kfar Saba y Maccabi Tel Aviv, Israilevich admite que una sola vez temió por viajar al exterior: en 2011 voló a Azerbaiyán con Maccabi Tel Aviv para enfrentar a Khazar Lankaran por la Europa League y, dado que ese país limita con Irán, uno de los principales enemigos de Israel, antes de la embarcación el plantel recibió una charla del ejército que les dio “herramientas para saber cómo actuar en caso de que algo suceda”. Israilevich recuerda que todos tenían “miedo de lo que pudiera ocurrir con los iraníes”, y describe: “Viajamos sin la ropa del equipo. Por suerte, sólo incendiaron banderas nuestras en el estadio. Teníamos mucha seguridad privada”.

Israilevich jugó con Maccabi Haifa la Champions League 2002-2003, competencia en la que hicieron de local en Chipre, ya que Israel era considerado territorio de conflictos bélicos por la UEFA y sus equipos debían trasladar su localía a otro territorio. El exfutbolista cuenta cómo actuó cuando Israel fue atacada por Líbano en 2006, mientras él se entrenaba con Maccabi Haifa: “Escuchamos dos bombas y el técnico frenó la práctica; después pasó un auto del ejército con los parlantes diciendo que nos estaban atacando, que cada uno tenía que volver a su casa y meterse en el refugio”.

“Nos quedamos en el búnker al menos cuatro horas. Después me llamaron del club y me dijeron que fuéramos a Tel Aviv, a 170 kilómetros de Haifa. Nos mandaron a un hotel; íbamos a vivir y entrenar allá hasta que terminara el conflicto. Agarramos el auto y fuimos en zigzag, porque escuchábamos los ruidos de los misiles y no sabíamos dónde podían caer”, desarrolla Israilevich.

“El fútbol no era la principal atracción en Israel, pero eso cambió a partir de Diego Maradona”, dice Larry Levy, periodista especializado en Medio Oriente que vivió 15 años en el país hebreo. Levy justifica: “Me tocó participar de una misión militar en Hebrón, Cisjordania. Teníamos que allanar una casa terrorista. Entramos y en el salón principal pude ver un cuadro gigante de Yasir Arafat (líder nacionalista palestino), mientras que a su lado, un cuadro de las mismas dimensiones de Maradona”.

Pese a los conflictos bélicos que Israel protagoniza, su fútbol creció a pasos agigantados durante el siglo XXI y ya obtuvo resultados contundentes que lo colocan en un lugar donde nunca antes se lo había visto en este deporte. Además del tercer puesto en el Mundial Sub 20 de Argentina 2023, en ese mismo año la selección Sub 21 llegó a semifinales de la Eurocopa de Georgia y Rumania, como también consiguió el segundo puesto de la Euro Sub 19 de Eslovaquia 2022, mientras que la selección mayor se quedó en la puerta de la clasificación al Repechaje europeo para el Mundial de Qatar 2022, donde finalizó tercera en su grupo de Eliminatorias y no pudo jugar su segunda Copa del Mundo -sólo participó del Mundial de México 1970, donde quedó eliminado en fase de grupos-.

El desarrollo del fútbol israelí impulsado por la Asociación de Fútbol de Israel, cuyo foco principal es la inversión para el progreso de los jóvenes, comienza a dar frutos en sus selecciones. Ya se demostró a nivel juveniles, y ahora el desafío será hacerlo también en la  mayor para clasificar por primera vez a una Eurocopa y por segunda ocasión a un Mundial.

Mientras que en el ámbito internacional de clubes, el fútbol israelí también está en busca de una evolución, ya que la máxima instancia a la que llegaron equipos israelíes en Europa fue a la fase de grupos de Champions League, y en tan sólo en seis oportunidades que se dividen entre Maccabi Haifa, Maccabi Tel Aviv y Hapoel Tel Aviv.

