lunes, febrero 16, 2026
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La historia de Emiliano Dudar y los riesgos de poner la cabeza

Por Luca Krampanis

Los empates muchas veces suelen ser el resultado más aburrido o el de los partidos que pasan más desapercibidos, en este caso la repercusión no la tuvo el resultado 2-2 entre el Basel y el Young Boys de Suiza aquel 12 de septiembre de 2010, lo importante fue lo que pasó cuando Emiliano Dudar saltó a cabecear, se apagó la luz y de repente se despertó en el hospital. Un centro, un desentendimiento con su compañero y el argentino cae inconsciente al césped. ¿El resultado? derrame cerebral y algunos otros condimentos que le cambiarían un poco la vida al ex futbolista.

El nacido en Villa Madero aún no se aleja del mundo del fútbol y  actualmente tiene una empresa de representación de futbolistas, oficio por el cual casi por obligación debe ver partidos que hasta para él no son atractivos de apreciar. El ex Vélez Sarsfield de 39 años dejó su carrera europea de manera repentina y hasta casi prematura, no por una venta millonaria, ni mucho menos, su partida del Viejo Continente se debió a un fuerte choque de cabezas que lo dejó por un mes en un hospital de Suiza.

A la hora de repasar el duro golpe, Dudar recuerda: “Fue un accidente que cuando yo lo veía después por la tele me parecía recontra estúpido, yo salto a cabecear, mi compañero que está retrocediendo también salta para intentar buscar de cabeza, pero yo estoy retrocediendo y no lo veo, y cuando quiero cabecear le cabeceo la nuca y me rompo el tabique, pero lo peor fue cuando caí, porque tuve tanta mala suerte que cuando me golpeo me desmayo y caigo con la cabeza, ese golpe con el suelo me produjo un derrame cerebral”. Inmediatamente el partido fue suspendido y el argentino fue trasladado a un centro médico.

Yo le decía a mi señora que me diera las llaves del auto porque tenía que ir a jugar contra el Basel, pero ella me decía que el partido ya lo había jugado y que habíamos empatado 2 a 2, pero yo no le creía y así estuve varios días, hasta que me mostraron videos del accidente y del partido”, de esta manera el ex Young Boys repasa los momentos en los que estaba internado y no podía movilizarse del hospital.

-En Reino Unido están analizando prohibir los cabezazos en las categorías infantiles para evitar posibles lesiones que puedan traer secuelas en un futuro. ¿Estás de acuerdo con esa medida?

-No, no, para nada, me parece que los chicos deben aprender a cabecear desde chicos, no es fácil aprender a cabecear, hay que tener temperamento y está bueno que puedan animarse desde infantiles a buscar de cabeza, porque si no cuando ya son grandes es difícil que tengan confianza para cabecear en una pelota dividida por ejemplo. 

El actual representante de jugadores quedó con  dos secuelas, producto del derrame cerebral que le produjo el golpe en su cabeza, las cuales son, perdidas de atención y concentración. Dos factores claves para que el ex futbolista se sienta sin nivel para la alta competencia. “El casco protector con el que tuve que jugar luego del golpe me daba inseguridades, tenía miedo de ir a cabecear porque el médico me dijo que un golpe más en la cabeza me podía dejar paralítico,  también me sentía observado y sentía que los rivales me tenían lástima y no se animaban a venir a cabecear contra mí, por miedo a lesionarme, eso me afectó mucho”, de esta manera, el ex defensor que tuvo un breve paso por Independiente de Avellaneda recuerda un poco triste el motivo por el cual decidió buscar un reto un poco menor en la Major League Soccer.

-¿Tuviste que  comenzar algún tratamiento psicológico luego del golpe?

-Sí, sí. Empecé a ir al psicólogo, algo que yo creía que no me hacía falta antes del accidente. Me sirvió mucho, es algo que tomé como hábito y lo mantengo hasta el día de hoy, una vez por semana tengo que ir porque me hace falta, mi lesión me sirvió para cambiar un poco también el pensamiento que tenía sobre el ir al psicólogo.

-¿Sentís que si no hubiera sido por el accidente, tu carrera en el fútbol europeo podría haber seguido unos años más?

-Sí, sí, lo que yo siempre me reprochaba era el por qué me pasó a mí en el momento que habíamos salido segundos en el campeonato, también se hablaba de que había varios equipos interesados en mi desde Inglaterra e Italia. Pero ya me hice demasiado problema con eso y renegué mucho conmigo mismo, pero me hizo aprender y valorar las cosas desde otra manera, por ejemplo a mi familia que estuvo a mi lado en cada momento y fue un gran sustento para mí. 

Actualmente, en el rol de representante futbolístico, el director de Globallsport manifiesta que hay muchas pensiones de clubes de Primera División argentina, que no están en las mejores condiciones higiénicas. “Tengo casos de chicos que comen todos los días fideos, las habitaciones están llenas de humedad y en una habitación pueden llegar a dormir cuatro o cinco pibes juntos”, de esta manera, Dudar repasa lo que le toca ver como representante de jugadores, pero es discreto con la privacidad de la identidad de los jóvenes futbolistas y no nombra tampoco a los clubes que presentan dichas falencias.

-¿Cómo tratás a un chico al que el club le comunica que no lo va a tener en cuenta?

-Y es difícil, uno trata de acompañarlos, de darles una palabra de aliento, es una situación complicada porque ese chico estuvo muchos años preparándose y dejando cosas de lado.  Es más, si vos me preguntás si yo haría de nuevo todo lo que hice para llegar a Primera, cuando era pibe y entrenaba, te digo que no. Los clubes se piensan que los chicos son una cosa, pierden por ahí el rasgo humano, a un pibe se le viene el mundo abajo cuando es dejado de lado, tienen que afrontar muchas cosas negativas, como la depresión por ejemplo, por eso la psicología deportiva también es importante, para que en esos casos se haga presente.

Playoffs: ¿La salvación del fútbol argentino?

Por Juan Segundo Giles

El 18 de abril de 2021 se confirmó la creación de la Superliga Europea. “Esto lo hacemos para salvar al fútbol (…) Las audiencias y los derechos audiovisuales bajaban y algo había que hacer. Este deporte está en caída libre. Si no hacemos algo, no durará mucho. Debe evolucionar”, se excusó Florentino Pérez, presidente del Real Madrid e impulsor de la Superliga, un día después en El chiringuito de Jugones.

Pero esa idea del establishment europeo duró apenas unas horas, ya que, el día 20 de ese mismo mes, nueve de los “12 fundadores” pidieron perdón y desistieron ante la lluvia de críticas que recibieron de sus socios mediante redes sociales y protestas en las inmediaciones de los estadios.

