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Gonzalo quiere atajar

Por Lucas López

Unos ojos marrones llenos de ilusión, los dientes blancos parejitos. El pelo degradado, la barba perfecta y siempre acompañado por un mate, armado con montañita, de más está decir. “Muchas veces se piden los mates de Siri”. Gonzalo Siri cumple el estereotipo de jugador de inferiores. Categoría 2003. Arquero desde los 11 años, cuando su padre se dio cuenta de que había talento para la posición. Al principio no atajaba, era jugador de campo. Antes no existían los niños que quisieran atajar, era un puesto reservado para el más malo o el más ‘gordito’. Ya no es así (gracias, Dibu).

Se levanta temprano, muy temprano. Cinco y media de la mañana. Hace diez minutos en bici y va junto a su compañero a entrenar. Todos los días se presenta en el predio de Argentinos Juniors, en donde pasa las horas entrenando para ser mejor y ganarse un puesto. “Este es mi sueño”, dice. “No me importa si es en Argentinos o en un club de la C, yo quiero dedicarme a esto”.

Sus compañeros le dicen ‘el loco Siri’, y aunque al principio le gustaba el apodo, hoy ya no. Digamos que se lo comió el personaje y se mandó ‘muchas cagadas’. Preferiría que lo llamen ‘el sereno Siri’. “Soy medio loco así que llego al vestuario y pongo el tecno a todo lo que da, aunque me lo critiquen yo lo hago para joder y que se rían un rato”, confiesa.

2022 fue un año de altibajos. Empezó el año entrenándose con el plantel de Primera División. Luego debutó en Reserva por la lesión del arquero titular, para más tarde ser llamado a los entrenamientos de la selección. “Mascherano te citó, tenes que ir a Ezeiza, me dijeron. No aguanté y me puse a llorar solo en el vestuario”. El cielo en la tierra. “Fui con mis compañeros e hice el peor entrenamiento de mi vida, no entendía absolutamente nada”.

A los primeros que les contó la noticia fue a su familia. Papá, mamá y hermana. “Los llamé desde el auto cuando terminé de entrenarme. Les dije ‘no me van a creer pero me citaron para la sub 20’. Todos lloramos un poco”. Su madre es puericultora, su hermana -menor- juega al básquet, y su padre es visitador médico, pero también es entrenador de fútbol. Siempre lo bancó, desde que le pateaba en el patio de su casa en Villa Pueyrredón, hasta ahora que se lo puede encontrar detrás del arco de Gonzalo en sus partidos. 

No solo comparten la pasión por el fútbol, sino que tienen otro lugar de encuentro: las zapatillas. Gonzalo dedica sus horas libres a un emprendimiento de calzado familiar. “No sé si las amo más que a un familiar”, se ríe, mientras muestra su última adquisición, unas Travis Scott x Jordan “Black Panther”. En su casa tiene un ‘stand’ con unos veinte pares de zapatillas, con sus dos favoritas posando en la cima.

Sabe que es difícil llegar a vivir del fútbol. Y aunque ahora está totalmente enfocado en el deporte (2023 es su último año para que Argentinos Juniors le firme contrato, sino, quedará libre) en el fondo empieza a pensar que le gustaría hacer en su vida: “Si no es el fútbol, las relaciones públicas y las ventas me atraen, así que empecé vendiendo zapatillas”.

Gonzalo llegó a lo más alto que puede llegar un juvenil, como que el propio Javier Mascherano te cite a entrenar para su selección, y también sintió lo peor que puede sentir un jugador, ver cómo tu tiempo de juego se ve reducido cada vez más, cuando vos sentías que eras imparable y que te ibas a comer el mundo. No es fácil, pero por suerte está bien acompañado. Tiene tres amigos que para él son indispensables: “Los amigos los elegís, y no me pueden faltar en ninguna, ni en las malas ni en las buenas. En las buenas es cuando más quiero que estén, y en la malas cuando ellos más quieren estar”.

“Quedate tranquilo, que acá no termina el fútbol”

Por Valentino Gentile 

Es martes por la tarde. Sebastián Ybares, de 26 años, está sentado frente a la mesa de su living. Me pasa un mate mientras sostiene a Atilio, su hijo de seis meses, y al mismo tiempo me muestra en la televisión un video. Es un compacto, una recopilación de sus goles y mejores jugadas. 

Más allá de estar cebando mates, su mirada nunca se despega de la pantalla. En el video se lo ve vistiendo diferentes camisetas, en diferentes estadios. Atlas, Central Ballester, Defensores de Cambaceres, Sportivo Barracas. Este compilado de goles hace un tiempo servía como referencia y carta de presentación para el delantero. Hoy, es una ilustración para un estudiante de periodismo. 

El día está nublado, pero cada tanto se asoma un rayo de sol que ilumina la casa, y que ilumina el barrio de la localidad de Ingeniero Maschwitz, de clase media trabajadora, en el cual a las cuatro de la tarde se percibe una tranquilidad que lo hace a uno olvidar que la Autopista Panamericana, por donde transitan miles de autos por día, se encuentra a solo ocho cuadras de distancia. En las calles de ese barrio, un Sebastián de seis años daba sus primeros pasos con una pelota de la mano de su hermano mayor. Luego, comenzaría a concurrir al polideportivo de Ingeniero Maschwitz. 

Ybares empieza a hablarme de Alejandro, su padre: “Me acuerdo patente de un domingo que desayunamos en la cama. Yo tenía 9 años, y vimos un anuncio en el Olé de que probaban chicos de infantiles para River. Mi viejo me dijo si quería ir. Yo era fanatico de Boca en ese momento, pero le dije que no me importaba, que yo quería jugar al fútbol”. Su mirada lo deja en evidencia. Probablemente ese sea un recuerdo que lo acompañe toda su vida, y que poco tiene que ver con el anuncio de Olé.   

Quedó en River, donde tempranamente recibió el primer “No” de su carrera: “Mi papá fue muy tranquilo, y con las palabras exactas me dijo: ‘Quedate tranquilo, que acá no termina el fútbol’. Y fue así”. Su camino a partir de allí no dista demasiado del de muchos jugadores. Inferiores en Chacarita, Platense y Armenio, donde debutó a los 20 años. 

