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Thiago Tirante: de ser uno más, a la Copa Davis

Por Lautaro Fernández

Thiago Agustín Tirante atraviesa el mejor momento de su carrera. A los 25 años, el tenista platense dejó atrás los torneos Challenger y comenzó a consolidarse en el circuito ATP, un salto que durante 2026 se reflejó tanto en sus resultados como en el ranking. Hoy, ocupa el puesto 52 del mundo y forma parte del equipo argentino de Copa Davis.

El crecimiento de Tirante no fue de un día para el otro. Después de varios años de recorrido en el circuito profesional, esta temporada se convirtió en un punto de quiebre. Por primera vez disputó exclusivamente torneos ATP y, según explicó el propio jugador, logró adaptarse rápidamente a la velocidad y la intensidad de ese nivel que exigen estas competencias.

Uno de los momentos más importantes del año llegó en el Masters 1000 de Cincinnati. Allí consiguió dos de las victorias más importantes de su carrera: primero derrotó al serbio Novak Djokovic y luego al checo Jakub Mensik. El triunfo ante Mensik, además, le permitió alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Masters 1000.

Ese torneo también tuvo consecuencias en el ranking. El 24 de agosto, Tirante alcanzó el puesto 42, la mejor ubicación de su carrera hasta ese momento. Aunque luego descendió algunos lugares, actualmente se encuentra 52° del mundo.

Los números también muestran su evolución. En 2026 acumula 27 victorias y 15 derrotas en el circuito registrado, con un 64,3% de triunfos. Además, consiguió resultados destacados ante jugadores de los primeros puestos del ranking, una señal del nivel que logró alcanzar durante esta temporada.

Su buen presente lo llevó nuevamente a vestir la camiseta argentina. En septiembre fue convocado para disputar la Copa Davis frente a Turquía, en el estadio Ruca Che de Neuquén. La serie significó además su debut como local en la competencia, después de haber participado por primera vez en febrero frente a Corea del Sur.

Y el estreno ante su público no pudo ser mejor. Tirante venció al turco Mert Alkaya por 6-2 y 6-4 en una hora y 13 minutos y consiguió el segundo punto de Argentina en la serie. Con ese triunfo, el equipo dirigido por Javier Frana quedó 2-0 arriba y a una victoria de asegurar el cruce.

Pero más allá del resultado, para Tirante hubo algo todavía más importante. “Era un sueño, ganar de local por Copa Davis. Una caricia al alma. Lo que viví hoy no lo viví nunca en mi vida”, expresó después del partido.

La frase refleja un momento particular de su carrera. El tenista nacido en La Plata pasó de buscar un lugar entre los mejores del circuito a enfrentarse regularmente con jugadores de élite. Su actuación en Cincinnati, el ingreso al grupo de los mejores 50 del mundo y su presencia en la Copa Davis muestran un jugador que está dando pasos cada vez más grandes.

El propio Tirante reconoce que todavía tiene aspectos por mejorar. Después de la gira sobre cemento, aseguró que está muy conforme con su crecimiento “mental, físico y tenístico”, pero también remarcó que necesita seguir trabajando para dar otro salto.

Aquel jugador que durante años recorrió el circuito en busca de oportunidades ahora empieza a encontrar su lugar en los grandes escenarios. La Copa Davis aparece como una nueva estación dentro de ese recorrido. Y mientras Argentina vuelve a contar con él para representar al país, Tirante continúa construyendo una temporada que puede marcar un antes y un después en su carrera.

La trampa de la Premier League: tocar el cielo para vivir el infierno

Por Juan Pablo Delgado

Un partido. Noventa minutos. El estadio de Wembley colmado, dos equipos con el tanque en reserva tras una larga temporada y un premio en juego que aumentará los ingresos del ganador en más de un 1000 por ciento.

La final de los Playoffs de la Championship es el puente perfecto para conectar dos universos paralelos. De un extremo está la austeridad de la Segunda división, los presupuestos ajustados y los clubes de los suburbios sostenidos por su gente. Del otro, los focos mundiales, las estrellas internacionales y la marea multimillonaria de la Premier League. Pero cuidado, esa marea millonaria no perdona y, en la mayoría de los casos, termina ahogando a los marineros recién llegados.

