jueves, enero 22, 2026
Home Blog Page 239

Cuando el hielo se derrite y el disco no patina

Por Maximiliano Das

En Suecia y Canadá los inviernos son más fríos. Y más duraderos. Durante esta estación, las noches son más largas. Tan largas que en los puntos más nórdicos no amanece. Mientras el Sol se debate si mostrarse o no, las jóvenes pasan su tiempo de ocio golpeando con un palo de madera un disco patinando sobre el hielo.

Son tantas quienes lo hacen y tan largas las noches que, de esos deportes, Suecia y Canadá están entre los mejores. Pero en el verano el Sol sale, los lagos donde se deslizaba el disco vuelven a un estado líquido y las jóvenes no tienen dónde jugar.

Muy lejos de esos bloques de hielo, de esas temperaturas y de esos inviernos, el deporte citó a suecas y canadienses, pero no fue para golpear el puck, sino para patear una pelota. Más específicamente en París, por los octavos de final de la Copa del Mundo.

El partido se preveía, a priori, parejo. Porque ambas selecciones son potencia porque, claro, cuando no se desliza ningún disco en los lagos, las jóvenes juegan al fútbol.

El primer tiempo fue monótono, pero el complemento comenzó con un ida y vuelta que concluyó en la apertura del marcador mediante la delantera sueca Stina Blackstenius a los diez minutos de juego.

Entonces, las Canucks fueron, más por inercia que con ideas, en busca del empate. Quince minutos después de haberse encontrado en desventaja, la árbitra australiana Kate Jacewicz sancionó, con la asistencia del VAR, un penal para las canadienses, el cual Janine Beckie pateó y la arquera Hedvig Lindahl atajó.

El impacto anímico sobre las norteamericanas se notó: Suecia se apoderó del balón y durmió el partido. Incluso generaron cierto peligro sobre el área de Stephanie Labbé, pero el tiempo se consumió sin que las Canucks lograran empatar el encuentro y las nórdicas obtuvieron su pase a los cuartos de final, instancia en la que enfrentarán a Alemania.

Para las canadienses queda esperar. Esperar que el hielo se congele. Y se vuelva a descongelar.

Salto, la ciudad del gol Charrúa

Por Fabrizio Ramos

En marzo de 2015, el gobierno de China convirtió al fútbol en una de las materias obligatorias en todas las escuelas primarias y secundarias del país, con el fin de darle prioridad al desarrollo de las futuras generaciones de futbolistas, ya que no tienen jugadores de clase mundial en sus filas. La República Oriental, que cuenta con 1.400 millones de habitantes, nunca podrá entender cómo fue que, en las calles de una ciudad con alrededor de 115.000 residentes del otro lado del planeta, crecieron dos de los mejores delanteros del mundo.

En Salto, departamento ubicado al Noroeste uruguayo y separado por el Río Uruguay de la ciudad entrerriana de Concordia, pasaron sus primeros días con una pelota de fútbol Luis Suárez y Edinson Cavani. Nacieron con 21 días de diferencia el verano de 1987 y sólo seis manzanas separaron a sus hogares.

A pesar de contar con decenas de canchas de fútbol a lo largo y a lo ancho de toda la ciudad, es toda una incógnita para la gente del lugar que ambos hayan compartido un partido, ya sea como compañeros o enfrentados, en algún momento de su infancia. Lo que sí está confirmado es que los dos delanteros pasaron por el gimnasio de Nacional de Salto y la institución los presume, con la camiseta del club, en carteles que dan a la esquina de Barbieri y Julio Delgado. Allí, durante la década de los 90, cada mes de febrero se organizaba un torneo para niños de cinco a seis años. Nacional, donde Cavani hizo sus primeros goles, y Artigas, donde Suárez fue dirigido por su tío, competían.

Venimos de la misma ciudad, pero hemos tenido caminos diferentes. Él se fue cuando era muy pequeño. Yo pasé toda mi infancia en Salto. Luego en Montevideo jugamos en equipos diferentes y nos juntamos en la selección. Recién ahí empieza nuestra amistad”, contó Edinson Cavani.

El Salta, como lo llamaban en el barrio a Luís Suárez, se mudó a Montevideo a los siete años porque su familia, que contaba con grandes problemas económicos, recibió una oferta de trabajo que hizo inevitable hacer los más de 500 kilómetros para comenzar una nueva vida en la capital del país.

