domingo, abril 12, 2026
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Megan Rapinoe, orgullo estadounidense

Por Maximiliano Das

Megan Rapinoe pateó el tiro libre. La pelota atravesó no una ni dos, sino cuatro pares de piernas francesas y estadounidenses antes de que la arquera Sarah Bouhaddi se la encontrara casi sobre ella, sin capacidad de reaccionar. El balón acarició la red y las norteamericanas estaban 1 a 0. La delantera de pelo blanco que se torna rosa cuanto más se acerca a las puntas corrió hacia una esquina hasta frenarse en el córner donde estiró sus brazos como una patinadora artística lo hace al caer luego de unos giros en el aire.

A pesar de que su nombre había sonado en los parlantes apenas unos minutos antes, así fue como se presentó la atacante en el Parque de los Príncipes, donde más de 45 mil personas concurrieron para ver el encuentro entre las locales y las últimas campeonas del mundo.

“No voy a ir a la maldita Casa Blanca”, había asegurado Rapinoe, defensora del movimiento LGBT, autodefinida como protesta andante del presidente Donald Trump, unos meses atrás en una entrevista para la revista estadounidense Eight by Eight. “Animo a mis compañeras a que piensen detenidamente sobre el hecho de visitar un Gobierno que no siente las cosas ni lucha por lo mismo que nosotras”, aclaró en la conferencia de prensa previo al encuentro de hoy.

El jueves, al hacerse virales las declaraciones, el presidente Trump, increpó vía Twitter a la delantera internacional, alegando que debe ganar antes de hablar y agregó que, aunque no había invitado al equipo todavía, lo hacía formalmente mediante la misma red social, sin importar cual fuese el resultado que el seleccionado obtenga en la Copa del Mundo. Pero Rapinoe la rechazó.

“No me preocupa. Tenemos un grupo fuerte y confiamos en nosotras mismas”, cerró la delantera cuando le preguntaron sobre la posible distracción que implicaba el cruce de testimonios con el máximo mandatario de su país. Razón no le faltó.

Luego de abrir el marcador sin que el minutero alcanzara la decena, a pesar de ceder el manejo del balón, las estadounidenses no perdieron el control del juego. Ellas se replegaron y apostaron al contraataque, los cuales siempre generaban cierto temor en el público francés. Por su parte, los intentos de llegar al área de las anfitrionas se extinguían por la buena labor de las centrales norteamericanas.

El complemento arrancó como terminó el primer tiempo: la pelota en pies europeos y los contraataques liderados, en general, por Rapinoe. Sin embargo, el segundo tanto no llegaría por su costado, sino por el de Tobin Heath, que envió un centro a un área ocupada por desorientadas defensoras galas que dejaron sola a Rapinoe, quien llegó a la carrera y definió para aumentar la ventaja.

Francia intentó descontar repetidas veces a través de centros en busca de la cabeza de Wendie Renard y lo logró recién a falta de 9 minutos para el final de los noventa reglamentarios, pero no fue suficiente.

De esta forma, Estados Unidos se clasificó a las semifinales por octava vez consecutiva -de ocho Mundiales oficiales disputados-, instancia en la que se enfrentará con Inglaterra.

Argentina, un compromiso colectivo

Por Fernando Bajo

Lautaro Martínez y (Sergio) Agüero entendieron lo que era el compromiso y que, para jugar de esta manera, tenían que sacrificarse”, había afirmado el entrenador de la Selección argentina, Lionel Scaloni, luego del triunfo frente a Catar. Hoy, otra vez sus dirigidos ejecutaron sus indicaciones a la perfección. El Torito, además de marcar un gol –al igual que el partido pasado- jugó uno de sus mejores partidos con la Albiceleste, o quizás el mejor. El Kun no pudo acertar el arco rival, pero sus movimientos sin pelota y las corridas para ayudar a marcar a los defensores rivales fueron fundamentales. “Lautaro al igual que yo, y Leo (Messi) a veces también, sabemos que tenemos que estar atentos en la parte defensiva”, aseguró el hombre que se desempeña en el Manchester City.

