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La medalla que sembró jugadores nuevos en todos los clubes

Por Luca Krampanis Suria

La medalla de bronce obtenida por la selección argentina de vóley masculino en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 sirvió para que una gran cantidad de chicos y chicas se interesaran por este deporte y empezaran a practicarlo en distintos clubes del país. Como consecuencia de este nuevo incremento de jóvenes, las instituciones debieron agregar más horarios para realizar los entrenamientos y nuevas subdivisiones, para separar a los novatos de los practicantes que ya entrenaban.

Algunas de las instituciones que registraron un incremento de jóvenes en sus prácticas, luego de la presea que consiguió el seleccionado nacional, fueron los clubes que participan de la Liga de Voleibol Argentina. El impacto generó, además, que los chicos que ya se entrenaban en los equipos se entusiasmaran aún más con este deporte

Nicolás Lescano, el entrenador de las inferiores del club entrerriano Paracao, valoró el bronce olímpico y reconoció que si bien el club ya tenía una gran cantidad de jóvenes entrenando, la medalla fue un incentivo para que 12 chicos nuevos comenzaran a practicar en el club. Además, explicó el proceso con el que trabajan para que todos los nuevos jugadores puedan entrenarse: “Recibimos a todos los chicos, no hay pruebas previas, solamente hacemos subdivisiones para que los que recién empiezan vayan en otro horario, pero después los juntamos”.

El manager del vóley de Defensores de Banfield, Gonzalo Vega, explicó que en el club se duplicó el grupo de escuelita, donde el promedio anterior de 20 chicos, en la actualidad ascendió a 40. En esa división, los jugadores tienen un rango de edad de entre ocho y 11 años. Aunque el presente sea bastante optimista con la cantidad de jóvenes que hay entrenando, Vega, que también es vicepresidente del club de Banfield, arrojó una cifra poco alentadora en relación al futuro de los jugadores: “De cada 50 chicos, sale uno solo con posibilidad de vivir del vóley. Acá si no tenes un talento como para irte a competir a Italia, Brasil o Polonia, vas a jugar hasta que la necesidad de ingreso de dinero mínimo que paga el vóley nacional te lo permita”.

Además, comenta Martín Zamora, uno de los entrenadores de las inferiores de vóley del Club Ciudad de Buenos Aires que “en el club fue muy marcado el aumento”: “Nosotros teníamos 55 chicos menores de entre nueve y 15 años, y ahora tenemos 70. Tuvimos que habilitar un nuevo grupo”. Además, Zamora aclaró que los nuevos chicos tienen dos clases para probar y luego deben hacerse socios del club. El ex jugador explicó que el incremento de jóvenes llegó en el momento que más se necesitaba, ya que este año se suspendió una Liga Nacional sub18 que se desarrollará en noviembre, por falta de inscriptos y las categorías sub14 y sub16 tendrán pocos equipos.

Las repercusiones por la obtención de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se pueden comparar, en el vóley, con lo sucedido luego del tercer puesto en el Campeonato Mundial llevado a cabo en Argentina en 1982 y con el bronce en Seúl 1988.

Waldo Kantor, jugador que formó parte del plantel en las dos conquistas de la selección argentina durante la década del 80’, recordó una propuesta que le había hecho la Secretaría de Deportes de la Nación, a cargo de Rodolfo O’Reilly, durante 1986, cuando le plantearon a todos los deportistas que integraban la selección masculina de vóley quedarse en el país para disputar una Liga Nacional, donde cobrarían exactamente el mismo dinero que en Europa. Además, fueron distribuidos en distintos equipos de todo el país, ya que la mayoría jugaba en conjuntos de Capital Federal. Esta movida se realizó con la iniciativa de hacer crecer este deporte en todo el país, ya que aquellos jugadores se volvieron muy populares luego del bronce en el Mundial de Argentina ‘82. “Me acuerdo que a esos partidos iba mucha gente y muchos chicos se entusiasmaron con el deporte”, comentó Kantor, aludiendo a los duelos de la Liga Nacional.

“En Ferro había unas colonias de vacaciones con miles de pibes y muchos elegían el vóley aquellos años, por lo que generó el Mundial de Argentina”, comentó Kantor sobre el interés que había por los chicos. Además, el ex jugador recordó que en el 2014, cuando los integrantes de la selección de bronce se reunieron en Mar del Plata para jugar un torneo de veteranos, una gran cantidad de personas se les acercaron para decirles que habían empezado a jugar al vóley gracias a ellos.

Bolivia y su drama futbolístico 

Por Franco Páez

En 1993, los diarios bolivianos El Deber y Los Tiempos escribían en sus tapas una misma noticia, ya que Bolivia había vencido a Venezuela en la última fecha de las Eliminatorias y lograba clasificar históricamente a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. Fue la primera vez que Bolivia clasificaba por mérito propio al Mundial (había sido invitada a los Mundiales de Uruguay 1930 y Brasil 1950). “El hecho de haber sido parte de un Mundial fue una bendición y más sabiendo que nadie confiaba en nosotros”, comentó Marco Sandy, ex defensor de Bolivia y jugador con mayor cantidad de partidos en la selección (93 encuentros). 

Sin embargo, Bolivia se encuentra hoy lejos de saber lo que es jugar un Mundial, lejos de lograr una victoria fuera de la altura de La Paz, y con un panorama que viene en picada: más de 28 años sin ganar como visitante (la última vez fue en 1993), 61 partidos alternados entre derrotas y empates. Con el título de la peor selección sudamericana, se ubica en el puesto 83 en el ranking FIFA debajo de selecciones como Cabo Verde y Curazao. Pero no es solamente una mala racha. 

El entrenador español Xabier Azkagorta fue la cabeza de la histórica clasificación boliviana a Estados Unidos 94. El entrenador que luego sería considerado emblema del fútbol boliviano recordó en una entrevista con El Deber que recibió insultos racistas apenas llegó a Bolivia: “Los primeros días era común que me gritaran vasco usurpador de tierras”. Sandy contó su impresión bajo las órdenes del entrenador europeo: “Hasta que llegó el profesor Xabier no sabíamos lo que era el doble turno en un entrenamiento. Él nos cambió la mentalidad, nos convenció de que podíamos jugar de igual a igual”. Sin quedarse solamente en palabras, el español demostró que iba en serio y durante su ciclo al frente de la selección boliviana entre 1992 y 1994 se encargó de llevar a su seleccionado a un centro de alto rendimiento ubicado en España, ya que en tierra boliviana no había. Y 27 años después sigue sin haber uno que cumpla las exigencias de una selección, ya que en pleno 2021 Bolivia utiliza el gimnasio del club Always Ready ya que es considerado el mejor en cuanto a equipamiento. 

Además de la falta de un centro de alto rendimiento, el país sufre muchísimo que no haya centros que tengan el objetivo de cuidar y fomentar la importancia de una buena nutrición. Recién en 2021 y gracias a un acuerdo entre el City Football Group y el club Bolívar se está inaugurando el primer departamento de nutrición para combatir la obesidad que sufren los bolivianos. Según un estudio publicado en 2020 por UNICEF, el 35,6% de los niños de entre 5 y 18 años de Bolivia tienen prevalencia de malnutrición por exceso, es decir sufren sobrepeso y obesidad. “Vi a chicos de ocho años que desayunaban a las nueve de la mañana empanadas fritas. En el plantel profesional teníamos un menú especial preparado para los jugadores. Cuando ellos salían en su momento libre nos enteramos que comían tripa frita a escondidas”, relata el argentino Raúl Musuruana, quien dirigió a equipos bolivianos como el Atlético Bermejo y Real Potosí. 

Otro factor que impide el crecimiento del fútbol boliviano es el poco apoyo que tienen las inferiores. Por ejemplo, en Argentina hay un torneo para las juveniles de cada equipo, que dura 25 fechas que conllevan alrededor de ocho meses. En cambio en Bolivia la situación es diferente, ya que las divisiones inferiores tienen solamente un torneo por categoría y que, como si fuera poco, dura una semana y se juega todos los días, sin descanso. 