En todo ese trayecto, nunca se olvida de Damián, su hermano mayor, ni de cómo juntaba las monedas para llevarlo a entrenar en colectivo después del colegio. Lo perdió el año pasado, y cuando lo recuerda se le quiebra la voz y sus ojos se pierden. Pese a responder extensamente todas las preguntas, cuando habla de su hermano es breve. Se refugia en un beso a su hijo. Nació el año pasado, y en ese entonces también significó un refugio.

Se interrumpe la entrevista. Hoy Ybares está solo en la casa con Atilio. Silvina, su mujer, está trabajando, y las necesidades de un recién nacido hacen que las preguntas queden en un segundo plano. Sin embargo, el compilado de goles sigue de fondo en el living. Entre risas, el ex jugador declara: “Mirame, antes estaba ahí, pegando codazos, y ahora cambio pañales”, y en una frase graficó a la perfección el cambio que dio su vida a finales del año pasado. 

Sebastián Ybares dejó el fútbol profesional en octubre de 2022, a los 26 años. Escribir sobre las dificultades cotidianas de un jugador de Ascenso no sería nada innovador. Desde que empezó a jugar, siempre tuvo trabajos paralelos, y tan solo un año de su carrera le permitió vivir íntegramente del fútbol. Con la cuarentena, esto empeoró. Se entrenaba solo en su casa, sin garantías de que Atlas, club en el que jugaba en ese entonces, le pagaría el sueldo.

Como si fuera poco, a principios de ese mismo año sufrió una miocarditis y una pericarditis. Se trata de una inflamación del corazón que le requirió un reposo deportivo absoluto, y que lo dejó sin jugar ni entrenarse por un mes. Tiempo después, supo que la causa fue el exceso de estrés.  

Él, sin embargo, no cuenta nada de esto con pesar ni angustia. Por el contrario, se llena de orgullo: “Los jugadores de Ascenso juegan realmente por pasión”.  

Pero, ¿hasta cuándo puede resistir la pasión? Cuando le consulté si había vivido situaciones violentas en su carrera, su respuesta fue rotunda: “Ves de todo, en el Ascenso ves de todo”. Y ese “de todo” puede resumirse en el día que, en un entrenamiento de Alem, un integrante de la barra brava ingresó al club sin ningún tipo de restricción e intentó apuñalarlo tres veces por el mal rendimiento del equipo. 

La decisión del retiro a tan temprana edad no fue fácil ni egoísta: “Hoy en día tengo una familia, y mi familia no come pelota”. De un día para otro, Ybares dejó de ir a entrenarse todos los días a un club, y cambió su rutina por un trabajo fijo de lunes a viernes. 

En la televisión ahora juegan Lamadrid contra Alem, en una cancha cuyo pésimo estado resalta más que cualquier otra cosa. El partido corresponde a una fecha del Apertura de la Primera C. Ybares nombra a ex compañeros que aún están en actividad, y deja ver cierta nostalgia por volver a ocupar ese lugar. Más allá de las dificultades económicas, de la violencia, de los atrasos en los pagos, de la falta de descanso, la pasión sigue ahí. 

Hoy disfruta de su familia. Ya no tiene que pelearse con dirigentes ni lidiar con barras, y sabe que a fin de mes su sueldo está asegurado. Sin embargo, Ybares sigue siendo futbolista. Ya lo era antes de debutar, cuando él y su familia resignaban todo para ir a entrenar. Lo fue cuando jugaba sin saber si cobraría a fin de mes, y lo es ahora, cuando juega los fines de semana con sus amigos, o cuando se sienta a ver fútbol con su hijo en brazos. Sería injusto decir que ya no es futbolista por un simple retiro.  

“El futuro del fútbol será femenino”

Por Gianfranco Stumbo

Es sábado al mediodía, está soleado pero igualmente hace un poco de frío por la época del año. En su casa ubicada en un coqueto pasaje del barrio de Villa Devoto se encuentra Salvador Stumbo, que recibió a su nieto para almorzar unas milanesas con puré que cocinó su esposa Nelly. En sus ojos celestes de “Tano”, se lo nota visiblemente molesto porque se bloqueó la clave de su cuenta bancaria, y sabe que debe ir a cambiarla personalmente, porque la contestadora del teléfono del banco no le está ofreciendo ningún tipo de solución. Eso sumado a que fue operado hace tan solo un mes, por lo que las mínimas alteraciones a su tranquilidad están siendo maximizadas enormemente. Para calmarse, se sirve un vaso de gaseosa y comienza a hablar con su nieto, mientras espera a que esté lista la comida.

-Hoy soñé con Grondona, yo estaba en una reunión y él atrás de un vidrio, desde ahí me llamaba: ¡Stumbo!, ¡Stumbo! Estaba mal en mi sueño, pobre.

¿En 2014 falleció Grondona, no?

-Si.

-¿Y vos cuando te fuiste de la AFA?

– En 2016, antes de que asuma Tapia.

Salvador Stumbo (foto) comenzó su trayectoria como dirigente del fútbol argentino en la refundación de Sportivo Italiano en 1964, ya que justamente es miembro de esta colectividad, una de las más grandes que llegaron a la Argentina. Posteriormente, en 1980, sería dirigente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, provincia en la que estaba instalado hacía más de diez años por cuestiones laborales. En los años en los que el club se encontraba en la Primera División, Stumbo estuvo en el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino y por otro lado, fue representante de la asociación en las asambleas del Comité Olímpico Argentino y de la Confederación Argentina de Deportes, entre otras cosas.

Gimnasia espera una semana de definición

En 1994, la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) obligó a las asociaciones a que le den más importancia al deporte femenino para formar selecciones nacionales, pero en la AFA, no había personas que quisieran hacerse cargo del tema. Fue en ese momento, que la carrera dirigencial de Salvador Stumbo cambió rotundamente, ya que Julio Humberto Grondona le solicitó que lo ayude a organizar el fútbol femenino en Argentina. 

Confesó que en un primer momento el cargo le costó debido al machismo de la época, pero que luego de interiorizarse en el tema, se entusiasmó y lo tomó con mucha responsabilidad. 

No falta mucho para que esté lista la comida, pero su nieto, que está muerto de hambre, interroga al protagonista, en parte para matar el tiempo y en parte porque le interesa de sobremanera lo que su abuelo tiene para contar.

¿Qué hiciste cuando empezaste?

