De la mano de su estrella y máximo goleador histórico en mundiales, Enner Valencia, logró una victoria en la apertura de la Copa del Mundo en contra del anfitrión, Qatar, que tuvo pocas chances e incluso la mayoría de los hinchas dejaron el estadio Al Bayt, cuando su selección se fue al entretiempo perdiendo 2-0, que por cierto ese sería el resultado final del cotejo.
Ecuador acaba de quedar en la historia de los mundiales como el único que venció a la selección anfitriona en el debut. Esto no es un dato menor, el técnico argentino Gustavo Alfaro también se manifestó a favor de los derechos humanos y de la igualdad en conferencia de prensa, cuidando a la vez a Moisés Caicedo que se lo vio incómodo con la pregunta.
Gustavo Alfaro defendiendo a Moisés Caicedo luego de que la prensa le preguntara sobre los derechos humanos, los defiende, los protege, los guía, es un padre para todo el grupo de la selección 🇪🇨 Que tipazo es el profe! 👏🏼👏🏼👏🏼 pic.twitter.com/0juPJ9Dl5X
Este será el mundial más corto en la historia desde que se utiliza este formato con fase eliminatoria, por ende parece que será una tónica habitual ver partidos como el de hoy en donde un equipo saca una ventaja y luego en el segundo tiempo baja muchísimo el ritmo pensando en los próximos partidos y no en el juego del momento.
Este será un trabajo para todos los técnicos, que deberán saber administrar las cargas de sus jugadores y cuidarlos de alguna lesión, un tema que resulta sumamente preocupante por las grandes estrellas que no estarán o que llegan con molestias a la cita mundialista.
Los dos mejores jugadores del 2022 según la votación del Balón de Oro no podrán ser parte de sus selecciones, por un lado Karim Benzema y por el otro Sadio Mané. Entonces resulta lógico el parado que tuvo Ecuador en el segundo tiempo, siendo más cautos y dejando jugar a Qatar.
“La tricolor”, volverá a las canchas este viernes, para enfrentar a Países Bajos, Ecuador contará con un día más de descanso que su rival, algo que puede ser beneficioso para el país sudamericano ya que los europeos sólo tendrán tres días para descansar luego de enfrentar a Senegal.
La selección de Ecuador llegó para disputar el cuarto Mundial de su historia de la mano del delantero Enner Valencia, de 33 años, como capitán y referente del equipo. El actual jugador del Fenerbahçe S. K. de Turquía es el máximo goleador de la historia de su selección con 37 goles en 75 partidos, pero, detrás de los logros conseguidos en los clubes en donde jugó y en su país, Valencia tuvo un duro comienzo en el fútbol. Con tan solo 19 años fue adquirido por Emelec, y, al estar lejos de su ciudad natal y no contar con los recursos necesarios, el delantero tuvo que dormir muchas noches en el estadio de su club, George Capwell, junto a varios de sus compañeros. Luego, por la mañana, se presentaba a entrenar sin desayunar dada la escasez monetaria.
Pasados dos años de no ser tenido en cuenta, Enner fue convocado por Jorge Sampaoli y logró debutar en el primer equipo contra Newell’s Old Boys por la Copa Libertadores. Desde allí, su carrera fue en ascenso, jugando para equipos como Pachuca, luego dando el gran paso a Europa en el West Ham y el Everton, volviendo posteriormente a México para vestir la camiseta de Tigres y actualmente encontrándose en el fútbol turco.
El capitán de Ecuador juega en Qatar su segundo Mundial luego de participar en el de Brasil en 2014. Siendo capitán, figura, y una pieza clave para Gustavo Alfaro, tuvo que luchar desde el primer momento para cumplir su sueño de ser futbolista profesional y poder ayudar a su familia, ya que se encontraban viviendo en situaciones precarias. Ese jugador de 19 años que dormía en las instalaciones del estadio, que no podía comer por la falta de dinero y esperó dos años para poder jugar un partido profesional, es este fin de año el capitán de su selección, de su país, con miles de personas coreando su nombre. No es fácil el comienzo ni tampoco justo, pero sin importar el resultado de esta copa del mundo, Enner Valencia es y será uno de los jugadores más importantes en la historia de Ecuador.
Se enfrentarán este lunes a las 10 en el Estadio Internacional Jalifa por el primer partido del grupo B, pero ambas selecciones llegan al debut con intereses que van más allá de sumar puntos.
Inglaterra, por su parte, arribó a Qatar en un avión con los colores de la bandera LGBTIQ+; además, tal como lo anunció hace dos meses, Harry Kane vestirá una cinta de capitán con esos colores en repudio a la homofobia que se vive en el país organizador.
En Irán, desde septiembre se vive con protestas diarias y represión tras el asesinato de la joven Mahsa Amini por incumplir el código de vestimenta de la república. Por eso, el sábado el arquero suplente Hossein Hosseini y el delantero Vahid Amiri le enviaron su pésame a las personas que perdieron familiares a causa de la represión, además de que han decidido no festejar los goles que conviertan en este Mundial como muestra de apoyo al pueblo iraní.
La Selección Argentina debutará en el Mundial de Qatar este martes a las 7 frente a Arabia Saudita. La albiceleste disputó 17 mundiales y en sus debuts ganó 11 partidos, empató 1 y perdió 5. El resultado más reciente fue el 1 a 1 frente a la por entonces debutante Islandia. ¿Cómo le fue en los debuts de las copas del mundo donde alcanzó la final?
El primer partido de Argentina en un Mundial fue en 1930 frente al combinado francés. Ganó 1-0 con gol de Luis Monti y llegó a la final de la competición pero perdió 4-2 frente a Uruguay.
Argentina debutó en el Mundial de 1978 con una victoria en el Estadio Monumental por 2-1 frente a Hungría, los goles fueron obra de Leopoldo Luque y Daniel Bertoni, mientras que el único gol de los húngaros lo hizo Károly Csapó. Argentina se terminó consagrando campeón del mundo derrotando 3-1 a Holanda.
En el Mundial de 1986, Argentina volvió a debutar con una victoria, esta vez por 3-1 frente a Corea del Sur, los goles fueron de Jorge Valdano por duplicado y el restante de Oscar Ruggeri, mientras que el de los asiáticos fue de Park Chang-Sun. Los dirigidos por Carlos Bilardo consiguieron su segunda estrella venciendo a Alemania 3-2 en la final.
En el Mundial de Italia 1990, siendo el último campeón del certamen, en su debut cayó por 1-0 contra Camerún con gol de François Omam-Biyik en el segundo tiempo. El conjunto africano finalizó el encuentro con dos jugadores menos debido a la expulsión de André Kana-Biyik y de Benjamin Massing. Argentina no pudo repetir el éxito de 1986 perdiendo 1-0 en la final frente a Alemania.
En el Mundial del 2014 disputado en Brasil, debutó venciendo por 2-1 ante Bosnia y Herzegovina. Comenzó arriba en el marcador con un gol en contra de Sead Kolašinac, luego amplió la ventaja con un tanto de Lionel Messi en el complemento del partido. Ya terminando el encuentro descontó Vedad Ibišević. Después de 24 años Argentina volvió a disputar una final del mundo, el resultado y el rival fue el mismo, derrota 1-0 frente a Alemania.
La selección estadounidense de fútbol debutará este lunes a las 16 horas frente a Gales en Qatar 2022, con la particularidad de que es el segundo combinado más joven del Mundial, con un promedio de 25 años y dos meses, únicamente superado por Ghana (24 años y siete meses).