“Al no tener una buena competencia se pierde la brecha. Por eso mismo, a eso de los 15 años los chicos se inclinan por el estudio, pierden los hábitos y hasta la mayoría cae en los vicios como el alcohol, y dejan el deporte”, declara Musuruana mientras recuerda que le tocó ver a miles de jóvenes frustrados por la falta de oportunidades. Recién este año la Federación Boliviana de Fútbol decidió inaugurar un torneo Sub 20 para que tengan más oportunidades e inclusive ya están organizando un Sub 17 para 2022. “En 2011 jugamos el Sudamericano Sub 20 contra Brasil, que tenía a Neymar, Casemiro y Lucas Moura, y nuestros jugadores no habían jugado ni un solo partido en toda la temporada”, recuerda Sandy, el exfutbolista dirigió la Sub 20 de Bolivia durante 2010, 2011 y 2017. 

La mentalidad del jugador boliviano es otro de los problemas. Una selección que se cree invencible desde hace años por saber jugar en alturas mayores de 3600 metros en el estadio Hernando Siles de La Paz, donde los rivales pueden sufrir cefaleas, mareos, falta de apetito, trastornos gastrointestinales y vómitos. La localía es la única razón por la que hoy Bolivia todavía tiene chances de lograr alcanzar el repechaje para entrar al Mundial de Qatar 2022. Sin embargo, la selección tiene en claro que si sueña con volver a jugar un Mundial va a tener que ganar de visitante, ya que ni siquiera ganando todos los partidos de local se asegura una plaza mundialista. Mientras tanto, los diarios van a seguir con el mismo título en su tapa: “Juegan como nunca, pierden como siempre”

No es sólo una simple ola: radiografía del surf

Por Alan Rappaport

El surf es el deporte que suele aparecer en la temporada de vacaciones de verano, cuando las redes sociales se llenan de posteos con personas con una tabla en la mano o algún video bajando una ola. ¿Por qué, si tanto divierte la adrenalina de estar parado arriba de una tabla en el medio del mar y pagamos increíbles cantidades de dinero para recibir una clase o alquilar un tablón, meses después parece que nos olvidamos que existe este deporte? ¿Cómo es la vida de alguien que se dedica profesionalmente al surf? ¿Es necesario vivir cerca de la costa para dedicarse al 100%?

“Después de tres días intentándolo, pude bajar la primera ola que se surfeó en Miramar”. Jose Zurga es esloveno, pero en 1958 llegó a Buenos Aires y se ubicó en la Costa argentina, donde después de estar cinco años viviendo al lado de la playa viendo las olas romper, una tarde logró proclamarse como el padre argentino del surf después de pararse en una tabla de madera y por fin surfear por primera vez en territorio nacional.

Este deporte tan exótico y llamativo viene de Estados Unidos, de las costas californianas, donde se comenzó a popularizar en los 60. Aunque años anteriores ya se practicaba, como en la década de 1930 y 1940, y hasta incluso mucho antes, debido a la Segunda Guerra Mundial el surf tuvo un parón bastante significativo. Aunque cuando los soldados tenían tiempo para relajarse podían presenciar algunos surfistas en acción en el caos de las zonas costeras. Se le llama “surf moderno” ya que se dejan de utilizar tablones de maderas grandes y pesados y se pasa a tablas cada vez más cortas y finas, con nuevos materiales como la fibra de vidrio y la espuma de poliuretano. La modernidad del Surf viene de la mano de los Beach Boys como bandera, una banda de rock estadounidense cuyo lema era la playa, los jóvenes en malla y una tabla bajo el brazo.

Los años 70, 80 y 90 son el salto definitivo. Modernidad absoluta a la hora de hablar de trajes de neopreno que permiten meterse en aguas heladas sin sentir ni una sola gota (esto beneficiaría a los surfistas argentinos), las tablas cada vez de menor tamaño y los atletas con más habilidad logrando trucos impresionantes como despegarse de la ola dando una pirueta de 360 grados. Y para los 2000, el surf ya es un deporte globalmente conocido. Las redes sociales nos permiten ver competencias del otro lado del mundo, conocer surfistas que son muy buenos pero no tienen tanta repercusión, y hasta ver olas magníficas o playas desconocidas.

En Argentina, el surf tuvo que esperar muchos años para tener la importancia que tiene hoy. Aunque el padre de este deporte es Estados Unidos, el máximo potenciador de surfistas hoy sale de Latinoamérica. Brasil, un país que a fines de los ochentas estaba muy golpeado por la economía, tenía muchísimos problemas tantos políticos como sociales pudo salir adelante y encontrar una manera de presentarse al mundo, primero gracias a estabilizaciones económicas del gobierno en los años 90´ como el “Plan Real” donde el objetivo principal era controlar la hiperinflación y posteriormente con un gran nivel de atletas que representaban a la nación a través del mundo entero. Las mejores olas siempre estuvieron en costas australianas o hawaianas, pero no fue impedimento para los latinoamericanos, quienes supieron a su manera surfear las olas que hay en sudamérica.

“El problema en Argentina es similar a lo que pasa en Brasil. Los surfers se tienen que adaptar a un tipo de ola que no va a tener a la hora de competir, ya que en las costas de Buenos Aires son de muy baja calidad”, comenta Fran Izzo, ex surfista profesional argentino y actual entrenador en Mar del Plata. “También las playas argentinas tienen el problema de que las olas son de viento, mientras que en toda la Costa Oeste del continente o más al norte, las olas son por movimiento del agua, tienen más fuerza y el fondo ayuda a que sean de mejor calidad”.

¿Cómo lograron los países de Latinoamérica ganarles a países tan lejanos como lo son Estados Unidos o Australia donde sus altos niveles competitivos hacen que sea muy difícil la competición? Este deporte tiene grandísimas historias a nivel competitivo. Como la del estadounidense Kelly Slater, el oriundo de Florida que a pesar de tener 50 años sigue compitiendo en las categorías más altas al punto de seguir ganando torneos y manteniéndose mejor físicamente que promesas de 20 años. También está el título que logró en 2014 el brasileño Gabriel Medina, rompiendo por primera vez el dominio de Australia y Estados Unidos. “No teníamos tanto dinero y no sabíamos cómo ganarles en el deporte que ellos mismos perfeccionaron, pero una vez que llegó Gabriel aquí el surf empezó a ser algo mucho más serio. Lo cambió todo”, declaró Mateus Herdy, surfista brasileño que se reconoce aprendiz de Medina, en una entrevista realizada en 2020 para la página oficial de Red Bull. La llegada de Medina no solo revolucionó Brasil, sino que también fue una motivación para Argentina. Atletas como Santiago Muñiz, Leandro Usuna y Josefina Ané se inspiraron en su juego luego de ver que en tierras sudamericanas si es posible llegar a las grandes ligas.

Como en todo deporte que hay grandes historias también está su contracara, el lado negativo. El surf es una actividad que necesita una zona playera con olas y esto no se encuentra en cualquier lado. Brian Rappaport es un surfista amateur de 28 años, pero al vivir en la Capital Federal no se pudo dedicar profesionalmente al deporte. “Cada vez que puedo hacerme una escapada a la Costa subo la tabla al auto y viajo las cinco horas en la ruta, pero se hace muy difícil no oxidarse, porque si no practicás constantemente, perdés la técnica. Argentina, a pesar de tener a Mar del Plata como la capital nacional del surf, parece no ser de mucha ayuda ya que se practica este deporte en diez playas como máximo y no es muy beneficioso para la práctica a nivel competitivo”, dice. También una situación no muy favorable para los surfers argentinos es su propio mar, porque a pesar de que los brasileños tienen olas muy buenas los 365 días del año y clima súper cálido, al igual que los estadounidenses, en Argentina las mejores olas se producen en invierno, cuando el mar está a temperaturas muy bajas. Por eso se requiere de trajes de neopreno muy avanzados para resistir el frío del agua hasta el punto de no sentirse mojados.