Dos años después se probó en Nacional de Montevideo y comenzó sus primeros pasos como jugador profesional. “Siempre vivió el fútbol con la misma pasión. Al igual que hoy, se enojaba cuando erraba un gol o se equivocaba en un pase. Le daba mucha bronca cuando le tocaba quedar afuera, pero lo llamabas faltando diez minutos y venía corriendo, entraba con todas las ganas y se llevaba a todos puestos”, recordó Daniel Enríquez, quien era Coordinador de Juveniles de Nacional, en el diario Ovación de Uruguay.

Edinson Cavani creció en una casa humilde que no contaba con agua caliente y tenía el baño afuera, en un cobertizo. Durante toda su infancia se la pasó descalzo en la calle pateando una pelota. Y aunque también le dedicó tiempo a la caza y a la pesca, vivió por y para el fútbol con una gran responsabilidad de su padre Luis Cavani, figura reconocida de Salto, primero como jugador y luego como entrenador.

El Pelado, como era apodado por su familia, se trasladó a Montevideo a los 16 años para comenzar su carrera como futbolista. Allí fichó por Danubio, pero no le fue fácil adaptarse ya que extrañaba a sus amigos y andar por los campos de su tierra. “En Salto están mis lugares, los que recorrí durante toda mi infancia. Siempre que regreso voy al campo para pasar tiempo con mi gente. Sin dudas es mi cable a tierra”, contó el delantero del Paris Saint Germain en Canal 8 de su ciudad.

El primer partido que se enfrentaron los oriundos del Noroeste de Uruguay, o al menos el primero que está documentado, ocurrió en junio de 2006 en el Parque Central de Montevideo. En aquel encuentro, el Danubio de Cavani, quién convirtió el primer tanto, venció 2 a 1 al Nacional de Suárez.

Lo que nadie suponía durante aquellos años es que, esos dos chiquilines, no solo se iban a convertir en los dos máximos goleadores en la historia de la Selección Uruguaya, sino que serían grandes figuras en los mejores equipos de Europa. Y en la otra punta del planeta, China no puede entender cómo ocurrió que salieran dos de los mejores delanteros del mundo desde un lugar tan pequeño que ni siquiera tiene equipo de fútbol profesional.

Estados Unidos avanza de la mano de Rapinoe

Instagram: FIFA Women's World Cup

Por Santiago Carrodeguas

Durante toda la fase de grupos, Estados Unidos había exhibido sus virtudes ante equipos asustadizos que solo apostaban al empate. No quiere decir que España no lo haya hecho en algunos tramos, pero la fiereza con la que se plantó La Roja fue totalmente diferente a la que demostraron Tailandia, Chile o Suecia.

Apenas en la primera jugada, las dirigidas por Jorge Vilda se lanzaron al ataque para conseguir la ventaja. Fueron minutos de asedio que acabaron con el penal que Mapi León le cometió a Tobin Heath y Megan Rapinoe convirtió. Era un gol que le devolvía la tranquilidad a Estados Unidos y que parecía terminar con el dominio español. Nada más alejado de la realidad.

Alyssa Naeher, la arquera del Chicago Red Stars, casi no había intervenido en este Mundial. Nadie se había atrevido a hacerle un gol, por lo que le dio el pase a Becky Sauerbrunn con mucha tranquilidad. No llegó a darse cuenta de su error hasta que Lucía García presionó a la central y el balón le cayó a Jennifer Hermoso, la falsa delantera e ilusionista española, que se limitó a darle al balón un toque suave que superó a Naeher y se convirtió en el empate.

A partir del 1 a 1, España pasó a dominar el partido. La jugada empezaba desde el fondo con Mapi León, imperial con la pelota en los pies, continuaba con Nahikari García y finalizaba con un pique de la incansable Lucía García, perfecta tanto en el ataque como replegándose. Eso no quita que hubo fallos de la defensa. Marta Corredera y Leila, las laterales ibéricas, no pudieron nunca con Rapinoe y Heath, quienes complicaron mucho desde las bandas.

El descanso reactivó al gigante dormido y las campeonas mundiales demostraron durante el complemento su superioridad. España se limitó a replegarse y esperar al contragolpe que les diera una victoria histórica. La resistencia acabó cuando Torrecilla cometió el segundo penal del partido, esta vez a Rose Lavelle. Rapinoe volvió a demostrar su frialdad y ejecutó de manera perfecta el penal, esquinado al palo izquierdo e inalcanzable para Sandra Paños.