– En ese momento no había nada, por eso empecé a armar torneos importantes. En un principio la selección se entrenaba en la cancha de El Porvenir, luego en el CeNARD donde hicimos una cancha nueva, y de ahí se logró ir al predio de Ezeiza, donde íbamos con las mismas condiciones con las que iba la selección de varones. Empezamos con el Sub 20, y el Sub 17. Nos daban las canchas, los vestuarios y los dormitorios para las chicas, ahí se empezó a tomar con cierta profesionalidad, esto cerca del 1998.

¿Y era complejo en lo económico?

-Sólo en un momento El Canal de la Mujer transmitía los partidos, el fútbol femenino no era tan importante porque habían solo 2 equipos armados como Boca y River, que hacían 20 goles por partido, entonces a la televisión en general no le era redituable, no tenía sentido el espectáculo. 

Primero había que invertir, armar los equipos, traer jugadoras del interior que es lo que hacíamos nosotros, les dimos hoteles en Buenos Aires, les pagamos los pasajes, comida, y hasta un viático. Ahí más o menos uno podía armarse, pero había otro problema, vos podías traer a una chica de 15 años para arriba, pero con las más chicas como de 11/12 años, se complicaba por la escuela, por los padres, por la responsabilidad que eso conllevaba para controlarlas y demás. Acá una jugadora femenina no tiene competición previa, en el interior tampoco, hay muy poca. Los clubes son los que no hacen una inversión, la diferencia es muy grande y eso influye, porque los hombres van en colectivo, compiten todas las semanas, van a buscar jugadores al interior, pero para las chicas no lo hacen. Igualmente, por un lado esto me parece lógico, porque si después un varón vale 30 millones de dólares, lo justifica. Con una chica esto es muy difícil, pero en algún momento va a pasar. 

Lo ideal es que el Ministerio de Educación tome como materia el fútbol femenino o el fútbol mixto en las escuelas. Hace poco se habló, yo estuve en la reunión hace 6 meses. Ojalá que de eso haya salido algo, siempre en la política se hablan las cosas y después en la práctica no se hacen.

¿Qué crees que dejaste?

-Toda una organización moderna del fútbol femenino, la calidad de las jugadoras yo no la podía conseguir, no dependía de mí sino de los clubes, pero les dejé toda la selección armada como si fuese la de varones, entrenando en el mismo lugar, y les dejé un torneo importante. Así que ahora depende de lo que hagan los nuevos dirigentes que hasta ahora lo están haciendo bien. Culturalmente se ha avanzado también, antes en un Boca-River llevaba 2000/3000 personas y ahora Boca cuando definió el campeonato llevó entre 20 y 30 mil contra la UAI Urquiza.

La comida ya está lista y Nelly se dispone a servirla en la mesa para terminar con el hambre que acecha a su nieto, que empieza a comer quizás más de lo debido y hasta forzadamente, hasta quedar empachado. Lo mismo hizo Stumbo, que ya más tranquilo y tras bajar con gaseosa un pedazo de milanesa de carne, expresó la más poderosa frase de todo el almuerzo:

-Siempre yo dije que a pesar de todos los inconvenientes que existían, el futuro del fútbol será femenino, algunos me miraban como diciendo este loco a dónde quiere llegar, si, el futuro del fútbol para mi será femenino dentro de 30 o 40 años.

-¿Por qué?

-Por el desgaste del fútbol masculino y la superación que tendrá el femenino. Es lo que yo pienso, cuando llegue se acordarán de mí.

Si bien Stumbo dejó el cargo hace ya varios años, todavía se nota en él un compromiso con la causa que le encomendaron hace casi 3 décadas, hacer crecer al fútbol femenino. A pesar de las obvias complicaciones económicas y culturales de la época, dejó marcado un camino que ahora están perfeccionando sus sucesores, con los que como bien dijo, está conforme. Hoy se ve muy lejano, pero si él cree que el futuro del fútbol será femenino, habrá que creerle, porque algo sabe.

Conte: “Haber terminado de estudiar me ayudó en el proceso de aprendizaje”

Por Luca Luvino

Facundo Conte fue campeón en Brasil, Polonia y China. Pero para él, ninguno de esos logros tiene el valor que tuvo el reciente título de la Liga Argentina de Vóley obtenido el pasado viernes 21 de abril con Ciudad, el club en el que dio sus primeros pasos en este deporte. 

El tercer puesto en Tokyo 2020 junto a la selección fue también un punto de reflexión para que el punta receptor decidiera volver, después 15 años, a la liga que lo vio debutar como profesional.

“Volví a la Argentina porque tras ganar la medalla olímpica e ir a jugar a Polonia, me vi con una remera verde y me sentí muy impersonal. Me sentía raro, no era mi camiseta”, declaró Conte en una entrevista que dio para estudiantes de Deportea.

Facundo Conte, Gastón Fernández y Hugo Conte, en un encuentro con estudiantes de Deportea.

En esa línea, dijo que haber jugado en todo el país y ser aplaudido en cada estadio fue emocionante. “Gente que venía de Misiones a vernos a Paraná; eso me reavivó mucho la llama de sentirme bien y querer seguir vistiendo un poco más la camiseta”, añadió el oriundo de Vicente López.

El regreso oficial del Heredero fue el 22 de octubre por la Supercopa 2022, torneo en el que Ciudad obtuvo el segundo lugar tras perder la final frente a UPCN.

Pero la revancha no se hizo esperar, y dos meses después del debut del 7, Muni venció a los del norte en la final de la Copa ACLAV. El Capitán que había vuelto para ser campeón, logró su cometido.

Pero los dirigidos por Hernán Ferraro querían más. En abril de este año, los bonaerenses, en busca del primer título de liga en su historia y los sanjuaninos, por el décimo campeonato en sus vitrinas, se volvían a ver las caras por tercera año consecutivo en la serie final de la Liga Argentina. 

Finalmente, la eliminatoria fue 3 a 0 para Muni, y el sueño de Facundo Conte, elegido como el mejor punta y MVP de las finales, de ser campeón con el club que lo vio crecer se hizo realidad. 

En el último tiempo y con la importancia de la educación como valor principal, Conte visita varias escuelas transmitiendo ese mensaje. “Haber terminado de estudiar me ha ayudado en el proceso de aprendizaje que no refiere sólo a lo deportivo; la educación es muy importante en la construcción personal”, reflexionó el jugador.