El surf nunca fue muy mediático. Pocos canales pasan sus competencias y si se pasan es por algún motivo muy específico. Pero este año todo cambió ya que fue una competencia en los Juegos Olímpicos de Tokio. La Asociación Internacional de Surf viene trabajando en la idea de que se convierta en deporte olímpico hace años y fue un avance muy grande en el deporte. Todo cambió con Fernando Aguerre, el argentino que hace 27 años es el presidente de la asociación y que fue el primero que propuso formalmente que sea considerada una disciplina olímpica. “Recuerdo que durante los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata, un amigo en común me consiguió una reunión con el mexicano Mario Vázquez Raña, un muy influyente líder político que, me dio ánimo y me entusiasmé, meses después tuve una reunión con el presidente de la COI (comité olímpico internacional). Ahí le llevé tablas de surf y le mostré hasta como pararse en una tabla. Me dijo que no afloje, que algún día se podría dar. Imagínate yo creía que podía ser para Sídney 2000, luego pensé que entrar para Río 2016 sería perfecto, pero tampoco se dio. Fue muy loco porque ese mismo año, volví a Río para recibir la noticia oficial de la inclusión olímpica. Fue un momento único de mi vida, que nunca olvidaré”, declaró Aguerre para el diario “La Voz Deportiva” en julio de este año.

En 2021, la selección argentina estuvo representada en los Juegos Olímpicos de Tokio por Leandro Usuna luego de ganar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Dejando de lado las competiciones y los altos rendimientos, los que practican este deporte, ya sea de forma recreativa o con constancia, admiten que hay una conexión muy fuerte a la hora de meterse al mar ya que es un momento donde absolutamente todo depende de las decisiones que tomes encima de la tabla. En los deportes típicos como el fútbol o el tenis los jugadores ya conocen cómo es la cancha, las medidas de la misma y vayan a donde vayan las medidas van a continuar siendo similares, caso que en el surf no sucede jamás. Cada playa es completamente diferente a otra, el viento es distinto, la corriente que fluye por debajo del agua es otra y nunca existirán dos olas completamente iguales.

“El mar es algo único, es uno de los pocos lugares donde podés jugar como un nene teniendo la edad que tengas, es increíble. En la escuela, cuando doy las clases, lo primero que decimos es que vamos a ir al psicólogo y cuando nos ven con cara de desentendido apuntamos al mar, porque ahí entrás con todos los problemas pero salís con una cabeza nueva”, dice el marplatense Fran Izzo. “El mar es paz. El contacto con el agua y ser uno con las olas es una sensación única”, afirma Brian Rappaport que a pesar de vivir en la Capital Federal no se olvida de sus días y las sensaciones que le generaba estar en la costa. Seas profesor de surf y estás viviendo todos los días en la playa rodeado de las olas y la arena o vivas en el centro de Buenos Aires repleto de edificios y caos sin conocerse comparten el mismo pensamiento sobre lo relajante y la alegría que genera meterse al mar. 

Un deporte que es catalogado en la categoría de “deportes extremos” pero que a su vez es sumamente relajante y tranquilizante. Eso es el surf, un deporte que cuando se practica al menos una vez queda guardado como una aventura y un recuerdo para la eternidad. Eso es el surf, un deporte que en invierno sobrevive únicamente gracias a sus atletas y en verano es la atracción de toda la playa. Eso es el surf, pero por sobre todas las cosas es un deporte que sea tu primera vez parado sobre la tabla o seas un atleta que se dedica profesionalmente, la experiencia que vivas será única e irrepetible y eso, es realmente el surf.

Ferrara, entre el hockey y el fútbol

Por Pedro Marinaro

Fernando Ferrara tiene 53 años y todo comenzó cuando tenía seis y vivía en Núñez. Empezó a jugar al hockey en el Club Ciudad de Buenos Aires, pero tiempo después, cuando nació su hermana menor discapacitada, sus padres decidieron mudarse a Florida porque su papá, José Antonio Ferrara, trabajaba en una concesionaria de Peugeot ubicada en la calle Melo y Chacabuco, a cuatro cuadras de su nuevo hogar.

Cuando jugaba con su papá en el club, él siempre pateaba y Fernando atajaba; y en el seleccionado de su colegio, la Escuela N°12, era el arquero del equipo, rol que siempre le gustó ocupar.

En Florida tenía como vecino al representante de Claudio Bichi Borghi, Salvador Bocha Brescia. Fernando jugaba todos los días a la pelota en la calle con quien luego se convertiría en una estrella de primera división. El representante de Borghi lo vio algunas veces y les insistió, tanto a él como a su padre, para que se probara en Argentinos porque veía que tenía condiciones para jugar en un club.

Como ya hacía hacia otro deporte, sus padres le dijeron que tenía que elegir uno de los dos porque su prioridad era el estudio. Se inclinó por el hockey debido a que estaba en el equipo del Club Ciudad de Buenos Aires y también porque lo habían llamado para empezar a formar parte del seleccionado juvenil.

“No me arrepiento de la decisión que tomé porque hice una carrera espectacular con el hockey. De lo que sí me arrepiento es de no haber, por lo menos, probado porque me quedé con la intriga de hasta dónde hubiese llegado con el fútbol”, comentó Ferrara.

A los 20 años, siendo jugador del junior y del seleccionado mayor de hockey, participó de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. En 1989, formó parte de una gira por Europa con ambas categorías. Luego continuó su carrera en el Club Deportivo Terraza de España, donde su amigo Marcelo Garrafo era jugador y entrenador.

Después de dos años, en un torneo que estaba participando con la Selección Argentina en España, lo vio un dirigente de Villafranca, Italia, y le hizo una buena oferta para irse a jugar. En 1993 se fue al club Cernusco, en Milán, y allí comenzó su carrera como jugador y entrenador.

En el 2014 finalizó su etapa como deportista en el Hockey Club Bra de Italia, luego de salir campeón y goleador del torneo. “Para mí fue el Batistuta del hockey”, opinó Alejandro Marinaro, compañero de la Escuela N°12.

En octubre de 2021, luego de la medalla de plata que consiguieron Las Leonas en los Juegos Olímpicos de Tokio, Carlos el Chapa Retegui decidió dejar de dirigir a la Selección nacional y, en su lugar, asumió Fernando Ferrara.

Si bien su trayectoria fue en el hockey profesional, él sostiene que este deporte en la Argentina no se debe profesionalizar a nivel clubes, pero sí en la competencia de alto rendimiento, como el seleccionado argentino, porque no sería posible ser campeones olímpicos y del mundo, como fueron Los Leones y Las Leonas.  

“No me gustaría que se pierda el sentido de pertenencia al club que hay en la Argentina, donde tenés a tus amigos, crecés y aprendés. El amateurismo es un valor que no se debe perder el hockey”, manifestó Ferrara.

La década ganada del handball argentino, bajo la lupa

Por Agustín López Nicolas y Federico Maurici

El 24 de octubre de 2011, en la ciudad mexicana de Guadalajara, la Selección argentina de handball masculino, más conocida como Los Gladiadores, ganó la medalla dorada en los Juegos Panamericanos y obtuvo la histórica clasificación a Londres 2012, convirtiendo al handball argentino en olímpico por primera vez. Gracias a ese logro, el deporte tuvo la gran oportunidad de su historia: lograr un crecimiento total en la Argentina.

Aquella consagración no se dio de la noche a la mañana. La llegada de Eduardo Dady Gallardo al banco de la mayor produjo un antes y un después para el deporte. El entrenador venía de dirigir a la selección juvenil culminando el ciclo con un cuarto puesto en el Mundial de Bahréin 2007. Desde ese entonces, lo nombraron como director técnico de Los Gladiadores y allí comenzaría la gestación de lo que luego sería el equipo más importante de la historia del handball masculino argentino. Matías Schulz, referente y arquero por ese entonces de Los Gladiadores, cuenta: “Dady tuvo un peso muy importante en todo lo que fue la formación del grupo, fue una pieza fundamental para crear un grupo muy fuerte”.