A pesar de que contó con diez minutos para volver a igualar el marcador, España no tuvo claridad para atacar y sucumbió a la presión de ser quien eliminara a una selección que nunca terminó fuera del top 4 en una Copa del Mundo. A pesar del llanto, se quedaron con la sensación de haberle plantado cara las vigentes campeonas, por momentos invencibles desde el despliegue físico y el juego por las bandas.

Venezuela, el próximo rival de Argentina

Por Daniel Melluso

Tanto la victoria de Colombia ante Paraguay por la mínima como el triunfo de Argentina frente a Catar por 2 a 0 determinaron que la albiceleste quedó segunda en el Grupo B con cuatro unidades, dos más que el conjunto guaraní. El sorteo realizado el 24 de enero pasado en el complejo cultural Ciudad de las Artes de Río de Janeiro estableció que el equipo que culminara en esa posición disputaría el encuentro de cuartos de final ante el ubicado en la misma colocación, pero del Grupo A.

Ese mismo es Venezuela, que tras derrotar a Bolivia por 3 a 1 le quitó el lugar en la zona a Perú. El conjunto dirigido por Rafael Dudamel se encuentra en un período de  recambio generacional, con buenas camadas de juveniles, sobre todo aquella que logró el subcampeonato Mundial sub-20 en 2017. Varios futbolistas que integraron ese equipo forman parte de la actual plantilla, que liderados por Salomón  Rondón (máximo artillero de la selección mayor con 24 goles), buscarán llegar lo más lejos posible en la competencia, incluso igualar el cuarto puesto obtenido justamente en la copa realizada en Argentina en el 2011.

Con el equipo de Lionel Scaloni, La Vinotinto tiene un antecedente reciente: le ganó por 3 a 1 el 22 de marzo pasado, en un amistoso disputado en el Wanda Metropolitano de Madrid. Ese día hubo una pésima actuación del seleccionado nacional y, a la vez, fue el regreso de Lionel Messi, quien se había tomado una licencia tras el Mundial Rusia 2018.

En el historial, se enfrentaron en 24 ocasiones: 20 victorias albicelestes, 2 triunfos venezolanos y un par de empates. Por la Copa América jugaron 4 veces, todas favorables para el combinado argentino.

En la competencia continental de 1975 disputaron dos encuentros, ambos en agosto: en Caracas, fue 5 a 1; en Rosario, fue 11 a 0. En Chile 1991, edición en la que la albiceleste se coronó, fue 3 a 0. Mientras que en Estados Unidos 2016, en cuartos de final, fue un contundente 4 a 1.

Esta vez, si se la compara con las anteriores, es otra historia. Argentina llega golpeada por los continuos malos manejos en la dirigencia, que se ven reflejados en el campo de juego. Venezuela, más allá de la crisis económica y social que sufre en su país, está en un gran momento futbolístico, con todo para ganar y nada para perder.

El viernes 28 de junio a las 16, en el Estadio Maracaná, se verán las caras por quinta vez en una Copa América. El prestigio está en juego.

 

Rodrigo De Paul, capacidad y compromiso

Por Fabrizio Ramos

Cuando se vio el nombre de Rodrigo De Paul en la lista de 23 jugadores de la Selección Argentina para la Copa América, muchos medios de comunicación eligieron poner el foco en “el futbolista que hace reír a todos” y no en los innumerables atributos que tiene el oriundo de Sarandí. Estas condiciones las demostró desde sus inicios en Racing y fueron las que lo llevaron a Europa. Hoy, con 25 años, es capitán y figura del Udinese de Italia.

Aunque comenzó jugando como un clásico enganche durante su etapa en las juveniles de la Academia, su capacidad para recuperar y jugar lo fue tirando más sobre la línea lateral. Con la pelota en los pies siempre fue de los más destacados, pero De Paul también contaba con un carácter que lo hacía diferente. Y eso quedó demostrado a los 19 años, con solo un puñado de partidos en el equipo de Avellaneda. Se acercó a Sebastián Saja, capitán de aquel entonces, y le hizo un pedido especial: utilizar la camiseta 10 que había dejado libre el colombiano Giovanni Moreno.