El “tesoro” para quien salga victorioso de este duelo asegura, solo por los derechos televisivos de la nueva división, unos 120 millones de dólares, cifra que puede superar los 220 millones al finalizar la temporada si se suman otros ingresos.

Tomando como referencia los datos de la página de Transfermarkt, una plantilla promedio de la Championship está valorada en unos 90 millones de dólares. Una cifra considerable para la Segunda división, pero que resulta casi microscópica al compararla con los valores de la Premier, donde el valor de mercado de un solo equipo promedio supera fácilmente los 400 millones de dólares. Intentar competir en esa diferencia de escala con un dinero recién cobrado es casi una misión suicida.

La estadística histórica deja en evidencia esa diferencia entre los clubes. Y es que, desde la creación de la Premier League en 1992, se otorgaron 101 ascensos, 47 equipos descendieron automáticamente en la siguiente temporada, 14 cayeron en la siguiente y apenas 11 se mantuvieron más de seis años en la liga de mayor nivel.

Y como si fueran pocos los 47 que bajaron inmediatamente, en las temporadas de 1997/98, 2023/24 y 2024/25 ocurrió algo todavía más llamativo al terminar con los tres equipos ascendidos descendiendo nuevamente a la Championship. 

Estas cifras, llamativas por donde se miren, también abren una pregunta: teniendo en cuenta la “inyección” financiera que reciben los nuevos equipos, ¿cómo se volvió tan frecuente que los recién ascendidos desciendan casi de forma automática?

La primera respuesta a este dilema no está en lo deportivo, sino en los reglamentos. Si bien reciben una gran suma de dinero, eso no les permite gastarlo libremente. Las normas de rentabilidad y sostenibilidad establecen un límite a pérdidas que puede registrar cada club durante un período de tres temporadas. Para un equipo que viene de la Championship, ese margen puede ser de unos 50 millones de dólares, mientras que un club que lleva tres temporadas consecutivas en la Premier puede alcanzar los 136 millones.

Pero el problema, lejos de terminar en los papeles, también aparece en la cancha. Y es que para competir en la máxima categoría se necesita un plantel amplio, capaz de sostenerse 38 fechas al máximo nivel y que la Championship no garantiza. El ritmo, la exigencia y la calidad de los rivales aumentan considerablemente, y lo que alcanzaba para conseguir el ascenso puede no ser suficiente para mantenerse. 

Por eso, el mercado se convierte en una cuestión de supervivencia. Los recién llegados necesitan reforzarse, pero hacerlo implica desembolsos millonarios en jugadores y salarios. Con el riesgo de un posible descenso que comprometa la economía del club, aparece una contradicción difícil de resolver, y es que gastar poco puede dejar al equipo sin herramientas para competir, pero derrochar el dinero puede poner en riesgo las cuentas si llega el descenso.

El Brighton, club que llegó a la Premier en 2017, logró mantenerse en su temporada debut y aún es uno de los pocos equipos que nunca descendieron desde su llegada a la máxima categoría. Como si fuera poco, en la temporada 2022/23 consiguieron acabar en la sexta posición y asegurarse un boleto a la Europa League.

La diferencia con el resto estuvo en cómo utilizó sus recursos. En el primer mercado, la institución apuntó a promesas antes que a grandes nombres. Uno de ellos fue Pascal GroB quien, por solo tres millones de dólares, se convirtió en el primer refuerzo del club en Premier y acabó siendo importante para asegurar la permanencia tras quedar en la 15º posición.

Este caso muestra que el dinero del ascenso puede ser suficiente para sentarse en la mesa de los mejores veinte de Inglaterra, pero no garantiza quedarse por mucho tiempo.