A pesar de eso, el compromiso no solo lo tuvieron ellos dos. Lionel Messi no estuvo conectado con el juego como otras veces, pero no dejó de cumplir su función de pararse en el círculo central de la cancha y presionar a los rivales en el momento indicado. A diferencia de lo que sucede muchas veces, el conjunto nacional, posiblemente por primera vez, no dependió del diez argentino. Rodrigo De Paul, se encargó de avanzar con la pelota cuando Messi estaba marcado. Marcos Acuña tocaba y pasaba en el primer tiempo y Leandro Paredes buscaba conectar con los delanteros.

Es cierto que el conjunto nacional puede mejorar aún más, pero ante Venezuela mostró su mejor versión en la Copa. No pareció un equipo sin ideas y estático como los encuentros anteriores, sino que fue todo lo contrario y Scaloni, al igual que contra Catar, parece acertar cada vez más con los cambios.

El gol de Giovanni Lo Celso, luego del rebote del arquero venezolano, terminó de alejar el peligro que el rival llevaba al área en cada avance y concretó el triunfo por 2-0.

Ahora en semifinales espera Brasil, el local y tal vez el principal candidato a quedarse con el título. Sin embargo, a pesar de lo que sucedió y sucederá, Scaloni ya pidió que el balance se haga luego de que finalice el certamen.

Lautaro Martínez, posteriormente al término del partido, fue certero en el análisis del encuentro: “Hicimos un primer tiempo increíble. Estamos demostrando que en cada partido entregamos todo”. Cada vez que pueden los protagonistas destacan el esfuerzo del equipo en este torneo y la actitud de cada uno de los jugadores.

A veces estos chicos salen a jugar un partido de fútbol y parece que salen a una guerra”, había apuntado el técnico argentino. Hoy salieron a disputar el encuentro y la presión casi no se notó. Mientras referentes de la Selección argentina como el Director de Selecciones Nacionales, César Luis Menotti, y el ex futbolista Oscar Ruggeri, se pelean públicamente, el equipo demuestra estar más unido que nunca, desde que suena el himno, el cual cantaron todos abrazados (incluso Messi), hasta dentro de la cancha.

El próximo encuentro la Selección podrá ganar o perder, jugar bien o jugar mal, pero hay algo que seguramente estará presente, y eso es el compromiso que tanto recalca el entrenador argentino.

Argentina-Brasil, el partido táctico

Por Carlos Firnhaber y Kevin Kroug

Se aproxima un nuevo clásico sudamericano entre Argentina y Brasil, en el cual ambos presentan dos esquemas diferentes entre sí. Los locales mantienen la misma estructura desde su primer partido en la Copa América ante Bolivia, mientras que los Albicelestes lograron encontrar el sistema de juego en la última fecha del grupo frente a Catar.

Los dirigidos por Lionel Scaloni comenzaron la gira por esta competencia utilizando el esquema de 4-4-2 ante Colombia, repitieron en el segundo partido contra Paraguay y, en la última fecha del grupo, el equipo cambió esa estructura a un 4-3-1-2. En sus primeros dos encuentros, el sistema no le rindió a la Selección, pero contra la Albirroja Argentina tuvo unos 20 minutos en los que con ese dibujo táctico complicó a la defensa paraguaya. En ese lapso pudo meterse en el partido nuevamente y convirtió el gol del empate.

Lo que buscó Argentina con ese sistema fue ejercer una presión alta para recuperar rápidamente la pelota y dominarla. El bloque de recuperación lo formaron los delanteros y los mediocampistas. Los tres volantes fueron los encargados de distribuir el juego y tratar de conectar con el ataque. El capitán de la selección, Lionel Messi, fue el principal autor de los pases a los dos puntas, Sergio Agüero y Lautaro Martínez.

La selección brasileña, comandada por Tité, no tuvo complicaciones en pasar en el primer lugar en el grupo A -conformado por Bolivia, Perú y Venezuela-. En sus tres partidos presentó un esquema táctico de 4-2-3-1, con un cinco tapón y otro de juego, un enganche, dos extremos y un delantero. Casemiro y Arthur Melo – jugador del Barcelona-, fueron los encargados de crear el juego y de conectar con sus tres volantes ofensivos, que son desequilibrantes por la banda y tienen llegada al gol. El delantero Roberto Firmino no es estático, se mueve por todo el frente de ataque para generar mayor ocasiones de gol.

