lunes, abril 27, 2026
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Pinocho, más que un club de barrio

Por Tomás Deraiopian, Lautaro Remy, Matías Zaccaría y Martín Rodríguez

Pinocho es un club social y deportivo ubicado en el barrio de Villa Urquiza que se destaca en el ámbito del Futsal, siendo uno de los más importantes a nivel nacional en esta disciplina. Sin embargo, para entender su gran relevancia en el fútbol sala argentino, es importante conocer cómo fueron sus inicios.

Fue fundado el 20 de julio de 1925 por Félix Zugasti, quien con un grupo de amigos de entre 12 y 16 años decidieron responder a una proclama de la revista española Pinocho, la cual invitaba a crear en cada ciudad de habla hispana un club con el nombre de dicho personaje.

Reunidos en el domicilio de Zugasti, Colodrero 3433, fundaron “Pinocho Football Club”. De esta manera, Don Félix se encargó de comprar todo el equipamiento y de los gastos del club junto con la impronta de un sello social para la institución. Así, tuvo sus primeras casacas con rayas verticales verdes y blancas, y se definió el escudo oficial del club: un dibujo de Pinocho tirando una pelota, imagen que aparecía en el periódico español.

De esta manera quedó formado un club abierto al público con la condición de que quienes lo integren, sepan contar el cuento: ”Las aventuras de Pinocho”, algo que marcó el emblema del club en aquella época. Con Zugasti como dirigente, así comenzó la historia de esta institución que en sus inicios contaba únicamente con 3 deportes: básquet, vóley y bochas. Para ese entonces no existía el futsal como tal en la Argentina, por lo que lo único relacionado a este, salvando las distancias, era una cancha de fútbol 11 al aire libre.

Lo cierto es que con el paso del tiempo, el club fue creciendo y así lo hicieron también sus instalaciones y sus socios. Tal como lo citan en la página oficial del club, Pinocho es “grande por sus dimensiones y por su gente. Es un equilibrio entre el deporte y la vida social.” De esta manera, se fueron incorporando distintas actividades con el correr de los años, entre ellas el Futsal, que se incorporó en 1999.

Este deporte comenzó a darse en Argentina a mediados de los 90, aunque no adquirió mucha relevancia y su desarrollo se dio en simultáneo con la de algunos clubes que abrían sus puertas para que los chicos practicaran el fútbol de salón, uno de ellos el club de Villa Urquiza. Desde allí comenzó una historia de gloria y alegría que llevó a convertir a Pinocho en uno de los clubes más grandes de Argentina, siendo la institución con más trofeos de la Primera División (14). 

Pinocho ascendió a la máxima categoría en 2001, y de 2005 a 2011 obtuvieron 12 campeonatos de futsal de AFA, un tricampeonato y un nona-campeonato. Además, el club ostenta varios récords en el futsal argentino, entre ellos un invicto de 111 partidos, más de 3 años sin derrotas. También conquistó el Torneo Nacional de Futsal en 2008, 2009 y 2010. 

Entre otros logros, cabe recalcar que participó en la Copa Libertadores de Futsal en 4 ediciones (2006 hasta 2009), llegando al tercer puesto en 3 competiciones distintas (2006/2007/2008). Además, en 2007 fue elegido por la marca Umbro como el mejor equipo del mundo, posicionándolo así como uno de los clubes más importantes a nivel mundial en la disciplina de fútbol de salón.

El club tiene una rivalidad muy grande con la institución 17 de Agosto. Ambos comenzaron en el básquet y luego se trasladaron al futsal. Esta se da debido a la cercanía geográfica de ambos equipos, Pinocho pertenece al barrio de Villa Urquiza y 17 de Agosto a Villa Pueyrredón, se lo denomina el clásico de Urquiza. 

Ambos clubes viven al máximo cada enfrentamiento entre sí y de la misma manera lo sienten los hinchas, de forma que a lo largo de la historia se han producido algunos inconvenientes, entre ellos el partido de 2010 disputado en la cancha 17 De Agosto a puertas cerradas por actos de violencia.

Si bien Pinocho es reconocido por sus éxitos en lo deportivo, también se caracteriza por su sentido de pertenencia y su identidad de unión, algo que se intentó instalar desde sus inicios. Es por eso que vemos en el club grandes obras en honor a personalidades destacadas, como el estadio de futsal que lleva el nombre de Don Ernesto Magriarella, o la estatua de Eduardo Olmedo, uno de los pioneros del básquet en la institución.

Pinocho es mucho más que un club de Barrio. “El deporte es salud del cuerpo y de la mente; es alegría, es amistad, es crecer”, como lo expresa la web oficial del club. Es por eso que cuenta con otras disciplinas además del fútbol sala y baloncesto. Patín, voley, gimnasia aeróbica, natación, krav maga, taekwondo y ajedrez son las actividades que hacen de Pinocho un club polideportivo, cuya historia lo consolida como un club de barrio histórico de la Ciudad de Buenos Aires.

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El semillero del campeón del mundo

Por Matías Zaccaría y Juan Livio

La Selección Argentina sub 17 de futsal disputó el torneo Sudamericano en Paraguay del 17 al 25 de junio, donde se consagró campeona tras vencer a Brasil 2 a 1.Matias Bonino, Thiago Argañaraz, Bautista Caso, Lucas Granda y Santino Pavazzan, todos surgidos de Pinocho, integraron el plantel que logró el título.

También formó parte de la delegación Facundo Ohanessian, arquero que surgió de las inferiores del club pero que actualmente se encuentra en Atlanta. En estos últimos años varios jugadores surgidos y con paso en el club se consagraron en la selección mayor. Casos como los de Fernando Wilhelm, Maximiliano Rescia y Alamiro Vaporaki, que fueron campeones del mundo en 2016 en Colombia tras ganar la final frente a Rusia por 5-4, siendo el primer y único mundial de Argentina.  

Los dirigidos por Santiago Basile integraron el grupo B, donde vencieron 3-0 a Perú en su debut, 6-0 a la selección uruguaya en la segunda fecha, y 3-1 a Ecuador en su tercer encuentro. Con esa victoria se aseguraron el pase a las semifinales del certamen. 

Por último, finalizaron la fase de grupo jugando contra el seleccionado brasilero, que desde un principio era el máximo candidato a llevarse el torneo. El partido terminó 1-1 y la selección acabó segunda del grupo por detrás de los brasileros, ya que el conjunto carioca tuvo +20 de diferencia de gol mientras que Argentina +11.

En semifinales se enfrentó con Venezuela, primera de la zona A que terminó con puntaje perfecto. En este partido Argentina se fue al descanso 0-0 teniendo muchas oportunidades que en el segundo tiempo recién logró concretar goleando por 4-0. Del otro lado del cuadro, Brasil ganó 3-0 ante Colombia.

Ya en la final, la albiceleste arrancó perdiendo 1-0 con un gol de afuera del área de Andrey Fernandes y con este marcador en contra Argentina se fue al descanso. Con el segundo tiempo en marcha la selección pasó por arriba a Brasil en todo momento, a falta de 13 minutos Bruno Bettoni igualó el partido y a 9 del cierre Bautista Caso anotó el gol con el que el elenco nacional se consagró campeón.