Solo un año en el plantel profesional de Racing le bastó para demostrar aquellas cualidades que muchos entrenadores de inferiores resaltaron durante su etapa en las categorías formativas. El Valencia de España fue quien se lo llevó en 2014, pero al no conseguir la regularidad que esperaba durante su primer año y medio, decidió volver, en condición de préstamo, a la Academia. Aunque tampoco contaría con los minutos esperados.

Aquella confianza y estabilidad en el once titular que únicamente había conseguido en el Racing de Zubeldía, volvió a encontrarla en el Udinese de Italia. Sumado a la calidad del mediocampista y ya con dos temporadas de menos a más, en el último año desplegó todo su nivel, no sólo por la regularidad de su juego sino también por sus números, ya que terminó con nueve goles y ocho asistencias.

El rendimiento en el último encuentro ante Catar no debería ser una sorpresa para nadie. Mucho menos su capacidad para jugar cuando tiene la pelota, su movilidad cuando la tiene un compañero y su compromiso en defensa cuando la tiene el rival. La evolución de Rodrigo De Paul en estos últimos años se veía que podía llegar porque condiciones no le faltaban. Mientras tanto, para muchos, su única virtud será que “hace reír a todos”.

Francia y su costumbre de ganarle a Brasil

Por Daniel Melluso

Las estadísticas pueden ser un arma de doble filo, pero no para Francia, por lo menos ante Brasil. Con la victoria por 2 a 1 en tiempo suplementario, las europeas acrecentaron su racha sin derrotas ante las sudamericanas en nueve encuentros disputados: seis victorias y tres empates.

Hay que recapitular hasta el 2003 para encontrar el único partido que jugaron entre sí por Mundiales. Aquella vez en Washington, Estados Unidos, fue empate 1 a 1 en la última fecha del Grupo B, resultado que concluyó con la eliminación gala y pasaje a cuartos de final para la canarinha. Hoy, por los octavos de final, la historia fue a la inversa, por lo que las anfitrionas continúan en la competencia.

Hace 16 años, Corinne Diacre, la entrenadora de Les Bleues, y Marta, la capitana brasileña, también se enfrentaron, pero esa vez con ambas dentro del campo de juego. El fútbol da revancha y hoy Diacre se la cobró. Por su parte, la máxima goleadora de las Copas del Mundo (17 tantos), incluso teniendo en cuenta la disciplina masculina, se quedó con las manos vacías y sin la posibilidad de acrecentar tanto su récord como su leyenda.

El duelo pudo haber sido el último en Mundiales de la futbolista Formiga, un hecho histórico teniendo en cuenta que la experimentada de 41 años disputó su séptima edición del torneo (el primero fue el realizado en Suecia 1995). Otro récord en el conjunto subcampeón de 2007.

Como para no ser menos y quitarle espectacularidad al enfrentamiento, Amandine Henry, la dueña del brazalete en Francia, marcó el tanto definitivo al minuto del segundo tiempo extra. Pero eso no es lo relevante, por lo menos no lo único. La mediocampista central, a los 18 años, sufrió la rotura del cartílago de la rodilla derecha y debió ser intervenida quirúrgicamente con ninguna posibilidad de retorno al deporte de alto rendimiento. No solo eso, la futbolista tiene un déficit muscular del 40 por ciento en su cuádriceps derecho, por lo que debería ser incapaz de continuar con la actividad. Fue por eso que tuvo que cambiar su estilo para poder hacerlo. ¿Qué hubiera ocurrido si Henry no hubiera regresado a las canchas? ¿Brasil continuaría en la competencia? ¿Francia habría llegado tan lejos en esta edición? No se sabe.

Lo que sí se sabe es que las anfitrionas lograron el pasaje a cuartos de final por tercera vez en su historia y esperan por la ganadora del duelo entre España y Estados Unidos, para poder continuar en el camino que las lleve a lograr su primer título en la competencia.

El todo por encima de las partes

Por Francisco Rodriguez

El todo es más que la mera conjunción de las partes. Cuando lo que está por encima de los nombres es una idea de juego marcada, la mayoría de las veces no importa quienes sean los 11 que salgan al verde césped, porque el equipo funcionará igual. Hoy, Colombia florece en esta fase de grupos de la Copa América y ratifica su candidatura al título.

La incertidumbre que dejó la ida de José Néstor Pékerman parece haber terminado. En Colombia hay un técnico que sabe cómo transmitir su idea, y un grupo de jugadores que supieron recibirla y acoplarse a ella. Por esa razón, no importa quién juegue, el equipo de Carlos Queiroz se encuentra renovado y da muestras de  buen fútbol. Hay una relación recíproca entre el todo y las partes.