El día que el vóley humilló a los militares

Por Leticia Villagra 

Octubre de 1982 en Argentina. La herida abierta de una guerra perdida en Malvinas, un gobierno militar con un pie afuera, y una sociedad desesperada por festejar, expresarse y gritar. El 15 de ese mes, la Selección Argentina de Vóley jugaba un partido crucial en su historia ante Japón por la obtención del bronce en el Mundial. Y tenía el condimento especial que la definición iba a ser en el estadio Luna Park, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires.

José Luis Barrio, redactor del medio El Gráfico en ese período (parte de la editorial Atlántida, afín al gobierno de turno), había seguido de cerca todos los partidos del conjunto albiceleste en ese campeonato. Desde la fase inicial disputada en Rosario, el plantel dirigido por el surcoreano Young Wan Sohn superó las expectativas y dio qué hablar al clasificar a la instancia final. A pesar de la derrota ante la Unión Soviética, posterior campeona de esta edición ante Brasil, esos pibes de entre 20 y 21 años se prepararon para pelear por el bronce en un Luna Park que los esperaba repleto.

Barrio llegó al estadio y, casi como de costumbre, ingresó por la Avenida Madero directo al palco de prensa, ubicado de ese lado. Para ese momento, el Palacio de los Deportes no contaba con la instalación de butacas, y se colmó la capacidad con casi 15.000 espectadores parados rodeando el campo de juego y calentando el ambiente. Como cualquier periodista que cubre un deporte relegado de la atención de los argentinos, notó que la participación de los aficionados ya no se cerraba en los fieles seguidores del vóley local, sino que se extendía al público más general, ese “de fútbol, que va cuando los equipos ganan”, según José Luis. Hasta el propio Waldo Kantor, armador titular del equipo, recordaba a la hinchada argentina por sus reacciones: “Mucha gente no sabía ni las reglas; perdíamos tres puntos, algo normal en un set, y nos puteaban”. La Selección jugando partidos decisivos, motivo suficiente para despertar la pasión y aliento de cualquier argentino en cualquier disciplina. Pero también, un evento imperdible para los miembros de la Junta Militar, deseosos de limpiar su deteriorada imagen y adjudicarse la gloria y los colores con las victorias deportivas.

Y desde el palco de prensa, Barrio observó todo. En la pequeña platea de enfrente, del lado de la calle Bouchard, entró el Almirante Lacoste, hombre fuerte del Ente Autárquico Mundial 78 y reconocido por la gente del deporte, junto a Osvaldo Cacciatore, ex intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Inmediatamente fue detectado por la gente y, antes de que llegara a sentarse, comenzaron gritos e insultos individuales. “Estoy casi convencido que surgió de la cabecera de la calle Lavalle. Empezaron algunos, y luego subieron los cantos”, aseguró el periodista.

“Se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar” retumbaba de punta a punta en un estadio cubierto, que llevaba el eco de los cánticos al centro de la escena: un gobierno de facto que buscaba promoverse al mundo mediante la propaganda, y una tribuna que los defenestraba frente a las cámaras. “Evidente, les salió el tiro por la culata”, aseguró Kantor. Él lo vivió fuera del campo; el equipo se encontraba haciendo la entrada en calor debajo de las tribunas, en unos gimnasios chicos de box. Escucharon los cantos de la gente, y vieron como se flexibilizaba el cemento por encima suyo. Kantor, quien había participado en manifestaciones previamente, lo sintió como un orgullo y un desahogo frente al contexto de represión que se vivía: “No podías opinar mucho de ese momento y, aunque sabía lo que pensaba, era consciente de que distintas posturas quizás me costaban el puesto en la Selección. Ver que el vóley provocaba eso era reivindicatorio”.

Sonó el silbato y el público se metió en el partido. En distintos pasajes resonaba “el que no salta es militar” y hervían el encuentro mientras alentaban por el conjunto celeste y blanco. Esa fecha sucedieron dos hitos determinantes: Argentina derrotó 3-0 a Japón y marcó un punto de inflexión en la historia del vóley nacional, al cumplir el objetivo de subir al podio. Pero además, la sociedad terminó con el miedo a manifestarse y se envalentonó y les gritó a quienes arrasaban con los derechos humanos desde 1976. Ese grito se extendió en las calles y en otros estadios, y en diciembre de 1983, Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la República Argentina.