La selección venía de ser subcampeona en las únicas dos ediciones que se disputaron anteriormente, en 2016 y 2018, perdiendo ambas finales con Brasil, por lo que este triunfo no solo marca la historia del futsal argentino, sino que tiene el sabor a revancha que tanto se necesitaba. 

 

Silvio Velo: “La pasión me movió siempre, corre por mis venas”

Por Pablo Mena

La Selección de fútbol adaptado argentina, creada en 1991 y apodada en 2002 como “Los Murciélagos”, es uno de las mayores seleccionados de fútbol para ciegos en el mundo, con tres mundiales en su haber y con el que alguna vez fue el mejor jugador del mundo en la disciplina, Silvio Velo. 

En una charla con El Equipo, Velo contó anécdotas acerca de cómo fue vivir y desarrollarse en el fútbol a pesar de su discapacidad.

-¿Qué fue lo que hizo que te intereses por el fútbol?

-El destino, Dios. No escape a la realidad de muchos chicos de nuestro país. Jugué un deporte que no ví en mi vida.

-Se dice que de chico jugabas de igual a igual con chicos videntes.

-No, de igual a igual nunca iba a ser porque ellos podían ver y yo no, había una gran diferencia. Jugábamos un juego normal. Capaz pasaban 5-10 minutos que yo no tocaba una bocha. La pasión me movió siempre. Me corre por las venas.

-¿Algún ídolo en particular?

-El Diego fue quien me movió a hacer más. El Mundial 86 me agarró en plena adolescencia. Maradona fue mi inspiración para poder ser el mejor del mundo en mi disciplina.

-¿Qué se siente representar al país?

-Es una sensación hermosa. Representar a un montón de gente. Para mí es un orgullo enorme ser el capitán de este equipo por más de 30 años. 

-¿Qué pensás de que se te considere el mejor del mundo?

-En su momento lo habré sido, por suerte los rótulos no los puse yo. Está bueno porque fue mi objetivo desde los 15 años, es hermoso generar eso.

-Pasaste de Boca a River ¿Lo consideras parte del oficio o una traición?

-Parte del oficio totalmente. El primer club en el mundo con fútbol para ciegos fue River Plate, así que me siento orgulloso de haber sido parte de esa historia. Que el Superclásico este en el fútbol para ciegos jerarquizaba un montón así que presenté el proyecto en Boca.

-Las Murciélagas fueron recientemente campeonas del mundo por primera vez ¿Qué se siente haber sido un pionero en el fútbol adaptado y que sucedan estas cosas?

-Haber contribuido con el fútbol la verdad que es una satisfacción enorme. Pero las protagonistas son las chicas que salieron campeonas.

-Los niños suelen ser crueles ¿afectó esto a tu niñez?

-Nunca tuve otra niñez. Los nenes a veces marginan pero nunca tuve problemas. Veo para atrás y me acuerdo del potrero, jugando con mis amigos y mis hermanos. Andaba en bicicleta, jugaba a las escondidas. Tuve una infancia feliz.

-¿El fútbol adaptado genera algún ingreso?

-Genera, hay becas. Estando en el alto rendimiento capaz no vivis de eso pero ayuda bastante. Al principio capaz no pero con el tiempo fue mejorando.

-¿Algún hobby?

-Hago otro deporte, goalball. También doy charlas motivacionales por el país. Tengo una fundación para ayudar a todos los que lo necesiten. No se si es un hobby porque lo hago con total seriedad y respeto pero está fuera del ámbito deportivo.

-¿Qué se siente el inspirar a algún joven que capaz es no vidente como vos a seguir adelante?

-Sería bastante egoísta de mi parte solo esperar a que llegue a gente ciega. Todos tenemos dificultades. Que todos puedan sentirse identificados. Nada es imposible con esfuerzo. Nos motiva a nosotros también el poder transmitirle a toda la gente un mensaje de que se puede.

-¿Cuesta llegar a medios como TyC o ESPN?

-Siempre costó. Ahora cambió todo a nivel tecnológico. Cada uno tiene sus redes y sube lo que quiere por más que no sea cubierto por los grandes medios.

-¿Te cuesta incluso a vos que sos uno de los jugadores más reconocidos?

-Por el hecho de ser uno de los principales referentes los medios se fijaron más que nada en mí pero no tanto.

Alberto “Beto” Palmetta: del niño futbolista al boxeador profesional

Por Fabián Supital

Una historia que comenzó hace mucho en Beccar, dónde ese niño con ilusiones de ser un gran deportista, ayudaba a su padre albañil y desandar el camino de la práctica deportiva pero sin éxito, hasta que la casualidad quiso que en un gimnasio de boxeo encontrase la pasión y la forma de por sus objetivos. Hoy ese niño convertido en hombre va en busca de la gloria, entrenando y redoblando esfuerzos para mostrarle al mundo de lo que es capaz, ser campeón del mundo. 

-¿Cómo fueron tus inicios cuando tenías 14 años?

 -Mi sueño era ser jugador de fútbol profesional, mi papá no hacía deporte y me fui encariñando por mi mamá!, A los 6 años mi tío me regaló una camiseta de Boca y me volví fanático, empecé jugando al fútbol en Acasusso, después fuí a Colegiales, me sentí un nene afortunado, siempre supe que quería ser un deportista profesional. Después de ese camino y de darme cuenta que en el fútbol no iba a poder, un amigo del colegio me ofreció ir a hacer boxeo a Tigre, y como adolescente sentí que eso me ayudaría, sobre todo de noche, por la vida que llevaba. A los dos meses de haber empezado, mi entrenador me ofreció mi primer guanteo, y como me sentía tan competitivo le dije que sí. Ya a los 6 meses me ofrecieron una exhibición, y empecé a descubrir cómo el deporte individual, tan técnico, y tan formador de la personalidad, lo tenía que entrenar de manera más exigente.

-¿Y cómo fueron esos primeros momentos del entrenamiento tan exigente?

-Mi entrenador me sugirió que entrenase de mañana, antes de ir al colegio, a las 5 de la madrugada ya me levantaba. En esa época estudiaba, trabajaba con mi papá de albañil, y boxeaba a la tarde en el club, pero la exigencia era tal y el desafío por mejorar, que en mi familia no podían creer que me levantara a esa hora sin ninguna queja y saliera a correr con frío, para mejorar mi entrenamiento.

  -¿La relación con tu papá marcó tu carrera?

-Un día le dije subido a una escalera en el techo de mi casa, haciendo tareas de albañil “Papá, quiero ser boxeador”. Me miró y dijo: “Ah síi, dale, pero dejas de estudiar y se termina todo”, ahí entendí su mirada y la importancia que le daba a la formación educativa.

 -¿En qué momento te diste cuenta que serías un boxeador?

 -Creo que de chico tenía el deseo de ser profesional, miraba a los deportistas y pensaba que  iba a estar ahí, que iba a competir, y ese deseo hoy está vigente, el deporte me atrapó desde lo individual, porque dependía de mí, de mi sacrificio. No vengo de una familia con tradición de boxeadores, sin embargo durante toda mi evolución como deportista sentí y siento que este deporte me permite competir y eso me llena.

 -¿Y cómo fueron las primeras peleas?