La ausencia de su capitán y figura, Neymar, no hizo que se modifique el esquema pretendido por el entrenador brasileño, y tampoco cambió el nivel de juego en el equipo. Pero que se perdiera la Copa de alguna u otra forma afectó al plantel y así lo dio a entender Tité en una entrevista de ESPN:”el sentimiento es de preocupación con el lado humano para lidiar con sus problemas y de frustración por no tener el jugador que, para mí, es top 3 del mundo. Ese es el jugador que perdemos. Más allá de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, está él.

El partido entre argentinos y brasileños va a lidiar con dos ideas parecidas en ataque y defensa. Ambos equipos presionan alto y crean juego corto generado desde el mediocampo. Ese encuentro lo definirá quién demuestre mayor contundencia en sus llegadas.

El amor en tiempos de rivalidad

Por Joaquín Viloria y Santiago Ballatore

A pesar de la historia que tiene en sus espaldas el clásico Argentina – Brasil, son varios los jugadores argentinos que se ganaron el amor de los brasileños, así como también sucede al revés.

El partido en el que Argentina enfrentará a Brasil por las semifinales de la Copa América remite al mito de una rivalidad irreconciliable. Hay historias que demuestran todo lo contrario. Casos como los de Narciso Doval, Paulo Silas, Andrés D’Alessandro, Walter Kannemann y Tim prueban que este antagonismo no es tan determinante, ya que argentinos pueden ser ídolos en Brasil, y viceversa.

Quizás la historia de Doval sea la más emblemática, porque fue uno de los integrantes de Los Carasucias, un grupo de cinco jugadores, todos salidos de la cantera de San Lorenzo, que en 1964 se destacaron por su juventud y atrevimiento a la hora de jugar. Es curioso que, siendo un ícono del Ciclón, haya tenido un breve paso por Huracán, su clásico, en el año 1971.

Lo más importante de su carrera es que no solamente pasó por estos equipos de Argentina, sino que también brilló en los dos clubes más importantes de Río de Janeiro, Flamengo y Fluminense, los cuales son locales en el Maracaná. Ganó dos Campeonatos Cariocas y dos Copas Guanabara con el Fla y un Campeonato Carioca con el Flu. El Loco Serenata, o de Ipanema para los brasileños, fue capaz de quebrantar tres históricas rivalidades: Brasil y Argentina, San Lorenzo y Huracán, y la que tienen los dos equipos de Río.

El de Silas es el caso más recordado de un brasileño jugando en Argentina, ya que habiendo jugado en clubes importantes como el San Pablo y Sporting de Lisboa, la mayor admiración hacia él es por parte de los hinchas cuervos, que lo recuerdan como uno de los mejores jugadores de la década de 1990. Su amor fue a primera vista, ya que en el día de su debut en el torneo Clausura de 1994 ante Boca Juniors, marcó el único gol que hubo en el Nuevo Gasómetro.

Tiene un amplio palmarés, debido a que ganó títulos en Brasil, Argentina y en la selección. En su tierra natal consiguió dos Campeonatos Paulistas y un Brasileirao con el San Pablo, un Campeonato Gaúcho y una Copa de Brasil con el Inter y un Campeonato Paranaense con Atlético Paranaense. Con su país logró la Copa América de 1989, además de haber participado de los mundiales de 1986 y 1990. En su querido San Lorenzo, se coronó en el Torneo Clausura de 1995, cortando una racha 21 años sin títulos para el club.

Elba de Pádua Lima, o Tim, fue un jugador brasileño, ídolo de Fluminense, que como entrenador dirigió a los famosos Matadores, plantel de San Lorenzo que fue el primer invicto del fútbol argentino, en el Torneo Metropolitano de 1968. Fue conocido por sus grandes charlas en los entretiempos y la cualidad que tenían sus equipos de convertir goles en los segundos tiempos.