El 2 de diciembre de 2009, luego de que el Congreso sancionase la ley N° 26.573, nació el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) con la misión de dar soporte para el entrenamiento y la capacitación de los atletas de alto rendimiento y colaborar con el objetivo de atender y de promover las actividades relacionadas con el deporte nacional. A raíz de su creación, la Selección argentina de handball empezó a hacer giras y a competir contra las mejores selecciones del mundo, mientras que a la hora de disputar partidos y realizar entrenamientos comenzaron a tener mejores materiales, mejores lugares para la práctica del deporte y algunas becas que se les fueron dando a los deportistas para poder sobrellevar gastos y concurrir a los torneos a los que clasificaban. “No es casual que Los Gladiadores hayan explotado después de la aparición del ENARD”, remarca Hernán De Lorenzi, periodista y autor del libro 25 años del handball argentino, en relación a lo que significó el nacimiento del ente. En la misma línea que De Lorenzi, Carlos Marino, médico de Los Gladiadores desde el inicio de la era Gallardo en 2007, dice: “Al handball le sirvió mucho el ENARD porque no era un deporte debidamente sponsoreado; entonces le dio una continuidad en la competencia con los equipos europeos que era fundamental”.

El primer gran torneo que disputó la Selección argentina tras la creación del ENARD fue el Mundial de Suecia 2011. El equipo dirigido por Dady Gallardo finalizó en el doceavo puesto y consiguió la mejor ubicación para la Argentina hasta ese momento. En aquel torneo, el conjunto albiceleste logró una victoria histórica al ganarle 27-22 al local. Finalizado el Mundial de Suecia, Los Gladiadores se encontraron ante el gran desafío de lograr el objetivo que se habían planteado a fines de 2007 con la llegada de Gallardo: clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

En los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, la Argentina pasó la fase de grupos de manera invicta: ganó los tres partidos ante República Dominicana, Estados Unidos y México. En semifinales venció a Chile por 26-25 y en la final se topó con Brasil, al que ya había enfrentado en esa instancia en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007, y en ambas oportunidades había salido derrotado. Sin embargo, en 2011, el seleccionado dirigido por Gallardo tendría su revancha: le ganó 26-23 a Brasil y logró la histórica clasificación a Londres 2012, convirtiendo así al handball argentino en un deporte olímpico por primera vez. “Es el punto de inflexión, la bisagra del handball argentino, fundamentalmente porque se abrieron las puertas del evento más importante que tiene este deporte”, dice De Lorenzi.

Con la participación histórica en Londres 2012, donde el seleccionado finalizó en la décima posición con tan solo una victoria ante Reino Unido, se idealizaba: el handball iba a tener un gran crecimiento, en términos comerciales y de sponsors. Pero no ocurrió. Aquel logro produjo que muchos más jugadores emigren a clubes de Europa cada vez más temprano, lo que ocasionó que años más tarde, para la temporada 2020/21, en el Viejo Continente hubieran más de 100 argentinos en distintas ligas. En en la Starligue de Francia, por ejemplo, todavía se encuentra Diego Simonet, el máximo exponente del handball argentino a nivel mundial, que se desempeña en el Montpellier y que comparte equipo con Lucas Moscariello, el pivote de Los Gladiadores, quien se incorporó en esta temporada al conjunto francés tras su paso por Balonmano Ciudad Encantada, de España, en donde jugó junto a Pablo Simonet, el hermano menor de la familia. Además, el 1 de julio de 2021 se hizo oficial el último gran fichaje que tuvo como protagonista a un argentino: Leonel Maciel, arquero de la Selección argentina, arribó al Barcelona, el mejor equipo del mundo y último campeón de la EHF Champions League.

Luego de aquellas hazañas, la liga argentina no creció lo que se esperaba, teniendo en cuenta la magnitud de los logros. A partir de que comenzó la pandemia, a principios de 2020, durante un año y medio no hubo competencia y no se llevaron a cabo torneos nacionales. Si bien a mediados de agosto se volvió a jugar de manera oficial, lo vivido en el último tiempo provocó que muchos jugadores tomaran la decisión de dejar de practicar el deporte. “Nunca se logró diez años después hacer una liga nacional en serio. No hay una planificación nacional en donde se le pueda dar una evolución a los equipos del interior”, explica Román Bravo, periodista especializado en handball.

El momento por el que pasó el handball en la Argentina durante la pandemia produjo que muchos jugadores de 17, 18 y 19 años emigraran a Europa debido a que no había competencia oficial mientras que en España, Francia o Alemania tuvieron una cuarentena mucho más acotada. Grandes ejemplos son los casos de los hermanos Barceló, Santiago y Joaquín, que comparten equipo en El Benidorm de España, y el de Martín Jung, que se fue a Balonmano Córdoba, también de España.

En la liga argentina se han sumado una gran cantidad de clubes. Todos los equipos de fútbol le fueron dando lugar al handball y en la actualidad está en sus grillas de actividades. El deporte se ha masificado, se hizo más popular, muchas más personas comenzaron a practicarlo. “Si vas a la lista de federados que tiene la Femebal (Federación Metropolitana de Balonmano), el incremento que tiene desde Guadalajara hasta hoy es muy notable”, explica De Lorenzi. Según propios informes de la Femebal, en el 2011 había un total de 7552 jugadores federados, ya para el 2021, esta cifra no solo se duplicaría, sino que llegaría a un pico de 16 mil.   

La popularización fue de la mano con los distintos avances tecnológicos que tuvieron lugar en los últimos años y por la difusión que alcanzó el deporte en los medios tras aquellas hazañas. Sumado a TyC Sports, que transmite el deporte desde los años 90 y últimamente solo televisa algunos encuentros de la Selección, en 2014 DeporTV empezó a programar handball cada semana. De esta manera, cualquier persona, en cualquier rincón del país, puede ver los partidos de Los Gladiadores y de La Garra, la selección femenina, como así también el torneo local y torneos nacionales.

En 2020, con el objetivo de preservar la salud y la integridad física de los jugadores, se organizó un departamento médico, en el que hay kinesiólogos, doctores y psicólogos. Allí se crean distintos protocolos de trabajo y se investigan los pormenores del handball. “Es el basamento fundamental para el crecimiento en el área del deporte de alto rendimiento”, explica el médico Marino.

A diez años de la obtención de la histórica medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, el handball argentino tuvo un gran crecimiento a nivel de popularidad y de inserción de nuevos clubes y jugadores al deporte, pero tal como dice Schulz, “hay algunos aspectos en donde hay mucho potencial de crecimiento todavía, principalmente en infraestructura y darle un poco más de profesionalismo a la liga local”.

Entrenadoras en Argentina: la historia de las que llegaron a Primera División

Por Lucas Espósito

Recta hacia la pelota. Así estaba parada Karen Puentes, la defensora de San Lorenzo, la noche del 15 de julio de 2021 en el estadio Francisco Urbano de Morón para patear el último penal de la serie que definía al campeón del segundo campeonato profesional de fútbol femenino. Puentes convirtió y desató el alocado festejo entre las jugadoras y el cuerpo técnico. Faltaba alguien en la celebración. La cámara de transmisión lo captó agitando los puños cerrados con lágrimas en los ojos. Fue especial para Nicolás Basualdo, el entrenador de Las Santitas, porque cuando tomó el mando del equipo en marzo, debutaba como director técnico en Primera División.

Basualdo había dirigido futsal femenino en Nueva Chicago y Pacífico, y en 2020 se sumó al cuerpo técnico de San Lorenzo. Cuando Matías Giugno dejó el primer equipo del fútbol femenino, Basualdo fue el apuntado para reemplazarlo. Una situación similar ocurrió en Boca, el rival de San Lorenzo en la final. En 2016, el club despidió a la histórica Marcela Lesich, que cosechó ocho títulos como jugadora y siete como entrenadora, para poner en el cargo a Christian Meloni, el entrenador multicampeón de futsal masculino y nominado dos veces a Mejor Entrenador de Clubes del Mundo. Meloni consiguió cuatro subcampeonatos seguidos y el primer campeonato profesional de fútbol femenino tras vencer en la final a River por 7 a 0 en enero de 2021

La imagen de hombres dirigiendo a los equipos femeninos ya es una costumbre. En 2019, año en el que se profesionalizó el fútbol femenino, la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) contaba con 16 mil DT egresados: apenas 150 eran mujeres. En los 17 clubes de Primera División sólo cuatro tenían entrenadoras. Actualmente, de 19 equipos en Primera solo dos son dirigidos por mujeres.