 -Perdí mis primeras cuatro peleas, a los 16 años todos se burlaban por eso, llegué a pensar que el boxeo no era para mi, estaba triste, hablé con mi mejor amigo, y me insistió para que siga, hasta que un día llegué al gimnasio y quise dejar todo, y mi entrenador me sugirió que me diera otra oportunidad, que lo valía.

 ¿Qué le diría el Beto de 33 años al de 14 en relación a su crecimiento como boxeador?

 -Siempre escuché a mis entrenadores, fui muy respetuoso, fui muy rebelde, y el boxeo me educó, me sacó de lugares difíciles, me enseñó a cuidar y respetar mi cuerpo, estaba mucho en la calle, y entendí que si quería ser un verdadero profesional y competir tenía que valorar mi trabajo y cuidarme hasta en las pequeñas cosas. Recuerdo que he ido a entrenar sin dormir, y esa vez entendí que en el boxeo no se jode, recibí un golpe muy feo, y me hice adulto a muy temprana edad.

 -¿Qué fue para vos representar a la Argentina como capitán de la Selección Argentina de boxeo en un juego olímpico?

 -Ser olímpico fue la etapa más linda de mi vida, haber logrado ser parte de la selección fue un logro enorme en mi vida, que pude hacerlo de manera paralela a mi carrera universitaria y mis comienzos laborales en la Educación Física.

 -¿Para ser olímpico tuviste que ser campeón argentino?

 -Si, y en el 2008 lo logré, y a pesar de ello y que el entrenador de la selección me nombró como integrante, la federación no me reconocía  y no me otorgaban la beca, hasta que un día un dirigente en el C.E.N.A.R.D. me comenta que por mi edad era difícil que sucediera, ante mi asombro le pregunté cómo era posible si sólo tenía 19, ante lo que él me dijo “creíamos que tenés 26”, lo que provocó que tuviera que volver a competir en el 2009 y salir campeón nacional y desde allí me convertí en integrante oficial de la selección nacional, y aunque parezca increíble esas son las cosas que pasan en nuestro deporte.

 -¿Cómo fue competir en el Panamericano en la altura de Quito?

 -Fue una locura, el que diga que la altura no afecta no entiende nada del deporte, fue una experiencia terrible, sentís que te pisan en la cabeza, era imposible, fueron sensaciones que jamás volví a sentir en mi vida al competir.

Hay circunstancias y momentos, hay clima y silencios, palabras, ojos que miran sin mirar, midiendo cada pensamiento pero siendo contundente en sus palabras. Hay ganas de decir un montón de cosas, de contar experiencias, de transmitir sensaciones. Alberto Palmetta piensa, observa, analiza, expresa pero no abandona su verborragia y su intensidad, y muestra en cada dicho su resiliencia constante para superar cada escollo en su vida.

  -¿Qué fue Los Cóndores para vos?

 -Los Cóndores fue el equipo que compitió en La Liga Mundial, significó un desafío bárbaro, fue una competencia sin protección, las primeras competencias más parecidas a lo profesional, viajamos mucho, cambió la forma de pelear por la cantidad de rounds, pasamos de 3 en el boxeo olímpico a 5 ,y eso representó un enorme cambio en la forma de competir, y en el desgaste durante la pelea, cada vez que representaba al país era algo muy motivante, lo que más quería era cantar el himno, ese era mi orgullo.

 -¿Qué diferencias encontraste entre el boxeo amateur y el profesional?

 -Hay enormes diferencias, aunque la forma del entrenamiento tiene cambios, lo más importante tiene que ver que en el boxeo amateur u olímpico uno entrega todo en pocos rounds, se busca explotar y con mucha intensidad, en cambio en el profesional se busca el “golpe de poder”, se busca la distancia por ser 10 o 12 rounds.Otra gran diferencia es la defensa, en Argentina ese aspecto del boxeo está visto como las agallas para defender, y no como una técnica en sí misma.

Otra enorme diferencia es la mirada del medio sobre el boxeador, es un trato más comercial, sos un producto y la estructura en Argentina no es de elite, los boxeadores sí, pero no hay una mirada integral del deportista que lo sostenga en todos sus aspectos.

 -¿Cuál es tu visión del boxeo profesional argentino?

 -Hoy en día está mejorando un montón a nivel espectáculo, a nivel estructural la selección está realizando una gran tarea, pero veo muchas falencias en el fomento del boxeo competitivo, prepara a los boxeadores profesionales para el espectáculo, y como eso trasciende en las etapas formativas en los clubes de barrio, en los gimnasios, preparar a quienes se inician en el aspecto social, educativo, formativo y cultural para que tengan mayores herramientas para encarar su proceso de construcción. Los boxeadores y boxeadoras deberían interesarse en estudiar y aprender a gestionar sus carreras, y cómo seguir vinculados al deporte de una manera que puedan ayuda a quienes se inician, el deporte debería ser una estrategia central para la formación de las personas, desde los valores y el boxeo carece de criterios de formación académica y esto debería revisarse. 

-¿Cómo llegas a tener un vínculo personal y profesional con Sergio “Maravilla” Martínez?

 -Para mí fue un orgullo que quién era mi ídolo me llame y se interese en que sea parte de su equipo de trabajo, si bien muchas de las cosas que se plantearon en las primeras reuniones y que me ilusionaron mucho, después no pasaron, estoy muy agradecido por la oportunidad que me brindó, para iniciar mi carrera profesional en Argentina, esas son cosas que no suceden todos los días .

 

Diana Valentini: “A los 28 años le dije al mundo que no escuchaba”

Por Valentino Gentile

Diana Valentini tiene 40 años, pero fue en los últimos diez en los que se convirtió en una de las máximas exponentes de la natación para personas sordas del país. En 2013 tocó la gloria cuando ganó la medalla de bronce en los 200 metros espalda en las Sordolimpiadas de Sofía, Bulgaria. Así, Valentini se convirtió en la primera mujer de la historia de CADES (Confederación Argentina Deportiva de Sordos) en obtener una medalla olímpica. 

A esto le siguieron una serie de logros igual de destacables. Abanderada de la delegación argentina en las Sordolimpiadas de Samsun 2017, las preseas de plata y de bronce en los 50 y 200 metros espalda en el Mundial de Texas y una nueva medalla de bronce en los 100 metros espalda de las Sordolimpiadas que se desarrollaron en Brasil el año pasado.

Hace poco más de un mes, la nadadora, que transita el último tramo de su carrera, superó nuevamente sus expectativas. Alcanzó la medalla de plata en los 200 metros espalda del Mundial que se realizó en la pileta del Parque Olímpico Roca desde el 14 de agosto, y que congregó a 130 nadadores de 26 países, marcando un precedente histórico en el deporte para personas sordas en el país. 

– ¿Cómo viviste este Mundial y el logro de la medalla de plata?

– La verdad que para mí fue súper emocionante, pero más que nada una sorpresa, porque más allá de que yo he subido al podio y he tenido otras medallas en otros torneos importantes, siempre es un nuevo desafío. En este torneo me preparé mucho más, pero estaba rankeada mucho más lejos que en los torneos anteriores, entonces me veía muy lejos del podio. Cuando vi el ranking pensé que no iba a entrar ni a la final. 

La medalla para mí fue súper emocionante. Además, en la tribuna estaban mi mamá, mi hijo, mis amigos, mis nadadores -estoy a cargo de un equipo de natación como entrenadora- y había mucha gente que estaba alentando, fue emocionante. 

