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VAR: Con aciertos y polémicas en la primera parte del Mundial

Nicolás Santarelli

Recién terminada la fase de grupos, el VAR (Video Assistance Referee) ha tenido éxitos y errores en su debut en la Copa del Mundo, pero… ¿La tecnología es la que falla o son quienes la controlan?

El ambiente tecnológico está cambiando el fútbol. Se implementó a modo de prueba en la liga de Alemania (Bundesliga) – con poca aceptación ya que “mata el ambiente y molesta más de lo que ayuda” –, a partir de las semifinales de la Copa Libertadores 2017 – con fallos polémicos en el encuentro que protagonizaron Lanús River Plate – y en Inglaterra únicamente se aprobó su utilización en la Copa de la Liga y la FA Cup. Los 20 clubes que participan en la Premier League han votado unánimemente en abril de este año que no quieren utilizar el VAR para la temporada 2018/19.

La FIFA, regulador del fútbol a nivel mundial, dio el visto bueno para usar el VAR en el Mundial de Rusia. El objetivo es ayudar al árbitro principal a tomar las decisiones correctas en las jugadas más importantes (si hay penal o no, si hubo o no offside, si entró o no la pelota para que el gol sea convalidado o si un jugador merece la tarjeta roja).

Se jugaron 48 partidos en lo que va de la Copa del Mundo y en seis de ellos (casi el 14 por ciento del total) los servicios de videoarbitraje han influido en el resultado final. Estos fueron algunos de los casos en los que el Video de Asistencia al Referí se utilizó (in)eficazmente:

En el juego que protagonizaron Corea del Sur y Alemania por el Grupo F, el juez estadounidense Mark Geiger concedió fuera de juego a favor de los alemanes tras el gol del surcoreano Kim Young-Gwon. Sin embargo, los encargados del VAR se percatan de que el delantero estaba en posición reglamentaria al haberle llegado el balón de un pase involuntario de Toni Kroos.Geiger anuló su decisión y marcó el gol para los asiáticos. Corea venció a Alemania 2-0 y lo dejó fuera del Mundial.

Otra ayuda importante del VAR llegó en España vs Marruecos, en la definición del Grupo B. Marruecos derrotaba 2-1 a “La Roja”; llegando al último minuto del partido el árbitro Ravshan Irmatov no convalida en un primer momento un gol del delantero Iago Aspas a instancias del juez de línea, que levantó la bandera para indicar posición adelantada. Tras la revisión, el VAR valida el gol del atacante del Celta de Vigo. España llegó agónicamente al empate y se clasificó como líder de su grupo.

Por otro lado, el videoarbitraje fue utilizado erróneamente en varias ocasiones. En Portugal-IránCristiano Ronaldo le metió un codazo a Morteza Pouraliganji estando el balón en juego; el juez paraguayo Enrique Cáceres apeló a la decisión del VAR que manejaba el italiano Massimiliano Irrati. Después de ver las imágenes, Cáceres le sacó tarjeta amarilla al portugués que así evitó una expulsión que podría haberlo dejado afuera del partido de octavos de final frente a Uruguay.

Otro caso sucedió en Senegal vs Colombia. El defensor colombiano le cometió una clara infracción dentro del área al senegalés Sadio Mané y el árbitro serbio Milorad Mazic cobró penal. Sin embargo, tras observar la repetición de la falta, se retractó de su decisión y anuló el penal. Colombia terminó venciendo a Senegal 1 a 0 y clasificó a la siguiente ronda.

Ahora bien, ¿el VAR influye en el desarrollo de un partido? Sí. ¿Y en el resultado final? También. Pero, ¿es la tecnología la que falla o son quienes la controlan? ¿Sirve de todos modos? Las respuestas a éstas preguntas se harán al final del cuento.Ahora póngase cómodo, amigo lector.

Está por arrancar lo bueno. Siéntese en su sillón del living de su hogar. A partir del sábado 30, el Mundial entra en su etapa de definición.Y en este fútbol del siglo XXI tan cambiante, pídale a Dios no solamente que su Selección se alce con la Copa, sino también para que a la FIFA no se le ocurra implementar un VAR para los que manejan el VAR.