Ahora bien, Florentino no mintió cuando dijo que “los jóvenes de 16 a 24 años casi no ven partidos porque prefieren divertirse de otra manera”, pero la solución no es agrandar la brecha entre los “grandes” y los “chicos”, sino achicarla.

Los aficionados nacidos en el siglo XXI toman con normalidad que Juventus gane nueve veces seguidas la Serie A, que Bayern de Múnich (8) haga lo propio en la Bundesliga, que el Paris Saint-Germain (PSG) reine en la Ligue 1 hace casi una década, que La Liga se defina siempre entre Real Madrid y Barcelona, salvo alguna temporada aislada del Atlético de Madrid, y que la Premier League sea propiedad privada del Big Six. No obstante, ¿quieren los aficionados argentinos un fútbol con esa hegemonía?

Fuente: VarskySports

Mientras tanto, en el país ven esa desigualdad en el Viejo Continente como un hecho muy lejano, algo que no los caracteriza, ya que en Argentina “es más parejo”, ¿pero que un club de menor envergadura derrote a alguno de “Los 5 grandes” quiere decir que va a pelear por los primeros lugares?

Desde la implementación de los torneos largos en 2014, solo Boca Juniors (4) y Racing (2) se han coronado, lo cual difiere completamente con el período 2007-2012, en el que nueve instituciones salieron campeonas de los Apertura y Clausura.

Sin embargo, la Liga Profesional, luego de haber organizado la Copa Maradona -muy criticada por la falta de competitividad-, dio en la tecla con la Copa de la Liga Profesional 2021. Un formato de 26 equipos divididos en dos grupos, que pelearon por terminar entre los cuatro primeros y clasificar a los cuartos de final –una especie de playoffs-, generó un mayor atractivo en los espectadores. De hecho, 19 planteles llegaron con posibilidades numéricas a falta de dos fechas.

En contraposición a los campeonatos tradicionales en los que la mitad de los clubes no pelean por nada, los playoffs permiten que varios compitan hasta las últimas jornadas. Y, si logran pasar, solo les quedan un puñado de encuentros mano a mano en los que puede pasar cualquiera, no hay favoritos.

Este nuevo formato puede ser un salvavidas desde lo organizativo para el contexto crítico que tienen los dirigentes. Una competición todos contra todos en la que ocho pasen a las instancias finales y haya descensos. Similar al de la Primera División de México, que tuvo siete ganadores distintos en las últimas nueve ediciones.

“A diferencia del básquet, el fútbol no se anima a cambiar. Siempre se busca lo de antaño, no se busca revolucionar nada”, comentó Sergio “el Oveja” Hernández, entrenador de la Selección argentina de básquet, en ESPN. La NBA, caracterizada por no casarse con una idea y siempre tratar de innovar, implementó para la temporada 2020/21 un play-in entre el 7°, 8°, 9° y 10° de cada conferencia con el objetivo de incluir a más franquicias en la disputa por la postemporada.

Quizás es el momento de ayornarse a las nuevas generaciones, dejar lo de “antaño” y buscar esa “revolución”. Quizás no hay que copiar todo lo que ocurre en Europa. Quizás hay que darles posibilidades a los clubes de menor jerarquía y no quitárselas, como quisieron hacer con la Superliga Europea. Quizás, así, “los jóvenes de 16 a 24 años” se interesen más. Porque sin competitividad, los grandes también pierden.

Black Lives Matter: el deporte le dijo no al racismo

Por Matías Zuñez

La repulsión social que generó el homicidio de George Floyd por parte de la policía de Minnesota, Estados Unidos, que cumple un año el 25 de mayo, fue la principal impulsora del reavivamiento del lema #BlackLivesMatter -las vidas negras importan- que se trasladó a los terrenos más importantes del mundo del deporte.

El uso del hashtag comenzó en las redes sociales digitales en 2013 tras la absolución de George Zimmerman, quien mató de un disparo al adolescente afroamericano de 17 años Trayvon Martin, en Florida en 2012. En 2020, en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Mineápolis, producto del abuso policial racista de cuatro autoridades locales, Floyd fue asesinado por el agente Derek Chauvin quien ya había reducido al joven de 23 años y luego con su rodilla lo asfixió contra el pavimento hasta su muerte.

En homenaje a George Floyd, los jugadores de la National Basketball Association (NBA) se arrodillaron y vistieron una remera con la leyenda de ‘Black Lives Matter’ anteriormente a los encuentros. A finales de agosto, los basquetbolistas de Milwaukee Bucks decidieron no pisar la cancha en modo de protesta después de la muerte de Jacob Blake, a quien balearon por la espalda en un nuevo suceso de ataque policial racista. Luego, todo el resto de equipos de la liga de básquet estadounidense realizó un boicot a la organización del torneo para no disputar los playoffs, hecho sin antecedentes.

La National Women’s Soccer League (NWSL) permitió que las jugadoras se hincaran durante el himno nacional previo al inicio del partido. “Nos arrodillamos hoy para protestar contra la injusticia racial, la brutalidad policial y el racismo sistémico contra los negros y las personas de color en Estados Unidos”, anunciaron en conjunto las futbolistas de North Carolina Courage y Portland Thorns.

La Premier League de Inglaterra accedió a que los jugadores reemplazarán su nombre en la camiseta por el lema ‘Black Lives Matter’ y que los capitanes también lo llevarán en su brazalete. “Este símbolo es un signo de unidad de todos los jugadores, cuerpos técnicos, clubes, árbitros y la Premier League”, declaró el capitán del Liverpool de Inglaterra Jordan Henderson.

La tenista japonesa Naomi Osaka portó a lo largo de todo el US Open un barbijo distinto en cada partido con el nombre de una víctima de violencia policial racista. “Si puedo empezar un debate en un deporte mayoritariamente blanco lo consideraré un paso en la dirección correcta. Ver el continuo genocidio de gente negra a manos de la policía me da honestamente ganas de vomitar“, expresó.

El piloto británico Lewis Hamilton vistió una remera con la insignia ‘Black Lives Matter’ antes de conseguir su séptimo título mundial de Fórmula 1 y declaró: “No hay forma de que pueda quedarme en silencio. Y una vez que me dije eso a mí mismo, no tuve ningún miedo”.

 

Los boxeadores Myke Tyson y Roy Jones Jr realizaron una pelea de exhibición que finalizó en empate el 28 de noviembre del año pasado en la que ambos se llevaron un cinturón con la leyenda ‘Black Lives Matter’, entregado por el Consejo Mundial de Boxeo.