-Para poner en contexto, ¿cuál es en específico tu discapacidad auditiva? 

-Yo tengo hipoacusia bilateral, de los dos lados. Uso audífono y leo los labios, me manejo perfectamente hablando y no uso mucho la lengua de señas.

-Después de toda tu carrera, ¿qué representó personalmente que el mundial se realice en Argentina? 

-Un poco de presión al principio. Al ser locales había mucha gente que nos iba a ver, y a veces sin querer ellos pretenden o dicen “dale, vamos por la medalla”. En un momento sentí un poco de presión, pero no porque me lo imponía la gente, sino que  una misma quiere dejar la bandera en lo más alto. Después empecé a tratar de disfrutar el torneo y estar orgullosa de donde se hizo. Muchos nadadores, entrenadores y árbitros de otros países nos vinieron a decir que era muy buena la pileta, que estaba muy bien organizada.

-¿Superaste tus expectativas con respecto a lo que esperabas para tu rendimiento? 

-Sí, la verdad que sí, porque para mí estar en el mundial ya es un mérito. Con la edad que tengo, estoy orgullosa de lograr estar en un mundial. Después entrar a una final, que era bastante complicado, y que se de lo de la medalla, fue súper emocionante. 

-¿Crees que el mundial va a servir para impulsar lo que es el deporte en general para personas sordas en Argentina, para visibilizarlo? 

-Sí, esta vez hubo mucha difusión, varios periodistas argentinos estuvieron en el torneo y se difundió bastante. Se hizo un poco más conocido el ambiente de la natación para sordos.

-¿Cuál es la principal diferencia, ya sea en competencia o entrenamiento, entre la natación convencional y la natación para personas sordas?

-La única diferencia que hay es la partida, donde está el semáforo. Después, un nadador oyente puede nadar con un nadador sordo de igual a igual y podemos entrenar de la misma manera, no hay diferencia. Solo sería en la partida, donde necesitamos la luz.

-¿Cómo viste a Argentina en preparación y en rendimiento en comparación a los demás países? 

-En Argentina los chicos que vienen más de abajo por la edad, son chicos muy jóvenes que son el  futuro para la natación de personas sordas. Nosotros, los más grandes, que pisamos fuerte por tener la experiencia, pero creo que hay un futuro en los nadadores argentinos y obviamente hubo un gran nivel mundial. 

-Para las últimas sordolimpiadas del año pasado habías dicho que  complementabas el entrenamiento con trabajo por una cuestión económica, ¿hoy la situación es la misma?

-Yo tuve desde el 2014 un apoyo económico en la Secretaría de Deportes, por la medalla que gané en los Juegos Olímpicos de Bulgaria. Obviamente estamos en un país donde cuesta mucho todo. Además de entrenar, tengo que trabajar por mi parte porque no alcanza, y no queda otra que hacer las dos cosas. 

-¿Hubo algún momento en el que tuviste que dejar de competir? 

-En el 2006 quedé embarazada y dejé de nadar por 6 años, había nadado toda mi vida con oyentes. Retomé en el 2012, cuando mi marido en ese momento, y padre de mi hijo, me insistió en que tenía que volver a nadar, pero para sordos. 

Me costó mucho decirle al mundo que yo no escuchaba, me daba vergüenza. Tuve una infancia donde mi mamá, para no sufrir “bullying”, trataba de decirme que no le cuente a la gente que no escuchaba para que no me carguen, para que yo no sufra. Lo oculté muchos años y recién a los 28 años le dije al mundo que no escuchaba. A partir de ahí, me metí en el mundo de los sordos y empecé a disfrutar la vida, a disfrutar en el proceso de decir “soy así, me acepto como soy y estoy orgullosa de quien soy”. Ahí fue cuando empecé a competir, para sordos. 

-¿Crees que actualmente un chico con alguna discapacidad auditiva puede volver a pasar por lo mismo? 

-No, yo creo que cambió. Hoy en día hay mucho apoyo en temas de lengua de señas. Hay colegios donde la ley dice que sí o sí se tiene que usar la lengua de señas, los profesores o las maestras se dan cuenta si un chico no escucha. En mi época quizás lo tapaban un poco, lo pasaban por alto o no se daban cuenta. 

-¿Sentís que tu camino y tus logros pueden ser un ejemplo para otros deportistas con discapacidades auditivas? 

-Me encantaría que puedan ver mi historia como una lucha constante de una persona con una discapacidad, que sea un ejemplo. Me encantaría que puedan verlo positivamente y que crean que pueden, que siempre se puede. Más allá de que uno a veces tiene trabas, se puede lograr lo que uno se propone.

 

Mundial 2030, migajas del centenario

El miércoles se conoció oficialmente que los tres primeros partidos del Mundial 2030 de la FIFA se jugarán en Uruguay, Argentina y Paraguay. El resto del torneo se disputará en España, Portugal y Marruecos. Rápidamente, los referentes de las distintas confederaciones y asociaciones que rigen el fútbol en dichos países se hicieron eco de la noticia, atribuyéndose un triunfo que más bien huele a derrota. 

El 7 de febrero de este año se oficializó, en el predio de la AFA en Ezeiza, la candidatura en conjunto de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile para albergar la Copa del Mundo. En ese entonces, Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, planteó: “Estamos convencidos y FIFA tiene la obligación de honrar la memoria de quienes nos antecedieron y creyeron en grande e hicieron el primer Mundial”. 

Por su parte, Claudio Tapia, presidente de AFA, aseguraba: “Sabemos que esto es un compromiso muy grande y que debemos demostrarle al mundo que Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile están a la altura para ser sede del Mundial 2030”. Sin embargo, la candidatura ya había sido confirmada hacía tres años, e incluso años antes Argentina y Uruguay ya emprendían su propia campaña, con una foto de Luis Suarez y Lionel Messi en un partido por las Eliminatorias Sudamericanas. 

Pese a esto, todo el énfasis que demostraban los dirigentes en los últimos años se diluyó con un simple anuncio. Hace horas el mismo Tapia declaraba: “Era imposible conseguir los votos, era imposible conseguir la inversión para realizar un Mundial de tal magnitud”. Estas declaraciones guardan, por un lado, una halo de conformismo por albergar tres partidos de un campeonato en el que se disputarán 104 encuentros. Por otro lado, es ineludible al menos preguntarse por qué hace solo 8 meses la posibilidad de tener un Mundial sudamericano era planteada por Tapia como más real que nunca, y ahora la describe como una utopía inalcanzable. Todo esto dejando de lado que Chile no será sede de ningún partido sin explicación alguna. 

Otra incógnita que se abre es el sistema de clasificación que se aplicará para los anfitriones. Usualmente, el país sede se clasifica sin jugar clasificatorias, pero no existe antecedente en la historia en que seis naciones en conjunto organicen una Copa del Mundo. Para la edición del 2026, en la que participarán 48 equipos, CONMEBOL cuenta con seis plazas y media -seis clasifican directo y una a repechaje-. Resta confirmación oficial pero, en un principio, las tres sedes inaugurales ya tendrían asegurado su lugar dentro del Mundial Centenario. Por otro lado, hay chances de que los otros tres lugares y medio se repartan entre los siete países restantes de Conmebol.