Argentina, Francia y el arco embrujado

Pedro Carbone

El sábado será la tercera vez que Argentina Francia se enfrenten en un Mundial, la última fue en el certamen del 1978, realizado en el país sudamericano. La anterior había sido en la primera Copa del Mundo, en Uruguay 1930, donde los argentinos ganaron gracias, según cuenta la leyenda, a una intervención divina.

Aquel encuentro se disputó el 15 de julio en el estadio de Parque Central, donde hace de local el club Nacional de Montevideo. Por detrás de una de las cabeceras del recinto solía pasar un tren, y el mito urbano de la época decía que cada vez que el ferrocarril pasaba un día de partido, y hacía sonar su silbato, un gol se marcaba casi instantáneamente en el arco que daba a esa tribuna. “Creer o reventar” dirían.

Sin tener en cuenta aquella leyenda, el combinado argentino saltó al campo para hacer su debut en la primera Copa Mundial. Cerca de las tres de la tarde, el árbitro dio comienzo al partido, y así el equipo sudamericano intentó quebrar el marcador con numerosos disparos al arco europeo; pero debajo de los tres palos se encontraba Alex Thépot, quien en el encuentro anterior debió abandonar el choque ante México por un fortísimo golpe que recibió en la cabeza.

Aun así, la contusión que sufrió Thépot días atrás no lo imposibilitó para ser figura de Franciagracias a sus múltiples atajadas, con manos, pies, piernas, codos y hasta con el pecho. Un verdadero gato que deslumbraba con sus reflejos para ahogar los gritos de gol del elenco argentino.Y con Thépot como estandarte, Francia evitaba la caída cuando el partido estaba llegando a su final.

Fue a los 80 minutos de juego cuando el delantero Mario Evaristo recibió una dura falta a 35 metros del área francés y el árbitro brasileño Almeida Rego sancionó con un tiro libre. Aunque la posición donde se efectuaría la reanudación del juego no parecía peligrosa debido a que era sobre el costado derecho y esquinada respecto al arco, Thépot armó una barrera de tres hombres y él se colocó en el medio de los postes para facilitar su intervención.

Luis “Doble Ancho” Monti, dueño de un fortísimo remate, tomó la pelota y se propuso ejecutar la falta. Mientras el mediocampista de San Lorenzo tomaba carrera, por detrás del arco defendido por Thépot, pasó un tren y su maquinista, al ver el estadio repleto, hizo sonar el silbato de la locomotora. En ese momento, Monti desenfundó un sólido disparo que se filtró por un hueco de la barrera y terminó por estrellarse contra la red, sobre el ángulo superior derecho del atónito Thépot, que se quedó tieso ante el fuerte tiro.

El gol significaría, entonces, la primera victoria de Argentina en los Mundiales y aunque los compañeros de Monti lo abrazaron y vitorearon por el fantástico gol, más de uno le agradecía para sus adentros al maquinista de aquel tren por desembrujar el arco maldito.

En Bangladesh, somos locales otra vez

Agustín Loza @agustinloza25

Cuando una selección queda afuera de un Mundial, se dice que la gente toma a otro equipo como el favorito. Aunque parezca utópico, toda Bangladesh se puso a alentar por Argentina, pero no es casualidad, es una historia que viene desde hace muchos años.

Este país, que se ubica al este de la India, tiene una superficie de 148.460 kilómetros cuadrados, casi equivalente a la provincia de Mendoza. El video de los festejos en Daca, la capital, tras la clasificación de los sudamericanos a octavos de final de Rusia 2018, se viralizó. Es increíble cómo la gente está tan contenta. Pasan motos, autos y camiones. Todos repletos de personas en una caravana interminable y cada uno con una bandera albiceleste.Cualquier distraído podría pensar que esa explosión de felicidad es en cualquier punto inhóspito de la República Argentina. Pero no, es en la ciudad más importante del territorio bangladesí.