Hoy, disfruta más que nunca de su país y de su gente. Entiende el rol importante que cumple en esta etapa de su vida y el ejemplo que es para muchos jóvenes en pleno crecimiento que se apasionan por el deporte.

 

All Boys y el fútbol para hacer escuela

Por Santiago Gutiérrez y Leandro Manganelli

No todos llegan a Primera y los jugadores de fútbol tienen una preparación física y mental para estar al más alto nivel. Desde chicos ocupan gran parte de su tiempo en el intento de ser futbolistas profesionales y, en algunos casos, la escuela entra en el grupo de actividades que dejan de lado por jugar a la pelota.

En febrero de este año, la AFA y el Ministerio de Educación firmaron un acuerdo para que las y los jugadores juveniles completen sus estudios obligatorios, entre ellos la secundaria, sin que los entrenamientos y partidos interfieran en su carrera educativa. “Este convenio nos compromete a seguir construyendo un futuro con educación para todos los chicos y chicas que juegan en nuestros clubes”, expresó el presidente de la AFA, Claudio Tapia, en su cuenta de Twitter.

Sebastián Safier, profesor de geografía, integra el proyecto del Departamento de Educación de All Boys que tiene el objetivo de ayudar a los deportistas del club a terminar el secundario: “Estamos tratando de que aquellos jugadores que no lo han terminado puedan hacerlo. Me ofrecí para colaborar desde mi ciencia, la geografía, que también se relaciona con otras materias como historia o antropología”.

Este proyecto educativo es bajado del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y se trata de trabajos prácticos que les mandan a los estudiantes. La tarea de los docentes que integran el departamento es asesorar a los chicos cuando necesiten ayuda. “Sacamos algún tiempito de los entrenamientos”, cuenta a El Equipo Safier, aunque por temas de tiempo la temática es, en su mayoría, de manera virtual: “Tratamos de que los entrenadores, sobre todo de divisiones inferiores, le den ese espacio a los jugadores para que terminen sus estudios”.


“Apenas debuté en Primera largué el colegio. En ese momento pensé en solo dedicarme al fútbol. Ahora que tengo 24 años quiero retomarlo y terminarlo. Es importante ser un ejemplo para mí hijo”, declaró Cuti Romero.

Sin embargo, All Boys, según Safier, está priorizando la educación: “Los recursos son limitados, estamos tratando de enfocarnos en eso y recibimos donaciones del club como computadoras”. El departamento, que se creó hace dos años, le dio prioridad al fútbol desde un principio, pero buscan expandir este programa educativo a los demás deportes que se practican en el club como el básquet, futsal y handball. Además, se está haciendo un colegio maternal en All Boys y, aunque se trata del nivel más bajo, es una base para pensar en una futura escuela como la de Vélez o River.

Para Safier, una base educativa ayuda a “tomar decisiones tanto en el campo de juego como en la vida”, y terminar el secundario es muy importante. Lautaro Taboada, juvenil de 19 años de All Boys, que debutó en Copa Argentina y en la Primera Nacional -con gol incluido frente a Defensores de Belgrano- e integra la Selección Sub-20 del ascenso, está realizando el curso para obtener el título secundario. Otro caso es el de Maximiliano Salas, jugador de Palestino que actualmente compite en la Copa Sudamericana, que culminó sus estudios secundarios con la ayuda de Safier antes de que se arme el departamento, ya que vivía en la pensión del club. La intención de que los jugadores tengan los estudios completos venía desde antes.

La psicología juega un papel importante en el deporte y la educación es una base crucial para favorecer este aspecto. “Yo creo que la educación y el fútbol están muy relacionados a la construcción de una contención psicológica porque muchas veces los pibes pueden sentirse frustrados– dice Safier-. Hay una confusión, desde la ignorancia, de que el mundo del fútbol es nada más jugar, correr y entrenar un rato, pero hay una presión muy grande”.

Casos conocidos como el de Maradona, que salió de Villa Fiorito y cumplió sus sueños de jugar un Mundial y modificar las condiciones de vida de su familia, pueden convertirse en una presión para los jugadores que se están iniciando y que, en muchos casos, tienen que “salvar” a su familia. “All Boys tiene mucha relación con el vínculo social y con tratar de hacer acciones por el barrio”, expresa Safier en relación a la parte extrafutbolística del club que también cuenta con un departamento psicológico para el fútbol masculino: “Sería bueno que también haya uno en el fútbol femenino que, de verdad, está creciendo mucho” (el año pasado peleó el ascenso a la Primera).

“Hay una idea de que tal vez hoy terminar el secundario está mal visto, pero yo considero que es bastante importante”, cierra Safier. Varios jugadores profesionales no llegaron a terminar el secundario por un gran auge en su situación deportiva, como Gianluca Prestianni y Cristian “Cuti” Romero. Sin embargo, ambos jugadores admitieron el deseo de terminar el secundario. “Apenas debuté en Primera largué el colegio. En ese momento pensé en solo dedicarme al fútbol. Ahora que tengo 24 años quiero retomarlo y terminarlo. Es importante ser un ejemplo para mí hijo”, declaró Cuti Romero en ESPN aunque el campeón del mundo no solo será un ejemplo para su hijo, sino también para ese montón de chicos o chicas que están haciendo sus primeras armas en el deporte y a aquellos jugadores y jugadoras profesionales que no pudieron terminar el secundario por cuestiones similares a la del cordobés.

 

De los pibes de Malvinas que jamás olvidaré

Por Francisco Maciá y Matteo Vignapiano 

La FIFA había resuelto cambiar el nombre del Estadio Malvinas Argentinas por Estadio Mendoza debido a que contiene un “mensaje político”, no obstante, en la jornada del domingo, se pudo observar los símbolos de la bandera argentina y de las Islas Malvinas tapados con carteles del propio torneo, lo que causó un fuerte rechazo en el público argentino y en los ex combatientes de Malvinas.

A finales de abril, Argentina fue oficializada como sede de este Mundial juvenil luego de que la FIFA le quitará la organización a Indonesia por conflictos políticos con Israel. El país asiático no permitió que la federación israelí ingresara a su territorio, decisión fundamental para que el torneo modifique su sede.