Por otra parte, cabe destacar que Portugal y Marruecos serán organizadores por primera vez. La Federación Marroquí ya había presentado su candidatura para la edición de 2010 y 2026, donde perdió frente al proyecto de Estados Unidos, México y Canadá. Será la segunda vez que un país africano sea sede de una Copa del Mundo luego de Sudáfrica. 

Si algo ha abundado en todo este proceso son las irregularidades, cuanto menos, en el manejo de la información y en las formas en que los representantes del deporte a nivel institucional han decidido comunicarse. El centenario del Mundial de 1930 debería representar un orgullo y una oportunidad de devolverle a la competencia la impronta sudamericana que tanto la representó en sus inicios. Conformarse con migajas no debería ser una opción para los dirigentes que representan nuestro fútbol. 

Producción y realización: Tomás Succo, Juan Cruz Magri, Cristian Gonzalez y Valentino Gentile

Los periodistas holandeses que le dieron voz a las Madres de la Plaza

Por Alex Roldán

-Les rogamos a ustedes, son nuestra última esperanza, ¡por favor, ayúdenos!

Dos hombres de pelo blanco están sentados en un sillón azul, ubicado en un pequeño escenario del microcine de la escuela. Lucen esa cabellera que desnuda el paso del tiempo y dejan atrás aquellos rulos colorados y negros que tenían en 1978, cuando estuvieron Argentina. Año mundialista y época en la que pudieron darle voz a los reclamos de aquellas mujeres que habían sufrido la desaparición de hijos, nietos o maridos por el golpe militar del 24 de marzo de 1976.

Después de mucho tiempo, los periodistas holandeses Jan Van der Putten y Frits Barend volvieron a Buenos Aires invitados por el Centro Ana Frank para América Latina (CAFA) y pasaron por Tea y Deportea para contar sus experiencias a las y los estudiantes de periodismo. 

Van der Putten, autor de la entrevista icónica a las Madres de Plaza de Mayo, contó que se dio cuenta que el golpe había sido ”muy sucio” cuando le llegaron las noticias de que sus propios amigos habían desaparecido. Uno de ellos, Zelmar Michelini, ex senador uruguayo, que fue secuestrado y posteriormente encontrado como cadáver en el baúl de un auto. “Si son capaces de matar a mi amigo, son capaces de todo y efectivamente lo eran”, aseguró el periodista. Con la voz afligida, agregó que estando en Holanda se enteró a través de unos pequeños artículos que otros dos allegados también se habían ido para siempre.

Adentrándose en lo que fue 1978, dijo que el Mundial no tenía nada que ver con el fútbol y que solo era un juguete que servía como campaña publicitaria para demostrarle al mundo que “en Argentina todo era fantástico y nada malo sucedía”. Para dar certeza de esto, decidió viajar con dos colegas a nuestro país y apenas pusieron sus pies en Ezeiza lo primero que escucharon fue: “Bienvenidos al Mundial, las puertas están abiertas”.

Así como la dictadura cívico-militar utilizaba al evento como pantalla para tapar lo que realmente sucedía, Van der Putten también le dio otra utilidad: lo usó de pretexto para poder estar en el país ya que en sus trasmisiones hablaba de “la situación política, económica y más cosas, pero no de fútbol”. Asimismo, aprovechó para hacer entrevistas con familiares de desaparecidos. El fútbol fue su vía para visibilizar lo que los militares no querían.

En el medio de su travesía, recibió una amenaza de muerte de manera indirecta. Un hombre relacionado al gobierno siguió a su compañera, que estaba sola caminando por el centro porteño, y de forma intimidante le dejó un mensaje para su colega de pelo negro con rulos y para el otro: “Dile a tus amiguitos que se comporten bien, si no lo hacen van a tener que atenerse a las consecuencias”.

El neerlandés reconoció que fue la amenaza más civilizada que tuvo en su vida pero que de igual manera se comunicaron con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Países Bajos, que les brindó total apoyo dejándoles en claro que si algo les sucedía el seleccionado dirigido por Ernst Happel no jugaría la última fase. “Se sabía que la final era entre Argentina y Holanda”, afirmó Van der Putten. Agregó que se tenía conocimiento de esto porque el partido entre los dirigidos por César Luis Menotti y Perú ”estaba arreglado”.       

La participación del país europeo en la copa del mundo y la investigación del periodista continuaron sin sobresaltos. Para sacar testimonios, no tuvo mejor idea que emplear el recurso de la provocación. “El gobierno dice que ustedes son mentirosas”, fue la frase que soltó a las mujeres de Plaza de Mayo. Solo eso bastó para que, desesperadas, largaran toda la angustia y pedido de ayuda que guardaban en el interior de sus corazones.

Antes del encuentro con Van der Putten, las Madres de Plaza de Mayo solo habían sido entrevistadas una vez y fue por Frits Barend, algo que explicaba el hecho de que veían a los periodistas holandeses como la única y última opción para ser escuchadas. Mientras este hacía las preguntas, de lejos algunos hombres gritaban que “esas mujeres debían estar orgullosas por haber sacrificado a sus hijos para la liberación de la patria”. 

Sin darle relevancia a las barbaridades que les decían, ellas nunca se rindieron en esa constante búsqueda de respuestas. “Las mujeres son el ejemplo de cómo hacer sus reclamos de manera pacífica, pero arremetiendo y no terminando de reclamar”, concluyó Van der Putten.

Llegó el turno de Frits Barend, quien se había hecho pasar por jugador de La Naranja para entrevistar a Videla. Comenzó diciendo que para el periodista es importante describir la verdad y controlar el poder de los gobiernos. Por eso, cuando se enteró de la situación en Argentina, decidió realizar un curso de español, nutrirse de bastante información sobre el momento que estaba atravesando el país y tomar un vuelo con destino a Buenos Aires.

Bienvenido a Argentina. Todo son mentiras, el país es muy bueno y no hay problemas, solo son terroristas que quieren destruirlo”. El periodista ni siquiera había bajado del avión, pero ya era recibido de esa manera por el embajador holandés.

El partido inaugural se había jugado el jueves primero de junio de 1978 entre Alemania y Polonia en la cancha de River Plate, pero Frits decidió ir a Plaza de Mayo y no al estadio para charlar con “Las Madres Locas”, nombre con el Jorge Rafael Videla llamó a las mujeres que pedían por sus familiares.

Ese torneo tuvo su apertura el jueves a las cuatro de la tarde porque en ese día y horario las madres asistían a la Plaza de Mayo”, aseguró Frits Barend. Tan solo eso le bastó para darse cuenta cómo era la situación en el país. El que estaba en el poder había utilizado el Mundial para tapar las voces de las madres. “Es increíble que la FIFA haya aceptado esto”, declaró el periodista.

A las dos de la tarde comenzó su camino hacia el lugar donde se encontraría con muchas historias acerca de las desapariciones. Media hora después se metió a un cine para ver el inicio de la copa del mundo y unos quince minutos antes de que comenzara a rodar la pelota, se fue hacia la Avenida Hipólito Yrigoyen al 1087.

Vio venir entre 20 y 25 mujeres que llegaban desde las distintas calles. Terminaron de acomodarse en la plaza y Frits se presentó: “Soy periodista de Holanda y quiero saber sus historias”. Rápidamente, las mujeres le dijeron que por favor escribieran sobre ellas. “Nuestros hijos, maridos, nietos y padres han salido y no sabemos dónde están“. 