Horacio Agulla, Puma de bronce: “En 2007 teníamos claro a qué jugábamos, a estos Pumas les faltó esa estabilidad en el juego”

Por Lautaro Mamone y Juan Sebastián Rinaldi

El ex jugador de Los Pumas Horacio Agulla, que formó parte del equipo que alcanzó el tercer puesto en Francia 2007 y del que logró el cuarto lugar en Inglaterra 2015, nos dio su opinión acerca de este plantel del seleccionado nacional y el torneo que llevaron a cabo en esta última Copa del Mundo.

-¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre este equipo y los dos con los que vos llegaste a semifinales?

-Bueno, es difícil comparar estando desde afuera, aunque hablo y me llevo bien con muchos de los chicos. Creo que hay algo parecido que es la espina de haber quedado en fase de grupos en el Mundial anterior, tanto en el 2003  como en 2019; creo que en el 2007 en la parte del juego fuimos más constantes, teníamos un estilo de juego diferente al de ahora, nosotros defendíamos y aprovechabamos las pelotas que nos quedaban. En esa Copa del Mundo tuvimos un gran nivel que mantuvimos a lo largo de los partidos, creo que a estos Pumas les costó encontrar estabilidad en el juego, se vieron buenos momentos contra Gales, pero en esa faceta hay una diferencia muy marcada.

-¿Tiene algo que ver que el mundial sea en Francia o es casualidad?

-Yo creo en esas cosas, estuve en el tercer puesto del 2007 y me genera algo lindo que sea otra vez ahí, me trae recuerdos inolvidables. Ojalá que estos chicos puedan vivir lo que nosotros vivimos, es para toda la vida, no quedó en París, sino que solemos juntarnos y recordar esos momentos.

En el Mundial 2007, Agulla marcó un try en el triunfo 30 a 15 sobre Irlanda en zona de grupos.

 

-¿Cuánto influye el apoyo de la gente en la cancha?

-Un montón, se recontra siente. Capaz la gente no se da cuenta de lo que nos genera a nosotros, pero somos conscientes del esfuerzo que hacen muchos para estar ahí alentando y eso se lleva adentro; es un plus que el jugador valora mucho.

-¿Qué opinión tenés del constante cambio de la pareja de medios durante todo el mundial?

-La verdad que me costó bastante ese aspecto táctico, es difícil ponerse en el lugar de (Michael) Cheika pero creo que la pareja de medios de (Gonzalo) Bertranou y (Santiago) Carreras no llegó a ensamblarse bien, me hubiera gustado ver más tiempo a (Tomás) Cubelli de 9 con (Nicolás) Sánchez de 10 y pasar a Carreras de 15.

-¿Por qué crees que este seleccionado tuvo resultados tan irregulares?

-Creo que cuando llegas a instancias tan altas como las semifinales los partidos se definen por cómo te recuperas mental y emocionalmente para lo que viene; ni hablar un tercer puesto, que tenés que levantarte de perder un partido y una ilusión gigante; el juego durante el Mundial no va a cambiar mucho porque un equipo viene entrenando su sistema de juego.

Horacio Agulla le hizo un try a Namibia en la victoria 64 a 19 en primera fase en Inglaterra 2015.

-¿Qué tomarías del equipo del 2007 y 2015 para este? ¿Qué sentís que faltó en el 2015?

-Nosotros en 2007 teníamos muy claro a qué jugábamos, cada uno tenía su rol y algo muy positivo de los entrenadores y los líderes era que todos tirábamos para el mismo lado ya que no nos sobraba nada. Teníamos la defensa como bandera y de ahí salíamos a presionar, si tuviera que darle algo al equipo de este mundial es eso, hacer base en algo y construir a partir de ello, creo que distribuyeron los huevos en varias canastas en vez de hacerse fuerte en algo específico. 

En Inglaterra 2015 llegamos quemados al último partido, había muchos lesionados, no pudimos reponernos mentalmente de la semifinal, estábamos cansados y con la cabeza débil, Sudáfrica fue con todo y nos propuso una batalla.