Esta iniciativa también se visibilizó en otros deportes como el béisbol, el hockey y el fútbol americano. El racismo, la xenofobia, la homofobia y toda clase de discriminación abunda en las calles y en la virtualidad detrás del anonimato de ciertas personas que se esconden en un nombre de usuario e imagen que no los identifica para hacer daño.

Valores fundamentales del deporte como lo son la inclusión y la igualdad no deben perderse nunca. Por eso son bienvenidas determinaciones recientes como la que tomó la Premier League de realizar un apagón desde el 30 de abril hasta el 4 de mayo en Instagram, Twitter y Facebook que son cómplices de la segregación que sufren varios protagonistas de las diversas disciplinas al no filtrar comentarios y mensajes ofensivos.

Así mismo, el capitán de la selección argentina y el Barcelona de España, Lionel Messi, aprovechó la meta de 200 millones de seguidores que alcanzó el 1 de mayo en su cuenta de Instagram para apoyar esta lucha que busca acabar y no dar ni el mínimo margen a la discriminación en el deporte y en la vida.

El fútbol y la crisis social en Colombia: la antítesis de su esencia

Por Sebastián Martín

Aunque en términos de tiempo la suspensión del fútbol mundial por la pandemia de coronavirus no haya sido hace mucho tiempo, apenas un año, queda la sensación de que eso ya pasó. Como todo, pensaría Julio Grondona. El show continuó, pese a la grave y delicada situación que se encontraba –y se encuentra– el mundo. Quizá habrá sido de las pocas veces donde el deporte tuvo que ceder, tuvo que frenar, al menos por unas semanas. Y es que el fútbol fue, es y será utilizado una y mil veces, por poderosos de traje en muchos casos, para tapar las múltiples y distintas realidades de la sociedad. En este caso, la realidad de Colombia.

Hace solo una semana, River tenía que viajar a la ciudad colombiana, Armenia, para enfrentar a Independiente Santa Fe por la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. El pueblo de Colombia vivía y vive desde entonces una delicada, violenta y trágica situación. Las represiones de las fuerzas armadas por las manifestaciones de la gente en contra de la reforma tributaria que quiso implementar el gobierno nacional, registran más de 40 muertos, cientos de desaparecidos y miles de heridos. Debido a que las condiciones claramente no estaban garantizas, las autoridades de Conmebol y de la ciudad decidieron que el partido se postergara 24 horas y que se jugara en otro país, específicamente en la ciudad de Asunción, Paraguay, casa de la Conmebol.

Se amoldó. Cedió la sede original, cambió el día y horario del encuentro, pero no frenó; se disputó. Fue un día después del escándalo que había sucedido en el aeropuerto de Brasil, cuando el plantel de Independiente fue retenido por contar dentro de él con casos positivos de coronavirus en testeos PCR. No les dieron agua, no les dieron comida y hasta pasaron la noche tirados, literalmente, en el piso del aeropuerto. ¿Qué pasó con el partido ante Bahía por Copa Sudamericana que tenía que disputarse a las 19? Nada. No se retrasó, no se adecuó a la situación que vivieron los jugadores y se desenvolvió como si nada hubiese ocurrido.

La Conmebol da a entender de que todo lo que pueda ocurrirle al jugador, el verdadero protagonista del fútbol, o a la sociedad, la que le da la esencia y el sentido, no importa. Deja de lado a los pilares por las cuales este deporte fue concebido como una expresión, muchas veces, de lucha, libertad y felicidad. El miércoles, en el partido de Junior ante River por la cuarta fecha de su grupo de la Libertadores, lo volvieron a hacer. El pueblo colombiano, como en tantos otros casos donde se trata de visibilizar lo que está ocurriendo, aprovechó el escenario para difundir y dejar en claro que Colombia no está bien. Se instalaron en las puertas del estadio, en Barranquilla, intentaron ingresar y fueron reprimidos con gases lacrimógenos por la Policía. El humo llegó al campo de juego, justo cuando River realizaba la entrada en calor, y pese a que parte de los jugadores y el cuerpo técnico demostraban claramente un ardor en sus ojos, el encuentro se realizó igual. Pero no pudo inhibirse a lo sucedido. En realidad, no debía. A los 22 minutos del primer tiempo, el árbitro, Esteban Ostojich, tuvo que suspenderlo por algunos minutos debido a esos gases. Mientras, a las afuera, se escuchaban detonaciones, sirenas y bombas de estruendo. “Uno no se puede abstraer de lo que pasa. No es normal jugar en una situación tan inestable como la del pueblo colombiano. Hubo gases lacrimógenos, estallidos, estruendos… no podemos mirar para otro lado. El resultado es anecdótico. No nos podemos ir contentos hoy”, expresó Marcelo Gallardo, director técnico de River, en conferencia de prensa post partido.

Horas después, Atlético Nacional recibió en el municipio de Pereira al Nacional de Montevideo. El encuentro tuvo que ser retrasado una hora porque, debido al descontrol que se vivía afuera del hotel donde concentraba el equipo uruguayo, no podían salir rumbo al estadio. Pidieron explícitamente y dejaron clara su postura de no jugar el partido, no estaban garantizadas las condiciones normales. La tensión terminó trasladándose al fútbol, cuando al llegar a la cancha se cruzaron funcionarios y jugadores de Nacional con los de Atlético Nacional. Gonzalo Bergessio, capitán del equipo visitante, confesó que “necesitaban más empatía de ellos (la gente del cuadro colombiano)” por la situación y el reclamo, cuando se realizaba el sorteo inicial con el árbitro. No importaron los gritos, las represiones y la violencia que se vivía a tan solo unos pasos de las habitaciones de los jugadores de Nacional y a pocos metros de la sede del partido. Show must go on…

Lo mismo había ocurrido hace unos meses, en noviembre para ser específico, por las Eliminatorias Sudamericanas al polémico -cuanto menos- Mundial de Qatar 2022. La Selección Argentina debía viajar a Perú, que protagonizaba una enorme crisis institucional con renuncias y relegaciones de varios presidentes en una semana. El contexto no era el indicado para albergar uno de los partidos de la fecha. Pero para la Conmebol sí.