-Fue muy emocionante para mí porque en cinco minutos me contaron 20 historias, me dieron flores, direcciones y cartas”, afirmó el holandés.

Luego de la final entre Argentina y Países Bajos ambas selecciones debían ir a la cena oficial que había organizado la Junta Militar pero los europeos decidieron no asistir. Como Frits debía seguir con la búsqueda de respuestas ante las desapariciones, aprovechó para ir en “representación” de los holandeses.

 

Le pidió la tarjeta de identificación a Wim Rijsbergen, su fotógrafo Bert Nienhuis también usó la de otro jugador y ambos se hicieron pasar por futbolistas para entrar en la cena donde estaba Videla. “Cuando entré pensaron que era jugador porque estaba muy joven, ahora no lo pensarían porque estoy viejo”, declaró Frits.           

 En ese momento se le ocurrió hacer una entrevista con Videla. Tomó su grabador, le dijo a Bert que le sacara fotos y fue directo a la mesa, donde también estaba Roberto Eduardo Viola.

–Soy periodista de Holanda, ¿puedo hablar con ustedes?–preguntó Frits. 

 –Sí, sí–respondió Videla. 

 –Felicitaciones por el Mundial.

 –Gracias.

 –¿Dónde está la gente desaparecida? He ido a Plaza de Mayo y hablé con las mujeres que reclaman– sin rodeos, el periodista fue al grano.  

–Eso es mentira– contestó en voz alta Videla.

– No son mentiras, hablé con las mujeres, no me van a decir cosas falsas.

–Son mentiras– replicó.

A las diez de la noche, luego de que el dictador argentino le negó en la cara lo que las Madres le habían contado, el holandés se fue junto a Bert a la calle para partir al lugar donde se alojaban. Ahí llegó el problema, habían dejado sus pasaportes adentro. Finalmente pudieron solucionarlo y dejaron nuestras tierras de inmediato, por temor a que les ocurriera algo. “Estoy muy feliz de estar en Santiago de Chile”, declaró Frits Barend cuando logró salir de Argentina.

Ambos contaron sus experiencias vividas en 1978 dejando saber por qué habían decidido cubrir el reclamo de las Madres de Plaza de Mayo que hoy continúan con su lucha por la Memoria, Verdad y Justicia de los 30 mil desaparecidos. Frits recordó que la mayoría de sus familiares habían sido asesinados por el nazismo, solo sus padres y un hermano habían sobrevivido. “Mi madre siempre me decía que no debía olvidarme de pelear por los derechos humanos”, reveló el holandés. Van der Putten había vivido todo tipo de crisis política en Europa por lo que decidió elegir un desorden distinto en un país tercermundista. “Mi motivación era América Latina y estar donde estaba la acción”, ratificó.

 

Los Hominy Indians fueron los Killers of the Flower Moon

Por Luca Palmas

1870: El gobierno estadounidense echó del estado de Kansas a las tribus indias Osage. Las obligó a radicarse en cinco asentamientos ubicados a pocos kilómetros de Pawhuska, Oklahoma, el cual todavía no era considerado un estado. Ellos fundaron Hominy allí. 

1920: El nuevo equipo de fútbol americano Hominy Indians comenzó a disputar partidos amistosos contra otros conjuntos de la región gracias a la financiación por parte de la producción petrolera. Viajaron por todo Estados Unidos y se enfrentaron a los NewYork Giants, uno de los mejores clubes de la National Football League (NFL). 

2023: Martin Scorsese, uno de los directores de cine más reconocidos de la historia, lanzará en octubre de este año una película llamada “Killers of the flower moon”, que transcurrirá en la década del 20´ en Osage. William Hale (Robert De Niro) será un empresario que buscará apropiarse del petróleo de la zona. 

El nombre elegido por Scorsese para su inminente film (19 de octubre en Latinoamérica) denota una referencia a la frase de los nativos de Osage “Walks in the night” (caminatas en la noche). Según el historiador John Joseph Mathews, cuando arribaron a la región, “los Upland-Forest-People, una de las cinco divisiones físicas de la tribu, acamparon junto a un arroyo en la parte centro-sur de su nueva reserva. Bautizaron el arroyo con el nombre del líder tribal Ho’n-Mo’n-I’n (pronunciado “Hominy”por los blancos)”. 

Los Hamilton eran la familia más famosa de la comunidad. Los hermanos Ira y Otto lideraron al equipo de fútbol americano Hominy Indians. El plantel estaba integrado por representantes de alrededor de 20 tribus diferentes. Los indios tenían grandes físicos. La gran mayoría pesaba más de 100 kilos y superaba el metro ochenta de alto. 

El millonario presupuesto de 200 millones de dólares para la realización de “Killers of the Flower Moon” invita a compararlo con los fondos económicos de los Indians. Los integrantes habían comenzado el proyecto deportivo como un pasatiempo porque en sus vidas cotidianas se ocupaban de la producción agrícola y ganadera. Los sueldos por disputar partidos y la aparición del petróleo eran impensados en ese entonces. El poblado recibió al ferrocarril de Missouri, Kansas y Oklahoma recién en 1903. Dos años más tarde, se creó el primer periódico local. 

La novedad llegó en 1916: el descubrimiento de un campo petrolífero en la zona. Los nativos comenzaron a llenarse los bolsillos durante los siguientes años. Sin embargo, este acontecimiento atrajo a dos mil trabajadores y comenzó a formar una gran ciudad con cines, bancos y negocios. La lucha por el petróleo entre inversores y nativos comenzaba. La película de Scorsese se situará en esos tiempos. 

Ernest Burkhart (Leonardo DiCaprio) arriba a Hominy y se reúne con Mollie Kyle (Lily Gladstone), una integrante de la tribu Osage. La premisa del largometraje aborda los asesinatos de algunos de los miembros de la comunidad. Todo girará en torno a los recursos petroleros de las familias indígenas; el argumento se basa en una historia verídica escrita por David Grann. 

Los indios que manejaban lugares de extracción de petróleo (nueve continúan en funcionamiento en la actualidad) recaudaban alrededor de 160 mil dólares por temporada. Ellos colaboraron con el financiamiento de la vestimenta del equipo de fútbol americano y de sus viajes a encuentros amistosos en Kansas y Oklahoma. 

Los Indians, de la mano de los hermanos Hamilton, salieron campeones estatales en 1925. Mantuvieron un invicto de 28 partidos y comenzaron a ser apodados “Los terrores del Medio Oeste”. Disputaban el clásico “Indios-Vaqueros” contra el conjunto de la ciudad vecina Fairfax. La plantilla de sus rivales tenía mala fama porque ningún habitante de la jurisdicción vestía sus colores, sino que contrataban a los jugadores de Kansas City Cowboys, un equipo de la NFL, para ganarles. 

El auge del petróleo había finalizado para los habitantes de Osage. Los empresarios y magnates ocupaban todos los centros de extracción. El equipo de fútbol americano local comenzó a debilitarse de manera financiera. Se mantuvieron en pie gracias al apoyo de algunos famosos cercanos a los hermanos Hamilton. Como si fuera un guiño a Scorsese, dos de ellos eran actores: Dick Rush y John Abbott. 