Entre sus futbolistas se destacan Christian Pulisic (24 años), Weston McKennie (24), Tyler Adams (23) y Gio Reyna (20). Sus rivales serán Gales, con un promedio de 26 años y tres meses; Inglaterra, con 26 años y cuatro meses; e Irán, la selección con mayor promedio de todo el Mundial: 28 años y nueve meses.
La selección galesa de fútbol debutará este lunes 21 de noviembre a las 16 horas frente a Estados Unidos en el Mundial Qatar 2022 en el estadio Ahmad Bin Ali, con la particularidad de que 12 de sus 26 convocados son de ligas del ascenso inglés (dos de ellos juegan en la Cuarta División).
Los Dragones son el combinado que más futbolistas del ascenso citaron para el Mundial: ocho militan en la segunda categoría inglesa, dos en la tercera y dos en la cuarta (Cristopher Gunter, del Association Football Club Wimbledon, y Jonny Williams, del Swindon Town FC).
Gustavo Alfaro, director técnico de la selección de Ecuador, dijo que “Qatar es el favorito porque lleva 12 años preparándose para este partido”, hoy en la conferencia de prensa previa al encuentro inaugural de mañana contra el organizador del Mundial.
El argentino declaró que ambos tienen argumentos para quedarse con la victoria, pero que el local tiene una ventaja dado que lleva 12 años preparándose para esta jornada. De todas formas, aseguró que está satisfecho con el trabajo que han realizado y agregó: “Ojalá veamos la mejor versión de los dos para estar a la altura de la expectativa”.
Desde esa pelota que espera debajo del árbol de Navidad a los botines de regalo de cumpleaños. Los primeros entrenamientos en el club de barrio y esa garganta todavía virgen de gritos de gol en la canchita del barrio. Antes de ser Messi, Lionel fue Leo. Y antes de ser Di María, el Fideo fue Angelito. Se conoció la lista de 26 apellidos que disputarán con la camiseta argentina el Mundial de Qatar, pero alguna vez estos futbolistas fueron niños con un sueño. Quiénes eran los 26 pibes que soñaron con jugar un Mundial.
1- Franco Armani
Franco Armani en la escuela primaria, en Casilda.
En el mismo año en que la Selección Argentina salió campeón del mundo, por casualidad o destino, ese mismo año nacía un futuro campeón en las tierras de Casilda, un 16 de octubre de 1986, criado en el Club Aprendices Casildenses en donde su abuelo era utilero, Franco Armani recuerda: “Siempre nos llevaba a la cancha, a ver los partidos de la Primera División. Cuando la institución se mudó a otro lugar, quedaron las canchitas enfrente de casa. Cada día volvíamos del colegio y nos cruzábamos a jugar”.
A los cinco años, con su melena rubia tan característica ya andaba con guantes puestos y un buzo verde por su ídolo, su mamá Analía se lo compró porque él quería “uno como el del Pato Fillol”. Siempre con la pelota en los pies, jugaba en el garaje de su casa, su primer retador fue su hermano mayor Leandro, quien le pateaba penales simulando que el marco del portón era el arco. “En esa época me pateaban arriba y no llegaba. Era medio petiso. Eso me hacía enojar”, confesaba Franco entre risas en una entrevista que le hizo un diario casildense.
El Pulpo, apodo que se ganó por sus estupendas atajadas, siempre fue un chico humilde, introvertido, educado y profesional según contó Jorge Luis Brown, uno de sus primeros entrenadores, esos fueron los valores que lo guiaron a conseguir la carrera con los títulos que obtuvo y su merecido presente de Selección.
2 – Juan Foyth
Juan Foyth en las divisiones juveniles de Estudiantes de La Plata.
Un hombre rapado y con barbijo escucha las palabras de un periodista mientras mira a la cámara. Luego, enseña una camiseta amarilla -marca Joma-, con tela de la máxima competencia. Detrás suyo, reflejado en una pared, es posible observar el escudo de un equipo y leer a su lado Club Atlético Social y Cultural Victoria. El hombre en cuestión es Gustavo Grasso, presidente de la institución de La Plata. Y la camiseta que sujeta enérgicamente con las manos es la del Villarreal español, pero precisamente la de un jugador platense: Juan Foyth, uno de los defensores convocados por Lionel Scaloni de cara al Mundial de Qatar.
Foyth llegó a Victoria de pura casualidad a comienzos de la década de los 2000. El club de barrio no contaba con demasiados jugadores para formar las respectivas categorías. A la que más integrantes le faltaban era la 98´. Grasso se comunicó con un amigo para que buscara chicos de la zona. También le consultó si tenía algún conocido que rondara los cuatro o cinco años. En ese momento, apareció Foyth, quien era familiar suyo.
“Cuando jugaba a la Play Station con mis amigos decía ´Soy Rio Ferdinand´”, asegura Foyth. Llevaba el puesto de defensor central en las venas. Sin embargo, durante toda su estadía en el Club Victoria jugó de enganche; incluso se enfadaba si al momento de repartir las camisetas no tenía la número 10 para él. La transformación de su posición surgió en una definición del campeonato del fútbol infantil frente a Estudiantes de La Plata en el Country de City Bell. Foyth jugó de titular, la rompió y el equipo de su infancia salió campeón de visitante.
Foyth tiene dos clubes de sus amores. Estudiantes, en el que debutó profesionalmente como defensor central, luego de la recomendación para el cambio de parte de Martín Gaimaro y Juan Krupoviesa en séptima división; y Victoria, el conjunto de barrio que lo vio crecer y por el que está eternamente agradecido, al punto de enviarles una camiseta del Villarreal luego de que algunos ladrones entraran a robar a la institución.
3 – Nicolás Tagliafico
“Adrogué es la ciudad más hermosa”, confesaba Nicolás Tagliafico junto a sus miles de seguidores en Twitter. El barrio de Zona Sur perteneciente al partido de Almirante Brown, lo vio dar sus primeros pasos. El colegio lo hacía en Adrogué y el papi fútbol en el Club Social y Deportivo Villa Calzada, en donde comenzó en una categoría más grande a la suya y siendo entrenado por Leonardo, el más grande de sus hermanos. Su madre María Teresa fue su fan número uno. Del colegio lo llevaba a Calzada, posteriormente al predio de Banfield, ya que con 14 años ingresó por primera vez al predio Luis Guillón. Desde ese momento su carrera fue siempre para arriba, ya que Tagliafico es de los pocos que vistió la camiseta argentina en todas las divisiones formativas.
“En el predio de la AFA en Ezeiza, lo esperaba en el auto con un termo de leche caliente, lo dejaba en las clases de inglés particular y recién a las siete de la tarde volvía a casa”, comentaba su madre. Nicolás tenía una rutina muy desgastante a corta edad, y cuando se relajaba en su casa de fondo estaba Dragon Ball Z en la tele, su empatía con el protagonista Goku lo acompañó tanto como la pelota, aquella que también pateaba en el playón de la Plaza Brown, donde yacen sus mejores recuerdos.