La situación crítica que vive Colombia invita a reflexionar por qué el fútbol suele salir ileso de todo, sin involucrase en muchos casos y sin asumir la realidad; como también invita a pensar si son correctas las prioridades dentro de una sociedad. La Copa América está a la vuelta de la esquina, con una sede envuelta por la segunda ola de coronavirus (Argentina) y otra que vive una fuerte crisis social. El fútbol no paró nunca, porque a muchos les conviene que así sea. No lo hizo en dictaduras –algunas aprovechadas para desviar el foco–, casi no lo hizo en una pandemia y hoy tampoco lo hace en los países donde los muertos diarios no son solo de coronavirus. “No tenemos ni voz ni voto, son cosas que se deciden y que las determinan un grupo de personas, ¿y qué somos nosotros? ¿Un grupo de macacos que tenemos que seguir las órdenes? Creo que la situación hoy realmente no está como para hacerla tranquilamente (…) No se piensa en la salud de la gente ni de los futbolistas”, opinó el delantero uruguayo Edinson Cavani en “2 de punta”.

Es cierto que el fútbol es negocio y, por tanto, plata. Pero también es gente y sociedad; es rebeldía y voz; es oportunidad y vida. Si lo de afuera está sufriendo, con muertes de por medio, lo de adentro debería frenar, debería opinar y no hacer la vista gorda. Jugar un partido mientras se está reprimiendo violentamente a un pueblo, es la antítesis más representativa de su esencia.

De Camerún a la Argentina: llegó como futbolista y se convirtió en Cónsul

Por Florencia Lavallén

Guy Víctor Ebongue Bille nació el 6 de junio de 1970 en Douala, Camerún. Desde que tiene uso de razón, su sueño era convertirse en un jugador profesional de fútbol y poder vivir de eso, pero por distintas cuestiones que surgieron a lo largo de su vida, terminó siendo el Cónsul de Camerún en Argentina y fundó la cámara de comercio entre ambos países.

Desde su pequeña oficina ubicada en una galería del microcentro de la ciudad porteña, el
Cónsul habló con El Equipo sobre sus inicios en el deporte de sus amores, su paso por los
distintos clubes alrededor del mundo y la razón por la cual decidió involucrarse en el
comercio y las relaciones internacionales.

Al preguntarle por sus primeros pasos en el fútbol, el camerunés de 50 años trajo a
memoria su etapa como adolescente y contó que en sus últimos años del secundario firmó
su primer contrato en un club de su pueblo, Leopardos Douala, donde jugó hasta los 18
años. Además de su carrera deportiva, Ebongue Bille estudiaba una carrera de grado
porque pretendía ejercer como contador en un futuro y fue en los primeros años de la
carrera que tomó la decisión que lo acercaría, sin siquiera saberlo, a desembarcar unos
años después en el continente americano: “En el segundo año de la carrera tenía que hacer
una pasantía, pero en ese momento yo jugaba en Diamante Yaundé y estaba en las
selecciones juveniles de Camerún, por lo que no podía conciliar las dos cosas y, como me
gustaba mucho el fútbol, preferí quedarme con eso”.

Como consecuencia del descenso de Diamante Yaundé, dejó su continente y comenzó una
especie de travesía por distintos equipos y países europeos. Pasó por Perugia en Italia,
donde en un torneo barrial pudo compartir cancha con Gianluca Vialli, que en ese momento jugaba en Juventus. Un año y medio después, a través de un mánager, se fue a jugar por dos años a Holanda al HFC Haarlem y después de eso terminaría en el Croacia de Zagreb, hoy Dinamo de Zagreb, en pleno conflicto bélico de la ex Yugoslavia, donde rescindió contrato después de que una bomba cayera en el predio del club: “Se cortó la luz, la gente corría por todos lados hablando en croata y yo no entendía nada. Llamé a mi representante para que viniera esa misma noche a finalizar mi vínculo con el club”.

-¿Cómo fue que llegaste a la Argentina?

-Después de estar dos meses en Austria con mi mánager, surgió la oportunidad de venir
para acá o ir a República Checa. Lo único que se sabía en ese momento de Argentina era
Maradona y su historia, y cuando me dijeron que iba a venir a jugar a Argentinos Juniors, me pareció una linda oportunidad. De hecho, la invitación me la mandaron ellos para venir.

El ex volante por izquierda llegó a su segundo país -donde conoció a su esposa tucumana y
tuvo tres hijos- en 1994 cuando tenía 24 años, pero para su desgracia, el libro de pases de
Primera División había cerrado y no pudo fichar en el club que vio nacer a Diego Armando
Maradona. Al ser una experiencia y un país completamente desconocido, le puso como
requisito excluyente a su mánager que su primo, que también jugaba al fútbol, viniera con
él: “Yo me tenía que encargar de todos los trámites para que mi primo me acompañara,
tardaron bastante y para cuando llegué, Argentinos Juniors ya no me esperaba, pero tuve la posibilidad de entrenar un par de veces con ellos y en aquel momento estaban Rolando Schiavi y Sebastián Pena”.

Cuando se frustró lo de AAAJ, el mánager lo quiso llevar a Europa, a República Checa, pero
al estar con su primo que no había vivido nunca fuera de Camerún, no lo quiso dejar solo,
se quedó y empezó a jugar en Brown de Arrecifes donde permaneció hasta el ’96. Cuenta entre risas que sus compañeros le hacían decir insultos en español haciéndole creer que le enseñaban el idioma.

Un año después, les ofrecieron ir a Chicago. Ficharon en el club, pero Guy Víctor no pudo debutar porque se lesionó. Además, según contó el Cónsul, no tuvo una buena experiencia en la institución porque el presidente de ese momento, Juan Guerra, un empresario de la industria frigorífica, no cumplió con lo que se había pautado en el contrato.

Cuando empezaron los problemas en Chicago, comenzó a capacitarse para otras cosas que lo llevaron hasta el cargo que tiene actualmente, en el que se encarga de legalizar documentaciones y facilitarle los trámites de visados a los cameruneses que residen en la Argentina o las personas que desean viajar a Camerún, entre otras cosas.

Hizo una tecnicatura en análisis de sistemas, pero no le gustó ejercerla porque no se sentía cómodo trabajando en relación de dependencia, por lo que empezó a estudiar relaciones
internacionales y se lanzó como intermediario freelance, lo que le generó una gran cantidad
de contactos y creó la Cámara de comercio entre Argentina y Camerún, de la cual sigue siendo el presidente: “Tengo una pasión y un amor muy grande por mi país y, desde un principio, yo veía que aquí había muchas posibilidades de negocios, me encontré con un
país más desarrollado de lo que creía y con una tecnología de punta bastante avanzada en
el rubro del campo, y al ser Camerún un país agropecuario que además tiene tierras muy ricas, entendí que Argentina le podía ofrecer mucho en sistemas y maquinaria agrícola, entre otras cosas”.

¿Cómo fue que terminaste siendo el Cónsul de Camerún?