Porque para mantenerse en el máximo nivel, no alcanza con tener “cracks” entre los titulares. También hace falta un proyecto capaz de sostener al club cuando el dinero del ascenso deje de ser una novedad y la Premier se convierta en rutina. Así, lo que alguna vez fue una misión imposible pueda transformarse en una estadía sin sufrir toda la temporada por evitar el descenso.

El camino de Gabriela Sabatini hacia la primera medalla olímpica del tenis argentino

Por Emiliano Le Voci

Se cumplen 38 años de la obtención de la primera medalla olímpica para el tenis argentino. El 1ro. de octubre de 1988, en los Juegos Olímpicos de Seúl, Gabriela Sabatini, de tan solo 18 años, consiguió la presea de plata tras caer en la final frente a la legendaria Steffi Graf por 6-3 y 6-3 -que se convirtió en la única tenista, hombre o mujer, en obtener el Golden Slam (ganar los cuatro Grand Slams y JJ. OO. en un mismo año), pero esa es una historia para contar otro día-.

A pesar de su corta edad, por ese entonces Sabatini ya ocupaba la cuarta posición del ranking mundial, regido por la WTA. Más que una promesa, era realidad, presente. Ese mismo año, en julio, en el barrio londinense de Wimbledon, Sabatini y Graf hicieron pareja para jugar el dobles y levantaron el trofeo dorado en la catedral del tenis. Aunque fue en la modalidad de 2 vs. 2, se contabiliza como el primer título de Grand Slam para Gaby. Justo antes de viajar a Corea del Sur, alcanzó su primera final de Grand Slam en singles, la manera más famosa de jugar al tenis, en el Us Open. Fue derrotada frente a (¿quién más si no?) Steffi Graf, por 6-3, 3-6 y 6-1.

Sabatini jugó su primer partido en el principal evento multideportivo a nivel mundial con apenas 18 años, cuatro meses y siete días. Su debut se produjo el viernes 23 de septiembre, contra la yugoslava Sabrina Goles. La nacida en el barrio porteño de Villa Devoto se impuso con un contundente 6-1 y 6-0 frente a la balcánica. Solo unas horas después, el sábado 24, se enfrentó a la italiana Francesca Bonsignori. ¿El resultado? Casi idéntico al del día anterior. 6-2 y 6-0 para Gaby.

El domingo 25, la argentina campeona de Roland Garros Junior 1984 salió a la cancha por tercer día consecutivo para disputar los octavos de final ante Sylvia Hanika, que, al momento del encuentro, era la número 17 del escalafón (en 1983 había sido quinta). La alemana se impuso en el primer set, con mucha holgura, 6-1. Sabatini remontó el inicio desfavorable, emparejó la cuestión y se llevó el segundo set por 6-4. En el parcial definitorio, Gaby marcó la diferencia con su juego ofensivo y se lo llevó por un claro 6-2. Superó una prueba muy dura.

El lunes 26 llegó el descanso, la tranquilidad. Vital. Clave para recuperar energías de cara a los partidos más desafiantes de la competición. Ideal para planificar con más preparación el siguiente partido: Natasha Zvereva -de la ya inexistente Unión Soviética-, octava del ranking y con 17 años y cinco meses, por los cuartos de final. En la previa se esperaba un partido cerrado, con pocas oportunidades para ambos lados. Llegó el martes 27 y Sabatini cerró el partido con solvencia: 6-4 y 6-3 para avanzar a semifinales.

Nuevamente, un día de descanso antes del siguiente partido. El jueves 29, Gaby se enfrentó a la búlgara Manuela Maleeva, de 21 años y séptima en la clasificación mundial. Sin embargo, y a pesar de lo que dictaba la lógica por la posición en el ranking de las dos, Sabatini venció con mucha firmeza. Un aplastante 6-1 y 6-1 para llegar a la final. Y ni más ni menos que contra su archirrival, Steffi Graf.