El último gran partido del equipo fue contra los NewYork Giants, campeones de la NFL días antes. Fue el día después de la navidad de 1927. Los Indians ganaron 13 a 6 y quedaron en la historia. La Gran Depresión, cinco años más tarde, marcaría el fin del proyecto. 

27 de junio de 1964. Villa India de Pawhuska. La historia se cierra donde comenzó. Otto Hamilton, uno de los directores y primera línea del equipo, falleció después de pasar varias semanas enfermo. Seis años más tarde, Ira, el otro Hamilton, murió también.

Sofía Aguilar Micarelli: “Mi mayor sueño en el deporte es participar de un Mundial”

Por Victoria Buel

Sofía Aguilar Micarelli es integrante de la selección argentina de Patinaje Artístico. Nació en Tilisarao, provincia de San Luis. Tiene 17 años de edad y participa de Campeonatos Internacionales representando la celeste y blanca. Brindó una entrevista a El Equipo en la que contó cómo comenzó a patinar en la Academia de Patinaje Artístico Tilisarao (APAT), junto a su madre que es su entrenadora: “Comencé a patinar a los 3 años como un juego, a los 4 empecé a competir en torneos provinciales, cada vez me gustaba más y me llevó a formar parte de la Selección Argentina en el año 2019, representando la Bandera en el Sudamericano de Brasil”.

La patinadora mencionó que entrena tres horas diarias 5 veces a la semana, tres días lo dedica a la preparación física y uno o a practicar flexibilidad. “En el único momento que puedo estudiar es al final del día cuando vuelvo de entrenar”, refiriéndose a cómo se organiza su vida. La joven manifestó que su meta en la vida es estudiar una carrera relacionada con el deporte.


Tenemos un equipo de trabajo muy amplio, con un coaching deportivo, coreógrafo, nutricionista, es un trabajo de muchas horas de dedicación. Todo esto es lo que la ha llevado a este nivel”, dice.

La subcampeona en la semifinal World Cup habló de cómo maneja la presión de competir a un nivel tan alto: “Entreno la mente con una psicóloga deportiva y trabajo todas mis emociones para que al momento de la competencia nada me juegue en contra”. Además, contó que lleva una alimentación saludable en épocas de torneo y entrena doble o triple turno para su nivel de rendimiento.

Aguilar Micarelli se encuentra ubicada en el puesto número 1 del ranking de Argentina en la categoría cadete internacional en Patinaje Artístico. Detalló cómo fueron sus competencias en los últimos campeonatos internacionales: “Mis experiencias fueron muy buenas, más allá de los resultados siempre me llevo muchísimas cosas para mejorar y seguir aprendiendo”.

Mi mejor competencia fue la final del mundo en Alemania 2022”, recordó su antecedente en la final Continental de patinaje artístico que se realizó en la ciudad alemana de Gottingen, cuando obtuvo la novena posición; Sofía compitió en la categoría cadete internacional en la modalidad libre.

La campeona nacional 2022 y 2023 habló de cómo trabaja para sus objetivos como deportista: “Me propongo objetivos a corto y largo plazo, esto me da la motivación a seguir entrenando para conseguir lo que deseo”.

Finalmente, la puntana mencionó que su referente en el mundo del deporte es la patinadora italiana Giada Lupacchiotta, subcampeona mundial World Skate Games 2022. “La admiro técnicamente, artísticamente, la manera en la que se desenvuelve”, agregó la atleta. 

 

Sabatini y la volea más desafortunada de Wimbledon

Por Florencia Miozzo

Se respira un aire tenso en la cancha central de Wimbledon. El público no sabe cómo acomodarse, aplauden nerviosos y alientan a Gabriela Sabatini y Steffi Graf, que desde hace dos horas batallan punto por punto. Tercer set, Sabatini está al servicio. Las miradas de 15.916 almas están sobre ella, incluso las de la princesa Lady Di y su hijo William. Van 30 iguales. Gabi se prepara, pica cuatro veces la pelota en el césped, y saca un segundo servicio abierto con efecto. Graf pone un pie por delante, busca anticipar ese saque y tira una derecha cruzada, que exige a Gabi. La argentina se estira y alcanza a pegar un derechazo paralelo sobre el revés de la alemana, que resuelve pasar la pelota con un slice. Gabi le responde con otro slice de revés que utiliza para subir a la red, lo quiere ganar, pero Graf, con su golpe más decisivo, la derecha, manda la pelota en dirección paralela. Gabi está en la red, llega a volear y a ubicar la pelota cruzada cerca de la línea, hacia el lado contrario de Graf. Nadie pestañea, hay un silencio abrumador. Continúa el punto. Graf se esfuerza, apenas llega a pegar una derecha paralela. Gabi sigue en la red acechando, volea de revés, una volea que debe haber hecho un millón de veces, pero le queda un poco larga. Graf corre a una velocidad que hace levantar el pasto a su alrededor, alcanza a tocarla de slice antes del segundo pique, y la pelota cae del otro lado. Gabi no llega. Graf se pone 30-40 en el servicio de Sabatini, que va 6-5 arriba en el tercer set. Ese punto hubiese significado match point para la argentina. Graf, con una brillante devolución, se llevaría el game. Era la final de Wimbledon de 1991 y Sabatini estuvo a dos puntos de consagrarse y ser la número uno del mundo.

Fue un Wimbledon atípico, con partidos retrasados por lluvia. Para el final de los primeros cuatro días, se habían disputado sólo 52 de 240 partidos. Hasta se tuvo que jugar en el “middle sunday”, el domingo que separa las dos semanas del grand slam. Era la primera vez en 114 años que sucedía. Gabriela Sabatini llegó a Wimbledon 1991 como la número tres del mundo en el ranking de la Asociación de Tenis femenino (WTA). Su entrenador era Carlos Kirmayr, importante para el desarrollo de su juego. “Gabi tenía un slice de revés y volea; creo que la única que voleaba mejor era Martina Navratilova. Gabi era excepcional en la red, tenía una mano, un toque, una calidad tremenda, pero cuando empezamos a trabajar no utilizaba esa herramienta. Cuando la empezó a utilizar, los resultados aparecieron”, explica Kirmayr, el brasileño que trabajó con Sabatini desde mayo de 1990 hasta enero de 1993 y desde noviembre de 1993 hasta julio de 1994. Juntos lograron la victoria más importante de su carrera: el US Open de 1990 frente a Graf.

Gabriela Sabatini tuvo un largo recorrido para llegar a la final de Wimbledon de 1991. Jugó seis partidos y en ninguno cedió un set. Enfrente tenía a Graf, la mejor de la época, con nueve títulos de Grand Slams hasta ese momento, pero Sabatini creía que podía vencerla, los últimos números entre ellas le daban la razón. Entre el triunfo en el US Open de 1990 y esta final, Sabatini y Graf habían jugado nueve veces, siete victorias para la argentina y dos para la alemana. “Gabriela había entendido la táctica, había que atacar y llegar a la red, presionar sobre los puntos de revés”, repite Kirmayr.

La atmósfera que había en la previa era magnífica. En las tapas de la mayoría de los suplementos deportivos de los diarios británicos había un lugar dedicado a Graf vs Sabatini. Uno de los diarios más importantes, el Daily Mirror, puso titulares como “Gabby vs Steffi” o “Latin class too tough for jenny”, haciendo referencia a que Sabatini le dio una clase latina de tenis a Capriati. Había una enorme expectativa, la dos del mundo contra la tres, la rubia contra la morocha, la derecha de Graf contra el revés de Sabatini. Dos viejas conocidas para escribir otro capítulo del tenis femenino.