Karina Medrano le enseñaba a jugar al fútbol a su hermano, le daba indicaciones. Tenía solo 12 años pero la pasión por dirigir ya estaba en su cuerpo. “Mi papá fue futbolista, mi hermano es futbolista y, a donde iban ellos, iba yo. Para mí, el amor por el fútbol fue algo natural”, cuenta. De los picados en Dock Sud, donde nació, pasó por el futsal en All Boys y practicó vóley. Pero su futuro estaba en el fútbol. Jugó en Independiente, Náutico Hacoaj, Ciudad, El Porvenir y Huracán. En 2017 asumió como entrenadora en Lanús, lo que la convertía en la única entrenadora mujer en actividad. Su vínculo con el Granate no nació en ese momento. Es hincha y desde chiquita va a todos los partidos de local. Agarró al equipo en la B y en su primera temporada consiguió el ascenso a la Primera División. En este Torneo Apertura 2021 terminó en el séptimo lugar en la Zona A.

Foto: Instagram.

Medrano confía en que la popularidad y el avance del fútbol femenino va a permitir que en un futuro haya más mujeres entrenando. “Hay muy pocas mujeres haciendo el curso de entrenador y entrenadora. Cuando uno está en la escuela, estudiando, somos dos o tres sobre 50 alumnos y ahí ya tenés uno de los motivos. Y si analizamos en profundidad, habría que preguntarnos por qué casi ninguna jugadora terminó incursionando en la dirección técnica. Esto puede ser debido a que en su momento estaba mal visto. Muy pocas mujeres en el transcurso de la historia tuvieron la posibilidad también de desarrollarse como futbolistas y esa es otra cuestión. Todo ese desarrollo es el que se está viendo ahora y creo que en un futuro la situación va a ser totalmente distinta”, detalló Medrano en una entrevista para Diario Popular.

Rosario Central llegó a disputar los cuartos de final de este Torneo Apertura frente a San Lorenzo, que terminaría consagrándose campeón, y cayeron por 2 a 0. En el Torneo Transición 2020, finalizaron en el tercer lugar en un grupo de cuatro equipos. Pero a pesar de los resultados, Roxana Vallejos continuó en el cargo y hoy los resultados la reafirman.

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Vallejos hacía danza desde los cinco años. A pesar de ello, su pasión por el fútbol la llevó a que, a sus 13, colgara los zapatitos y se calzara los botines. “Era todo un tabú que yo estuviera jugando a la pelota con varones. Mis papás siempre me apoyaron y yo siempre supe cuáles eran mis condiciones”, explica. En los torneos la empezaron a seguir y la invitaron para que se sumara a Independiente. Durante los seis años en los que defendió la casaca del Rojo, además integró la primera generación de la Selección Argentina Sub 17 en 1997. Su carrera siguió en Costa Rica, donde jugó en Desamparados, Sport Cartaginés y San José. Volvió al país para jugar en Boca y finalmente en Estudiantes de La Plata hasta 2017, cuando se retiró. Su carrera como entrenadora comenzó con el proyecto de la escuela formativa de Estudiantes. Fue asistente técnica de Rosana Gómez en la Selección Nacional Universitaria entre 2016 y 2019, hasta que finalmente en 2019, Gómez, coordinadora del fútbol femenino de Central, la contrató como entrenadora.

Antes de César Corrado y Walter Bonafine, Tatiana Monroy era la que llevaba las riendas del equipo. Nacida en Bogotá, Colombia, Monroy se recibió de ingeniera industrial y viajó a Buenos Aires a hacer un máster en Dirección de Negocios en la Universidad de Palermo. A través de la materia Marketing Deportivo, su pasión por el fútbol creció y, en 2017, comenzó el curso de directora técnica en la ATFA. Empezó sus prácticas en la Novena División masculina de Argentinos Juniors, como asistente de campo del DT Diego Musiano. De ahí, en abril de 2019 dio el salto hacia el equipo femenino de Excursionistas, que necesitaba salvarse del descenso. Lo logró. Dirigió los 15 partidos de la temporada 2019/20 mientras trabajaba en una empresa de seguros de 10 a 18. Se desvinculó de Las Verdes y a principios de este año asumió como entrenadora en Cañuelas. “La mujer tiene que dejar su propio machismo para animarse a ir a estudiar con chicos. Cuando fui a estudiar era la única mujer de un grupo de 70 personas. Hay que perder el miedo y formalizar lo que nos gusta”, afirma Monroy.

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Más de 7 mil kilómetros separaban a Juliana Lozano y Enriqueta Tato antes de que se conocieran. Lozano nació en Colombia. Cuando tenía nueve años emigró junto con su familia a Suecia, donde empezó a jugar y desarrollar su pasión por el fútbol. Luego de cinco años, ella y su familia volvieron a Colombia. Lozano estuvo un año jugando sola con varones en el colegio hasta que decidió formar su propio equipo. Pasó por distintos clubes de Bogotá hasta que terminó el colegio y le surgió la posibilidad de ir a Argentina, al mismo tiempo en que la convocaron a la Selección colombiana Sub 19. “Fue una decisión dura, tuve que elegir entre viajar o quedarme a un proceso que en esa época no tenía la seriedad de ahora, eran las primeras selecciones Sub 19”, contó Lozano en el sitio HOYSEJUEGAFEM y describió como una gran desilusión su paso por el fútbol argentino. Estuvo en San Telmo y Huracán. Jugaban en horarios en los que no había luz, en cancha sin arcos y con uniformes de varones. Desde ese entonces se propuso cambiar la dinámica del fútbol femenino. Tomó la decisión de no jugar más en la AFA como forma de reclamo y comenzó a trabajar en La Nuestra Fútbol Feminista, la organización social en la Villa 31 que da clases de fútbol a más de 100 chicos. Allí conoció a Tato. Nacida en la ciudad de Azul, Tato jugó al futsal en Boca, Huracán, San Lorenzo y Racing. Ambas estaban convencidas de que había que trabajar en equipo para lograr grandes cosas. Es por eso que, cuando asumieron en Huracán, decidieron repartir los ingresos por los ocho contratos profesionales entre jugadoras y cuerpo técnico. Dirigieron los 15 partidos de la temporada 2019/20 y en junio de 2020 el club decidió no renovarles el contrato. “Cuando hay que recortar económicamente, siempre somos las mujeres las primeras en ser víctimas. El club tuvo que hacer una cintureada enorme para negociar con los jugadores varones y los entrenadores que se plantan ante el derecho laboral a tener un sueldo y tranquilidad. Y a nosotras nos descartan de esta manera”, declaró Lozano para la agencia Télam.

La profesionalización del fútbol femenino se vendió como un gran cambio. Sin embargo, de las 542 jugadoras del fútbol femenino de la AFA, el 53% tiene contrato profesional: 293 futbolistas. Además, en Argentina solo hay siete entrenadoras en todas las divisiones de la AFA. ¿Aumentará el número en el futuro? Hay poca certeza, pero de lo que no hay duda es que las que llegaron a ser entrenadoras quedarán en la historia del fútbol femenino.

Carlos Griguol, el mago de las finanzas

Por Roberto Aboian

El trabajo de jugador de fútbol puede ser un empleo muy generoso a la hora de considerar los salarios que cobran las demás personas. En algunos casos, existen profesionales que en pocos años logran juntar una gran cantidad de dinero, pero no saber administrarla puede implicar perder esa recaudación al final de sus carreras.

Carlos Timoteo Griguol, histórico entrenador de Ferro y Gimnasia de La Plata, estuvo siempre muy al tanto de estas situaciones. Junto a sus colaboradores, buscó inculcar ciertos valores para que, luego del retiro, los jugadores fueran capaces de seguir con sus vidas dentro o fuera del fútbol y no quedar estancados. Uno de los temas principales en los que el DT cordobés hacía hincapié era sobre la administración financiera. “El mayor aprendizaje que tomé de Griguol y de mi paso por Ferro fue el manejo del dinero. Él no nos inculcaba el temor a tenerlo, sino más bien buscaba transmitir la responsabilidad de saber qué hacer con él. Nos marcaba ejemplos, los buenos y malos modelos, para aprender de ellos”, afirma Marcos Guillermo Samso, actual asistente técnico de la Selección de Libia y exjugador profesional con un gran recorrido en el fútbol argentino.