En total posee siete Campeonatos Cariocas, cinco como jugador y dos como entrenador. Todo esto lo ganó con el Flu, salvo el de 1970, que lo obtuvo con Vasco da Gama. Una historia recordada es cuando, dirigiendo a Flamengo, pidió como refuerzo a Doval, que durante 1968 no había podido jugar con San Lorenzo, debido a una suspensión. “El mejor es el que no jugó”, había declarado Tim en su momento, ante la pregunta sobre quién era la figura de Los Matadores.


Mirando más a la actualidad, están los casos de D’Alessandro y Kannemann. El primero, muy querido en River, donde ganó cuatro títulos locales y una Recopa Sudamericana, realizó la mayor parte de su carrera en Inter de Porto Alegre. Allí se convirtió en uno de los máximos ídolos de la historia, gracias a la gran cantidad de títulos que logró: 17 estatales y tres internacionales, entre los que se destaca la Copa Libertadores en 2010. El caso del Vikingo en Gremio es el del símbolo moderno, ya que junto a Geromel conforman una zaga central que está marcando una era en el fútbol brasileño. Desde su llegada al Tricolor en 2016, obtuvo seis títulos: tres estatales, una Copa de Brasil, y dos internacionales, remarcando la Copa Libertadores de 2017.

La Copa, con historial a favor

Por Agustín Ibdjian y Santiago Korol

Si bien el historial general marca una superioridad de Brasil por sobre Argentina, la Albiceleste está arriba cuando de Copas América se trata.

Argentina y Brasil jugarán la semifinal de la Copa América en el Estadio Mineirão el martes 2 de julio a las 21.30. La Albiceleste superó a Venezuela, mientras que el local eliminó a Paraguay. El último enfrentamiento entre ambas selecciones en esta competencia fue en la final jugada en Venezuela en 2007 cuando la Verdeamarela goleó 3 a 0 al equipo argentino dirigido por Alfio Basile.

Será el partido número 32 en la Copa América. Argentina ganó 15 partidos, mientras que Brasil ganó 9 y empataron en 8 ocasiones. A pesar de esta superioridad de la albiceleste, la selección brasileña se encuentra arriba en el historial general -contando partidos amistosos y Mundiales –habiendo obtenido 41 victorias sobre las 38 de Argentina en 105 partidos disputados en total.

El 10 de julio de 1916 se jugó el primer partido entre ambas selecciones en una Copa América -en ese momento llamada Campeonato Sudamericano-. El encuentro se disputó en el club bonaerense GEBA y terminó empatado 1 a 1 con goles de José Laguna por el lado de Argentina y José Alencar, en Brasil. Fue el cuarto partido de la Liguilla.

La primera victoria de la Albiceleste fue el año siguiente en Montevideo, cuando superó a Brasil 4 a 2, mientras que la primera victoria brasileña fue en la Copa de 1919 disputada en tierras cariocas con un resultado 3-1.

Luego de varios encuentros en primera fase, comenzaron a enfrentarse en partidos definitorios y que fueron muy importantes. Uno de estos partidos fue el de la Copa América de Chile en 1991, cuando Argentina le ganó a Brasil 3 a 2 en la fase final, coronando al equipo de Basile.

Otra partido icónico fue en la Copa de 1993, disputada en Ecuador, cuando se enfrentaron en cuartos de Final. Luego de empatar en tiempo regular, Argentina superó por penales a Brasil para, más adelante, ser campeón. En 1999 se volvieron a enfrentar en la misma fase y fue victoria de la Verdeamarela por 2-1, para finalmente consagrarse campeón.

Más allá de estos partidos, los dos más significativos fueron en el año 2004, en Perú, y en Venezuela 2007, ya que se cruzaron en las finales y en ambas ediciones se consagró Brasil.

Sociedades en equipo

Por Francisco Tomadín y Lautaro Velázquez

A lo largo de la historia, ha habido muchas sociedades dentro de la cancha entre jugadores argentinos y brasileros. Algunas, marcaron un antes y un después en el fútbol.

Palpitando un nuevo clásico sudamericano, repasamos algunos de los grandes dúos integrados por jugadores argentinos y brasileños que hayan compartido equipo en algún momento de sus carreras. Argentina y Brasil se enfrentarán en el estadio Mineirão en Belo Horizonte por las semifinales de la Copa América el martes 2 de julio, en una nueva edición de la rivalidad entre ellos.