En el primer momento en el que se presentó al Malvinas Argentinas de Mendoza como uno de los estadios, comenzó el rumor de un posible cambio de nombre. Matías Lammens, ministro de Turismo y Deporte de la Nación, desmintió a través de sus redes sociales la modificación. 

Participé de las reuniones con los delegados de FIFA, con el presidente de la AFA @tapiachiqui, y en ningún momento se mencionó la posibilidad de cambiarle el nombre al Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Y si eso hubiera pasado no lo hubiéramos aceptado bajo ningún concepto”, aclaró Lammens en su Twitter personal. Al mismo tiempo, Rodolfo Suárez, gobernador de la provincia, declaró: “No hay nada, no sabemos de dónde salió esa versión, es un bolazo”.

Sin embargo, en la primera jornada en los partidos entre Nigeria-República Dominicana e Italia-Brasil, la fisonomía del estadio se vio adulterada. La Bandera Argentina y las Islas Malvinas fueron tapadas con el logo de la competición y el hashtag para redes sociales “#U20”. 

Al final no era un ‘bolazo’, como dijo el gobernador Rodolfo Suárez, lo del Estadio Malvinas Argentinas durante el Mundial Juvenil Sub 20. Y no solo taparon a nuestras islas, también lo hicieron con la bandera argentina”, había manifestado Guillermo Carmona, Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en la Cancillería Argentina.

La Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires emitió un comunicado en el que repudió esta decisión. Denuncian que este cambio representa “una falta de respeto a los héroes que lucharon por la soberanía en la Guerra de Malvinas”. Asimismo, consideran que el nombre del estadio “tiene un significado y homenajea a aquellos que dieron su vida por la patria”.

Marcelo Rosasco, ex combatiente de Malvinas y docente de Tea&Deportea, mostró su descontento y rechazo sobre las modificaciones ante un hecho que describió como sensible para todos e incuestionable: “Cuando digo sensible nos toca a todos y todas e incuestionable me parece que no admite discusión. Ceder ante eso me parece que es una falta gravísima de defensa de la autoridad, la autonomía, la soberanía y obviamente la memoria histórica”.

La guerra de Malvinas es un recuerdo permanente en el fútbol nacional. Tanto es así que las canciones más características de los últimos tiempos mencionan el hecho. “Como en Malvinas: preparado pa’ la guerra”, cantan, la T y La M en “Pa’ la Selección”, mientras que La Mosca entona “De los pibes de Malvinas que jamás olvidaré” en la canción “Muchachos”, creada por Fernando Romero.

Las cosas en su lugar. El gobierno de Mendoza bajó las imágenes que tapaban a la silueta de las Malvinas de acuerdo a lo que solicitamos desde Cancillería Argentina. Este error “involuntario” (?) nunca debería haber ocurrido. #LasMalvinasSonArgentinas”, publicó Carmona, en su cuenta de Twitter, mientras que el gobernador de Mendoza declaró:  “Ya retiraron la cartelería que hacía mención al campeonato y tapaba el mapa de las Islas Malvinas. El error involuntario de FIFA fue subsanado”.

En el fútbol argentino la guerra es recordada en todo momento, en las banderas realizadas por lo hinchas, en los actos conmemorativos hacia ex combatientes cada 2 de abril, las remeras de los clubes con la imagen de las Malvinas y hasta equipos de fútbol amateur la incorporan en sus camisetas o shorts. El dolor por lo sucedido trascendió a todas las generaciones. Es por ello que lo ocurrido en Mendoza no es solo un cambio de nombre o tapar un símbolo nacional, sino que toca la fibra emocional de toda una sociedad conmovida por lo ocurrido en la guerra. 

Real Madrid, una pasión argentina

Por Leandro Manganelli, Santiago Gutiérrez, Iñaki Porto, Bautista Brañas y Bautista Manterola

El fútbol no tiene fronteras y las peñas son un ejemplo de cómo la pasión por un club puede ser compartida por fanáticos que viven a miles de kilómetros. Ese es el caso de la Peña Madridista Argentina, la única del Real Madrid en el país.

Se formó en 2010 como una simple juntada de ocho hinchas, que se difundió de boca en boca y después por Facebook. Hoy superan, en la mayoría de las veces reuniones, las 40 personas y, a pesar de estar a más diez mil kilómetros del Santiago Bernabéu, su pasión se asemeja a la de los hinchas madridistas.

El bar La Puerta Roja, en el barrio de San Telmo, es el lugar fijo que tiene la Peña Madridista Argentina para disfrutar de su mayor pasión, el Real Madrid. Los hinchas se desenvuelven en el lugar como si estuvieran en la tribuna: gritos, golpes, cánticos y aplausos. “Ha sido el bar que más cálidamente nos ha recibido. No muchos bares se bancarían que estuviesen golpeando las mesas o que se grite tanto”, dice Renato López, actual presidente de la Peña Madridista Argentina, de sangre salvadoreña y española. “En sus comienzos la peña fue nómade e íbamos de bar en bar solo para ver al Real, agrega.

A finales de 2021 la peña llegó al bar La Puerta Roja y lo adoptó como su sede, en parte por la buena respuesta de los responsables del lugar y también “por cábala”. Desde que empezaron a ver la Champions League en el bar no habían perdido ninguna serie hasta las semifinales con el Manchester City en la edición 2023. El bar no sólo recibe a la Peña Madridista Argentina, sino también a las peñas del Tottenham, Bayern Munich y Juventus. “Nos gusta y nos conviene que vengan”, dicen los responsables del bar.

Puede ser una imagen de 8 personas y personas de pie

El hecho de tener un lugar fijo ayuda a la peña para que turistas madridistas o de otra parte del mundo puedan integrarse al grupo, favorecer su fama a nivel internacional y, a la vez, cumplir con uno de los requisitos para convertirse en una peña oficial del Real Madrid, como tener una sede social, el actual objetivo de la Peña Madridista Argentina. Lo que le falta para ser oficial es que 25 de sus integrantes contengan el “carné madridista”, como indica la página del Real Madrid, que en términos argentinos serían 25 socios. “Queremos que se oficialice porque le daría a la peña muchos beneficios en cuanto a juntadas, patrocinios, eventos, carnets y productos”, dice a El Equipo Renato López.