Daniel Vega, exfutbolista y actual director deportivo de Platense, dice que no todos los deportistas son capaces de administrar financieramente las ganancias fruto de su trabajo. “Los amigos del campeón”, las malas influencias y los gastos innecesarios por delante de los importantes son algunas de las razones por las que un jugador exitoso económicamente no logra salir del mundo del fútbol con al menos una propiedad. En la actualidad, con la finalidad de dar a conocer ciertas herramientas, Vega hace uso de sus conocimientos de contaduría (recibido en la Universidad de Buenos Aires mientras se desempeñaba como futbolista profesional) y da clases en la Fundación El Futbolista, de Agremiados, sobre los temas ligados a la administración de bienes y finanzas personales.

Vega explica que, en la Argentina, únicamente el 10% de los futbolistas es capaz de comprarse una propiedad en sus años de actividad profesional: solamente los que juegan en la élite y de manera continua son aquellos que alcanzan este objetivo.

Para Griguol, lo más importante a conseguir era la casa para el bienestar de la familia. “Muy lindo el auto, pero usted no tiene bidet”, solía decir el entrenador a sus jugadores. Los lujos venían después, ya cuando el futbolista había sentado una base, ya sea económica o en terrenos. A su vez, Griguol los impulsaba a seguir una carrera terciaria en paralelo, considerando que la vida profesional de futbolista no era eterna, sino más bien corta.

Tanto en Gimnasia como en Ferro, Griguol implementaba un seguimiento de sus jugadores sobre sus notas y las faltas en la escuela. “Siempre nos controlaban porque tenían línea directa con los directores de los colegios, más que nada por la asistencia a las clases. En Ferro nos solicitaban las fotocopias de los boletines por parte de nuestros tutores para que luego lleguen a Griguol”, recuerda Samso. Las intenciones del DT tenían como finalidad que los jugadores puedan formarse en el sistema educativo y completar los estudios, para que luego sean capaces de insertarse en el mercado laboral, en caso de no lograr su cometido en el mundo del fútbol tras el retiro. “He tenido charlas individuales y grupales con él, y no era solamente que Griguol hablaba: también se sumaban los jugadores más grandes para aconsejar. Todo esto deja un legado que hasta hoy se mantiene”, confiesa Samso.

Javier Valdecantos, preparador físico que compartió muchos años con Griguol en Gimnasia y en el Betis de España, rememora que la idea del cuerpo técnico era que los jugadores no perdieran el tiempo en el que no realizaban actividades y que pudieran aprovechar los ratos libres para aprender cosas nuevas por fuera del fútbol. Para que esto fuera efectivo, Griguol había creado un sistema de castigo para aquellos jugadores que decidían no seguir sus reglas. “Cuando nos enterábamos que un integrante del plantel no había estado haciendo sus deberes, aparecía con notas bajas o faltaba a las clases, lo hacíamos entrenar con el equipo de lunes a viernes y para el fin de semana quedaba descartado para el partido. Lo hemos hecho con jugadores de renombre y con la espalda que tenía Carlos era imposible que se le plantaran: tenían que hacerle caso para jugar. Pasado el tiempo, muchos nos agradecen por la mano dura”, dice Valdecantos. Años después, este sistema lo implementó en todas las categorías de Gimnasia, desde el primer equipo hasta las infantiles.

Con respecto a lo económico, Valdecantos, actual preparador físico del cuerpo técnico de Guillermo Barros Schelotto, afirma que el jugador de fútbol no tiene mucha noción a la hora de sus gastos y que es necesario que se le enseñe a saber en qué usar la plata que gana: “A los 18 años, el futbolista que obtiene su primera plata es capaz de comprarse una Ferrari si le alcanza. Con Timoteo eso era imposible, no había manera y si lo llegaba a hacer alguno, intentaba que no se entere porque lo obligaba a devolverlo”.

En la actualidad, el alcance de la educación para los futbolistas, según Vega, ha evolucionado en lo que respecta a las posibilidades: casi todos los clubes en la Primera División cuentan con escuelas y, en caso de no tenerlas, incentivan a sus jugadores para que puedan formarse realizando el seguimiento pertinente de sus calificaciones y asistencias. Un ejemplo de este sistema es el de Estudiantes de La Plata, que cuenta con las instalaciones deportivas y educativas en el Country del club: los jugadores salen de entrenar y van directo a las aulas a estudiar y formarse. “En Platense creemos que el jugador culto rinde mejor y tiene una mayor capacidad de entendimiento del juego”, puntualiza el ídolo del Calamar.

Sin embargo, en algunos casos minoritarios se ha evidenciado el fenómeno de que los futbolistas no quieran estudiar. “En Boca me ha pasado que ha venido el padre del jugador de inferiores a decirme que su hijo no iba a estudiar, porque quería que se dedicara en su totalidad al fútbol. En esos casos te cierran la puerta y no se puede hacer nada, porque no tenemos la espalda de Timoteo”, reflexiona Valdecantos. En el mundo de hoy, con cuerpos técnicos que son reemplazados de manera casi descartable, se hace imposible generar ese impacto de autoridad y personalidad que antes sí existía.

Más allá de estas pequeñas circunstancias, el modelo de Griguol de presentar herramientas tanto educativas como financieras a los futbolistas ha dejado un legado que hasta hoy las instituciones, secretarías técnicas, formadores y cuerpos técnicos buscan implementarlo para darles el poder de aprovechar el vivir del fútbol y sacarle fruto a ello.

Kun Agüero, la joya más joven de Independiente

Por Tomás Fernández

El mundo del fútbol tiene muchas historias para contar y descubrir. No todo en la vida de los futbolistas es lo que vemos dentro del campo de juego o en sus redes sociales. Quizá, muchas personas piensan: “Qué fácil es la vida del jugador de fútbol”. Pero no saben el sacrificio que hicieron para estar en ese lugar. Muchos jugadores de élite pasaron por momentos duros, como la falta de recursos, comida y hasta de botines, y tienen historias poco conocidas de sus comienzos, como Sergio “El Kun” Agüero, actual delantero del Barcelona, quien debutó profesionalmente en Independiente y escribió gran parte de su carrera en el Manchester City de Inglaterra y en el Atlético de Madrid de España.

El Kun, apodo que le pusieron sus abuelos en referencia a una famosa serie de dibujos animados japonesa llamada “Kum Kum”, nació el 2 de junio de 1988 en Buenos Aires. Fue el segundo de los siete hijos de una familia humilde encabezada por Leonel del Castillo y Adriana Agüero.

Desde pequeño jugaba con las pelotas de fútbol y soñaba con ser un gran jugador. Tras deslumbrar en clubes de barrio como Loma Alegre de Quilmes y Los Primos de Berazategui, fue a probarse a Lanús junto a su amigo de la infancia Cristian Formiga. En el momento en el que el entrenador estaba armando los equipos para observar a los chicos, le consultaron de qué jugaba y él respondió rápidamente: “De 10”. Pero ese puesto ya estaba ocupado y tuvo que posicionarse de lateral derecho. Con algo de bronca, pero con coraje, se posicionó en la banda derecha y sin importar el contexto comenzó a mostrar sus habilidades con la idea de “agarrar la pelota, ir hacia adelante y gambetear a todos”. Después de esa prueba, nunca más fue citado por Lanús, no quedó. Tiempo después, su padre le comentó que no lo habían aceptado por su altura.

Con tan solo nueve años, el Kun llegó a Independiente. Fue al predio que el club posee en Wilde, partido de Avellaneda, donde se realizaban distintas pruebas para integrar los planteles que competían en la Liga Metropolitana. Quienes se destacaran tendrían la posibilidad de representar a la institución en los torneos juveniles de la Asociación del Fútbol Argentino.