Y esta simpatía no es casualidad, y no es por el fenómeno que genera Lionel Messi a lo largo del planeta. Después de mirar esas imágenes, también, otro se pone a pensar: ¿por qué el equipo comandado por Messi y compañía puede tener tantos fanáticos en un lugar tan impensado? Aunque los futbolistas del equipo que dirige técnicamente Jorge Sampaoli son conocidos mundialmente, nada puede asegurar que hayan generado un vínculo tan fuerte con el octavo país más poblado del planeta (167.671.000 habitantes).

La historia cuenta que entre 2005 y 2006 en el seleccionado asiático entrenó un argentino. Andrés Cruciani, nacido en Bahía Blanca, estuvo sentado en el banco del elenco de ese país. Pero el director técnico no fue la causa como para generar este vínculo tan significativo.

Bangladesh solía ser una colonia británica con Pakistán y la India. En el siglo XVII, era denominada Bengala. En 1947 fue dividida en Bengala India. Luego se unió al estado de Pakistán y finalmente, en 1971 se independizó y nació la República Popular de Bangladesh. Durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas inglesas utilizaron el territorio bangladesí para evitar un ataque de Japón. Las cosechas fueron arrasadas como parte de esa estrategia, lo que provocó una hambruna en el sur asiático, donde murieron más de dos millones de personas.

En el medio de tantas separaciones, hubo conflictos bélicos entre las distintas colonias que habían pertenecido a Gran Bretaña por cuestiones religiosas. Estos enfrentamientos dejaron como saldo las muertes de más de medio millón de personas. El proceso de independización era bastante duro, por eso, la relación con sus ex colonizadores se quebró por completo. La población del país asiático recuerda esos momentos con muchísimo dolor.

Cuando estalló la Guerra de Malvinas entre Inglaterra Argentina en 1982, Bangladesh se puso del lado de los sudamericanos, que reclamaban esa parte del territorio del Océano Atlántico Sur. La relación entre el gobierno argentino y el bangladesí era buena. Ese fue uno de los puntos en común.

El deporte y la política siempre van de la mano. El fútbol, en este caso. En los cuartos de final de México 1986, se puede decir que comenzó la devoción de la gente de Bangladesh al equipo albiceleste. También deliraron y se emocionaron con los goles de Maradona, la Mano de Dios y, quizás, el más lindo de la historia de los Mundiales, como cualquier argentino, y vieron a los ingleses de rodillas ante el espectáculo del Pelusa en el Estadio Azteca.

Lo cierto es que 32 años después, también estallaron con el tanto de Marcos Rojo a Nigeria en Rusia 2018. Los 17.050 kilómetros que separan a Bangladesh de Argentina no son excusas para no festejar. Este sábado, cuando los de Sampaoli enfrenten a Francia, en este país asiático cambiarán sus colores verde y rojo, para ponerse, otra vez, la celeste y blanca, al igual que todos los argentinos en cualquier parte del mundo, y como lo vienen haciendo hace años.

La Argentina debe aprender de Francia

Tatiana Milani @TatMilani

La desatención al juego del compañero de Cristiano Ronaldo por parte del entrenador Didier Deschamps no es algo de la actualidad. Benzema no participa de un partido internacional con la selección francesa desde el 8 de octubre de 2015, quedándose así también afuera de la Eurocopa que jugaría en su territorio natal el año siguiente. Todo esto comenzó en medio de una concentración del equipo nacional para jugar un amistoso frente a Armenia hace casi tres años. Su colega Mathieu Valbuena estaba siendo extorsionado por tres personas que tenían en su poder un video sexual de él junto a su mujer y le reclamaban 150 millones de euros para no publicarlo a través de Internet.

Por su lado, el delantero francés, que también fue contactado por uno de los estafadores, intentó aconsejar (o no) a su compatriota. Le ofreció al mediocampista el número de uno de sus amigos para que le “solucione el problema”, ya que desde el primer momento se había negado a pagar la cantidad de dinero que le pedían. En ese entonces, lo único que contestó Valbuena fue: “lo pensaré”.