4- Gonzalo Montiel
Gonzalo Ariel Montiel, nacido el primer día del año 1997, comenzó a jugar al baby fútbol en el club El Tala, en González Catán. Posteriormente, viajó todos los días desde Virrey del Pino hasta Villa Martelli para entrenarse con las inferiores de River. Un viaje de dos horas y media que primero hacía acompañado de su madre Marisa, pero como ella tenía que sacrificar horas de trabajo, Gonzalo comenzó a ir solo. Marisa, ama de casa, era hincha de Boca hasta que se cambió de vereda por su hijo. Su padre, Juan Antonio, es albañil; su hermana Jaqueline Soledad es policía. Su segundo nombre, Ariel, fue idea de su abuelo, quien quería llamarlo Ariel Ortega pero su madre se lo negó. Jerónimo, padre de Juan, lo mimaba y le daba todos los gustos. Tenía un carro a caballo y lo llevaba con él a vender fruta. Lamentablemente fue asesinado cuando Gonzalo tenía 7 años. A la edad de diez años, salía de su casa por la mañana para ir al colegio, luego entrenaba y regresaba por la noche. Casi dos años atado a esa rutina hasta que se cansó y optó por ir a vivir a la pensión de River. Así se ahorraba tantos viajes y además contaba con cosas que en su casa no tenía; agradecido, valoró todo lo que le dio el club. Desde siempre ha sido un chico simple, tranquilo y de pocas palabras, pero vive por el fútbol. Se entrena como juega. A pesar de su bajo perfil, era el capitán en las inferiores y llevaba la voz de mando dentro de la cancha.
5 – Leandro Paredes
Leandro Paredes pasó su infancia junto a su madre Miriam, su padre Víctor y sus dos hermanas y desde el día uno su vida estuvo relacionada con el fútbol ya que su padre fue jugador profesional. A los tres años tuvo su primera prueba en el club La Justina, del barrio de San Justo donde nació, aunque allí estuvo poco tiempo ya que se mudaron a Mataderos.
Estaba tan unido a Miriam que sus hermanas lo llamaban “el niño de mamá”. Para pasar el rato, Leandro se entretenía con la pelota que le regalaron cuando nació e inventaba algún juego con el cual divertirse.
Ya en Mataderos, continuó su desarrollo como futbolista en el club Brisas del Sur. Su talento comenzaba a notarse y fue ahí en un partido frente al club Parque cuando Ramón Maddoni le ofreció ir a Boca. A los 8 años ya cumplía su sueño de jugar en el equipo del que es hincha. Más tarde, a los 16, fue subido al primer equipo de Boca pero con la condición de retomar los estudios y terminarlos ya que había dejado el secundario para centrarse en el fútbol.
6- Germán Pezzella
El oriundo de Bahía Blanca mostró desde muy pequeño su pasión y buen dominio del juego que lo llevó al club Juventud Unida de Algarrobo.
Su formador, Alejandro Papasidero, entrenador de la categoría formativa desde 1993 hasta el 2010, contó: “Cuando enfrentamos a Kilómetro Cinco, jugaban Germán y Bruno, el hermano mayor. Yo era amigo de su papá. Vio cómo se trabajaba en el club y nos dijo si lo podía arrimar. Le dijimos que sí. Además vinieron con él otros cuatro o cinco chicos. Juventud Unida siempre fue una escuela modelo de fútbol formativo. Muchos chicos llegaron a primera división”, contó.
“Germán llegó donde llegó por su disciplina de entrenamiento. Por supuesto que tenía condiciones, aunque no era un dotado. Pero era un chico que le gustaba enormemente los entrenamientos. Y además de su disciplina y condiciones futbolísticas, fue fundamental la presencia de sus padres. Estuvieron muy presentes, siempre”, rememoró Alejandro.
De ahí pasó a Olimpo, el equipo más importante de su ciudad y a los 15 años recibió el llamado de River Plate. Dado su carácter y su fuerte vínculo que mantiene con su familia, le costó adaptarse a su nueva vida aun así su rendimiento nunca se vio afectado.
Admirador de Roberto Ayala, su corazón pertenecía a la modelo Agustina Bacherano y su cabeza empezó a formarse como periodista deportivo pero no completó la carrera debido al sacrificio de poder jugar a la pelota.
7 – Rodrigo De Paul
Rodrigo De Paul llevaba una pelota cerca suyo desde que aprendió a caminar: a los tres años, siguiendo los pasos de su hermano Damián, lo anotaron en el club en el que su madre era tesorera, Deportivo Belgrano de Sarandí.
En esa época, se decía que agarraba el balón desde abajo y hacía el gol. Fue a los 8 años cuando un amigo se quiso probar en Racing Club de Avellaneda y él lo acompañó. Al final, quedó y arrancó en las Infantiles.
Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Loreto de Sarandí hasta el noveno año de polimodal cuando empezaron a cruzarse los horarios de estudio con los entrenamientos de las inferiores de la Academia.
Su abuelo paterno era quien lo llevaba a los entrenamientos de las menores porque su madre y padre estaban trabajando todo el día. Hoy, Rodrigo lo tiene tatuado al que prácticamente se hizo cargo de él.
8 – Marcos Acuña
Un 28 de octubre pero de hace 31 años atrás, nació un chico que fue ejemplo de constancia pura, sacrificio, y que nunca bajó los brazos para luchar por sus sueños.
Apodado como el “Huevo”, petisito, pelo negro, zurdo y de piernas anchas, eran algunas de las características que poseía aquél niño zapalino -Oriundo de Neuquén- quien desde pequeño le era fiel a su apodo. A los cuatro años tuvo que imponerse a la diferencia de altura que tenía con respecto a sus compañeros en la escuela de fútbol de su barrio, Olimpo de Zapala. Allí pasó toda su infancia, y cuando no estaba en la escuelita, pateaba la pelota en los campitos aledaños del humilde y ventoso pueblo neuquino, llamado Don Bosco. Este quedaba en frente de la casa de su abuela, en donde vivió luego de la separación de sus padres.
“Es un gran orgullo que represente nuestro barrio en todo el mundo. Lo vi crecer como jugador y como persona”, expresó Gabriel Rouret, uno de sus “padres” futbolísticos y quien lo llevó a jugar al Club Don Bosco. En esa institución, y con siete años de edad, el nacido en 1991 entendió que el fútbol iba a formar parte de toda su vida.
Gracias a su propia perseverancia y el enorme esfuerzo de su madre Sara, partió a Buenos Aires a probar suerte. En la metrópolis porteña intentó quedar en River, Boca, San Lorenzo, Argentinos, Quilmes y Tigre. Pero lo rechazaron debido a su estatura. Hasta que el Club Ferrocarril Oeste valoró la garra que el Huevo desprendía por toda la banda izquierda. El resto es historia conocida.
9 – Julián Álvarez
Álvarez por duplicado en su apellido. La herencia de su mamá Mariana Álvarez y la de su papá Gustavo Álvarez es la que lleva Julián, el segundo de tres hermanos, y la que recorrerá los portales de fútbol de todo el mundo. Nacido el último día de enero de 2000, en Calchín, localidad cordobesa ubicada en el Departamento de Río Segundo, el actual número nueve de la Selección argentina, soñaba con jugar al fútbol desde niño.
Julián Álvarez creció dentro de una familia de clase media, rodeado de los útiles escolares de su mamá docente, de las aventuras que le contaba su papá cuando regresaba a casa luego de algún viaje con su camión y de pelotas de fútbol. El primer lugar que eligieron los padres del delantero cordobés para que se iniciara en el deporte que tanto le gustaba fue junto a Hugo Varas, empleado del Municipio y dueño de una pequeña escuela de fútbol en Calchín, quien lo acompañó en los primeros pasos futbolísticos.