Comenzó a entrenar dos veces a la semana allí y llamó la atención de más de uno. Ricardo Bochini, ídolo máximo del Rojo, era el responsable de la organización de las pruebas y recordó con alegría aquella primera vez que vio a Agüero: “Con nueve años tenía una técnica y potencia muy particular. Ningún jugador de los que teníamos definía tan potente y bien como lo hacía él. Era muy llamativo verlo, claramente era un distinto y tenía una proyección enorme”.

Llegado el fin de año de 1998, el Kun fue seleccionado por Agustín Balbuena, símbolo de Independiente y entrenador de juveniles en aquella época, para participar de la división menor representando a la categoría 88. Del 9 al 17 de enero de 1999 compitió con el conjunto de Avellaneda en un torneo disputado en la ciudad de Balcarce, en el que participaron 20 clubes, todos con planteles infantiles, y muchos ojeadores y cazatalentos asistieron para ver a las jóvenes promesas. Justamente, un año atrás, en 1998, un chico llamado Lionel Messi se había destacado en ese torneo, consiguiendo el título con Newell’s. Agüero fue el mejor del equipo y el capitán, pero no lograron el título. A pesar de eso, Balbuena menciona que “fue el que más sobresalió”, anotando seis goles. El 20 de marzo de 1999 fue fichado oficialmente por Independiente.

El 11 de octubre de ese mismo año jugaría su primer partido en la Doble Visera, antiguo estadio del Rey de Copas. Fue por una causa benéfica, ya que Marcelo Blanco, un chico de las inferiores del club, necesitaba un tratamiento contra la leucemia. El partido principal se dio entre las “Estrellas de Independiente”, equipo encabezado por Ricardo Enrique Bochini, Jorge Burruchaga, Enzo Trossero y demás ídolos, enfrentando a un combinado del programa Videomatch, conducido por Marcelo Tinelli. La categoría 88 disputó a modo de preliminar un encuentro contra su par de Racing. El partido terminó 1-0 a favor de los Rojos con un gol de Agüero quien a sus 11 años, marcó su primer gol no oficial en ese estadio.

En diciembre de 1999 viajó con el plantel para participar en un torneo infantil de verano organizado por el Club Independiente de Mar del Plata. Como si quedaran dudas, Agüero volvió a ser el más destacado y consiguieron el título. En ese mismo campeonato forjó una gran amistad con Emiliano Molina, quien era el arquero de la categoría y tenía un gran potencial. Leonel, el padre del Kun, recordó con gran emoción uno de los goles de su hijo en aquel certamen: “Arrancó desde mitad de cancha y se gambeteó a todo el equipo rival, incluido el arquero. Fue increíble, lo aplaudió toda la gente que estaba ahí”.

Los años 2000 y 2001 serían claves en el crecimiento futbolístico y corporal del Kun. Comenzó el primer año siendo dirigido por Guillermo “Luli” Ríos, ex jugador del Rojo, en un torneo disputado en la provincia de Córdoba. Perdería la final ante Lanús, que tenía como figura a Lautaro Acosta, quien tiempo después sería compañero de Agüero en los seleccionados juveniles y ganarían el mundial Sub20

Además del fútbol en cancha grande, el Kun formó parte del Club Bristol de Capital Federal, que disputaba la liga de la Federación Amistad de Fútbol Infantil (FAFI). Anotó 92 goles en toda la temporada, saliendo campeón del torneo y dejando a todos boquiabiertos ante las increíbles condiciones. De esta liga habían surgido jugadores como Carlos Tevez y Javier Saviola. Justamente el Kun quería parecerse a Saviola, ya que había debutado muy joven en River y jugaba en la misma posición que él.

Cada día que pasaba, más gente conocía a Agüero y todos quedaban deslumbrados con su técnica y calidad, a tal punto de que más de un equipo del fútbol argentino tentó tanto al joven como a su padre para que saliera de Independiente, ofreciéndoles trabajo y mucho dinero.

Néstor Rambert, quien formaba parte del grupo de formación y captación de juveniles del club de Avellaneda desde los años 80’, confesó: “Pasamos momentos difíciles con el petiso. A donde íbamos nos lo querían robar. No teníamos dudas, este chico iba a garantizarle el futuro a Independiente”. Desde el diario Olé ya comenzaban a observar a la joven promesa que tenían los de Avellaneda, dedicándole un informe especial con el título “Hay que cuidar a la estrellita”, redactado por el periodista Federico Del Río.

El Kun vivía el fútbol a pleno y de la mano de su amigo y compañero Emiliano Molina fue a jugar al club Crucecita Este de Avellaneda, que participaba en la liga de la Federación Argentina de Deportes Infantiles (FADI). Es así como los fines de semana llegaba a disputar hasta seis partidos. “Los sábados jugaba tres o cuatro partidos, dependiendo de si llegábamos con el tiempo. Y el domingo jugaba para Independiente. No se cansaba nunca, no sé cómo hacía, él quería jugar siempre”, comentó su padre Leonel.

En 2001 se haría oficial su debut en las inferiores del Rojo, formando parte de la categoría 88 que disputaba los torneos Pre-Novena que organiza la AFA. Fue su primer torneo oficial y su primer título, ya que al vencer por 3-2 en la final a River, que tenía como figura a Diego Buonanotte, levantaría el trofeo de campeón, siendo el jugador más destacado.

El año siguiente también vendría con un título bajo el brazo, ya que luego de disputar la punta en todo el torneo con San Lorenzo, la Novena de Independiente debía visitar a Rosario Central, y si ganaban, eran campeones. Los coordinadores del club gestionaron con los dirigentes viajar un día antes a la ciudad santafesina a modo de “concentración”. Así fue como el Kun y sus compañeros tuvieron su primera experiencia en hoteles de lujo y vivieron el momento como si fueran jugadores profesionales. El Rojo logró el campeonato tras vencer por 2-1 al Canalla, con un gol de Agüero, claro. Así finalizó el primer torneo oficial de la joyita de las inferiores, marcando 11 goles y siendo la figura.

Con tan solo 13 años, el Kun tuvo una oferta de la Juventus de Italia, que incluía que su padre viajara con él y un trabajo para su familia. Finalmente, luego de varias idas y vueltas, desecharon la oportunidad para seguir con el desarrollo en la Argentina. A esa misma edad, y gracias a una gestión de Jorge Rodríguez, su entrenador en Novena División y captador de talentos, firmó un contrato con la marca de indumentaria Nike. Lo curioso es que todavía no había debutado en Primera, y que el contrato contenía ítems a cumplir si jugaba en la Primera División y si lograba ser transferido al fútbol europeo, se mejoraría el acuerdo para que forme parte de un grupo selecto destacado de la marca. 

Su paso por la Octava fue un relámpago, ya que, tras pocos meses, fue llamado el 6 de junio de 2003 por Luli Ríos para formar parte del selectivo de inferiores. Al día siguiente, debutó en la Reserva, disputando 35 minutos y utilizando el dorsal 16.

El momento tan esperado llegaría el 23 de junio. Oscar Ruggeri, técnico de Independiente en aquel entonces, lo citó para entrenarse con el plantel profesional. Nueve días más tarde fue llamado para integrar el banco de suplentes en el partido ante San Lorenzo, que se daría en la última fecha del torneo Apertura 2003. Ruggeri largó una frase que quedó en el recuerdo: “¿Te animás a ir al banco o tenés miedo?”.

El sueño del Kun Agüero se cumpliría el 5 de julio. Con tan solo 15 años, un mes y tres días debutaría en la Primera de Independiente, siendo el jugador más joven en debutar en la historia de la liga argentina. Ingresó a los 24 minutos del segundo tiempo en la caída del Rojo ante el Ciclón. Con la número 34 en la espalda, comenzó a escribir su carrera futbolística. El resto es historia.