-El nombramiento me llegó el año pasado con el reconocimiento del gobierno argentino y, para mí, el título de Cónsul es una consagración porque hace muchos años que trabajo representando a la comunidad y a la embajada de Camerún en Argentina, además de promover el intercambio cultural entre ambos continentes.

Antes de retirarse, Ebongue confesó que, a pesar de no estar directamente ligado al fútbol, nunca se deja de estar relacionado con él porque es una pasión y contó que, desde su lugar como Cónsul, siempre ayuda a los chicos que vienen desde África a jugar a la Argentina con el trámite de los pasaportes y los pases.

Tres o cinco cambios: ¿una regla que llegó para quedarse o entorpece el juego?

Por Santiago Hanimian

¿Volver a tres por equipo o quedarse en cinco? Uno de los cambios que produjo la pandemia en el mundo del fútbol es que desde el 8 de mayo cada conjunto tiene cinco modificaciones por partido, pero en tres momentos distintos. Al principio esto ayudaba a que los jugadores se desgasten menos porque durante mucho tiempo no pudieron entrenarse con normalidad por la pandemia del coronavirus, pero ya pasados más de seis meses de la vuelta, ¿deben continuar o tienen que volver los tres cambios?

Para que no haya 10 interrupciones por partido, la regla dice que cada equipo tiene tres oportunidades para hacer las variantes, a menos que alguna se produzca durante el entretiempo. Además, los momentos no utilizados durante los 90 minutos se transferirían en el caso de que el encuentro se vaya al tiempo extra. En la mayoría de los partidos, a no ser que algún conjunto esté ganando por goleada, se adiciona demasiado tiempo. Antes se adicionaban tres, cuatro y, como mucho, cinco minutos. Hoy por hoy, al haber pausas más largas, cinco minutos es lo mínimo que se adiciona.

En diálogo con El Equipo, el arquero de Independiente Milton Álvarez dio su opinión al respecto: “Me gusta la nueva regla, me parece que está bien. Durante los 90 minutos, muchas veces es necesario cambiar de esquema y, al tener más de tres cambios, eso se puede hacer más fácil. Además, también sirve  para darle aire fresco a más jugadores del equipo con los que están en el banco de suplentes”.

El árbitro del fútbol argentino Sebastián Bresba declaró en la misma sintonía que el ex Deportivo Morón y también habló de lo que aprecia en la mayoría de los encuentros en los que le toca dirigir: “Para mí, es un cambio que llegó para quedarse por la buena aceptación que tuvo en el mundo futbolístico. He charlado con algunos directores técnicos y todos están contentísimos con esta regla porque les da la chance de mechar y probar a más chicos de inferiores. Los partidos se hicieron más lindos porque entran más jugadores frescos y, a la larga, los parates son los tres que había antes, tengo que anotar más cambios en la tarjeta nada más”.

En cambio, Sebastián Méndez, actual entrenador de Godoy Cruz, piensa todo lo contrario y afirma que, mientras antes vuelvan los tres cambios, mejor será para el fútbol. “Si uno cambia medio equipo, teniendo en cuenta que hay 10 jugadores de campo, se desvirtúa el juego. Me parece que tener tres cambios es suficiente y correcto”, declaró el Gallego. Además, recordó su época como jugador, en la que únicamente había dos modificaciones por equipo.

En la Premier League inglesa, la regla de los cinco cambios dejó de estar en vigencia al finalizar la temporada 2019/20, debido a la votación de la mayoría de los clubes que creía injusto que ciertos equipos pudieran hacer más variantes, ya que cuentan con muchas figuras dentro de sus planteles. Desde el inicio de la 2020/21, cada director técnico puede hacer tres modificaciones, aunque pueden contar con más de siete futbolistas suplentes.

Como Bresba dijo, por el momento no hay ningún anuncio que confirme la vuelta de las tres variantes tradicionales en el fútbol argentino. Como toda regla nueva, tiene ventajas y desventajas, y de lo que no hay duda es que, a medida que avanzan los encuentros y las competencias, cada vez se hace más habitual que haya 10 cambios, en lugar de seis.

A diferencia de Argentina, en las otras ligas del mundo la idea es que esta nueva regla pierda vigencia después de las competiciones internacionales de mitad de año como, por ejemplo, la Copa América, la Eurocopa y los Juegos Olímpicos. Cuando la International Football Association Board (IFAB) y la FIFA implementaron esta nueva medida, determinaron que para el inicio de la temporada 2021/22 todos los conjuntos volverían a tener tres variantes.

Salud mental en el fútbol: ¿qué hacen los clubes para acompañar a los jugadores?

Por Julián Gwilkie

En la Argentina, 222 personas cada 100.000 habitantes son psicólogos, es decir uno de cada 450. Es el país con mayor proporción de psicólogos de todo el mundo, con un número siete veces mayor que el de Estados Unidos. 

Aún así, con ese enorme porcentaje de psicólogos per cápita, entre el 13 y el 17% de la población sufre depresión. En el fútbol el número aumenta a un 38%. Pese a esta enorme patología, únicamente siete de los 26 equipos de Primera División cuentan con un psicólogo del deporte, apenas un 18%. El suicidio de Santiago Morro García disparó la cuestión: ¿qué hacen los clubes para ayudar y acompañar a sus jugadores psicológicamente?

Darío Palazzo, psicólogo deportivo de las inferiores de Racing, en diálogo con El Equipo comentó: “Ojalá despierte más conciencia, la pandemia también ha hecho que muchos se den cuenta de la importancia de la salud mental aunque nadie quiere que se despierte el interés o la conciencia con estos casos, se nos fue una persona además de un deportista. Queremos un deporte más sano, un fútbol más sano. Y si queremos que sea más exigente y cada vez más competitivo tenemos que cuidarlo, sobre todo a las personas que están dentro del fútbol y a los verdaderos protagonistas que son los deportistas”.

Por su parte, Luciano Dayan, psicólogo posgraduado en Psicología del deporte en la UBA y docente de la Licenciatura en Psicología de la Fundación Barceló, opinó para El Equipo: “Lo del Morro es todo lo que se hizo mal. Una persona que no puede ver a su hija porque está en otro país y cursa un cuadro depresivo, ¿cómo lo separas del plantel? Es una locura. Fue una improvisación total”. Además, aseguró que “otro manejo era posible”.

En esta misma línea sugirió que la AFA debería exigirles a los clubes a que cuenten con un psicólogo deportivo en sus planteles: ”La AFA podría decir: ‘A partir de ahora queremos preservar la salud mental de los jugadores, todos los planteles tienen que tener un psicólogo’”. Además, considero como “una locura” que no haya psicólogos en los planteles de primera, ya que “das ventaja”. 