 

Recorte del diario Daily Mirror, 05 de julio de 1991.

 

Quien alguna vez tomó el subte de Londres hasta la estación Southfield, caminó las 12 cuadras por la calle Church Road, llena de casas residenciales con grandes y coloridos jardines, para ingresar al All England Lawn Tennis & Croquet y se paró en una de las plateas de la cancha central de Wimbledon, conoce lo intimidante que puede ser el escenario. El estadio es enorme pero da la sensación de hormiguero. Hay que preguntarle a David Spearing, de 83 años, mayordomo honorario de Wimbledon, cuya misión es dar la bienvenida a los invitados a los palcos de hospitalidad en la cancha central. El “hombre del sombrero negro”, como se lo conoce, se hizo popular por su apariencia; siempre luce una prolija barba y un sombrero Stetson negro. No se pierde un día en Wimbledon desde 1974. Lo único que cambió fue su sombrero: usa un segundo ejemplar porque el primero se desintegró por el paso del tiempo.

David Spearing y los demás espectadores fueron testigos de la final de Wimbledon que tuvo lugar el 6 de julio de 1991 y que duró 127 minutos. El primer set arrancó muy parejo hasta que Graf quebró en el quinto game el servicio de Sabatini y se puso en ventaja 3-2. La alemana marcó la diferencia con su devolución y su enorme derecha. Graf mantuvo el quiebre y ganó el primer set 6-4. El comienzo fue difícil para Sabatini, más en una cancha tan emblemática y con una contrincante experimentada, que ya había ganado Wimbledon en 1988 y 1989. El segundo set empezó desprolijo; las jugadoras se quebraron el saque en varias ocasiones hasta que otra vez el quinto game fue el decisivo, pero esta vez para Sabatini, quien sacó la ventaja para llevarse el parcial por 6-3. Estaban iguales en el marcador, set por lado. Llegó el descanso, ambas con caras serias, muy concentradas, como imaginando ese tercer y último set. A todo o nada. Los primeros games fueron para Graf, que se puso 2-0. Parecía que la historia iba a terminar antes de lo previsto, pero Gabi una vez más fue en busca de la remontada y se recuperó: 4-4 iguales. El noveno game fue el peor para la alemana en el partido: con un error no forzado y una doble falta, le dio a Sabatini la posibilidad de sacar por el campeonato 5-4. En ese momento, Gabi festejó, mostró su puño, una de las pocas demostraciones que hizo durante la final.

Pero ese game no fue el esperado. Desde la devolución, Graf complicó a la argentina, que dejó pasar una chance importante. Pero no iba a ser la única oportunidad, Sabatini volvió a quebrar el servicio y se puso en ventaja 6-5. Otra chance con su saque para ganar el partido y tocar el cielo con las manos o, mejor dicho, con la raqueta. 30 iguales y esa volea que no pudo ser.

Lo siguiente es conocido, 6-4, 3-6 y 8-6 para Graf. El rostro de Gabi lo decía todo, seria,  sin ninguna sonrisa pero tranquila. La ceremonia de premiación estuvo a cargo de la duquesa de Kent, Catalina Worsley, que le entregó a Sabatini el plato de finalista y le dedicó unas cálidas palabras, todo en medio de una gran ovación para la argentina. La duquesa le dijo que le había gustado mucho el partido, y que tendría otras oportunidades de ganar Wimbledon, pero la historia demostraría que esa iba a ser la única chance para Sabatini y lo más cerca que estuvo del número uno del mundo en su carrera.

Con los años, el tiempo diría que Gabriela Sabatini fue la tenista más importante de Argentina. Sus 27 títulos como singlista, entre los que se destacan una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, dos Masters (1988 y 1994), un récord de 632 victorias contra 189 derrotas y el US Open lo respaldan.

Cuando se le pregunta a especialistas como Daniel Spatz, entrenador de tenis y formador, por qué perdió Sabatini, su respuesta es contundente: “Graf era rápida de piernas, una roca mentalmente, sacaba mejor y tenía un derechazo; en esas cuatro áreas era mejor. Gabi era mucho más suelta, más talentosa, mejor revés. Entonces cuando hacés el check list, la mejor le va a ganar a la otra”. Pero cuando se le pregunta lo mismo a Kirmayr, el entrenador de Sabatini, su respuesta es otra: “Faltó que esa volea quede más cortita como un drop shot”.

“En un partido hay momentos donde la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundos puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue hacia adelante y ganas. O no lo hace, y pierdes”. Es la frase final de la película Match Point, de Woody Allen. No es necesario romperse la cabeza analizando esa volea que no salió bien. Quizá lo que faltó fue un poquito de suerte a favor de Gabriela Sabatini. La suerte a veces puede ir a favor y otras en contra, pero conocer las circunstancias ayuda a sobrellevar la congoja.

Gabriela Sabatini: A 35 años de un hecho histórico para nuestro país

Por Franco Rosa 

Hace 35 años ocurría uno de los hechos más importantes en la historia del deporte femenino en la Argentina, Gabriela Sabatini, considerada la mejor tenista nacional de todas, obtenía la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 tras perder en la final con la multi campeona Steffi Graf por doble 6-3.

En ese momento, la jugadora de tan solo 18 años, había tenido un año más que positivo, logró alzarse con 4 títulos ATP. Boca Ratón, Roma, Montreal y el Masters final, jugado en Nueva York. Eso hizo que el mundo pusiera los ojos en ella, tanto es así, que el Comité Olímpico Argentino la designó como la abanderada en la ceremonia de inauguración de esos juegos.

El tenis volvía a ser olímpicos luego de 64 años, La Federación Internacional de Tenis y el Comité Olímpico Internacional llegaron a un acuerdo y se hizo oficial el retorno del deporte a la cita más importante del mundo, muchos de los mejores jugadores no disputaron dicha competencia pero eso no quería decir que para los que competían iba a ser un impedimento conseguir las tan ansiada preseas.   

 

La nacida en Buenos Aires, en el primer partido, derrotó a la Yugoslava Sabrina Goles por 6-1 y 6-0, en octavos se enfrentó a la alemana Silvia Hanika y la venció por 1-6, 6-4 y 6-2. ya en los cuartos de final, eliminó a la bielorrusa Natalia Zvereva por 6-4 y 6-3, en semifinales, se aseguró competir por la medalla tras superar a la búlgara Manuela Maleeva por doble 6-1,  En la final, su eterna rival le ganó por 6-3 y 6-3. Para Graff el año 1988 fue el mejor en toda su carrera, perdiendo solamente tres partidos en el año y consiguiendo el Golden Slam, que quiere decir esto, que obtuvo los 4 Grands Slams de la temporada (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y Us Open) y la medalla de oro en esas olimpiadas, siendo la única en la historia en lograrlo.

Ese logro de Sabatini fue histórico, ya que después de 40 años, una mujer argentina lograba otra presea, la última en lograrlo había sido en Londres 1948 cuando Noemí Simonetto lo había conseguido en la disciplina de Salto en Largo.