El más recordado y laureado de todos es el conformado por Dani Alves y Lionel Messi, quienes fueron compañeros en Barcelona entre las temporadas 2008/2009 y 2015/2016, con Josep Guardiola como el entrenador que más les permitió lucirse. Juntos obtuvieron 23 títulos, de los cuales tres fueron UEFA Champions League, dos Mundiales de Clubes, seis Ligas Españolas, cuatro Copas del Rey, cuatro Supercopas de España y cuatro Supercopas de Europa.

El brasileño era el jugador con más asistencias a la Pulga en el conjunto “Culé” con 42 pases gol-antes de que Luis Suarez lo superara por uno en el empate 1-1 ante Valencia por la fecha 8 de La Liga en la última temporada-. La “Pulga” superó al lateral como el futbolista con más encuentros de la historia de La Liga con 423, disputando todos en el Barcelona.

El astro argentino también jugó con Ronaldinho, componiendo otra dupla que marcó un hito en la historia del club catalán, con una particularidad: Este dúo se formó cuando Messi daba sus primeros pasos como profesional. Entre los dos conquistaron cinco títulos, de los cuales fueron dos Ligas Españolas en la temporada 2004-2005 y 2005-2006, dos Supercopas de su país en los años 2005 y 2006 y la Champions League de la temporada 2005-2006, venciendo en la final al Arsenal con el holandés Frank Rijkaard como técnico.

El primero de Mayo de 2005, por la fecha 34 de la Liga Española, el rosarino anotó su primer gol oficial como futbolista ante Albacete, gracias a una brillante asistencia del “10” brasileño.Desde sus inicios en Barcelona,Messi creó un vínculo de amistad junto a “Dinho”, que sigue perdurando hasta la actualidad. “Como siempre dije, aprendí mucho a tu lado. Siempre te estaré agradecido por lo fácil que me hiciste todo cuando llegué al vestuario”, publicó Messi en su Instagram el 17 de enero de 2018, día en que su gran amigo decidió retirarse definitivamente del fútbol.

Otra dupla muy recordada que involucra jugadores argentinos y brasileños es la de Diego Armando Maradona y Careca, piezas fundamentales del Nápoli que pasó de ser un simple equipo de ciudad a una de las grandes potencias del fútbol de Italia.

Un año después que Maradona y sus compatriotas levantaron por segunda vez la Copa del Mundo en México, donde “Pelusa” marcó los dos goles más recordados de la historia como la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” ante Inglaterra en cuartos de final, el volante brasileño llegó al club de Nápoles y jugó junto al astro para coronar una “Era de oro”.

Fueron cuatro temporadas exitosas en las que ganarían la Copa UEFA (actualmente llamada Europa League) ante el Stuttgart de Alemania en 1989, un subcampeonato de la Serie A aquel mismo año, un Scudetto y la Supercopa de Italia, ambos en 1990 -este último frente a la poderosa Juventus, venciéndola categóricamente por 5-1 (con doblete del brasileño)-. Fue el último año en el que Careca jugaría con el “Pibe de Oro”.

En esta Copa América 2019, están presentes dos figuras de una potencia de Inglaterra. Se trata de Sergio Agüero y Fernandinho, ambos jugadores del Manchester City deGuardiola. Empezaron a interactuar en la cancha juntos cuando el volante defensivo brasileño llegó en la temporada 2013/14, ya que el “Kun”, que es el máximo goleador de la institución con 231 goles, había arribado en 2011.

Ambos ganaron nueve títulos, con tres Premier League, cuatro Copas de la Liga, una Community Shield 2018, y la FA Cup que obtuvieron el mes pasado, días después de haberse coronado como los mejores de Inglaterra.

Será un encuentro lleno de pasión y mucho fútbol, donde el Mineirão presenciará a varios de estos cracks dejar todo en la cancha, luchando para ver quien obtendrá el boleto para definir la Copa América en el estadio Maracaná el próximo 7 de julio en Rio de Janeiro.