La alemana también era una adolescente de 19 años, pero ya era la mejor tenista del mundo según el ranking que la WTA publicaba semanalmente. Intentar derrotar a Graf significaba afrontar el desafío más complicado de todos. Gaby ya le había ganado en dos oportunidades a la nacida en Mannheim, pero sobre 15 enfrentamientos. Por si eso fuera poco, Graf venía de proclamarse campeona en los cuatro Grand Slams de aquel año. El sábado primero de octubre, Sabatini luchó con el corazón y la garra que la caracterizaba, pero cayó por 6-3 y 6-3. La medalla de oro quedó en manos de la alemana, pero la plata de Sabatini ya era histórica. 

Días después, Gaby manifestó su frustración en una entrevista con “El Gráfico”: “Antes de empezar estaba muy confiada en ganarle y esto que conseguí me parece poco”. También realizó una fuerte autocrítica sobre su rendimiento en la final: “Me faltó decisión en algunos momentos importantes del partido; no estoy conforme, tuve algunas oportunidades y no las aproveché”. Por su parte, la revista “El Gráfico” le dedicó unas tiernas palabras a la argentina que había hecho historia para el tenis nacional: “Medalla de plata, Gabriela. Mucho más que otra final con derrota frente a Graf. Nada menos que tu bandera, y la nuestra, izada antes diez mil personas que entendieron tu decepción y te mimaron”. 

Gabriela Sabatini demostró su talento, garra, esfuerzo y valentía durante esa semana en la capital del país asiático, y dijo: “Estoy jugando por el deporte de mi país. Me siento feliz de hacerlo. Y mucho más por darle una medalla”. Aunque no ganó el oro, obtuvo algo mucho más importante: meterse en el corazón de los argentinos. Con 18 años, llegó hasta la final olímpica y dejó en Seúl una imagen que trascendió el resultado: la de una joven argentina que representó a su país hasta el último punto, con cada drive, cada revés, cada saque y cada volea.

Demi Vollering: de las pistas de hielo de Pijnacker, a la cima del ciclismo mundial

Por Luciana Maidana

​La vida de Demi Vollering siempre estuvo conectada al deporte que le dio grandes alegrías y le demostró que tenía el potencial para ser una de las mejores del mundo.

​La reciente campeona de la prueba de élite femenina del Mundial de Ciclismo, disputado en Montreal, desde pequeña se apasionaba por esta disciplina con el sueño de llegar a las máximas competencias. Por las calles de Pijnacker, su ciudad natal, jugaba con su bici y participaba en las carreras locales.

​Su primera medalla de oro mundial la consiguió a 5.500 kilómetros del lugar donde todo comenzó. En un circuito complicado y accidentado, el equipo de Países Bajos controló la carrera para que Vollering cerrara la victoria en los metros finales. La pelea por la presea fue codo a codo hasta los últimos 150 metros frente a la polaca Katarzyna Niewiadoma; 150 metros para que la neerlandesa lograra la coronación y se quitara la espina de las ediciones pasadas.

​Pero para ocupar el lugar en el que está hoy, Vollering tuvo que recorrer un largo camino. Entró al TourClub de Pijnacker con tan solo 10 años, en una época en la cual la presencia femenina en el ciclismo era escasa. Aunque la idea de competir siempre estuvo presente, decidió inclinarse por el patinaje sobre hielo. Finalmente, a los 16 años se unió al RWC AHOY y luego al RestoreCycling para competir a nivel nacional, aunque el ciclismo continuaba siendo algo secundario en su vida.

​Durante años combinó el ciclismo con sus estudios de diseño floral, trabajos en floristerías e invernaderos, y el entrenamiento de niños en el club local de patinaje. En 2018, impulsada por su prometido para centrarse por completo en el deporte, ingresó al SwaboLadies. Con la ayuda de un entrenador, su progreso fue notable. Desde su paso al profesionalismo en 2019 obtuvo victorias en las tres Grandes Vueltas, el campeonato continental en 2025, tres ediciones de la Lieja-Bastoña-Lieja, el hito histórico de conquistar la Triple Corona de las Ardenas en la temporada de 2023 (Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja), entre otros tantos reconocimientos.