En el deporte de alta competencia, y especialmente en el fútbol donde los jugadores viven expuestos a una presión constante, la parte psicológica no puede ser dejada de lado ya que la mayoría de los jugadores admiten que la cabeza tiene una relevancia de entre 70 y 80 por ciento a la hora de analizar su rendimiento. Sin embargo los clubes siguen mirando para otro lado y no está en agenda la psicología deportiva.

Al ser consultado sobre la baja cantidad de psicólogos deportivos trabajando en el fútbol, Palazzo analizó: ”A los clubes no les conviene que los jugadores piensen. Hay dirigentes que los quieren manipular de un lado para otro y nosotros a los jugadores los ayudamos a pensar, así como queremos que piensen dentro de la cancha y tomen buenas decisiones, también los ayudamos a pensar en un montón de aspectos de su vida, los formamos como personas y como futbolistas”. Y agregó: “Cuando vos tenés una persona que no piensa es mucho más fácil de dominar y de controlar”.

Respecto a la importancia de la psicología deportiva en las máximas categorías, remarcó la importancia de un espacio terapéutico para poder convivir con la exigencia: “La alta competencia no es salud. Nunca es salud. Siempre te exigen un poco más, nunca es suficiente. Siempre es un 110%. Eso llega a un momento donde te quema y no podes aflojar porque quedas afuera”.

Dayan por su parte dijo que “los clubes no quieren invertir ya que lo ven como un gasto. Ningún psicólogo da resultados a corto plazo y el cortoplacismo es lo que manda en el fútbol argentino. No se puede obviar la existencia de los psicólogos en los planteles”.

Además, realizó una comparación entre la psicología y la nutrición sobre la cual analizó que “hoy en día la psicología del deporte está en el lugar que estaba la nutrición hace 50 años” y comentó que los clubes deben plantearse los beneficios de contar con esta herramienta y es que “los jugadores van a rendir mejor”.

El fútbol y sobre todo el argentino parecen estar siempre un paso atrás, ya que hoy en día los mejores clubes y selecciones del mundo, además de otras disciplinas cuentan con un psicólogo deportivo. El Liverpool de Jurgen Klopp, el Manchester City de Pep Guardiola, la selección española y la selección argentina de rugby son solo algunos ejemplos de quienes sacan provecho de esta especialidad para lograr sus objetivos. 

La psicología no puede ser dejada de lado. La depresión debe dejar de ser tabú. Así lo explica Palazzo: “Cuando hablamos de depresión estamos hablando de una enfermedad que requiere medicación, lo mismo que las adicciones. Son palabras mayores dentro de la psicología”. Y prosiguió: “Todo lo que tenga que ver con algo que el otro te pueda estigmatizar es tabú. El fútbol está estandarizado donde el jugador tiene que ser de determinada manera para llegar y no puede ser de otra forma, pero hay cosas que siguen pasando igual”.

Por su parte, Dayan fue contundente: “Hay mucho patriarcado en el deporte, está muy estigmatizado ir al psicólogo”, y aseguró que “el jugador que mejor trabaja sus emociones después rinde mejor”.

La psicología debe ser vista como una herramienta más a la hora de preparar a un deportista para la alta competencia, ya que se precisa de múltiples factores para cumplir las metas propuestas y la preparación mental es clave en los atletas. 

Para finalizar, Palazzo realizó una fuerte autocrítica respecto al rol de los psicólogos ante esta realidad: “Creo que hay una responsabilidad nuestra, como psicólogos del deporte, de poder mostrarle al mundo y explicarle a los clubes y a los técnicos qué es lo que hacemos. Hay que entender que la psicología del deporte no solo está capacitada para trabajar sobre ciertos problemas anímicos sino que principalmente está preparada para trabajar sobre la potencialidad del deportista y mejorar el rendimiento del deportista a partir de entrenamientos mentales y a partir de habilidades psicológicas”, y remarcó: “Hay que cambiar el paradigma. Hay que empezar a vincular a la psicología del deporte con lo que realmente es, una psicología que está más vinculada con la salud que con la enfermedad”. Para cerrar, se preguntó: “Todos entrenan lo técnico, lo táctico y lo físico, pero ¿cuántos entrenan lo mental?”.

La psicología en el deporte debe estar presente y el fútbol debe seguir avanzando con todas las herramientas disponibles para mejorar la competitividad y preservar la salud de los deportistas. ¿Qué cambió en el fútbol argentino con la muerte del Morro García?

Erviti: “Admiro más al que intenta pensar y jugar que al que sólo corre”

Por Sofía Di Carlo

Admiro más al que intenta pensar y jugar que al que sólo corre”, expresa Walter Erviti. El actual entrenador de Atlanta siempre tuvo un enfoque claro, dentro y fuera de la cancha. Desde el comienzo de su carrera fue un estudioso y organizador del juego.

Durante sus años como jugador de fútbol y su paso por Boca, San Lorenzo, Independiente, Banfield, Monterrey, Atlante y Alvarado sumó mucha experiencia, se ocupó de estudiar y prepararse en todos los aspectos para ser técnico.

También ganó experiencia para saber sobrellevar las críticas y los comentarios de todo tipo, pero se define como un “tipo común y vergonzoso”. No le gusta meterse en problemas, pero eso no quiere decir que no haya pasado por situaciones conflictivas, que son moneda corriente en el fútbol argentino.

“Ser así me da la posibilidad de enfocarme realmente en lo que me gusta y no en el entorno, aunque me ha costado convivir con este ambiente. Tuve choques con periodistas, porque quizás me veían soberbio o agrandado, pero el tema es que me cuesta relacionarme. Por eso hice muy pocos amigos en el fútbol”.

El ex referente de Banfield disfruta de su presente y vive cada partido como un privilegio. No es casualidad que el “mago”, apodo que surgió cuando jugó en el equipo mexicano Monterrey, siempre le dio más valor a la técnica que a lo físico y añade: “Correr, corre cualquiera. Me parece más jodido pensar. El hincha le dice pecho frío al que no transpira la camiseta, pero quizás no se dan cuenta de que a veces correr sin un enfoque de juego claro no tiene ningún sentido”.

Los que siguen de cerca la carrera del volante nacido en Mar del Plata vieron desde sus comienzos como jugador el talento como conductor de juego y para lo que sería su presente como técnico y líder de un grupo.

Erviti cuenta que en la última etapa en Banfield le pasaba que se quedaba pensando de más, estudiando el juego del equipo y no podía ocuparse de su rol de jugador. “En la última etapa como jugador ya pensaba más como técnico y ahí me di cuenta de que me tenía que retirar”, contó.