Con el primer puesto asegurado, el conjunto cafetero disputó su partido contra Paraguay en la Arena Forte Nova con un equipo alternativo. El conjunto dirigido por Eduardo Berizzo necesitaba de una victoria para proclamarse como segundo del grupo, pero ahora debe esperar a que mañana ni Japón ni Ecuador ganen en el partido que los enfrentará en la última fecha del Grupo C.

No estaba la estrella James Rodríguez, ni la firme dupla central que conforman Davinson Sánchez y Yerry Mina; tampoco Wilmar Barrios y sus relevos, ni la presencia del goleador Duván Zapata, quien parece haberle sacado el puesto al histórico Radamel Falcao. Además, hay que sumar la ausencia del arquero David Ospina, quien hace unos días tuvo que abandonar la concentración para ver a su padre enfermo. Su reemplazante fue Álvaro Montero, arquero de Deportes Tolima.

Sin embargo, esta vez estuvieron presentes Edwin Cardona, el ex “10” de Boca que tomó las riendas del equipo; Jefferson Lerma y Gustavo Cuellar, quienes se adueñaron del mediocampo cafetero, marcando y generando juego para Luis Díaz, el desequilibrante jugador de Junior que tanto pedía Marcelo Gallardo para River, y Radamel Falcao, que -aunque no convierta- siempre aporta.

Un equipo corto, que presionó la salida de los centrales paraguayos Gustavo Gómez y Junior Alonso, y los obligó a realizar pases largos e imprecisos para el histórico centro delantero Tacuara Cardozo, quien no pudo con la presencia de Cristian Zapata y John Lucumí.

Así vino el primer gol de Cuellar, luego de una recuperación de Falcao y una gran jugada por derecha de Santiago Arias, y también el segundo de Díaz, que luego fue anulado a instancias del VAR, debido a una mano del delantero colombiano al momento de controlar la pelota. El equipo de Queiroz supo aguantar los pocos ataques de Paraguay y, a partir de la ventaja y la desesperación del rival, se hizo dueño de la pelota.

El equipo del argentino Eduardo Berizzo tuvo muchas dificultades para asociarse y no contó con su característica contundencia. Miguel Almirón no pudo ser decisivo y ahora Paraguay tiene muy pocas chances de clasificar a Cuartos de Final.  Mientras tanto, Colombia espera rival, dentro de los que se encuentran como posibles otros dos aspirantes al campeonato como Uruguay y Chile, y el joven equipo de Japón.

Martínez, el delantero solidario

Por Fernando Bajo

Cuando llegó a Racing en 2014 Lautaro Martínez no la pasaba bien, extrañaba a su familia y quería volverse a Bahía Blanca, pero su compañero Brian Mansilla fue quien más lo acompañó y lo ayudo a distraerse.

Cinco años después, el delantero que marcó el primer gol de la Selección argentina en la victoria por 2 a 0 ante Catar (es el segundo triunfo ante este seleccionado en la historia, el anterior había sido en 2005 por 3 a 0) que la clasificó a los cuartos de final de la Copa América, no cambió mucho. Cuando se mudó a Milán para jugar en el Inter, su familia fue con él unos días.

A pesar de que su padre fue futbolista y siempre se preparó para desarrollarse en el ambiente de este deporte, extraña su vida cuando no era conocido. “Ahora me tengo que cuidar de todo. Antes era una persona normal, ahora soy una persona normal, pero con un nombre en el fútbol y hoy en día es de una de las cosas de las que más se habla. Extraño la tranquilidad”, confesó en septiembre de 2017 en una entrevista con El Gráfico.

El atacante, que afirma que si no hubiese sido futbolista se habría dedicado a jugar al básquet, deporte que le apasiona y mira mucho, hoy marcó su primer tanto en su segundo partido oficial con la Albiceleste.

El otro gol del conjunto nacional lo marcó Sergio Agüero. Sí, el entrenador Lionel Scaloni, después de ser criticado cuando en el partido ante Paraguay dejó al Kun como único atacante y sacó a Martínez, que se enojó y la imagen de él golpeando una botella en el banco de suplentes se viralizó, esta vez puso desde el inicio a dos delanteros. Y tanto el jugador del Inter como el del Manchester City pagaron con goles.