​Su carrera también ha estado marcada por la resiliencia. En 2024, tras perder el maillot amarillo por una caída, se impuso en Alpe d’Huez y finalizó la carrera a solo cuatro segundos del título general del Tour, una diferencia que aún no estaba registrada en la historia de la prueba. Una muestra de la grandeza de una ciclista que quedará en la historia del deporte.

La cultura de la inmediatez en el fútbol: ni los pibes se salvan

Por Joaquín Algañaraz

El miércoles último Argentina venció 1-0 a Perú en la categoría Sub-19 de fútbol masculino por las semifinales de los Juegos Suramericanos. Lo llamativo ocurrió a falta de diez minutos para el final del encuentro, cuando varios espectadores comenzaron a cantar desde las tribunas del estadio Marcelo Bielsa: “Jugadores, la c… de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie”.

Los insultos apuntaron contra futbolistas que todavía se encuentran en una etapa de formación. Jugadores de 18 y 19 años que, además, no estaban representando a un club, sino a la Selección Argentina en un torneo internacional.

Lo ocurrido forma parte de una tendencia que en los últimos años se volvió cada vez más habitual en el fútbol: la necesidad de obtener resultados de manera inmediata. Hay poco margen para esperar, aprender o equivocarse cuando un mal resultado puede generar cuestionamientos apenas termina un partido (o ni siquiera termine el partido).

En el fútbol profesional, esta dinámica se puede observar con frecuencia. Un entrenador puede quedar cuestionado después de una serie de derrotas, un jugador puede pasar de ser elogiado a recibir críticas en cuestión de días y las redes sociales pueden convertir un mal partido en una ola de cuestionamientos. Los resultados suelen ocupar un lugar central en la evaluación de equipos y futbolistas.

En las categorías formativas aparecen otros tiempos y objetivos. El desarrollo de un jugador requiere atravesar distintas etapas, adquirir experiencia y convivir con errores que forman parte del aprendizaje. El resultado de un partido continúa siendo importante, pero comparte espacio con otros aspectos vinculados a la formación.

Pablo Aimar, uno de los referentes del trabajo con juveniles, se refirió en 2022 a la importancia de ese proceso. “Nosotros siempre defendemos que si durante una competencia hay buen clima grupal, buena leche, siempre suma, pero así y todo eso no garantiza el título; lo que eso garantiza es el disfrute del proceso”, explicó durante una charla organizada por la Asociación del Fútbol Argentino.

En Rosario, esa paciencia quedó en segundo plano. A falta de diez minutos para el final de una semifinal internacional, los futbolistas recibieron insultos desde las tribunas pese a encontrarse todavía en una etapa de formación.

La situación no quedó aislada de lo que ocurre en el fútbol profesional. Las redes sociales, la exigencia permanente por resultados y la poca tolerancia ante las derrotas forman parte de un contexto en el que los tiempos parecen haberse acortado. Esa lógica también puede alcanzar a los jugadores más jóvenes, incluso cuando todavía atraviesan el proceso que los prepara para llegar a Primera.

Un podio que vale más que una medalla: Boca y el presente internacional del básquet argentino

Por Mia Barrutia

La actuación del Xeneize en China se suma a un proceso que atraviesa generaciones y que, desde la Liga Nacional hasta las competencias internacionales, refleja la evolución del básquet argentino.

La participación de Boca en la Copa Intercontinental FIBA 2026 volvió a poner al deporte nacional en un contexto mundial. El equipo dirigido por Nicolás Casalánguida llegó tras consagrarse campeón de la Basketball Champions League Americas. En la Intercontinental se midió con representantes de Europa, África, Asia y Estados Unidos. Más allá del bronce, su actuación ratificó la presencia de un equipo de la Liga Nacional a nivel mundial.

El camino hacia Pekín comenzó meses antes, en la BCL Americas, disputada en varios países pero con un Final Four con sede en el estadio de Obras. El Xeneize superó a Flamengo en semifinales y a SESI Franca en la final, ambos de Brasil, con Francisco Cáffaro como MVP. Fue el primer título del conjunto argentino en la competencia y el quinto para el país, con Quimsa (2) y San Lorenzo (2) completando el historial.