Caniggia, Brasil y ese gol que lo marcó para siempre

Por:Diego Yudcovsky y Valentín Irisarri

El gol de Caniggia a Brasil, sin dudas, marcó un antes y un después en la historia del fútbol argentino. Tanto que a día de hoy, casi 30 años después, se lo sigue recordando.

Le planteamos el siguiente desafío. Acérquese a la pantalla más cercana. Abra el buscador. Ingrese a YouTube. Escriba: gol de Cani… Automáticamente, casi por arte de magia, podrá visualizar el resultado de una búsqueda que conduce al mismo destino. Un gol, un partido y una victoria que marcaron un antes y un después de aquella epopeya.

La tiene Maradona en el círculo central contra Alemão. Escapa Diego. Se lleva la pelota Maradona, también contra Dunga. Ahí va Maradona, ahí va Maradona para Caniggia, ta ta ta…gol gol gol…”, narraba Víctor Hugo Morales en aquel épico partido en el Estadio Delle Alpi de Turín.

Pelotas en los palos, camisetas amarillas arrinconan a las celestes y blancas contra su propia valla como cerdo que es llevado al matadero y un bidón que nada tenía que ver con el desarrollo del juego, sellaron un resultado digno de una película de Hollywood. Ante semejante adversidad carioca, un petiso con rulos que superó su propia limitación física y un pájaro que escapó de su jaula lograron emular la historia de David contra Goliat.

El 24 de junio de 1990 se enfrentaron Argentina y Brasil por los octavos de final del Mundial que organizó Italia. En aquel encuentro, el campeón vigente se disputaba el pase a la siguiente ronda ante una selección que llegaba al mismo con figuras como Taffarel, Branco, Romário, Dunga, que brillaban a nivel mundial.

Durante el partido, el conjunto brasilero demostró una notoria superioridad en el juego. Generó numerosas ocasiones de gol que concluyeron en varios tiros en los palos y atajadas de Sergio Goycochea. Transcurrían los 35 minutos del segundo tiempo, cuando Maradona apiló cuatro rivales y filtró la pelota para que Caniggia amague al arquero y defina con su pierna inhábil al centro del arco.

El pitazo final del árbitro desató la locura, no sólo en los jugadores, sino también en millones de argentinos que fueron contemporáneos de dicha hazaña. Ésta, sigue siendo recordada a lo largo de los años, como un hito que selló la carrera de Claudio Paul Caniggia en la Selección y la historia de los enfrentamientos entre argentinos y brasileros.

Las mayores goleadas del Superclásico sudamericano

Por Alejandro Alfonzo y Axel Ayala

Argentina y Brasil mantienen una rivalidad futbolística que se ha iniciado prácticamente desde los comienzos del fútbol en América del Sur. Ambos países tuvieron y tienen jugadores considerados los mejores del mundo, como lo son: Diego Maradona, Lionel Messi, Pelé y Neymar Junior, entre otros.

El primer encuentro entre ambas selecciones se disputó el 20 de septiembre del 1914, con resultado favorable para la albiceleste por tres goles a cero. De esta manera comenzaba el denominado Superclásico de las Américas o Superclásico sudamericano, el cual hoy tiene 105 partidos realizados.

Al ser un ansiado cotejo por los aficionados, las goleadas tienen una mayor repercusión, destacando y pasando a la historia del prestigioso enfrentamiento. Por parte de la selección brasilera, resaltan tres victorias, siendo todas estas en torneos no oficiales.

La primera de ellas fue por 6 a 2 en la Copa Roca de 1945. El partido se disputó el 20 de diciembre del mismo año, ante la mirada de 50.000 espectadores, quienes presenciaron las anotaciones de Leónidas Da Silva, Chico, Zizinho, Heleno de Freitas y Ademir Menezes, en dos ocasiones. Adolfo Pedernera y Rinaldo Martino marcaron para Argentina.

El 12 de julio de 1960 el campeón del Mundial de Suecia 1958, con un joven y deslumbrante Pelé, goleó por 5 a 1 a su máximo rival en la Copa Atlántico de 1960, competición amistosa. El Maracaná fue testigo de los tantos de Pelé, Chinesinho, Délem y Pepe, quien marcó por duplicado.