La Araña, apodo que tiene Julián Álvarez desde los 4 años, el que surgió de un juego con sus hermanos y amigos -y el que lo fue acompañando a lo largo de toda su vida-, comenzó a sorprender como goleador en el Club Atlético Calchín, institución que lo cobijó hasta sus 15 años. Pero fue a fines de 2015 que el destino le pintó la esperanza de un futuro deportivo con los colores rojo y blanco. River se transformaría en vidriera y catapulta para ese niño de sonrisa grande, el que sobresalía en el colegio y el que atrapa con su tela a todos los fanáticos del fútbol cada vez que festeja un gol con el gesto característico del hombre araña.
10 – Lionel Messi
Lionel Messi corrió por su sueño detrás de una pelota. Desde chico el vínculo con el fútbol siempre lo acompañó. La Pulga tenía tal fanatismo por el deporte y muchísimas ganas de hacer lo que le gustaba que cuando su madre, Celia María Cuccittini, lo mandaba a hacer los mandados, Leo siempre iba con el balón, si no lo tenía armaba uno con medias o bolsas.
Messi nació en una familia de cuatro hermanos en el sudoeste de Rosario hace 35 años. Su primer roce con el fútbol se dio en el asfalto de la calle Lavalleja entre Ayacucho y 1º de mayo. El diez era un leproso en un barrio de canallas. Con cinco años, jugó en Grandoli, un equipo vecinal que dirigía su padre, Jorge. La escuelita Islas Malvinas de Newell’s fue quien tuvo los primeros destellos de un niño que tenía un sueño de primera.
Su mejor amiga de la infancia Cintia Arellano lo definió de la siguiente manera: “Era muy tímido con todos, pero conmigo hablaba más. Estaba todo el tiempo en su casa, sólo salía para jugar a la pelota. Cuando jugaba, le pegaban, se caía y lloraba, pero enseguida se paraba y seguía corriendo”.
Pero no todo fue alegría: sus hormonas de crecimiento estaban dormidas y ningún club en Argentina estaba dispuesto a solventar el tratamiento que necesitaba el niño Messi. El viaje a Barcelona, la servilleta que le firmó Carlos Rexach y sus primeros pasos en La Masía ya son leyenda.
Con el tiempo deslumbró los focos del mundo, pero quien alguna vez comenzó a jugar gracias a que su abuela obligó al DT de Grandoli a que lo pusiera porque le faltaba un jugador, se convirtió en el mejor futbolista de la historia.
11 – Ángel Di María
Cinco chicos posan en formato equipo de fútbol en un descampado. Todos visten pantaloncitos de Rosario Central, pero solamente dos de ellos lucen la camiseta del Canalla. Otro sostiene una pelota pulpo gigante con la mano izquierda y tiene puesta la casaca del Badajoz, equipo español de moda a finales de los años noventa, ya que el conductor argentino Marcelo Tinelli había adquirido una parte de la institución. Arriba, parado en medio de otros dos compañeros, hay un niño vestido de arquero -con buzo y guantes- que se llama Ángel. Y lo apodan Angelito.
Los cinco pequeños están en ese lugar porque integran la categoría 1988 del conjunto rosarino. Ese lugar es Sunchales. Sunchales está ubicado en Santa Fe, a 200 kilómetros de Rosario, y aloja la Fiesta Nacional de Fútbol de la zona. Una familia de jóvenes aloja a todos sus compañeros durante los dos años que dura la copa. El dilema aparece cuando el torneo finaliza y todos ellos deben volver a sus hogares: Angelito dejó una campera del club en la casa, pero nunca la pasará a buscar.
Angelito fue para las personas que lo alojaron en Sunchales. Ángel es para toda su familia y amigos. Di María comenzó a ser llamado cuando conoció la fama después de debutar en Rosario Central, conjunto del cual es hincha, y cuando jugó en el Benfica, Real Madrid, Manchester United, Paris Saint Germain y Juventus. Pero, el momento crucial de su carrera pasó a ser cuando una pelota chocó con la red de un arco del Maracaná y decretó que la obtención de la Copa América 2021 era obra de Ángel Angelito Di María.
12 – Gerónimo Rulli
Principios del nuevo milenio y en una casa Pincha en La Plata Gerónimo prendía la televisión para ver a Vélez. ¿Él? hincha de Estudiantes, pero su máximo ídolo resguardaba el arco del equipo de Liniers. Una hora y media en la que estudiaba los movimientos de José Luis Chilavert para poder replicarlos en su club, el Ateneo Popular.
Su madre Adriana era maestra del colegio Santa Marta, institución donde asistía su hijo. Por peticiones especiales de los directivos le solicitaron que no le diera clases a él, ella aceptó total no se había llevado nunca ni una sola materia, aunque la verdadera educación se encontraba en su hogar. Su padre Omar Rulli, fanático y entrenador de fútbol, veía en Gerónimo un futuro arquero.
Reservado pero con carácter fuerte en su primer partido bajo los tres palos le clavó una mirada tajante a su padre y lo mandó a callar, tras un reproche por su parte. Desde ese día jamás lo volvió a criticar.
Nicolás Sanguinetti, hijo de Guillermo y ferviente hincha de Gimnasia, se volvió su mejor amigo en la secundaria, ambos amaban el deporte y se impulsaron el uno al otro. Llegó a Estudiantes: su primer sueño cumplido. Jugaba para la 91’ aunque era categoría 92’.
Hoy está a la mitad de camino. Chilavert jugó dos Mundiales, él, por ahora, va a jugar el primero.
13 – Cristian Romero
Cristian Gabriel Romero, apodado “Cuti”, nació el 27 de abril de 1998 en el barrio de Villa Rivadavia, ubicado al extremo sur de la provincia de Córdoba. El zaguero argentino se crió junto a sus padres Quito y Rosa, y sus dos hermanos mayores. Con apenas seis años le tocó ver desde la televisión de su casa cómo la Selección argentina se llevaba la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, a partir de ese momento creció dentro de él un sueño de poder representar a los 47 millones de argentinos dentro de la cancha. Su infancia fue como la de muchos niños del país, perteneciente a una familia de orígenes humildes, su única forma de divertirse era jugar a la pelota con sus amigos del barrio. A pesar del poco dinero que tenía su familia, sus padres depositaron toda esperanza en él y desde temprana edad lo anotaron en el club de su barrio, el San Lorenzo de Las Flores.
En 2014 y con 16 años logró unirse a Belgrano de Córdoba, equipo del cual ha dicho reiteradamente que es hincha fanático, sin embargo, antes de pasar por el Pirata tuvo un pequeño y fugaz paso por las infantiles del clásico rival, Talleres; a pesar de eso, Romero sabía que quería triunfar con la camiseta celeste. Tan solo dos años después logró firmar su primer contrato profesional, y el 28 de agosto pudo cumplir su sueño de debutar en primera frente a Independiente de Avellaneda de la mano de “Teté” González, inmediatamente ya demostraba carácter y es que en el partido hasta se animó a tirarle un caño a Germán Denis. A partir de ese momento su carrera solo fue hacia arriba y llegó a convertirse en uno de los mejores jugadores en su puesto y ser clave en la obtención de la Copa América con la Albiceleste luego de 28 años de sequía.