El conflicto llegó exactamente un mes después de esta conversación, cuando Benzema fue acusado de “complicidad de tentativa de chantaje” y “participación en una asociación de malhechores”. El sitio Europe1 hizo pública una comunicación telefónica del 6 de octubre entre el delantero y Karim Zenati, un amigo de su infancia que hacía de intermediario, que demostraba que había algo detrás de esa “ayuda” a Valbuena. El jugador merengue viviría la peor parte en el último mes del 2015 cuando Noël Le Graët, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), anunciaba en conferencia de prensa que no podía formar parte del seleccionado hasta que este tipo de problemas se solucionen. Entre medio de toda esta polémica, Deschamps tuvo que armar la lista de convocados para la Eurocopa 2016, en la cual Francia fue el país sede, y mencionó en una entrevista que Benzema era un futbolista que varios equipos querían que participe de su lado, sin embargo su nombre continuaba sin aparecer entre los franceses elegidos. La justificación del mismo director técnico fue que era por la presión que los medios de comunicación ejercerían sobre ellos si él volvía al conjunto nacional.

La FFF emitió un comunicado para explicar de manera oficial todos estos entredichos. Allí aclaraba que para ellos “la actuación deportiva es un criterio importante pero no exclusivo para estar en la selección”, aludiendo a que los integrantes que la componen deben ser ejemplares fuera de la cancha también. Días antes del torneo europeo, Benzema declaró que la verdadera causa por la cual no lo llamaban para el conjunto francés era por una cuestión racista hacia su ascendencia norteafricana (su padre es de origen argelino). Estas declaraciones no fueron bien recibidas por la población nacional y, según una encuesta, un 78% de ellos no quería que él regresara a formar parte de Les Bleus. A mediados del año pasado el Tribunal Supremo falló a favor del delantero y la causa se reabrió para ser examinada, sin embargo, tres años después, Deschamps continuó sin tenerlo en cuenta para la actuación de la selección en Rusia 2018.

La Argentina no solo debe analizar futbolísticamente a Francia para el partido del sábado, sino también cómo actúa a la hora de tomar este tipo de decisiones. Además de la actuación de Benzema en esta temporada, la FFF le dio más importancia a su forma de ser y a sus actitudes fuera de los 90 minutos de juego. En este país hay muchos casos parecidos al del francés, en los cuales los futbolistas tienen una vida, muchas veces polémica, que a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) poco y nada le importa.

Brasil y una liga de fútbol contra la homofobia

Tatiana Milani @TatMilani

Algo de público conocimiento es que el fútbol masculino es considerado como la cantera del machismo y la homofobia. Hay miles de casos de jugadores que practicaban este deporte cuando eran chicos, pero entendieron que si querían reconocer su elección sexual debían abandonarlo, porque jamás iban a ser aceptados en ese ámbito, y otros tantos que no aguantaron la presión y llegaron al extremo de quitarse la vida.

Uno ejemplo es el del brasileño Douglas Braga quien a los 12 años se mudó a Río de Janeiro para perseguir el sueño que tiene cualquier niño latinoamericano: ser futbolista profesional. Hasta llegó a abandonar la escuela secundaria para poder entrenarse ocho horas diarias y los 18 años lo alcanzó, fue fichado como arquero del club Botafogo. Cuando todo iba sobre ruedas y su sueño ya estaba casi realizado, un hombre llegó a su vida.

Tres años después de esto, por una cuestión jurídica de contratos, estuvo un tiempo sin jugar. En ese entonces encontró y se enamoró de su primer novio. “Jugando a fútbol, realmente no sabía ni aceptaba que fuera homosexual”, explicó Braga y debido a esto abandonó la disciplina y decidió ser abiertamente gay. No obstante y por suerte, descubrió la LiGay.

“No hay una ley que lo prohíba, pero en Brasil hay una barrera social que, de hecho, prohíbe a los gays jugar. Ahora muchos están redescubriendo el deporte después de haber sido intimidados como niños”, comentó André Machado, uno de los principales impulsores de la liga mencionada.