Tras consagrarse campeón por segunda vez en su historia en Chile 1962, la Verdeamarela se enfrentaba en Río de Janeiro al seleccionado argentino en la Copa Roca 1963. El resultado fue un contundente 5 a 2 con una gran actuación del líder de ese equipo, Pelé, que se lució con tres goles, mientras que su compañero Amarildo se encargó de anotar otros dos. Fernández y Rodríguez habían convertido para los visitantes.

Por el lado de Argentina, las mayores goleadas ante los brasileros se produjeron en la Copa Roca entre los años 1939 y 1940.

La victoria más abultada en favor de la albiceleste ocurrió un 5 de marzo de 1940, en el estadio de San Lorenzo. Con Guillermo Stábile como entrenador, el seleccionado consiguió un histórico triunfo por 6 a 1, con una actuación sobresaliente de Carlos Peucelle, que marcó por triplicado. Herminio Masantonio anotó dos y Emilio Baldonedo sumó uno a su cuenta.

El estadio Sao Januario de Río de Janeiro presenció un resultado apabullante a favor del visitante. Fue un contundente 5 a 1 para humillar a una canarinha que había quedado tercera en el Mundial de Francia 1938. Dos goles de Herminio Masantonio, otros dos de José Manuel Moreno y un gol de Enrique García completaron la increíble victoria de Argentina.

Doce días después del histórico triunfo 6 a 1 en el estadio de San Lorenzo, el local volvería a ganarle de manera abultada a la selección de Brasil. En esta ocasión, el triunfo se apreciaría en Avellaneda. Baldonedo en dos ocasiones, Masantonio, Peucelle y Cassan serían los encargados de anotar los tantos para los dirigidos por Stábile. Da Silva descontó para Brasil.

Brasil bajo presión, por penales a la semifinal

Por Valentín Irisarri

En Porto Alegre pasó el famoso fantasma denominado Maracanazo y se detuvo por unos cuantos minutos a presenciar el partido entre Brasil y Paraguay. Se acercaba el pitazo final del árbitro Eugenio Tobar y cada vez resonaba más fuerte sobre el verde césped. Entre las 23.24 y las 23.33, minutos entre el final del encuentro y los penales, el pequeño gran espíritu merodeó muy cerca de cada jugador, cuerpo técnico e hinchas que nacieron en tierras brasileras. El fantasma se esfumó cuando Gustavo Gómez pateó el primer penal para el conjunto Albirrojo pero volvió a aparecerse para empujar la pelota que ejecutó Roberto Firmino afuera del arco en el cuarto tiro.

Todas las ocasiones de gol que generó Brasil no fueron suficientes para quebrar el 0. El palo, las manos del ex arquero de Racing Roberto Fernández y la mala puntería de los jugadores verdeamarelos hicieron que haya que extender el partido ante el máximo sufrimiento –y mayor disfrute de los neutrales- habido por haber en los partidos definitorios “mano a mano”: los penales.

CONMEBOL decidió quitar el tiempo suplementario en los cuartos de final –si lo habrá en caso de ser necesario en las siguientes instancias- para que los jugadores no se desgasten físicamente y puedan provocarse lesiones musculares. Esto favoreció al seleccionado comandado por Eduardo Berizzo, que todo el encuentro decidió defenderse cerca de su arco, y aún más cuando a los 57 minutos se quedó con un jugador menos debido a la expulsión del defensor Fabián Balbuena –el árbitro Roberto Tobar había cobrado penal y luego de revisar el VAR decidió dar tiro libre-.

El estadio Arena do Gremio era un olla de presión. Los más de 45 mil espectadores brasileros no podían creer la resistencia paraguaya y hasta temieron una similitud con aquella definición en el Estadio Ciudad de La Plata en la Copa América 2011, donde Paraguay eliminó a Brasil por penales tras una exótica definición 2-0 luego de fallar siete penales entre los dos equipos. 