14 – Exequiel Palacios
Tímido, flaquito y tranquilo son características que definen como era Exequiel Palacios -jugador del Bayer Leverkusen- cuando apenas era un niño. El ex River cree que la educación que le dieron sus padres Mariela y Luis fueron clave para conformar su personalidad desde los primeros años de vida.
El volante nació el 5 de octubre de 1998 y a los pocos días viajó junto a su familia a Buenos Aires, más precisamente en San Martín. Ahí su vida cambió. Primero con la llegada de su hermano Agustín un año más tarde y luego con sus primeros pasos como futbolista. El club Junta Vecinal José Ingenieros lo recibió y le dio sus primeras lecciones de fútbol. Allí estuvo durante 8 años y posteriormente continuó su recorrido en Parque Chas. Los padres en todo este camino lo mimaban y lo acompañaban a todos lados. Esto no iba a ser distinto cuando River -club del cual es hincha- posó los ojos en él y se lo llevó a las inferiores. El resto de su historia, es conocida.
15 – Ángel Correa
Ángel Correa creció junto a sus padres y sus hermanos en el barrio Las Flores, uno de los más pobres de la ciudad de Rosario. La infancia del ahora jugador del Atlético Madrid fue complicada desde sus inicios, muchos de los chicos de su edad no pudieron eludir a las drogas y la delincuencia. En cambio él tuvo al fútbol de su lado e hizo sus primeros pasos en el club de su barrio, el Alianza Sport y Tiro, que lo mantuvo alejado de la calle y sus atajos pecaminosos.
A los 10 años, Correa sufrió las muertes de su padre y dos años después perdió a uno de sus hermanos. A pesar de semejante golpe, se refugió en el fútbol para salir adelante y con su padrino acompañándolo a todas las canchas para cumplir su sueño. Ese mismo año, un cazatalentos de San Lorenzo lo llevó al club y ahí comenzó su desarrollo.
Cuando el deporte le empezaba a dar unos pequeños ingresos, ayudaba a su familia. De hecho era el único ingreso que tenían para que todos puedieran comer.
Su sueño de debutar en Primera se iba a hacer realidad el 31 de marzo de 2012 a los 17 años. Iba a ser en San Lorenzo en una derrota frente a Newell’s.
16 – Thiago Almada
En abril del 2001 el Barrio Ejército de los Andes, conocido popularmente como el Fuerte Apache, preparaba con ansias el debut de su hijo pródigo. Carlos Tevez comenzaba a tomar fuerza en el fútbol argentino y su talento lo colocaba entre los titulares del mejor equipo de la época, el Boca de Carlos Bianchi. Con este clima nació Thiago Almada, o el Guayo, como es conocido. Un apodo que se forjó en el barrio debido a la inocencia infantil al tratar de pronunciar la frase “Ey, guacho”. Thiago siguió los pasos de Carlitos, en la cancha al aire libre del Club Santa Clara presenciaron sus gambetas, aunque las más impresionantes de ellas se las adueñó el potrero, aquel que en el día de hoy el mural de Tevez vigila de sol a sol.
Padre camionero y madre vendedora de ropa. Cuatro hermanos que lo acompañaban en cada día. Thiago, a su vez que su sueño se desarrollaba en la Villa Olímpica de Vélez, colaboraba con la familia, ayudaba a un verdulero de la zona y juntaba botellitas de plástico para posteriormente reciclar y hacer unos pesos. Santa Clara lo disfrutó poco, pero el arraigo con el barrio lo hace volver cada vez que puede. Fuerte Apache amanece feliz, ya que su embajador en el fútbol los representará en el Medio Oriente.
17 – Alejandro Gómez
Día de por medio en el Estadio de Independiente de Avellaneda llegaba, en su bicicleta blanca de madera, un niño con melena rubia y una sonrisa dibujada de oreja a oreja llamado Alejandro. Su padre, que trabajaba en el club, le daba la bienvenida y le decía a su tío Hugo que había llegado el Papucho.
Hugo era Hugo Villaverde, campeón de la Intercontinental de 1984 con el escudo rojo y blanco. Junto a su sobrino compartían el amor por el fútbol, como casi toda la familia Gómez, y jugaban de vez en cuando. Aunque Alejandro se formaba en el club más cercano a su casa, el Reading, tenía un sinfín de ídolos en Independiente.
Muy querible, simpático y entrador, lo definía su madre Mónica que priorizaba el estudio del niño por sobre todo. Todos aquellos que lo veían mover una pelota le recalcaban a su familia los dotes futbolísticos que tenía, sin embargo ellos, inquebrantables: primero el colegio.
Compaginaba sus horas en la primaria con sus entrenamientos. Para él no había nada más que el fútbol, jugaba al baby en la semana y los findes iba él mismo a la cancha a aprender un poco más de sus jugadores favoritos. Siguió y siguió, desde la niñez a la adolescencia siempre con un mismo objetivo: jugar en Primera División. En 2006 Arsenal de Sarandí le permitió lograr su cometido.
De apodarse Papucho pasó a llamarse Papu.
18 – Guido Rodríguez
El argentino nació y se crió en la pequeña ciudad de Sáenz y se crió en la pequeña ciudad de Sáenz Peña que cuenta con 1.2 km² de superficie y con un total de 11,524 habitantes. Guido comenzó a jugar a la pelota a los cuatro años. Durante su infancia compartió el fútbol con el tenis.
De hecho en alguna etapa de su niñez, tuvo que centrarse en una sola actividad. Afortunadamente se inclinó por el fútbol, mientras que el tenis se convirtió en un hobbie ya que tuvo que dejar de practicarlo por el desgaste físico.
Guido Rodríguez comenzó su carrera en el baby y compartió equipo con Leandro Paredes, ambos jugaron para Cristo Rey de Caseros, allí se consagraron por cinco temporadas consecutivas. En ese equipo no tenían que disputarse la posición ya que Guido era el 5 y Paredes jugaba en la zona de ataque.
Con su fútbol pulido en las canchas de baby de Tres de Febrero, Guido llegó a la cima con la Selección y, tras obtener la Copa América en Río de Janeiro y la Finalissima en Londres, tendrá su primera cita mundialista en Qatar.
19 – Nicolás Otamendi
“La infancia es un tiempo de inocencia, de reír y jugar sin límite, un mágico lugar de sueños donde todo es posible”, escribía Otamendi en las redes celebrando el día del niño. Esa ilusión que cargaba durante las dos horas que separaban al barrio La Paloma, de Talar de Pacheco y la Villa Olímpica de Vélez Sarsfield. Su madre Silvia lo acompañaba en este trayecto, mientras su padre Hernán trabajaba. Silvia guarda como su gran tesoro el registro fotográfico de cada paso de Nicolás.
Su interés principal no fue la pelota, tuvo su época como taekwondista y también la de boxeador, aprovechando el gimnasio que tenía su primo. Pero el amor por el fútbol despertó en sus años de Baby Fútbol, en Villa Real, Saavedra y Barrio Nuevo. Las dos horas que transitaba junto a su madre tuvieron consecuencia a corto plazo, conoció a sus ídolos de la infancia: José Luis Chilavert y Omar Asad. Como de la misma manera es imposible desligar sus inicios en deportes de lucha con la postura que maneja Otamendi en la cancha. Aguerrido, líder, cada paso y minuto que separaban La Paloma de la Villa Olímpica son los responsables del eje principal en la defensa de Lionel Scaloni.