Si bien la peña es argentina, entre la gente que asiste a ver los partidos hay suizos, italianos, venezolanos, daneses, colombianos y españoles, entre otros. El 28 de mayo de 2022, más de 350 personas se reunieron en el bar Pier (que es más grande que La Puerta Roja), también en San Telmo, para vivir la final de la Champions League contra Liverpool. El bar no tenía capacidad para tantas personas, pero hinchas de Bahía Blanca, Rosario y otras ciudades del interior del país se sumaron a la fiesta madridista.

A pesar de la rivalidad, el actual presidente elogia a la peña del Barcelona en Argentina (Penya Barcelonista Nicolau Casaus) por tener el carácter de oficial y transmitir un programa de radio propio. Pero la peña blaugrana tuvo una gran ventaja, que fue la presencia estelar de Lionel Messi en su equipo. Respecto a eso, Renato López dice: “Desde la peña hemos querido que vengan más argentinos para atraer más gente, para volver a conectar con el público. Si bien el Madrid tiene muchos de los mejores jugadores, hoy no tiene argentinos, que son los campeones del mundo”. En concreto, el Real Madrid solo tiene a Nico Paz, el juvenil que aún no debutó en Primera, nacido en Tenerife, pero que ya jugó en la Sub 20 de Argentina.

Cristiano Ronaldo y Messi marcaron 311 y 474 goles en la Liga española. El apoyo a Messi por parte de los argentinos se trasladó al Barcelona y aparecieron peñas blaugranas, pero el peso de Ronaldo y el lugar que se ganó como futbolista también irrumpió en Argentina. Ya no solo eran camisetas azules y rojas con el 10 de Messi en la espalda las que frecuentaban en las escuelitas de fútbol, sino también las casacas blancas con el 7 del portugués también se hacían notar. 

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“La competitividad que existía entre Cristiano y Messi era una cosa que atraía más gente; antes en las juntadas no podías ni caminar -recuerda Renato López-. Y el primer partido que recuerdo es el de Zidane metiendo la volea, fue mi primer recuerdo feliz”. La volea de Zidane en la final de la Champions League 2002 dio fe de que su fanatismo había nacido “desde la cuna”, con su familia materna hincha del Real Madrid.

¿Por qué un montón de personas que viven tan lejos de Madrid están fanatizadas? A veces son momentos de la vida que dejan marcas y generan amoríos, como el de Juan “Pipa” Gutiérrez, ex jugador de básquet argentino que jugó seis años en el CB Granada de España. “Soy hincha del Madrid, lo que me cambia el humor es el Real Madrid”, dice el Pipa Gutiérrez, bronce olímpico en Beijing 2008, y agrega que en básquet no es del Real Madrid: “Me tocó enfrentarlo muchas veces. Sigo el fútbol y soy hincha del club”.

Devis Vásquez, el latinoamericano desconocido del Milan

Por Juan Bautista Laxagueborde, Matías Morales y Nicolás Tula

El argentino Hernán Crespo, el paraguayo Gustavo Gómez y el colombiano Mario Yepes son algunos de los latinoamericanos que pasaron por el Milan en el siglo XXI, pero hoy, luego de haber llegado a una semifinal de Champions tras 15 años, hay un solo latino: Devis Vásquez, joven arquero colombiano.

Vásquez, que nació en Barranquilla hace 25 años, es prácticamente un desconocido en su país. Más allá de sus pasos en las inferiores de Cortuluá, Patriotas, La Equidad y Llaneros, su debut en Primera se dio en 2021, cuando jugaba en Guaraní, uno de los equipos más importantes de la liga paraguaya.

Antes de que Devis Vásquez arribara a Paraguay en 2020, Óscar Córdoba, arquero colombiano multicampeón con Boca, lo recomendó ante Juan Román Riquelme, vicepresidente del club, para que sea el futuro guardián del arco xeneize. La recomendación no fue tomada, y tiempo después, Córdoba dijo: “Román fue claro conmigo, me dijo que el cupo de extranjeros estaba completo y que apostarle el arco de Boca a un chico es muy difícil”.

El colombiano llegó a Guaraní como una joven promesa, cuando solo tenía 21 años. Al principio de su estadía en Paraguay, la suerte para Vásquez parecía ser la misma que en su país natal, ya que jugaba en los equipos juveniles pero no lograba hacerse un lugar en el primer equipo.

Daniel “Keko” Villalva, delantero argentino y ex compañero de Vásquez en Guaraní, cuenta a El Equipo: “A él le costaba no jugar y estar lejos de su familia. Más allá de que era muy joven, sentía que estaba preparado. Además, no tuvo suerte en sus primeros partidos, ya que cometió errores y la gente se le vino encima”.

Vásquez no tuvo un inicio muy feliz en Primera, ya que tras una lesión de Gaspar Servio, quien era el arquero titular en Guaraní, tuvo la oportunidad de jugar tres partidos en una semana: Olimpia y Sol de América por la liga paraguaya y Royal Pari por la Copa Libertadores 2021. Entre los tres partidos, el colombiano recibió cinco goles y lo consideraron responsable en tres de ellos.

Para la consolidación de Vásquez, fue clave la llegada del entrenador español Fernando Jubero, que tenía muchísima confianza en él. “La salida de Servio, y más que nada, la llegada de Jubero, que le quería dar minutos, le sirvieron mucho a Devis, ya que si no jugaba en 2022, seguramente iba a salir cedido”, cuenta Keko Villalva, que jugó en Guaraní hasta 2022, hoy en Ferro.

La temporada 2022 fue muy importante para Vásquez. Más allá de rendimientos irregulares, fue su consolidación. Acumuló 27 partidos, con 38 goles en contra y cuatro vallas invictas. Una de esas vallas en cero fue en uno de los partidos más importantes de la carrera del arquero: la victoria por 1 a 0 ante América Mineiro por Copa Libertadores en Brasil, donde registró seis atajadas y fue nombrado el jugador del partido por la CONMEBOL.

Luego de afianzarse en el arco de Guaraní, un desafío gigante lo esperaba a Vásquez, ya que en enero de 2023 fue fichado por el Milan por 400 mil euros. Era una gran muestra de confianza para el arquero, ya que luego de ser titular tan solo un año en el fútbol paraguayo, fue fichado por uno de los clubes más importantes del mundo con contrato por tres años y medio.