Ya en China, tras quedar afuera de la final ante Rytas Vilnius de Lituania, los de la Ribera vencieron 93-62 a Tigers de Ruanda. El triunfo llegó en el partido por el tercer puesto y le permitió a Boca subirse al podio. Agustín Barreiro fue el jugador más valorado del encuentro y uno de los cinco argentinos con doble dígito en puntos.

Para encontrar el último antecedente argentino en el podio de esta competencia hay que remontarse a 2021 con Quimsa. El conjunto santiagueño alcanzó la final de aquella edición, disputada en El Cairo, Egipto, pero cayó ante San Pablo Burgos de España y se quedó con el subcampeonato. Cinco años después, Boca volvió a colocar a un equipo de la Liga Nacional entre los tres mejores del torneo.

La presencia argentina en el básquet continental no se limita a Boca y Quimsa. En los últimos años, distintos equipos lograron competir en la BCL Americas y sostener al país como uno de los protagonistas del básquet de la región. A ese crecimiento se suma el trabajo en las categorías formativas, una muestra del recambio que comienza a tomar protagonismo en los distintos equipos.

Todo este presente puede vincularse con la mirada de León Najnudel, uno de los impulsores de la creación de la Liga Nacional y de un proyecto pensado para generar oportunidades para jugadores de todo el país. Décadas después, los logros obtenidos reflejan la continuidad de ese camino y cómo Boca, Quimsa y las nuevas generaciones son parte de ese proceso de crecimiento y proyección.

La fórmula detrás del fenómeno Pogačar

Por Juan José Porras

Tadej Pogačar no deja de sorprender al mundo del ciclismo, con 28 años, el esloveno no solo es el mejor del mundo, sino que ya construyó una carrera que lo ubica entre los corredores más destacados de la historia. Con cinco Tours de Francia y un Giro de Italia, su rendimiento es superlativo y en la carretera, parece un rival casi imposible de vencer.

Este deporte hacía muchos años que no veía un corredor tan superior. El ciclista hace cosas que solo él puede realizar, como atacar a 40 kilómetros de la meta en solitario o combinar dos especialidades que no siempre aparecen juntas en un mismo pedalista: ser un escalador de alto nivel y al mismo tiempo, un especialista en contrarreloj.

Para alcanzar ese nivel de rendimiento, el líder del UAE Team Emirates-XRG convirtió el entrenamiento en una parte fundamental de su preparación. Detrás de sus ataques, sus victorias y sus títulos existe una planificación que combina horas sobre la bicicleta, trabajos de intensidad, fuerza y recuperación.

Leandro Novillo, preparador físico y exintegrante de la Selección Pampeana de Ciclismo, explica: “Pogačar tiene una combinación muy poco común de factores. Posee una gran capacidad aeróbica, con la que puede mantener esfuerzos muy altos durante mucho tiempo. También tiene una habilidad para repetir esfuerzos: atacar, recuperar parcialmente y volver a producir una intensidad muy alta, y me gusta su eficiencia, debido a que produce mucha potencia sin gastar energía de manera innecesaria”.

En los campamentos de preparación de su equipo, las jornadas pueden superar las cuatro horas sobre la bicicleta, la planificación también contempla gimnasio y jornadas de recuperación activa. El objetivo es desarrollar las distintas capacidades que necesita un corredor para afrontar etapas de hasta 150 kilómetros y al mismo tiempo, responder positivamente a cambios de ritmo durante la competencia.

Pero solo acumular kilómetros no es suficiente. El entrenamiento del campeón mundial también incluye sesiones específicas para tener un equilibrio entre potencia y resistencia. Los trabajos utilizados por el UAE son intervalos de bloques de alta intensidad, como esfuerzos de 40 segundos alternados con 20 segundos a menor fuerza. 