20 – Alexis Mac Allister
El momento preferido de la familia Mac Allister en el año era sin dudas el 24 de diciembre. Pero precisamente no era por la Navidad. Es que el 24 de diciembre de 1998 nació Alexis y desde allí la familia empezó a tener una motivación extra para festejar. No era un niño cualquiera, pues era el tercer y último hijo de la familia, por lo que desde muy pequeño fue el niño mimado de su madre Silvina Riela.
Mac Allister es conocido en el ámbito del fútbol, pues tiene una gran carrera. Pero no todo fue color de rosas. Ale, apodo que tenía el ex Boca en su infancia, tenía el deseo de ser futbolista desde pequeño. Tener un padre que fuese profesional en dicho deporte lo llevó a amar la pelota. Con la remera de Carlos Tevez que le había conseguido su viejo, el nacido en Santa Rosa, La Pampa, se la pasaba pateando y pateando la pelota, no se separaba en ningún momento.
Logró conseguir su sueño en conjunto con los hermanos. Los tres fueron parte de las divisiones inferiores de Argentinos y debutaron en el club. Consiguió jugar en el equipo de sus amores, Boca, y hoy es jugador del Brighton de Inglaterra.
21 – Paulo Dybala
Paulo Dybala se crió con su madre Alicia, su padre Adolfo el cual dijo lo siguiente antes del nacimiento de Paulo:“Uno de mis hijos nacería algún día con una misión: Jugar al fútbol”, y sus dos hermanos mayores, Gustavo y Mariano.
A una edad temprana, Dybala decidió empezar a jugar al fútbol y su padre dedicó todo su tiempo en ayudarlo a conseguir su sueño. Aunque todos pensaban que Adolfo lo hacía por él, decidió acompañarlo en su proceso debido a la determinación y compromiso que demostraba el cordobés. Lamentablemente, su padre iba a fallecer cuando él solo tenía 15 años.
Los clubes donde jugó en su infancia fueron Instituto y C. A. Newell ‘s Old Boys -equipo donde llegó a jugar su padre-, su paso en Rosario pasó desapercibido y volvió a La Gloria, donde con 14 años llegó a deslumbrar a todos por su talento con la pelota. Solo 3 años después, iba a debutar como profesional en el equipo cordobés donde en su primera temporada iba a batir el récord de Mario Alberto Kempes convirtiendo 17 goles.
22 – Lautaro Martínez
Lautaro Javier Martinez nació el 22 de julio de 1997 en Bahía Blanca, una ciudad que durante mucho tiempo fue considerada de manera extraoficial la Capital del básquet en Argentina. Sin embargo, la pasión de la familia Martinez apuntaba hacia otro deporte.
Sus abuelos por parte de su papá habían sido buenos jugadores de fútbol e incluso su abuela, Luisa Esther Aguilar, fue goleadora de su equipo Estrella de Oro. De igual manera, su padre Mario siguió el mismo camino y aunque nunca llegó a jugar en Primera, sus conocidos siempre dijeron que se lo merecía.
De esta manera, Lautaro Martinez siguió con la tradición familiar, pero contaba con una cualidad que ningún niño de su edad tenía, era un gran profesional. Tenía el pelo largo, prácticamente rubio y no tenía la potencia que tiene ahora, pero sus ganas de dedicarse al fútbol fueron siempre las mismas.
Su padre recuerda que se preocupaba por cada detalle y que incluso al llegar del colegio en lo primero que pensaba era en armar su bolso e ir a entrenar. De hecho, le pedía específicamente a su madre que le cocinara fideos blancos con queso ya que había escuchado que eran aconsejables para los deportistas antes de un partido.
Y fue ese carácter el que lo llevó a seguir luchando por convertirse en jugador y a pesar de ser rechazado por grandes clubes como Boca y San Lorenzo debido a su altura y poca velocidad, finalmente llegó a Racing, donde asombró a todos, fue apodado como “La joya de Racing” e hizo historia.
23 – Emiliano Martínez
El Dibu Martínez de niño junto a su hermano Alejandro.
Con el no como respuesta fácil de los equipos grandes como River y Boca, desde Mar Del Plata, la ciudad que en verano es familia, mientras que en invierno solamente se escucha el ruido de las olas golpeando contra las piedras de la playa Varese. Emiliano Martínez conoció desde chico el barro y el tener que pelear para conseguir todo lo que se propone.
Martínez nació en 1992 y se crió en la “La Feliz”. Sus primeros pasos los dio en el baby fútbol del Club Atlético Urquiza, a pesar de ser 92 jugaba para la categoría 90 en la cual se encontraba su hermano, Alejandro. Desde muy chico ya tenía esa disciplina que se quería comer el mundo vaya a donde vaya. “Estaba enfermo por el entrenamiento”. Contó el ex jugador de Independiente, Matias Vuoso que lo conocía de sus etapas formativas en el Rojo.
Luego de su fructífera prueba en Boca y River, El Dibu volvió a Mar Del Plata para jugar en clubes de barrio como Talleres y San Isidro. Roberto Cacho Gonzalo fue clave para que Martínez pueda despegar ya que le consiguió una prueba en Independiente que le cambiaría la vida.
Desde sus 13 años hasta los 17 que emigró a Inglaterra, Emiliano Martínez vivió en la pensión de Independiente donde siempre lloraba por las noches ante la soledad y la lejanía que tenía con su familia. Miguel Ángel Santoro sostuvo lo siguiente: “Puso muchas lágrimas para estar donde está”. Lo cierto es que todas estas vivencias forjaron la figura y la personalidad de quien es hoy el arquero de la selección argentina.
24 – Enzo Fernández
Enzo Fernández junto a su entrenador de chico, Pablo Esquivel.
Enzo era un niño que vivía en San Martín junto a sus papás, Raúl y Marta, y sus hermanos, Sebastián, Rodrigo, Gonzalo y Maxi. Iba al jardín a los cinco años, y desde chiquito jugaba al fútbol baby en La Recova de Villa Lynch.
Fue un día cuando su club se enfrentó a uno dirigido por Pablo Esquivel –captador del fútbol argentino que trabajaba para River Plate-. Maravillado con las condiciones de Enzo, su visión de juego, su ubicación y su liderazgo, Esquivel quiso llevar a Enzo a jugar a su club a los cinco años de edad. Raúl, padre de Enzo, le dijo que no a Esquivel porque Enzo era muy chiquito y todavía estaba en el jardín, aunque le prometió que un año más tarde lo llevaría.
Hincha de River como su familia, y llamado Enzo por Francescoli, el nacido el 17 de enero de 2001 arrancó en la categoría 2000 porque era la más chica que había. Al poco tiempo empezó a jugar en Parque Chas, club en el que también entrenaba Esquivel, ahí finalizó todas las categorías de fútbol baby.
Cuando Enzo estaba en la novena de River, quiso dejar el fútbol. Enzo no jugaba mucho ya que estaba gordito, y estuvo cerca de quedar libre del Millonario, aunque decidieron renovarle por un año para ver si pasaba a tener un mejor rendimiento.
Enzo habló con su entrenador, que le sugirió entrenar más y mejorar su alimentación y el Tapón Gordillo –entrenador de la categoría donde jugaba Enzo- lo hizo jugar más. Enzo empezó a entrenar más al punto de volverse un obsesivo del entrenamiento, y así volvió a ser titular en el Millonario.