“Estamos muy contentos por el resultado y pasar de fase”, declaró luego del partido el ex Racing. El Torito colaboró con sus compañeros presionando a los defensores rivales durante todo el encuentro. Pero su generosidad no termina adentro de la cancha. “Yo trato de ayudar donde pueda, ya sea en hospitales o comedores. En lo que sea. En Bahía Blanca trato siempre de ayudar porque me sale de adentro y a mi familia también”, contó en septiembre del año pasado en declaraciones al diario Clarín.

A pesar de no tener un buen rendimiento, con los pases de Leandro Paredes -dio 77 correctos-, las gambetas de Rodrigo De Paul y los goles de los delanteros la Selección argentina con esta victoria clasificó segunda en el grupo B, ya que Colombia superó a Paraguay 1- 0, y el viernes enfrentará a Venezuela.

Argentina sin bajas rumbo a cuartos

Por Carolina Jurczyszyn

Ningún jugador de la Selección se perderá el próximo partido.

Seis futbolistas de la Selección argentina disputaron el encuentro con Catar con una tarjeta amarilla previa. En el caso de que Franco Armani, Nicolás Tagliafico, Leandro Paredes, Nicolás Otamendi y Renzo Saravia hubiesen cometido una acción indebida y el árbitro chileno, Julio Bascuñán, los hubiera sancionado con tarjeta, dichos futbolistas no jugarían el partido por los cuartos de final contra Venezuela.

Guido Rodríguez, quien no ingresó en todo el partido y que también acumula una tarjeta amarilla, junto con Saravia y Paredes, fueron sancionados en el partido inaugural de la albiceleste. Por el contrario, el arquero de River, Otamendi y Tagliafico recibieron la penalización en el empate frente a Paraguay 1 a 1.

En este último encuentro del grupo B, Giovani Lo Celso y Juan Foyth percibieron una amonestación, y fueron sustituidos por Marcos Acuña y Germán Pezzela respectivamente.

Además, el entrenador nacional, recibió una tarjeta amarilla por reclamos hacia el árbitro, ya que desde el primero de junio se aprobaron cambios regidos por la IFAB, International Football Association Board por sus siglas en inglés.

Todo cambia, el plan de Lionel

Por Santiago Carrodeguas

La salida de Roberto Pereyra para que Sergio Agüero volviera al equipo modificó el 4-4-2, quizás la única certeza ante Colombia y Paraguay, y le dio paso al 4-3-3 con Leandro Paredes en el rol de único volante de contención. Agüero, junto a Lautaro Martínez, fue una incógnita permanente para los tres centrales de Catar con sus desmarques al espacio. Además, la manera en que se retrasó reiteradas veces junto a Lautaro Martínez para ayudar a Lionel Messi fue vital para que el ataque no quedara resumido a los destellos del capitán.

El funcionamiento del mediocampo se mantuvo parcialmente. Rodrigo de Paul se ubicó de interior derecho, su posición habitual en el Udinese de Italia, y fue el rompe líneas perfecto. Se asoció muchas veces con Saravia, y en algunos tramos del primer tiempo, ni siquiera necesitó de un compañero para crear peligro.

Lo Celso fue todo lo contrario. El habitual enganche del Betis no se sintió cómodo en la banda izquierda y buscó tirarse al medio para evitar el aislamiento total. Scaloni se dio cuenta de su error a los pocos minutos del inicio del complemento y lo reemplazó por Marcos Acuña, quien reactivó el ataque por la izquierda.

En la defensa, Scaloni sorprendió con la inclusión de Juan Foyth, quien no había debutado en las categorías mayores del seleccionado argentino, para reemplazar a Pezzella. Más allá de que Catar no atacó demasiado por su sector, al central del Tottenham se lo vio impreciso a la hora de salir jugando por abajo. Además, cometió una falta infantil al borde del área en la que el palo salvó a Armani. Sin dudas, no era el partido para que el ex Estudiantes de La Plata, con grandes chances de ser titular en el próximo Mundial, empezara a foguearse.

Los cambios de Scaloni, aunque favorecieron el juego del equipo, no pudieron solucionar falencias a la hora de recuperar el balón y en la creación de juego. A diez meses de haber asumido, el técnico rosarino aún no logró consolidar un equipo titular y eso, aunque a algunos les parezca poco, es la mayor de sus preocupaciones.