 “El ciclismo consta de un 70% de entrenamiento, combinado con un 30% de talento”, opina Novillo. Sin embargo, la preparación tampoco termina cuando Pogačar baja de la bicicleta, la recuperación, el descanso y la alimentación forman parte del mismo proceso. En el ciclismo profesional, una carga de entreno tan elevada requiere controlar constantemente el esfuerzo para evitar que el volumen y la intensidad terminen perjudicando el rendimiento.

La alimentación no es un complemento del entrenamiento, es parte de él. Un corredor como Pogačar, necesita llegar a cada sesión con los depósitos de energía adecuados y recuperarse rápidamente después.

El preparador físico explica que en la alimentación existen tres momentos claves. Antes de entrenar, principalmente se busca disponibilidad de carbohidratos para afrontar los esfuerzos intensos. Durante el entrenamiento, es necesario reponer líquidos y energía mediante productos como geles y bebidas deportivas, lo que permite sostener la potencia y retrasar la aparición de la fatiga. Después del entrenamiento, el objetivo es recuperar el glucógeno, aportar proteínas para la reparación muscular y la rehidratación.

El rendimiento de Pogačar puede parecer extraordinario cuando se lo observa durante una carrera, pero para él y su equipo los resultados son solo la recompensa de días, meses y años de trabajo. Sus entrenamientos demuestran que la preparación de un campeón no consiste simplemente en pedalear más, sino en saber cuándo aumentar la intensidad, cuándo acumular kilómetros y cuándo recuperar.

Jürgen Klopp y su objetivo de levantar a Alemania, como país y selección

Por Tomás Fortes

Jürgen Klopp, oriundo de Stuttgart, enfrenta un nuevo desafío a sus 59 años luego de oficializar su llegada a la selección alemana. El germano sucede a Julian Nagelsmann, quien formó parte del conjunto teutón desde septiembre de 2023 hasta julio de 2026.

The Normal One logró poner su nombre en la mesa de grandes directores técnicos tales como Luis Enrique y Pep Guardiola tras consolidar una década digna de encuadre con Liverpool. Los Reds volvieron a encontrar una táctica de juego sólida que los llevó a la consagración de varios títulos, entre ellos: una Premier League y una Liga de Campeones.

Tras dejar el equipo inglés en 2024 y tomarse dos años sabáticos, Klopp tomó las riendas de la selección bávara con el objetivo de devolverle el aura ganadora, que desde hace mucho tiempo está apagada. La pronta eliminación en Qatar 2022 y el sorpresivo batacazo de los paraguayos en el Mundial 2026 pusieron en duda la confianza de los alemanes sobre su propia selección. 

Incluso con ese tiempo fuera del fútbol, solamente le bastaron tres meses para estar en la boca de todos los medios alemanes por hacer pública, hace 10 días, su posición política: “Soy de izquierda por supuesto. Jamás votaría a la derecha”, aseguró el Boss. 

Más allá de su rendimiento como entrenador, Jurgen se ganó el cariño de la gente dentro y fuera de la cancha. Esto debido a su visión solidaria: si a él le va bien económicamente, también desea que los demás prosperen. Apoya un sistema solidario e igualitario, procedimiento completamente opuesto a lo que propone la derecha. 

“El orgullo nacional y una actitud abierta hacia el mundo no son mutuamente excluyentes”, sostiene Klopp.

Héctor Scotta: el dueño de un récord que todavía nadie pudo superar

Por Martina Ortiz 

Nacido el 27 de septiembre de 1950, en San Justo, Santa Fe, Héctor “El Gringo” Scotta, quien hoy cumple 76 años, tiene un récord que nadie pudo superar en cinco décadas: 60 goles en una sola temporada del fútbol argentino. 

Scotta surgió de Unión de Santa Fe. Debutó en Primera División en 1970, año en el que hizo 9 goles en 23 partidos y, la temporada siguiente, fue contratado por San Lorenzo de Almagro y vistió la casaca de “El Ciclón” por primera vez el 11 de abril de 1971, en un 3 a 0 contra Atlanta.