Machado tuvo una idea para manifestar esta exclusión, la creación de la LiGay Nacional de Futebol (LGNF) en agosto de 2017. Este es un torneo donde los equipos aceptan que sus jugadores sean como ellos quieren ser. Por el momento los partidos son de siete contra siete, con 12 minutos de duración. Ocho son los conjuntos que integraron la primera Champions LiGay. Se dividieron en dos grupos de cuatro y los dos mejores de cada zona clasificaron a la semifinal. Bharbixas fue el campeón.

En abril del año corriente comenzó la segunda edición y ya duplicó el número de equipos inscriptos (ahora son 16). Pero los organizadores aspiran a más. En agosto se llevarán a cabo los World Gays Games y ellos quieren llevar a tres de sus mejores grupos.

“No solo somos organizadores de encuentros deportivos, en cambio, somos gestores de un cambio de mentalidad que se hace desde un juego”, afirmó Machado. Mientras más viralización se puede hacer de estos hechos más se va a transformar el pensamiento de la sociedad. En el último año, según el Grupo Gay de Bahia (GGB), hasta septiembre del 2017, 277 personas murieron en Brasil por causas homofóbicas, una cada 24 horas, logrando convertirse en el año en el que más individuos fueron asesinados por ser quienes quieren ser.

La realidad es que no hay ninguna diferencia en el tipo de fútbol que juega una persona heterosexual y una gay, pero aún así hay una opinión general de la sociedad que les impide ser futbolista y los aísla. Por esto hay que generar estos proyectos donde pueden ser libres como ellos quieran. Y ya lo dijo Luis Alberto Spinetta: las habladurías del mundo no podrán atraparlos.

Los caminos de la vida de Cuadrado

Santiago Luli

Los conflictos armados en Colombia son cosa de todos los días, con diferentes grupos paramilitares, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Estado que se supone que vela por la población. Estas guerrillas se llevaron la vida de hombres, mujeres y niños inocentes que lo único que hacían era transitar por territorios signados por la violencia. Uno de estos desafortunados fue el padre del futbolista Juan Guillermo Cuadrado, también llamado Guillermo.

El barrio en el que vivían ellos no se caracterizaba por ser tranquilo, sino que todo lo contrario, era tierra de nadie. En realidad, tierra de tiroteos y balas. Las escondidas a las que jugaba el actual jugador de la Juventus no eran como las que disfrutan normalmente todos los chicos de su edad: no había un compañero que comenzara a contar para que luego los demás corrieran con adrenalina y buscaran un lugar para ocultarse. Sus padres le enseñaron que la señal que tenía para ir a un refugio era el temible sonido de un arma disparándose, y en caso de no encontrar dónde quedarse, las consecuencias podían ser peores.

Como de costumbre se inició una balacera en el vecindario y Juan, con cuatro años, se ubicó debajo de su cama para poder protegerse del enfrentamiento, hasta que cesaron las explosiones de las pistolas. Sin embargo, cuando salió de su escondite, observó la imagen más trágica de su vida: su padre había fallecido en el piso de su propia casa, una nueva víctima de la coyuntura colombiana.

Desde ese día, la familia de Cuadrado tuvo que adaptarse a las dificultades: las sentimentales, al perder a alguien tan querido, y las económicas, ya que se habían quedado sin una fuente de ingresos. Por esta última razón la madre de Juan Guillermo tuvo que ir a trabajar embolsando bananas para poder mantener su hogar. Él era tan pequeño que no tenía manera de ayudar en ese momento, aunque con el correr de los años y con la ayuda de la pelota de fútbol, que prácticamente era una extensión de su pie derecho, comenzó a crecer en el mundo del deporte, convirtiendo luego esta actividad en su ocupación para contribuir con su madre y hermanos.

A lo largo de casi 10 años de carrera el mediocampista tuvo la posibilidad de recorrer el mundo de la mano de los seis equipos en los que jugó, aunque los mejores momentos se los brindaron su club actual y el Chelsea, ya que en ambos pudo ser campeón y una de las figuras de cada liga, la italiana y la inglesa.