Los allegados, esa excesiva elite que vio en vivo el fútbol pandémico

Por Santiago Hanimian

Debido a la pandemia, el número de personas que puede ir a las canchas en Argentina es limitado. Hasta la vuelta del público general con restricciones hace unas semanas, la AFA afirmaba que en Primera División podían ir 120 representantes del conjunto local y 75 del visitante, mientras que en las categorías del Ascenso deberían ingresar 50 por equipo, pero nada de esto secudía. No sólo que esos números no se respetaban en  la mayoría de los casos, sino que aquellos que tenían el privilegio de asistir a los partidos no se podían contener, y accionaban y gritaban sin miedo a que se escuche lo que dicen.

Aquellos espectadores que iban a presenciar los encuentros al estadio se dividían en grupos para poder ingresar: aproximadamente iban 33 dirigentes, 45 familiares de los futbolistas y el resto eran representantes de los sponsors de los clubes. Hasta ahí iba bien el asunto, pero hay quienes lograban hacer entrar a más conocidos, lo que provocaba un aumento notorio en ese número. “Fácil, son 200 por partido por parte de los locales”, declaró Nelson Laffitte, periodista que percibió eso en varias canchas a las que fue para cumplir con su deber.

 Si bien en el Ascenso la cantidad de personas era menor, la situación era distinta, ya que había clubes que respetaban lo establecido por AFA y otros que no. Por ejemplo, en Ferro únicamente iban los miembros de la comisión directiva y, según Gustavo Palmer, vicepresidente segundo del club de Caballito, “eran 39 los que iban”, haciendo referencia a que no veían la necesidad de exceder ese monto.

 Marcelo Frossasco, presidente del Comité de Seguridad Deportiva de la Provincia de Córdoba, tiene una visión similar a la de Palmer, la cual dio a conocer en una nota con Cadena 3: “No debería poder entrar nadie que no acredite una función específica en el club y forme parte de la delegación”. Esto fue luego del cruce entre los allegados y jugadores de San Lorenzo, luego de caer por 2-0 ante Talleres.

 El caso del Ciclón no es el único, debido a que algo similar sucedió en los dos clubes de Avellaneda. En Racing, después de la derrota contra Godoy Cruz, se escucharon gritos que, ante las miradas desafiantes de los futbolistas, pedían que Enzo Copetti juegue de 9, mientras que los de Independiente les gritaron a sus jugadores que jugaban “horrible”, después de la derrota contra Atlético Tucumán.

 Por su parte, los medios de prensa tienen que seguir otro protocolo, permaneciendo únicamente “en el sector signado por el club local”, así como lo especifica el boletín del ente rector del fútbol argentino. Uno de los periodistas que también va a los estadios es Daniel Guiñazú, quien piensa que la formalidad se cumplía, pero por afuera, se habilitan otros ingresos, tal como él sabe que pasó en el encuentro entre Platense y Boca, en donde “la Policía de la Provincia autorizó el acceso de conocidos barras boquenses”.

 Casos de estos hay muchos, así como el de Tomás Aristondo, un hincha xeneize como cualquier otro que fue a ver el partido contra Estudiantes y no quiso dar declaraciones al respecto, luego de que se difundiera una foto que subió a sus redes sociales. Sin dudas, uno de los puntos que más se repitió en esta cuestión de los allegados es que la reglamentación no se cumple y, si los que no la respetan son los que mandan, ¿qué más se puede esperar?

Frank Deford, el confidente

Por Sofía Di Carlo y Luciana Gentile

Frank Deford no fue un periodista convencional, de esos que sólo se enfocan en datos, estadísticas y noticias. Le importaba contar historias de vida, mostrar el corazón del personaje que elegía para sus textos y, en muchos casos, los personajes lo elegían a él.

Fue líder del periodismo deportivo gracias a su trabajo en la reconocida revista Sports Illustrated, seis veces redactor deportivo del año, miembro del Salón de la Fama Nacional de Narradores Deportivos. No es porque sí el reconocimiento a Deford: más allá de sus premios y publicaciones populares, lo que valoraba ante todo fue el amor a la profesión y a sus compañeros.

“He sobrevivido tanto tiempo porque he sido bendecido con colegas talentosos y amables, y con altos mandos que me dejaron elegir mis temas cada semana y luego me permitieron expresar opiniones, que no siempre fueron populares”, dijo Deford en su columna de la radio estadounidense NFR una semana y media antes de su muerte, el 27 de mayo de 2017.

El periodista estadounidense Ken Bensinger, autor del libro Red Card sobre el FIFAGate, recordó la tristeza que sintió cuando murió Deford, ya que era un referente tanto para él como para su padre, quien le transmitió su admiración. Deford nunca olvidaba que había cosas más importantes que lo que pasaba en la cancha o en el estadio: entendía el lado humano del deporte.

Bensinger fue un fiel seguidor del trabajo que Deford hacía en la radio, y lo que más valoraba era que sus ensayos sobre deportes terminaran siendo casi meditaciones sobre la vida, las emociones y la sensibilidad que provoca el deporte.

Así como en la década de 1960 el argentino Dante Panzeri fue un referente del periodismo deportivo porque logró que las mujeres se acercaran al fútbol y lo entendieran a través de su modo didáctico de contarlo durante sus columnas en el noticiero del Canal 11, Deford confesó que nada lo había complacido tanto como cuando alguien, generalmente una mujer, le escribía o decía que apreciaba más los deportes gracias a su trabajo.

Deford confiaba en que sus oyentes se aferrarían a todas sus opiniones, ya sean compartidas o no. En su última columna en la radio pública nacional, Deford rió con su monólogo de despedida, que comenzó con un simple “mujeres y caballeros, niños y niñas, chicos de todas las edades”. El periodista pensaba que nunca iba a poder usar esa introducción tan de circo, a pesar de lo tanto que quería. Nunca había podido encontrar el momento indicado. Pero lo encontró. Sabía que había gente que decía que el circo no podía pertenecer jamás a los deportes. Pero creía que los payasos siempre iban a ser parte de ellos, ya que sin importar lo talentosos que sean los deportistas, alguno siempre iba a ser medio payaso.

Deford lograba la cercanía necesaria para captar las historias inéditas de los deportistas y también para hacer visibles las historias de los profesionales que todavía no eran reconocidos públicamente. Y su relación con los deportistas era lo que más valoraba en el mundo. Conocerlos, llegar a tener una amistad íntima. Pensaba que no se podía escribir sobre un deportista desde el punto de vista de un fanático. El periodista tenía que entenderlo, investigar sobre sus vidas y no hablar desde la opinión, sino desde los hechos.

Era difícil conseguir una primicia de parte de los jugadores de básquet en la década de 1980, pero Deford nunca se quedaba con la hoja en blanco. En varias ocasiones compartía fiestas privadas donde había mujeres y alcohol, y donde la prensa tenía el acceso prohibido. Entre risas, Deford contó que en ese contexto se reunían para “hablar de las nuevas incorporaciones”.

Una de las historias que contó públicamente fue la de Arthur Ashe, primer tenista negro elegido para el equipo de Estados Unidos de la Copa Davis en 1963 y hasta hoy el único negro en ganar tres Grand Slams -Australian Open (1970), Wimbledon (1975) y US Open (1968)-.

“Fue una conexión muy especial”, reconoció Deford. Ambos compartieron la difícil experiencia de ver a sus hijas enfermar y morir por fibrosis quística, una enfermedad hereditaria que daña los pulmones y el sistema digestivo. Ashe y Deford fueron muy cercanos hasta el fallecimiento del tenista, a los 49 años en 1993.

A sus 69 años, Deford fue uno de los pocos referentes del periodismo estadounidense que alzó su voz a favor de los deportistas homosexuales. Frente a los comentarios homofóbicos en el mundo del básquet, Deford declaró: “Creo que la razón por la que los deportistas gays no pueden salir del clóset tiene que ver más con el público que con lo que se dice en los vestuarios. Especialmente en nuestra sociedad, dónde uno encuentra más apoyo dentro que fuera”.

En 2017, Deford dio un discurso de agradecimiento en la Casa Blanca. El entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le entregó la Medalla Nacional de Humanidades por “transformar la forma en que pensamos sobre el deporte”, ya que Deford consideraba que los deportes debían ser una rama más de la cultura. Ese día fue su última conferencia e interacción con los medios de comunicación.