Joan Drets, el entrenador de arqueros de Jubero, lo describió a Vásquez como un arquero muy serio y trabajador, y destacó su agilidad, el juego aéreo, la ubicación y el juego con los pies como las mayores virtudes del colombiano. En su presentación en el Milan, Vásquez dijo: “Esto es un sueño hecho realidad, hace unos años no me imaginaba estar en uno de los clubes más grandes del mundo, estoy muy agradecido de que el Milan confíe en mí”. Antes de eso, el arquero había desechado ofertas para atajar en Udinese y en Salernitana, equipos donde iba a tener más lugar, pero en varias ocasiones dejó en claro que su objetivo es ser el  titular del rossonero.

Vásquez es el sexto colombiano en jugar en el Milan, luego de Yepes, Pablo Armero, Carlos Bacca, Cristian Zapata y Jherson Vergara. Además, el ex Guaraní buscará seguir los pasos de otro arquero sudamericano, el brasileño Dida, que logró, entre otros títulos, la Champions League en 2003 y 2007 y el Mundial de Clubes en 2007.

Además de su llegada a Italia, algo que muestra el crecimiento de Vásquez es su convocatoria a la Selección de Colombia en marzo de 2023, cuando fue suplente en los amistosos ante Corea del Sur y Japón. Vásquez es el cuarto arquero del primer equipo y juega en el equipo de Reserva del Milan, donde debutó el 12 de mayo, día de su cumpleaños, en el clásico ante el Inter, que terminó 2-2. En Italia se habla de que la temporada que viene el colombiano saldría cedido para sumar minutos y confianza, para luego volver e intentar quedarse con el arco del Milan.

“Uno llega a donde llega por el esfuerzo, no por otra cosa”

Por Paula Prieto

Agustina Currat tiene 19 años, juega en la U21 y en primera del club Banco Provincia. Además es entrenadora en el mismo club de la U13 B y U15 B masculino y asistente de la U13 A y U15 A con su padre Ernesto Goffy Currat, exjugador de la Liga Nacional y de la Liga Argentina, como técnico.

– ¿Tu papá influyó en que jugaras al básquet o fue por decisión propia?

-Fue más por decisión propia. Yo nunca había prestado atención cuando mi papá jugaba, era muy chica y no lo tuve en cuenta. Hace cinco años, una amiga me había dicho que vaya a probar a su club porque era muy alta y necesitaban chicas de mi altura. Desde el minuto uno que toqué la pelota, me enamoré del deporte. En ese sentido, mi papá nunca me insistió, me dejó ser libre.

– ¿Alguna vez sentiste tener “una mochila en la espalda” ya que tu papá también jugó al básquet?

-No sé si una mochila en la espalda, pero si sentí que tenía que jugar bien. No quería que la gente me viera y dijera que yo jugaba mal y que mi papá la rompía. No sentía mucha presión pero un poco sí.

– ¿Qué hubiera pasado si tu papá no era jugador de básquet y vos si? ¿Te hubiera gustado jugar sin esa “presión”?

-Yo creo que uno la presión en el deporte la siente igual porque constantemente están mirando lo que haces y lo que no. Tal vez jugaría con un poco menos pero nada más por no ser la “hija de”. También está bueno tener ese poquito de presión porque eso hace que te esfuerces más, quizá ya sos un buen jugador pero eso te obliga a mejorar. De igual manera soy muy feliz de que mi papá sea basquetbolista porque me pudo enseñar todo lo que sé hoy.

¿Te culparon de tener prioridad? ¿Qué les dirías a las personas que creen eso a pesar de todo lo que venís logrando?

-No me decían que yo jugaba en primera porque mi papá era el entrenador, pero sí se notaba que lo pensaban en los tratos. No me trataban bien, nunca me pasaban la pelota. Era sin palabras, pero me lo hacían entender. Primero, las personas que creen eso me tienen que ver jugar y tienen que conocerme mejor porque yo llegué a donde estoy por entrenar duro. Dejo todo de mí todos los días, voy al gimnasio, entreno tres horas por día y más. Entonces les diría que no digan boludeces, que no digan cosas que no son verdaderas porque uno llega a dónde llega por el esfuerzo, no por otra cosa.

– ¿Cómo llevas la relación cuando trabajas con él o te entrena?

Cuando estoy con mi papá dentro de la cancha es increíble. Nos entendemos muchísimo. Somos dos personas que piensan muy igual así que nos llevamos muy bien.

– ¿El deporte los unió más de lo que ya estaban?

-El deporte nos unió muchísimo, hizo que nuestra relación mejore un montón. Tener algo en común con él, poder hablar de eso y entendernos, es buenísimo.

– ¿Es normal que las conversaciones sobre básquet no queden en la cancha y terminen siendo algo del día a día?

-Hablamos sobre básquet todo el día. Al estar día a día con una pelota en la mano, es imposible no hablar del tema.  Cuando nos juntamos con otras personas también hablamos constantemente sobre el básquet, sobre nuestros jugadores, sobre cómo jugamos nosotros. Yo creo que ocurre porque es algo que nos apasiona y queremos compartirlo con los demás también.

– ¿Sacrificaste algo para poder hacer lo que amas? ¿Te arrepentís?

-En el deporte, cuando uno quiere comprometerse al 100 por ciento siempre tiene que sacrificar cosas. Pero para mí es parte del proceso dejar algunas cosas atrás para ir a buscar lo que uno quiere de verdad. El básquet me salvó la vida, cada vez que agarro una pelota mis problemas se van. Por eso nunca me arrepentí de nada y estoy segura de que está bien lo que hice.

– En ese caso, ¿Tu familia siempre te apoyó o alguna vez no quisieron que lo hicieras para protegerte ya que sabían de lo que se trata dedicarse plenamente al deporte?

-Sinceramente, mi familia me apoyó siempre. Los dos están para mí en todo momento, me ayudan a ir de acá para allá, están día a día alentándome para que no me detenga. Ellos son mi razón para salir adelante, me estoy esforzando mucho para poder llegar lejos y poder mostrarles que todo ese apoyo que recibí de su parte, dio frutos. Estoy muy agradecida y feliz de que estén cerca de mí.

– ¿Cuál es tu mayor meta como jugadora y entrenadora?