La cosecha del Gringo comenzó en la primera fecha del Metropolitano, el 16 de febrero de 1975 cuando All Boys y San Lorenzo empataron 2-2 en Floresta. A los 43 minutos, Héctor, marcó el primero de cabeza y a los 6 minutos del segundo tiempo, anotó el segundo tanto.

Ese mismo año marcó 32 tantos en el Torneo Metropolitano y 28 en el Nacional para los cuervos, dejando atrás el récord de 47 goles en el campeonato de 1937 de Arsenio Erico, el legendario paraguayo que jugaba para Independiente. Gracias a esta histórica marca llegaron los llamados de la selección argentina, y luego la transferencia al fútbol europeo. 

Llegó al Sevilla de España a mediados de 1976, donde jugó durante cuatro temporadas en las que anotó 53 goles en 101 partidos de Liga, 13 goles en 19 partidos de Copa, 4 goles en 8 partidos del Trofeo Ciudad de Sevilla y 4 goles en 2 partidos del Trofeo Colombino, ganándose para siempre el cariño de la afición de los sevillanos. 

A mediados de 1980 regresó al fútbol argentino cuando llegó a Ferro. Al año siguiente tuvo su segunda etapa en el club de Boedo. Aunque no fue lo mismo, ya que apenas convirtió 6 goles y no pudo ayudar al descenso de su equipo a la Primera B. Luego de estar un semestre libre, arregló con Boca Juniors para jugar el Metropolitano de 1982 y la Copa Libertadores de ese año.

Tras su breve ciclo en el Xeneize, pasó por distintos clubes del ascenso: Nueva Chicago, All Boys y Deportivo Armenio, donde finalmente decidió colgar los botines en 1988 ya con 38 años. 

El Monumental cumple 90 años

Por Iván Salvo

El 27 de septiembre de 1936 comenzó la construcción del Estadio Monumental, la casa de River Plate. Las obras se iniciaron bajo el mandato de Antonio Vespucio Liberti, en un terreno ubicado en Nuñez, en esa época el “Millonario” disputaba sus partidos como local en el barrio de Recoleta. 

La construcción avanzó durante los meses siguiente hasta su finalización ; el 25 de mayo de 1938 se inauguró oficialmente. Para aquella jornada, River Plate venció 3 a 1 a Peñarol de Montevideo con goles de Carlos Peucelle, José Manuel Moreno y Bernabé Ferreyra.

En 1957, con la venta de Omar Sívori a la Juventus de Italia por 10 millones de pesos, aproximadamente entre 230.000 a 270.000 dólares en la época, River construyó la tribuna Almirante Brown baja y media. Y para 1978, en la previa del Mundial y con las refacciones realizadas a los estadios que albergaron los partidos, se terminó de construir la Almirante Brown alta.

Cuando Sivori falleció, en febrero de 2005, el club tomó la decisión de cambiar el nombre de las tribunas Almirante Brown a Sivori baja, media y alta. 16 años después Jorge Brito fue elegido como presidente del club y se tomó la decisión de hacer reformas en el Monumental.

Los principales cambios fueron: la ampliación a 85.018 espectadores, el cambio estructural del estadio, la primera y segunda etapa del nuevo anillo inferior, cambio de butacas, los nuevos palcos y el nuevo naming de la cancha.

Con la nueva presidencia de Stefano Di Carlo, elegida en noviembre del 2025, se dieron a conocer nuevas remodelaciones en el Monumental.

Ampliación de capacidad: El estadio se convertirá en el de mayor capacidad de Sudamérica, con proyección a superar los 101.000 espectadores al finalizar las fases previstas en 2029.

Desmontaje de pantalla en la Sívori: Se inició el retiro de la histórica pantalla gigante de la cabecera Sívori para evitar interferencias con las próximas estructuras del techo, reemplazando temporalmente por el sistema 360° y planeando dos pantallas modernas a futuro.

Fachadas y estética: Continúan los trabajos en el exterior (como en la tribuna Belgrano) con la colocación de piel de vidrio y placas institucionales rojas y blancas, además de la unificación del color gris en todas las butacas rebatibles.