En la actualidad aprovecha cada oportunidad que tiene para escaparse un ratito de la vorágine del fútbol y poder ver a su familia, sea en Navidad o en otra festividad, para no olvidar sus raíces y agradecer a los y las que siempre estuvieron. También agradece a Dios, el acompañante de muchos colombianos y colombianas.

La cábala por la Selección y la legalización del aborto

Tatiana Milani @TatMilani

“Se viene la cábala, se viene la ley #SenadoresQueSeaLey twittea la diputada Brenda Austin, representante de la Unión Cívica Radical por la provincia de Córdoba, junto a una foto acompañada por otras integrantes de la cámara luego del partido en el que el equipo argentino ganó y con lo justo clasificó a octavos.

Entre algunas de las mujeres que aparecían en la imágen estaban Victoria Donda, portavoz del Movimiento Libres del Sur, y Silvia Lospennato, del interbloque Cambiemos. Algo que era imposible, hasta de imaginar, que sucedería en esta época de la famosa grieta que nada pueda unir.

Sin embargo apareció el feminismo y la ley por la interrupción voluntaria del embarazo para armar el puente que se esperaba.Ellas con sus sonrisas y sus pañuelos de la campaña por la despenalización y legalización del aborto en Argentina fueron algunas de las principales responsables de que hoy se recuerde al 14 de junio como un día clave en la política del país.

No solo fue especial por el millón de personas que se movilizó hasta el Congreso y aguantó toda la noche allí a pesar del frío, sino porque se logró aquello que se iba a buscar, la media sanción en la cámara de diputados.Esta victoria hubiese sido imposible de no ser por este grupo de Whatsapp al que lo nombraron como “L@s soror@s”.

Los otros diputados que también allí aparecían eran Mónica Macha (Unidad Ciudadana), Romina Del Plá (Frente de Izquierda), Mayra Mendoza (FpV-PJ), Cecilia Moreau (Frente Renovador), Carla Carrizo (Evolución), Alejandra Martínez Karina Banfi (UCR), Araceli Ferreyra y Lucila de Ponti (Movimiento Evita), la jujeña Carolina Moisés (Bloque Justicialista), y Daniel Lipovetsky (Cambiemos).

Todos juntos se pusieron la lucha de las mujeres al hombro y legislaron por ésta.Ahora se encuentran a la espera de que suceda lo mismo el 8 de agosto cuando se debata el proyecto dentro del conjunto se senadores, para que de una vez por todas sean ellas las escuchadas.Ojalá que este grupo continúe reuniéndose, no solo para que la Selección Argentina levante por tercera vez una copa del mundo, sino también para que los y las habitantes del país puedan tener leyes que los respalden y representen de una vez por todas.

Clairefontaine, el lugar donde comienzan los sueños franceses

Tomás Grasso @tomassgrasso

El proyecto Clairefontaine fue originalmente una creación del mandamás de la Federación Francesa de Fútbol, Fernand Sastre, y fue inaugurado por el presidente de la República, Francois Mitterand en 1988. Escondido por un pueblo de solo 913 habitantes, se construyó sobre el castillo de Montjoye, ubicado a 50 kilómetros de París y en las profundidades de un bosque.

Actualmente, es la cuna del talento, es donde se comienzan a foguear las futuras generaciones que nutrirán a la selección gala. En una sociedad que acostumbra a festejar los éxitos deportivos y no se valora el esfuerzo que conlleva el tránsito de un el largo camino al logro. ¿Qué rol cumple esta academia en el admirado proyecto del seleccionado francés?

Sin lugar a dudas que el papel es fundamental. Previo a su inauguración, el único logro deportivo destacable era la obtención de la Eurocopa 1984 con la memorable actuación de Michel Platini. La búsqueda desde sus comienzos fue darle una identidad, implementar una visión unificada para el juego nacional. Por ello se direccionó a la formación académica y futbolística de niños de entre 13 y 15 años.