25 – Lisandro Martínez
Lisandro Martínez de chico.
Todos bajo un mismo techo; la familia de Lisandro Martínez se conforma por su
abuela, dueña de casa en la que también viven su hermana Candelaria
Martínez, su madre Silvina Cabrera y su padre Raúl Martínez.
La casa no era grande pero el amor que se tenían entre ellos era gigante y sigue
creciendo con el paso del tiempo. “Licha”, acuariano, nació un 18 de enero de
1998 en el humilde barrio de El Molino, en Gualeguay, provincia de Entre Ríos.
No sobraba comida en la mesa, los padres trabajaban en distintos colegios de
la zona como empleados de limpieza. Se almorzaba y después durante el día
tomaba un té con pan o galletitas, nada más, para Lisandro era algo normal,
algo que recuerda con felicidad y nostalgia.
Raúl, su padre, se fue al sur dos meses a probar suerte, buscando algún trabajo
para poder abastecer a su familia, lo cual no resultó, por lo que tuvo que volver.
A los 4 años comenzó su aventura futbolística en el Club Urquiza, donde
estudió y se enfocó en el deporte que tanto ama. Luego, a sus 8 años, se unió al
Club Libertad donde jugó hasta los 15 años, allí Lisandro se destacó en las
categorías inferiores, por lo que captó la atención de varios clubes que querían
contar con su presencia en el equipo.
Su debilidad más grande es su hermana menor, causante de problemas pero
dueña de todo su amor. Su personalidad tímida, sensible y de bajo perfil, lo
hacen a Lisandro un chico amado por toda la gente que lo rodea.
En el año 2014, Lisandro Martínez se aseguró una prueba en Newell ́s Old Boys,
a partir de ese momento, tomó la decisión de convertir su pasión más grande
en un trabajo que mantiene hasta el día de hoy.
26 – Nahuel Molina
Nahuel Molina Lucero sentado en la fila de abajo y al medio.
Nahuel Molina nació con el fútbol en su ADN. Sus antepasados siempre estuvieron vinculados con el deporte. Su bisabuelo fue el primer presidente del club Alumni, su abuelo en el Club Pistarini, y su padre, fue jugador y entrenador del Club Nautico Fitz Simon, en Embalse, provincia de Córdoba. Nahuel Molina dio sus primeros pasos en lo futbolístico en Fitz Simon. Su padre Hugo Molina contó en Cadena 3 que en sus inicios jugaba de centrodelantero. Por su calidad y su gran juego, sus entrenadores pensaban que les habían mentido con la edad del pequeño Molina. Ignacio Elizondo, amigo y compañero en Fitz Simon, reveló en Cadena 3: “Hugo y Leila, los padres, tenían que llevar el documento porque no creían que tuviera la edad de la categoría. Jugaba realmente muy bien, agarraba la pelota en un arco, pasaba a seis o siete hasta que hacía los goles”.
Luego pasó a la filial del Barcelona y posteriormente a las inferiores de Boca Juniors a los 13 años, donde hizo su debut a los 17 años. Su historia ya se conoce. Se destaca en la Selección Argentina y ya está confirmada su participación en el Mundial de Qatar 2022, su primera Copa del Mundo.
BONUS TRACK: Lionel Scaloni
“Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas encontrar, que de la mano de la Scaloneta todos la vuelta vamos a dar”, le cantan en un fría tarde en la Bombonera. Él sonríe suspicazmente, baja la mirada y sigue dando indicaciones. Porque él es así. El da indicaciones desde que estaba en Pujato.
Un humilde pueblo de Santa Fe lo vio nacer. Entre calles de tierra, descampados y sembrados de maíz se crió junto a sus hermanos (Mauro y Corina) y sus padres (Ángel y Eulalia). Sus progenitores desde que era pequeño lo definieron como “trabajador y responsable”. Su responsabilidad llegaba a tal punto que tenía asistencia perfecta en la escuela primaria Bernardino Rivadavia y disfrutaba asistir a ella. Aunque, el pequeño Scaloni no solo gozaba leer libros en grandes cantidades, sino que también amaba pasar las tardes andando en bicicleta y pateando la pelota junto a su hermano. Uno de sus vecinos, hoy de 80 años, recuerda: “Lionel me hacía reír mucho y venía muy seguido con sus amigos a pedirme un inflador para poder jugar”.
Aquellos largos días en los que trabajó en actividades agrícolas con su papá formaron su personalidad profesional, en la que el esfuerzo constante es una cuestión natural. Su carácter fue la base del sacrificio que hizo para primero quedar en las inferiores de Newells; y a partir de ahí formar una extensa carrera hasta que se transformó en entrenador. Scaloni estará en Qatar y dará indicaciones igual de feliz como cuando estaba en Pujato.
A pesar de que el país donde se llevará a cabo esta nueva edición de la Copa del Mundo tiene una cultura muy conservadora si se lo mira desde un punto de vista occidental, en Qatar ocurrirá un hecho memorable y sin precedentes para la historia del referato femenino. Por primera vez, habrá mujeres que dirigirán en un Mundial masculino.
Las elegidas por la FIFA como árbitras principales son tres: Stephanie Frappart, de Francia; Salima Mukansanga, de Ruanda, y Yoshimi Yamashita, de Japón. Es un trío también el seleccionado para hacer su labor como asistente: la brasileña Neuza Back, la mexicana Karen Díaz Medina y la estadounidense Kathryn Nesbitt.
Stephanie Frappart junto a sus asistentes Michelle O’Neill y Manuela Nicolisi, en la Champions, fueron las primeras en dirigir un partido de la máxima competición europea.
Resulta contradictorio que se haya elegido hacer semejante avance para el arbitraje femenino justo en este Mundial, en un país donde se denigra a las mujeres y la sociedad las etiqueta como inferiores. La inclusión del género femenino es indudablemente una de las cosas buenas que sucederán en esta estrambótica cita mundialista. Se puede llegar a considerar que es una especie de llamado de atención de la FIFA a la sociedad qatarí.
El proceso de inclusión en los equipos arbitrales comenzó hace un largo tiempo. En Argentina, dos décadas y media atrás arrancó la lucha de Florencia Romano, quien se enfrentó a mediados de los ’90 ante el presidente de la AFA de ese entonces, Julio Humberto Grondona, y logró ser la primera colegiada en dirigir un partido profesional de fútbol masculino.
Gran parte del mundo evolucionó y con el correr de los años se les ha dado cada vez más lugar, en la última Eurocopa llevada a cabo en 2021 fueron 12 las elegidas para dirigir dicha competición. En esta Copa del Mundo serán 36 los árbitros y árbitras, 69 asistentes y 24 oficiales a cargo del VAR que participarán del mayor espectáculo deportivo que ocurre cada cuatro años. Junto a la evolución de la sociedad, en un futuro se espera que la inclusión de ambos géneros en un equipo arbitral se naturalice y no sea una noticia.
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Luces y sombras del arbitraje femenino
Por Gianluca Mazzeo y Santiago Fiorda
Los árbitros son el blanco principal de las críticas de los hinchas en todos los estadios del fútbol argentino. Aunque se equivoquen o acierten, las tribunas de las canchas les dedican insultos y canciones. Sin embargo, existe una saña particular con el arbitraje femenino. Una arcaica idea persiste en el subconsciente colectivo de los simpatizantes: las mujeres no saben las reglas y no están capacitadas para impartir justicia en un deporte con mucha fricción.