Perfil bajo, relajado y de pocas palabras, el mediocampista halaga el trabajo de técnicos como Marcelo Gallardo en River y lo importante de trabajar en proyectos a largo plazo dentro del fútbol argentino, que es muy inestable en ese aspecto.

“Hay una parte emocional del futbolista que uno la tiene que abarcar, porque a veces eso es más importante que la táctica”, sostiene. Además de prepararse como DT, también estudió coaching y tuvo charlas con psicólogos deportivos para atender la salud mental de su grupo que es de gran importancia para él y su cuerpo técnico.

Erviti pasó por muchas situaciones en las que no se sintió comprendido por su manera de ser, pero nunca le dio demasiada importancia y señala que el fútbol a veces es cruel y las personas tienden a mirar de reojo lo que es diferente pero está decidido a cambiar ideas y mentalidades instaladas, aunque sabe que no es tarea fácil y tendrá que poner el doble de esfuerzo como DT.

“Durante los años que estuve alejado del fútbol, por momentos tenía la incertidumbre sobre si ser entrenador iba a ser compatible con mi personalidad y pensamientos”, contó. El volante le puso punto final a su carrera como jugador en 2018 en el Club Alvarado de Mar del Plata, del cual es hincha, pero años antes estaba preparándose para ser técnico.

El DT del Atlanta tiene muy claro que en el fútbol hay muchas variantes que no dependen de los jugadores o del cuerpo técnico. Un mal día, el clima, el árbitro, la cancha, muchas pueden ser las causas de un resultado bueno o malo. Por eso, mantener la cabeza fría, pero ocuparse de cómo afrontar cada partido es la clave para los resultados obtenidos. Durante la semana el plantel trabaja la actitud, el compromiso y las áreas psico-emocionales de cada jugador.

Al día de hoy, Atlanta llegó a ser el único puntero en el torneo de la Primera Nacional, pero el DT tiene otros objetivos en mente. “Mi principal objetivo no es ganar partidos, lo mío es ayudar a que los futbolistas sean mejores cada día, dentro y fuera de la cancha. Que tengan un pensamiento colectivo y que trabajen enfocados en lo que realmente depende de ellos”, detalló.

Un presente optimista para los hinchas del Bohemio. Con tranquilidad, pero con precisión y cumpliendo un objetivo mucho más trascendente. “En el rol de entrenador encontré la posibilidad de materializar mi propósito de vida: glorificar a Dios y eso me hace muy feliz”.

 

 

 

Foto: Prensa Atlanta

 

 

 

 

 

Carlos Timoteo Griguol: una universidad de lo que es ser un entrenador

Por Sebastián Martín y Franco Pinceti

Un verdadero maestro es aquel que posee características esenciales, entre las que lo distinguen fundamentalmente, como un líder, formador y forjador de personas”, describía Gimnasia La Plata en uno de sus homenajes a Carlos Timoteo Griguol.

Docente y decente, dedicado no solo a la excelencia futbolística sino también a la humana, “quien no solo produjo jugadores campeones, sino que también hombres de bien“ –conmemora Ferro en la estatua de Griguol en su sede social-. En sus años de director técnico, a pesar de sus logros, es más recordado por el legado, los valores y la enseñanza que dejó en cada uno de los clubes que estuvo. Trascendía de la idea de juego, aunque era un adelantado para su época. Era más formador que entrenador. Era más padre que DT. “Era titular, tenía casi 40 partidos en Primera, y una vez me agarró y me dijo ‘si no terminás el secundario y me traés el analítico, no hacés la pretemporada’. Se preocupaba porque todos los chicos estudiaran, y que con los pesos que pudieras ganar no compraras un auto, sino un techo”, atestiguó Mariano Messera, actual entrenador de Gimnasia y uno de los tantos pupilos de Timoteo.

Son pocas las personas que logran ser reconocidas a través de un apodo, como “El Viejo” o “el Maestro”, una acción, como una palmada en el pecho antes de salir a la cancha, o un objeto, como una boina o una gorra. Cuando se menciona alguna de todas estas cosas, se sabe de quién se habla. Timoteo logró esto, y más, gracias a su respeto, sacrificio, humildad, disciplina y orden.

Como jugador debutó profesionalmente en Atlanta, formó parte del plantel campeón de la Selección Argentina en el Sudamericano de 1959 y culminó su carrera en Rosario Central, donde después hizo sus primeros pasos como director técnico, en las divisiones inferiores. Luego de un breve interinato en 1971 en el primer equipo canalla, Griguol se hizo cargo de manera definitiva en el Metropolitano de 1973. Conquistó el Nacional de ese mismo año; fue subcampeón del Metropolitano y Nacional de 1974; y alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores en 1975 –siendo esta la mejor actuación del equipo rosarino en la copa–.

Luego de unos efímeros pasos por Tecos de Guadalajara y Kimberley de Mar del Plata, además de un segundo ciclo en Central, Timoteo arribó a Ferro Carril Oeste, donde se transformaría en leyenda y en el máximo estandarte del club. Junto a una gran estructura institucional, reflejada en cada una sus disciplinas, Griguol se consagró campeón del Nacional de 1982 -de manera invicta- y de 1984. Además de salir subcampeón en 1981 y 1983, y disputar la Copa Libertadores en las únicas dos participaciones del club en su historia, logró que Ferro se incrustara en la mesa de los reconocidos cinco grandes del fútbol argentino. En 1987, llegó a River donde apenas estuvo un año y ganó la Copa Interamericana, para luego regresar a Oeste, con buenas campañas, hasta 1993.

Al año siguiente recaló en Gimnasia y Esgrima La Plata, en el que, en tres ciclos, obtuvo tres subcampeonatos, protagonizó algunas de las mejores campañas de la institución en Primera División y hoy en día, al igual que en Ferro, es reconocido como el mejor director técnico de la historia del club.

Timoteo llevó a los primeros planos y puestos a Ferro y Gimnasia, dos equipos usualmente denominados “chicos”, y peleó campeonatos a la par de, por ejemplo, Boca y River. Como suele pasar cuando un club rompe con la hegemonía de los cinco grandes, el periodismo se pone en su contra. Griguol no fue la excepción: “Era un adelantado en todos los aspectos, pero en ese momento estaba la discordia Bilardo versus Menotti y a él lo ponían del lado de Bilardo. Cuando en realidad Timoteo tenía cosas de los dos y cosas propias. Y como a Ferro encima le iba bien, les arruinábamos el negocio y nos atacaban”, manifestó Carlos Aimar, quien supo ser su dirigido y después su ayudante de campo, en el podcast “Estación Caballito”.