Los frutos llegaron 10 años después, con la consagración en la Copa del Mundo que disputaron en condición de anfitrión. El predio los albergó tanto en el mes previo como durante la competencia, allí varios jugadores que fueron parte del instituto educativo en su infancia, volvieron a cruzarse con esos olores y rincones en los que soñaron llegar a defender la camiseta nacional, entre ellos Thierry Henry –máximo goleador histórico- y Lilian Thuram.

“Esos edificios son más que una herramienta fantástica. Son una piedra angular, una visión, una filosofía, un lugar de unidad. Cuando se abrieron, no podíamos imaginarnos el papel que este lugar jugaría diez años después”, dijo Gerard Houllier, el ex mánager del Liverpool que trabajó en la Federación a principios de la década de 1990.

Esa generación de jugadores tuvo continuidad en el tiempo y dos años más tarde alzaron la Eurocopa organizada por Bélgica y Holanda de la mano de Zinedine Zidane. Clairefontaine y la identidad que desde allí se creó, forjó una nueva camada que llevó a Francia a una nueva final del mundo en 2006, aunque esta vez cayó contra Italia por tiros desde el punto penal.

Desde ese punto alcanzado 12 años atrás hasta el día de hoy, se forjó una generación de jugadores que es la encargada de defender la esperanza de Les Bleus en Rusia 2018, la temible delantera que forma con Kylian Mbappé, Olivier Giroud y Antoine Griezmann fue formada en un 66% en Clairefontaine. Únicamente el atacante del Atlético Madrid no fue parte de la academia. Del plantel actual se puede sumar a Blaise Matuidi, Paul Pogba, N´Golo Kante y Benjamín Mendy.

Los datos estadísticos avalan un proceso que comenzó a pensarse después del declive futbolístico que vivió el país galo en la década del 60 y mediados de la del 70, y que este año cumple 30 años desde su arranque, y espera tener un aniversario a toda orquesta con la obtención de la Copa del Mundo de Rusia 2018.

Francia, entre racismo, sociedad y valores

Julián Rozencwaig

El pequeño rubio que jugó al rugby y quebró el antebrazo de un arquero con un tiro libre ejecutado desde 25 metros en su niñez ya tenía 29 años. La atribución como líder la ganó él solo al afrontar situaciones adversas como aquella en la que tuvo que comunicarle a Marcel Desailly, el único jugador de un plantel francés dentro de una nación racista nacido en África, la muerte de su hermano. Por esto y otros tantos acontecimientos más, Didier Deschamps era capitán de la Francia campeona mundial de 1998.

El 23 de mayo de aquel año, a dos semanas del inicio del Mundial, la celebración del 150º aniversario por la abolición de la esclavitud se conmemoró mediante una marcha en París. En la inauguración mundial del 10 de junio, cuatro estatuas con nombre atribuido representaron razas que pueblan el mundo: el europeo Romeo, el amerindio Pablo, el asiático Ho y el africano Moussa, efigies que instalaron su figura aquel día dentro de un país repleto de segregacionismo a los inmigrantes musulmanes y a los negros que convivían y aún conviven en suburbios franceses.

Sin embargo, cuando el combinado nacional venció 3 a 0 a Brasil en la final del 12 de julio, el júbilo no conocía de identificaciones, ni de color de piel, ni de etnia, ni de nacionalidades. El conjunto dirigido por Aimé Jacquet, el entrenador que era cuestionado por sus resultados y que admitió dos años atrás que el tiempo le daría la razón (homología entre el director técnico Jorge Sampaoli y su Selección Argentina), logró la unión del pueblo mediante el fútbol, cuando una multitud festejó en el centro parisino. Daniel Cohn-Bendit, miembro del Parlamento Europeo desde 1994, lo describió tal cual: “La noche en que la Selección de Francia ganó, Francia se unió”.