Pero no fue así. Willian sacó ventaja luego del tiro errado por parte de la Albirroja, al igual que Marquinhos y Philippe Coutinho en cada penal brasileño. Miguel Almirón, Bruno Valdez y Juan Rojas empataban la serie transitoriamente para Paraguay. Hasta que llegó el turno de Firmino. El recientemente campeón de Europa desvió su tiro para ponerle suspenso a la definición. Las pocas caras que se hicieron presentes en las tribunas por parte del equipo de Berizzo cambiaron rotundamente y se llenaron de ilusión, aunque duró poco. Llegó el turno del quinto penal en los pies de Derlis González –de un magnífico partido en los 90 minutos- pero le pegó mordida a la pelota y salió a unos cuantos centímetros del arco que custodiaba Alisson.

Gabriel Jesús volcó toda la experiencia adquirida en el último tiempo pese a su juventud y sentenció el último penal para expulsar al fantasma Maracanazo y aliviar al pueblo brasilero que se ilusiona con volver a levantar la Copa luego de 12 años. Enorme es poca, la presión que tiene la selección dirigida por Tite por ganar un título en sus tierras, ya que no lo logra desde la Copa América 1989.

¿No importa en qué cancha juguemos?

Por Carolina Jurczyszyn

La pelota picando llegando a los pies de Lionel Messi a los 72 minutos contra Catar hizo resurgir las críticas hacia el estado de los campos de juegos de esta Copa América.

Los cuestionamientos de jugadores y entrenadores se han hecho oír frente a los micrófonos de los periodistas. Lionel Scaloni se ha expresado, tanto en el debut de Argentina como en el último partido de la fase de grupos sobre este tema. “Me parece lamentable el estado de la cancha”, respecto al campo del Arena Fonte Nova. “Recalco el tema del césped, no se puede jugar así”, afirmó el entrenador argentino luego del encuentro con Catar.

La cancha no estaba muy buena para jugar. Todas en las que jugamos (Arena Fonte Nova, Arena do Gremio y el Mineirão) estaban muy mal”, haciendo sentir su descontento hacia un torneo que luce plateas vacías.

Sin embargo, desde el Comité Organizador emitieron un comunicado en el cual se manifiesta que “el césped del Arena Fonte Nova está en excelentes condiciones, atendiendo todos los requisitos como la altura del corte, traza, humectación, compactación y resistencia”.

Luis Suárez y Diego Godín también admitieron su malestar sobre el terreno donde se disputarán dos encuentros de los cuartos de final.

“Nosotros no somos un equipo de tiki-taka y de jugar por abajo, por lo que obviamente no es una excusa, pero los estadios y las canchas no están en un buen estado”, admitió el delantero uruguayo.

Por su parte, Edinson Cavani dijo que “no estamos jugando en potreros sino en los estadios de grandes equipos, en los que se disputa uno de los principales campeonatos del mundo”.

Medios españoles como Marca y Mundo Deportivo publicaron artículos en donde las figuras de la Liga expresan la realidad que se vive en Sudamérica.

Entonces, ¿por qué en Sudamérica nos acostumbraron a esto mientras que en Europa el césped es de primer nivel?

Como consecuencia, los futbolistas, las cuales son estrellas en sus clubes, pueden sufrir lesiones ya que el campo de juego no está en óptimas condiciones.

La administradora del estadio del Gremio ha culpado al clima y a la frecuencia con la que los combinados han jugado en ese terreno.

En 2016 la Copa América y la Eurocopa se disputaron al mismo tiempo, ya que el certamen sudamericano a nivel selección se realizó excepcionalmente por cumplirse 100 años desde su creación. Fue entonces cuando surgieron las comparaciones.

Diez países son miembros de la CONMEBOL frente a los 55 que pertenecen a UEFA. Cada vez es mayor la diferencia económica entre ambas, debido a que, en sus torneos más relevantes, Copa Libertadores y Champions League, los finalistas reciben seis millones de dólares y 15 millones de euros, y cuatro si se consagran campeones en Europa, respectivamente. Eso hace al viejo continente más importante a nivel económico.

Muchos factores se miden para hacer una comparación entre un torneo que se inició en 1916 y el otro en 1960. Con una nueva edición de Copa América el año que viene volverán a surgir las comparaciones entre las competencias más importantes a nivel de selección. El campeonato sudamericano se disputará en Argentina y Colombia, en dos grupos de seis equipos agrupados en Zona Sur y Zona Norte y los combinados invitados serán Australia y Catar.