-Mi mayor meta como jugadora es llegar lo más lejos posible. Mi idea es jugar en la Liga Nacional y en la Federal. Mis sueños serían jugar en la selección argentina y en otro país, sería lo mejor que me podría pasar. Como entrenadora mi meta es que los chicos aprendan mucho y poder formarlos para la vida también. Nosotros no solo les enseñamos a jugar al básquet, además tratamos de enseñarles a vivir. Por esa razón, me gustaría formar buenos jugadores y buenas personas.

 

Argentinos exportadores e importados: la nueva-vieja tendencia de las selecciones

Por Facundo Novo

Futbolistas como Fernando Muslera o hace algunos años Mauro Camoranesi, hicieron que los argentinos se acostumbren a ver jugadores nacidos en sus tierras competir en otras selecciones. La nacionalización de los protagonistas es algo muy recurrente, pero quizás algo molesto para los fanáticos del país afectado. Con el correr del tiempo, cada vez más rápido los ojeadores posan sus ojos en jóvenes talentos y las promesas son tentadas por otros países, en donde es posible que puedan jugar en vez de en su lugar de nacimiento. 

Algunos argentinos que han sido parte de otros seleccionados fueron partícipes de varios mundiales y hasta se los vio en Qatar 2022 con otra camiseta. En México, Rogelio Funes Mori fue parte de los convocados por Gerardo Tata Martino para la Copa del Mundo. No tuvo muchos minutos en el certamen, pero es un ejemplo que se adapta al tema. Otro jugador en viajar al país asiático, pero no con el combinado albiceleste es Hernán Galíndez, llamado por otro director técnico oriundo de Argentina como lo es Gustavo Alfaro. El exarquero de Rosario Central jugó los tres encuentros que tuvo la selección ecuatoriana y recibió tres goles. Finalmente, una figurita repetida en otras citas mundialistas fue Muslera, que aunque en este último no estuvo ni un minuto en el campo de juego, fue parte de los citados por Diego Alonso que quedaron afuera en primera ronda. El guardameta del Galatasaray de Turquía ya había estado presente en Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018.

Sin embargo, hubo muchos otros casos que se podrían sumar a este grupo pero en mundiales anteriores. Algunos, hasta lograron consagrarse campeones con la selección a la que decidieron representar. En la segunda edición de la Copa del Mundo hubo cuatro argentinos presentes en el plantel de Italia que se consagró como local ante Checoslovaquia. Raimundo Orsi, Luis Monti, Enrique Guaita y Atilio Demaria obtuvieron la medalla con el país europeo. Monti, además, se convirtió en el primer jugador en disputar dos finales mundialistas con distintas selecciones (la otra había sido con Argentina cuatro años antes). Tras este gran antecedente, muchos otros han jugado este certamen con diferentes países. En total son 37, pero solo uno más pudo campeonar: Camoranesi. El surgido en Aldosivi jugó cinco partidos en Alemania 2006 y se quedó con la copa.

En este 2023, la selección italiana ha vuelto a las bases. Mateo Retegui, actual delantero de Tigre, fue citado por Roberto Mancini para disputar las clasificatorias a la Eurocopa 2024. El “9” de 24 años ya jugó dos partidos con la camiseta azzurra y logró convertir dos goles. Por otro lado, Bruno Zapelli, mediocampista de Belgrano de Córdoba, también fue convocado por el país europeo pero para la categoría Sub 21. Mancini se “vengó” de Lionel Scaloni, luego de que este llamara a Marcos Senesi y lo hiciese debutar en un amistoso para asegurarlo en Argentina. 

Por otra parte, hay varios futbolistas en el fútbol argentino que podrían jugar para Italia, ya que tienen nacionalidad de este país. Gianluca Prestianni es uno de ellos. El chico de 17 años es el jugador joven más destacado de Vélez y podría elegir el combinado de Europa. Otros casos son los de Matías Soulé (Juventus), Valentín Carboni (Inter), Giovanni Infantino (Rosario Central) y  Facundo Buonanotte (Brighton). Citados por Javier Mascherano para el Mundial Sub 20, todos cuentan doble nacionalidad y aunque el último no fue cedido por su club, los demás disputan el torneo con Argentina y Scaloni los tendrá en cuenta para futuras convocatorias, por lo que parecería ser que su destino es albiceleste. Por último, otros jugadores surgidos en el ámbito local que podrían emigrar tras un llamado de Mancini son: Nicolás Capaldo (Salzsburgo de Austria), Juan Sforza (Newell´s), Giuliano Galoppo (San Pablo), Lucas Beltrán (River), Facundo Colidio (Tigre) y Pedro De La Vega (Lanús).

Unos kilómetros hacia el suroeste está España. Algunos jóvenes cómo Tiago Geralnik o Giuliano Simeone han emigrado a Villarreal y a Atlético de Madrid respectivamente sin debutar en la primera de su club de formación, River. Sin embargo, hay chicos nacidos en tierras españolas que su futuro parece ser la Selección Argentina. Se trata de Alejandro Garnacho y Nicolás Paz. De Madrid y Santa Cruz de Tenerife de forma respectiva, ambos parecen haber decidido jugar para el seleccionado sudamericano. El perteneciente al Real Madrid es hijo del exfutbolista nacido en Bahía Blanca Pablo Paz y de ahí surge la posibilidad de pertenecer al combinado nacional. De hecho, ya disputó el Sudamericano Sub 17 con la camiseta celeste y blanca. En cambio, el jugador del Manchester United posee a familia materna argentina y su representante, Quique de Lucas, afirmó la preferencia de Garnacho: “Él decide ir con Argentina porque realmente lo siente”.

Finalmente, hay otros antecedentes de argentinos que podrían representar otra selección o que ya lo han hecho. Luka Romero es un jugador de 18 años que pertenece a Lazio de Italia. Nació en México, pero fue citado por Mascherano para el mundial y declaró: “Me siento argentino; ellos me llamaron primero”, por lo que su camino seguirá en el lado sur de América. En Paraguay, David Martínez, Alejandro Kaku Romero Gamarra o Andrés Cubas son ejemplos de jugadores que debutaron en clubes importantes del fútbol argentino y decidieron nacionalizarse por falta de oportunidades en la Selección Argentina. El arquero de Racing, Gabriel Arias, optó por representar a Chile, mientras que en Armenia hay dos futbolistas nacidos en Argentina: Norberto Briasco y Lucas Zelarrayán. Muchas historias, distintos finales.