Por Ana Ameijeiras
El mapa del fútbol global sorprende con una ausencia inesperada de cara al Mundial de Fútbol 2026. Mientras las selecciones de cada país ajustan los últimos detalles y proyectan sus planteles, hay un dato que llama la atención y rompe con una tradición histórica: la inasistencia de entrenadores brasileños en la próxima Copa del Mundo. Un dato que, más allá de lo estadístico, invita a revisar el presente de una de las escuelas futbolísticas más influyentes del mundo.
Durante décadas Brasil fue sinónimo no solo de talento dentro de la cancha, sino también de una identidad reconocible por su impronta desde el banco. El jogo bonito caracterizado por su creatividad, esencia y técnica, trascendió generaciones y fronteras, instalando una forma de entender el juego que combina estas habilidades con un protagonismo ofensivo. Esta huella se vio tanto en futbolistas, como en entrenadores que supieron llevar ese sello a distintas selecciones del mundo. Nombres históricos lograron posicionar al técnico brasileño como una figura respetada en el mapa global.

Brasil ganó 5 Copas del Mundo y todas con DTs locales: Vicente Feola (1958), Aymoré Moreira (1962), Mário Zagallo (1970), Carlos Alberto Parreira (1994) y Luiz Felipe Scolari (2002). La Verdeamarela sostiene una identidad histórica muy marcada: nunca fue dirigida por un entrenador extranjero en una cita mundialista. Desde su primera participación en 1930 hasta las más recientes siempre confió en técnicos nacidos en su propio país. Sin embargo, este paradigma comienza a modificarse con la designación de Carlo Ancelotti como entrenador para este mundial. Por primera vez, la selección pentacampeona del mundo, quedará bajo la conducción de un técnico extranjero, en este caso italiano, que rompe con una tradición de más de 90 años y marca un posible punto de inflexión en su historia.

El presente parece contar otra historia. A diferencia de otras épocas mundialistas, donde estos entrenadores tenían una participación significativa como referentes en el fútbol, hoy se observa cómo otras escuelas comienzan a ocupar ese espacio. No se trata solo de una cuestión numérica, sino de una señal que podría reflejar transformaciones más profundas: cambios en los modelos de gestión, nuevas corrientes tácticas y una creciente competencia en la formación de DTs a nivel internacional. Para esta Copa del Mundo, Argentina lidera el podio con 6 directores técnicos en la competencia, segundo Francia con 5, seguido de Alemania y España con 4.
Argentina tendrá más técnicos que ninguna otra selección del mundo
En contraposición a Brasil, nuestro país se consolida como gran protagonista, dentro y fuera de la cancha. El contraste resulta contundente, ya que Argentina se encamina a marcar un récord histórico con la presencia de seis directores técnicos proyectados para dirigir este próximo Mundial: Lionel Scaloni (Argentina), Marcelo Bielsa (Uruguay), Gustavo Alfaro (Paraguay), Sebastián Beccacece (Ecuador), Néstor Lorenzo (Colombia) y Mauricio Pochettino (Estados Unidos). Todos ellos reflejan un proceso de consolidación en la formación y exportación de talento. La actual selección campeona del mundo se afianza como una de las principales usinas de entrenadores del fútbol internacional. La cifra no es casual, sino que responde a un proceso sostenido en el tiempo, que combina formación, experiencia competitiva y una fuerte inserción en ligas extranjeras. Desde hace años, muchos entrenadores argentinos desarrollaron sus carreras en el extranjero, entre los que se destacan: Diego Simeone (Atlético de Madrid), “El Mago” Helenio Herrera (Barcelona y el legendario “Grande Inter” de Milán), “Yiyo”Luis Carniglia (Real Madrid), Mauricio Pochettino (Tottenham, PSG, Chelsea), Marcelo Bielsa (Athletic Bilbao, Leeds United), Héctor Cúper (Mallorca, Valencia, Inter).
Resulta una construcción progresiva en el tiempo. No es casual que la Argentina haya sido el país con más directores técnicos en los últimos dos Mundiales, Rusia 2018: Jorge Sampaoli (Argentina), Néstor Pékerman (Colombia), Ricardo Gareca (Perú), Juan Antonio Pizzi (Arabia Saudita) y Héctor Cúper (Egipto), y Qatar 2022: (Lionel Scaloni (Argentina), Gerardo “Tata” Martino (México) y Gustavo Alfaro (Ecuador). Se suman a esta estadísticas las eliminatorias sudamericanas: 7 de 10 equipos fueron dirigidos por DTs nacidos en casa. Hasta ahora, ninguna selección del mundo igualó este número.

Se podría pensar que la consagración de la Selección Argentina en Qatar 2022, bajo la conducción de Lionel Scaloni significó un respaldo internacional a una forma de trabajo. El “joven inexperto” al que no le tenían fe, reforzó el prestigio a partir de la sumatoria de títulos y confianza, la figura del entrenador argentino ganó aún más peso en el mercado global por su capacidad de adaptación y lectura táctica. El scouting que realizó el cuerpo técnico, conformado junto a Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala, incorporó nombres que en el país no se habían escuchado nombrar hasta el momento, por ejemplo: Emiliano “Dibu” Martínez o Cristian “Cuti” Romero. La versatilidad y capacidad de adaptación posiciona hoy al DT nacional como uno de los perfiles más buscados.
El contraste con Brasil nos deja algunos interrogantes: ¿Se trata de un fenómeno circunstancial o del inicio de una tendencia? Mientras Europa se distingue desde la profesionalización y lo organizativo, Sudamérica redefine su lugar como semillero con nuevas dinámicas. En ese contexto, la tradicional influencia brasileña parece ceder terreno frente a modelos más pragmáticos y adaptables.
En este escenario, la Selección Argentina no solo buscará defender su título dentro de la cancha, sino también consolidar su influencia desde el banco de suplentes. Dicho esto, el Mundial 2026 no solo pondrá a prueba a los equipos dentro del campo de juego. También expondrá, una vez más, qué países marcan el terreno desde el banco. Y hoy, en ese terreno, Argentina pisa fuerte.