Ese equipo había logrado, aunque sea por tiempo definido pero prolongado, olvidar las diferencias sociales de la población junto al trato de inferioridad hacia los habitantes de los guetos –es hasta la actualidad que proliferan actitudes racistas hasta la aplicación de terrorismo-. Nelson Mandela, expresidente sudafricano y líder del activismo contra el sistema racial apartheid, comunicó que el logro mundialista fue un símbolo antirracista durante una visita del plantel al mandamás, actividad de la que previamente se regocijaban exclusivamente los jefes estatales.

El sábado a las 11 de la mañana la Selección Argentina enfrentará a un país unido, que se conecta pese a las barreras del racismo como lo hizo a partir de aquel 12 de julio de 1998 en adelante, cuando una Eurocopa o un Mundial se presentaba y aún hoy se presenta en su camino. Una selección francesa que, al contrario del conjunto albiceleste, no fulgura nada de lo que sucede dentro del vestuario y, en cambio, pacifica la relación grupal. Deschamps, ese nene que ya nacía líder en las categorías juveniles de Nantes, impone desde su llegada al cargo en 2012 respeto a la camiseta, al himno, a la autenticidad, a la humildad y presenta un manual para tratar con la prensa. Valores importantes para afrontar una Copa del Mundo, o lo que es idéntico: la vida.

Cortázar explicó a Argentina y a Francia

Joaquín Arias

Durante sus 69 años de vida, Julio Cortázar pisó más veces el Luna Park con motivo de algún combate de boxeo, que cualquier estadio de fútbol. En abril de 1973 publicó en la revista El Gráfico una crónica sobre una pelea protagonizada por Miguel Ángel Castellini y Doc Holliday. Escribió “Torito” para rendir homenaje a Justo Suárez, púgil oriundo de Mataderos. Estaba, y sigue estando, claro, el vínculo más intenso del autor de Rayuela con el deporte, lo marcó su pasión por el ring y los puños.

Sin embargo, hay una causa que hubiese justificado que Cortázar, a los 103 años, se recostara en el sillón de su casa de Banfield o de París para observar una pelota número 5 desplazándose en Kazán: Argentina, el país en el que se crío y creció, enfrentando a Francia, la nación que lo acogió cuando decidió escapar de la última y salvaje dictadura y que le otorgó la nacionalidad. Un encuentro que, en Mundiales, no ocurría desde 1978, cuando él y su pluma todavía latían.

Tomemos esta conexión tripartita y visualicemos cómo “Final del juego”, un libro de cuentos publicado en 1956 por el franco argentino, puede explicar las génesis y las aspiraciones futbolísticas de la selección albiceleste y la gala. No se culpe a nadie, uno de los 18 relatos, tiene como protagonista a una persona que es víctima del ritmo vertiginoso y la intensidad con la que se vive, a tal punto que fallece en el intento de ponerse un pulóver. En el ideal de Jorge Sampaoli y Didier Deschamps, sus equipos imponen ese ritmo enérgico e incesante con el objetivo de someter al rival.

En Las Ménades, otra de las historias, una mujer de rojo devora al Maestro de un concierto entre la euforia del resto de la audiencia. El potencial ofensivo de ambos conjuntos –Messi, Higuaín, Griezmann y Mbappé como exponentes destacados- permite creer que, en caso de estar iluminados y tener ese hambre voraz, el canibalismo en el ataque puede reinar. Asimismo, se puede asociar a la Selección Nacional con La Puerta Condenada: Petrone, el personaje principal que no puede dilucidar si escucha el llanto de un bebé despierto o si lo hace en sus sueños, vive entre el mundo real y el imaginario. El mundo real de Argentina en el que “las cosas se dicen de frente”, citando a Jorge Sampaoli, se ve atravesado por un mundo virtual que “te hace una persona descartable cuando perdés un partido”.

Por último, en el cuento Los venenos se produce un encuentro entre otros universos: el de la capital y el de los suburbios. En el elenco europeo, en tanto, se complementan las raíces francesas con las del África árabe y el África negra. “Black, blanc, beur”.

Argentina entera cruzará los dedos para que el sábado, cerca de las 13, el único hilo con Francia y Cortázar sea elfinal del juego para los de camiseta azul.