Es por eso que los casos de agresiones a árbitras aumentaron con el correr de los años a medida que las mujeres ganaron terreno en el verde césped. El 29 de septiembre de 2018, Agustina Faundez oficiaba de asistente en un partido en la Liga Neuquina de Fútbol entre Villa Iris y Unión Vecinal. Ese día estalló un altercado, que se inició cuando un defensor y el entrenador del elenco visitante, hermanos entre sí, se acercaron a increparla al finalizar el encuentro. Emiliano Doglioli, el central, vociferó la antiquísima frase “andá a lavar los platos”. El Tribunal de Disciplina decidió actuar rápidamente y lo suspendió por 10 fechas. “Da tristeza porque una nunca espera que un hombre te trate así, espera que haya límites. No les importó nada a ellos. Duele también porque una se insertó en el fútbol como otras tantas compañeras. Que pasen estas cosas en estos tiempos es retroceder mucho. Había mujeres que estaban del otro lado del alambrado que me insultaron y me mandaron a lavar los platos”, lamentó Faundez.
Con el correr de los años, las agresiones crecieron en tono y volumen. El 16 de julio de 2022, Claypole y Banfield se enfrentaban por la Primera B del fútbol femenino. María Estefanía Pinto, colegiada del encuentro, fue agredida en las inmediaciones de la cancha por un familiar de una de las jugadoras del Tambero. Luego, fue a hacer la denuncia en la Comisaría 6ta de Almirante Brown junto a Javier Gómez, presidente de la institución local. El caso trascendió de tal manera que hasta Federico Beligoy, secretario general de la Asociación Argentina de Árbitros, expresó su repudio en las redes sociales.
María Estefanía Pinto, la jueza agredida en Claypole frente a Banfield.
El último, y tal vez el más importante, se dio en el partido de Reserva entre Independencia y Garmense, en la Liga de Tres Arroyos en la provincia de Buenos Aires. Dalma Cortadi, la jueza principal, recibió un golpe en la nuca por parte de Cristian Tirone, jugador del conjunto visitante, a raíz de una simple infracción en contra de su equipo. Con el pasar de los minutos, el acto comenzó a intensificarse porque ningún futbolista, sin distinción de camisetas, intentó defenderla. El jugador acusado fue alojado en la comisaría unas horas. Posteriormente, fue liberado por orden judicial y sufrió la desvinculación de su club y una suspensión de por vida. “Cuando recibí el golpe, caí y a partir de ahí perdí el conocimiento. Si bien me levanté, no sé qué pasó porque estaba mareada. Después de la atención que recibí en el hospital pude hacer la denuncia penal, porque esto va a ir más allá de una agresión en el fútbol”, declaró Cortadi.
La realidad del fútbol argentino sobrepasa los límites de la violencia e involucra a ambos géneros. Ante la aparición progresiva de mujeres en este deporte, los casos de violencia seguirán en aumento hasta que surja un cambio drástico en la mentalidad de la sociedad.
Catar es el país anfitrión de la próxima edición de la competencia más importante de selecciones, está ubicado en el Golfo Pérsico dentro del continente asiático. Es una península fijada en el mar Arábigo que limita, a nivel continental, con Arabia Saudita -el primer rival de Argentina- y los Emiratos Árabes Unidos, al sudoeste.
Su territorio abarca 11.437 km2 y por ende se convertirá en el país más pequeño en organizar la cita mundialista -se trata de uno de los más chicos de Asia y el 165º del Mundo-. A su vez, su población es de alrededor de 2,8 millones de habitantes, de los cuales el 83% viven en la ciudad de Doha, capital del país asiático. Trazando un paralelismo, el partido de La Matanza en la Provincia de Buenos Aires contiene tres millones de personas. En la capital, apenas un 10% de la población es nativa, es decir, nacidos en suelo catarí. Esta minoría es dueña de los pozos petrolíferos y quienes conservan la mayor riqueza.
Debido a las 27 islas con las que cuenta Catar en el mar abierto, en gran parte de su historia se caracterizó por ser un puerto en el que se comercializaban perlas y telas. Sin embargo, desde hace más de 80 años, cuando se descubrieron los primeros yacimientos de petróleo, el país tuvo un cambio radical que lo situó como una de las naciones más ricas del planeta. Actualmente posee uno de los aeropuertos más grandes y vistosos del mundo: el Aeropuerto Internacional de Hamad, entre otros lujos y excentricidades.
Ante la gran cantidad de turistas que concurrirán a la cita mundialista, desde hace dos años el gobierno catarí comenzó la construcción de 16 hoteles flotantes con una capacidad de 101 habitaciones cada uno, ubicados en las orillas de Qetaifan North Island, frente a la ciudad de Lusail, en donde se encuentra el estadio en el que debutará la Selección argentina, cuya inversión ronda los 700 millones de dólares, de acuerdo con la organización. Estas obras se pudieron llevar a cabo gracias a la amplia cantidad de recursos económicos con los que cuenta el país árabe, que desembolsó alrededor de 220.000 millones de dólares para la organización de la próxima Copa del mundo.
El estadio 974 se ubica cerca del puerto de Doha, enfrente de la Bahía Oeste.
Catar es una nación caracterizada por las altas temperaturas -motivo por el cual se aplazó el Mundial a noviembre-. La temporada calurosa es a mediados de año, en donde se alcanzan los 41ºC diariamente. Mientras que las bajas temperaturas suelen ocurrir desde diciembre hasta marzo, en donde el clima promedia los 25ºC.
Ignacio Artigas, periodista argentino de 26 años y licenciado en comunicación social, trabajó como tripulante de cabina para la aerolínea de bandera catarí Qatar Airways y vivió casi dos años en el país en donde se llevará a cabo el próximo Mundial: “Catar no se asemeja a nada que yo haya visto en mi vida. Es el presente y futuro. No se compara con nada porque es un desierto y sobre él se construyó una ciudad. Es muy artificial, no son autóctonos porque el clima de desierto no permite que crezca un bosque, pero ellos, de forma artificial y con tecnología, logran crear verde y abastecer todas las instalaciones con agua. Está todo construido de forma tal que sea soportable el calor”, comentó en diálogo con El Equipo. Además, agregó: “También recrean la arquitectura de algunos países como atracción. Por ejemplo, los shoppings son mini ciudades, hay cafés que recrean París y Venecia. Muy loco”.
A su vez, el auxiliar de vuelo que actualmente reside en Dubai, se refirió a cómo se manejan los aspectos geográficos y culturales en el país árabe, y explicó: “Como turista, es necesaria una visa que te dan en el aeropuerto por tres meses. Al ser un país musulmán, diferente a la Argentina que es más liberal, contiene muchas reglas que se respetan, por lo que se aconseja conseguir un trabajo antes de ingresar al país ya que las leyes no perdonan. La comida original de allí también es bastante cara. Hay que mantener distancia física, no se puede cantar en la calle, únicamente se puede el canto de Alá, y con respecto a la vestimenta, no se pueden mostrar los hombros ni las rodillas, tanto los hombres como las mujeres”.
La sede del certamen es un lugar distinto al resto, que contiene muchas reglas debido a las grandes diferencias entre la cultura occidental y la musulmana. Si bien la teoría puede diferir con la práctica, los y las simpatizantes que viajarán a Catar, deberán tener conciencia de cómo viven para poder sobrellevar una estadía amena.