Para entender la forma de pensar y ver tanto el fútbol como la vida, y el legado que dejó en los clubes en los que estuvo y en el desarrollo del fútbol argentino en general, alcanza con revivir lo que dijo sobre el predio de entrenamiento de las juveniles de Gimnasia: “Tenemos que recoger todo que vienen sembrando hace cinco años, y para poder conseguir esas cosas tenemos que tener mejores pelotas, mejores canchas, mejores preparadores físicos; tenemos que tener gimnasios, agua caliente; tenemos que tener mejor ropa, tenemos que tener mejores zapatillas, todo mejor. ¿Por qué? Porque nosotros obligamos a tener mejores jugadores, con mejor rendimiento y mejor vida”.

Formador de seres humanos antes que futbolistas. Principal consejero, padre de sus dirigidos. Canchero de los predios de entrenamiento. Fanático del análisis y adelantado en la táctica. Leyenda en el fútbol argentino y una universidad de lo que es ser un técnico para sus dirigidos. Esto y mucho más fue Carlos Timoteo Griguol, quien, en base a sus valores, sus principios y enseñanzas, dejó un legado imborrable en la historia del deporte argentino.

Qatar 2022, el Mundial que nadie quiere

Por Mateo Alvarez

Desde el momento en que Qatar fue designada como sede allá por diciembre del 2010, la organización del Mundial por el país asiático no paró de estar envuelto en polémicas. Tras revelarse que los números de trabajadores muertos desde que comenzaron las obras superaron los 6500 (dando un promedio de 12 muertes por semana) las selecciones de Noruega, Alemania, Holanda, Bélgica y Dinamarca se han manifestado en contra de las condiciones laborales en las que se encuentran los obreros que trabajan en la organización del evento.

El seleccionado noruego fue el primero en protestar. Antes del partido, sus jugadores posaron con una camiseta que decía: “Derechos Humanos dentro y fuera de la cancha”. Posteriormente su DT confirmó que la protesta buscaba “presionar a la FIFA” para que sea más firme con las autoridades de Qatar e imponer requisitos más estrictos para el cuidado de los trabajadores.

Alemania siguió los pasos de Noruega, y cada uno de sus jugadores salió al campo con una letra distinta en su remera, que juntas formaban la frase “Derechos Humanos”. Los combinados de Holanda, Dinamarca y Bélgica se unieron a la protesta y salieron con una camiseta que decía “El fútbol apoya el cambio”.

Ante las protestas se esperaba que la FIFA tomara medidas. Sin embargo emitió un comunicado asegurando estar a favor de la libertad de expresión y por lo tanto no sancionará a estas selecciones. Por otro lado, las autoridades de Qatar sostienen que las críticas son injustas y que han logrado un gran progreso en cuanto a las condiciones laborales de los trabajadores.

Qatar apoya plenamente a los futbolistas y las asociaciones de fútbol que utilizan sus plataformas para promover los derechos humanos. Sin embargo, sus críticas sobre la Copa del Mundo de 2022 están fuera de lugar. Qatar ha logrado un progreso tangible en la reforma laboral y ha demostrado su compromiso de continuar el proceso en cooperación con sus socios internacionales. El progreso de Qatar ha sido reconocido por la Organización Internacional del Trabajo, los sindicatos y las ONG” dijo un funcionario del país anfitrión al medio AFP.

Por el contrario, desde Amnistía Internacional (organismo reconocido por la ONU) informan que los trabajadores de las obras para el Mundial sufren amenazas, trabajo forzoso, explotación y pagos atrasados o inexistentes. Es por eso que la organización le exigió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que proteja a los empleados.

Toni Kroos, figura de la selección alemana, también se expresó en contra de las condiciones laborales y criticó la designación de Qatar como sede del próximo mundial por ser un país sin tradición futbolística y en el que la homosexualidad está penada.

“La adjudicación de la Copa del Mundo a Qatar no fue algo bueno. Primero por las condiciones de los trabajadores. Luego el hecho de que la homosexualidad está penalizada y castigada. También que no es un país de fútbol. Muchos obreros trabajan sin descanso, a temperaturas que pueden llegar a los 50 grados (centígrados). A veces sufren de falta de comida o de agua potable, lo cual es una locura en esas temperaturas. No tienen cobertura médica y hay cierta violencia contra ellos.”, exclamó el mediocentro del Real Madrid.

Desde el gobierno de Qatar, en cambio, aseguran que los trabajadores cuentan con una gran atención médica y explicaron el motivo del elevado número de muertes: “La tasa de mortalidad entre estas comunidades está dentro del rango esperado por el tamaño y la demografía de la población. Sin embargo, cada vida perdida es una tragedia y no se escatiman esfuerzos para tratar de evitar cada muerte en nuestro país. Todos los obreros tienen acceso a atención médica gratuita de primer nivel y ha habido una disminución constante en la tasa de mortalidad”.

No obstante, desde el Comité Supremo para la Organización y el Legado, creado por la FIFA para la organización de este mundial, desmienten esos números: “Desde que comenzó la construcción en 2014, ha habido tres muertes relacionadas con el trabajo y 35 muertes no relacionadas con él”, aseguró un vocero del Comité. Pero si la FIFA y Qatar trabajan juntos en la organización de la Copa del Mundo ¿Por qué se contradicen? ¿Cómo saber que números son los reales?

Cabe recordar que este mundial ya está manchado por la corrupción. Fue enorme la sorpresa cuando se designó a Qatar como sede. Un país sin tradición futbolística y con temperaturas extremadamente calurosas que obligarán a cambiar el calendario futbolero para que la competición se dispute. Pese a todo esto ¿Cómo hizo para imponerse ante países como Estados Unidos, Japón, Australia y Corea del Sur? La respuesta es simple: con dinero.

Tan solo 21 días antes de la designación de la nueva sede, el estado de Qatar ofreció a la FIFA 400 millones de dólares y ejecutivos de una cadena de televisión catarí firmaron un acuerdo con una cláusula que indicaba que debían pagar 100 millones más en caso que se designase. Tres años después se conoció un segundo contrato televisivo en el que Qatar ofreció 480 millones de dólares, el cual está siendo investigado por la policía suiza.

Pero aparentemente no hay dinero para ofrecer condiciones laborales decentes a los obreros del proyecto. ¿Qué vale más, los millones y entretener al mundo durante un mes o la vida de miles de trabajadores? Al parecer la FIFA lo tiene muy claro.